Lecturas bíblicas para esta IV semana del Tiempo Ordinario



                         
Lecturas  bíblicas  para esta IV semana del Tiempo Ordinario. 


      
                                          Lunes  


Lectura del segundo libro de Samuel (15,13-14.30;16,5-13a):


En aquellos días, uno llevó esta noticia a David: «Los israelitas se han puesto de parte de Absalón.»
Entonces David dijo a los cortesanos que estaban con él en Jerusalén: «¡Ea, huyamos! Que, si se presenta Absalón, no nos dejará escapar. Salgamos a toda prisa, no sea que él se adelante, nos alcance y precipite la ruina sobre nosotros, y pase a cuchillo la población.»
David subió la cuesta de los Olivos; la subió llorando, la cabeza cubierta y los pies descalzos. Y todos sus compañeros llevaban cubierta la cabeza, y subían llorando. Al llegar el rey David a Bajurín, salió de allí uno de la familia de Saúl, llamado Semeí, hijo de Guerá, insultándolo según venía. 
Y empezó a tirar piedras a David y a sus cortesanos –toda la gente y los militares iban a derecha e izquierda del rey–, y le maldecía: «¡Vete, vete, asesino, canalla! El Señor te paga la matanza de la familia de Saúl, cuyo trono has usurpado. El Señor ha entregado el reino a tu hijo Absalón, mientras tú has caído en desgracia, porque eres un asesino.»
Abisay, hijo de Seruyá, dijo al rey: «Ese perro muerto ¿se pone a maldecir a mi señor? iDéjame ir allá, y le corto la cabeza!»
Pero el rey dijo: «¡No os metáis en mis asuntos, hijos de Seruyá! Déjale que maldiga, que, si el Señor le ha mandado que maldiga a David, ¿quién va a pedirle cuentas?»
Luego dijo David a Abisay y a todos sus cortesanos: «Ya veis. Un hijo mío, salido de mis entrañas, intenta matarme, ¡y os extraña ese benjaminita! Dejadlo que me maldiga, porque se lo ha mandado el Señor. Quizá el Señor se fije en mi humillación y me pague con bendiciones estas maldiciones de hoy.»
David y los suyos siguieron su camino.


Reflexión:

El segundo libro de Samuel nos  invita a comprender  las  bendiciones de Dios  y  saber resistir a todas  las  maldiciones del mundo , por seguir el camino del Señor.

Pues la  misericordia del Señor  es eterna que  nos  irradia a iluminarnos  y ganar  las  batallas al maligno , por  ende, huir a todo sistema de pecado .

No obstante, la  gracia del Señor nos  mueve a  pensar  de  manera sabia e  inmiscuirnos en la  gran misericordia de Dios. 

Siempre  Dios nos  invita a acercarnos  a  su gracia y vivir sobre  su amor  infinito.

                                   Martes


Lectura del libro de Malaquías (3,1-4):
Así dice el Señor: «Mirad, yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino ante mí. De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis. Miradlo entrar –dice el Señor de los ejércitos–. ¿Quién podrá resistir el día de su venida?, ¿quién quedará en pie cuando aparezca? Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata, como a plata y a oro refinará a los hijos de Leví, y presentarán al Señor la ofrenda como es debido. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos.»

Reflexión : 
El libro de Malaquías  , nos  invita a contempla la venida del Señor  y el anuncio de la  palabra de Dios.
Por  tal razón , hay que recibir  la obra de Dios en nuestros corazones y optimizar la gracia del Señor y su salvación.


                                         Miércoles  

Lectura del segundo libro de Samuel (24,2.9-17):

En aquellos días, el rey David ordenó a Joab y a los jefes del ejército que estaban con él: «Id por todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Berseba, a hacer el censo de la población, para que yo sepa cuánta gente tengo.» 
Joab entregó al rey los resultados del censo: en Israel había ochocientos mil hombres aptos para el servicio militar, y en Judá quinientos mil. 
Pero, después de haber hecho el censo del pueblo, a David le remordió la conciencia y dijo al Señor: «He cometido un grave error. Ahora, Señor, perdona la culpa de tu siervo, porque ha hecho una locura.»
Antes que David se levantase por la mañana, el profeta Gad, vidente de David, recibió la palabra del Señor: «Vete a decir a David: "Así dice el Señor: Te propongo tres castigos; elige uno, y yo lo ejecutaré."» 
Gad se presentó a David y le notificó: «¿Qué castigo escoges? Tres años de hambre en tu territorio, tres meses huyendo perseguido por tu enemigo, o tres dias de peste en tu territorio. ¿Qué le respondo al Señor, que me ha enviado?» 
David contestó: «¡Estoy en un gran apuro! Mejor es caer en manos de Dios, que es compasivo, que caer en manos de hombres.» 
Y David escogió la peste. Eran los días de la recolección del trigo. El Señor mandó entonces la peste a Israel, desde la mañana hasta el tiempo señalado. Y desde Dan hasta Berseba, murieron setenta mil hombres del pueblo. El ángel extendió su mano hacia Jerusalén para asolarla. 
Entonces David, al ver al ángel que estaba hiriendo a la población, dijo al Señor: «¡Soy yo el que ha pecado! ¡Soy yo el culpable! ¿Qué han hecho estas ovejas? Carga la mano sobre mí y sobre mi familia.»
El Señor se arrepintió del castigo, y dijo al ángel, que estaba asolando a la población: «¡Basta! ¡Detén tu mano!»

Reflexión:
La palabra de Dios nos invade a comprender , que somos  pecadores  y que  por  tal razón debemos reconocer cuales son mis  pecados. 

Eso fue  lo que  David  , nos enseña  hoy en este  segundo libro de Samuel y reflexionar cuan grande es  la misericordia de Dios  que  nos  enseña a reconocer el perdón de nuestros  pecados.

Por lo tanto , no le  pongamos a  otros  nuestras  propias   culpas , sino mas  bien reconozcamosle. 


                                                 Jueves:

Lectura del primer libro de los Reyes (2,1-4.10-12):

Estando ya próximo a morir, David hizo estas recomendaciones a su hijo Salomón: «Yo emprendo el viaje de todos. ¡Ánimo, sé un hombre! Guarda las consignas del Señor, tu Dios, caminando por sus sendas, guardando sus preceptos, mandatos, decretos y normas, como están escritos en la ley de Moisés, para que tengas éxito en todas tus empresas, dondequiera que vayas; para que el Señor cumpla la promesa que me hizo: "Si tus hijos saben comportarse, caminando sinceramente en mi presencia, con todo el corazón y con toda el alma, no te faltará un descendiente en el trono de Israel."»
David fue a reunirse con sus antepasados y lo enterraron en la Ciudad de David. Reinó en Israel cuarenta años: siete en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén. Salomón le sucedió en el trono, y su reino se consolidó. 

Reflexión: 

El primer  libro de Reyes, induce David a su hijo con sus consejos  a  tener  un comportamiento en el cual debe tener como resultado la  gloria a Dios.

Por  lo tanto, debemos  seguir  los  consejos de  nuestros  mayores  e  inducirnos hacia el Señor, como fuente de todo. 

                                            Viernes : 

Lectura del libro del Eclesiástico (47,2-13):

Como la grasa es lo mejor del sacrificio, así David es el mejor de Israel. Jugaba con leones como con cabritos, y con osos como con corderillos; siendo un muchacho, mató a un gigante, removiendo la afrenta del pueblo, cuando su mano hizo girar la honda, y derribó el orgullo de Goliat. Invocó al Dios Altísimo, quien hizo fuerte su diestra para eliminar al hombre aguerrido y restaurar el honor de su pueblo. Por eso le cantaban las mozas, alabándolo por sus diez mil. Ya coronado, peleó y derrotó a sus enemigos vecinos, derrotó a los filisteos hostiles, quebrantando su poder hasta hoy. De todas sus empresas daba gracias, alabando la gloria del Dios Altísimo; de todo corazón amó a su Creador, entonando salmos cada día; trajo instrumentos para servicio del altar y compuso música de acompañamiento; celebró solemnemente fiestas y ordenó el ciclo de las solemnidades; cuando alababa el nombre santo, de madrugada, resonaba el rito. El Señor perdonó su delito y exaltó su poder para siempre; le confirió el poder real y le dio un trono en Jerusalén.


Reflexión: 
El libro del Eclesiástico , nos  muestra  como Dios  dotó de su amor a David, haciéndolo un gran personaje , por  tal razón, vivamos como Dios quiere que  actuemos en la vida y reconocer  nuestros  pecados  y  buscar el perdón.


                                                        Sábado : 

Lectura del primer libro de los Reyes (3,4-15):

En aquellos días, Salomón fue a Gabaón a ofrecer allí sacrificios, pues allí estaba la ermita principal. En aquel altar ofreció Salomón mil holocaustos.
En Gabaón el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: «Pídeme lo que quieras.»
Respondió Salomón: «Tú le hiciste una gran promesa a tu siervo, mi padre David, porque caminó en tu presencia con lealtad, justicia y rectitud de corazón; y le has cumplido esa gran promesa, dándole un hijo que se siente en su trono: es lo que sucede hoy. Pues bien, Señor, Dios mío, tú has hecho que tu siervo suceda a David, mi padre, en el trono, aunque yo soy un muchacho y no sé desenvolverme. Tu siervo se encuentra en medio de tu pueblo, un pueblo inmenso, incontable, innumerable. Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues, ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?»
Al Señor le agradó que Salomón hubiera pedido aquello, y Dios le dijo: «Por haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar, te cumplo tu petición: te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti. Y te daré también lo que no has pedido: riquezas y fama, mayores que las de rey alguno.»


Reflexión: 
El primer  libro de los reyes  , nos  ilumina  para seguir  al Señor  y pedirle con fe  sobre  nuestro peregrinar  en el mundo .
Por  lo tanto , Salomón al pedir el don mas excelso de Dios , que es  la sabiduría  nos conduce a la  misericordia de Dios. 


                                              Salmos responsoriales : 


                                              Lunes : 


                         Salmo 3,2-3.4-5.6-7 : 
Señor, cuántos son mis enemigos,
cuántos se levantan contra mí;
cuántos dicen de mí:
«Ya no lo protege Dios.» 

Pero tú, Señor, eres mi escudo y mi gloria,
tú mantienes alta mi cabeza.
Si grito, invocando al Señor,
él me escucha desde su monte santo. 

Puedo acostarme y dormir y despertar:
el Señor me sostiene.
No temeré al pueblo innumerable
que acampa a mi alrededor. 

Reflexión : 
El salmo 3, nos  invita a poner a Dios  como el escudo de  nuestra vida  para vencer en la  batalla espiritual contra el pecado. 

                                      Martes: 

                 Salmo 24 (23)
¡Portones!, alzad los dinteles, 
que se alcen las antiguas compuertas: 
va a entrar el Rey de la gloria. 

¿Quién es ese Rey de la gloria? 
El Señor, héroe valeroso; 
el Señor, héroe de la guerra. 

¡Portones!, alzad los dinteles, 
que se alcen las antiguas compuertas: 
va a entrar el Rey de la gloria. 

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria. 

Reflexión: 
El salmo 23  nos  llama a reconocer a Dios  como el rey de  nuestra vida y que Él debe ser centro de  nuestra vida , para que las  puertas de  nuestro corazón dejen entrar a Dios y gobierne para vivir en el amor  y  la misericordia que  procede de Él. 
                               

                                 Miércoles: 

                     Salmo 32 (31),1-2.5.6.7


Dichoso el que está absuelto de su culpa, 
a quien le han sepultado su pecado; 
dichoso el hombre a quien el Señor 
no le apunta el delito. 

Había pecado, lo reconocí, 
no te encubrí mi delito; 
propuse: «Confesaré al Señor mi culpa», 
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. 

Por eso, que todo fiel te suplique 
en el momento de la desgracia: 
la crecida de las aguas caudalosas 
no lo alcanzará. 

Tú eres mi refugio, 
me libras del peligro, 
me rodeas de cantos de liberación.

Reflexión: 
Nos  invita este salmo a ser fieles a Dios  y buscar que  nos absuelva de nuestros  pecados  y acerque  a su Reino de  luz .

Además  nos  inmiscuye a consagrarnos a Dios, para que  nos  haga su refugio y así ser liberado de todo peligro y cantar sus alabanzas.


                                         Jueves: 



                            1 Crónicas 29,10.11ab.11d-12a.12bcd


Bendito eres, Señor, 
Dios de nuestro padre Israel, 
por los siglos de los siglos. 

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, 
la gloria, el esplendor, la majestad, 
porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra. 

Tú eres rey y soberano de todo. 
De ti viene la riqueza y la gloria. 

Tú eres Señor del universo, 
en tu mano está el poder y la fuerza, 
tú engrandeces y confortas a todos. 

Reflexión: 

El salmo tomado del primer  libro de  las Crónicas , nos  invita a cantar  las alabanza que vienen de Dios. 

Puesto que al reconocer  el reinado de Dios  , podemos ser fiel a la palabra santificante de Dios  para  lograr  satisfacer las  necesidades de  la comunidad, sabiendo lo grande es  el poder de Dios  y su reino en medio de  nosotros  por su infinita  misericordia.
                             


                                         Viernes:
                   
                                       Salmo 18(17),31.47.50.51

Perfecto es el camino de Dios, 
acendrada es la promesa del Señor; 
él es escudo para los que a él se acogen. 

Viva el Señor, bendita sea mi Roca, 
sea ensalzado mi Dios y Salvador. 
Por eso te daré gracias entre las naciones, Señor, 
y tañeré en honor de tu nombre. 

Tú diste gran victoria a tu rey, 
tuviste misericordia de tu Ungido, 
de David y su linaje por siempre.


Reflexión: 

El salmo 17, nos  invita a contemplar que  las  promesas de Dios  se cumple en nuestro corazón  y que  nos  mueven a  confiar en su palabra, que es espíritu y vida.



                             Sábado :


  Salmo 119 (118),9.10.11.12.13.14


¿Cómo podrá un joven andar honestamente?
Cumpliendo tus palabras.

Te busco de todo corazón,
no consientas que me desvíe 
de tus mandamientos. 

En mi corazón escondo tus consignas,
así no pecaré contra ti. 

Bendito eres, Señor,
enséñame tus leyes. 

Mis labios van enumerando 
los mandamientos de tu boca. 

Mi alegría es el camino de tus preceptos,
más que todas las riquezas. 

Reflexión: 

El salmo 118, nos  motiva a tener alegría en los  preceptos  del Señor y así poder ser fiel al amor  que  Dios  nos  ha regalado a cada  uno para que avivemos  la  alegría de  gozar la  palabra de Dios. 



Segundas  lecturas : 

                                Martes:

Lectura de la carta a los Hebreos (2,14-18):

Los hijos de una familia son todos de la misma carne y sangre, y de nuestra carne y sangre participó también Jesús; así, muriendo, aniquiló al que tenía el poder de la muerte, es decir, al diablo, y liberó a todos los que por miedo a la muerte pasaban la vida entera como esclavos. Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar así los pecados del pueblo. Como él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella.

Reflexión: 

Dios  nos  predestinó a vivir  su gracia   y  poder  así ser  salvados  por  la gracia del Espíritu santo y  la redención de Cristo.

Puesto que Dios  nos  ayuda a en nuestras dificultades y  nos  hace coherederos de  las  promesas de Dios  , para con cada  uno de  nosotros.

                                               Evangelios 

                                         Lunes:

Lectura del santo evangelio según san Marcos (5,1-20):

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a la orilla del lago, en la región de los gerasenos. Apenas desembarcó, le salió al encuentro, desde el cementerio, donde vivía en los sepulcros, un hombre, poseído de espíritu inmundo; ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces lo habían sujetado con cepos y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos, y nadie tenía fuerza para domarlo. Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes, gritando e hiriéndose con piedras.
Viendo de lejos a Jesús, echó a correr, se postró ante él y gritó a voz en cuello: «¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Por Dios te lo pido, no me atormentes.»
Porque Jesús le estaba diciendo: «Espíritu inmundo, sal de este hombre.»
Jesús le preguntó: «¿Cómo te llamas?»
Él respondió: «Me llamo Legión, porque somos muchos.»
Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca. Había cerca una gran piara de cerdos hozando en la falda del monte. 
Los espíritus le rogaron: «Déjanos ir y meternos en los cerdos.»
Él se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se abalanzó acantilado abajo al lago y se ahogó en el lago. Los porquerizos echaron a correr y dieron la noticia en el pueblo y en los cortijos. Y la gente fue a ver qué había pasado. Se acercaron a Jesús y vieron al endemoniado que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio. Se quedaron espantados. Los que lo habían visto les contaron lo que había pasado al endemoniado y a los cerdos. Ellos le rogaban que se marchase de su país. Mientras se embarcaba, el endemoniado le pidió que lo admitiese en su compañía. Pero no se lo permitió, sino que le dijo: «Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo por su misericordia.»
El hombre se marchó y empezó a proclamar por la Decápolis lo que Jesús había hecho con él; todos se admiraban.

Reflexión: 

El evangelio nos  invita a confiar en Dios  y anunciar  la  misericordia  que  Él hace con cada  uno de  nosotros  .

Pues  Jesús va en busca de sanar nuestras dolencias  y así comprender  lo grande  y  que es  la  misericordia de Dios  que  nos  sana de  nuestras dolencias .



                                                          Martes: 


Lectura del santo evangelio según san Lucas (2,22-40):

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.» Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. 
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. 
Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba. 


Reflexión: 

El evangelio nos invita a reconocer a Jesús como la  luz que  alumbra nuestras vidas  y nos acerca a su misericordia. 
Entonces ,Jesús  nos  invita hoy a que acudamos a Él y  nos acerquemos  arduamente a su luz que  nos  quita de  las  tinieblas del error. 

También nos deja claro el evangelio que el seguimiento a Jesús  , tiene adversidades que  hay que romper  y alejarnos del caos de  las tentaciones.


                                                     Miércoles: 


Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,1-6):

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?»
Y esto les resultaba escandaloso. Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.»
No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.


Reflexión:
El evangelio nos  invita a comprender  lo grande que es  el anuncio del evangelio y como este  puede ser para algunos irreprochables , pero nos  gratifica con la gracia de Dios.

Pero Jesús  nos  invita a vivir  arduamente su Palabra  , sin importar el que dirán , sino más bien , la propagación del evangelio.


                                                    Jueves: 

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,7-13):

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. 
Y añadió: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.» 
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban. 

Reflexión: 

El evangelio nos  muestra  hoy el llamado de servicio que Dios  nos  deja a cada  en especial a aquellos que  ha  puesto el  Señor en nuestro camino para que  le evangelicemos  y eliminemos de ellos todo aquellas dolencias espirituales  que  no le  dejan ver  la fe.

                                     Viernes: 

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,14-29):

En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían: «Juan Bautista ha resucitado, y por eso los ángeles actúan en él.» Otros decían: «Es Elías.» Otros: «Es un profeta corno los antiguos.» Herodes, al oírlo, decía: «Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado.» 
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. 
El rey le dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras, que te lo doy.» Y le juró: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.» 
Ella salió a preguntarle a su madre: «¿Qué le pido?»
La madre le contestó: «La cabeza de Juan, el Bautista.» 
Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: «Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista.» 
El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron.


Reflexión:

Nos  muestra el evangelio el martirio de Juan el Bautista, esto nos  invita a nosotros a donarnos  por amor hacia el prójimo, hablando de la verdad , aunque  haya mentes detractoras que  no quieren que  progrese el mensaje salvífico ,sino la fuerza del mal. 

Por  lo tanto, optemos  por   ser enfatizados a conglomerarnos en el ejercicio de  vivir el amor  y entregarnos a ejemplo de Cristo , hasta el extremo por  la salvación de las almas.

                                                 Sábado : 


Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,30-34):

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. 
Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.»
Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

Reflexión:
El evangelio nos  invita a anunciar  y vivir el evangelio como fuente de enseñanza  de vida  y así educar  a las  personas que Dios  ha  puesto para que le enseñemos su Palabra  .