Meditación de la Undécima Semana del Tiempo Ordinario

Lunes de la  XI semana de Tiempo Ordinario


Lectura del primer libro de los Reyes 21, 1-16

Por aquel tiempo, Nabot, el de Yezrael, tenía una viña pegando al palacio de Ajab, rey de Samaria.
Ajab le propuso:
—«Dame la viña para hacerme yo una huerta, porque está al lado, pegando a mi casa; yo te daré en cambio una viña mejor o, si prefieres, te pago en dinero».
Nabot respondió:
—«¡Dios me libre de cederte la heredad de mis padres!».
Ajab marchó a casa malhumorado y enfurecido por la respuesta de Nabot, el de Yezrael, aquello de: «No te cederé la heredad de mis padres».
Se tumbó en la cama, volvió la cara y no quiso probar alimento.
Su esposa Jezabel se le acercó y le dijo:
—«¿Por qué estás de mal humor y no quieres probar alimento?».
Él contestó:
—«Es que hablé a Nabot, el de Yezrael, y le propuse: "Véndeme la viña o, si prefieres, te la cambio por otra". Y me dice: "No te doy mi viña"».
Entonces Jezabel dijo:
—«¿Y eres tú el que manda en Israel? ¡Arriba! A comer, que te sentará bien. ¡Yo te daré la viña de Nabot, el de Yezrael!».
Escribió unas cartas en nombre de Ajab, las selló con el sello del rey y las envió a los ancianos y notables de la ciudad, paisanos de Nabot.
Las cartas decían:
—«Proclamad un ayuno y sentad a Nabot en primera fila. Sentad en frente a dos canallas que declaren contra él: "Has maldecido a Dios y al rey". Lo sacáis afuera y lo apedreáis hasta que muera».
Los paisanos de Nabot, los ancianos y notables que vivían en la ciudad, hicieron tal como les decía Jezabel, según estaba escrito en las cartas que habían recibido. Proclamaron un ayuno y sentaron a Nabot en primera fila; llegaron dos canallas, se le sentaron enfrente y testificaron contra Nabot públicamente:
—«Nabot ha maldecido a Dios y al rey».
Lo sacaron fuera de la ciudad y lo apedrearon hasta que murió.
Entonces informaron a Jezabel:
—«Nabot ha muerto apedreado».
En cuanto oyó Jezabel que Nabot había muerto apedreado, dijo a Ajab:
—«Hala, toma posesión de la viña de Nabot, el de Yezrael, que no quiso vendértela. Nabot ya no vive, ha muerto».
En cuanto oyó Ajab que Nabot había muerto, se levantó y bajó a tomar posesión de la viña de Nabot, el de Yezrael.

Salmo responsorial: Salmo 5, 2-3. 5-6. 7 (R.: 2b)
R. Atiende a mis gemidos, Señor.
Señor, escucha mis palabras,
atiende a mis gemidos,
haz caso de mis gritos de auxilio,
Rey mío y Dios mío. R.
Tú no eres un Dios que ame la maldad,
ni el malvado es tu huésped,
ni el arrogante se mantiene en tu presencia. R.
Detestas a los malhechores,
destruyes a los mentirosos;
al hombre sanguinario y traicionero
lo aborrece el Señor. R.


 Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 38-42
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Habéis oído que se dijo: "Ojo por ojo, diente por diente". Yo, en cambio, os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehuyas».

Reflexión : 

En esta semana  contemplamos  la  grandeza de Dios, por  tanto, el Primer  libro de  los Reyes  nos muestra  como el rey  Ajab, negocia  con Nabot  una viña  y éste  último le dice  no . 

Luego a causa de ello, el rey le cuenta todo a su esposa  y ésta  actúa  de  manera  astuta, pero incorrecta  para exterminar a Nabot. 


Sin  embargo,también a menudo vemos como el mal muchas  veces se  apodera  de la gente  y se  hacen cosas  malas.

Por tal razón, este  texto nos  motiva a reconocer que Dios es el  centro de  nuestra  vida  y que  la  mejor  manera  para  hacer  las  cosas  no es  buscar  métodos extremos  , que  nos conduce al pecado , sino que notemos, entonces, cuán  grande es Dios que  en  estos días  nos  mostrará su amor . 

Justo es decir que, la muchedumbre de Yezrael es  cómplice de este crimen , ya que  se dejaron guiar  los  impulsos de venganza de esta  mujer déspota como Jezabel .

Indudablemente, en la medida en que en que comprendamos cuanto nos  ama Dios, podremos como el decir como  el salmista, la súplica de clamar al Señor  y sentirlo parte de nuestra vida y puesto que nos auxilia en todo momento . 

Esto nos conduce a ver que Dios  nunca nos abandona sino que  nos  motiva a reconocerlo como nuestra  única salvación. 

Es claro, por otra parte, que el evangelio nos  habla  del  amor  al prójimo y  de  la  entrega  por  los  enemigos  dándole de  lo que  tenemos  y mostrando que Cristo lo ama  y  quiere que su  vida sea en el amor. 

No obstante, nos  refiere el Señor que demos todo por seguirlo y manifestar  al mundo la  auténtica vida de ser cristianos,en cierto sentido de que  no debemos  aplicar  la  ley  del talión que es  ojo por ojo y diente  por diente,sino la de amar a aquel que  me  hace  mal y así no repetir  la  historia de de  la cruel  Jezabel que  con tal de  vengar a su marido mató a  un inocente, por eso el nexo entre entre el  evangelio  y la  lectura del primer  libro de  los Reyes  nos  muestra  la  ley antigua del desquite, pero Cristo nos enseña a  amar al otro . 


Martes de la XI semana de Tiempo Ordinario


Lectura del primer libro de los Reyes 21, 17-29

Después de la muerte de Nabot, el Señor dirigió la palabra a Elías, el tesbita:
—«Anda, baja al encuentro de Ajab, rey de Israel, que vive en Samaria. Mira, está en la viña de Nabot, a donde ha bajado para tomar posesión. Dile: "Así dice el Señor: '¿Has asesinado, y encima robas?', Por eso, así dice el Señor: 'En el mismo sitio donde los perros han lamido la sangre de Nabot, a ti también los perros te lamerán la sangre'"».
Ajab dijo a Elías:
—«¿Conque me has sorprendido, enemigo mío?».
Y Elías repuso:
—«¡Te he sorprendido! Por haberte vendido, haciendo lo que el Señor reprueba, aquí estoy para castigarte; te dejaré sin descendencia, te exterminaré todo israelita varón, esclavo o libre. Haré con tu casa como con la de Jeroboam, hijo de Nabal, y la de Basá, hijo de Ajías, porque me has irritado y has hecho pecar a Israel. También ha hablado el Señor contra Jezabel: "Los perros la devorarán en el campo de Yezrael". A los de Ajab que mueran en poblado los devorarán los perros, y a los que mueran en descampado los devorarán las aves del cielo».
Y es que no hubo otro que se vendiera como Ajab para hacer lo que el Señor reprueba, empujado por su mujer Jezabel. Procedió de manera abominable, siguiendo a los ídolos, igual que hacían los amorreos, a quienes el Señor había expulsado ante los israelitas.
En cuanto Ajab oyó aquellas palabras, se rasgó las vestiduras, se vistió un sayal y ayunó; se acostaba con el sayal puesto y andaba taciturno.
El Señor dirigió la palabra a Elías, el tesbita:
—«¿Has visto cómo se ha humillado Ajab ante mí? Por haberse humillado ante mí, no lo castigaré mientras viva; castigaré a su familia en tiempo de su hijo».


Salmo responsorial: Salmo 50, 3-4. 5-6a. 11 y 16 (R.: cf. 3a)
R. Misericordia, Señor: hemos pecado.
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces. R.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío,
y cantará mi lengua tu justicia. R.


 Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 43-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo.
Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».

Reflexión : 

En el primer  libro de  los  Reyes , nos  manifiesta como el Señor  por  medio de su profeta Elías , le  hace ver  a Ajab y su esposa  el castigo por  su mal  proceder  y matar  a un inocente que  les  estorbaba , por ello, dado que ellos habían matado y robaron  estaba  colocando al pueblo como  sus  cómplices . Tanto es  su pecado que el Señor  les  muestra  un  castigo  justo , sin embargo Ajab se arrepiente  y el Señor se compadece  pero  el dice que  la  vendimia de castigo de su pecado  vendrá con su generación , puesto que el tiempo de Dios es  preciso .


Ciertamente este texto nos muestra que Dios siempre nos  muestra nuestros pecados  y nos  invita  al arrepentimiento , para dejar su cólera  contra  nosotros  y manifestarlo  que es compasivo y misericordioso.


En contraste con esto  el  salmo 50 nos  motiva a reconocer que  hemos  pecado, y  que  por  tanto le  pedimos al Señor  que  perdone  nuestros  pecados, para que así nos  manifiesta  lo grande que es  su misericordia ,  que  por  medio del arrepentimiento del hombre  le  invita a  que  acuda a  Él  y así el Señor pueda  lavar su corazón y nos  puros  para tener  un corazón como  el suyo. 


En cuanto a la  misericordia de Dios  el evangelio nos  motiva a amar  todos  los  hombres como hijos de Dios, ya que  nos  llama amar, pues el  Señor  nos  ha  mostra  la  antítesis sobre los  conceptos que se tienen  en el  pasado y busca  manifestar  su plenitud, por eso ayer  nos  invitaba a  donarnos  por  los  otros  amándolos sin importar el mal que  nos  hagan , pues  bien , hoy nos  motiva a  orar  por todos  los que  nos hacen mal para  amarlos hasta el extremo tal y como lo hizo  Él en la cruz  por  la  humanidad. 


En dos palabras el Señor  nos confiere el cumplimiento de  la  ley y son  amar  y entrega, puesto que en el amor somos comprensivos  y misericordioso aceptando a  los demás.   La entrega  radica en darse por  los demás  para  que  conozcan la verdad  y salvación .


Miércoles de la XI semana de Tiempo Ordinario


Lectura del segundo libro de los Reyes 2, 1. 6-14

Cuando el Señor iba a arrebatar a Elías al cielo en el torbellino, Elías y Eliseo se marcharon de Guilgal.
Llegaron a Jericó, y Elías dijo a Eliseo:
—«Quédate aquí, porque el Señor me envía solo hasta el Jordán».
Eliseo respondió:
—«¡Vive Dios! Por tu vida, no te dejaré».
Y los dos siguieron caminando.
También marcharon cincuenta hombres de la comunidad de profetas y se pararon frente a ellos, a cierta distancia.
Los dos se detuvieron junto al Jordán; Elías cogió su manto, lo enrolló, golpeó el agua, y el agua se dividió por medio, y así pasaron ambos a pie enjuto.
Mientras pasaban el río, dijo Elías a Eliseo:
—«Pídeme lo que quieras antes de que me aparten de tu lado».
Eliseo pidió:
—«Déjame en herencia dos tercios de tu espíritu».
Elías comentó:
—«¡No pides nada! Si logras verme cuando me aparten de tu lado, lo tendrás; si no me ves, no lo tendrás».
Mientras ellos seguían conversando por el camino, los separó un carro de fuego con caballos de fuego, y Elías subió al cielo en el torbellino.
Eliseo lo miraba y gritaba:
—«¡Padre mío, padre mío, carro y auriga de Israel!».
Y ya no lo vio más.
Entonces agarró su túnica y la rasgó en dos; luego recogió el manto que se le había caído a Elías, se volvió y se detuvo a la orilla del Jordán; y agarrando el manto de Elías, golpeó el agua diciendo:
—«¿Dónde está el Dios de Elías, dónde?».
Golpeó el agua, el agua se dividió por medio, y Eliseo cruzó.


Salmo responsorial: Salmo 30, 20. 21. 24 (R.: 25)


R. Sed fuertes y valientes de corazón,

los que esperáis en el Señor.
Qué bondad tan grande, Señor,
reservas para tus fieles,
y concedes a los que a ti se acogen
a la vista de todos. R.
En el asilo de tu presencia los escondes
de las conjuras humanas;
los ocultas de tu tabernáculo,
frente a las lenguas pendencieras. R.
Amad al Señor, fieles suyos;
el Señor guarda a sus leales,
y a los soberbios les paga con creces. R.


 Lectura del santo evangelio según san Mateo 6, 1-6. 16-18

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.
Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga.
Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».


Reflexión : 

Fijémonos, pues, en cómo el Señor  llama a Elías a  su presencia  y le encomienda a Eliseo la  misión del profeta, puesto que Dios quiere mostrar  sus  maravillas  y nos condiciona  a cumplir  la misión que Él  nos llama.

Pues el primer  libro de los  Reyes nos motiva a ser  fieles al  anuncio que  hace Dios  y  ser  motivados  a su amor. 


Por ello, el salmo 30 nos  remite a  poner  nuestra fe en Dios  y tener  fortaleza al llamado que  nos  hace  y por eso  el salmista  nos  suscita a  cumplir  la  palabra del Señor.


Hay, sin embargo, algunas condiciones que el Señor  nos refiere en el  evangelio y son el ayuno, la  oración y la  limosna, puesto  que cada  una de ellas  nos  va avivando  a compartir  y reconocer el  don de Dios que  nos  llama a ala  vocación del servicio  amando hasta el extremo. 


Con respecto a estos signos que  nos  muestra el  Señor  para cumplir sus designios  y  ser dignos de Él nos  invita a ser  misericordiosos  y recordar  que en la cuaresma  se nos habla de  la conversión del corazón y la  entrega .

El ayuno , la  oración y la  limosna son las formas con las que el Señor quiere que reconozcamos su poderío y por ende, el  fruto  de  la  misericordia .


Con el ayuno, adquirimos el desprendimiento de las cosas, ya que  muchas veces  no apegamos a  algo y olvidamos que Dios  hace  grande cosas  por  nosotros.

La  oración nos  invita a ser fieles  testigos de  la  misericordia de Dios  y nos  copenetra  con Él , puesto  que  en  interioridad  ésta  busca que  encontremos en Dios  nuestro consuelo .


Todo lo anterior  nos  motiva a  un último fruto  y  es  la  limosna que  nos  interfiere a reconocer que Dios  constantemente se  hace  presente en  aquel hermano necesitado  y  que  por  tanto nos  lleva a vivir en la  misericordia de Dios.




Jueves de la XI semana de Tiempo Ordinario


Lectura del libro de Sirácida 48, 1-15

Surgió Elías, un profeta como un fuego,
cuyas palabras eran horno encendido.
Les quitó el sustento del pan,
con su celo los diezmó;
con el oráculo divino sujetó el cielo
e hizo bajar tres veces el fuego.
¡Qué terrible eras, Elías!;
¿quién se te compara en gloria?
Tú resucitaste un muerto,
sacándolo del abismo por voluntad del Señor;
hiciste bajar reyes a la tumba
y nobles desde sus lechos;
ungiste reyes vengadores
y nombraste un profeta como sucesor.
Escuchaste en Sinaí amenazas
y sentencias vengadoras en Horeb.
Un torbellino te arrebató a la altura;
tropeles de fuego, hacia el cielo.
Está escrito que te reservan para el momento
de aplacar la ira antes de que estalle,
para reconciliar a padres con hijos,
para restablecer las tribus de Israel.
Dichoso quien te vea antes de morir,
y más dichoso tú que vives.
Elías fue arrebatado en el torbellino,
y Eliseo recibió dos tercios de su espíritu.
En vida hizo múltiples milagros
y prodigios, con sólo decirlo;
en vida no temió a ninguno,
nadie pudo sujetar su espíritu;
no hubo milagro que lo excediera:
bajo él revivió la carne;
en vida hizo maravillas
y en muerte obras asombrosas.


Salmo responsorial Salmo 96, 1-2. 3-4. 5-6. 7 (R.: 12a)
R. Alegraos, justos, con el Señor.
El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Tinieblas y nube lo rodean,
justicia y derecho sostienen su trono. R.
Delante de él avanza fuego,
abrasando en torno a los enemigos;
sus relámpagos deslumbran el orbe,
y, viéndolos, la tierra se estremece. R.
Los montes se derriten como cera
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria. R.
Los que adoran estatuas se sonrojan,
los que ponen su orgullo en los ídolos;
ante él se postran todos los dioses. R.


 Lectura del santo evangelio según san Mateo 6, 7-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que se lo pidáis.
Vosotros rezad así:
"Padre nuestro del cielo,
santificado sea tu nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,
danos hoy el pan nuestro de cada día,
perdónanos nuestras ofensas,
pues nosotros hemos perdonado
a los que nos han ofendido,
no nos dejes caer en la tentación,
sino líbranos del Maligno".
Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas».


Reflexión: 

No es fortuito que se vea  la gloria de Dios en un hombre de fe  como lo fue  Elías, puesto que Él  confió plenamente en la voluntad de Dios  e  hizo prodigios  en  el nombre del Señor. 


El libro  de Sirácida  nos  hace  un pequeño  recuento  de  lo grande que es el Señor, que  le concede a  los hombres que  le son fiel y confían en Él su misericordia  y su bendición. 


Lógicamente, ya se ve como  Dios  nunca abandona a  los que  le son fieles  sino como los apremia. 

Por consiguiente, el salmista  nos  invita  buscar  la justicia de Dios  y comprender que el Señor  les da a  los  justos de corazón  su recompensa  y pòr eso  el  Señor  nos condiciona  ver  su gloria  y majestad en medio  de  los  hombres. 


Por lo cual habría que decir también que el Señor  nos  llama a confiar  plenamente en  Él y así ser fieles a Su Voluntad.

Esto nos conduce a ver en  el evangelio como  el Señor enseña a  orar a  sus discípulos  y les refiere  la  recitar el Padre Nuestro , que es  una  oración llena de  amor, con la cual él Señor  nos  explica el porqué del  perdón y cómo esta  oración nos  invita a  amar  



Viernes de la XI semana de Tiempo Ordinario


Lectura del segundo libro de los Reyes 11, 1-4. 9-18. 20

En aquellos días, cuando Atalía, madre del rey Ocozías, vio que su hijo había muerto, empezó a exterminar a toda la familia real. Pero cuando los hijos del rey estaban siendo asesinados, Josebá, hija del rey Jorán y hermana de Ocozías, raptó a Joás, hijo de Ocozías, y lo escondió con su nodriza en el dormitorio; así, se lo ocultó a Atalía y lo libró de la muerte. El niño estuvo escondido con ella en el templo durante seis años, mientras en el país reinaba Atalía.
El año séptimo, Yehoyadá mandó a buscar a los centuriones de los Carios y de la escolta; los llamó a su presencia, en el templo, se juramentó con ellos y les presentó al hijo del rey.
Los centuriones hicieron lo que les mandó el sacerdote Yehoyadá; cada uno reunió a sus hombres, los que estaban de servicio el sábado y los que estaban libres, y se presentaron al sacerdote Yehoyadá. El sacerdote entregó a los centuriones las lanzas y los escudos del rey David, que se guardaban en el templo.
Los de la escolta empuñaron las armas y se colocaron entre el altar y el templo, desde el ángulo sur hasta el ángulo norte del templo, para proteger al rey.
Entonces Yehoyadá sacó al hijo del rey, le colocó la diadema y las insignias, lo ungió rey, y todos aplaudieron, aclamando:
—«¡Viva el rey!».
Atalía oyó el clamor de la tropa y se fue hacia la gente, al templo.
Pero, cuando vio al rey en pie sobre el estrado, como es costumbre, y a los oficiales y la banda cerca del rey, toda la población en fiesta y las trompetas tocando, se rasgó las vestiduras y gritó:
—«¡Traición, traición!».
El sacerdote Yehoyadá ordenó a los centuriones que mandaban las fuerzas:
—«Sacadla del atrio. Al que la siga lo matáis».
Pues no quería que la matasen en el templo.
La fueron empujando con las manos y, cuando llegaba a palacio por la puerta de las caballerizas, allí la mataron.
Yehoyadá selló el pacto entre el Señor y el rey y el pueblo, para que éste fuera el pueblo del Señor. Toda la población se dirigió luego al templo de Baal; lo destruyeron, derribaron sus altares, trituraron las imágenes, y a Matan, sacerdote de Baal, lo degollaron ante el altar.
El sacerdote Yehoyadá puso guardias en el templo.
Toda la población hizo fiesta, y la ciudad quedó tranquila.
A Atalía la habían matado en el palacio.


Salmo responsorial: Salmo 131, 11. 12. 13-14. 17-18 (R.: 13)


R. El Señor ha elegido a Sión,

ha deseado vivir en ella.
El Señor ha jurado a David
una promesa que no retractará:
«A uno de tu linaje
pondré sobre tu trono». R.
«Si tus hijos guardan mi alianza
y los mandatos que les enseño,
también sus hijos, por siempre,
se sentarán sobre tu trono». R.
Porque el Señor ha elegido a Sión,
ha deseado vivir en ella:
«Esta es mi mansión por siempre,
aquí viviré porque la deseo». R.
«Haré germinar el vigor de David,
enciendo una lámpara para mi Ungido.
A sus enemigos los vestiré de ignominia,
sobre él brillará mi diadema». R.


 Lectura del santo evangelio según san Mateo 6, 19-23

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«No atesoréis tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen, donde los ladrones abren boquetes y los roban. Atesorad tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que se los coman, ni ladrones que abran boquetes y roben. Porque donde está tu tesoro, allí está tu corazón.
La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero tendrá luz; si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará a oscuras. Y si la única luz que tienes está oscura, ¡cuánta será la oscuridad!».



Reflexión : 

El segundo libro de  los Reyes  nos  muestra el llamado a contemplar  la  grandeza de Dios  y su  designios  , pero sin embargo,  vemos  una  historia  manchada de sangre , puesto  que  primero muere el Rey Ocozías y su madre  busca acabar con  todo  el linaje real y es que   quería gobernar a toda costa  y pero al  descubrir que  Joás el hijo Ocozías  había sido consagrado y ocultado  ante  sus  ojos  , considera que el pueblo la estaba  traicionando y el sacerdote Yehoyadá los  manda a que cumplan la voluntad de Dios  y terminan exterminando  a ésta  mujer.

Ahora bien, este texto nos  motiva  poner  nuestra confianza en Dios  , porque  de  lo contrario hallaremos  destrucción y  desgracias. 


El salmo nos reafirma como  Dios quiere vivir con nosotros  y nos  hace  partícipes de su misericordia  , tanto  es así que  nos  infiere  a reconocer que su poder es  grande  y  que justicia llega en  el tiempo preciso y justo. 


En el  evangelio se nos  comunica del desapego  del mundo y  el  apego a Dios  , buscando pues así la forma de condicionarse a  ver  la gloria del Señor. 

Por eso , Cristo nos refiere de  no vivir unidos a  las riquezas del mundo , sino más  bien a  las del cielo  que son producto de  los  bienes  y gracia que Dios  nos concede. 

Por  tanto, el llamado  es vivir  bajo la  luz de Dios  y no  en la  oscuridad del mundo para así sentir  lo grande que es Cristo  en medio  de  nosotros. 



Sábado de la XI semana de Tiempo Ordinario


Lectura del segundo libro de las Crónicas 24, 17-25

Cuando murió Yehoyadá, las autoridades de Judá fueron a rendir homenaje al rey, y éste siguió sus consejos; olvidando el templo del Señor, Dios de sus padres, dieron culto a las estelas y a los ídolos. Este pecado desencadenó la cólera de Dios contra Judá y Jerusalén. Les envió profetas para convertirlos, pero no hicieron caso de sus amonestaciones. Entonces el espíritu de Dios se apoderó de Zacarías, hijo del sacerdote Yehoyadá, que se presentó ante el pueblo y le dijo:
—«Así dice Dios: ¿Por qué quebrantáis los preceptos del Señor? Vais a la ruina. Habéis abandonado al Señor, y él os abandona».
Pero conspiraron contra él y lo lapidaron en el atrio del templo por orden del rey. El rey Joás, sin tener en cuenta los beneficios recibidos de Yehoyadá, mató a su hijo, que murió diciendo:
—«¡Que el Señor juzgue y sentencie!».
Al cabo de un año, un ejército de Siria se dirigió contra Joás, penetró en Judá, hasta Jerusalén, mató a todos los jefes del pueblo y envió todo el botín al rey de Damasco.
El ejército de Siria era reducido, pero el Señor le entregó un ejército enorme, porque el pueblo había abandonado al Señor, Dios de sus padres.
Así se vengaron de Joás.
Al retirarse los sirios, dejándolo gravemente herido, sus cortesanos conspiraron contra él para vengar al hijo del sacerdote Yehoyadá.
Lo asesinaron en la cama y murió.
Lo enterraron en la Ciudad de David, pero no le dieron sepultura en las tumbas de los reyes.


Salmo responsorial: Salmo 88, 4-5. 29-30. 31-32. 33-34 (R.: 29a)
R. Le mantendré eternamente mi favor.
Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
«Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades». R.
«Le mantendré eternamente mi favor,
y mi alianza con él será estable;
le daré una posteridad perpetua
y un trono duradero como el cielo». R.
«Si sus hijos abandonan mi ley
y no siguen mis mandamientos,
si profanan mis preceptos
y no guardan mis mandatos». R.
«Castigaré con la vara sus pecados
y a latigazos sus culpas;
pero no les retiraré mi favor
ni desmentiré mi fidelidad». R.


 Lectura del santo evangelio según san Mateo 6, 24-34

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.
Por eso os digo: No estéis agobiados por la vida, pensando qué vais a comer o beber, ni por el cuerpo, pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?
¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida?
¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y yo os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues, si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los gentiles se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso.
Sobre todo buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos».


Reflexión : 


El el Segundo libro  de  las Crónica vemos  el despotismo de  un rey que lo habían ayudado  a subir  a su trono y  éste decide  abandonar sus  principios, es  por eso  que se aleja de Dios y termina siendo  acechados  por sus enemigos  y Dios vuelve su misericordia sus  siervos. 

El salmo 88 nos  invita confiar  plenamente en la  justicia de Dios  y como Él la hace sentir  cuando el hombre no sigue sus caminos, pero también muestra su misericordia  y compasión para con sus  fieles. 


El evangelio nos reafirma  que lo del  servicio y por  nos reafirma que  nos e puede servir a Dios  y al mundo , puesto  que esto trae consigo discordias  y peleas. 


Ahora bien también se  nos habla que si confiamos en Dios  tenemos que dejar que haga su obra  y así nosotros  busquemos el  Reino de Dios  y su justicia  , que  nos  dóciles  al llamado  de Dios  Padre.