Meditación de la décima semana del Tiempo Ordinario

Lunes: 


Lectura del primer libro de los Reyes 17, 1-6
En aquellos días, Elías, el tesbita, de Tisbé de Galaad, dijo a Ajab:
—«¡Vive el Señor, Dios de Israel, a quien sirvo! En estos años no caerá rocío ni lluvia si yo no lo mando».
Luego el Señor le dirigió la palabra:
—«Vete de aquí hacia el oriente y escóndete junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán. Bebe del torrente y yo mandaré a los cuervos que te lleven allí la comida».
Elías hizo lo que le mandó el Señor, y fue a vivir junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán.
Los cuervos le llevaban pan por la mañana y carne por la tarde, y bebía del torrente.


Salmo responsorial: Salmo 120, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8 (R.: cf. 2)
R. Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra. R.
No permitirá que resbale tu pie,
tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa
el guardián de Israel. R.
El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche. R.
El Señor te guarda de todo mal,
él guarda tu alma;
el Señor guarda tus entradas y salidas,
ahora y por siempre. R.


 Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 1-12
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:
—«Dichosos los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos los que lloran,
porque ellos serán consolados.
Dichosos los sufridos,
porque ellos heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,
porque ellos quedarán saciados.
Dichosos los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz,
porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros».


Reflexión: 

La  palabra de Dios  poco  a  poco nos  va  llevando a ver  cuán grande es el Señor  para con los que confían en Él y guardan sus  mandatos.

Es  por eso que  primer  libro de  los Reyes  nos  muestra como Dios  muestra su amor  para con Elías  y escucha sus  súplicas  y muestra sus designios  , por  tanto esta es  una  experiencia de fe  , que  nos demuestra que  lo que Dios  promete se  cumple  y que  no obstante  es  vital que resguardaramos en Él nuestra esperanza  y así vivir a  plenitud  la  misericordia de Dios  que  nunca  nos desampara .

El salmo 120 nos  invita reconocer que no tenemos  mas auxilio que el Señor  , puesto que Él lo sabe todo y por ende, siempre va en busca de  nosotros  para manifestarnos sus  maravillas  y decirnos que su Voluntad siempre se  cumple  .


Es  por eso que  en el evangelio cuando se  nos  habla de  las  bienaventuranzas , nos  reafirma el  Señor quee s  un cumplimiento a  la Voluntad de Dios  y nos reafirma que son los  nuevos  mandamientos  para  darle  plenitud a  los antiguos mandamientos  propuestos en el Antiguo Testamento. 

Por ello, este  llamado de Jesús es a que seamos fieles anunciadores  y vivificadores de  la  palabra  nos  motiva  a  entender  lo que quiere el Padre Celestial de  Nosotros. 

Por tanto , la  palabra de Dios  nos  llama a ser felices bajo la resolución de amor del Señor.


Martes:


Lectura del primer libro de los Reyes 17, 7-16
En aquellos días, se secó el torrente donde se había escondido Elías, porque no había llovido en la región.
Entonces el Señor dirigió la palabra a Elías:
—«Anda, vete a Sarepta de Fenicia a vivir allí; yo mandaré a una viuda que te dé la comida».
Elías se puso en camino hacia Sarepta, y, al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí a una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo:
—«Por favor, tráeme un poco de agua en un jarro para que beba».
Mientras iba a buscarla, le gritó:
—«Por favor, tráeme también en la mano un trozo de pan».
Respondió ella:
—«Te juro por el Señor, tu Dios, que no tengo ni pan; me queda sólo un puñado de harina en el cántaro y un poco de aceite en la alcuza. Ya ves que estaba recogiendo un poco de leña. Voy a hacer un pan para mí y para mi hijo; nos lo comeremos y luego moriremos».
Respondió Elías:
—«No temas. Anda, prepáralo como has dicho, pero primero hazme a mí un panecillo y tráemelo; para ti y para tu hijo lo harás después.
Porque así dice el Señor, Dios de Israel:
"La orza de harina no se vaciará,
la alcuza de aceite no se agotará,
hasta el día en que el Señor envíe
la lluvia sobre la tierra"».
Ella se fue, hizo lo que le había dicho Elías, y comieron él, ella y su hijo.
Ni la orza de harina se vació, ni la alcuza de aceite se agotó, como lo había dicho el Señor por medio de Elías.


Salmo responsorial: Salmo 4, 2-3. 4-5. 7-8 (R.: cf. 7)
R. Haz brillar sobre nosotros, Señor,
la luz de tu rostro.
Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío;
tú que en el aprieto me diste anchura,
ten piedad de mí y escucha mi oración.
Y vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor,
amaréis la falsedad y buscaréis el engaño? R.
Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor,
y el Señor me escuchará cuando lo invoque.
Temblad y no pequéis,
reflexionad en el silencio de vuestro lecho. R.
Hay muchos que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha,
si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?».
Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría
que si abundara en trigo y en vino. R.

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 13-16
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo».

Reflexión : 

El  Señor  poco  a  poco nos va avivando a  confiar en su palabra  y por  eso vemos  como en el primer  libro de  los Reyes  , vemos  como Dios  manda al Profeta Elías  a  mostrar su auxilio a  una  viuda en Sarepta  y ver  como el Señor  provee a  los que  ponen sus  confianza en Él y le son fieles  y así manifestar sus  maravillas, pues  bien este  texto nos  motiva a  tener  nuestra confianza en Dios  puesto que Él está siempre con nosotros  y nunca  nos abandona .


Por  consiguiente  el salmista  nos  equipara a  confiar en el  Señor  y ver su luz  que  nos  conduce  a  la vida eterna  y a vivir en la  perseverancia  y así ver  las  obras  y las  gracias que  vienen de  lo alto. 


El evangelio nos  nos  manifiesta  la  importancia de  llevar el mensaje de Dios en el que todo  cristiano debe comprometerse a ser  la  luz de Dios en el mundo y no apagarse  por  las  contrariedades del mundo y ser  saciadores de  luz  y batir toda  tiniebla  que rodea al mundo .

También nos  habla sobre  la  importancia de  ser sal para comunicar  la  palabra de Dios  y que si n la al no puede haber sabor  y si no somos  llenos del amor de Dios  jamás  podemos ser  luz  y puesto que  la sal es la  instrucción de  vivir  la  palabra de Dios en cada corazón , pero especialmente de aquel que anuncie  para que dé sazón con la sal de Cristo. 


Miércoles:


Lectura del primer libro de los Reyes 18, 20-39
En aquellos días, el rey Ajab despachó órdenes a todo Israel, y los profetas de Baal se reunieron en el monte Carmelo.
Elías se acercó a la gente y dijo:
—«¿Hasta cuándo vais a caminar con muletas? Si el Señor es el verdadero Dios, seguidlo; si lo es Baal, seguid a Baal».
La gente no respondió una palabra. Entonces Elías les dijo:
—«He quedado yo solo como profeta del Señor, mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta. Que nos den dos novillos: vosotros elegid uno; que lo descuarticen y lo pongan sobre la leña, sin prenderle fuego; yo prepararé el otro novillo y lo pondré sobre la leña, sin prenderle fuego. Vosotros invocaréis a vuestro dios, y yo invocaré al Señor; y el dios que responda enviando fuego, ése es el Dios verdadero».
Toda la gente asintió:
—«¡Buena idea!».
Elías dijo a los profetas de Baal:
—«Elegid un novillo y preparadlo vosotros primero, porque sois más. Luego invocad a vuestro dios, pero sin encender el fuego».
Cogieron el novillo que les dieron, lo prepararon y estuvieron invocando a Baal desde la mañana hasta mediodía:
—«¡Baal, respóndenos!».
Pero no se oía una voz ni una respuesta, mientras brincaban alrededor del altar que habían hecho.
Al mediodía, Elías empezó a reírse de ellos:
—«¡Gritad más fuerte! Baal es dios, pero estará meditando, o bien ocupado, o estará de viaje; ¡a lo mejor está durmiendo y se despierta!».
Entonces gritaron más fuerte; y se hicieron cortaduras, según su costumbre, con cuchillos y punzones, hasta chorrear sangre por todo el cuerpo.
Pasado el mediodía, entraron en trance, y así estuvieron hasta la hora de la ofrenda. Pero no se oía una voz, ni una palabra, ni una respuesta.
Entonces Elías dijo a la gente:
—«¡Acercaos!».
Se acercaron todos, y él reconstruyó el altar del Señor, que estaba demolido: cogió doce piedras, una por cada tribu de Jacob, a quien el Señor había dicho: «Te llamarás Israel»; con las piedras levantó un altar en honor del Señor, hizo una zanja alrededor del altar, como para sembrar dos fanegas; apiló la leña, descuartizó el novillo, lo puso sobre la leña y dijo:
—«Llenad cuatro cántaros de agua y derramadla sobre la víctima y la leña».
Luego dijo:
—«¡Otra vez!».
Y lo hicieron otra vez.
Añadió:
—«¡Otra vez!».
Y lo repitieron por tercera vez.
El agua corrió alrededor del altar, e incluso la zanja se llenó de agua.
Llegada la hora de la ofrenda, el profeta Elías se acercó y oró:
—«¡Señor, Dios de Abrahán, Isaac e Israel! Que se vea hoy que tú eres el Dios de Israel, y yo tu siervo, que he hecho esto por orden tuya. Respóndeme, Señor, respóndeme, para que sepa este pueblo que tú, Señor, eres el Dios verdadero, y que eres tú quien les cambiará el corazón».
Entonces el Señor envió un rayo que abrasó la víctima, la leña, las piedras y el polvo, y secó el agua de la zanja.
Al verlo, cayeron todos sobre su rostro, exclamando:
—«¡El Señor es el Dios verdadero! ¡El Señor es el Dios verdadero!».


Salmo responsorial: Salmo 15, 1-2a. 4. 5 y 8. 11 (R.: 1)
R. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien». R.
Multiplican las estatuas
de dioses extraños;
no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré sus nombres en mis labios. R.
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R.
Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R.


 Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 17-19
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«No creáis que he venido a abolir la Ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los cielos».

Reflexión:

Hoy la  palabra de Dios  nos  motiva a confiar  plenamente en  el  Señor  y que  fuera de Él no existe  nadie  , por  tanto, el primer  libro de  los Reyes  nos  muestra como el mal y los ídolos  terminan perdiendo ante  la  majestuosidad del  Señor que siempre viene a  nuestro auxilio y nos  protege  de toda acechanza del mal y busca que  todos reconozcamos su gloria  . 

Por eso , no pongamos  nuestra confianza en nadie  más que en  Dios ,puesto que Él es  único  que  puede sanar  nuestras  heridas. 

Por ello , el salmista confiando en el Señor ansia su protección , ya que confía  plenamente en Dios  y sabe  perfectamente que el Señor está su auxilio y refugio. 

Por eso dice que  no  confía en nada  hecho por  los  hombres  sino en lo que Dios  ha constituido y de igual manera  nosotros  debemos  tener esa seguridad que Dios  jamás  nos abandona sino que  nos  acoge  .

El evangelio nos reafirma  el cumplimiento a cabalidad  de  la  palabra de Dios  y como viviendola  podemos equipara  la  misericordia de Dios  en medio de  nosotros. 


Jueves:


Lectura del primer libro de los Reyes 18, 41-46
En aquellos días, Elías dijo a Ajab:
—«Vete a comer y a beber, que ya se oye el ruido de la lluvia».
Ajab fue a comer y a beber, mientras Elías subía a la cima del Carmelo; allí se encorvó hacia tierra, con el rostro en las rodillas, y ordenó a su criado:
—«Sube a otear el mar».
El criado subió, miró y dijo:
—«No se ve nada».
Elías ordenó:
—«Vuelve otra vez».
El criado volvió siete veces, y a la séptima dijo:
—«Sube del mar una nubecilla como la palma de una mano».
Entonces Elías mandó:
—«Vete a decirle a Ajab que enganche y se vaya, no le coja la lluvia».
En un instante se oscureció el cielo con nubes empujadas por el viento, y empezó a diluviar.
Ajab montó en el carro y marchó a Yezrael. Y Elías, con la fuerza del Señor, se ciñó y fue corriendo delante de Ajab, hasta la entrada de Yezrael.

Salmo responsorial: Salmo 64, 10abcd. 10e-11. 12-13 (R.: 2a)
R. Oh Dios, tú mereces un himno en Sión.
Tú cuidas de la tierra, la riegas
y la enriqueces sin medida;
la acequia de Dios va llena de agua,
preparas los trigales. R.
Riegas los surcos, igualas los terrenos,
tu llovizna los deja mullidos,
bendices sus brotes. R.
Coronas el año con tus bienes,
tus carriles rezuman abundancia;
rezuman los pastos del páramo,
y las colinas se orlan de alegría. R.


 Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 20-26
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado.
Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego.
Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último cuarto».

Reflexión : 

El primer  libro de  los Reyes  nos  motiva a ver  la  grandeza de Dios  pues  vemos como el profeta  muestra  el don de  la lluvia después de  tres años  y medio de  sequía  y como Dios  concede su misericordia a sus  fieles  y da su mensaje salvífico al mundo . 

El salmo 64 nos condiciona a ser  fieles a  los designios de Dios  y ver  como su gloria se  refleja  por  medio de su misericordia. 

El evangelio nos  llama  a  vivir en el amor  y manifestar lo grande que es Dios que  nos  motiva a practicar  la  misericordia amando a  los  hermanos  y a  los enemigos  hasta el extremo. 


Viernes:

Lectura del primer libro de los Reyes 19, 9a. 11-16
En aquellos días, cuando Elías llegó a Horeb, el monte de Dios, se metió en una cueva donde pasó la noche. El Señor le dijo:
—«Sal y ponte de pie en el monte ante el Señor. ¡El Señor va a pasar!».
Vino un huracán tan violento que descuajaba los montes y hacía trizas las peñas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento.
Después del viento, vino un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto, vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego.
Después del fuego, se oyó una brisa tenue; al sentirla, Elías se tapó el rostro con el manto, salió afuera y se puso en pie a la entrada de la cueva.
Entonces oyó una voz que le decía:
—«¿Qué haces, aquí, Elías?».
Respondió:
—«Me consume el celo por el Señor, Dios de los ejércitos, porque los israelitas han abandonado tu alianza, han derruido tus altares y asesinado a tus profetas; sólo quedo yo, y me buscan para matarme».
El Señor dijo:
—«Desanda tu camino hacia el desierto de Damasco y, cuando llegues, unge rey de Siria a Jazael, rey de Israel a Jehú, hijo de Nimsí, y profeta sucesor tuyo a Eliseo, hijo de Safat, de Prado Bailén».


Salmo responsorial: Salmo 26, 7-8a. 8b-9abc. 13-14 (R.: 8b)
R. Tu rostro buscaré, Señor.
Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.
Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro». R.
Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio; no me deseches. R.
Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R.


 Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 27-32
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Habéis oído el mandamiento "no cometerás adulterio". Pues yo os digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior.
Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el infierno.
Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al infierno.
Está mandado: "El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio".
Pues yo os digo: El que se divorcie de su mujer, excepto en caso de impureza, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio».

Reflexión: 

El primer  libro de  los Reyes  nos enseña que a Dios  no hay que  buscarlo en grandes signos, sino en lo agradable  y sencillo , puesto que Dios se  manifiesta en las  cosas  más  tenues  para  nosotros confiemos en su presencia en medio de  nosotros.

Pues el salmista  nos  invita a buscar el rostro  de Dios  y así esperar en Él y no permitir que  nada  nos aleje de Dios  sino confiemos  plenamente en Él. 

En el evangelio nos  muestra  como Dios ve el corazón del hombre  y dictamina  si  es  preciso manifestarle al hombre su gloria y es que Cristo nos motiva a  cumplir la voluntad de Dios y no dejarnos  llevar  por  nuestros impulsos  vacíos y desordenados  nos alejen de Dios, por tanto vivamos en la palabra de Dios. 



Sábado : 

San Bernabé  Apóstol , fiesta 

San Bernabé

(Siglo I) Apóstol de Jesús. Presentó a Pablo a los apóstoles y dio pruebas de la sinceridad de su conversión (Hechos 9, 27). Enviado a Antioquía para solucionar la cuestión planteada por los gentiles en la Iglesia, fue elegido junto con Pablo para predicar la fe a los paganos. Más tarde, ambos se separaron y Bernabé regresó a Chipre. Se le atribuyó sin demasiado fundamento la autoría de diversos escritos.

El apóstol Bernabé
Nacido en Chipre, su verdadero nombre era José; los apóstoles, sin embargo, le dieron el sobrenombre de Bernabé. Era primo de San Marcos, y entregó a la incipiente Iglesia el producto obtenido con la venta de un campo de su propiedad. Presentó a Pablo de Tarso a los apóstoles, y, enviado a Antioquía, pidió la ayuda de Pablo, al que acompañó en su primer viaje de evangelización. Más tarde se separaron porque San Pablo no quería llevar consigo a Marcos, del que Bernabé no quería alejarse; ello no quebró la amistad entre ambos. Leyendas posteriores y carentes de autoridad sitúan al apóstol Bernabé en Alejandría, Roma o Milán como primer evangelizador, o bien hablan de su martirio en Salamina de Chipre.
Se le atribuyeron algunos textos: Tertuliano le juzga autor de la Epístola a los Hebreos, paulina en cuanto a las ideas, pero no precisamente por su forma; se habla también de un apócrifo Evangelio de Bernabé, y figura asimismo bajo su nombre una Epístola seguramente no suya, sino, con mucha probabilidad, de un autor alejandrino o sirio llegado a la fe cristiana desde el judaísmo y compuesta quizá después del 115 o no mucho más allá del 130, pero, en todo caso, antes del 140. En ella se muestra la humildad del autor y, al mismo tiempo, sus preocupaciones de pastor de almas; unas veces disminuye el tono y el fervor místico de las enseñanzas de San Pablo  sobre las relaciones entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, que en otros aspectos complica con la exégesis alegórica; finalmente, expone las advertencias morales referentes a la "doctrina de las dos vidas".


Liturgia de  la  palabra de Dios:



Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 11, 21b-26; 13, 1-3

En aquellos días, gran número creyó y se convirtió al Señor.
Llegó noticia a la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró mucho, y exhortó a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño; como era hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y de fe, una multitud considerable se adhirió al Señor.
Más tarde, salió para Tarso, en busca de Saulo; lo encontró y se lo llevó a Antioquía. Durante un año fueron huéspedes de aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez llamaron a los discípulos cristianos.
En la Iglesia de Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simeón, apodado el Moreno, Lucio el Cireneo, Manahén, hermano de leche del virrey Herodes, y Saulo.
Un día que ayunaban y daban culto al Señor, dijo el Espíritu Santo:
—«Apartadme a Bernabé y a Saulo para la misión a que los he llamado».
Volvieron a ayunar y a orar, les impusieron las manos y los despidieron.


Salmo responsorial: Salmo 97, 1. 2-3ab. 3c-4. 5-6 (R.: 2b)
REl Señor revela a las naciones su justicia.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.
El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.
Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.
Tañed la citara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R.

Cruz Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 7-13
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
—«Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios.
Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.
No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni túnica de repuesto, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa, saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros».


Reflexión:

El libro de  los  hechos de  los Apóstoles  nos  habla de  la  llamada de Dios a bernabé  y la  encomienda de  los apóstoles de mandar a  evangelizar a  Bernabé a  Antioquía  y por  tanto nos enseña a ser  obediente al llamado de Dios  y sentir como el Señor actúa en cada  uno de  nosotros. 

Por eso el  salmo 97 nos  motiva reconocer que Dios  revela a  las  naciones su justicia  y su amor al mundo que  les  confía su palabra para darle salvación y ver su reinado. 


Ahora bien el evangelio nos  motiva a dejar todo lo que tenemos  por seguir  el anuncio de  la  palabra de Dios  , es claro decir que este "dejar todo" radica en desapegarnos de lo que  me rodea  y vivir en el anuncio del evangelio sabiendo que somos fortalecidos  y recompensados  por Cristo.