Liturgia de la Palabra de este I domingo de Cuaresma o Domingo de las tentaciones
La tentación es una constante que tiene el cristiano , ya que por una u otra forma somos tentados por nuestras flaquezas por el enemigo , pero si pedimos a Dios la gracia de su Espíritu Santo , podemos ser saciados de su amor infinito y resistir a este intento del maligno y vivir la gracia de la palabra de Dios. (2 Pedro 5,8).
Lectura del libro del Deuteronomio (26,4-10):
Dijo Moisés al pueblo: «El sacerdote tomará de tu mano la cesta con las primicias y la pondrá ante el altar del Señor, tu Dios. Entonces tú dirás ante el Señor, tu Dios: "Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto, y se estableció allí, con unas pocas personas. Pero luego creció, hasta convertirse en una raza grande, potente y numerosa. Los egipcios nos maltrataron y nos oprimieron, y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestra voz, miró nuestra opresión, nuestro trabajo y nuestra angustia. El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, en medio de gran terror, con signos y portentos. Nos introdujo en este lugar, y nos dio esta tierra, una tierra que mana leche y miel. Por eso, ahora traigo aquí las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me has dado." Lo pondrás ante el Señor, tu Dios, y te postrarás en presencia del Señor, tu Dios.»
Salmo 90,1-2.10-11.12-13.14-15
R/. Está conmigo, Señor, en la tribulación
Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.»
No se te acercará la desgracia,
ni la plaga llegará hasta tu tienda,
porque a sus ángeles ha dado órdenes
para que te guarden en tus caminos.
Te llevarán en sus palmas,
para que tu pie no tropiece en la piedra;
caminarás sobre áspides y víboras,
pisotearás leones y dragones.
«Se puso junto a mí: lo libraré;
lo protegeré porque conoce mi nombre,
me invocará y lo escucharé.
Con él estaré en la tribulación,
lo defenderé, lo glorificaré.»
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (10,8-13):
La Escritura dice: «La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón.» Se refiere a la palabra de la fe que os anunciamos. Porque, si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación. Dice la Escritura: «Nadie que cree en él quedará defraudado.» Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan. Pues «todo el que invoca el nombre del Señor se salvará.»
Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,1-13):
En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.
Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.»
Jesús le contestó: «Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre".»
Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: «Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mi, todo será tuyo.»
Jesús le contestó: «Está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto".»
Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: "Encargará a los ángeles que cuiden de ti", y también: "Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras".»
Jesús le contestó: «Está mandado: "No tentarás al Señor, tu Dios".»
Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.
Catequesis exegética de este domingo :
La palabra de Dios hoy nos inculca el don de la purificación y el caminar hacia la vivencia del amor y la sanación de las heridas.
Ahora bien , el libro de Deuteronomio , que es la referencia del Antiguo Testamento, que nos inculca el amor y la alabanza a Dios, aceptando su bendición en el pueblo por medio de sus ministros . Esto conlleva a visualizar como Dios quiere que lo adoremos a Él y no permitir que falsas creencias nos alejen de su amor.
Pues Moisés , como el mensajero de Dios recuerda al pueblo su oprobio , para que la tentación nos destruya la planicie que el Señor ha plantado en el pueblo durante su purificación el desierto.
Por tanto, la enseñanza que nos deja este texto bíblico es confiar plenamente en las palabras y promesas que Dios nos hace.
El salmo 90, nos sigue interludiendo en poner nuestra confianza en Dios , para que sea Él quién lleve nuestra vida hacia su santa morada, por lo tanto, litiguemos peregrinar con la protección de Dios .
Es claro que, esto es posible, siempre y cuando le ofrezcamos nuestro corazón a Dios y no a otras cosas que nos pueden alejar de Él.
Ahora bien , el apóstol san Pablo nos infiere a vivir y entender la importancia de la palabra de Dios en nuestro corazón , que nos hace proclamar a Jesús como Hijo de Dios y que gracias a Él , hemos adquirido la salvación
Más aún nos invita a poner plenamente nuestra esperanza en Dios para no quedar nunca defraudado, sino fortalecido por Dios.
En el evangelio , san Lucas nos pone las tentaciones de Jesús y como es fortalecido por el Espíritu Santo .
Contextualizando el evangelio , podemos ver como el Espíritu Santo nos invita a purificarnos al desierto y así poder romper toda adversidad que nos lleva al pecado .
Pues cada uno de nosotros debemos como cristianos llegar a ese momento del desierto al silenciar nuestro corazón y permitir que la voz de Dios nos sacie de bendición, es decir, hay que sacar de nuestro ser todo ruido que perturba nuestros oídos y abramos al Señor nuestro ser.
He aquí el punto donde viene las tentaciones del maligno, pues cuando más nos acercamos a Dios , el diablo nos aleja y por eso debemos pedir el auxilio del Espíritu Santo , para resistirle en la fe y vencer a la tentación.
El apóstol san Pedro nos advierte mucho sobre estos desvanes que el enemigos de las almas hace y que nos quiere alejar de Dios , entonces la solución está en lo que nos refiere el apóstol san Pablo en recibir la palabra y proclamar que no nadie más grande en nuestra vida que Jesús Resucitado, como Hijo de Dios.
Volviendo un poco a la temática del evangelio , vemos como el demonio nos tenta con tres cosas que nos parecen llamativas como lo son : El placer, el tener y el poder.
El placer , porque nos muestra lo que más nos gusta y nos ilustra un mundo de colores haciendo que éste se convierta en el centro nuestra vida, despertando así los vicios como la lujuria , la gula, la mentira .
El tener, puesto que ha de inducirnos a adquirir aquellos que nos gusta , sin importar en los demás generando pecados como la envidia, la soberbia y la avaricia.
El poder, ya que induce a que queramos dominar todas las cosas a nuestro antojo y nos conlleva a pecados como : La idolatría, el desenfrena y nuevamente los pecados anteriormente mencionados.
Contra todo esto el Señor ofrece un varias formas para contrarrestar éstas tres antiactitudes y son : La Humildad, La Generosidad , la Afabilidad, el Dominio de si mismo,El amor y dar Gloria a Dios.
Por eso , la invitación de la palabra de Dios es vivir en la gracia y así alcanzar un modelo de mansedumbre y santidad al igual que el Señor.
La tentación es una constante que tiene el cristiano , ya que por una u otra forma somos tentados por nuestras flaquezas por el enemigo , pero si pedimos a Dios la gracia de su Espíritu Santo , podemos ser saciados de su amor infinito y resistir a este intento del maligno y vivir la gracia de la palabra de Dios. (2 Pedro 5,8).
Lectura del libro del Deuteronomio (26,4-10):
Dijo Moisés al pueblo: «El sacerdote tomará de tu mano la cesta con las primicias y la pondrá ante el altar del Señor, tu Dios. Entonces tú dirás ante el Señor, tu Dios: "Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto, y se estableció allí, con unas pocas personas. Pero luego creció, hasta convertirse en una raza grande, potente y numerosa. Los egipcios nos maltrataron y nos oprimieron, y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestra voz, miró nuestra opresión, nuestro trabajo y nuestra angustia. El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, en medio de gran terror, con signos y portentos. Nos introdujo en este lugar, y nos dio esta tierra, una tierra que mana leche y miel. Por eso, ahora traigo aquí las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me has dado." Lo pondrás ante el Señor, tu Dios, y te postrarás en presencia del Señor, tu Dios.»
Salmo 90,1-2.10-11.12-13.14-15
R/. Está conmigo, Señor, en la tribulación
Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.»
No se te acercará la desgracia,
ni la plaga llegará hasta tu tienda,
porque a sus ángeles ha dado órdenes
para que te guarden en tus caminos.
Te llevarán en sus palmas,
para que tu pie no tropiece en la piedra;
caminarás sobre áspides y víboras,
pisotearás leones y dragones.
«Se puso junto a mí: lo libraré;
lo protegeré porque conoce mi nombre,
me invocará y lo escucharé.
Con él estaré en la tribulación,
lo defenderé, lo glorificaré.»
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (10,8-13):
La Escritura dice: «La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón.» Se refiere a la palabra de la fe que os anunciamos. Porque, si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación. Dice la Escritura: «Nadie que cree en él quedará defraudado.» Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan. Pues «todo el que invoca el nombre del Señor se salvará.»
Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,1-13):
En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.
Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.»
Jesús le contestó: «Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre".»
Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: «Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mi, todo será tuyo.»
Jesús le contestó: «Está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto".»
Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: "Encargará a los ángeles que cuiden de ti", y también: "Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras".»
Jesús le contestó: «Está mandado: "No tentarás al Señor, tu Dios".»
Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.
Catequesis exegética de este domingo :
La palabra de Dios hoy nos inculca el don de la purificación y el caminar hacia la vivencia del amor y la sanación de las heridas.
Ahora bien , el libro de Deuteronomio , que es la referencia del Antiguo Testamento, que nos inculca el amor y la alabanza a Dios, aceptando su bendición en el pueblo por medio de sus ministros . Esto conlleva a visualizar como Dios quiere que lo adoremos a Él y no permitir que falsas creencias nos alejen de su amor.
Pues Moisés , como el mensajero de Dios recuerda al pueblo su oprobio , para que la tentación nos destruya la planicie que el Señor ha plantado en el pueblo durante su purificación el desierto.
Por tanto, la enseñanza que nos deja este texto bíblico es confiar plenamente en las palabras y promesas que Dios nos hace.
El salmo 90, nos sigue interludiendo en poner nuestra confianza en Dios , para que sea Él quién lleve nuestra vida hacia su santa morada, por lo tanto, litiguemos peregrinar con la protección de Dios .
Es claro que, esto es posible, siempre y cuando le ofrezcamos nuestro corazón a Dios y no a otras cosas que nos pueden alejar de Él.
Ahora bien , el apóstol san Pablo nos infiere a vivir y entender la importancia de la palabra de Dios en nuestro corazón , que nos hace proclamar a Jesús como Hijo de Dios y que gracias a Él , hemos adquirido la salvación
Más aún nos invita a poner plenamente nuestra esperanza en Dios para no quedar nunca defraudado, sino fortalecido por Dios.
En el evangelio , san Lucas nos pone las tentaciones de Jesús y como es fortalecido por el Espíritu Santo .
Contextualizando el evangelio , podemos ver como el Espíritu Santo nos invita a purificarnos al desierto y así poder romper toda adversidad que nos lleva al pecado .
Pues cada uno de nosotros debemos como cristianos llegar a ese momento del desierto al silenciar nuestro corazón y permitir que la voz de Dios nos sacie de bendición, es decir, hay que sacar de nuestro ser todo ruido que perturba nuestros oídos y abramos al Señor nuestro ser.
He aquí el punto donde viene las tentaciones del maligno, pues cuando más nos acercamos a Dios , el diablo nos aleja y por eso debemos pedir el auxilio del Espíritu Santo , para resistirle en la fe y vencer a la tentación.
El apóstol san Pedro nos advierte mucho sobre estos desvanes que el enemigos de las almas hace y que nos quiere alejar de Dios , entonces la solución está en lo que nos refiere el apóstol san Pablo en recibir la palabra y proclamar que no nadie más grande en nuestra vida que Jesús Resucitado, como Hijo de Dios.
Volviendo un poco a la temática del evangelio , vemos como el demonio nos tenta con tres cosas que nos parecen llamativas como lo son : El placer, el tener y el poder.
El placer , porque nos muestra lo que más nos gusta y nos ilustra un mundo de colores haciendo que éste se convierta en el centro nuestra vida, despertando así los vicios como la lujuria , la gula, la mentira .
El tener, puesto que ha de inducirnos a adquirir aquellos que nos gusta , sin importar en los demás generando pecados como la envidia, la soberbia y la avaricia.
El poder, ya que induce a que queramos dominar todas las cosas a nuestro antojo y nos conlleva a pecados como : La idolatría, el desenfrena y nuevamente los pecados anteriormente mencionados.
Contra todo esto el Señor ofrece un varias formas para contrarrestar éstas tres antiactitudes y son : La Humildad, La Generosidad , la Afabilidad, el Dominio de si mismo,El amor y dar Gloria a Dios.
Por eso , la invitación de la palabra de Dios es vivir en la gracia y así alcanzar un modelo de mansedumbre y santidad al igual que el Señor.