Lectura del segundo libro de los Reyes 17, 5-8. 13-15a.18
En aquellos días, Salmanasar, rey de Asiria, invadió el país y asedió a Samaria durante tres años.
El año noveno de Oseas, el rey de Asiria conquistó Samaria, deportó a los israelitas a Asiria y los instaló en Jalaj, junto al Jabor, río de Gozán, y en las poblaciones de Media.
Eso sucedió porque, sirviendo a otros dioses, los israelitas habían pecado contra el Señor, su Dios, que los había sacado de Egipto, del poder del Faraón, rey de Egipto; procedieron según las costumbres de las naciones que el Señor había expulsado ante ellos y que introdujeron los reyes nombrados por ellos mismos.
El Señor había advertido a Israel y Judá por medio de los profetas y videntes:
—«Volveos de vuestro mal camino, guardad mis mandatos y preceptos, siguiendo la ley que di a vuestros padres, que les comuniqué por medio de mis siervos, los profetas».
Pero no hicieron caso, sino que se pusieron tercos, como sus padres, que no confiaron en el Señor, su Dios.
Rechazaron sus mandatos y el pacto que había hecho el Señor con sus padres, y las advertencias que les hizo.
El Señor se irritó tanto contra Israel que los arrojó de su presencia.
Sólo quedó la tribu de Judá.
R. Que tu mano salvadora, Señor, nos responda.
Oh Dios, nos rechazaste y rompiste nuestras filas;
estabas airado, pero restáuranos. R.
estabas airado, pero restáuranos. R.
Has sacudido y agrietado el país:
repara sus grietas, que se desmorona.
Hiciste sufrir un desastre a tu pueblo,
dándole a beber un vino de vértigo. R.
repara sus grietas, que se desmorona.
Hiciste sufrir un desastre a tu pueblo,
dándole a beber un vino de vértigo. R.
Tú, oh Dios, nos has rechazado
y no sales ya con nuestras tropas.
Auxílianos contra el enemigo,
que la ayuda del hombre es inútil.
Con Dios haremos proezas,
él pisoteará a nuestros enemigos. R.
y no sales ya con nuestras tropas.
Auxílianos contra el enemigo,
que la ayuda del hombre es inútil.
Con Dios haremos proezas,
él pisoteará a nuestros enemigos. R.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«No juzguéis y no os juzgarán; porque os van a juzgar como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?
¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Déjame que te saque la mota del ojo", teniendo una viga en el tuyo? Hipócrita; sácate primero la viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano».
Reflexión:
Martes de la Semana XII del Tiempo Ordinario
Lectura del segundo libro de los Reyes 19, 9b-11. 14-21. 31-35a. 36
En aquellos días, Senaquerib, rey de Asiria, envió mensajeros a Ezequías, para decirle:
Lectura del santo evangelio según san Mateo 7, 6. 12-14
Reflexión:
Es interesante examinar el problema,que nos presenta el Segundo libro de los Reyes, y es que Dios le muestra al pueblo las consecuencias de alejarse de Él, por eso es necesario recalcar que el texto nos refiere que debemos siempre escuchar la palabra de Dios y la de sus profetas que nos la verdad para nuestro bien amando a Dios sobre todas las cosas y no ponernos a dudar de su existencia e irnos detrás de falsos dioses que quieren es destruirnos y hacernos mal.
Por tanto, el Segundo libro de los Reyes nos refieren que debemos adorar a Dios sobre todas las cosas y nos recuerda así el primer mandamiento,qué es la manera que nos induce a tener la certeza que Dios es el centro de nuestra vida, puesto que sólo Él tiene el poder para juzgarnos y darnos su misericordia, por eso manifestemos su gloria con nuestras acciones.
Partiendo de este hecho, el salmista nos muestra cómo Dios muestra su cólera cuando le somos infieles ,sin embargo Él quiere hacernos ver que nos hemos equivocado y que debemos regresar a Él que el nos llenará de su Misericordia, pues es de saber que el Señor nos manifiesta su justicia cuando no vivimos en su gracia .
Es significativa la importancia que tiene el mensaje de la palabra de Dios que el evangelio nos motiva a amar y no a juzgar porque nos dice que el único que tiene esa potestad es Dios y por eso nos dice el Señor que la medida que uses con los demás esa misma recibirás, pues esto es un llamado a aceptar la voluntad de Dios siendo fieles a sus designios.
Por tanto, el Segundo libro de los Reyes nos refieren que debemos adorar a Dios sobre todas las cosas y nos recuerda así el primer mandamiento,qué es la manera que nos induce a tener la certeza que Dios es el centro de nuestra vida, puesto que sólo Él tiene el poder para juzgarnos y darnos su misericordia, por eso manifestemos su gloria con nuestras acciones.
Partiendo de este hecho, el salmista nos muestra cómo Dios muestra su cólera cuando le somos infieles ,sin embargo Él quiere hacernos ver que nos hemos equivocado y que debemos regresar a Él que el nos llenará de su Misericordia, pues es de saber que el Señor nos manifiesta su justicia cuando no vivimos en su gracia .
Es significativa la importancia que tiene el mensaje de la palabra de Dios que el evangelio nos motiva a amar y no a juzgar porque nos dice que el único que tiene esa potestad es Dios y por eso nos dice el Señor que la medida que uses con los demás esa misma recibirás, pues esto es un llamado a aceptar la voluntad de Dios siendo fieles a sus designios.
Martes de la Semana XII del Tiempo Ordinario
Lectura del segundo libro de los Reyes 19, 9b-11. 14-21. 31-35a. 36
En aquellos días, Senaquerib, rey de Asiria, envió mensajeros a Ezequías, para decirle:
—«Decid a Ezequías, rey de Judá: "Que no te engañe tu Dios en quien confías, pensando que Jerusalén no caerá en manos del rey de Asiria. Tú mismo has oído hablar cómo han tratado los reyes de Asiria a todos los países, exterminándolos, ¿y tú te vas a librar?"».
Ezequías tomó la carta de mano de los mensajeros y la leyó; después subió al templo, la desplegó ante el Señor y oró:
«Señor, Dios de Israel,
sentado sobre querubines;tú solo eres el Dios
de todos los reinos del mundo.Tú hiciste el cielo y la tierra.Inclina tu oído, Señor, y escucha;
abre tus ojos, Señor, y mira.Escucha el mensaje que ha enviado
Senaquerib para ultrajar al Dios vivo.Es verdad, Señor: los reyes de Asiria
han asolado todos los países y su territorio,han quemado todos sus dioses,
porque no son dioses,sino hechura de manos humanas,
leño y piedra, y los han destruido.Ahora, Señor, Dios nuestro,
sálvanos de su mano,para que sepan todos los reinos del mundo
que tú solo, Señor, eres Dios».
Isaías, hijo de Amós, mandó a decir a Ezequías:
—«Así dice el Señor, Dios de Israel: "He oído lo que me pides acerca de Senaquerib, rey de Asiria. Ésta es la palabra que el Señor pronuncia contra él:
'Te desprecia y se burla de ti
la doncella, la ciudad de Sión;menea la cabeza a tu espalda
la ciudad de Jerusalén.Pues de Jerusalén saldrá un resto,
del monte Sión los supervivientes.¡El celo del Señor lo cumplirá!Por eso, así dice el Señor acerca del rey de Asiria:No entrará en esta ciudad,
no disparará contra ella su flecha,no se acercará con escudo
ni levantará contra ella un talud;por el camino por donde vino se volverá,
pero no entrará en esta ciudad
—oráculo del Señor—.Yo escudaré a esta ciudad para salvarla,
por mi honor y el de David, mi siervo'"».
Aquella misma noche salió el ángel del Señor e hirió en el campamento asirio a ciento ochenta y cinco mil hombres.
Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento, se volvió a Nínive y se quedó allí.
R. Dios ha fundado su ciudad para siempre.
Grande es el Señor y muy digno de alabanza
en la ciudad de nuestro Dios,
su monte santo, altura hermosa,
alegría de toda la tierra. R.
en la ciudad de nuestro Dios,
su monte santo, altura hermosa,
alegría de toda la tierra. R.
El monte Sión, vértice del cielo,
ciudad del gran rey;
entre sus palacios,
Dios descuella como un alcázar. R.
ciudad del gran rey;
entre sus palacios,
Dios descuella como un alcázar. R.
Oh Dios, meditamos tu misericordia
en medio de tu templo:
como tu renombre, oh Dios, tu alabanza
llega al confín de la tierra;
tu diestra está llena de justicia. R.
en medio de tu templo:
como tu renombre, oh Dios, tu alabanza
llega al confín de la tierra;
tu diestra está llena de justicia. R.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; las pisotearán y luego se volverán para destrozaros.
Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas.
Entrad por la puerta estrecha. Ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos.
¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos».
Reflexión :
Fijémonos, pues, en la situación que nos presenta el Segundo libro de los Reyes en la cual nos ve la preocupación del Rey de Judá que pide auxilio al Señor y este le responde y le da fortaleza, de igual manera el Señor nos invita a que pongamos nuestro corazón dispuesto a Él y veamos qué grande es Él que nos manifiesta sus maravillas y su poder.
Es claro pues que,habrá quienes piensen que esto sólo es una manera para que veamos algo imposible,pero en realidad el Señor siempre está con nosotros y quiere que le sirvamos con amor ya que muchas veces somos nosotros los que buscamos alejarnos del Señor.
Por consiguiente ,el salmo nos refleja la grandeza de Dios y como Él actúa grandemente sobre nosotros y busca ser morada en nosotros y así debe ser nuestro corazón un hábitat digna para que Dios gobierne en nuestra vida.
Nada de lo aquí expuesto significa que el Señor quiere nuestro mal, sino más bien, para que entendamos su misericordia, por ello el Señor en el evangelio nos hace referencia a la vivencia auténtica de la palabra de Dios que es el amor y vivificando el contenido de amor del evangelio del día ayer, por tanto, para así ser impulsado a entender la gloria de Dios.
Por tal razón, el Señor nos hace un llamado a resguardar lo santo y no permitir que nadie lo profane, pues Dios es que nosotros aprendamos a vivir en santidad y servirle bajo este estado nuestros días.
Miércoles de la Semana XII del Tiempo Ordinario
Lectura del segundo libro de los Reyes 22, 13; 23, 1-3
En aquellos días, el sumo sacerdote Helcías dijo al cronista Safán:
Lectura del santo evangelio según san Mateo 7, 15-20
Reflexión :
Fijémonos, pues, en la situación que nos presenta el Segundo libro de los Reyes en la cual nos ve la preocupación del Rey de Judá que pide auxilio al Señor y este le responde y le da fortaleza, de igual manera el Señor nos invita a que pongamos nuestro corazón dispuesto a Él y veamos qué grande es Él que nos manifiesta sus maravillas y su poder.
Es claro pues que,habrá quienes piensen que esto sólo es una manera para que veamos algo imposible,pero en realidad el Señor siempre está con nosotros y quiere que le sirvamos con amor ya que muchas veces somos nosotros los que buscamos alejarnos del Señor.
Por consiguiente ,el salmo nos refleja la grandeza de Dios y como Él actúa grandemente sobre nosotros y busca ser morada en nosotros y así debe ser nuestro corazón un hábitat digna para que Dios gobierne en nuestra vida.
Nada de lo aquí expuesto significa que el Señor quiere nuestro mal, sino más bien, para que entendamos su misericordia, por ello el Señor en el evangelio nos hace referencia a la vivencia auténtica de la palabra de Dios que es el amor y vivificando el contenido de amor del evangelio del día ayer, por tanto, para así ser impulsado a entender la gloria de Dios.
Por tal razón, el Señor nos hace un llamado a resguardar lo santo y no permitir que nadie lo profane, pues Dios es que nosotros aprendamos a vivir en santidad y servirle bajo este estado nuestros días.
Miércoles de la Semana XII del Tiempo Ordinario
Lectura del segundo libro de los Reyes 22, 13; 23, 1-3
En aquellos días, el sumo sacerdote Helcías dijo al cronista Safán:
—«He encontrado en el templo el libro de la Ley».
Entregó el libro a Safán, y éste lo leyó. Luego fue a dar cuenta al rey Josías:
—«Tus siervos han juntado el dinero que había en el templo y se lo han entregado a los encargados de las obras».
Y le comunicó la noticia:
—«El sacerdote Helcías me ha dado un libro».
Safán lo leyó ante el rey; y, cuando el rey oyó el contenido del libro de la Ley, se rasgó las vestiduras y ordenó al sacerdote Helcías, a Ajicán, hijo de Safán, a Acbor, hijo de Miqueas, al cronista Safán y a Asaías, funcionario real:
—«Id a consultar al Señor por mí y por el pueblo y todo Judá, a propósito de este libro que han encontrado; porque el Señor estará enfurecido contra nosotros, porque nuestros padres no obedecieron los mandatos de este libro cumpliendo lo prescrito en él».
Ellos llevaron la respuesta al rey, y el rey ordenó que se presentasen ante él todos los ancianos de Judá y de Jerusalén.
Luego subió al templo, acompañado de todos los judíos y los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, chicos y grandes.
El rey les leyó el libro de la alianza encontrado en el templo.
Después, en pie sobre el estrado, selló ante el Señor la alianza, comprometiéndose a seguirle y cumplir sus preceptos, normas y mandatos, con todo el corazón y con toda el alma, cumpliendo las cláusulas de la alianza escritas en aquel libro.
El pueblo entero suscribió la alianza.
R. Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes.
Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes,
y lo seguiré puntualmente. R.
y lo seguiré puntualmente. R.
Enséñame a cumplir tu voluntad
y a guardarla de todo corazón. R.
y a guardarla de todo corazón. R.
Guíame por la senda de tus mandatos,
porque ella es mi gozo. R.
porque ella es mi gozo. R.
Inclina mi corazón a tus preceptos,
y no al interés. R.
y no al interés. R.
Aparta mis ojos de las vanidades,
dame vida con tu palabra. R.
dame vida con tu palabra. R.
Mira cómo ansío tus decretos:
dame vida con tu justicia. R.
dame vida con tu justicia. R.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Cuidado con los falsos profetas; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces.
Por sus frutos los conoceréis. A ver, ¿acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Los árboles sanos dan frutos buenos; los árboles dañados dan frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis».
Reflexión:
Para hacer más comprensible el mensaje de la palabra de Dios de hoy , podemos ver que el Señor nos motiva a ser fieles a su voluntad, y es por eso que el Segundo libro de los Reyes de la ley , que es la forma como Dios le muestra a su Pueblo, la alianza con sus padres , igualmente el Señor hoy nos presenta su Palabra y que por tanto esa debe ser nuestro ideal para comprender su mensaje salvífico .
Paralelamente a esto, el salmo nos invita a vivir la palabra de Dios y hacerla vida en nosotros para que cumpliendo la voluntad de Dios seamos dignos de su misericordia.
No obstante, el Señor en el evangelio nos habla de la vivencia de la palabra de Dios y cómo por medio de los frutos seremos reconocidos como hijos de Dios, también nos advierte sobre los falsos profetas, que son aquellos que buscan vivir en división y que quieren que las ovejas se descarrilen del verdadero camino y anden por caminos de tinieblas.
Referente a esto, la palabra de Dios nos motiva a confiar plenamente en Él y buscar siempre el camino correcto, que la salvación que viene de lo Alto.
Jueves de la Semana XII del Tiempo Ordinario
Lectura del santo evangelio según san Mateo 7, 21-29
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
Reflexión:
Para hacer más comprensible el mensaje de la palabra de Dios de hoy , podemos ver que el Señor nos motiva a ser fieles a su voluntad, y es por eso que el Segundo libro de los Reyes de la ley , que es la forma como Dios le muestra a su Pueblo, la alianza con sus padres , igualmente el Señor hoy nos presenta su Palabra y que por tanto esa debe ser nuestro ideal para comprender su mensaje salvífico .
Paralelamente a esto, el salmo nos invita a vivir la palabra de Dios y hacerla vida en nosotros para que cumpliendo la voluntad de Dios seamos dignos de su misericordia.
No obstante, el Señor en el evangelio nos habla de la vivencia de la palabra de Dios y cómo por medio de los frutos seremos reconocidos como hijos de Dios, también nos advierte sobre los falsos profetas, que son aquellos que buscan vivir en división y que quieren que las ovejas se descarrilen del verdadero camino y anden por caminos de tinieblas.
Referente a esto, la palabra de Dios nos motiva a confiar plenamente en Él y buscar siempre el camino correcto, que la salvación que viene de lo Alto.
Jueves de la Semana XII del Tiempo Ordinario
Lectura del segundo libro de los Reyes 24, 8-17
Cuando Jeconías subió al trono tenía dieciocho años, y reinó tres meses en Jerusalén.
Su madre se llamaba Nejustá, hija de Elnatán, natural de Jerusalén.
Hizo lo que el Señor reprueba, igual que su padre.
En aquel tiempo, los oficiales de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén y la cercaron.
Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a Jerusalén cuando sus oficiales la tenían cercada.
Jeconías de Judá se rindió al rey de Babilonia, con su madre, sus ministros, generales y funcionarios.
El rey de Babilonia los apresó el año octavo de su reinado.
Se llevó los tesoros del templo y del palacio y destrozó todos los utensilios de oro que Salomón, rey de Israel, había hecho para el templo según las órdenes del Señor.
Deportó a todo Jerusalén, los generales, los ricos —diez mil deportados—, los herreros y cerrajeros; sólo quedó la plebe.
Nabucodonosor deportó a Jeconías a Babilonia.
Llevó deportados, de Jerusalén a Babilonia, al rey y sus mujeres, sus funcionarios y grandes del reino, todos los ricos —siete mil deportados—, los herreros y cerrajeros— mil deportados—, todos aptos para la guerra.
En su lugar nombró rey a su tío Matanías, y le cambió el nombre en Sedecías.
R. Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre.
Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad,
han profanado tu santo templo,
han reducido Jerusalén a ruinas.
Echaron los cadáveres de tus siervos
en pasto a las aves del cielo,
y la carne de tus fieles
a las fieras de la tierra. R.
han profanado tu santo templo,
han reducido Jerusalén a ruinas.
Echaron los cadáveres de tus siervos
en pasto a las aves del cielo,
y la carne de tus fieles
a las fieras de la tierra. R.
Derramaron su sangre como agua
en torno a Jerusalén,
y nadie la enterraba.
Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,
la irrisión y la burla de los que nos rodean.
¿Hasta cuándo, Señor?
¿Vas a estar siempre enojado?
¿Arderá como fuego tu cólera? R.
en torno a Jerusalén,
y nadie la enterraba.
Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,
la irrisión y la burla de los que nos rodean.
¿Hasta cuándo, Señor?
¿Vas a estar siempre enojado?
¿Arderá como fuego tu cólera? R.
No recuerdes contra nosotros
las culpas de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados. R.
las culpas de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados. R.
Socórrenos, Dios, salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre. R.
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre. R.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«No todo el que me dice "Señor, Señor" entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
Aquel día muchos dirán:
"Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?".
Yo entonces les declararé:
"Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados".
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente».
Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad, y no como los escribas.
Reflexión:
Poniendo mucho cuidado la palabra de Dios; queda en todo caso el hecho de que Dios siempre muestra su justicia los hombres y les muestra su error, por ello, es de destacar que el Segundo Libro de los Reyes nos manifiesta cual es el destino del hombre cuando se aleja de la Voluntad de Dios y vive en el pecado, por tanto, es una manera de visualizar, ¿en qué estoy fallando? , porque cuando sabemos reconocer nuestros errores y buscamos corregir nuestro proceder Dios manifiesta su misericordia.
Por otra parte el salmo 78 , nos motiva a pedirle perdón a Dios y optar por su auxilio, para que sea Él quien nos libre de todas las ataduras de pecados y nos haga libres.
Todo esto queda definido, cuando el Señor nos dice que no solamente al que aclamarlo a Él sino también y cumplir la Voluntad de Dios.
Por consiguiente, es un llamado a vivir arduamente la palabra de Dios y hacerlas vida y así ser partícipes del Reino de los cielos.
Viernes de la Semana XII del Tiempo Ordinario
LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA
Queridos hermanos:
Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 5-17
Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 57-66. 80
Reflexión:
La palabra de Dios nos hace una conciliación sobre el llamado de Dios, por tal hecho cabe decir que el profeta Isaías nos habla de la escogencia de Dios para con cada uno de nosotros,sin embargo nos advierte de lo difícil que es seguir al Señor y vivir su palabra, pero que al final seremos gratificados con las bendiciones de Dios .
Pues bien, todos estamos predispuestos por Dios para vivir su luz y es a eso a lo que nos motiva el profeta Isaías.
El salmo 138 nos motiva a dejarnos guiar por el Señor y así ser fieles anunciadores de su palabra.
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos habla de la misión de Juan Bautista en la consecución de la historia de la salvación y así poder entender el misterio salvífico de Dios.
El evangelio nos reafirma la misión de Juan y como Dios cumple sus promesas haciendo así eficiente la voluntad de Dios y el inicio del plan salvífico de Dios en su plenitud .
Sábado de la Semana XII del Tiempo Ordinario
Lectura de las Lamentaciones 2, 2. 10-14. 18-19
El Señor destruyó sin compasión
todas las moradas de Jacob,
Lectura del santo evangelio según san Mateo 8, 5-17
En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole:
Reflexión:
La palabra de Dios nos motiva a ver la desolación del pueblo, por ello es preciso decir que Dios ha abandonado a su pueblo, pero en realidad Dios quiere que lo sigamos y que en momentos de prueba seamos fieles a Él , por tanto es un llamado a confiar en Dios y no alejarnos de su Presencia con nuestro proceder.
El salmo nos refiere ser fieles a Dios y nos explica cómo el proceder del hombre lo aleja de Dios y como Dios muestra su justicia.
El evangelio nos reafirma del don de la fe y como Cristo siempre está presto a escucharnos y ver la importancia de confiar en Dios, por eso el texto nos condiciona entender que Cristo cargó con nuestros pecados para darnos vida.
Reflexión:
Poniendo mucho cuidado la palabra de Dios; queda en todo caso el hecho de que Dios siempre muestra su justicia los hombres y les muestra su error, por ello, es de destacar que el Segundo Libro de los Reyes nos manifiesta cual es el destino del hombre cuando se aleja de la Voluntad de Dios y vive en el pecado, por tanto, es una manera de visualizar, ¿en qué estoy fallando? , porque cuando sabemos reconocer nuestros errores y buscamos corregir nuestro proceder Dios manifiesta su misericordia.
Por otra parte el salmo 78 , nos motiva a pedirle perdón a Dios y optar por su auxilio, para que sea Él quien nos libre de todas las ataduras de pecados y nos haga libres.
Todo esto queda definido, cuando el Señor nos dice que no solamente al que aclamarlo a Él sino también y cumplir la Voluntad de Dios.
Por consiguiente, es un llamado a vivir arduamente la palabra de Dios y hacerlas vida y así ser partícipes del Reino de los cielos.
Viernes de la Semana XII del Tiempo Ordinario
LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA
Solemnidad
Nacimiento de San Juan Bautista

Este es el único santo al cual se le celebra la fiesta el día de su nacimiento.
San Juan Bautista nació seis meses antes de Jesucristo (de hoy en seis meses - el 24 de diciembre - estaremos celebrando el nacimiento de nuestro Redentor, Jesús).
El capítulo primero del evangelio de San Lucas nos cuenta de la siguiente manera el nacimiento de Juan: Zacarías era un sacerdote judío que estaba casado con Santa Isabel, y no tenían hijos porque ella era estéril. Siendo ya viejos, un día cuando estaba él en el Templo, se le apareció un ángel de pie a la derecha del altar.
Al verlo se asustó, mas el ángel le dijo: "No tengas miedo, Zacarías; pues vengo a decirte que tú verás al Mesías, y que tu mujer va a tener un hijo, que será su precursor, a quien pondrás por nombre Juan. No beberá vino ni cosa que pueda embriagar y ya desde el vientre de su madre será lleno del Espíritu Santo, y convertirá a muchos para Dios".
Pero Zacarías respondió al ángel: "¿Cómo podré asegurarme que eso es verdad, pues mi mujer ya es vieja y yo también?".
El ángel le dijo: "Yo soy Gabriel, que asisto al trono de Dios, de quien he sido enviado a traerte esta nueva. Mas por cuanto tú no has dado crédito a mis palabras, quedarás mudo y no volverás a hablar hasta que todo esto se cumpla".
Seis meses después, el mismo ángel se apareció a la Santísima Virgen comunicándole que iba a ser Madre del Hijo de Dios, y también le dio la noticia del embarazo de su prima Isabel.
Llena de gozo corrió a ponerse a disposición de su prima para ayudarle en aquellos momentos. Y habiendo entrado en su casa la saludó. En aquel momento, el niño Juan saltó de alegría en el vientre de su madre, porque acababa de recibir la gracia del Espíritu Santo al contacto del Hijo de Dios que estaba en el vientre de la Virgen.
También Santa Isabel se sintió llena del Espíritu Santo y, con espíritu profético, exclamó: "Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De dónde me viene a mí tanta dicha de que la Madre de mi Señor venga a verme? Pues en ese instante que la voz de tu salutación llegó a mis oídos, la criatura que hay en mi vientre se puso a dar saltos de júbilo. ¡Oh, bienaventurada eres Tú que has creído! Porque sin falta se cumplirán todas las cosas que se te han dicho de parte del Señor". Y permaneció la Virgen en casa de su prima aproximadamente tres meses; hasta que nació San Juan.
De la infancia de San Juan nada sabemos. Tal vez, siendo aún un muchacho y huérfano de padres, huyó al desierto lleno del Espíritu de Dios porque el contacto con la naturaleza le acercaba más a Dios. Vivió toda su juventud dedicado nada más a la penitencia y a la oración.
Como vestido sólo llevaba una piel de camello, y como alimento, aquello que la Providencia pusiera a su alcance: frutas silvestres, raíces, y principalmente langostas y miel silvestre. Solamente le preocupaba el Reino de Dios.
Cuando Juan tenía más o menos treinta años, se fue a la ribera del Jordán, conducido por el Espíritu Santo, para predicar un bautismo de penitencia.
Juan no conocía a Jesús; pero el Espíritu Santo le dijo que le vería en el Jordán, y le dio esta señal para que lo reconociera: "Aquel sobre quien vieres que me poso en forma de paloma, Ese es".
Habiendo llegado al Jordán, se puso a predicar a las gentes diciéndoles: Haced frutos dignos de penitencia y no estéis confiados diciendo: Tenemos por padre a Abraham, porque yo os aseguro que Dios es capaz de hacer nacer de estas piedras hijos de Abraham. Mirad que ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto, será cortado y arrojado al fuego".
Y las gentes le preguntaron: "¿Qué es lo que debemos hacer?". Y contestaba: "El que tenga dos túnicas que reparta con quien no tenga ninguna; y el que tenga alimentos que haga lo mismo"…
"Yo a la verdad os bautizo con agua para moveros a la penitencia; pero el que ha de venir después de mí es más poderoso que yo, y yo no soy digno ni siquiera de soltar la correa de sus sandalias. El es el que ha de bautizaros en el Espíritu Santo…"
Los judíos empezaron a sospechar si el era el Cristo que tenía que venir y enviaron a unos sacerdotes a preguntarle "¿Tu quién eres?" El confesó claramente: "Yo no soy el Cristo" Insistieron: "¿Pues cómo bautizas?" Respondió Juan, diciendo: "Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está Uno a quien vosotros no conocéis. El es el que ha de venir después de mí…"
Por este tiempo vino Jesús de Galilea al Jordán en busca de Juan para ser bautizado. Juan se resistía a ello diciendo: "¡Yo debo ser bautizado por Ti y Tú vienes a mí! A lo cual respondió Jesús, diciendo: "Déjame hacer esto ahora, así es como conviene que nosotros cumplamos toda justicia". Entonces Juan condescendió con El.
Habiendo sido bautizado Jesús, al momento de salir del agua, y mientras hacía oración, se abrieron los cielos y se vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y permaneció sobre El. Y en aquel momento se oyó una voz del cielo que decía: "Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo todas mis complacencias".
Al día siguiente vio Juan a Jesús que venía a su encuentro, y al verlo dijo a los que estaban con él: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquél de quien yo os dije: Detrás de mí vendrá un varón, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo".
Entonces Juan atestiguó, diciendo: "He visto al Espíritu en forma de paloma descender del cielo y posarse sobre El. Yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: Aquél sobre quien vieres que baja el Espíritu Santo y posa sobre El, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo. Yo lo he visto, y por eso doy testimonio de que El es el Hijo de Dios".
Herodías era la mujer de Filipo, hermano de Herodes. Herodías se divorció de su esposo y se casó con Herodes, y entonces Juan fue con él y le recriminó diciendo: "No te es lícito tener por mujer a la que es de tu hermano"; y le echaba en cara las cosas malas que había hecho.
Entonces Herodes, instigado por la adúltera, mandó gente hasta el Jordán para traerlo preso, queriendo matarle, mas no se atrevió sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía, pues estaba muy perplejo y preocupado por lo que le decía.
Herodías le odiaba a muerte y sólo deseaba encontrar la ocasión de quitarlo de en medio, pues tal vez temía que a Herodes le remordiera la conciencia y la despidiera siguiendo el consejo de Juan.
Sin comprenderlo, ella iba a ser la ocasión del primer mártir que murió en defensa de la indisolubilidad del matrimonio y en contra del divorcio.
Estando Juan en la cárcel y viendo que algunos de sus discípulos tenían dudas respecto a Jesús, los mandó a El para que El mismo los fortaleciera en la fe.
Llegando donde El estaba, le preguntaron diciendo: "Juan el Bautista nos ha enviado a Ti a preguntarte si eres Tú el que tenía que venir, o esperamos a otro".
En aquel momento curó Jesús a muchos enfermos. Y, respondiendo, les dijo: "Id y contad a Juan las cosas que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio…"
Así que fueron los discípulos de Juan, empezó Jesús a decir: "¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Alguna caña sacudida por el viento? o ¿Qué salisteis a ver? ¿Algún profeta? Si, ciertamente, Yo os lo aseguro; y más que un profeta. Pues de El es de quien está escrito: Mira que yo te envío mi mensajero delante de Ti para que te prepare el camino. Por tanto os digo: Entre los nacidos de mujer, nadie ha sido mayor que Juan el Bautista…"
Llegó el cumpleaños de Herodes y celebró un gran banquete, invitando a muchos personajes importantes. Y al final del banquete entró la hija de Herodías y bailó en presencia de todos, de forma que agradó mucho a los invitados y principalmente al propio Herodes.
Entonces el rey juró a la muchacha: "Pídeme lo que quieras y te lo daré, aunque sea la mitad de mi reino".
Ella salió fuera y preguntó a su madre: "¿Qué le pediré?" La adúltera, que vio la ocasión de conseguir al rey lo que tanto ansiaba, le contestó: "Pídele la cabeza de Juan el Bautista". La muchacha entró de nuevo y en seguida dijo al rey: "Quiero que me des ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista".
Entonces se dio cuenta el rey de su error, y se pudo muy triste porque temía matar al Bautista; pero a causa del juramento, no quiso desairarla, y, llamando a su guardia personal, ordenó que fuesen a la cárcel, lo decapitasen y le entregaran a la muchacha la cabeza de Juan en la forma que ella lo había solicitado.
Misa de la Vigilia
Lectura del libro de Jeremías 1, 4-10
En tiempo de Josías, recibí esta palabra del Señor:
—«Antes de formarte en el vientre, te escogí; antes de que salieras del seno materno, te consagré: te nombré profeta de los gentiles».
Yo repuse:
—«¡Ay, Señor mío! Mira que no sé hablar, que soy un muchacho».
El Señor me contestó:
—«No digas: "Soy un muchacho", que a donde yo te envíe, irás, y lo que yo te mande, lo dirás. No les tengas miedo, que yo estoy contigo para librarte».
Oráculo del Señor.
El Señor extendió la mano y me tocó la boca; y me dijo:
—«Mira: yo pongo mis palabras en tu boca, hoy te establezco sobre pueblos y reyes, para arrancar y arrasar, para destruir y demoler, para edificar y plantar».
R. En el seno materno tú me sostenías.
A ti, Señor, me acojo:
no quede yo derrotado para siempre;
tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo,
inclina a mí tu oído, y sálvame. R.
no quede yo derrotado para siempre;
tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo,
inclina a mí tu oído, y sálvame. R.
Sé tú mi roca de refugio,
el alcázar donde me salve,
porque mi peña y mi alcázar eres tú.
Dios mío, líbrame de la mano perversa. R.
el alcázar donde me salve,
porque mi peña y mi alcázar eres tú.
Dios mío, líbrame de la mano perversa. R.
Porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza
y mi confianza, Señor, desde mi juventud.
En el vientre materno ya me apoyaba en ti,
en el seno tú me sostenías. R.
y mi confianza, Señor, desde mi juventud.
En el vientre materno ya me apoyaba en ti,
en el seno tú me sostenías. R.
Mi boca contará tu auxilio,
y todo el día tu salvación.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas. R.
y todo el día tu salvación.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas. R.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 1, 8-12
Queridos hermanos:
No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis; no lo veis, y creéis en él; y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta de vuestra fe: vuestra propia salvación.
La salvación fue el tema que investigaron y escrutaron los profetas, los que predecían la gracia destinada a vosotros. El Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, les declaraba por anticipado los sufrimientos de Cristo y la gloria que seguiría; ellos indagaron para cuándo y para qué circunstancia lo indicaba el Espíritu. Se les reveló que aquello de que trataban no era para su tiempo, sino para el vuestro. Y ahora se os anuncia por medio de predicadores que os han traído el Evangelio con la fuerza del Espíritu enviado del cielo. Son cosas que los ángeles ansían penetrar.
En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón llamada Isabel.
Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada.
Una vez que oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según el ritual de los sacerdotes, le tocó a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso.
Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor.
Pero el ángel, le dijo:
—«No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos israelitas al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto».
Reflexión:
Ahora es oportuno hacer un pequeño recorrido por la historia de la salvación , pues bien se ha hablado durante todo el Antiguo Testamento del profeta precursor , que será quien ilumine y haga trasfondo al Señor.
Por ello, Jeremías nos habla de la escogencia de Dios desde nuestro vientre para una misión específica y así que nos llama al Servicio, por consiguiente es de destacar que el profeta nos habla de que Dios nos da la vida para cosas grandes y no para despilfarrar los dones que Dios nos concede, puesto que Él nos motiva vivir en su voluntad.
El salmo 70, nos condiciona a ver como Dios nos manda a acogernos a Él para que podamos cumplir esa misión a la que nos ha llamado.
Basándose en esto, el apóstol San Pedro nos hace un recuento de cómo los profetas buscaron el descubrir la gracia de Dios y el Señor realiza sus obras y es un recuento a lo que fue para los profetas el vivir la historia de la salvación en su vida.
No obstante en el evangelio , vemos cómo el Señor hace una promesa y motiva a l que la reciba que se sienta alegre y en vez de creer, duda.
Por ello , este episodio nos deja claro que Dios nos escucha que sus promesas son justas y se cumplen y que nosotros debemos acatarlas y así no quedar mudos o ciegos para ver las maravillas de Dios en medio de nosotros.
MISA DEL DIA
Ahora es oportuno hacer un pequeño recorrido por la historia de la salvación , pues bien se ha hablado durante todo el Antiguo Testamento del profeta precursor , que será quien ilumine y haga trasfondo al Señor.
Por ello, Jeremías nos habla de la escogencia de Dios desde nuestro vientre para una misión específica y así que nos llama al Servicio, por consiguiente es de destacar que el profeta nos habla de que Dios nos da la vida para cosas grandes y no para despilfarrar los dones que Dios nos concede, puesto que Él nos motiva vivir en su voluntad.
El salmo 70, nos condiciona a ver como Dios nos manda a acogernos a Él para que podamos cumplir esa misión a la que nos ha llamado.
Basándose en esto, el apóstol San Pedro nos hace un recuento de cómo los profetas buscaron el descubrir la gracia de Dios y el Señor realiza sus obras y es un recuento a lo que fue para los profetas el vivir la historia de la salvación en su vida.
No obstante en el evangelio , vemos cómo el Señor hace una promesa y motiva a l que la reciba que se sienta alegre y en vez de creer, duda.
Por ello , este episodio nos deja claro que Dios nos escucha que sus promesas son justas y se cumplen y que nosotros debemos acatarlas y así no quedar mudos o ciegos para ver las maravillas de Dios en medio de nosotros.
MISA DEL DIA
Lectura del libro de Isaías 49, 1-6
Escuchadme, islas;
atended, pueblos lejanos:Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó;
en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre.Hizo de mi boca una espada afilada,
me escondió en la sombra de su mano;me hizo flecha bruñida,
me guardó en su aljaba
y me dijo:«Tú eres mi siervo,
de quien estoy orgulloso».Mientras yo pensaba: «En vano me he cansado,
en viento y en nada he gastado mis fuerzas»,en realidad mi derecho lo llevaba el Señor,
mi salario lo tenía mi Dios.Y ahora habla el Señor,
que desde el vientre me formó siervo suyo,para que le trajese a Jacob,
para que le reuniese a Israel
—tanto me honró el Señor,
y mi Dios fue mi fuerza—:«Es poco que seas mi siervo
y restablezcas las tribus de Jacob
y conviertas a los supervivientes de Israel;te hago luz de las naciones,
para que mi salvación alcance
hasta el confín de la tierra».
R. Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente.
porque me has escogido portentosamente.
Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares. R.
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares. R.
Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma. R.
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma. R.
No desconocías mis huesos,
cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R.
cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R.
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 22-26
En aquellos días, dijo Pablo:
—«Dios nombró rey a David, de quien hizo esta alabanza: "Encontré a David, hijo de Jesé, hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos". Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Antes de que llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión; y, cuando estaba para acabar su vida, decía: "Yo no soy quien pensáis; viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias".
Hermanos, descendientes de Abrahán y todos los que teméis a Dios: A vosotros se os ha enviado este mensaje de salvación».
A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban.
A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo:
—«¡No! Se va a llamar Juan».
Le replicaron:
—«Ninguno de tus parientes se llama así».
Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Todos se quedaron extrañados.
Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.
Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo:
—« ¿Qué va a ser este niño?».
Porque la mano del Señor estaba con él.
El niño iba creciendo, y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.
Reflexión:
La palabra de Dios nos hace una conciliación sobre el llamado de Dios, por tal hecho cabe decir que el profeta Isaías nos habla de la escogencia de Dios para con cada uno de nosotros,sin embargo nos advierte de lo difícil que es seguir al Señor y vivir su palabra, pero que al final seremos gratificados con las bendiciones de Dios .
Pues bien, todos estamos predispuestos por Dios para vivir su luz y es a eso a lo que nos motiva el profeta Isaías.
El salmo 138 nos motiva a dejarnos guiar por el Señor y así ser fieles anunciadores de su palabra.
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos habla de la misión de Juan Bautista en la consecución de la historia de la salvación y así poder entender el misterio salvífico de Dios.
El evangelio nos reafirma la misión de Juan y como Dios cumple sus promesas haciendo así eficiente la voluntad de Dios y el inicio del plan salvífico de Dios en su plenitud .
Sábado de la Semana XII del Tiempo Ordinario
Lectura de las Lamentaciones 2, 2. 10-14. 18-19
El Señor destruyó sin compasión
todas las moradas de Jacob,
con su indignación demolió
las plazas fuertes de Judá;
las plazas fuertes de Judá;
derribó por tierra, deshonrados,
al rey y a los príncipes.
al rey y a los príncipes.
Los ancianos de Sión se sientan
en el suelo silenciosos,
en el suelo silenciosos,
se echan polvo en la cabeza
y se visten de sayal;
y se visten de sayal;
las doncellas de Jerusalén
humillan hasta el suelo la cabeza.
humillan hasta el suelo la cabeza.
Se consumen en lágrimas mis ojos,
de amargura mis entrañas;
de amargura mis entrañas;
se derrama por tierra mi hiel,
por la ruina de la capital de mi pueblo;
por la ruina de la capital de mi pueblo;
muchachos y niños de pecho desfallecen
por las calles de la ciudad.
por las calles de la ciudad.
Preguntaban a sus madres:
«¿Dónde hay pan y vino?»,
«¿Dónde hay pan y vino?»,
mientras desfallecían, como los heridos,
por las calles de la ciudad,
por las calles de la ciudad,
mientras expiraban
en brazos de sus madres.
en brazos de sus madres.
¿Quién se te iguala, quién se te asemeja,
ciudad de Jerusalén?
ciudad de Jerusalén?
¿A quién te compararé, para consolarte,
Sión, la doncella?
Sión, la doncella?
Inmensa como el mar es tu desgracia:
¿quién podrá curarte?
¿quién podrá curarte?
Tus profetas te ofrecían visiones
falsas y engañosas;
falsas y engañosas;
y no te denunciaban tus culpas
para cambiar tu suerte,
para cambiar tu suerte,
sino que te anunciaban visiones
falsas y seductoras.
falsas y seductoras.
Grita con toda el alma al Señor,
laméntate, Sión;
laméntate, Sión;
derrama torrentes de lágrimas,
de día y de noche;
de día y de noche;
no te concedas reposo,
no descansen tus ojos.
no descansen tus ojos.
Levántate y grita de noche,
al relevo de la guardia;
al relevo de la guardia;
derrama como agua tu corazón
en presencia del Señor;
en presencia del Señor;
levanta hacia él las manos
por la vida de tus niños,
por la vida de tus niños,
desfallecidos de hambre
en las encrucijadas.
en las encrucijadas.
R. No olvides sin remedio la vida de tus pobres.
¿Por qué, oh Dios, nos tienes siempre abandonados,
y está ardiendo tu cólera contra las ovejas de tu rebaño?
Acuérdate de la comunidad que adquiriste desde antiguo,
de la tribu que rescataste para posesión tuya,
del monte Sión donde pusiste tu morada. R.
y está ardiendo tu cólera contra las ovejas de tu rebaño?
Acuérdate de la comunidad que adquiriste desde antiguo,
de la tribu que rescataste para posesión tuya,
del monte Sión donde pusiste tu morada. R.
Dirige tus pasos a estas ruinas sin remedio;
el enemigo ha arrasado del todo el santuario.
Rugían los agresores en medio de tu asamblea,
levantaron sus propios estandartes. R.
el enemigo ha arrasado del todo el santuario.
Rugían los agresores en medio de tu asamblea,
levantaron sus propios estandartes. R.
En la entrada superior
abatieron a hachazos el entramado;
después, con martillos y mazas,
destrozaron todas las esculturas.
Prendieron fuego a tu santuario,
derribaron y profanaron la morada de tu nombre. R.
abatieron a hachazos el entramado;
después, con martillos y mazas,
destrozaron todas las esculturas.
Prendieron fuego a tu santuario,
derribaron y profanaron la morada de tu nombre. R.
Piensa en tu alianza: que los rincones del país
están llenos de violencias.
Que el humilde no se marche defraudado,
que pobres y afligidos alaben tu nombre. R.
están llenos de violencias.
Que el humilde no se marche defraudado,
que pobres y afligidos alaben tu nombre. R.
En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole:
—«Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho».
Jesús le contestó:
—«Voy yo a curarlo».
Pero el centurión le replicó:
—«Señor, no soy quién soy yo para que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: "Ve", y va; al otro: "Ven", y viene; a mi criado: "Haz esto", y lo hace».
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían:
—«Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos; en cambio, a los ciudadanos del reino los echarán fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes».
Y al centurión le dijo:
—«Vuelve a casa, que se cumpla lo que has creído».
Y en aquel momento se puso bueno el criado.
Al llegar Jesús a casa de Pedro, encontró a la suegra en cama con fiebre; la cogió de la mano, y se le pasó la fiebre; se levantó y se puso a servirles.
Al anochecer, le llevaron muchos endemoniados; él, con su palabra, expulsó los espíritus y curó a todos los enfermos. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías:
«Él tomó nuestras dolencias
y cargó con nuestras enfermedades».
Reflexión:
La palabra de Dios nos motiva a ver la desolación del pueblo, por ello es preciso decir que Dios ha abandonado a su pueblo, pero en realidad Dios quiere que lo sigamos y que en momentos de prueba seamos fieles a Él , por tanto es un llamado a confiar en Dios y no alejarnos de su Presencia con nuestro proceder.
El salmo nos refiere ser fieles a Dios y nos explica cómo el proceder del hombre lo aleja de Dios y como Dios muestra su justicia.
El evangelio nos reafirma del don de la fe y como Cristo siempre está presto a escucharnos y ver la importancia de confiar en Dios, por eso el texto nos condiciona entender que Cristo cargó con nuestros pecados para darnos vida.