Mensaje de la palabra de Dios durante el tiempo de la Pascua

Meditación de la palabra de Dios para el Domingo de Resurrección.

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 34a. 37-43
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
«Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con él.
Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección.
Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados».

Salmo responsorial: Salmo 117, 1- 2. 16ab-17. 22-23 (R.: 24)
R. Este es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Dad gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: Eterna es su misericordia. R.
La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa. No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. R.
La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. R.


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 1-4
Hermanos: Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.
Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria.

O bien:


Lectura de la primera carta de san Pablo a los Corintios 5, 6b-8
Hermanos: ¿No sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa? Barred la levadura vieja para ser una masa nueva, ya que sois panes ázimos. Porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así, pues, celebramos la Pascua, no con levadura vieja (levadura de corrupción y de maldad), sino con los panes ázimos de la sinceridad y la verdad.


Secuencia:
Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza a gloria de la Víctima propicia de la Pascua.
Cordero sin pecado que a las ovejas salva, a Dios y a los culpables unió con nueva alianza.
Lucharon vida y muerte en singular batalla, y, muerto el que es Vida, triunfante se levanta.
«¿Qué has visto de camino, María, en la mañana?». «A mi Señor glorioso, la tumba abandonada,
los ángeles testigos, sudarios y mortaja. ¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!
Venid a Galilea, allí el Señor aguarda; allí veréis los suyos la gloria de la Pascua.
Primicia de los muertos, sabemos por tu gracia que estás resucitado; la muerte en ti no manda.
Rey vencedor, apiádate de la miseria humana y da a tus fieles parte en tu victoria santa.



 Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 1-9
El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo a quien quería Jesús, y le dijo:
—«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro. Vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
Pues hasta entonces no había entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

Reflexión : 

El libro de  los  Hechos de  los  Apóstoles  nos  refiere  sobre  la  bendición de Cristo Resucitado , puesto que  el Señor   ha vuelto a la vida, y ese  el el motivo de alegría para todos los  cristianos  ya  que Cristo muere  por  nuestros  pecado , y resucita  para darnos  la  salvación perdonando nuestros  pecados. 
Pues  la esperanza  del cristiano es  sentir  y vivir  a el Señor Resucitado de entre  los  muertos , que a pesar de  haberlo matado en el madero de  la cruz, Él nos  perdona  y nos  lleva a  la  vida de  la  gracia. 
El salmo 117, nos  invita a  vivir  la  misericordia de Dios  que actúa  constantemente  en nosotros  y suscita  su bendición a  todo su pueblo , pues el Señor  es quien obra en nosotros  el cambio de  nuestra vida  para  que  condicione  su salvación en el mundo. 
El apóstol san pablo nos  induce  a  vivir  en la resurrección de cristo , buscando los  bienes del Cielo donde Cristo nos espera para bendecirnos  y llevarnos al Padre  cuando preparemos nuestra alma a su palabra. 

Ahora  bien , la  presencia de Cristo Resucitado, nuestra  pascua  nos succiona a  promover  su verdad  , ya que la resurrección del Señor es  grande  y eterna que nos  llama  a ser  partícipes de  salvación.   


La secuencia  nos  invita  a vivir interior  y exteriormente  la  pascua de Cristo el Señor resucitado en nuestros  corazones y así predisponer  nuestra esencia  salvifica y condición de  coherederos  con Cristo de  las  promesas del Cielo. 

El evangelio de San Juan nos  muestra  como Cristo Resucitó  y es  manifestado en medio de  sus  discípulos  y a eso nos  llama el Señor  hoy a  anunciar  fielmente su palabra  y comprender  lo que es  resucitar  de entre  los  muertos  , llamando a  vivir  santo y puros a  la gracia de Dios. 



Octava de pascua

Lunes:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 14. 22-23
El día de Pentecostés, Pedro, de pie con los Once, pidió atención y les dirigió la palabra:
—«Judíos y vecinos todos de Jerusalén, escuchad mis palabras y enteraos bien de lo que pasa. Escuchadme, israelitas: Os hablo de Jesús Nazareno, el hombre que Dios acreditó ante vosotros realizando por su medio los milagros, signos y prodigios que conocéis. Conforme al designio previsto y sancionado por Dios, os lo entregaron, y vosotros, por mano de paganos, lo matasteis en una cruz. Pero Dios lo resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte; no era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio, pues David dice, refiriéndose a él:
"Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré.
Por eso se me alegra el corazón, exulta mi lengua, y mi carne descansa esperanzada.
Porque no me entregarás a la muerte.
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.
Me has enseñado el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia".
Hermanos, permitidme hablaros con franqueza: El patriarca David murió y lo enterraron, y conservamos su sepulcro hasta el día de hoy. Pero era profeta y sabía que Dios le había prometido con juramento sentar en su trono a un descendiente suyo; cuando dijo que "no lo entregaría a la muerte y que su carne no conocería la corrupción", hablaba previendo la resurrección del Mesías. Pues bien, Dios resucitó a este Jesús, de lo cual todos nosotros somos testigos.
Ahora, exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo que estaba prometido, y lo ha derramado. Esto es lo que estáis viendo y oyendo».

Salmo responsorial: Salmo 15, 1-2 y 5. 7-8. 9-10. 11 (R.: 1)
R. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: «Tú eres mi bien». El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano. R.
Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. R.
Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R.
Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha. R.


 Lectura del santo evangelio según san Mateo 28, 8-15
En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:
—«Alegraos».
Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies.
Jesús les dijo:
—«No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán».
Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Ellos, reunidos con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma, encargándoles:
—«Decid que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras vosotros dormíais. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos lo ganaremos y os sacaremos de apuros».
Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy.

Reflexión :
Después de  celebrar  la  Semana  Santa, nos encontramos  con la  pascua , pero más exactamente en la semana de  la  Octava que termina el domingo de  la Divina Misericordia.

Ahora  bien , el libro de  los  Hechos de  los  Apóstoles nos  muestra  la  señal de  la resurrección y perder el miedo a  los  que  no creen en los  prodigios de Dios  , para dejarse  llenar de  la  gracia santificante del Señor. 

Pues Pedro y los demás apóstoles hablan de  la resurrección de Cristo , pero para hablar de  un Cristo Resucitado  hay que  predicar a  un Cristo Crucificado en un madero que rompe  las ataduras de  las  muerte, para  reconciliarnos  con Él y ser  coherederos de  los  premios eternos que  no se  marchitan .

El salmo 15 , nos  invita resguardarnos en Dios, reconociendo que Él es  nuestra fuerza  y que  por ende  nos alegremos  con  el Señor  en nuestro corazón.


 En el evangelio el Señor Resucitado nos  enseña  a  vivir en paz  y estar siempre a  la expectativa  y espera de sus  maravillas en medio de  nosotros  , puesto que  nos  llama a ser  valientes  para  comunicad su palabra  y resurrección a  todos .

Por eso el Cristo nos dice :
"No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán" , y esa es  lo que debe  ser  el cristiano , anunciar a  Cristo Resucitado en medio de  la  comunidad  e  ir a  buscarlo en todo momento y donde Él indica. 
Por  tal razón debemos ser  fuertes  y gozar de  la  grandeza de Dios  , apartando de  nosotros el miedo del qué dirán . 

 
Martes: 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 36-41
El día de Pentecostés, decía Pedro a los judíos:
—«Todo Israel esté cierto de que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías».
Estas palabras les traspasaron el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles:
—«¿Qué tenemos que hacer, hermanos?».
Pedro les contestó:
—«Convertíos y bautizaos todos en nombre de Jesucristo para que se os perdonen los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos y, además, para todos los que llame el Señor, Dios nuestro, aunque estén lejos».
Con estas y otras muchas razones les urgía, y los exhortaba diciendo:
—«Escapad de esta generación perversa».
Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unos tres mil.

Salmo responsorial: Salmo 32, 4-5. 18-19. 20 y 22 (R.: 5b)
R. La misericordia del Señor llena la tierra.
O bien:
R. Aleluya.
La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. R.
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre. R.
Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. R.


 Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 11-18
En aquel tiempo, fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntan:
—«Mujer, ¿por qué lloras?».
Ella les contesta:
—«Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».
Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice:
—«Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?».
Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:
—«Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».
Jesús le dice:
—«¡María!».
Ella se vuelve y le dice:
—«¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!».
Jesús le dice:
—«Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: "Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro"».
María Magdalena fue y anunció a los discípulos:
—«He visto al Señor y ha dicho esto».

Reflexión : 

El libro del los  Hechos de  los Apóstoles  nos  muestra  la figura de  la unidad de  los  cristianos  y el anuncio del evangelio para  salvación, el cuál Jesús  nos  llama a que  vivamos la  palabra de Dios a  plenitud , y es el mensaje que transmiten los  discípulos que es  la  conversión de  los  pecados y morir a ellos , para  luego resucitar con Cristo en la  gracia  por  medio del bautismo. 

El salmo 32 nos  motiva a reconocer  y aceptar que
la palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones  son leales para  lo que  ponemos  nuestra confianza en Él . 
Por  tanto , la  misericordia de  Dios es  la  que permite aceptar en nuestro corazón la  palabras edificantes de Dios en medios de  nosotros y sentir  su alegría en nuestros  corazones.

En el evangelio vemos  la  alegría de  María al ver y sentir  que  el Señor  ha  resucitado , pues a eso nos  llama  la experiencia de  tener a  Jesús Resucitado a estar alegres  y vivir  su palabra  y permitir que toque  y selle  nuestra vida  con la  cambio de  vida. 


Miércoles : 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 3, 1-10

En aquellos días, subían al templo Pedro y Juan, a la oración de media tarde, cuando vieron traer a cuestas a un lisiado de nacimiento. Solían colocarlo todos los días en la puerta del templo llamada «Hermosa», para que pidiera limosna a los que entraban. Al ver entrar en el templo a Pedro y a Juan, les pidió limosna. Pedro, con Juan a su lado, se le quedó mirando y le dijo:
—«Míranos».
Clavó los ojos en ellos, esperando que le darían algo. Pedro le dijo:
—«No tengo plata ni oro, te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo Nazareno, echa a andar».
Agarrándolo de la mano derecha lo incorporó. Al instante se le fortalecieron los pies y los tobillos, se puso en pie de un salto, echó a andar y entró con ellos en el templo por su pie, dando brincos y alabando a Dios. La gente lo vio andar alabando a Dios; al caer en la cuenta de que era el mismo que pedía limosna sentado en la puerta Hermosa, quedaron estupefactos ante lo sucedido.


Salmo responsorial: Salmo 104, 1-2. 3-4. 6-7. 8-9 (R.: 3b)
R. Que se alegren los que buscan al Señor.
o bien:
R. Aleluya.
Dad gracias al Señor, invocad su nombre, dad a conocer sus hazañas a los pueblos. Cantadle al son de instrumentos, hablad de sus maravillas. R.
Gloriaos de su nombre santo, que se alegren los que buscan al Señor. Recurrid al Señor y a su poder, buscad continuamente su rostro. R.
¡Estirpe de Abrahán, su siervo; hijos de Jacob, su elegido! El Señor es nuestro Dios, él gobierna toda la tierra. R.
Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil generaciones; de la alianza sellada con Abrahán, del juramento hecho a Isaac. R.


 Lectura del santo evangelio según san Lucas 24, 13-35
Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.
Él les dijo:
—«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».
Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó:
—«¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?».
Él les preguntó:
—«¿Qué?».
Ellos le contestaron:
—«Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace ya dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».
Entonces Jesús les dijo:
—«¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?».
Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.
Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo:
—«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».
Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció.
Ellos comentaron:
—«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».
Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
—«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».
Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Reflexión :

El Señor  poco a  poco nos  muestra su misericordia  y vemos el texto del libro de los Hechos de  los  Apóstoles como Pedro y Juan con la  fuerza del Espíritu Santo se acerca  al necesitado y por  pronunciar el nombre de  Jesús ese lisiado que antes  pedia  limosna contempla  la  grandeza de Dios  por  medio de  la experiencia de Cristo Resucitado .

Queridos  hermanos  esto , nos  invita a dejar todo aquellos  que  nos  margina  y buscar al Señor  para que nos conceda su misericordia  para  con nosotros  y actué  para  mostrar su gloria  y santificarnos  por  medio de Él . 

El salmo 104, nos  invita  a dar gracias a Dios  por  las  maravillas  que  hace en medio nosotros  y por  su gloria que se  expande  en todo el orbe. 

El evangelio nos  muestra  como Jesús  se encuentra en medio de  nosotros  para exponer  la explicación de  la  palabra de Dios  sobre su misericordia  y como llega el Señor a reina  y resucita de entre  los  muertos. 

Por tanto, Jesús  produce un milagro que es  la partitura del pan en su cuerpo y les  abren el entendimiento para  comprender  lo que es  la  alegría de  Cristo Resucitado, que  parte  y comparte su cuerpo con nosotros.


Jueves: 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 3, 11-26

En aquellos días, mientras el paralítico curado seguía aún con Pedro y Juan, la gente, asombrada, acudió corriendo al pórtico de Salomón, donde ellos estaban. Pedro, al ver a la gente, les dirigió la palabra:
—«Israelitas, ¿por qué os extrañáis de esto? ¿Por qué nos miráis como si hubiéramos hecho andar a éste con nuestro propio poder o virtud? El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, al que vosotros entregasteis y rechazasteis ante Pilato, cuando había decidido soltarlo.
Rechazasteis al santo, al justo, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos.
Como éste que veis aquí y que conocéis ha creído en su nombre, su nombre le ha dado vigor; su fe le ha restituido completamente la salud, a vista de todos vosotros.
Sin embargo, hermanos, sé que lo hicisteis por ignorancia, y vuestras autoridades lo mismo; pero Dios cumplió de esta manera lo que había predicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer.
Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados; a ver si el Señor manda tiempos de consuelo, y envía a Jesús, el Mesías que os estaba destinado. Aunque tiene que quedarse en el cielo hasta la restauración universal que Dios anunció por boca de los santos profetas antiguos.
Moisés dijo: "El Señor Dios sacará de entre vosotros un profeta como yo: escucharéis todo lo que os diga; y quien no escuche al profeta será excluido del pueblo". Y, desde Samuel, todos los profetas anunciaron también estos días.
Vosotros sois los hijos de los profetas, los hijos de la alianza que hizo Dios con vuestros padres, cuando le dijo a Abrahán: "Tu descendencia será la bendición de todas las razas de la tierra". Dios resucitó a su siervo y os lo envía en primer lugar a vosotros, para que os traiga la bendición, si os apartéis de vuestros pecados.

Salmo responsorial: Salmo 8, 2a y 5. 6-7. 8-9 (R.: 2ab)
R. Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre
en toda la tierra!
O bien:
R. Aleluya.
¡Señor, dueño nuestro, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder? R.
Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, le diste el mando sobre las obras de tus manos, todo lo sometiste bajo sus pies. R.
Rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo, las aves del cielo, los peces del mar, que trazan sendas por el mar. R.

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 24, 35-48

En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.
Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice:
—«Paz a vosotros».
Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma.
Él les dijo:
—«¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo».
Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo:
—«¿Tenéis ahí algo de comer?».
Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo:
—«Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse».
Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió:
—«Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.
Vosotros sois testigos de esto».

Reflexión : 

Los  Hechos de  los  Apóstoles  nos  interpelan a  comprender  que Dios  nos  ha  colmado de sus  bendiciones  para formar  parte  de la  familia de Dios  , mas  aún a ser  coherederos de  los  premios  eternos del Cielo. 

Por ende, el sentir  que  Dios  actúa en cada  hombre es  signo de su amor a  la  gracia  santificante del vivir  la  gracia de Cristo Resucitado que constantemente  nos  llena de sus  bendiciones. 

El salmo 8 nos  invita contemplar  las  maravillas de Dios por  medio de su creación y que  constantemente  nos  lleva a  ver su santidad  que  poco a  poco florece con las  bendiciones que  nos  concede a  cada  uno de  nosotros. 

El evangelio nos  invita a  comprender  que  la resurrección de Cristo , nos  invita al cambio y vivir  en la  misericordia  reconociendo la  Majestad delSeñor  , que siempre  nos  llama a  la  reconciliación y es  por eso que  nos  ofrece el fruto de  la  paz  para que al impartirlo manifestemos  la  misericordia  y la gloria de  Dios al mundo.

Viernes:

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 1-12

En aquellos días, mientras hablaban al pueblo Pedro y Juan, se les presentaron los sacerdotes, el comisario del templo y los saduceos, indignados de que enseñaran al pueblo y anunciaran la resurrección de los muertos por el poder de Jesús. Les echaron mano y, como ya era tarde, los metieron en la cárcel hasta el día siguiente. Muchos de los que habían oído el discurso, unos cinco mil hombres, abrazaron la fe.
Al día siguiente, se reunieron en Jerusalén los jefes del pueblo, los ancianos y los escribas; entre ellos el sumo sacerdote Anás, Caifás y Alejandro, y los demás que eran familia de sumos sacerdotes. Hicieron comparecer a Pedro y a Juan y los interrogaron:
—«¿Con qué poder o en nombre de quién habéis hecho eso?».
Pedro, lleno de Espíritu Santo, respondió:
—«Jefes del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogáis hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre; pues, quede bien claro a todos vosotros y a todo Israel que ha sido el nombre de Jesucristo Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre, se presenta éste sano ante vosotros. Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular; ningún otro puede salvar; bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos».

Salmo responsorial: Salmo 117, 1-2 y 4. 22-24. 25-27a (R.: 22)
R. La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
O bien:
R. Aleluya.
Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. Digan los fieles del Señor: eterna es su misericordia. R.
La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. R.
Señor, danos la salvación; Señor, danos prosperidad. Bendito el que viene en nombre del Señor, os bendecimos desde la casa del Señor; el Señor es Dios, él nos ilumina. R.


 Lectura del santo evangelio según san Juan 21, 1-14

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:
Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
Simón Pedro les dice:
—«Me voy a pescar».
Ellos contestan:
—«Vamos también nosotros contigo».
Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
Jesús les dice:
—«Muchachos, ¿tenéis pescado?».
Ellos contestaron:
—«No».
Él les dice:
—«Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis».
La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro:
—«Es el Señor».
Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces.
Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice:
—«Traed de los peces que acabáis de coger».
Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice:
—«Vamos, almorzad».
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.
Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.
Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.

Reflexión : 

El libro de  los  Hechos de  los Apóstoles que  hemos  venido meditando durante estos días  nos  muestra  como los dirigentes quieren forzar a  los discipulos el anuncio del Reino , pero ellos zagazmente  les  interlude  y viven en su corazón la experiencia de  tener a Jesús Resucitado en medio de  ellos  por  medio de  la  fuerza  renovadora del Espíritu Santo. 
Contextualizando este texto , a  muchos de  nosotros  nos  puede  pasar que tenemos detractores en el anuncio del evangelio que quieren destruir en nuestro interior  la fuerza de Dios que  nos  bendice grandemente. 
Pues  Cristo Resucitado genera en nosotros  la confianza  plena de  ir al mundo y dejar el miedo para  proclamar  las  grandeza de Dios  y saber que el Señor es  la  piedra angular que  nos  motiva a vivir el evangelio , por  tanto , en nuestra edificación espiritual no desechemos esta  gran misericordia de Dios  que  hace  coherederos del Reino gracias a Cristo , el Señor. 

Por  tal razón debemos reconocer  el salmo 117  nos refiere a reconocer  la  gran misericordia de Dios que  constantemente incide  en nosotros, ya que  Él es la  piedra que  nos  edifica constantemente en nuestro camino de Fe. 

El evangelio nos  confiere  a  vivir la  gracia de Cristo Resucitado , que  intrinsecamente  se acerca a comprender  las  maravillas que  hace Dios  que  nos  quiere  llevar a su redil . 

Por  consiguiente  , el signo de  la  pesca  milagrosa al ver a jesús resucitado , genera  un llamado de  ir en busca de aquellos que  necesitan la  palabra  y saber que Dios a cada  uno de  nosotros  nos  llama al servicio. 

 
Sábado :  
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 13-21

En aquellos días, los jefes del pueblo, los ancianos y los escribas, viendo la seguridad de Pedro y Juan, y notando que eran hombres sin letras ni instrucción, se sorprendieron y descubrieron que habían sido compañeros de Jesús. Pero, viendo junto a ellos al hombre que habían curado, no encontraban respuesta. Les mandaron salir fuera del Sanedrín, y se pusieron a deliberar:
—«¿Qué vamos a hacer con esta gente? Es evidente que han hecho un milagro: lo sabe todo Jerusalén, y no podemos negarlo; pero, para evitar que se siga divulgando, les prohibiremos que vuelvan a mencionar a nadie ese nombre».
Los llamaron y les prohibieron en absoluto predicar y enseñar en nombre de Jesús. Pedro y Juan replicaron:
—«¿Puede aprobar Dios que os obedezcamos a vosotros en vez de a él? Juzgadlo vosotros. Nosotros no podemos menos de contar lo que hemos visto y oído».
Repitiendo la prohibición, los soltaron. No encontraron la manera de castigarlos, porque el pueblo entero daba gloria a Dios por lo sucedido.

Salmo responsorial: Salmo 117, 1 y 14-15. 16-18. 19-21 (R.: 21a)
R. Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste.
O bien:
R. Aleluya
Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. El Señor es mi fuerza y mi energía, él es mi salvación. Escuchad: hay cantos de victoria en las tiendas de los justos. R.
La diestra del Señor es excelsa, la diestra del Señor es poderosa. No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. Me castigó, me castigó el Señor, pero no me entregó a la muerte. R.
Abridme las puertas del triunfo, y entraré para dar gracias al Señor. Ésta es la puerta del Señor: los vencedores entraran por ella. Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. R.
 Lectura del santo evangelio según san Marcos 16, 9-15
Jesús, resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y llorando.
Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no la creyeron.
Después se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban caminando a una finca.
También ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero no los creyeron.
Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo:
—«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación».

Reflexión :

 La  palabra de Dios  constantemente  nos  llena de  la experiencia de  comprender  la constancia de descubrir a Jesús en cada  persona  necesitada. 

Ahora  bien el Libro de  los  Hechos de  los  Apóstoles  nos  interlude a  ver  como Jesús  actúa en su discípulos  y condiciona  la  grandeza de  la  salvación y el plan de Dios en ellos, para seguir el anuncio del evangelio y no permitir que  las  leyes de  los  hombres destruyan la  gracia de Dios que  yace en ellos. 

Es  por eso que  el salmo 117, nos  condiciona alegoricamente sobre  como la  misericordia de Dios  llena  la  vida del hombre  y lo hace  participe de su salvación.

No obstante, el evangelio nos reafirma  el llamado que recibimos el día de  nuestro bautismo y anunciar a como profetas  la  palabra de Dios a  todos  los pueblos  para que  vean las maravillas de Dios en medio del pueblo . 
 
 

Meditación de la palabra de Dios para el II domingo de Pascua

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5, 12-16

Los apóstoles hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo.
Los fieles se reunían de común acuerdo en el pórtico de Salomón; los demás no se atrevían a juntárseles, aunque la gente se hacía lenguas de ellos; más aún, crecía el número de los creyentes, hombres y mujeres, que se adherían al Señor.
La gente sacaba los enfermos a la calle, y los ponía en catres y camillas, para que, al pasar Pedro, su sombra, por lo menos, cayera sobre alguno.
Mucha gente de los alrededores acudía a Jerusalén, llevando a enfermos y poseídos de espíritu inmundo, y todos se curaban.


Salmo responsorial: Salmo 117, 2-4. 22-24. 25-27a (R.: 1)
R. Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.
Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia. R.
La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente.
Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo. R.
Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina. R.


Lectura del libro del Apocalipsis 1, 9-11a. 12-13. 17-19

Yo, Juan, vuestro hermano y compañero en la tribulación, en el reino y en la constancia en Jesús, estaba desterrado en la isla de Patmos, por haber predicado la palabra de Dios, y haber dado testimonio de Jesús.
Un domingo caí en éxtasis y oí a mis espaldas una voz potente que decía: «Lo que veas escríbelo en un libro, y envíaselo a las siete Iglesias de Asia».
Me volví a ver quién me hablaba, y, al volverme, vi siete candelabros de oro, y en medio de ellos una figura humana, vestida de larga túnica, con un cinturón de oro a la altura del pecho.
Al verlo, caí a sus pies como muerto.
Él puso la mano derecha sobre mí y dijo:
— «No temas: Yo soy el primero y el Último, yo soy el que vive. Estaba muerto y, ya ves, vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del abismo.
Escribe, pues, lo que veas: lo que está sucediendo y lo que ha de suceder más tarde».


 Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 19-31

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
—«Paz a vosotros».
Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
—«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
—«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
—«Hemos visto al Señor».
Pero él les contesto:
—«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
—«Paz a vosotros».
Luego dijo a Tomás:
—«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».
Contestó Tomás:
—«¡Señor mío y Dios mío!».
Jesús le dijo:
—«¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto».
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.


Reflexión : 
La  palabra de Dios  nos esta  llamando a  vivir  más arduamente  la  vivencia de Cristo Resucitado , ya  que el Señor  nos concede su gracia  a  todos  los que creemos en Él. 

Por  consiguiente ,  el libro de  los Hechos de  ls Apóstoles, nos  manifiesta  como los discípulos del Señor  van haciendo la  obra de Dios  por  medio de  los signos  y prodigios que  Jesús  les  concede  por  la  obra del Espíritu Santo que  habita en ellos  y , que  por  tanto nos  motiva a  sentir  la  misericordia de Dios  y condicionarnos a los  pródigios que  confina  diariamente en nosotros. 

No obstante, todo esto es  gracias a  la  obra santificante  y misericordiosa de Dios  para con cada  hombre que  confía  plenamente  y quién quiere  manifestar su Gloria  y Majestad . 
Es entonces  que  manifestando su misericordia  y a  amor  por  la  humanidad  , el Señor  nos  invita a  vivirlo , que  el salmo 117 , nos  confiere  manifestar  y aceptar la  gracia de Dios en nuestros  corazones , porque si conocemos  lo importante, que es  la gracia  del amor de Dios  ,podemos  suscitar que su salvación entre en lo más  profundo de nuestro ser . 

Pues bien , el salmista  nos  condiciona  a ver que  el Señor es  la  piedra angular de  donde sale  todo milagro que es  patente ante  nuestros  ojos  y que  por ende , nos  satisface  y alegra  , puesto que  a  eso nos  llama Dios a  vivir su amor  a  la  humanidad. 

En este  mismo contexto el apóstol Juan en el libro del Apocalipsis  nos  manifiesta  como Jesús, el Señor  quiere  revelar a  las  naciones  su misericordia  que  les  manifiesta en abrir  las  puertas del Cielo y reconocer la  grandeza de Cristo Resucitado en medio de  nosotros.
Es claro que  la esencia de Cristo Resucitado es de  estar en pie  y vivir  la anastasis  , es decir  ser  levantados  por su gracia  siempre que comprendamos el amor que  procede del  Padre Celeste. 

El evangelio nos  muestra el mensaje salvífico y de  paz que  trae  Jesús  para  mostrarnos el valuarte de  la redención que es  la  paz  y la  misericordia que viene de  Dios  , es  por eso que  la  vivencia de Jesús Resucitado nos  conlleva a vivir  como hermanos  y en la  paz . 

Pero se  nos  muestra  también el signo de  la fe  , puesto qe Tomás no comprendía  ni entendía  la  signo de  la  Resurrección hasta que  vio al Señor  , pero es  claro el mensaje del Señor , con la respuesta de  la  bienaventuranza : " Dichosos  los  que creen si haber  visto "  y esa es  la  consigna a  la  que  debemos  sentir  los cristianos , ya que  no tenemos a  Jesús de  manera física  pero si espiritual en la  confidencia de la  presencia  de Cristo en la  fracción del pan , porque el Señor es el pan que se  parte  y comparte. 

Meditación de la Palabra para la II Semana de Pascua


LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR

                  ( 25  de  Marzo )

Nota: Cuando la solemnidad de  la anunciación coincide con la  semana Santa  , se  traslada al primer  lunes después de  la  octava de  Pascua  , tal y como es este  caso



Lectura del libro de Isaías 7, 10-14; 8, 10

En aquel tiempo, el Señor habló a Acaz:
—«Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo».
Respondió Acaz:
—«No la pido, no quiero tentar al Señor».
Entonces dijo Dios:
—«Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal:
Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros"».

Salmo responsorial Salmo 39, 7-8a. 8b-9. 10. 11 (R.: 8a y 9a)
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio, entonces yo digo: «Aquí estoy». R.
«—Como está escrito en mi libro— para hacer tu voluntad». Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas. R.
He proclamado tu salvación ante la gran asamblea; no he cerrado los labios: Señor, tú lo sabes. R.
No me he guardado en el pecho tu defensa, he contado tu fidelidad y tu salvación, no he negado tu misericordia y tu lealtad ante la gran asamblea. R.

Lectura de la carta a los Hebreos 10, 4-10

Hermanos:
Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados.
Por eso, cuando Cristo entró en el mundo dijo: «Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: "Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad"».
Primero dice: «No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni víctimas expiatorias», que se ofrecen según la Ley. Después añade: «Aquí estoy yo para hacer tu voluntad».
Niega lo primero, para afirmar lo segundo.
Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.




Cruz Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 26-38

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo:
—«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo:
—«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel:
—« ¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?».
El ángel le contestó:
—«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.
Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible».
María contestó:
—«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
Y la dejó el ángel.

Reflexión : 
El libro de Isaías nos refiere que Dios  hace  un promesa  y es la de que  la  virgen está encinta  y esto es  signo de que  la  Dios quiere estar  presente  en medio de  los  hombres, por tal razón esto suscita a que  confiemos grandemente en aquellos signos  y prodigios que Dios  hace  en nuestra vida  , para  estar  prestos  a su servicio . 

Ahora bien , el salmo 39 nos  refiere  a confiar en la  voluntad de Dios  y estar  presto para que se  haga en nosotros  y en referencia  con el profeta  Isaías  esto nos  llama a  comprometernos  con las  promesas que Dios  hace en nuestra  vida  , ya que  estamos  siendo conducidos  por su gracias  , por  tanto intentemos  y practiquemos el amor al prójimo para  hacia  acercarnos  cada  día  más  a  la  misericordia de Dios en nuestra vida. 
Por  tanto, la  carta a  los  Hebreos  nos reafirma que  los sacrificios  no llenan al hombre, sino el cumplimiento en nuestro corazón de  la  palabra, puesto que Jesús dice  que  el hombre  vive totalmente de la  palabra de Dios ,mucho más que  del pan, es  por eso que  nos confirma a  ver  que  la  voluntad de Dios  va redireccionando nuestro forma de  ser . 

El evangelio de San Lucas nos  condiciona  a ver  la  grandeza de Dios, ya que  por  el cumplimiento de  la voluntad de Dios en María  hemos  conseguido la Salvación , por  consiguiente , esto nos  proporciona  una  inmensa alegría  y esa emoción renueva  nuestro  ser  para acercarnos a la aceptación de  la  voluntad de Dios  y decir  como María : "Hágase  tu voluntad  en Mi "





Martes: 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 32-37

En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo: lo poseían todo en común y nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía.
Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor. Y Dios los miraba a todos con mucho agrado. Ninguno pasaba necesidad, pues los que poseían tierras o casas las vendían, traían el dinero y lo ponían a disposición de los apóstoles; luego se distribuía según lo que necesitaba cada uno.
José, a quien los apóstoles apellidaron Bernabé, que significa Consolado, que era levita y natural de Chipre, tenía un campo y lo vendió; llevó el dinero y lo puso a disposición de los apóstoles.

Salmo responsorial: Salmo 92, 1ab. 1c-2. 5 (R/.: 1a)
R. El Señor reina, vestido de majestad.
O bien:
R. Aleluya.
El Señor reina, vestido de majestad, el Señor, vestido y ceñido de poder. R.

Así está firme el orbe y no vacila. Tu trono está firme desde siempre, y tú eres eterno. R.

Tus mandatos son fieles y seguros; la santidad es el adorno de tu casa, Señor, por días sin término. R.

 Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 5a. 7b-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:
—«Tenéis que nacer de nuevo; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu».
Nicodemo le preguntó:
—«¿Cómo puede suceder eso?».
Le contestó Jesús:
—«Y tú, el maestro de Israel, ¿no lo entiendes? Te lo aseguro, de lo que sabemos hablamos; de lo que hemos visto damos testimonio, y no aceptáis nuestro testimonio. Si no creéis cuando os hablo de la tierra, ¿cómo creeréis cuando os hable del cielo? Porque nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.
Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna».

Reflexión : 

El libro de  los  hechos de  los  Apóstoles  nos refiere  la  unidad de  los discípulos  que  generaban el agrado de Dios  haciendo la voluntad de Dios en su corazón ,pues bien ,el Señor  nos  llama a vivir arduamente  la  palabra de Dios  y ser  unidos  al igual que  la  primera comunidad cristiana.


En este  contexto el salmo 92  , nos  invita a contemplar el reinado del Señor  y como este  Reino nos  invita a vivir en la  unidad , en este  flujo podemos  equiparar que Dios  nos  llama a amar a  los demás  y vivir en mutua  entrega  por  el Señor  .

En el evangelio el Señor  nos  invita a renacer por  la fuerza del Espíritu Santo y morir al pecado y así poder  contemplar  la  grandeza de Dios en nuestra  vida  y vivir así en comunión con los  hermanos. 




Miércoles : 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5, 17-26

En aquellos días, el sumo sacerdote y los de su partido —la secta de los saduceos—, llenos de envidia, mandaron prender a los apóstoles y meterlos en la cárcel común. Pero, por la noche, el ángel del Señor les abrió las puertas de la celda y los sacó fuera, diciéndoles:
—«Id al templo y explicadle allí al pueblo íntegramente este modo de vida».
Entonces ellos entraron en el templo al amanecer y se pusieron a enseñar. Llegó entre tanto el sumo sacerdote con los de su partido, convocaron el Sanedrín y el pleno de los ancianos israelitas, y mandaron por los presos a la cárcel. Fueron los guardias, pero no los encontraron en la celda, y volvieron a informar:
—«Hemos encontrado la cárcel cerrada, con las barras echadas, y a los centinelas guardando las puertas; pero, al abrir, no encontramos a nadie dentro».
El comisario del templo y los sumos sacerdotes no atinaban a explicarse qué había pasado con los presos. Uno se presentó, avisando:
—«Los hombres que metisteis en la cárcel están ahí en el templo y siguen enseñando al pueblo».
El comisario salió con los guardias y se los trajo, sin emplear la fuerza, por miedo a que el pueblo los apedrease.

Salmo responsorial: Salmo 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 7a)
R. Si el afligido invoca al Señor,
él lo escucha.
O bien:
R. Aleluya.
Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. R.
Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias. R.
Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias. R.
El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. R.

 Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 16-21

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.
Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

Reflexión : 
El libro de los  hechos de  los Apóstoles  nos  presenta  la  envidia de  las  autoridades  politicas  y religiosas  hacia  los  apóstoles  , puesto que  ellos  predicaban la verdad  y hacían milagros  y por  temor de  perder  al pueblo deciden encerrarlos , pero Dios es  tan misericordioso que  les  manda  un ángel para que sane sus  heridas  y los salve  para que  sigan anunciando su palabra  , pues  bien esto nos invita a  ser  fieles anunciadores de  la  palabra de Dios  y confiar en ella  para así no tener a  las  adversidades, por eso los  apóstoles  nos  invitan a  poner  nuestra confianza en Dios que entrega a su hijo para darnos salvación y por les  concede su misericordia  y favor . 
En relación a esto el salmo 33, nos  motiva a  poner  nuestras  oraciones en Dios que  constantemente  nos escucha  por  ende , de esa  misma  manera  el salmista  invita al hombre a darle  gracias a Dios por todo lo que hace en su vida, proclamando su misericordia  comprendiendo su amor  para con la  humanidad, la  cual debe  bendecir  eternamente  el nombre del Señor. 
 
El evangelio el Señor  nos refiere  en amor de Dios que entrega  a su Hijo para  la salvación de  mundo , a  pesar de que este  ande  en caminos de tinieblas  , puesto que  la  condición humana  nos  lleva a vivir en la  tiniebla  , pero que esa  tiniebla es derrotada  por  la resurrecciópn del Señor  que  nos  invita a la  vivencia del amor  y a  comprender  las  maravillas que  Él hace en nosotros. 

Jueves: 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5, 27-33

En aquellos días, los guardias condujeron a los apóstoles a presencia del Sanedrín, y el sumo sacerdote les interrogó:
—«¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre».
Pedro y los apóstoles replicaron:
—«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen».
Esta respuesta los exasperó, y decidieron acabar con ellos.

Salmo responsorial: Salmo 33, 2 y 9. 17-18.19-20 (R.: 7a)
R. Si el afligido invoca al Señor,
él lo escucha.
O bien:
R. Aleluya.
Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. R.
El Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria. Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias. R.
El Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. Aunque el justo sufra muchos males, de todos lo libra el Señor. R.
 Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 31-36

El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica la veracidad de Dios. El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.
Reflexión : 
El libro de  los  Hechos de  los  Apóstoles  nos  confiere  que  como hombres de fe  no confiemos en la  palabra de los  hombres  , ya que ésta  contiene  la  mentira en su esencia  y por  lo tanto , busca sus  propios  beneficios  y siempre  trata de  callar  la  voluntad de Dios . 
Por  ende, los Apóstoles  nos dejan las  enseñanzas  de que  hay obeceder primero a Dios  antes que  las  leyes  humanas , por tanto , hay que ser fuerte  pues el mundo quiere  tapar eso , pero es  bueno colocar  la  voluntad de Dios  y su plan salvifico para con cada  hombre. 

 El salmo 33, nos  invita a vivir en nosotros  la  palabra de Dios y comdicionarla  cada día  más en nosotros, por tal razón Señor te  pedimos  que tu amor  nos ayude a  hacer fuerte  y no dejarnos afligir  por  el tapón que  quiere  poner la sociedad para que  olvidemos  los  mandatos del Señor  , es por eso queel Señor está cerca de  os atribulados  para  tender su mano salvadora. 


El evangelio nos  invita a anunciar  la  palabra de Dios que es la  total veracidad  de  los  acontecimientos de  amor  y salvación del hombre , por  tanto confiemos en la  voluntad de Dios en nuestro corazón y llevar  la  palabra del Señor  a  todo aquel que  lo necesita  y la acepte  para la redención de sus  pecados. 


Viernes: 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5, 34-42

En aquellos días, un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la Ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en el Sanedrín, mandó que sacaran fuera un momento a aquellos hombres y dijo:
—«Israelitas, pensad bien lo que vais a hacer con esos hombres. No hace mucho salió un tal Teudas, dándoselas de hombre importante, y se le juntaron unos cuatrocientos hombres. Fue ejecutado, dispersaron a todos sus secuaces, y todo acabó en nada.
Más tarde, cuando el censo, salió Judas el Galileo, arrastrando detrás de sí gente del pueblo; también pereció, y dispersaron a todos sus secuaces.
En el caso presente, mi consejo es éste: No os metáis con esos hombres; soltadlos. Si su idea y su actividad son cosa de hombres, se dispersarán; pero, si es cosa de Dios, no lograréis dispersarlos, y os expondríais a luchar contra Dios».
Le dieron la razón y llamaron a los apóstoles, los azotaron, les prohibieron hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Los apóstoles salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús. Ningún día dejaban de enseñar, en el templo y por las casas, anunciando el Evangelio de Jesucristo.


Salmo responsorial: Salmo 26, 1. 4. 13-14 (R.: cf. 4ab)
R. Una cosa pido al Señor:
habitar en su casa.
O bien:
R. Aleluya.
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? R.
Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo. R.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. R.
 Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 1-15

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos.
Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:
—«¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?».
Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.
Felipe le contestó:
—«Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:
—«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?».
Jesús dijo:
—«Decid a la gente que se siente en el suelo».
Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil.
Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.
Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:
—«Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie».
Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:
—«Este sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo».
Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.


Reflexión : 
El libro de los  hechos de  los Apóstoles  nos confirman que  el anuncio del evangelio es  auténtica  obra de  amor de Dios que  nos  motiva a confiar  plenamente en su misericordia  . 
El salmo 26  nos  invita pedirle al Señor la dulzura de su Reino , pues  bien es el compromiso que  nos  llama  la  palabra de Dios  , a esperar en Dios  y manifestar su salvación al mundo. 

El evangelio nos  invita a ver los signos  y prodigios que  hace Dios en medio de  los  hombres  y por  tanto es el reconocimiento de que  la  misericordia  hace que sus  obras generen la  gracia  de su Reinado y Magnificencia  para con cada  hombre. 
 
  

Sábado : 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 6, 1-7

En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, diciendo que en el suministro diario no atendían a sus viudas. Los Doce convocaron al grupo de los discípulos y les dijeron:
—«No nos parece bien descuidar la palabra de Dios para ocuparnos de la administración. Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, y los encargaremos de esta tarea: nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la palabra».
La propuesta les pareció bien a todos y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los presentaron a los apóstoles y ellos les impusieron las manos orando.
La palabra de Dios iba cundiendo, y en Jerusalén crecía mucho el número de discípulos; incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe.

Salmo responsorial: Salmo 32, 1-2. 4-5. 18-19 (R.: 22)
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
O bien:
R. Aleluya.
Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos. Dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R.
Que la palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. R.
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre. R.

 Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 16-21

Al oscurecer, los discípulos de Jesús bajaron al lago, embarcaron y empezaron a atravesar hacia Cafarnaún. Era ya noche cerrada, y todavía Jesús no los había alcanzado; soplaba un viento fuerte, y el lago se iba encrespando. Habían remado unos cinco o seis kilómetros, cuando vieron a Jesús que se acercaba a la barca, caminando sobre el lago, y se asustaron. Pero él les dijo:
«Soy yo, no temáis».
Querían recogerlo a bordo, pero la barca tocó tierra en seguida, en el sitio a donde iban.


Reflexión : 
El libro de  los Hechos de  los apóstoles  nos  motiva a confiar en la  palabra de Dios  y como la  Iglesia  a  través de  los  apóstoles  impone  las  manos  para eligir  diáconos  que  prestan el servicio a  la comunidad  y hacer florecer  la  palabra del Señor a  toda  la  humanidad. 
El salmo 32  nos  infunde  a  vivir  la  palabra de Dios  para que  su misericordia  venga sobre cada  hombre que  confian en los signos que Ésta  produce. 
Por tanto , el evangelio nos  invita a  ser fuertes  y no tener  miedo para anunciar  la  plabra y hacer que  la alegría de Cristo surja en toda  la  comunidad cristiana. 
 
 
 
 

Meditación de la palabra de Dios para III Domingo de Pascua

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5, 27b-32. 40b-41

En aquellos días, el sumo sacerdote interrogó a los apóstoles y les dijo:
—«¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de éste? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre».
Pedro y los apóstoles replicaron:
—«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen».
Prohibieron a los apóstoles hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Los apóstoles salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús.

Salmo responsorial: Salmo 29, 2 y 4. 5 y 6. 11 y 12a y 13b (R.: 2a)
R. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
O bien:
R. Aleluya.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R.
Tañed para el Señor, fieles suyos, dad gracias a su nombre santo; su cólera dura un instante, su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo. R.
Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme. Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R.

Lectura del libro del Apocalipsis 5, 11-14

Yo, Juan, en la visión escuché la voz de muchos ángeles: eran millares y millones alrededor del trono y de los vivientes y de los ancianos, y decían con voz potente:
«Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza».
Y oí a todas las criaturas que hay en el cielo, en la tierra, bajo la tierra, en el mar —todo lo que hay en ellos—, que decían:
«Al que se sienta en el trono y al Cordero la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos».
Y los cuatro vivientes respondían: «Amén».
Y los ancianos se postraron rindiendo homenaje.

 Lectura del santo evangelio según san Juan 21, 1-19

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:
Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
Simón Pedro les dice:
—«Me voy a pescar».
Ellos contestan:
—«Vamos también nosotros contigo».
Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
Jesús les dice:
—«Muchachos, ¿tenéis pescado?».
Ellos contestaron:
—«No».
Él les dice:
—«Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis».
La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro:
—«Es el Señor».
Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces.
Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice:
— «Traed de los peces que acabáis de coger».
Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice:
—Vamos, almorzad».
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.
Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.
Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.
Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro:
—«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?».
Él le contestó:
—«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
—«Apacienta mis corderos».
Por segunda vez le pregunta:
—«Simón, hijo de Juan, ¿me amas?».
Él le contesta:
—«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Él le dice:
—«Pastorea mis ovejas».
Por tercera vez le pregunta:
—«Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?».
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó:
—«Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
—«Apacienta mis ovejas.
Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas a donde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras».
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió:
—«Sígueme».

Reflexión : 


En todo el transcurso de este  tiempo  de  la Pascua  hemos visto los  signos y prodigios que  hace el Señor,  pero principalmente  el servicio de  amor a la  hombres que enseñan los  apóstoles, por el cual, todos  nosotros  estamos  llenos del amor de Dios  siempre  y cuando manifestemos  la  vivencia auténtica de  la  palabra  de Dios en nuestro corazón .

Ahora bien , el libro de  los  Hechos de  los  Apóstoles, nos  muestra  cómo los  grupos  políticos de  la época , quiere  callar  el llamado de Dios, queriendo imponer su  voluntad  y sus  malas  acciones,antes  que  la  voluntad santísima  de Dios  que  llama al amor al prójimo. 

Muchas  veces  en nuestra  sociedad  actual vemos cómo los  poderosos  imponen sus  regímenes de  muerte  , por encima  de  las  gracias que Dios regala sobre  cada  hombre  que  le  buscan de todo corazón  y así  acallando a aquellas voces  que  llaman a  la  santidad  y alejando al pueblo con sus  leyes de  la  voluntad de Dios a  su pueblo.

Pero Pedro nos  interlude  y nos  motiva a  hacer  lío contra  las  injusticias  obedeciendo primero a Dios antes que  a  los hombres , puesto que  si ponemos  nuestra  confianza en la  palabra de Dios y alcanzaremos  las  gracias  que  proceden  del cielo, ya que  prefigurando la misericordia del Señor  nos  llama a amar plena  y totalmente  a  cada  una de  las  personas que  nos rodean, porque  la alegría de Cristo  Resucitado nos  motiva a  arrepentirnos  de  nuestros  pecados  y escuchar  plenamente el mensaje  salvífico que  viene de Dios. 

El salmo 29 nos  invita a dar  gracias a  Dios  por  todo lo que  hace en nuestra  vida  y contemplar  las  maravillas  que  hace  en nuestras  vidas , por  consiguiente  como cristianos  debemos  ser  portadores  de las  gracias que genera el Señor  y manifestar en nuestra  ser  la alabanza  pura  y perfecta  hacia a Dios que es  el amor al prójimo. 

Correlacional a  esto el libro del apocalipsis  nos  muestra  el reinado de Cristo Resucitado , como el cordero degollado que está en pie  y que  por  consiguiente  su gloria es  inmensa  , que  surge de  la  obediencia a Dios  , por  tanto esto , nos  motiva a  confiar  plenamente en el señor  , que   nos  llama a  vivir  su palabra  y reconocer  su magnificencia  . 

Pues  bien , el apóstol Juan en esta  revelación nos  muestra  la  gran Potestad  y la  afabilidad  que  Dios  quiere  sobre  cada  uno de  nosotros  , es  entonces claro , que Cristo Resucitado reina  y quiere nostra  epifanía en nosotros  con la  gracia del amor  , que se  une  al servicio y esto es  igual al acatamiento de  la  palabra de Dios  en nuestro corazón. 

En el evangelio vemos  cómo Jesús  , le  manifiesta  su gloria a  los  apóstoles y les  comparte  su pan  como signo de  su unidad  con los  discípulos, por eso   vemos  como Cristo nos  hace partícipes de  cuerpo divino  y también llevarnos  de  su misericordia  que  nos acerca  a  vivificar  su salvación al mundo , esto es  pues  la  prueba del cumplimiento de  la  palabra de Dios  en nuestro corazón. 

El otro signo es  la entrega  y el compromiso de Pedro con Jesús   cumplir  la  misión dirigir  y guiar a su pueblo , ya que  esto es el signo del vivir  y cumplir  la  cabalidad  la  voluntad de Dios  , que  nos  muestra su salvación. 
 
 

Meditación de la palabra de Dios para la tercera semana de Pascua .

Lunes: 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 6, 8-15

En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba. Indujeron a unos que asegurasen:
—«Le hemos oído palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios».
Alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, agarraron a Esteban por sorpresa y lo condujeron al Sanedrín, presentando testigos falsos que decían:
—«Este individuo no para de hablar contra el templo y la Ley. Le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá el templo y cambiará las tradiciones que recibimos de Moisés».
Todos los miembros del Sanedrín miraron a Esteban, y su rostro les pareció el de un ángel.

Salmo responsorial: Salmo 118, 23-24. 26-27. 29-30 (R.: 1)
R. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.
O bien:
R. Aleluya.
Aunque los nobles se sienten a murmurar de mí, tu siervo medita tus leyes; tus preceptos son mi delicia, tus decretos son mis consejeros. R.
Te expliqué mi camino, y me escuchaste: enséñame tus leyes; instrúyeme en el camino de tus decretos, y meditaré tus maravillas. R.
Apártame del camino falso, y dame la gracia de tu voluntad; escogí el camino verdadero, deseé tus mandamientos. R.



 Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 22-29

Después que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago.
Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del lago notó que allí no había habido más que una lancha y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.
Entretanto, unas lanchas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan sobre el que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
—«Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».
Jesús les contestó:
—«Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios».
Ellos le preguntaron:
—«Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?».
Respondió Jesús:
—«La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado»

Reflexión : 

La  palabra de Dios  siempre  nos  motiva al cambio de  vida  , para  morir al pecado y vivir a  la  gracia  y eses  es  el sentido de  la Resurrección, por  tanto, el libro de  los  Hechos de  los  Apóstoles  nos  manifiesta  cómo el Espíritu Santo hace  su obra  que  los  hombres  no pueden comprender  el mensaje de Dios , no más  bien buscan es apagarlo porque  el ser  humano prefiere  el pecado que  lo lleva a  sentir  que  su arrogancia y así desviarse  del buen camino , pero es  claro que Esteban asiduamente  era saciado por  la sabiduría de Dios  y la maquinación humana  al ver  las  maravillas  de Dios  y su obra  trata de  buscar su acomodo.Esto es  generado por  la  falta  de  fe  y mientras  no exista  convencimiento del amor del Señor , para poder así escuchar de  la  palabra de Dios en medio de  nosotros y vivirla a  plenitud. 

Es por eso que salmo 118 , nos  invita a confiar en la  palabra de Dios  y acrecentarla en nuestro ser  , pero esto esto debe ser  guiado por el poder  de Señor  y su Santo Espíritu, por  tanto , optemos  a reconocer  que las  maravillas de Dios  hacen constantemente en nosotros  y por ende  pidamosle a  Dios que  nos aleje de  todo camino de  perdición y cada  Dios  nos acerque a creer  plenamente en Él . 



Es  por eso que el evangelio nos  motiva al don de tener  nuestra  confianza en Dios  y así creer  en los signo que el Señor  hace en medio de  nosotros  , siendo así que Cristo actúe  en nuestra  vida  y así ser  partícipes del pan que  perdura  que es  su cuerpo , alcanzando así el don de  la  gracia del Espíritu santo en nuestra  vida  para comprender  que  a  pesar de  nuestras  debilidades  e  inequidades  Dios  nos  perdona  y nos  invita a  estar solicitos a su llamada de Servicio , puesto que Jesús  Resucitado nos  condiciona a  llenarnos de alegría  y tener  la  dicha de  creer  en el amor  y la  misericordia de Dios .


Martes: 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 7, 51—8, 1a

En aquellos días, Esteban decía al pueblo, a los ancianos y a los escribas:
—«¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos! Siempre resistís al Espíritu Santo, lo mismo que vuestros padres. ¿Hubo un profeta que vuestros padres no persiguieran? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del Justo, y ahora vosotros lo habéis traicionado y asesinado; recibisteis la Ley por mediación de ángeles, y no la habéis observado».
Oyendo estas palabras, se recomían por dentro y rechinaban los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo:
—«Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios».
Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos, dejando sus capas a los pies de un joven llamado Saulo, se pusieron también a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación:
—«Señor Jesús, recibe mi espíritu».
Luego, cayendo de rodillas, lanzó un grito:
—«Señor, no les tengas en cuenta este pecado».
Y, con estas palabras, expiró.
Saulo aprobaba la ejecución.


Salmo responsorial: Salmo 30, 3cd-4. 6ab y 7b y 8a. 17 y 21ab (R.: 6a)
R. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
O bien:
R. Aleluya.
Sé la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve, tú que eres mi roca y mi baluarte; por tu nombre dirígeme y guíame. R.
A tus manos encomiendo mi espíritu: tú, el Dios leal, me librarás; yo confío en el Señor. Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría. R.
Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, sálvame por tu misericordia. En el asilo de tu presencia los escondes de las conjuras humanas. R.



 Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 30-35

En aquel tiempo, dijo la gente a Jesús:
—«¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: "Les dio a comer pan del cielo"».
Jesús les replicó:
—«Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo».
Entonces le dijeron:
—«Señor, danos siempre de este pan».
Jesús les contestó:
—«Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed».
Reflexión :  
El libro de los  Hechos de  los  Apóstoles  nos  refiere  la  contemplación de  la  gloria de Dios  por  medio   Esteban y el anuncio de la  Palabra a  todos  los  hombres  y la  confianza  en el mensaje salvifico del Señor  que  nos  condiciona a  vivir en amor , sin embargo vemos  como la  envidia  y resentimiento aparta  poco a  poco a  los  líderes de esa  época  que deciden ser  sordos al llamado de conversión del Señor y es por tanto , que Esteban se  pone en las  manos de Dios y confía en su Infinito Amor . 

Pues  bien , muchas  veces  podemos ser  iguales  ya que  optamos  por el mensaje del mundo antes que  la salvación que  ofrece Dios  y terminamos  acallando al profeta  , matando a  un inocente  y lavándonos  las  manos .  

Por eso el salmo 30 , nos  invita  y renueva a ver  la  gran misericordia de Dios  encomendarnos  plena  y totalmente a  su Cuidado , puesto que si dejamos que el Señor sea  nuestra roca  podemos ver  su gran amor  para  con nosotros  . 
En el evangelio Jesús  nos  motiva a confiar en Él y saciarnos de su amor   para así ver  lo grande  y maravilloso que es  alimentarnos  con el cuerpo de Señor  , para  llenarnos del pan que  perdura y nos  condiciona a contemplar  la  gloria de Dios en medio de  los  hombres. 


Miércoles: 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 8, 1b-8

Aquel día, se desató una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén; todos, menos los apóstoles, se dispersaron por Judea y Samaría.
Unos hombres piadosos enterraron a Esteban e hicieron gran duelo por él.
Saulo se ensañaba con la Iglesia; penetraba en las casas y arrastraba a la cárcel a hombres y mujeres.
Al ir de un lugar para otro, los prófugos iban difundiendo el Evangelio. Felipe bajó a la ciudad de Samaría y predicaba allí a Cristo. El gentío escuchaba con aprobación lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.


Salmo responsorial: Salmo 65, 1-3a. 4-5. 6-7a (R.: 1)
R. Aclamad al Señor, tierra entera.
O bien:
R. Aleluya.
Aclamad al Señor, tierra entera; tocad en honor de su nombre, cantad himnos a su gloria. Decid a Dios: «¡Qué terribles son tus obras!»». R.
Que se postre ante ti la tierra entera, que toquen en tu honor, que toquen para tu nombre. Venid a ver las obras de Dios, sus temibles proezas en favor de los hombres. R.
Transformó el mar en tierra firme, a pie atravesaron el río. Alegrémonos con Dios, que con su poder gobierna enteramente. R.



 Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 35-40

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
—«Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis.
Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.
Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día.
Ésta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día».
Reflexión : 
La  palabra de Dios  nos acerca  a  vivir la  gracia de la  vivencia de  la  misericordia, por  tanto , el libro de  los  Hechos de  los Ápóstoles  condiciona  a  ver  como es  el amor de Dios  que a todos  los  cristianos , les  condiciona  y da fuerzas para anunciar sin desfallecer  el evangelio y así miramos la  grandeza de Dios que  muestra al pueblo los signos  y pródigios  que  los  converga a  afianzarse en la  gracia del Espíritu Santo. 
El salmo 65  nos motiva a la  contemplación de las  maravillas que  hace Dios en nosotros   y como su obras  nos  condiciona a  ver con él se apiada de  los  hombres  , para  mostrale  su Magnificiencia  . 
Enel evangelio,el Señor  nos  motiva a cumplir  la  voluntad de Dios  y así ver  su obra  magnifica que es  la resurrección y servir  a Él siempre  y cuando pongamos  nuestra fe en el Padre  y en su Hijo  para ver  las  obras de amor de Dios  para con cada hombre que confía en Él .


Jueves: 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 8, 26-40
En aquellos días, el ángel del Señor le dijo a Felipe:
—«Ponte en camino hacia el Sur, por la carretera de Jerusalén a Gaza, que cruza el desierto».
Se puso en camino y, de pronto, vio venir a un etíope; era un eunuco, ministro de Candaces, reina de Etiopía e intendente del tesoro, que había ido en peregrinación a Jerusalén. Iba de vuelta, sentado en su carroza, leyendo el profeta Isaías.
El Espíritu dijo a Felipe:
—«Acércate y pégate a la carroza».
Felipe se acercó corriendo, le oyó leer el profeta Isaías, y le preguntó:
—«¿Entiendes lo que estás leyendo?».
Contestó:
—«¿Y cómo voy a entenderlo, si nadie me guía?».
Invitó a Felipe a subir y a sentarse con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era éste:
«Como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca.
Sin defensa, sin justicia se lo llevaron, ¿quién meditó en su destino?
Lo arrancaron de los vivos».
El eunuco le preguntó a Felipe:
—«Por favor, ¿de quién dice esto el profeta?; ¿de él mismo o de otro?».
Felipe se puso a hablarle y, tomando pie de este pasaje, le anunció el Evangelio de Jesús. En el viaje llegaron a un sitio donde había agua, y dijo el eunuco:
—«Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?».
Mandó parar la carroza, bajaron los dos al agua, y Felipe lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El eunuco no volvió a verlo, y siguió su viaje lleno de alegría.
Felipe fue a parar a Azoto y fue evangelizando los poblados hasta que llegó a Cesarea.


Salmo responsorial: Salmo 65, 8-9. 16-17. 20 (R.: 1)
R. Aclamad al Señor, tierra entera.
O bien:
R. Aleluya.
Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, haced resonar sus alabanzas, porque él nos ha devuelto la vida y no dejó que tropezaran nuestros pies. R.
Fieles de Dios, venid a escuchar, os contaré lo que ha hecho conmigo: a él gritó mi boca y lo ensalzó mi lengua. R.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica ni me retiró su favor. R.



 Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 44-51

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
—«Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado.
Y yo lo resucitaré el último día.
Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios".
Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí.
No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre.
Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo».
Reflexión : 

El libro de  los  hechos de  los  Apóstoles  , nos  muestra como debemos  practicar el amor  y la  misericordia , pues  el diácono Felipe  nos  manifiesta  como enseñar a  aquel que  no sabe  y que éste sea  llenado por  la  gracia del Espíritu Santo , suscitandole  el entendimiento de  la  ciencia de Dios en su corazón , para reconocer que Cristo es el dador de vida  y que  nos  sacia de  vida eterna  por  medio del bautismo y una fe  solida en Él. 
El salmo 65  , nos  invita a  ver  la  grandeza e Dios  y darle  gracias  bendiciendo su nombre  y promoviendo el don de  su misericordia  para  con cada  hombre que  le  busca de corazón. 
En el evangelio , Jesús  nos  invita  a  poner  nuestra fe en Él y confiar  plenamente  en la  misericordia de Dios  , que  nos sacia  con el pan del cielo que es  el mismo Cristo que se  hace  presente en medio de  nosotros  .

Viernes: 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 9, 1-20

En aquellos días, Saulo seguía echando amenazas de muerte contra los discípulos del Señor. Fue a ver al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, autorizándolo a traerse presos a Jerusalén a todos los que seguían el nuevo camino, hombres y mujeres.
En el viaje, cerca ya de Damasco, de repente, una luz celeste lo envolvió con su resplandor. Cayó a tierra y oyó una voz que le decía:
—«Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?».
Preguntó él:
—«¿Quién eres, Señor?».
Respondió la voz:
—«Soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate, entra en la ciudad, y allí te dirán lo que tienes que hacer».
Sus compañeros de viaje se quedaron mudos de estupor, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía. Lo llevaron de la mano hasta Damasco. Allí estuvo tres días ciego, sin comer ni beber.
Había en Damasco un discípulo, que se llamaba Ananías. El Señor lo llamó en una visión:
—«Ananías».
Respondió él:
—«Aquí estoy, Señor».
El Señor le dijo:
—«Ve a la calle Mayor, a casa de Judas, y pregunta por un tal Saulo de Tarso. Está orando, y ha visto a un cierto Ananías que entra y le impone las manos para que recobre la vista».
Ananías contestó:
—«Señor, he oído a muchos hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a tus santos en Jerusalén. Además, trae autorización de los sumos sacerdotes para llevarse presos a todos los que invocan tu nombre».
El Señor le dijo:
—«Anda, ve; que ese hombre es un instrumento elegido por mí para dar a conocer mi nombre a pueblos y reyes, y a los israelitas. Yo le enseñaré lo que tiene que sufrir por mi nombre».
Salió Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y dijo:
—«Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció cuando venías por el camino, me ha enviado para que recobres la vista y te llenes de Espíritu Santo».
Inmediatamente se le cayeron de los ojos una especie de escamas, y recobró la vista. Se levantó, y lo bautizaron. Comió, y le volvieron las fuerzas.
Se quedó unos días con los discípulos de Damasco, y luego se puso a predicar en las sinagogas, afirmando que Jesús es el Hijo de Dios.


Salmo responsorial: Salmo 116, 1. 2 (R.: Mc 16, 15)
R. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.
O bien:
R. Aleluya.
Alabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos. R.
Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre. R.



 Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 52-59

En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí:
—«¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?».
Entonces Jesús les dijo:
—«Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».
Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.

Reflexión : 
 El tiempo pascual poco a  poco nos  mostrando como se  manifiesta  la  misericordia de Dios que envia a  su espíritu Santo . 

Ahora bien , el libro de  los  Hechos de  los Apóstoles  , nos  muestra  la  conversión de san Pablo  y podemos  ver  como el Señor  le  hace  ver su ceguera  que  no le dejaba ver  la  gran misericordia de Dios en su vida  , y es por eso que el Jesús  busca  primero hacerle  ver el error en el que estaba  y luego lo ilumina  para seguir su camino .
Hoy el Señor a cada  uno de  nosotros  nos  muestra en que estamos  fallando y  así poder  buscar a Jesús que es  el Único que  puede  llevarnos a  la  auténtica salvación si vivimos  conforme al llamado que  nos  hace que es  el Servicio y el amor al prójimo. 
El salmo 116 , nos  muestra  y nos reafirma  que  la  misericordia del Señor es  eterna  que siempre  nos  condiciona a  seguir  sus  pasos  .
Y Es claro hermanos  que el evangelio nos  invita a  acercarnos a Jesús, pero el acercamiento a  Cristo nos debe  conducir a  cumplir  los  mandatos del Señor en nuestra  vida  para así saciarnos de Dios  y poder ser  participes del Pan Eucaristico , en el que Señor  nos  llama a que  comamos  , pero porsupuesto con un corazón predispuesto a  amar  y perdonar  , para poder  abrir  nuestro entendimiento a  la  gracia de Dios  y no permitir  que la  tiniebla del mundo me  ciegue  , puesto que Cristo es  la  luz del mundo y que  nos  llama  a ser  manso y humildes de  corazón. 


Sábado: 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 9, 31-42


En aquellos días, la Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba construyendo y progresaba en la fidelidad al Señor, y se multiplicaba, animada por el Espíritu Santo.
Pedro recorría el país y bajó a ver a los santos que residían en Lida. Encontró allí a un cierto Eneas, un paralítico que desde hacía ocho años no se levantaba de la camilla.

Pedro le dijo:
—«Eneas, Jesucristo te da la salud; levántate y haz la cama».
Se levantó inmediatamente. Lo vieron todos los vecinos de Lida y de Sarón, y se convirtieron al Señor.

Había en Jafa una discípula llamada Tabita, que significa Gacela. Tabita hacia infinidad de obras buenas y de limosnas. Por entonces cayó enferma y murió. La lavaron y la pusieron en la sala de arriba.
Lida está cerca de Jafa. Al enterarse los discípulos de que Pedro estaba allí, enviaron dos hombres a rogarle que fuera a Jafa sin tardar. Pedro se fue con ellos. Al llegar a Jafa, lo llevaron a la sala de arriba, y se le presentaron las viudas, mostrándole con lágrimas los vestidos y mantos que hacía Gacela cuando vivía. Pedro mandó salir fuera a todos. Se arrodilló, se puso a rezar y, dirigiéndose a la muerta, dijo:
—«Tabita, levántate».

Ella abrió los ojos y, al ver a Pedro, se incorporó. Él la cogió de la mano, la levantó y, llamando a los santos y a las viudas, se la presentó viva.
Esto se supo por todo Jafa, y muchos creyeron en el Señor.



Salmo responsorial: Salmo 115, 12-13. 14-15. 16-17 (R.: 12)

R. ¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?

O bien:

R. Aleluya.

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre. R.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles. R.

Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor. R.

Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 60-69

En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron:
—«Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?».
Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo:
—«¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen».
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar.
Y dijo:
—«Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede».
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.
Entonces Jesús les dijo a los Doce:
—«¿También vosotros queréis marcharos?».
Simón Pedro le contestó:
—«Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios».

Reflexión :  
El libro de  los hechos de Apóstoles  nos  motiva a ver  la  gran misericordia de Dios que  hace signos  y prodigios  que  nos  invitan a  la conversión y a  creer que jesús verdaderamente a  resucitado y que  por  lo tanto , el signo de  la resurrección de  Cristo es a  la que todos estamos  llamados  y vemos como San Pedro con gracia de Dios  y el Espíritu Santo nos  motiva a  ver  las maravillas de Dios en nuestra  vida.  Queridos  hermanos  en todo lo que  vivimos  vemos  los  grandes signos que Dios  hace ante  nosotros  y muchas  veces dudamos , que  pensamos que  son producto de  nuestra  imaginación y no es así sino más  bien un llamado de Dios a que  confiemos  plenamente en su amor.

Por  consiguiente el salmo 115 , nos incentiva a darle  gracias a Dios  por todo lo que  hace en nuestra vida  y ver el signo de su Infinita  Misericordia  para  con nosotros. 
Y el evangelio nos confirma que  muchas  veces  cuando Dios  nos  hace  ver  las cosas  tendemos a  enfiar nuestro corazón y alejarnos de  lado , pero sin embargo hay que reconocer que Dios  tiene para  nosotros  palabras que llenan el corazón y nos sacian de su misericordia  y así poder ver sus  hermosura  y magnifencia en medio de  nosotros  .  
 
 

Meditación de la palabra de Dios para este IV domingo de pascua

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 14. 43-52


En aquellos días, Pablo y Bernabé desde Perge siguieron hasta Antioquía de Pisidia; el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento.

Muchos judíos y prosélitos practicantes se fueron con Pablo y Bernabé, que siguieron hablando con ellos, exhortándolos a ser fieles a la gracia de Dios.

El sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra de Dios. Al ver el gentío, a los judíos les dio mucha envidia y respondían con insultos a las palabras de Pablo.

Entonces Pablo y Bernabé dijeron sin contemplaciones:

«Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: "Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra"».

Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron.

La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas y devotas y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron del territorio.

Ellos sacudieron el polvo de los pies, como protesta contra la ciudad, y se fueron a Iconio. Los discípulos quedaron llenos de alegría y de Espíritu Santo.






Salmo responsorial: Salmo 99, 2. 3. 5 (R.: 3c)

R. Somos su pueblo y ovejas de su rebaño.


O bien:


R. Aleluya.

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R.


Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R.


«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades». R.






Lectura del libro del Apocalipsis 7, 9. 14b-17


Yo, Juan, vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos.

Y uno de los ancianos me dijo:

—«Éstos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero.

Por eso están ante el trono de Dios, dándole culto día y noche en su templo.

El que se sienta en el trono acampará entre ellos.

Ya no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el sol ni el bochorno. Porque el Cordero que está delante del trono será su pastor, y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas.

Y Dios enjugará las lágrimas de sus ojos».






Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 27-30


En aquel tiempo, dijo Jesús:

«Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano.

Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre.

Yo y el Padre somos uno».

Reflexión : 
El libro de  los hechos de  los Apóstoles  nos  motiva a  escuchar  y vivir  la  práctica  asidua en nuestro corazón de  la  palabra del Señor  , para ser  predestinados  a  la  gracia  santificante de Cristo en nuestra vida  . 
Por  lo tanto , al vivir  en la  gracia de  la  escucha  y vivencia de  la  palabra en nuestro ser  podemos  suscitar y contemplar en nosotros  la  misericordia de Dios que  nos  llama al perdón y a  la  inclusión de todo aquel que quiere  cumplir  la  palabra del Señor  a plenitud en su vida. 
Sin embargo muchas  veces  nos  puede  pasar  como a  los  judíos  que dirigen la asamblea  que por seguir en nuestras  tequedeces  terminamos  por ser  cerrados  y así excluir del amor de Dios a aquel que  lo está  clamando de  corazón , por ende , como hijos de Dios debemos acercarnos a aquellos que están sedientos de Dios  y vivir  la  misericordia  para alejar de  nosotros  estas  condiciones exclusivas. 
Ahora  bien , el salmo 99, nos refiere a la  misericordia de Dios que  nos  ama como un padre de  infinita  misericordia que el Señor  nos guía  como un pastor a su rebaño y por lo tanto nos  motiva a  poner  nuestra  confianza en Él y así como un rebaño obediente  vivir en su palabra que  llena de vida. 

El libro del Apocalipsis   nos  muestra el sentido de buscar  la santidad y ser  guiados  por el amor al prójimo , ademas  también  el cumplimiento de  la  palabra de Dios en nuestros  corazones  y así en los  momentos de dificultad  y de  prueba  nos acerquemos a Dios  para que  viviendo el amor  , seamos  participes del Reino de  los Cielos  y así iluminados  por Cristo el Cordero que  nos guía  podamos  contener en nosotros  la  gloria de Señor  que está sentado el trono para regir el orbe  y cuanto la  llena. 
Pues el Padre  Misericordioso nos  iluminará como a  un padre  por su hijos  guiandonos  por el camino que  conduce al cielo. 
El evangelio de Juan nos  hace  una  comporación de  Jesús  como el pastor que  cuida  por sus  ovejas  y a  nosotros que escuchamos su palabra comoel redil que Él guía acercandonos así a vivir  auténticamente  la  vida del amor  y reconociendo su gloria que  nos  motiva a  prácticar la  Misericordia  y el amor al que  lo necesita. 
 
 

Meditación de la palabra de Dios para la cuarta semana de Pascua .

Lunes :

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 11, 1-18

En aquellos días, los apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. Cuando Pedro subió a Jerusalén, los partidarios de la circuncisión le reprocharon:
—«Has entrado en casa de incircuncisos y has comido con ellos».
Pedro entonces se puso a exponerles los hechos por su orden:
—«Estaba yo orando en la ciudad de Jafa, cuando tuve en éxtasis una visión: Algo que bajaba, una especie de toldo grande, cogido de los cuatro picos, que se descolgaba del cielo hasta donde yo estaba. Miré dentro y vi cuadrúpedos, fieras, reptiles y pájaros. Luego oí una voz que me decía: "Anda, Pedro, mata y come". Yo respondí: "Ni pensarlo, Señor; jamás ha entrado en mi boca nada profano o impuro". La voz del cielo habló de nuevo: "Lo que Dios ha declarado puro, no lo llames tú profano". Esto se repitió tres veces, y de un tirón lo subieron todo al cielo.
En aquel preciso momento se presentaron, en la casa donde estábamos, tres hombres que venían de Cesarea con un recado para mí. El Espíritu me dijo que me fuera con ellos sin más. Me acompañaron estos seis hermanos, y entramos en casa de aquel hombre. Él nos contó que había visto en su casa al ángel que, en pie, le decía: "Manda recado a Jafa e invita a Simón Pedro a que venga; lo que te diga te traerá la salvación a ti y a tu familia".
En cuanto empecé a hablar, bajó sobre ellos el Espíritu Santo, igual que había bajado sobre nosotros al principio; me acordé de lo que había dicho el Señor: "Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo". Pues, si Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para oponerme a Dios?».
Con esto se calmaron y alabaron a Dios diciendo:
—«También a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida».

Salmo responsorial: Salmo 41, 2-3; 42, 3. 4 (R.: cf. 41, 3a)

R. Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo.

O bien:

R. Aleluya.

Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío; tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? R.

Envía tu luz y tu verdad: que ellas me guíen y me conduzcan hasta tu monte santo, hasta tu morada. R.

Que yo me acerque al altar de Dios, al Dios de mi alegría; que te dé gracias al son de la cítara, Dios, Dios mío. R.


Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús:
—«Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
—«Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».
Palabra del Señor.

O bien en el ciclo A cuando el evangelio precedente se ha leído el día anterior:


Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 11-18

En aquel tiempo, dijo Jesús:
—«Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.
Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre».

Reflexión:
 
La  palabra de Dios poco a  poco nos  va acercando a la celebración efusión del Espíritu, es  por eso que el libro de  los  hechos de  los  Apóstoles  , nos  muestra  como el Señor  muestra su salvación a toda la  tierra  y hace que  misericordia se  manifieste a  todo el que confía  y cree en la  palabra de Dios en su corazón , sin embargo vemos  como algunos hermanos  se  distorcionan por este hecho , pero el Espíritu Santo les  instruye  por  medio de Pedro a  crecer  en gracia  y no hacer exclusiones  y recibir a  todo aquel que el Señor  llama a  su servicio. 

Por  tanto el salmo 41  nos  invita a  tener sed de Dios  y confiar en su infinita  misericordia  que descienda a cada  uno que  confiamos en Él , para así poder  refugiarnos en el gran amor de Dios  . 
El evangelio de San Juan en el capítulo 10 , nos  motiva a escuchar a Dios  y estar así en su redil , puesto que el Único pastor  de  nuestra  vida es  Jesucristo, quién guía asus  ministros  para que  como siervos  sigan llevando al pueblo hacia  la  patria del Padre, viviendo arduamente  la  palabra de Dios en su corazón y manifestar al mundo la alegría que Cristo hace en nosotros . 

Martes:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 11, 19-26

En aquellos días, los que se habían dispersado en la persecución provocada por lo de Esteban llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar la palabra más que a los judíos. Pero algunos, naturales de Chipre y de Cirene, al llegar a Antioquía, se pusieron a hablar también a los helenistas, anunciándoles la Buena Noticia del Señor Jesús. Como la mano del Señor estaba con ellos, gran número creyó y se convirtió al Señor.
Llegó la noticia a la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró mucho, y exhortó a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño; como era hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y de fe, una multitud considerable se adhirió al Señor.
Más tarde, salió para Tarso, en busca de Saulo; lo encontró y se lo llevó a Antioquía. Durante un año fueron huéspedes de aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez llamaron a los discípulos cristianos.

Salmo responsorial: Salmo 86, 1-3. 4-5. 6- 7 (R.: Sal 116, 1a)
R. Alabad al Señor, todas las naciones.

O bien:

R. Aleluya.

Él la ha cimentado sobre el monte santo; y el Señor prefiere las puertas de Sión a todas las moradas de Jacob. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! R.

«Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles; filisteos, tirios y etíopes han nacido allí». Se dirá de Sión: «Uno por uno todos han nacido en ella; el Altísimo en persona la ha fundado». R.

El Señor escribirá en el registro de los pueblos: «Éste ha nacido allí». Y cantarán mientras danzan: «Todas mis fuentes están en ti». R.

Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 22-30

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
—«¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».
Jesús les respondió:
—«Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois ovejas mías. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno».
Reflexión :
La  palabra de Dios  poco a  poco nos  va motivando a seguir anunciando a  los  pobres y necesitados  la alegría de Cristo Resucitado en medio de  la  comunidad  , por tanto fue esta  misma  fortaleza la que  incentivó a  los  discípulos  a  seguir  anunciando sin desfallecer  la  palabra del Señor a todo la  creación , a pesar del miedo que sentía  por  el asesinato de Esteban , sin embargo ellos confiaron en Dios  y en este  mensaje de  dejar que el Espíritu actúe en nosotros  de  igual manera  como los apóstoles  y esa efusión es  la que  nos  llama  a  entender  el libro de los  Hechos de  los apóstoles. 
Por  consiguiente, el salmo 86 , nos  motiva a vivir  y confiar en la  palabra de Dios en nuestro corazón y así llegar  a contemplar  su gloria  para  conocer  cuán grande es  la  misericordia de Dios que  nos  llama a la  salvación .
El evangelio de San Juan , nos  condiciona a  no dispersarse  sino a tomar el redil del Señor  y ser  guiados  por  medio del Espíritu Santo y de Jesús el Buen Pastor que  enseña a amar . 
Miércoles  

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 12, 24—13, 5

En aquellos días, la palabra de Dios cundía y se propagaba. Cuando cumplieron su misión, Bernabé y Saulo se volvieron de Jerusalén, llevándose con ellos a Juan Marcos.
En la Iglesia de Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simeón, apodado el Moreno, Lucio el Cireneo, Manahén, hermano de leche del virrey Herodes, y Saulo.
Un día que ayunaban y daban culto al Señor, dijo el Espíritu Santo:
—«Apartadme a Bernabé y a Saulo para la misión a que los he llamado».
Volvieron a ayunar y a orar, les impusieron las manos y los despidieron.
Con esta misión del Espíritu Santo, bajaron a Seleucia y de allí zarparon para Chipre. Llegados a Salamina, anunciaron la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos, llevando como asistente a Juan.

Salmo responsorial: Salmo 66, 2-3. 5. 6 y 8 (R.: 4)

R. Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben
.
 
El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación. R.
Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia, riges los pueblos con rectitud y gobiernas las naciones de la tierra. R.
Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Que Dios nos bendiga; que le teman hasta los confines del orbe. R.



Lectura del santo evangelio según san Juan 12, 44-50

En aquel tiempo, Jesús dijo, gritando:
—«El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí ve al que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas.
Al que oiga mis palabras y no las cumpla yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, ésa lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo lo hablo como me ha encargado el Padre».

Reflexión: 
El libro de  los  Hechos de  los  apóstoles  nos  transmite  la elección del Espíritu Santo sobre  la  misión que debemos emprender  para propagar  el evangelio a toda  tierra  y este  llamado que  hace a Pablo y Bernabé , es al que  nos  asocia el Señor a  cada  uno de  nosotros  motivandonos a  seguir  por  nuestros  campos  al anuncio de  la palabra dejando que sea Dios  quien ilumina  nuestro sendero . 
El salmo 66 , nos  invita a  propagar el mensaje de Dios a  toda  la  tierra  para que  todas  las  naciones  aclamen al Señor en cuerpo y espíritu. 
El evangelio nos  reafirma esta  realidad  de fe a la que el Cristo nos   motiva a  confiar  plenamente en la  Palabra de Dios encarnandola en nuestros  corazones  y poder  vivir  el amor salvífico del Hijo , sin embargo hay que tener  cuidado de  no permitir que el mal disocie  nuestro ser y así alejarnos de la  gracia de  la  santificación y  la salvación , cuando somos  oyentes  olvidadizos , por tanto seamos oyentes  que  vivamos a  plenitud  la  palabra de Dios en nuestro Ser  , manifestando la alegría del Señor. 


Jueves:

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 13-25

En aquellos días, Pablo y sus compañeros se hicieron a la vela en Pafos y llegaron a Perge de Panfilia. Juan los dejó y se volvió a Jerusalén. Desde Perge siguieron hasta Antioquía de Pisidia; el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Acabada la lectura de la Ley y los profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir:
—«Hermanos, si queréis exhortar al pueblo, hablad».
Pablo se puso en pie y, haciendo seña de que se callaran, dijo:
—«Israelitas y los que teméis a Dios, escuchad: El Dios de este pueblo, Israel, eligió a nuestros padres y multiplicó al pueblo cuando vivían como forasteros en Egipto. Los sacó de allí con brazo poderoso; unos cuarenta años los alimentó en el desierto, aniquiló siete naciones en el país de Canaán y les dio en posesión su territorio, unos cuatrocientos cincuenta años. Luego les dio jueces hasta el profeta Samuel. Pidieron un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, que reinó cuarenta años. Lo depuso y nombró rey a David, de quien hizo esta alabanza: "Encontré a David, hijo de Jesé, hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos". Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Antes de que llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión; y, cuando estaba para acabar su vida, decía: "Yo no soy quien pensáis; viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias"».


Salmo responsorial: Salmo 88, 2-3. 21-22. 25 y 27 (R.: cf. 2a)
R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

O bien:

R. Aleluya.
Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades. Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno, más que el cielo has afianzado tu fidelidad». R.

Encontré a David, mi siervo, y lo he ungido con óleo sagrado; para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga valeroso. R.
Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán, por mi nombre crecerá su poder. Él me invocará: «Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora». R.


Lectura del santo evangelio según san Juan 13, 16-20

Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo:
—«Os aseguro, el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: "El que compartía mi pan me ha traicionado". Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy.
Os lo aseguro: El que recibe a mi enviado me recibe a mí; y el que a mí me recibe, recibe al que me ha enviado».
Reflexión:
El libro de los  Hechos de  los Apóstoles  nos  muestra  las  exhortación de  Pablo a seguir en nuestro corazón  la  voluntad de Dios  y reconocer  su magnificencia en medio de  nosotros, no obstante  demos  lugar al Espíritu Santo para ver las  maravillas  que  hace  el Señor en medio de  nosotros  y así ver  que el Señor  cumple en nosotros  cada  una de sus  promesas ,radicalizando nuestra  vida a mantener  la  salvación de Dios  que  nos  induce al amor  y entender   lo que es  la  misericordia  para  con cada uno de  nosotros  . 
El salmo 88, nos  motiva a  contemplar  las  maravillas  que el Señor  hace  sobre  cada  uno de  nosotros y cantar eternamente  la  misericordia que  procede  de Dios , puesto que ésta es  fiel y nos  conduce a  ver  cuán grande es  el Señor  en medio de  nosotros .
El evangelio nos  motiva a entregarnos  por  los  demás  , para  manifestarle  las  maravillas que Cristo hace en medio de  nosotros  que convida a ser  partícipes de  su salvación , recibiendo su palabra  por  medio de aquellos que  los  ha  enviado para  anunciar su palabra  . 

Viernes  :

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 26-33

En aquellos días, habiendo llegado Pablo a Antioquía de Pisidia, decía en la sinagoga:
—«Hermanos, descendientes de Abrahán y todos los que teméis a Dios: A vosotros se os ha enviado este mensaje de salvación. Los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús ni entendieron las profecías que se leen los sábados, pero las cumplieron al condenarlo. Aunque no encontraron nada que mereciera la muerte, le pidieron a Pilato que lo mandara ejecutar. Y, cuando cumplieron todo lo que estaba escrito de él, lo bajaron del madero y lo enterraron. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Durante muchos días, se apareció a los que lo habían acompañado de Galilea a Jerusalén, y ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. Nosotros os anunciamos la Buena Noticia de que la promesa que Dios hizo a nuestros padres, nos la ha cumplido a los hijos resucitando a Jesús. Así está escrito en el salmo segundo:
"Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy"».

Salmo responsorial: Salmo 2, 6-7. 8-9. 10-11 (R.: 7)

R. Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy.
O bien:

R. Aleluya.

«Yo mismo he establecido a mi rey en Sión, mi monte santo». Voy a proclamar el decreto del Señor; él me ha dicho: «Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy». R.
«Pídemelo: te daré en herencia las naciones, en posesión, los confines de la tierra: los gobernarás con cetro de hierro, los quebraras como jarro de loza». R.
Y ahora, reyes, sed sensatos; escarmentad, los que rigen  la tierra: servid al Señor con temor, rendirle homenaje temblando. R.


Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 1-6

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y a donde yo voy, ya sabéis el camino».
Tomás le dice:
—«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
—«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí».

Reflexión : 
El libro de  los  Hechos de  los Apóstoles  nos  transmite  hoy  el cumplimiento y la obediencia  de  la  palabra de Dios en nuestro corazón , por tanto, el apóstol Pablo nos  hace en recuadro de  la  salvación y como Dios  se  manifiesta  grandemente en medio de  nosotros, por  consiguiente, es  vital que  nuestro corazón esté  preparado para  comprender  cuán grande es  la  misericordia de Dios  que  nos  sacia  constantemente de su Santa Palabra  .
Puesto que el salmo 2, nos  manifiesta al escogido de Dios, para  manifestar  su misericordia al mundo , no obstante  seamos  piedras  vivas  y  entendamos la  palabra de Dios en nuestro corazón para  vivificarnos en aquel que  necesita  y  vean las  maravillas del Señor. 
El evangelio nos  muestra  la  gran misericordia de Dios  que  por  medio de  su Hijo Jesucristo , puesto que si creemos en Dios  y su Hijo podemos  sentir  la  salvación de Cristo , por  ende, es  de  vital importancia sentir ésta caricia de Dios que  nos  motiva a  ser fieles  anunciadores de  la  palabra de Dios  para  andar por el camino que  nos  lleva a  heredar los  bienes Celestiales, puesto que el Señor a  los  obreros fieles les  prepara su estancia en su Reino , esto es  posible  cuando vivimos  la  misericordia de Dios  tal y como lo manifiesta el evangelista  San Mateo en el capítulo 25 , donde  nos  dice el Señor:  "Vengan benditos de  mi Padre  y Reciban en herencia el Reino de  los Cielos  preparados  para  ustedes desde el comienzo del mundo " (Mateo 25).
Por tanto es  una  invitación a  vivir  y manifestar  en nosotros  la  gracia de  la  palabra de Dios  para  sentir la  salvación y el encontrarnos con el Señor en cada  persona  necesitada. 


Sábado :

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 44-52

El sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra de Dios. Al ver el gentío, a los judíos les dio mucha envidia y respondían con insultos a las palabras de Pablo.
Entonces Pablo y Bernabé dijeron sin contemplaciones:
—«Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: "Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra"».
Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron.
La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas y devotas y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron del territorio.
Ellos sacudieron el polvo de los pies, como protesta contra la ciudad, y se fueron a Iconio. Los discípulos quedaron llenos de alegría y de Espíritu Santo.


Salmo responsorial: Salmo 97, 1-2ab. 2cd-3ab. 3cd-4 (R.: 3cd)

R. Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.

O bien:

R. Aleluya.

Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. R.
El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel. R.
Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad. R.


Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 7-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».
Felipe le dice:
—«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
Jesús le replica:
—«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».


Reflexión : 
El libro de  los  Hechos de  Apóstoles  nos  motiva a vivir  plenamente  la  palabra de Dios  y ver el mensaje salvífico que el Señor quiere  manifestar en cada  uno de  nosotros  para que seamos  fieles en la fe  y comprendamos  cuán grande son las  maravillas de Dios  que  hace  que  muestran su victoria sobre  la  muerte  y el retorno a  la vida de Cristo que  nos  manifiesta  la alegría de vivir el acontecimiento de su Resurrección en nuestra  vida. 
Es  por eso que el salmo 97 , nos  instruye  y  motiva a  confiar  totalmente en el Señor  , ya que  su victoria es excelsa  y  condiciona en nosotros  la  vivencia del amor de Dios  y su victoria  para darnos  salvación. 
El evangelio nos  suscita a  creer en nuestro corazón en Dios  y en su Hijo Jesucristo que  quiere acrecentar nuestra  confianza en Él , para que  a través de  los signos del amor del Cristo podamos ser  conducidos a  las  mansiones eternas. 



Meditación de la palabra de Dios para este V domingo de Pascua

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 14, 21b-27

En aquellos días, Pablo y Bernabé volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar mucho para entrar en el reino de Dios.
En cada Iglesia designaban presbíteros, oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor, en quien habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Predicaron en Perge, bajaron a Atalía y allí se embarcaron para Antioquía, de donde los habían enviado, con la gracia de Dios, a la misión que acababan de cumplir.
Al llegar, reunieron a la Iglesia, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe.


Salmo responsorial: Salmo 144, 8-9. 10-11. 12-13ab (R.: cf. 1)

R. Bendeciré tu nombre por siempre jamás,
Dios mío, mi rey.

O bien:
R. Aleluya.

El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. R.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. R.
Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad. R.

Lectura del libro del Apocalipsis 21, 1-5a

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no existe.
Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo.
Y escuché una voz potente que decía desde el trono:
—«Ésta es la morada de Dios con los hombres: acampará entre ellos.
Ellos serán su pueblo, y Dios estará con ellos y será su Dios.
Enjugará las lágrimas de sus ojos.
Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor.
Porque el primer mundo ha pasado».
Y el que estaba sentado en el trono dijo:
—«Todo lo hago nuevo».



Lectura del santo evangelio según san Juan 13, 31-33a. 34-35

Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús:
—«Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará.
Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros.
Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros»

Reflexión :
La  palabra de Dios es  la  fuente que  poco a  poco nos  muestra el amor que el Señor tiene  para  con cada  uno de nosotros  que  nos  manifiesta su plan  salvífico.
Partiendo de este hecho , el Señor  a través de sus  apóstoles  y en especial Pablo nos  muestra  la  fortaleza que  prefigura la  paz  y la armonía que  regala Cristo Resucitado , pero también nos  exhorta  sobre  las dificultades  y adversidades que  podemos encontrar en el camino , por ello, el mensaje que  nos  manifiesta este  pasaje biblico de  los  Hechos de  los apóstoles  es  primero a  saber que  hay dificultades  , segunda a  que  nada nos  separa del amor  de Dios que se  manifiesta en Cristo Resucitado , tercero el Espíritu Santo nos hace ver  la  paz  y armonía del Señor  haciendo signos  y pródigios que  nos acercan a  vivir en la  unidad . 

Ahora  bien, estas  tres  enseñanzas  nos  demuestran que Dios  hace cosas  grande  por  nosotros  y que  en todo momento debemos darle  gracias al Señor  por  resguardarnos a  pesar de  nuestras dudas  y traiciones  a su obra  en nosotros.

En congruencia  a esto el salmo 144, nos  invita a  bendecir con nuestra alabanza el nombre del Señor  , como nuestro Rey y Señor ,puesto que su misericordia es  inmensa que  nos  motiva a vivir  en su gracia y nos  perdona  constantemente . 
 Por eso el salmo nos dice  :
"que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas"
 ya que es  claro que Dios  muestras  sus hazañas en medio de  nosotros  y a  pesar de  todo nos  llama  a ser  participes de  su salvación .

El libro del Apocalipsis  nos  habla de  las  moradas  eternas  y como el Señor  nos  hace  dignos de estar en ellas , siempre y cuando si buscamos  hace vida en nosotros  la  voluntad del Padre, por  consiguiente, nos  motiva a  dar  gracias a Dios  , puesto que el enjuga  todas  las  lágrimas de  nuestro ser. 
No obstante, optemos  por  conseguir  los  premios del cielos  , pues  como cristianos estamos  llamado a  participar de ella  , pero ojo no hay que descuidarnos, pues así como tenemos  los  ojos en el cielo , debemos  poner  los  pies sobre  nuestra realidad, por  tanto nos descuidemos  nuestras  obligaciones  ya  que  Cristo es  la  luz que  nos  lleva a Cielo, para  ser resucitados  con Él por  medio del acompañamiento de  la  vivencia de  la  palabra de Dios en nuestro ser. 
El evangelio de San Juan nos  muestra  la  glorificación de Dios  que se entrega  por amor a  la  humanidad  y es el signo de  la salvación para que  aprendamosa a amar  al prójimo , puesto que si nos amamos  mutuamente  podemos sentir  como Dios  nos  ha  manifestado su misericordia  . 
Por eso si contemplamos  las  maravillas  del Señor, podemos  ver que el muestra  Su Majestuosidad  y por  tanto nos abre  las  puertas del Cielo para  gozar de  la alegría del Señor  en medio de  nosotros  .  
  
 

Les comparto la palabra de Dios para esta quinta semana de Pascua .

Lunes: 
San Marcos  Evangelista, Fiesta
Reseña  
Lo que sabemos sobre la vida personal de San Marcos, autor del segundo Evangelio, proviene más o menos de conjeturas. Los autores le identifican generalmente con el "Juan llamado Marcos" de los Hechos de los Apóstoles (XII, 12 y 25); por consiguiente, la María, en cuya casa de Jerusalén se reunían los Apóstoles, era su madre. Por la epístola a los Colosenses (IV, 10), sabemos que Marcos era pariente de San Bernabé, el cual (según Hechos IV, 36) era un levita chipriota. Resulta, pues, probable que Marcos haya pertenecido a una familia levítica. Cuando Pablo y Bernabé regresaron a Antioquía después de haber llevado a Jerusalén las limosnas para dicha Iglesia, trajeron consigo a Juan llamado Marcos, quien los ayudó en el ministerio apostólico en la misión de Salamina, en Chipre (Hechos, XIII, 5) ; pero Marcos no les acompañó a Perga de Panfilia, sino que volvió a Jerusalén (Hechos, XIII, 13). A raíz de aquella deserción, San Pablo creyó ver cierta inestabilidad en el carácter de Marcos y, aunque Bernabé quería que los acompañase a visitar las Iglesias de Cilicia y el resto de Asia Menor, San Pablo se opuso a ello. Como no lograron ponerse de acuerdo, Bernabé se separó de San Pablo y fue con Marcos a Chipre. Sin embargo, cuando San Pablo se hallaba en su primer cautiverio en Roma, Marcos estaba con él y le ayudaba (Col. IV, 10). Durante su segundo cautiverio, poco antes de su martirio, el Apóstol escribió a Timoteo, quien se hallaba entonces en Efeso: "Toma contigo a Marcos, pues me ha ayudado en el ministerio."

Por otra parte, la tradición sostiene que el autor del segundo Evangelio estaba en estrecha relación con San Pedro. Clemente de Alejandría (según el testimonio de Eusebio), Irineo y Papías llaman a San Marcos el intérprete o portavoz de San Pedro, si bien Papías afirma que Marcos no había oído al Señor ni había sido su discípulo. No obstante esta última afirmación, los comentaristas se inclinan a pensar que el joven que siguió al Señor en el Huerto de los Olivos (Marc. xiv, 51) era San Marcos. Lo cierto es que San Pedro, cuando escribía desde Roma (1 Pedro, V, 13), habla de "mi hijo Marcos", el cual, según parece, estaba entonces con él. Apenas cabe duda de que en ese pasaje se trata del evangelista, pero en todo caso, no hay ninguna prueba concluyente de que ese Marcos no haya sido el "Juan llamado Marcos" de los Hechos. 

Examinemos ahora otros documentos menos seguros. En primer lugar tenemos una narración muy sobria —porque el elemento milagroso es muy reducido y el conocimiento de los sitios es excepcional— de la segunda visita de Bernabé y Marcos a Chipre, que terminó con el martirio del primero. Dicha narración, cuyo pretendido autor es el mismo San Marcos, sitúa el martirio de San Bernabé en el año 53. Es de notar que el autor de esta "pasión" apócrifa ignoraba que Marcos era el autor del segundo Evangelio, ya que subraya con especial énfasis, que San Bernabé había recibido de San Mateo un relato de los hechos y palabras del Señor. Este es un detalle que difícilmente pudo ser inventado en boca de uno de los cuatro evangelistas. Por otra parte, al fin de la narración, Marcos se embarca con rumbo a Alejandría y ahí se dedica a enseñar a otros "lo que había aprendido de los apóstoles de Cristo."

La tradición de que San Marcos vivió algún tiempo en Alejandría y fue obispo de esa ciudad, es muy antigua, aunque Orígenes y Clemente, que eran originarios de Alejandría, no mencionan el hecho. En cambio lo mencionan Eusebio y el antiguo prefacio del Evangelio de San Marcos de la vulgata lulina. Dicho prefacio, refiriéndose a una deformidad corporal del evangelista, mencionada anteriormente por Hipólito, deja entender que se trataba de la mutilación que el mismo San Marcos se había infligido para no ser ordenado sacerdote, pues se juzgaba indigno de ello. Aunque es muy probable que San Marcos haya terminado sus días como obispo de Alejandría, no merecen ninguna fe las "actas" de su supuesto martirio. El Martirologio Romano las resume así, en el párrafo que consagra al santo: "En Alejandría, el nacimiento de San Marcos el Evangelista, quien fue discípulo e intérprete de San Pedro Apóstol. Ene enviado a Roma por los hermanos; ahí escribió su Evangelio y después pasó a Egipto. Fue el primer predicador de Cristo en Alejandría, donde fundó una Iglesia. Más tarde fue hecho prisionero por la fe, atado con cuerdas y arrastrado sobre las piedras. Un ángel fue a confortarle en la prisión y finalmente, después de que el mismo Cristo se le había aparecido, fue llamado a recibir el premio celestial, en el octavo año del reinado de Nerón." 

La ciudad de Venecia pretende poseer el cuerpo del santo que, según la tradición, fue trasladado de Alejandría en el siglo IX. Se ha discutido mucho la autenticidad de esas reliquias que se conservaron intactas durante tantos siglos; muy probablemente las filtraciones de agua, que durante largos períodos impedían el acceso a la confessio en que reposan, han causado un daño irreparable al frágil contenido del relicario. Venecia venera a San Marcos como patrón desde tiempo inmemorial. El león, símbolo de San Marcos, data de muy antiguo, como los emblemas de los otros evangelistas. Ya desde la época de San Agustín y San Jerónimo, "las cuatro creaturas vivientes" (Apoc. IV, 7-8), simbolizaban a los evangelistas. Los dos santos doctores relacionaron a San Marcos con el león, haciendo notar que el Evangelio de San Marcos empieza hablando del desierto y que ¡el león es el rey del desierto! 

El día de San Marcos se celebran las "letanías mayores", pero la solemne procesión, que estaba originalmente relacionada con un período de ayuno, no tiene nada que ver con la fiesta del Evangelista. Muy probablemente la festividad de las "letanías mayores" se originó en Roma, en la época de San Gregorio el Grande o aun antes, en tanto que la celebración litúrgica de San Marcos en este día, data de una fecha muy posterior. Como lo demostró hace mucho Mons. Duchesne, es indudable que las letanías (es decir, "súplicas") no son más que una adaptación cristiana de las antiguas "Robigalia" de las que habla Ovidio en sus "Fasti". Algo hemos dicho ya sobre las procesiones y lustraciones que los paganos hacían en este día, al hablar de la fiesta del 2 de febrero. 

En los martirologios y en la tradición litúrgica del oriente y del occidente, Marcos el Evangelista y Juan Marcos aparecen como dos personajes diferentes. El Menaion griego menciona a Juan Marcos el 27 de septiembre. El mismo día, el Martirologio Romano dice lo siguiente: "En Biblos de Fenicia, San Marcos obispo, a quien San Lucas llama también Juan. Era hijo de la bienaventurada María, cuya memoria se venera el 29 de junio." La idea de que Juan Marcos fue obispo de Biblos, es una tradición griega que más tarde pasó también al occidente. 

  Palabra de Dios del día: 
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 5, 5b-14


Queridos hermanos:

Tened sentimientos de humildad unos con otros, porque Dios resiste a los soberbios, pero da su gracia a los humildes. Inclinaos, pues, bajo la mano poderosa de Dios, para que, a su tiempo, os ensalce. Descargad en él todo vuestro agobio, que él se interesa por vosotros.

Sed sobrios, estad alerta, que vuestro enemigo, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos en el mundo entero pasan por los mismos sufrimientos. Tras un breve padecer, el mismo Dios de toda gracia, que os ha llamado en Cristo a su eterna gloria, os restablecerá, os afianzará, os robustecerá. Suyo es el poder por los siglos. Amén.

Os he escrito esta breve carta por mano de Silvano, al que tengo por hermano fiel, para exhortaros y atestiguaros que ésta es la verdadera gracia de Dios. Manteneos en ella.

Os saluda la comunidad de Babilonia, y también Marcos, mi hijo. Saludaos entre vosotros con el beso del amor fraterno.

Paz a todos vosotros, los cristianos.




Salmo responsorial: Salmo 88, 2-3. 6-7. 16-17 (R.: cf. 2a)


R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.


O bien:


R. Aleluya.


Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad». R.


El cielo proclama tus maravillas, Señor,
y tu fidelidad, en la asamblea de los ángeles.
¿Quién sobre las nubes se compara a Dios?
¿Quién como el Señor entre los seres divinos? R.


Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:
caminará, oh Señor, a la luz de tu rostro;
tu nombre es su gozo cada día,
tu justicia es su orgullo. R.



 Cruz Lectura del santo evangelio según san Marcos 16, 15-20

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo:

—«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.

El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado.

A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos».

Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios.

Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

Reflexión : 
El apóstol Pedro nos va exhortando  como debemos  vivir  la  gracia del Espíritu Santo, puesto que  nos  motiva a vivir en la  humildad que es el signo de Dios, puesto que el Señor  se  humilla  para darnos  la salvación , por ello, nos  cada  uno de  nosotros estamos llamados a  vivir  en en la sencillez de corazón. 
Por tanto, despeguemos de todo intento  de altivez  que no nos ayude  a reconocer que  cometemos  errores, puesto que es  de  Dios reconocer que nos equivocamos  , por tanto esto nos refiere a ese proverbio que dice: "Errar es de  humanos, seguir en el error es diabólico", pues  esto es  lo que  produce  la altivez, por  tanto ,la vivencia de Cristo Resucitado nos debe  motivar a  confiar  plenamente  en la  humildad, por  consiguiente, el apóstol nos  invita a estar despierto y no permitir que  el enemigo nos devore  con falsas  promesas  que  nos  lleva al pecado .
No obstante, la  paz de Cristo acompañada  con una  fe  sólida  nos  ayuda a resistirle a  toda  tentación  que  nos quieren llevar al error  . 

Trayendo a  colación esto , el salmo 88 nos  induce  a sentir  cuán gran es  la  misericordia de Dios que a pesar de  las dificultades  y las  tentaciones  nos acerca a Él , ya que  si reconocemos  que  las  obras del Señor  son magnificas  poco a poco podemos  comprender  su amor  para  con la  humanidad  y asi poder  edificar su Reino y salvación a todo aquel que  confia en el Padre. 
Corelacionando estos dos textos  podemos  ver  como Dios  nos llama a  manifestar su grandeza, para  poder anunciar  su mensaje de amor a toda  la tierra , contemplando sus  grandezas  y sabiendo que  nos equivocamos

El evangelio nos manifiesta la  misión de  todo cristiano a anunciar el evangelio y así manifestar  los  signos de su Magnificencia  , para que podamos ver  la salvación , alejando así de  nosotros el pecado , sino le dejamos espacio en el corazón al Espíritu Santo . 
Pues bien , el Señor  nos  motiva a  vivir  su palabra  y  anunciarla para  la  redención de  los pecados.  
 
 Martes:

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 14, 19-28

En aquellos días, llegaron unos judíos de Antioquía y de Iconio y se ganaron a la gente; apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, dejándolo por muerto. Entonces lo rodearon los discípulos; él se levantó y volvió a la ciudad.
Al día siguiente, salió con Bernabé para Derbe; después de predicar el Evangelio en aquella ciudad y de ganar bastantes discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar mucho para entrar en el reino de Dios.
En cada Iglesia designaban presbíteros, oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor, en quien habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Predicaron en Perge, bajaron a Atalía y allí se embarcaron para Antioquía, de donde los habían enviado, con la gracia de Dios, a la misión que acababan de cumplir. Al llegar, reunieron a la Iglesia, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe. Se quedaron allí bastante tiempo con los discípulos.

Salmo responsorial: Salmo 144, 10-11. 12-13ab. 21 (R.: cf. 11)
R. Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.

O bien:

R. Aleluya.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. R.
Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad. R.
Pronuncie mi boca la alabanza del Señor, todo viviente bendiga su santo nombre por siempre jamás. R.


Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 27-31a

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: "Me voy y vuelvo a vuestro lado". Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.
Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el Príncipe del mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que lo que el Padre me manda yo lo hago».
Reflexión : 

El libro de  los Hechos de  los apóstoles  nos  muestra  como la  paciencia  y la  perservarancia  puede  manifestar que el anuncio del evangelio de sus frutos  y nos hace  partícipes de fruto de su misericordia. 
Por tanto vemos  como Pablo y Bernabe nos  invitan a no desfallecernos  a pesar de  las dificultades y seguir  esforzandonos  por  anuncian el evangelio a todos  los que  le  necesitan  y así muestrar la  gracia de Dios  a  aquellos que aun ignoran de  su mensaje de Amor. 
El salmo 144, nos  condiciona a  ser  solicitos  de  proclamar  que el Señor es  nuestro Rey y que toda  la  gloria es  para Él , ya que siempre  nos acerca  a  su amor  y nos motiva a contemplar  las  maravillas que Dios  hace en nuestra vida diariamente para manifestar  la  paz del Señor a todo hombre.
El evangelio de San Juan nos muestra el Señor  , la importancia de vivir  la  paz  , ya que  nos es  una  paz  vacía  , puesto que esta  paz  es  la  vivir en el amor al prójimo y manifestar la  hermandad  en el Señor Resucitado.   
por  consiguiente, el vivir en amor y paz es  aprender a sentir  los sentimientos de Cristo  que  por amor se entrega por  nosotros  y nos enseña  a ser misericordiosos  y así ser  fortalecidos  por  la fuerza del evangelio , perseverando así con Cristo en la salvación del mundo por  medio de  la  proclamación asidua de la  palabra de Dios.

Miércoles: 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 15, 1-6

En aquellos días, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme a la tradición de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia. La Iglesia los proveyó para el viaje; atravesaron Fenicia y Samaría, contando a los hermanos cómo se convertían los gentiles y alegrándolos mucho con la noticia. Al llegar a Jerusalén, la Iglesia, los apóstoles y los presbíteros los recibieron muy bien; ellos contaron lo que Dios había hecho con ellos.
Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían abrazado la fe, intervinieron, diciendo:
—«Hay que circuncidarlos y exigirles que guarden la ley de Moisés».
Los apóstoles y los presbíteros se reunieron a examinar el asunto.

Salmo responsorial: Salmo 121, 1-2. 4-5 (R.: cf. 1)

R. Vamos alegres a la casa del Señor.

O bien:
R. Aleluya.
¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»! Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén.R.
Allá suben las tribus, las tribus del Señor, según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David. R.


Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 1-8

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca,
y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada.
Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.

Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».
Reflexión : 
Apreciados  hermanos , hoy el libro de  los Hechos de  los Apóstoles  nos  muestra  una  problemática que  subyace  de un debate  sobre algunas  diferencias entre  los  hermanos, es  por eso que se  convoca el llamado concilio de Jerusalén, en cual se  buscó fortalecer  la  palabra de Dios  al pueblo y por ende, terminar  con esta situación que estaba aquejando a  la  comunidad cristiana ,es entonces pues, cuando vislumbra  la  gracia  del Señor  que  no juzga a  nadie  , sino más  bien que  nos acepta tal cual somos. 
Es claro pues, que esta  inclusión nos  hace  proclamar  el estribillo del salmo 121 , nos  invita a ir en alegría a  la casa del Señor   y sentirnos  unidos  como hermanos .
Entonces viviendo en paz  y unidad  celebremos alegres el nombre del Señor, para así sentir  nuestra alegría  y gozo en su Palabra Santa  y    en su augusto templo. 
En el  evangelio, el Señor nos  motiva a vivir en la  paz de Él y estar unidos  , puesto que como ramas debemos dar  frutos en al árbol de  la vida que es Cristo mismo , por  tanto, preparemos  nuestro corazón a su acción de amor  y no separarnos de Él , para así darle gloria a Dios.
 
Jueves: 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 15, 7-21

En aquellos días, después de una fuerte discusión, se levantó Pedro y dijo a los apóstoles y a los presbíteros:
—«Hermanos, desde los primeros días, como sabéis, Dios me escogió entre vosotros para que los gentiles oyeran de mi boca el mensaje del Evangelio, y creyeran. Y Dios, que penetra los corazones, mostró su aprobación dándoles el Espíritu Santo igual que a nosotros. No hizo distinción entre ellos y nosotros, pues ha purificado sus corazones con la fe. ¿Por qué provocáis a Dios ahora, imponiendo a esos discípulos una carga que ni nosotros ni nuestros padres hemos podido soportar? No; creemos que lo mismo ellos que nosotros nos salvamos por la gracia del Señor Jesús».
Toda la asamblea hizo silencio para escuchar a Bernabé y Pablo, que les contaron los signos y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre los gentiles. Cuando terminaron, Santiago resumió la discusión, diciendo:
—«Escuchadme, hermanos: Simón ha contado la primera intervención de Dios para escogerse un pueblo entre los gentiles. Esto responde a lo que dijeron los profetas:
"Después volveré para levantar de nuevo la choza caída de David; levantaré sus ruinas y la pondré en pie, para que los demás hombres busquen al Señor, y todos los gentiles que llevarán mi nombre: lo dice el Señor, que lo anunció desde antiguo".
Por eso, a mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios; basta escribirles que no se contaminen con la idolatría ni con la fornicación y que no coman sangre ni animales estrangulados. Porque durante muchas generaciones, en la sinagoga de cada ciudad, han leído a Moisés todos los sábados y lo han explicado».


Salmo responsorial: Salmo 95, 1-2a. 2b-3. 10 (R.: cf. 3)

R. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.

O bien:

R. Aleluya.
Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre. R.
Proclamad día tras día su victoria. Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones.R.
Decid a los pueblos: «El Señor es rey, él afianzó el orbe, y no se moverá; él gobierna a los pueblos rectamente». R.


Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 9-11

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.

Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud».
Reflexión :  
En el contexto de  la  vida se  presenta  muchas adversidades  entre ellas  la  incomprensión y también la  tentación de someter a Dios a  nuestro parecer , sin embargo el libro de  los  Hechos de  los apóstoles  nos  muestra  como éllos  debatiendo sobre  temas de  incluir y excluir a  alguien , pudieron llegar a conclusión de que  la  voluntad de Dios es  la de  acoger a todo aquel que  escucha  Su Palabra , no teniendo en cuenta las discriminaciones  sino amándolos. 
El salmo 95 , nos  condiciona  a  ver  cuan  grande son las  maravillas  de Dios  que a cada  uno de  nosotros  nos  llama a contemplarlas , reconocimiento su Voluntad  y su Reinado en medio de  nosotros  . 
El evangelio de san Juan nos  motiva a  confiar  plenamente en Dios  y comprender  cuán grande es su misericordia que  nos excluye de  su salvación, sino por el contrario , nos amó hasta  el extremo y de esa  misma  forma  nos  invita a que  acojamos  a  los demás.

Viernes:


Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 15, 22-31

En aquellos días, los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron elegir algunos de ellos y mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas Barsabá y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y les entregaron esta carta:
—«Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia convertidos del paganismo.
Nos hemos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alarmado e inquietado con sus palabras. Hemos decidido, por unanimidad, elegir algunos y enviárselos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, que han dedicado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. En vista de esto, mandamos a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de la fornicación. Haréis bien en apartaros de todo esto. Salud».
Los despidieron, y ellos bajaron a Antioquía, donde reunieron a la Iglesia y entregaron la carta. Al leer aquellas palabras alentadoras, se alegraron mucho.

Salmo responsorial: Salmo 56, 8-9. 10-12 (R.: 10a)

R. Te daré gracias ante los pueblos, Señor.

O bien:

R. Aleluya.

Mi corazón está firme, Dios mío, mi corazón está firme. Voy a cantar y a tocar: despierta, gloria mía; despertad, cítara y arpa; despertaré a la aurora. R.
Te daré gracias ante los pueblos, Señor; tocaré para ti ante las naciones: por tu bondad, que es más grande que los cielos; por tu fidelidad, que alcanza a las nubes. Elévate sobre el cielo, Dios mío, y llene la tierra tu gloria. R.


Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 12-17

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.
De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros».

Reflexión:
El libro de  los Hechos de  los Apóstoles  , nos  muestra  la  misión que Dios  entrega a  los  hombres que  le sirve  con entrega  y amor  por el evangelio , puesto que Espíritu Santo es que   nos  ilumina  para  sintamos  la  gracia del Señor  , es  por eso que  cada  uno de  nosotros  consta  con guía espiritual , cuya misión es  la de servir  en la  palabra de Dios  para  darle al pueblo el medio para alcanzar  la  bendición de Dios  y su salvación.
El salmo 56, nos  condiciona a  mantener  nuestro corazón firme  en Dios  y permitir  que  nada  nos separe de  su Amor  Infinito,ya que se  manifiesta  constantemente en nosotros, suscitándonos a estar  siempre agradecidos  con el Señor.

El evangelio de San Juan nos  manifiesta  que  debemos amarnos  mutuamente  , pero que a pesar de todo debemos  buscar  la  amistad de Dios , pero para conseguir esta amistad debemos  ser fieles  escuchas  y vivificadores de  la Palabra de Dios  en nuestro ser  y poco a  poco conocer  cuán grande es  la  misericordia de Dios en medio de  nosotros. 
Pues el amor al prójimo , podemos comprender  cuán grande es Dios que  nos  acerca a  contemplar  las  maravillas  que  hace en nuestro corazón. 

Sábado : 
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 16, 1-10

En aquellos días, Pablo fue a Derbe y luego a Listra. Había allí un discípulo que se llamaba Timoteo, hijo de un griego y de una judía creyente. Los hermanos de Listra y de Iconio daban buenos informes de él. Pablo quiso llevárselo y lo circuncidó, por consideración a los judíos de la región, pues todos sabían que su padre era griego.
Al pasar por las ciudades, comunicaban las decisiones de los apóstoles y presbíteros de Jerusalén, para que las observasen. Las Iglesias se robustecían en la fe y crecían en número de día en día.
Como el Espíritu Santo les impidió anunciar la palabra en la provincia de Asia, atravesaron Frigia y Galacia. Al llegar a la frontera de Misia, intentaron entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo consintió. Entonces dejaron Misia a un lado y bajaron a Troas.
Aquella noche Pablo tuvo una visión: se le apareció un macedonio, de pie, que le rogaba: «Ven a Macedonia y ayúdanos».
Apenas tuvo la visión, inmediatamente tratamos de salir para Macedonia, seguros de que Dios nos llamaba a predicarles el Evangelio.


Salmo responsorial: Salmo 99, 1-2. 3. 5 (R.: 1)

R. Aclama al Señor, tierra entera.

O bien:

R. Aleluya.

Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores. R.
Sabed que el Señor es Dios: que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño. R.
El Señor es bueno, su misericordia es eterna, su fidelidad por todas las edades. R.


Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 18-21

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándolos del mundo, por eso el mundo os odia.
Recordad lo que os dije: "No es el siervo más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra".
Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió»
Reflexión:
El libro de  los  Hechos de  los Apóstoles  nos  muestra  cómo el Espíritu Santo va  guiando a los  apóstoles  que  fieles al Señor  son guiados  para  anunciar el evangelio a esas  zonas  olvidadas  y necesitadas  , por tanto , podemos ver que  las maravillas  de Dios se  contemplan en la  vivencia auténtica del evangelio y su proclamación según la fuerza del Espíritu Paráclito , el cual regala  las  bendiciones del Señor en nuestra  vida. 
El salmo 99, nos  implica a  aclamad  a Dios  y en estar en su servicio para  saber  cuán grande es  su misericordia  para con nosotros  y así poder  ser  verdaderos adoradores en en Espíritu y Verdad. 

El evangelio nos recuerda que Cristo a cada  uno de  nosotros  nos acerca a  la  contemplación de su amor  por  nosotros  .
Él nos advierte como es el compromiso de  vivir el evangelio y que  en su Infinita  Misericordia  nos  lleva  a vivir  y guardar  la  Palabra de Dios  para que  al manifestarse sea  conservada  y anuncia a  toda  la creación . 
 
 
 

Meditación de la Palabra del Sexto Domingo de Pascua

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 15, 1-2. 22-29
En aquellos días, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme a la tradición de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia.
Los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron entonces elegir algunos de ellos y mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas Barsabá y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y les entregaron esta carta:
«Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia convertidos del paganismo.
Nos hemos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alarmado e inquietado con sus palabras. Hemos decidido, por unanimidad, elegir algunos y enviárselos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, que han dedicado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. En vista de esto, mandamos a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de la fornicación. Haréis bien en apartaros de todo esto. Salud».


Salmo responsorial: Salmo 66, 2-3. 5. 6 y 8 (R.: 4)
R. Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
O bien:
R. Aleluya.
El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación. R.
Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia, riges los pueblos con rectitud y gobiernas las naciones de la tierra. R.
Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Que Dios nos bendiga; que le teman hasta los confines del orbe. R.


Lectura del libro del Apocalipsis 21, 10-14. 22-23

El ángel me transportó en éxtasis a un monte altísimo, y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, enviada por Dios, trayendo la gloria de Dios.
Brillaba como una piedra preciosa, como jaspe traslúcido.
Tenía una muralla grande y alta y doce puertas custodiadas por doce ángeles, con doce nombres grabados: los nombres de las tribus de Israel.
A oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, y a occidente tres puertas.
La muralla tenía doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero.
Santuario no vi ninguno, porque es su santuario el Señor Dios todopoderoso y el Cordero.
La ciudad no necesita sol ni luna que la alumbre, porque la gloria de Dios la ilumina y su lámpara es el Cordero.

 Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 23-29
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.
La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: "Me voy y vuelvo a vuestro lado". Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo».


Reflexión:

Ya  nos  encontramos celebrando el Sexto Domingo de Pascua, y la  palabra de Dios  nos  motiva a  confiar  en la voluntad de Dios  en mi historia.

Por  tanto , los Apóstoles  nos  refieren a elección de  la  misión que Cristo nos  regala de  ir anunciar su Palabra , a pesar de  las  dificultades y es allí en donde la trabajo apostólico se  manifiesta en la  gracia del Espíritu Santo que  nos  hace  obedientes  a  este  llamado que Dios  hace de  cumplir su voluntad.

Correlacional a esto , podemos  comprender  que Dios  nunca se cansa de  mostrarnos su camino salvífico , inclusive en los  momentos de discordia   , puesto que el Señor  no hace  exclusiones  , sino que quiere que todos  los  hombres sean parte del redil, tal y como lo refiere este  pasaje de  los  Hechos de  los Apóstoles. 


Pues  bien, trayendo a colación lo anterior, el salmo 66, nos  motiva a permitirle a todos  los  pueblos  ser  partícipes de  la salvación del Señor, puesto nos regala su bendicion y nos ilumina  como un Padre Amoroso , haciendo así que  se  le rinda  honor  por  todo lo que hace en medio de  los  hombres. 

por  consiguiente, el Señor  es  rey de  nuestra vida  ya  que rige  nuestro ser  con justicia  y también al orbe entero que llevando así su mensaje salvífico. 


El libro del Apocalipsis, nos confiere  sobre  la Jerusalén Celestial, a  la que todos  estamos  llamados, puesto que el Señor   nos recoge a cada  uno de  nosotros  de todo el mundo , por  consiguiente  , el apóstol Juan nos  invita ver  la  universalidad y unidad que Dios  quiere  en todos  los  hombres  seamos  un solo pueblo al igual que todas  las  tribus de Israel.



Por tanto , el evangelio nos  muestra  que  quien cumple  la  palabra de Dios y la vive,  es aquel que  cumple  su Voluntad  del Señor  y por ende habita en Dios  y es  amado por Cristo.
Por esto Cristo nos  regala  la  paz que viene del Dios  y a la cual todos estamos  llamados a  participar  como hijos  de  la  Luz , puesto que  necesitamos  ser  cada día  más  signo de amor.
Puesto que  , el amor  y la  paz son signo de  la  hermandad  de  los  hombres  y como hijos  de Dios  y auténticos Cristianos que  vivimos  la  Voluntad de Dios que es la  Misericordia . 
 
 

Liturgia de la Palabra para esta Sexta Semana de pascua.


Lunes: 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 16, 11-15
En aquellos días, zarpamos de Troas rumbo a Samotracia; al día siguiente salimos para Neápolis y de allí para Filipos, colonia romana, capital del distrito de Macedonia. Allí nos detuvimos unos días.
El sábado salimos de la ciudad y fuimos por la orilla del río a un sitio donde pensábamos que se reunían para orar; nos sentamos y trabamos conversación con las mujeres que habían acudido. Una de ellas, que se llamaba Lidia, natural de Tiatira, vendedora de púrpura, que adoraba al verdadero Dios, estaba escuchando; y el Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo.
Se bautizó con toda su familia y nos invitó:
—«Si estáis convencidos de que creo en el Señor, venid a hospedaros en mi casa».
Y nos obligó a aceptar.


Salmo responsorial: Salmo 149, 1-2. 3-4. 5-6a y 9b (R.: 4a)
R. El Señor ama a su pueblo.
O bien:
R. Aleluya.
Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; que se alegre Israel por su Creador, los hijos de Sión por su Rey. R.
Alabad su nombre con danzas, cantadle con tambores y cítaras; porque el Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes. R.
Que los fieles festejen su gloria y canten jubilosos en filas, con vítores a Dios en la boca; es un honor para todos sus fieles. R.


 Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 26—16, 4a
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Cuando venga el Defensor, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.
Os he hablado de esto, para que no tambalee.Os excomulgaran de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.
Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho».

Reflexión:
El libro de  los Hechos de  los  Apóstoles  , poco a  poco nos  va llevando a ver  las  maravillas de Dios  y la  misión evangélica  a  que  nos  llama a cada  uno de  nosotros, por tanto , nos  presenta  como el anuncio y la  escucha de  la  Palabra de Dios  nos van llevando a  aceptar  en nuestra vida  la voluntad del Padre  , es  por eso que  al ver  Lidia  , este  mensaje salvífico que  le  traen los  apóstoles  lo cree y se  bautiza  para  comprender  y contemplar  la acción del Espíritu santo en la  comunidad  y sobre todo en ella  y su familia. 
Por eso el salmo 149, nos  reafirma  que cada  vez que  sentimos  la  presencia de Dios en nuestra vida , seremos capaces de  comprender  sus  hazañas  y las  bendiciones que  nos  regala. 
Por tal razón este resonar de  la alegría de  la ver  la  misericordia de Dios en nosotros  nos invita a cantar con júbilo y así darle  gracias  constantemente. 

El evangelio nos muestra el Señor  lo complejo que es  vivir la  palabra de Dios y abrir el corazón para que  el Espíritu de  la Verdad, que es el nuestro consolador  nos  ilumine a seguir  arduamente  en la vivencia  auténtica de  amor del evangelio, a pesar de  las  adversidades  , puesto muchos que  no conocen a Cristo , buscarán atentar con nosotros, que  la  mayor  gloria que  podemos recibir es  que el Dios  nos  mostrará su amor  y por tanto alcanzaremos  sus  premios  eternos. 


Martes: 

Exaltación de  la Santa Cruz

En colombia  (Fiesta ), calendario universal (14 de Septiembre )

La Iglesia en este día celebra la veneración a las reliquias de la cruz de Cristo en Jerusalén, tras ser recuperada de manos de los persas por el emperador Heráclito. Según manifiesta la historia, al recuperar el precioso madero, el emperador quiso cargar una cruz, como había hecho Cristo a través de la ciudad, pero tan pronto puso el madero al hombro e intentó entrar a un recinto sagrado, no pudo hacerlo y quedó paralizado. El patriarca Zacarías que iba a su lado le indicó que todo aquel esplendor imperial iba en desacuerdo con el aspecto humilde y doloroso de Cristo cuando iba cargando la cruz por las calles de Jerusalén. Entonces el emperador se despojó de su atuendo imperial, y con simples vestiduras, avanzó sin dificultad seguido por todo el pueblo hasta dejar la cruz en el sitio donde antes era venerada. Los fragmentos de la santa Cruz se encontraban en el cofre de plata dentro del cual se los habían llevado los persas, y cuando el patriarca y los clérigos abrieron el cofre, todos los fieles veneraron las reliquias con mucho fervor, incluso, su produjeron muchos milagros.

Liturgia de  la  palabra: 

Lectura del libro de los Números 21, 4b-9
En aquellos días, el pueblo estaba extenuado del camino, y habló contra Dios y contra Moisés:
—«¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náusea ese pan sin cuerpo».
El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas.
Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo:
—«Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes».
Moisés rezó al Señor por el pueblo, y el Señor le respondió:
—«Haz una serpiente venenosa y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla».
Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a uno, él miraba a la serpiente de bronce y quedaba curado.


Salmo responsorial Salmo 77, 1-2. 34-35. 36-37. 38 (R.: cf. 7b)
R. No olvidéis las acciones del Señor.
Escucha, pueblo mío, mi enseñanza, inclina el oído a las palabras de mi boca: que voy a abrir mi boca a las sentencias, para que broten los enigmas del pasado. R.
Cuando los hacía morir, lo buscaban, y madrugaban para volverse hacia Dios; se acordaban de que Dios era su roca, el Dios Altísimo su redentor. R.
Lo adulaban con sus bocas, pero sus lenguas mentían: su corazón no era sincero con él, ni eran fieles a su alianza. R.
Él, en cambio, sentía lástima, perdonaba la culpa y no los destruía: una y otra vez reprimió su cólera, y no despertaba todo su furor. R.


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2, 6-11

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.


cRUZ Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 13-17
En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:
—«Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.
Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él».

Reflexión:
El libro del Éxodo nos  muestra como la terquedad  y la desobediencia  hace que Dios  muestre al pueblo su descontento, pero el Señor  hizo esto para que la comunidad recapacitará  y se acercará  a Él , por eso hace  un signo de curación.

Dios sabe que  tenemos  debilidades  y que  a cualquier  pequeño aprisco  no somos capaces de  vividlo y sentir  en momento de  prueba, puesto que reducimos  nuestra fe a simple cosas vacías  y vacilantes, queriendo así, estar siempre en prosperidad es  por eso que Él , nos  condiciona  para a través de  esto confiemos en su amor  y busca  sanar  nuestras  heridas. 
Por eso el salmo 77, nos  induce a contemplar  las  maravillas  que Dios  hace en nuestra vida  y como Él actúa en nosotros. 
San Pablo nos  manifiesta que Cristo se  humilla  haciéndose  hombre suscitando la  gloria del Padre  e  hizo que  la  voluntad del Dios se  cumpliera en Él, para  llenar con su inmolación la salvación del mundo, puesto que  Jesucristo, nos  regala  la salvación, por  medio del signo de su entrega  de amor  por nosotros  y así nosotros  proclamemos que Él es Rey  y Señor  para  , la  Majestad el padre  su y su Gloria Inmensa. 
El evangelio de San Juan nos  muestra como es el amor de Dios que  le  abre a todo hombre   la fuente  de  la salvación entregando a su Único Hijo.


Miércoles: 

Santos Felipe  y Santiago Apóstoles (del 3 de  Mayo en calendario universal )

Celebramos juntos a estos dos apóstoles de Jesucristo porque en torno al siglo VI sus restos fueron llevados a Roma. Ambos pertenecieron al grupo de los doce Apóstoles, hombres que Jesucristo escogió, preparó y envió para la predicación de la Buena Nueva, dándole este mandato: "Id pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado" (Mt 28, 19-20).
Felipe y Santiago dieron su vida por amor a Jesucristo y a la predicación del Evangelio. El primero fue crucificado cabeza abajo en Frigia, y Santiago murió apedreado, hacia el año 62.
Felipe era natural de Betsaida, junto al lago de Genesaret, donde tantas veces Jesucristo predicó. Fue primero discípulo de Juan el Bautista, hasta que Jesús lo llamó a ser Apóstol. Felipe, sin perder tiempo, le anunció a Natanael que por fin había encontrado al Mesías.
Sabemos también que estuvo presente en las Bodas de Caná, y que, en el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, fue a él a quien se dirigió el Señor para preguntarle cómo podían hacer para saciar el hambre de tanta gente. Interviene, junto a Andrés, en el episodio en que unos griegos quieren conocer a Jesús. La Tradición dice de Felipe que llevó el Evangelio a Frigia (Asia Menor) donde fue crucificado.
Santiago, en cambio, permanece en Jerusalén. Él era pariente del Señor, los Evangelios nos hablan de él como "el hermano de Jesús", no porque fuera hermano de sangre, sino porque en el lenguaje bíblico, se les dice "hermanos" a los parientes cercanos; probablemente Santiago y Jesús fueran primos. También se lo llama "el Menor" para diferenciarlo del otro apóstol, Santiago el Mayor, hermano de Juan, martirizado poco después de la muerte de Cristo. San Pablo dice que el Apóstol Santiago, junto con San Pedro y San Juan, fueron columnas de la Iglesia primitiva. En repetidas ocasiones, Jesús quiso estar a solas con ellos.
Santiago fue Obispo de Jerusalén, donde tuvo lugar el primer Concilio, donde se trató el tema de la evangelización a los gentiles (cfr. Hech. 15). Se dedicó a predicar principalmente entre los judíos de Jerusalén, y allí fue donde lo mataron. Finalmente, Santiago es autor de una de las cartas del Nuevo Testamento.
¡Cuántas enseñanzas nos dejan estos dos hombres simples, que dedicaron su vida a conocer y amar a Cristo, y a llevar su Evangelio a todos los hombres! Meditemos cuanto nos enseña el Evangelio sobre ellos. Ellos, que recorrieron el camino de la fe antes que nosotros, nos señalan por dónde debemos avanzar.
Jesús llamó a Felipe a pertenecer al grupo de los Apóstoles. Ese "sígueme" resuena fuertemente en el corazón de este sencillo hombre que anhelaba el encuentro con el Mesías tan esperado. Y él no puede callar ese encuentro y le dice a Natanael que había encontrado al Mesías del que escribieron Moisés y los profetas; le explicaba, en fin, que había encontrado a la persona que daría sentido a su vida. Ante la desconfianza de Natanael, Felipe replica "Ven y lo verás" (Jn 1,46). Así fue, Natanael encontró también al Señor y creyó, y lo siguió llegando a ser Apóstol. Felipe fue el instrumento de que Jesús se valió para que Natanael también lo encontrara. Y eso espera también de nosotros, que demos testimonio de palabra y de vida, de que encontramos a Jesús (porque Jesús nos encontró primero) y que es a Él al único que seguimos, porque es nuestra felicidad.
Cuenta también el Evangelio que en el día de la multiplicación de los panes, antes de obrar el milagro, Jesús, preocupado por el hambre y las necesidades de quienes lo seguían, le preguntó a Felipe: "¿Donde vamos a comprar panes para que coman éstos?" (Jn. 6, 5). Ante la respuesta de Felipe de que ni 200 denarios alcanzarían para paliar el hambre de la gente allí reunida, Jesús demuestra cuánto le importan nuestras necesidades, y que nada para Él es imposible. Multiplica los panes y todos terminaron saciados. Cuando los cálculos humanos no cierran, no nos quepa duda de que allí Jesús quiere actuar. Pero lo quiere hacer de una manera evidente, para que nosotros, que tantas veces nos dormimos y olvidamos, descubramos su amor misericordioso. Él nos pide un mínimo de colaboración: cinco panes y dos peces. Todo lo demás va por cuenta de Él. Y nos da hasta saciarnos, hasta saciar nuestro corazón.
Una y otra vez Jesús nos quiere enseñar esto: ante el pedido de Felipe "Señor, muéstranos al Padre y nos basta" (Jn. 14,8), Jesús nos vuelve a recordar "Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces, Felipe?" (Jn. 14, 9). Jesús nos pregunta a cada uno: "¿Todavía no te diste cuenta todo lo que en tu vida tiene que ver conmigo, y qué lejos estuviste de mi amor cuando te sentiste solo o triste? Fui yo el que en tantas ocasiones, como tantos días tiene tu vida, salí a tu encuentro y te ayudé en esto o aquello." En Cristo nos sentimos seguros y amados.
También Santiago tiene mucho para decirnos. Su fe, bondad y buen ejemplo movió a la conversión a muchísimos judíos. Pasaba largas jornadas arrodillado rezando en el templo, adorando a Dios, y se sacrificaba para reparar los pecados de los hombres. Santiago fue fiel a Dios. Debió dar testimonio de su fe hasta el extremo. En cierta ocasión, el Sumo Sacerdote Anás II y los jefes de los judíos, muertos de envidia por la admiración que el pueblo tenía a Santiago y dado que éste no dejaba de predicar las maravillas del Señor, decidieron apedrearlo. Las piedras caían sobre su cuerpo, del mismo modo que Santiago regaba los corazones de aquellos hombres, levantando su Oración al cielo y diciendo: "Padre Dios, te ruego que los perdones porque no saben lo que hacen". Hasta el último momento, en lugar de mirarse a sí mismo y a su dolor, siguió intercediendo hasta por quienes deseaban su muerte. Esta actitud podemos imitarla en los pequeños "golpes" que recibimos, cuando nos humillan o no nos comprenden.
Meditemos una y otra vez esta frase de la Epístola de Santiago: "La fe sin obras, está muerta". Hay a nuestro alrededor demasiada personas que, como aquellos griegos, anhelan conocer a Cristo.

Liturgia de  la Palabra: 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 1-8
Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe.
Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; por último, se me apareció también a mí.


Salmo responsorial: Salmo 18, 2-3. 4-5 (R.: 5a)
R. A toda la tierra alcanza su pregón.
O bien:
R. Aleluya.
El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos: el día al día le pasa el mensaje, la noche a la noche se lo susurra. R.
Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz, a toda la tierra alcanza su pregón, y hasta los límites del orbe su lenguaje. R.

Cruz Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 6-14
En aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás:
—«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».
Felipe le dice:
—«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
Jesús le replica:
—«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».

Reflexión:
El apóstol San Pablo nos refiere  a  permanecer en la fe  y reconocer  que Cristo a resucitado , para que  nosotros  vivamos  la  salvación de Dios, puesto que Cristo muere  al pecado , para  luego saciarnos con su resurrección de  la  gracia santificante del Padre. 
Por  tanto, Cristo se  le aparece a  los apóstoles, con el fin de  mostrarle  la  grandeza  de Dios  Padre, siendo fieles testigos de ese amor de Dios  para con la  humanidad, convirtiéndola  en lote de su heredad.
Pues  bien, el salmo 18 nos  invita a deslumbrarnos con la Majestuosidad del Señor  y reconocer  su Gloria en medio de nosotros , dejando que su pregón nos alcance  y seamos llenados de Él.
El evangelio nos  muestra  la  figura de conocer al padre  por  medio de Jesucristo , y esto es, caminar  en la escucha de  la  palabra de Dios , llevándola a todo el que  la  necesita, sabiendo que Cristo está presente  en esos  olvidados de  la sociedad  y llamándonos a  la  misericordia  para así ,ir  por el camino al Padre.

Jueves : 

La Ascensión del Señor   
   Solemnidad


Después de su pasión y muerte, Jesús se presentó a los apóstoles que había elegido, dándoles muchas pruebas de que vivía, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca de lo referente al Reino de Dios. Les prometió que serían bautizados en el Espíritu Santo: «Recibiréis –les dijo– la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra». Y entre las muchas instrucciones que les fue dando, San Mateo recuerda que les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».
Por último, a los cuarenta días de su resurrección, el Señor Jesús llevó a sus discípulos fuera de Jerusalén, a la cima del Monte de los Olivos, cerca de Betania, y, alzando sus manos, los bendijo. Y sucedió que, mientras los bendecía, se separó de ellos, fue elevado al cielo, una nube lo ocultó a sus ojos, y se sentó a la diestra de Dios.
Estando ellos mirando fijamente al cielo mientras Jesús se iba, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí mirando al cielo? Éste que os ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá así tal como le habéis visto subir al cielo». Entonces se volvieron con gran gozo a Jerusalén y perseveraban todos constantes en la oración, con un mismo espíritu, en compañía de María, la madre de Jesús.

¡Qué diferencia entre la escena del Calvario y ésta de la Ascensión! Pero aquélla era necesaria para llegar a ésta, pasando por la Resurrección. Son pasos fuertes de la vida de Cristo, que deben serlo también de la nuestra, no tanto en su cronología cuanto en su dimensión de factores y perspectivas de nuestro caminar cotidiano: morir con Cristo día a día a nuestro hombre viejo, para que crezca en nosotros nuestra nueva condición de hijos de Dios, lanzados hacia la casa del Padre por el camino que Jesús nos abrió. A los discípulos, el acontecimiento debió dejarles un sabor agridulce: de gozo y alegría por el triunfo del Señor, que ahora volvía al seno de la Trinidad, pero como Verbo Encarnado, hombre como nosotros, para interceder por nosotros; y de pena y tristeza por lo que tenía de despedida y separación. Además, Jesús les había prometido el Espíritu, y ellos tenían que prepararse a recibirlo permaneciendo unidos y constantes en la oración. El deseo y la esperanza de que esa promesa se cumpliera se volvían más vivos y ardientes en su ánimo al recordar la misión que Jesús les había encomendado: «Como el Padre me envió, así os envío yo... Seréis mis testigos hasta los confines de la tierra... Id, evangelizad y bautizad a todas las gentes...». ¿Cómo ser fieles al Señor y no defraudarle? La respuesta no tiene otro punto de partida: la perseverancia en la oración y la gracia del Espíritu Santo.
Ciertos acontecimientos de los hijos causan en sus madres sentimientos de satisfacción y pesadumbre a la vez, por lo que significan de logro y mejora, y de ausencia y distanciamiento. María, después de lo que sufrió al pie de la cruz, tuvo que gozar lo indecible al ver a su Hijo resucitado y al presenciar su gloriosa Ascensión a los cielos, para sentarse a la derecha del Padre con el cuerpo que había recibido de su seno maternal; pero el triunfo del Hijo significaba también la separación y ausencia física, que no podían suplir ni los desvelos de ella hacia los discípulos ni las atenciones de éstos, y en particular de San Juan, hacia ella. Una vez más, la Virgen vivió la situación inmersa en un clima de plena confianza en Dios y de absoluto abandono a su voluntad, para secundar en todo sus designios


 Liturgia de  la  palabra del día : 
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 1, 1-11
En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles que había escogido movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del Reino de Dios.
Una vez que comían juntos, les recomendó:
—«No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo».
Ellos lo rodearon preguntándole:
—«Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?».
Jesús contestó:
—«No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo».
Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndole irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
—«Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse».


Salmo responsorial Salmo 46, 2-3. 6-7. 8-9 (R.: 6)
RDios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas.
O bien:
R. Aleluya.
Pueblos todos batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo; porque el Señor es sublime y terrible, emperador de toda la tierra. R.
Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas; tocad para Dios, tocad, tocad para nuestro Rey, tocad. R.
Porque Dios es el rey del mundo; tocad con maestría. Dios reina sobre las naciones, Dios se sienta en su trono sagrado. R.


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 17-23

Hermanos:
Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro.
Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos.


O bien, en el presente año C:


Lectura de la carta a los Hebreos 9, 24-28; 10, 19-23
Cristo ha entrado no en un santuario construido por hombres —imagen del auténtico—, sino en el mismo cielo, para ponerse ante Dios, intercediendo por nosotros.
Tampoco se ofrece a sí mismo muchas veces —como el sumo sacerdote, que entraba en el santuario todos los años y ofrecía sangre ajena; si hubiese sido así, tendría que haber padecido muchas veces, desde el principio del mundo—. De hecho, él se ha manifestado una sola vez, al final de la historia, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo.
Por cuanto el destino de los hombres es morir una sola vez. Y después de la muerte, el juicio.
De la misma manera, Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos.
La segunda vez aparecerá, sin ninguna relación al pecado, a los que lo esperan, para salvarlos.
Hermanos, teniendo entrada libre al santuario, en virtud de la sangre de Jesús, contando con el camino nuevo y vivo que él ha inaugurado para nosotros a través de la cortina, o sea, de su carne, y teniendo un gran sacerdote al frente de la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero y llenos de fe, con el corazón purificado de mala conciencia y con el cuerpo lavado en agua pura.
Mantengámonos firmes en la esperanza que profesamos, porque es fiel quien hizo la promesa.



 Lectura del santo evangelio según san Lucas 24, 46-53
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.
Vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto».
Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo.
Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo.
Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

 Reflexión:

En este camino pascual,hemos estado meditando sobre  la alegría del Cristiano a saber  y sentir que Cristo a  resucitado y cada  uno de  nosotros esta  llamado a vivir en alegría  y gozo, por eso la palabra de Dios  nos  ha  ido  condicionarnos  para contemplar este misterio de  la Ascensión del Señor  y  así ser  restaurados después  con la fuerza del Espíritu Santo.
Ahora bien, el libro de  los hechos de  los Apóstoles, nos muestra como Cristo comparte durante cuarenta días  después  de  su resurrección con sus discípulos y les  va  preparando el corazón a ver como sube al Padre. 
No obstante, en su ascenso vemos como los discípulos, se quedan perplejos a  ver  la  Majestuosidad de Dios, sin embargo unos ángeles  les  dice que  no se queden parados mirando al Cielo, porque de  la  misma manera  que Cristo sube al Padre, así también regresará .
Puesto que Cristo nos deja la  gracia de Dios  que  en pocos días, descenderá sobre  nosotros  y el Espíritu paráclito que viene a avivar  nuestro corazón, llenándolo de alegría .
Por  tanto, el salmo 46 nos  manifiesta  el reinado de Dios  y al cual todos estamos  llamado , puesto que Él nos invita a darle  gracias  por todo lo que  hace en nuestros  días, es claro pues  que, nuestras  oraciones  y alabanza que Dios ascienda en las  entrañas  de  nuestro corazón , dando apertura  a  vivir su gracia y cumplir  su voluntad en medio de  nosotros . 
Tanto el Apóstol San Pablo , como la carta a los  Hebreos  nos  induce a vivir en el amor a Cristo reconociendo su poderío , que  se  inmola  para darnos  la salvación,  Sin embargo  con su resurrección nos  motiva a cumplir  la  voluntad de Dios  y que después de   todo el Señor  sienta  su derecha a Cristo , siendo Él la fuente de  nuestra alegría  y que  reina  sobre  nosotros  para  que  aprendamos amar al igual que  nos  enseño en su paso por este  mundo.

El evangelio nos  presenta  como Cristo da  unas  pautas  de como fue su entrega  por amor  y para generar ala  salvación a toda  la  humanidad, por  consiguiente, es el mismo Señor  el que guía  los  apóstoles  concediéndole  su bendición y iendo hacia patria Celeste  como signo de su Reinado en medio de  los  hombres .

Viernes: 

Nota: (hoy comienza  la  novena al Espiritu Santo )

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles: 18, 9-18
Estando Pablo en Corinto, una noche le dijo el Señor en una visión:
—«No temas, sigue hablando y no te calles, que yo estoy contigo, y nadie se atreverá a hacerte daño; muchos de esta ciudad son pueblo mío».
Pablo se quedó allí un año y medio, explicándoles la palabra de Dios.
Pero, siendo Galión procónsul de Acaya, los judíos se abalanzaron en masa contra Pablo, lo condujeron al tribunal y lo acusaron:
—«Éste induce a la gente a dar a Dios un culto contrario a la Ley».
Iba Pablo a tomar la palabra, cuando Galión dijo a los judíos:
—«Judíos, si se tratara de un crimen o de un delito grave, sería razón escucharos con paciencia; pero, si discutís de palabras, de nombres y de vuestra ley, arreglaos vosotros. Yo no quiero meterme a juez de esos asuntos».
Y ordenó despejar el tribunal.
Entonces agarraron a Sóstenes, jefe de la sinagoga, y le dieron una paliza delante del tribunal. Galión no hizo caso.
Pablo se quedó allí algún tiempo; luego se despidió de los hermanos y se embarcó para Siria con Priscila y Áquila. En Cencreas se afeitó la cabeza, porque había hecho un voto.


Salmo responsorial: Salmo 46, 2-3. 4-5. 6-7 (R.: 8a)
R. Dios es el rey del mundo.
O bien:
R. Aleluya.
Pueblos todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo; porque el Señor es sublime y terrible, emperador de toda la tierra. R.
Él nos somete los pueblos y nos sojuzga las naciones; él nos escogió por heredad suya: gloria de Jacob, su amado. R.
Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas: tocad para Dios, tocad, tocad para nuestro Rey, tocad. R.


 Lectura del santo evangelio según san Juan 16 ,20-23a
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Os aseguro que lloraréis y os lamentaréis vosotros, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.
La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre. También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no me preguntaréis nada».
Reflexión:
El libro de  los Hechos de  los Apóstoles  nos  manifiesta  la  misión evangelizadora, en la cual a  pesar de  las dificultades, el Señor  nos  motiva a seguir adelante, por lo tanto, no hay nada que  nos  pueda separar de Dios. 
Por eso el salmo 46  nos reafirma que Dios es  el Rey del Mundo que viene a  nuestro encuentro para fortalecernos  y sentirle en nuestra vida  que desborda su amor sobre cada  uno de sus  fieles. 
El evangelio nos motiva a estar alegres  y que a pesar de  sentir tristeza , no debemos permitir que  nuestra vida sea  un tiempo perdido en el cual anden las  tinieblas, por ello , si vivimos con Cristo vivamos en su Luz  y sintámonos alegres en todo instante. 

Sábado : 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 18, 23-28
Pasado algún tiempo en Antioquía, emprendió Pablo otro viaje y recorrió Galacia y Frigia, animando a los discípulos.
Llegó a Éfeso un judío llamado Apolo, natural de Alejandría, hombre elocuente y muy versado en la Escritura. Lo habían instruido en el camino del Señor, y era muy entusiasta; aunque no conocía más que el bautismo de Juan, exponía la vida de Jesús con mucha exactitud.
Apolo se puso a hablar públicamente en la sinagoga. Cuando lo oyeron Priscila y Áquila, lo tomaron por su cuenta y le explicaron con más detalle el camino de Dios. Decidió pasar a Acaya, y los hermanos lo animaron y escribieron a los discípulos de allí que lo recibieran bien. Su presencia, con la ayuda de la gracia, contribuyó mucho al provecho de los creyentes, pues rebatía vigorosamente en público a los judíos, demostrando con la Escritura que Jesús es el Mesías.
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Salmo responsorial: Salmo 46, 2-3. 8-9. 10 (R.: 8a)
R. Dios es el rey del mundo.
O bien:
R. Aleluya.
Pueblos todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo; porque el Señor es sublime y terrible, emperador de toda la tierra. R.
Porque Dios es el rey del mundo: tocad con maestría. Dios reina sobre las naciones, Dios se sienta en su trono sagrado. R.
Los príncipes de los gentiles se reúnen con el pueblo del Dios de Abrahán; porque de Dios son los grandes de la tierra, y él es excelso. R.

 Lectura del santo evangelio según san Juan 16, 23b-28
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Yo os aseguro, si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará.
Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente.
Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios.
Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».

Reflexión:
El libro de  los  Hechos de  los  Apóstoles  nos  muestra como el conocimiento de  la Palabra de Dios  nos  hace  auténticos testigos de  Mesianismo de Cristo, porque acaece en el hecho de tener a la convicción de que el Señor  nos regala su  gracia  y salvación, por ello, vivamos a  plenitud  la  palabra de Dios en nuestro corazón.
El salmo 46, nos  sigue  llevando a comprender que la  gracia de Dios  y su poder renueva  nuestro corazón, haciendo que constantemente que demos gracias  por todo lo que realiza en medio de  nosotros. 

El evangelio nos  enseña cuán grande es  la  misericordia  de Dios que  nos  llama siempre  aclamarlo y pedirle  por todo aquello que  necesitamos, y así seamos felices  siempre  portando la alegría de  los  hijos de Dios.
 
 
 

Meditación de la palabra de Dios para este séptimo domingo de Pascua.

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 7, 55-60

En aquellos días, Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo:
—«Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios».
Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos, dejando sus capas a los pies de un joven llamado Saulo, se pusieron también a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación:
—«Señor Jesús, recibe mi espíritu».
Luego, cayendo de rodillas, lanzó un grito:
—«Señor, no les tengas en cuenta este pecado».
Y, con estas palabras, expiró.


Salmo responsorial: Salmo 96, 1 y 2b. 6 y 7c. 9 (R.: 1a y 9a)

R. El Señor reina, altísimo sobre toda la tierra.
O bien:
R. Aleluya

El Señor reina, la tierra goza, se alegran las islas innumerables. Justicia y derecho sostienen su trono. R.
 
Los cielos pregonan su justicia, y todos los pueblos contemplan su gloria. Ante él se postran todos los dioses. R. 

Porque tú eres, Señor, altísimo sobre toda la tierra, encumbrado sobre todos los dioses. R.



Lectura del libro del Apocalipsis 22, 12-14. 16-17. 20

Yo, Juan, escuché una voz que me decía:
«Mira, llego en seguida y traigo conmigo mi salario, para pagar a cada uno su propio trabajo.
Yo soy el alfa y la omega, el primero y el último, el principio y el fin.
Dichosos los que lavan su ropa, para tener derecho al árbol de la vida y poder entrar por las puertas de la ciudad.
Yo, Jesús, os envío mi ángel con este testimonio para las Iglesias.
Yo soy el retoño y el vástago de David, la estrella luciente de la mañana».
El Espíritu y la novia dicen: «¡Ven!».
El que lo oiga, que repita: «¡Ven!».
El que tenga sed, y quiera, que venga a beber de balde el agua viva.
El que se hace testigo de estas cosas dice:
—«Sí, voy a llegar en seguida».
Amén. Ven, Señor Jesús.




Lectura del santo evangelio según san Juan 17, 20-26

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo:
—«Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.
También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí.
Padre, este es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo.
Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos».
 Reflexión: 

 El libro de  los Hechos de  los apóstoles, nos  muestra la confianza de Esteban en Cristo jesús, tanto así que ve  la gloria de Dios a  la que  va a  hacer  participe con su martirio. 

Pues  muchas  hay personas que cierran su corazón , para  no aceptar el mensaje de salvación del Señor, por tanto, Esteban nos  invita  a perdonar a  nuestros detractores  y a todos aquellos que atentan contra  nosotros, puesto que  siempre que  perdonamos  ofensas estamos  preparando nuestro corazón para el recibimiento del Espíritu Santo , por  medio del amor al prójimo. 
  
No obstante, los cristianos estamos  llamado a ser  misericordioso y avivar el perdón de  igual que Cristo en la cruz  perdona  nuestros  pecados  .
  
El salmo 96 nos  motiva a exclamar Los cielos pregonan su justicia, y todos los pueblos contemplan su gloria , 
pues ese  el llamado a  vivir  la  gracia del amor de Dios al darnos  por amor a Dios  por  los hermanos que  necesitan de  nosotros. 


Puesto que  la  Gracia  y Justicia de Dios  nos reanima a  reconocer que su amor  por  los  hombres es eterno que  nos  lleva a contemplar su Magnificencia en medio de  nosotros. 
 El libro del Apocalipsis  nos  muestra que Dios es  nuestro principio y fin, pero también nos procura a que  nos purifiquemos  en Espíritu para  alejarnos del pecado , puesto que al lavarnos  del pecados  seremos dignos de reconocer que Dios es el centro de  nuestra vida. 
Por  ello, andemos  por  los caminos de  la paz que Cristo nos ofrece  y reconocer su gloria en medio de nosotros, permitiendole al Espíritu que habite en nosotros en el corazón limpio y renovado. 
El evangelio nos  invita a vivir en la  unidad de Dios, pues  la  unidad es el fruto que  nos  condiciona a reconocer que Cristo y el Padre son uno y que su Palabra es  la verdad de Salvación.
Por consiguiente, el amor  y la  palabra  nos llevan a ver Dios  tal cual es, como no lo manifiesta SanJuan en su primera carta, es claro pues, que  la acción del Señor  nos hace  vivir en fraternidad




Palabra de Dios para la séptima semana de Pascua.


 Lunes: 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 19, 1-8

Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó la meseta y llegó a Éfeso. Allí encontró unos discípulos y les preguntó:
—«¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?».
Contestaron:
—«Ni siquiera hemos oído hablar de un Espíritu Santo».
Pablo les volvió a preguntar:
—«Entonces, ¿qué bautismo habéis recibido?».
Respondieron:
—«El bautismo de Juan».
Pablo les dijo:
—«El bautismo de Juan era signo de conversión, y él decía al pueblo que creyesen en el que iba a venir después, es decir, en Jesús».
Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús; cuando Pablo les impuso las manos, bajó sobre ellos el Espíritu Santo, y se pusieron a hablar en lenguas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres.
Pablo fue a la sinagoga y durante tres meses habló en público del reino de Dios, tratando de persuadirlos.


Salmo responsorial: Salmo 67, 2-3. 4-5ac. 6-7ab (R.: 33a)

R. Reyes de la tierra, cantad a Dios.
O bien:

R. Aleluya.

Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos, huyen de su presencia los que lo odian; como el humo se disipa, se disipan ellos; como se derrite la cera ante el fuego, así perecen los impíos ante Dios. R.
En cambio, los justos se alegran, gozan en la presencia de Dios, rebosando de alegría. Cantad a Dios, tocad en su honor, su nombre es el Señor. R.
Padre de huérfanos, protector de viudas, Dios vive en su santa morada. Dios prepara casa a los desvalidos, libera a los cautivos y los enriquece. R.



Lectura del santo evangelio según san Juan 16, 29-33

En aquel tiempo, dijeron los discípulos a Jesús:
—«Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que saliste de Dios».
Les contestó Jesús:
—«¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo».
Reflexión:

La  palabra de Dios nos va  ya avivando hacia  la efusión del Espíritu Santo. 
Por eso el libro de  los Hechos de  los Apóstoles , nos va hablando como el Espíritu Santo va obrando en medio de  la comunidad  y da  su conocer sus  dones  y frutos, por  tanto, reconozcamos que  el ser  bautizado en Espíritu y verdad  radica  en vivir  los compromisos que adquirimos en la  vivencia de  la  palabra de Dios  y para ser  purificados  con el agua de  la salvación tal y como lo refiere el libro del Apocalipsis, para ser  ungidos  por la  gracia de Dios. 
Por tanto , en el bautismo adquirimos    los compromisos de vivir en el corazón la  palabra de Dios, siendo ejemplo vivos de  la  palabra del Señor  y así anunciarla al mundo. 
No obstante, el salmo 67, nos  invita a vivir  y reconocer a  Dios en las  maravillas  de  la creación , viendo su misericordia en ellas  sobre  nosotros.
En el evangelio el Señor  nos  invita a ver su glorificación y su misericordia  para con el mundo y como Cristo se va al Padre  y decide vivir en nuestro corazón , creando así su testamento al cual nos  llama al manifestar su paz  al mundo y vencer así con la fuerza del Espíritu Santo todo aquello que  hace que  la tierra este en guerra. 
Por tanto, como cristianos debemos ser anunciadores de amor  y de  paz  para con los  hombres. 


Martes:

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 20, 17-27

En aquellos días, desde Mileto, mandó Pablo llamar a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso. Cuando se presentaron, les dijo:
—«Vosotros sabéis que todo el tiempo que he estado aquí, desde el día que por primera vez puse pie en Asia, he servido al Señor con toda humildad, en las penas y pruebas que me han procurado las maquinaciones de los judíos.
Sabéis que no he ahorrado medio alguno, que os he predicado y enseñado en público y en privado, insistiendo a judíos y griegos a que se conviertan a Dios y crean en nuestro Señor Jesús.
Y ahora me dirijo a Jerusalén, forzado por el Espíritu.
No sé lo que me espera allí, sólo sé que el Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me asegura que me aguardan cárceles y luchas. Pero a mí no me importa la vida; lo que me importa es completar mi carrera, y cumplir el encargo que me dio el Señor Jesús: ser testigo del Evangelio, que es la gracia de Dios.
He pasado por aquí predicando el reino, y ahora sé que ninguno de vosotros me volverá a ver. Por eso declaro hoy que no soy responsable de la suerte de nadie: nunca me he reservado nada; os he anunciado enteramente el plan de Dios».


Salmo responsorial: Salmo 67, 10-11. 20-21 (R/.: 33a)

R. Reyes de la tierra, cantad a Dios.

O bien:

R. Aleluya.

Derramaste en tu heredad, oh Dios, una lluvia copiosa, aliviaste la tierra extenuada; y tu rebaño habitó en la tierra que tu bondad, oh Dios, preparó para los pobres. R.

Bendito el Señor cada día, Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación. Nuestro Dios es un Dios que salva, el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. R.



Lectura del santo evangelio según san Juan 17, 1-11a

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo:

—«Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste.
Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo.

Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste.
Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese.

He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo.
Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra.

Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado.

Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste, y son tuyos.
Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado.
Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti».


Reflexión : 

El libro de  los  Hechos de  los Apóstoles  nos va  mostrando poco a  poco como el Espíritu de Dios actúa  en nosotros  para  llevarnos  a comtemplar  la  obra de Dios, por tanto, Pablo muestra  su camino en el proceso de fe  y como Cristo nos  invita a  anunciar con su Espíritu Santo su Palabra  .  Puesto que el plan de Dios  nos  motiva a  buscar su salvación. 
El salmo 67 nos  manifiesta  las  bendiciones que Dios  hace sobre  nosotros, por ello, demosles  gracias  por todo lo que  hace en nostros  porque  inunda  nuestro ser de su presencia. 

El evangelio nos  motiva Cristo a  sentir  un nosotros su glorificación y como Él va a  nuestro encuentro para sanar  nuestras  heridas, por consiguiente, nos  regala  la  bendición de  la redención , ya que nos  llama a contemplar  las  obras de Dios.
 Miércoles: 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 20, 28-38

En aquellos días, decía Pablo a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso:
—«Tened cuidado de vosotros y del rebaño que el Espíritu Santo os ha encargado guardar, como pastores de la Iglesia de Dios, que él adquirió con su propia sangre.
Ya sé que, cuando os deje, se meterán entre vosotros lobos feroces, que no tendrán piedad del rebaño. Incluso algunos de vosotros deformarán la doctrina y arrastrarán a los discípulos. Por eso, estad alerta: acordaos que durante tres años, de día y de noche, no he cesado de aconsejar con lágrimas en los ojos a cada uno en particular. Ahora os dejo en manos de Dios y de su palabra de gracia, que tiene poder para construiros y daros parte en la herencia de los santos. A nadie le he pedido dinero, oro ni ropa. Bien sabéis que estas manos han ganado lo necesario para mí y mis compañeros. Siempre os he enseñado que es nuestro deber trabajar para socorrer a los necesitados, acordándonos de las palabras del Señor Jesús: "Hay más dicha en dar que en recibir"».
Cuando terminó de hablar, se pusieron todos de rodillas, y rezó. Se echaron a llorar y, abrazando a Pablo, lo besaban; lo que más pena les daba era lo que había dicho, que no volverían a verlo. Y lo acompañaron hasta el barco.


Salmo responsorial: Salmo 67, 29-30. 33-35a. 35b y 36c (R.: 33a)

R. Reyes de la tierra, cantad a Dios.

O bien:

R. Aleluya.

Oh Dios, despliega tu poder, tu poder, oh Dios, que actúa en favor nuestro. A tu templo de Jerusalén traigan los reyes su tributo. R.
Reyes de la tierra, cantad a Dios, tocad para el Señor, que avanza por los cielos, los cielos antiquísimos, que lanza su voz, su voz poderosa: «Reconoced el poder de Dios». R.
Sobre Israel resplandece su majestad, y su poder, sobre las nubes. ¡Dios sea bendito! R.



Lectura del santo evangelio según san Juan 17, 11b-19

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo:

—«Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros.

Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura.

Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida.

Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal.
No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad.
Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo.
Y por ellos me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad».


Reflexión : 

En el libro de  los  Hechos de  los Apóstoles, Pablo nos  hace el mismo llamado de Cristo a estar despierto y mantener al pueblo de Dios de los  lobos feroces que  vienen disfrazados de ovejas  para destruir  todo lo que  ha  hecho el Señor, es  por eso que  el llamado de Dios es estar  preparados  y optar  por vivir el evangelio, sabiendo que existen dificultades, puesto hay que saber que Dios siemprer está con nosotros  y viene a  nuestro auxilio. Por eso el salmo 67 nos  motiva a  reconocer  el poderío de  Dios que  nos  invita a reconocer su misericordia  para con nosotros  que  viene constantemente a sanarnos  y redimirnos  . En el evangelio, el Señor nos  invita a  confiar en el Padre  y orar  a Él para que  nos  ayude a  anunciar  las  palabras de vida eterna de  su Hijo.

Con esto, el evagelista  nos  condiciona a ser  anunciadores de  la  verdad de Dios  y por  tanto esa es la virtud de todos  los cristianos  de  vivir en la  verdad de Jesús. 
Jueves: 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles: 22, 30; 23, 6-11

En aquellos días, queriendo el tribuno poner en claro de qué acusaban a Pablo los judíos, mandó desatarlo, ordenó que se reunieran los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno, bajó a Pablo y lo presentó ante ellos.
Pablo sabía que una parte del Sanedrín eran fariseos y otra saduceos y gritó:
—«Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo, y me juzgan porque espero la resurrección de los muertos».
Apenas dijo esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos, y la asamblea quedó dividida. (Los saduceos sostienen que no hay resurrección, ni ángeles, ni espíritus, mientras que los fariseos admiten todo esto.)
Se armó un griterío, y algunos escribas del partido fariseo se pusieron en pie, porfiando:
—«No encontramos ningún delito en este hombre; ¿y si le ha hablado un espíritu o un ángel?».
El altercado arreciaba, y el tribuno, temiendo que hicieran pedazos a Pablo, mandó bajar a la guarnición para sacarlo de allí y llevárselo al cuartel.
La noche siguiente, el Señor se le presentó y le dijo:
—«¡Ánimo! Lo mismo que has dado testimonio a favor mío en Jerusalén tienes que darlo en Roma».


Salmo responsorial: Salmo 15, 1-2 y 5. 7-8. 9-10. 11 (R.: 1)

R. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

O bien:

R. Aleluya.

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: «Tú eres mi bien». El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano. R.

Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. R.

Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R.
Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha. R.




Lectura del santo evangelio según san Juan 17, 20-26

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo:

—«Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.

También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí.

Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo.

Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos».

Reflexión : 
El libro de  los  Hechos de  los Apóstoles  nos resalta  el signo de  la conversión y la  busqueda de Cristo , pero sobretodo como el Señor  viene a  nuestro encuentro a guiarnos por el buen camino y alejarnos de  la  perdición y ver su salvación para  con el hombre.
Por ende, el salmo  15 nos  invita a poner  nuestra confianza en Dios, porque  Él es el único que  nos  puede conceder  la salvación y la redención de  nuestras culpas  insertandonos en su pueblo santo. 
En el evangelio el Señor  sigue en oración pidiendo por cada  uno de nosotros  para que  nos  mantengamos  firmes en la  palabra de Dios  y creer que Cristo es  el autor de  la salvación y por consiguiente, de  la  nueva creación . 

 Viernes : 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 25, 13-21

En aquellos días, el rey Agripa llegó a Cesarea con Berenice para cumplimentar a Festo, y se entretuvieron allí bastantes días. Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole:
—«Tengo aquí un preso, que ha dejado Félix; cuando fui a Jerusalén, los sumos sacerdotes y los ancianos judíos presentaron acusación contra él, pidiendo su condena. Les respondí que no es costumbre romana ceder a un hombre por las buenas; primero el acusado tiene que carearse con sus acusadores, para que tenga ocasión de defenderse. Vinieron conmigo a Cesarea, y yo, sin dar largas al asunto, al día siguiente me senté en el tribunal y mandé traer a este hombre. Pero, cuando los acusadores tomaron la palabra, no adujeron ningún cargo grave de los que yo suponía; se trataba sólo de ciertas discusiones acerca de su religión y de un difunto llamado Jesús, que Pablo sostiene que está vivo. Yo, perdido en semejante discusión, le pregunté si quería ir a Jerusalén a que lo juzgase allí. Pero, como Pablo ha apelado, pidiendo que lo deje en la cárcel, para que decida su majestad, he dado orden de tenerlo en prisión hasta que pueda remitirlo al César».


Salmo responsorial: Salmo 102, 1-2. 11-12. 19-20ab (R.: 19a)

R. El Señor puso en el cielo su trono.

O bien:

R. Aleluya.

Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. R.
Como se levanta el cielo sobre la tierra, se levanta su bondad sobre sus fieles; como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos. R.
El Señor puso en el cielo su trono, su soberanía gobierna el universo. Bendecid al Señor, ángeles suyos, poderosos ejecutores de sus órdenes. R.



Lectura del santo evangelio según san Juan 21, 15-19

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro:
—«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?».
Él le contestó:
—«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
—«Apacienta mis corderos».
Por segunda vez le pregunta:
—«Simón, hijo de Juan, ¿me amas?».
Él le contesta:
—«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Él le dice:
—«Pastorea mis ovejas».
Por tercera vez le pregunta:
—«Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?».
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó:
—«Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
—«Apacienta mis ovejas.
Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas a donde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras».
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios.
Dicho esto, añadió:
—«Sígueme».


Reflexión : 
La  palabra de Dios  nos  a condicionado nuestro corazón , a comtemplar  como Dios  guía  así hijos  predilectos con su espíritu Santo a  cumplir su palabra de Salvación. 
 Pues  bien ante  la grandeza  y la  magnificencia de Dios , el hombre no comprende  el actuar de Dios  y su voluntad, por eso estos  reyes no sabe que decir al respecto porque tienen sus  corazones alejados  y por eso Pablo quiere  cumplir  la  voluntad  de Dios  y esto es  lo que quiere  mostrarnos el libro de  los  Hechos de  los Apóstoles. 

  No obstante el salmo 102, nos acerca a ver  la  grandeza de Dios  y a  bendecir su nombre con nuestra alma  por  medio del obrar y sentir  la  gracia de Dios. 

El evangelio nos  motiva a estar comprometidos a  amar a Dios  y dejar  que su voluntad se  haga efectiva en nosotros. 
Puesto que Jesús  nos  llama  a servirle  y vivir en el amor al prójimo y la  iluminación a  la  palabra de Dios a  todos aquellos que  necesitan de ella.
Sábado : 

San Matías Apóstol : 


Poco es lo que conocemos sobre Matías, quien ocupó un lugar entre los Apóstoles, luego de la muerte de Judas Iscariote. El libro de los “Hechos de los Apóstoles” guarda un gran silencio al rededor de este Apóstol. Sin embargo dejó a la Iglesia su valioso testimonio de fe.


Nos cuenta el Libro de los Hechos de los Apóstoles (Hech. 1, 15-26), cómo Dios eligió a Matías para que ocupara el lugar de Judas Iscariote, completando así el número de los doce Apóstoles: “Uno de aquellos días, Pedro tomó la palabra en medio de ellos -había allí como ciento veinte personas-, y les dijo: “Hermanos, era necesario que se cumpliera la Escritura, pues el Espíritu Santo había anunciado por boca de David el gesto de Judas; este hombre, que guió a los que prendieron a Jesús, era uno de nuestro grupo y había sido llamado a compartir nuestro ministerio común.(...) Tenemos, pues, que escoger a un hombre de entre los que anduvieron con nosotros durante todo el tiempo en que el Señor Jesús actuó en medio de nosotros, desde el bautismo de Juan hasta el día en que fue llevado de nuestro lado. Uno de ellos deberá ser, junto con nosotros, testigo de su resurrección.” Presentaron a dos: a José, llamado Barsabás, por sobrenombre Justo, y a Matías. Entonces oraron así: “Tú, Señor, conoces el corazón de todos. Muéstranos a cuál de los dos has elegido para ocupar este cargo, y recibir este ministerio y apostolado del que Judas se retiró para ir al lugar que le correspondía.” Echaron a suertes entre ellos y le tocó a Matías, que fue agregado a los once apóstoles.” La muerte de Judas Iscariote produjo un vacío en el “colegio de los apóstoles”, cuya cifra de doce recordaba a los doce hijos de Jacob. Así como el Pueblo de Israel de la Antigua Alianza estaba sostenido sobre las doce Tribus, del mismo modo Dios dispuso que el Pueblo de la Nueva Alianza, la Iglesia, estuviera cimentado sobre doce columnas: los doce Apóstoles. Judas Iscariote, al darse muerte, no acepta el perdón de Jesús. Se consideró indigno de seguir ocupando el lugar de Apóstol, después de haberlo traicionado y entregado. Este lugar queda vacante, y Dios elige, entre los discípulos, a Matías para que lo reemplace. Pedro actúa aquí como responsable de la Iglesia primitiva. Expresa las condiciones que debe reunir el nuevo Apóstol: haber seguido a Jesús desde el Bautismo hasta el día en que nos fue quitado. El Bautismo en el Jordán y la Ascensión serán el punto de partida y el término de la predicación evangélica. Los Apóstoles debían ser testigos oculares de la Predicación y obras de Jesús. Eran dos personas las que podían ocupar el lugar, y esto ocurre así para dejar en claro que es Dios quien elige, no los hombres. El Libro de los “Hechos de los Apóstoles” nos aclara que oraron y se pusieron en las manos de Dios, para que les indicara a quien designar. Esta designación por la suerte, siguiendo la costumbre del Pueblo de Israel, se acepta como signo de la Voluntad de Dios. No olvidemos que la Vocación es siempre un llamado Suyo. Matías es el primero que no recibe el llamado de boca de Jesús. Dios se vale de Pedro, cabeza de la Iglesia, y de los demás Apóstoles, para realizar su elección. De este modo se viene realizando la sucesión Apostólica a lo largo de los siglos. Así Dios, a través de los hombres, va guiando a la Iglesia. Cuando las Sagradas Escrituras dan los nombres de ambos candidatos, del primero, José, nos aclara algunas cosas; nos dice que es el llamado Barsabás, por sobrenombre el Justo. En contraste, nos presenta a Matías, sin decir de él más que su nombre. Quizá esto nos muestre que a Dios no le interesa que seamos personas importantes o conocidas, o que hagamos grandes hazañas. Solo quiere que, como Matías, seamos fieles al llamado. La Sagrada Tradición nos provee algunos datos más sobre Matías. Nos dice de él que evangelizó Etiopía ¿No consiste en esto el mandato que Jesús le deja a sus Apóstoles, de ir a predicar y bautizar? ¿No es esto lo que hizo Matías, como el resto de los Apóstoles, recibiendo también el martirio, sellando sus palabras con su sangre? Las reliquias del Apóstol Matías, por encargo de Santa Elena, fueron trasladadas a Tréveris. El Apóstol es Patrono de esta ciudad. La fiesta de este santo se ubica poco después de la fiesta de la Ascensión de Jesús a los Cielos y antes de la de Pentecostés. Es que en este intervalo de tiempo los Apóstoles, encerrados en el cenáculo, orando y esperando, según narra el Libro de los “Hechos de los Apóstoles” sólo tomaron una iniciativa: buscar un sustituto para Judas. Jesús había elegido doce apóstoles y les había dicho que, a su regreso glorioso, los doce se sentarían sobre doce tronos para regir las Tribus de Israel. Y ahora faltaba uno.

Liturgia de  la  palabra: 
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 1, 15-17. 20-26

Uno de aquellos días, Pedro se puso en pie en medio de los hermanos y dijo (había reunidas unas ciento veinte personas):
—«Hermanos, tenía que cumplirse lo que el Espíritu Santo, por boca de David, había predicho, en la Escritura, acerca de Judas, que hizo de guía a los que arrestaron a Jesús. Era uno de nuestro grupo y compartía el mismo ministerio.
En el libro de los Salmos está escrito: "Que su morada quede desierta, y que nadie habite en ella", y también: "Que su cargo lo ocupe otro".
Hace falta, por tanto, que uno se asocie a nosotros como testigo de la resurrección de Jesús, uno de los que nos acompañaron mientras convivió con nosotros el Señor Jesús, desde que Juan bautizaba, hasta el día de su ascensión».
Propusieron dos nombres: José, apellidado Barsabá, de sobrenombre Justo, y Matías. Y rezaron así:
—«Señor, tú penetras el corazón de todos; muéstranos a cuál de los dos has elegido para que, en este ministerio apostólico, ocupe el puesto que dejó Judas para marcharse al suyo propio».
Echaron suertes, le tocó a Matías, y lo asociaron a los once apóstoles.


Salmo responsorial: Salmo 112, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8 (R.: cf. 8)

R. El Señor lo sentó con los príncipes de su pueblo.

O bien:

R. Aleluya.
Alabad, siervos del Señor, alabad el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre. R.
De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre los cielos. R.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que se eleva en su trono y se abaja para mirar al cielo y a la tierra? R.
Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para sentarlo con los príncipes, los príncipes de su pueblo. R.






Cruz Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 9-17

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.
Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.
De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé.
Esto os mando: que os améis unos a otros».

Reflexión : 
El libro de  los  Hechos de  los Apóstoles  nos muestra  la elección de Matías entre el grupo de  los apóstoles  y a  la  misión que Dios deparará  para Él , llamando a nosotros a   estar  prestos a  la escucha de  la  palabra de Dios  y por  supuesto a cumplir  la  misión que nos quier e dar  a  nosotros.
El salmo 112 , nos  motiva a darle  gracias a Dios  bendiciendo todo lo que  hace  en nosotros  y contemplar sus maravillas.
El evangelio nos  invita a permanecer en el amor de Dios  y saber que  si permanecemos en Él y encontraremos su misericordia  para con cada  uno de nosotros  , para  permanecer en unidad  en Cristo , Él que con el Padre  es  uno , nos  llama a un pueblo de amor  que viva en paz  y armonía reconociendo la  palabra de Dios en nuestro corazón.

VIGILIA DE  PENTECOSTÉS  (EN LA  TARDE DEL SÁBADO)

LITURGIA DE  LA  PALABRA:
 PRIMERA  LECTURA  

Lectura del libro del Génesis 11, 1-9


Toda la tierra hablaba la misma lengua con las mismas palabras.

Al emigrar (el hombre) de oriente, encontraron una llanura en el país de Senaar y se establecieron allí.

Y se dijeron unos a otros:

—«Vamos a preparar ladrillos y a cocerlos».

Emplearon ladrillos en vez de piedras, y alquitrán en vez de cemento.

Y dijeron:

—«Vamos a construir una ciudad y una torre que alcance al cielo, para hacernos famosos, y para no dispersarnos por la superficie de la tierra».

El Señor bajó a ver la ciudad y la torre que estaban construyendo los hombres; y se dijo:

—«Son un solo pueblo con una sola lengua. Si esto no es más que el comienzo de su actividad, nada de lo que decidan hacer les resultará imposible. Voy a bajar y a confundir su lengua, de modo que uno no entienda la lengua del prójimo».

El Señor los dispersó por la superficie de la tierra y cesaron de construir la ciudad.

Por eso se llama Babel, porque allí confundió el Señor la lengua de toda la tierra, y desde allí los dispersó por la superficie de la tierra.


Salmo responsorial: Salmo 32, 4-5. 6-7. 12-13. 20 y 22 (R.: 5b)
R. La misericordia del Señor llena la tierra.


La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales.
El ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R.


La palabra del Señor hizo el cielo,
el aliento de su boca, sus ejércitos;
encierra en un orbe las aguas marinas,
mete en un depósito el océano. R.


Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R.


Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R.


 SEGUNDA  LECTURA 


Lectura del libro del Éxodo 19, 3-8a. 16-20b


En aquellos días, Moisés subió hacia Dios.

El Señor lo llamó desde el monte, diciendo:

—«Así dirás a la casa de Jacob, y esto anunciarás a los israelitas:

«Ya habéis visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí. Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa. Éstas son las palabras que has de decir a los israelitas».

Moisés convocó a los ancianos del pueblo y les expuso todo lo que el Señor le había mandado.

Todo el pueblo, a una, respondió:

—«Haremos todo cuanto ha dicho el Señor».

Al tercer día, al rayar el alba, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un poderoso resonar de trompeta; y todo el pueblo que estaba en el campamento se echó a temblar.

Moisés hizo salir al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios y se detuvieron al pie del monte. Todo el Sinaí humeaba, porque el Señor había descendido sobre él en forma de fuego. Subía humo como de un horno, y todo el monte retemblaba con violencia. El sonar de la trompeta se hacía cada vez más fuerte; Moisés hablaba, y Dios le respondía con el trueno. El Señor bajó al monte Sinaí, a la cumbre del monte, y llamó a Moisés a la cima de la montaña.


Salmo responsorial: Salmo 18, 8. 9. 10. 11 (R.: Jn 6,68)

R. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.


La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante. R.
 

Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos. R.


La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y eternamente justos. R.


Más preciosos que el oro,
más que el oro fino;
más dulces que la miel
de un panal que destila. R.


TERCERA  LECTURA  

Lectura del libro de Ezequiel 37,1-14


En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre mí y, con su Espíritu, el Señor me sacó y me colocó en medio de un valle todo lleno de huesos. Me hizo dar vueltas y vueltas en torno a ellos: eran innumerables sobre la superficie del valle y estaban completamente secos.

Me pregunto:

—«Hijo de Adán, ¿podrán revivir estos huesos?».

Yo respondí:

—«Señor, tú lo sabes».

Él me dijo:

—«Pronuncia un oráculo sobre estos huesos y diles: “¡Huesos secos, escuchad la palabra del Señor! Así dice el Señor a estos huesos: Yo mismo traeré sobre vosotros espíritu, y viviréis. Pondré sobre vosotros tendones, haré crecer sobre vosotros carne, extenderé sobre vosotros piel, os infundiré espíritu, y viviréis. Y sabréis que yo soy el Señor”».

Y profeticé como me había ordenado y, a la voz de mi oráculo, hubo un estrépito, y los huesos se juntaron hueso con hueso. Me fijé en ellos: tenían encima tendones, la carne había crecido, y la piel los recubría; pero no tenían espíritu.

Entonces me dijo:

—«Conjura al espíritu, conjura, hijo de Adán, y di al espíritu: “Así dice el Señor: De los cuatro vientos ven, espíritu, y sopla sobre estos muertos para que vivan”».

Yo profeticé como me había ordenado; vino sobre ellos el espíritu, y revivieron y se pusieron en pie. Era una multitud innumerable.

Y me dijo:

—«Hijo de Adán, estos huesos son la entera casa de Israel, que dice: “Nuestros huesos están secos, nuestra esperanza ha perecido, estamos destrozados”. Por eso, profetiza y diles: “Así dice el Señor: Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y, cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que soy el Señor. Os infundiré mi espíritu, y viviréis; os colocaré en vuestra tierra y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago”». Oráculo del Señor.

Salmo responsorial: Salmo 106, 23-24. 25-26. 28-29. 30-31 (R.: 1)

R. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.


Entraron en naves por el mar,
comerciando por las aguas inmensas.
Contemplaron las obras de Dios,
sus maravillas en el océano. R.


Él habló y levantó un viento tormentoso,
que alzaba las olas a lo alto;
subían al cielo, bajaban al abismo,
el estómago revuelto por el mareo. R.


Pero gritaron al Señor en su angustia,
y los arrancó de la tribulación.
Apaciguó la tormenta en suave brisa,
y enmudecieron las olas del mar. R.


Se alegraron de aquella bonanza,
y él los condujo al ansiado puerto.
Den gracias al Señor por su misericordia,
por las maravillas que hace con los hombres. R.



CUARTA  LECTURA  

Lectura de la profecía de Joel 3, 1-5


Así dice el Señor:

—«Derramaré mi Espíritu sobre toda carne:
profetizarán vuestros hijos e hijas,
vuestros ancianos soñarán sueños,
vuestros jóvenes verán visiones.
También sobre mis siervos y siervas
derramaré mi Espíritu aquel día.
Haré prodigios en cielo y tierra:
sangre, fuego, columnas de humo.
El sol se entenebrecerá,
la luna se pondrá como sangre,
antes de que llegue el día del Señor,
grande y terrible.
Cuantos invoquen el nombre el Señor
se salvarán.
Porque en el monte del Sión y en Jerusalén quedará un resto;
como lo ha prometido el Señor
a los supervivientes que él llamó».





Salmo responsorial: Salmo 103, 1-2a. 24 27-28. 29bc-30 (R.: cf. 30)

R. Envía tu Espíritu, Señor,
y repuebla la faz de la tierra


Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
Te vistes de belleza y majestad,
la luz te envuelve como un manto. R.


Cuántas son tus obras,
Señor, y todas las hiciste con sabiduría;
la tierra está llena de tus criaturas. R.


Todos ellos aguardan
a que les eches comida a su tiempo;
se la echas, y la atrapan;
abres tu mano, y se sacian de bienes R.


Les retiras el aliento, y expiran
y vuelven a ser polvo;
envías tu aliento, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra. R.



 SE ENTONA EL GLORIA  
EPÍSTOLA 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 22-27


Hermanos:

Sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto.

Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.

Porque en esperanza fuimos salvados. Y una esperanza que se ve ya no es esperanza. ¿Cómo seguirá esperando uno aquello que ve?

Cuando esperamos lo que no vemos, aguardamos con perseverancia.

Pero además el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables.

Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.


Lectura del santo evangelio según san Juan 7, 37-39

El último día, el más solemne de las fiestas, Jesús, en pie, gritaba:

—«El que tenga sed, que venga a mí; el que cree en mí, que beba. Como dice la Escritura: de sus entrañas manarán torrentes de agua viva».

Decía esto refiriéndose al Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él.

Todavía no se había dado el Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado.


Reflexión : 
La  palabra de  Dios de  este día  glorioso nos  manifiesta en como Dios  ha  hecho su misericordia  y muestra que Él es  único que  nos  puede dar  la salvación , pues  bien, en el libro del Génesis  , Dios  ve  la desobediencia del hombre  y lo reparte  por su pecado en Babel , pero Dios le  manifiesta  la diversidad de dones  y lenguas que  vana a regir el mundo y esto es  una  prefiguración del anuncio anticipado de  la  palabra de Dios en todas  las  lenguas de  la tierra.  

El libro del Éxodo nos  motiva a ver el cambio que hace Dios en nuestra vida  para así recibir  el derramamiento de  su gracia en nosotros  para  la salvación . 
Por su parte el profeta Ezequiel nos  habla del derramamiento del espíritu de Dios  y su recibimiento en nuestro corazón para anunciar  la  palabra de Dios  valerosamente a toda  la creación.
El libro de Joel nos  reafirma que Dios  envía su Espíritu para  profetizar  y anunciar  su palabra en nosotros para  la salvación de  los hombres  .
San Pablo nos condiciona a vivir  lsa  gracia de Dios  que  la concede el Espíritu Santo y así reconocer que Cristo es rey y que su Espíritu Santo es que  hace  valiente  y así reconocer  las  obras de Dios en su creación.
El evangelo nos  llama a saciar  nuestra sed en Cristo por  medio de  la efusión del espíritu Santo en nosotros  . 
 
 
 
 
 
 

Liturgia de la palabra para el día de Pentecostés


Pentecostes :
Misa del día  : Liturgia de  la  palabra de Dios 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles: 2, 1-11


Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería.

Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma. Enormemente sorprendidos preguntaban:

«¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los oímos hablar en nuestra lengua nativa?

Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua».


Salmo responsorial: Salmo 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34 (R.: cf. 30)


R. Envía tu Espíritu, Señor,
y repuebla la faz de la tierra.


O bien:

R. Aleluya.


Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
Cuántas son tus obras, Señor;
la tierra está llena de tus criaturas. R.

Les retiras el aliento, y expiran
y vuelven a ser polvo;
envías tu aliento, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra. R.

Gloria a Dios para siempre,
goce el Señor con sus obras.
Que le sea agradable mi poema,
y yo me alegraré con el Señor. R.




Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 3b-7. 12-13


Hermanos:

Nadie puede decir «Jesús es Señor», si no es bajo la acción del Espíritu Santo.

Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común.

Porque, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo.

Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todo hemos bebido de un solo Espíritu.





Secuencia



Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.



Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.



Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.



Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.



Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.







Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 19-23


Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en su casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:

—«Paz a vosotros».

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:

—«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envió yo».

Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:

—«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Palabra del Señor.



En el presente año C, pueden utilizarse también las siguientes lecturas:



Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 8-17


Hermanos:

Los que viven sujetos a la carne no pueden agradar a Dios. Pero vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo.

Pues bien, si Cristo está en vosotros, el cuerpo está muerto por el pecado, pero el espíritu vive por la justificación obtenida. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros.

Así pues, hermanos, estamos en deuda, pero no con la carne para vivir carnalmente. Pues si vivís según la carne, vais a la muerte; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis.

Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios.

Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: «¡Abba!» (Padre).

Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios; y, si somos hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con él para ser también con él glorificados.





Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 15-16. 23b-26


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

—«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros.

El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.

El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.

Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho».


Reflexión:  
La celebración de la  fiesta al Espíritu  Santo nos reafirma a reconocer que Dios es  nuestro Padre  y que  Hijo Jesucristo hacen unidad  y por  medio de  ellos somos santicados .
Por  tanto, Pentecostés  es  la fiesta del derramamiento del Espíritu  Santo y por ende  el nacimiento de  la Iglesia  para  anunciar el mensaje salvifico de Cristo .
El libro de  los  Hechos de  los Apóstoles nos  va  mostrando como los apóstoles  están tristes  y con miedo , cuando viene  el espíritu Santo en forma de lenguas de fuego para  consolarlos  y hacerlos  valerosos  para anunciar  el mensaje de Salvación.
Ahora bien, los  lideres religiosos de  la época al ver  que  los  apóstoles hablaban de  las  maravillas de Dios en los  diferentes  idiomas de  la tierra , como signo de  la  propagación de la  palabra a  toda  la creación. 

Por eso el salmo  nos  motiva a dar gracias a Dios  por todo lo que  hace en nosotros, tanto así  que  manda su Espíritu para repoblar  la  tierra. 
San Pablo nos  dice que es el Espíritu  Santo el que  nos  motiva a reconocer que Dios es  el rey de  nuestra  vida y que Cristo es quién gobierna en nosotros  y así proclamamos  esta  gran verdad en nuestras  vidas  . 

La Secuencia  nos  muestra que el Espíritu  Santo  es el viene en nuestro consuelo y por  tanto , nos  hace  participes de las  maravillas de Dios  en nuestra vida. 

El evangelio  de San Juan nos  motiva a sentir que el Espíritu  Santo es nuestro defensor  y que  nos  trae  la  paz , por  consiguiente, el Señor  nos  condiciona a  reconocer  que su Espíritu es  el que  nos  enseña todo por  medio de  la gracia de Dios  .