Meditación de la palabra de Dios para el Domingo de Resurrección.
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 34a. 37-43
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
«Conocéis lo que sucedió
en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la
cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios
con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a
los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con él.
Nosotros somos testigos
de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un
madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a
todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros,
que hemos comido y bebido con él después de su resurrección.
Nos encargó predicar al
pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de
vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que
creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados».
R. Este es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Dad gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
Eterna es su misericordia. R.
La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa.
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor. R.
La piedra que desecharon los arquitectos,
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente. R.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 1-4
Hermanos: Ya que habéis
resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está
Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no
a los de la tierra.
Porque habéis muerto, y
vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo,
vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él,
en gloria.
O bien:
Lectura de la primera carta de san Pablo a los Corintios 5, 6b-8
Hermanos: ¿No sabéis que
un poco de levadura fermenta toda la masa? Barred la levadura vieja
para ser una masa nueva, ya que sois panes ázimos. Porque ha sido
inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así, pues, celebramos la
Pascua, no con levadura vieja (levadura de corrupción y de maldad), sino
con los panes ázimos de la sinceridad y la verdad.
Secuencia:
Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.
Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.
Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es Vida,
triunfante se levanta.
«¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?».
«A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,
los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!
Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.
Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.
Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.
El primer día de la
semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba
oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo a quien quería Jesús, y le dijo:
—«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».
Salieron Pedro y el otro
discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro
discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro;
y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró.
Llegó también Simón
Pedro detrás de él y entró en el sepulcro. Vio las vendas en el suelo y
el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las
vendas, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
Pues hasta entonces no había entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.
Reflexión :
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos refiere sobre la bendición de Cristo Resucitado , puesto que el Señor ha vuelto a la vida, y ese el el motivo de alegría para todos los cristianos ya que Cristo muere por nuestros pecado , y resucita para darnos la salvación perdonando nuestros pecados.
Pues la esperanza del cristiano es sentir y vivir a el Señor Resucitado de entre los muertos , que a pesar de haberlo matado en el madero de la cruz, Él nos perdona y nos lleva a la vida de la gracia.
El salmo 117, nos invita a vivir la misericordia de Dios que actúa constantemente en nosotros y suscita su bendición a todo su pueblo , pues el Señor es quien obra en nosotros el cambio de nuestra vida para que condicione su salvación en el mundo.
El apóstol san pablo nos induce a vivir en la resurrección de cristo , buscando los bienes del Cielo donde Cristo nos espera para bendecirnos y llevarnos al Padre cuando preparemos nuestra alma a su palabra.
Ahora bien , la presencia de Cristo Resucitado, nuestra pascua nos succiona a promover su verdad , ya que la resurrección del Señor es grande y eterna que nos llama a ser partícipes de salvación.
La secuencia nos invita a vivir interior y exteriormente la pascua de Cristo el Señor resucitado en nuestros corazones y así predisponer nuestra esencia salvifica y condición de coherederos con Cristo de las promesas del Cielo.
El evangelio de San Juan nos muestra como Cristo Resucitó y es manifestado en medio de sus discípulos y a eso nos llama el Señor hoy a anunciar fielmente su palabra y comprender lo que es resucitar de entre los muertos , llamando a vivir santo y puros a la gracia de Dios.
Octava de pascua
Lunes:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 14. 22-23
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 14. 22-23
El día de Pentecostés, Pedro, de pie con los Once, pidió atención y les dirigió la palabra:
—«Judíos
y vecinos todos de Jerusalén, escuchad mis palabras y enteraos bien de
lo que pasa. Escuchadme, israelitas: Os hablo de Jesús Nazareno, el
hombre que Dios acreditó ante vosotros realizando por su medio los
milagros, signos y prodigios que conocéis. Conforme al designio previsto
y sancionado por Dios, os lo entregaron, y vosotros, por mano de
paganos, lo matasteis en una cruz. Pero Dios lo resucitó, rompiendo las
ataduras de la muerte; no era posible que la muerte lo retuviera bajo su
dominio, pues David dice, refiriéndose a él:
"Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré.Por eso se me alegra el corazón, exulta mi lengua, y mi carne descansa esperanzada.Porque no me entregarás a la muerte.ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.Me has enseñado el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia".
Hermanos,
permitidme hablaros con franqueza: El patriarca David murió y lo
enterraron, y conservamos su sepulcro hasta el día de hoy. Pero era
profeta y sabía que Dios le había prometido con juramento sentar en su
trono a un descendiente suyo; cuando dijo que "no lo entregaría a la
muerte y que su carne no conocería la corrupción", hablaba previendo la
resurrección del Mesías. Pues bien, Dios resucitó a este Jesús, de lo
cual todos nosotros somos testigos.
Ahora,
exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu
Santo que estaba prometido, y lo ha derramado. Esto es lo que estáis
viendo y oyendo».
R. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien».
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R.
Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R.
Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R.
Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R.
En
aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro;
impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los
discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:
—«Alegraos».
Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies.
Jesús les dijo:
—«No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán».
Mientras
las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y
comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Ellos, reunidos con
los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte
suma, encargándoles:
—«Decid
que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras
vosotros dormíais. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos
lo ganaremos y os sacaremos de apuros».
Ellos
tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta
historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy.
Reflexión :
Después de celebrar la Semana Santa, nos encontramos con la pascua , pero más exactamente en la semana de la Octava que termina el domingo de la Divina Misericordia.
Ahora bien , el libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestra la señal de la resurrección y perder el miedo a los que no creen en los prodigios de Dios , para dejarse llenar de la gracia santificante del Señor.
Pues Pedro y los demás apóstoles hablan de la resurrección de Cristo , pero para hablar de un Cristo Resucitado hay que predicar a un Cristo Crucificado en un madero que rompe las ataduras de las muerte, para reconciliarnos con Él y ser coherederos de los premios eternos que no se marchitan .
El salmo 15 , nos invita resguardarnos en Dios, reconociendo que Él es nuestra fuerza y que por ende nos alegremos con el Señor en nuestro corazón.
En el evangelio el Señor Resucitado nos enseña a vivir en paz y estar siempre a la expectativa y espera de sus maravillas en medio de nosotros , puesto que nos llama a ser valientes para comunicad su palabra y resurrección a todos .
Por eso el Cristo nos dice : "No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán" , y esa es lo que debe ser el cristiano , anunciar a Cristo Resucitado en medio de la comunidad e ir a buscarlo en todo momento y donde Él indica.
Por tal razón debemos ser fuertes y gozar de la grandeza de Dios , apartando de nosotros el miedo del qué dirán .
Martes:
Después de celebrar la Semana Santa, nos encontramos con la pascua , pero más exactamente en la semana de la Octava que termina el domingo de la Divina Misericordia.
Ahora bien , el libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestra la señal de la resurrección y perder el miedo a los que no creen en los prodigios de Dios , para dejarse llenar de la gracia santificante del Señor.
Pues Pedro y los demás apóstoles hablan de la resurrección de Cristo , pero para hablar de un Cristo Resucitado hay que predicar a un Cristo Crucificado en un madero que rompe las ataduras de las muerte, para reconciliarnos con Él y ser coherederos de los premios eternos que no se marchitan .
El salmo 15 , nos invita resguardarnos en Dios, reconociendo que Él es nuestra fuerza y que por ende nos alegremos con el Señor en nuestro corazón.
En el evangelio el Señor Resucitado nos enseña a vivir en paz y estar siempre a la expectativa y espera de sus maravillas en medio de nosotros , puesto que nos llama a ser valientes para comunicad su palabra y resurrección a todos .
Por eso el Cristo nos dice : "No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán" , y esa es lo que debe ser el cristiano , anunciar a Cristo Resucitado en medio de la comunidad e ir a buscarlo en todo momento y donde Él indica.
Por tal razón debemos ser fuertes y gozar de la grandeza de Dios , apartando de nosotros el miedo del qué dirán .
Martes:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 36-41
El día de Pentecostés, decía Pedro a los judíos:
—«Todo Israel esté cierto de que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías».
Estas palabras les traspasaron el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles:
—«¿Qué tenemos que hacer, hermanos?».
Pedro les contestó:
—«Convertíos
y bautizaos todos en nombre de Jesucristo para que se os perdonen los
pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale
para vosotros y para vuestros hijos y, además, para todos los que llame
el Señor, Dios nuestro, aunque estén lejos».
Con estas y otras muchas razones les urgía, y los exhortaba diciendo:
—«Escapad de esta generación perversa».
Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unos tres mil.
R. La misericordia del Señor llena la tierra.
O bien:
R. Aleluya.
La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R.
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R.
Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R.
En
aquel tiempo, fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando.
Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de
blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había
estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntan:
—«Mujer, ¿por qué lloras?».
Ella les contesta:
—«Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».
Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice:
—«Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?».
Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:
—«Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».
Jesús le dice:
—«¡María!».
Ella se vuelve y le dice:
—«¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!».
Jesús le dice:
—«Suéltame,
que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles:
"Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro"».
María Magdalena fue y anunció a los discípulos:
—«He visto al Señor y ha dicho esto».
Reflexión :
El libro del los Hechos de los Apóstoles nos muestra la figura de la unidad de los cristianos y el anuncio del evangelio para salvación, el cuál Jesús nos llama a que vivamos la palabra de Dios a plenitud , y es el mensaje que transmiten los discípulos que es la conversión de los pecados y morir a ellos , para luego resucitar con Cristo en la gracia por medio del bautismo.
El salmo 32 nos motiva a reconocer y aceptar que la palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales para lo que ponemos nuestra confianza en Él .
Por tanto , la misericordia de Dios es la que permite aceptar en nuestro corazón la palabras edificantes de Dios en medios de nosotros y sentir su alegría en nuestros corazones.
En el evangelio vemos la alegría de María al ver y sentir que el Señor ha resucitado , pues a eso nos llama la experiencia de tener a Jesús Resucitado a estar alegres y vivir su palabra y permitir que toque y selle nuestra vida con la cambio de vida.
Miércoles :
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 3, 1-10
En aquellos días, subían al templo Pedro y Juan, a la oración de media tarde, cuando vieron traer a cuestas a un lisiado de nacimiento. Solían colocarlo todos los días en la puerta del templo llamada «Hermosa», para que pidiera limosna a los que entraban. Al ver entrar en el templo a Pedro y a Juan, les pidió limosna. Pedro, con Juan a su lado, se le quedó mirando y le dijo:
—«Míranos».
Clavó los ojos en ellos, esperando que le darían algo. Pedro le dijo:
—«No tengo plata ni oro, te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo Nazareno, echa a andar».
Agarrándolo
de la mano derecha lo incorporó. Al instante se le fortalecieron los
pies y los tobillos, se puso en pie de un salto, echó a andar y entró
con ellos en el templo por su pie, dando brincos y alabando a Dios. La
gente lo vio andar alabando a Dios; al caer en la cuenta de que era el
mismo que pedía limosna sentado en la puerta Hermosa, quedaron
estupefactos ante lo sucedido.
R. Que se alegren los que buscan al Señor.
o bien:
R. Aleluya.
Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas. R.
Gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor.
Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro. R.
¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R.
Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac. R.
Dos
discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la
semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de
Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras
conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar
con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.
Él les dijo:
—«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».
Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó:
—«¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?».
Él les preguntó:
—«¿Qué?».
Ellos le contestaron:
—«Lo
de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras,
ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes
y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron.
Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya
ves: hace ya dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de
nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al
sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que
habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba
vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo
encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».
Entonces Jesús les dijo:
—«¡Qué
necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era
necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?».
Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.
Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo:
—«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».
Y
entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el
pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les
abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció.
Ellos comentaron:
—«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».
Y,
levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron
reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
—«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».
Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Reflexión :
El Señor poco a poco nos muestra su misericordia y vemos el texto del libro de los Hechos de los Apóstoles como Pedro y Juan con la fuerza del Espíritu Santo se acerca al necesitado y por pronunciar el nombre de Jesús ese lisiado que antes pedia limosna contempla la grandeza de Dios por medio de la experiencia de Cristo Resucitado .
Queridos hermanos esto , nos invita a dejar todo aquellos que nos margina y buscar al Señor para que nos conceda su misericordia para con nosotros y actué para mostrar su gloria y santificarnos por medio de Él .
El salmo 104, nos invita a dar gracias a Dios por las maravillas que hace en medio nosotros y por su gloria que se expande en todo el orbe.
El evangelio nos muestra como Jesús se encuentra en medio de nosotros para exponer la explicación de la palabra de Dios sobre su misericordia y como llega el Señor a reina y resucita de entre los muertos.
Por tanto, Jesús produce un milagro que es la partitura del pan en su cuerpo y les abren el entendimiento para comprender lo que es la alegría de Cristo Resucitado, que parte y comparte su cuerpo con nosotros.
Jueves:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 3, 11-26
En aquellos días, mientras el paralítico curado seguía aún con Pedro y Juan, la gente, asombrada, acudió corriendo al pórtico de Salomón, donde ellos estaban. Pedro, al ver a la gente, les dirigió la palabra:
—«Israelitas,
¿por qué os extrañáis de esto? ¿Por qué nos miráis como si hubiéramos
hecho andar a éste con nuestro propio poder o virtud? El Dios de
Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado
a su siervo Jesús, al que vosotros entregasteis y rechazasteis ante
Pilato, cuando había decidido soltarlo.
Rechazasteis
al santo, al justo, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al
autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros
somos testigos.
Como
éste que veis aquí y que conocéis ha creído en su nombre, su nombre le
ha dado vigor; su fe le ha restituido completamente la salud, a vista de
todos vosotros.
Sin
embargo, hermanos, sé que lo hicisteis por ignorancia, y vuestras
autoridades lo mismo; pero Dios cumplió de esta manera lo que había
predicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer.
Por
tanto, arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados; a
ver si el Señor manda tiempos de consuelo, y envía a Jesús, el Mesías
que os estaba destinado. Aunque tiene que quedarse en el cielo hasta la
restauración universal que Dios anunció por boca de los santos profetas
antiguos.
Moisés
dijo: "El Señor Dios sacará de entre vosotros un profeta como yo:
escucharéis todo lo que os diga; y quien no escuche al profeta será
excluido del pueblo". Y, desde Samuel, todos los profetas anunciaron
también estos días.
Vosotros
sois los hijos de los profetas, los hijos de la alianza que hizo Dios
con vuestros padres, cuando le dijo a Abrahán: "Tu descendencia será la
bendición de todas las razas de la tierra". Dios resucitó a su siervo y
os lo envía en primer lugar a vosotros, para que os traiga la bendición,
si os apartéis de vuestros pecados.
R. Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre
en toda la tierra!
¡qué admirable es tu nombre
en toda la tierra!
O bien:
R. Aleluya.
¡Señor, dueño nuestro,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para darle poder? R.
Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies. R.
Rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar. R.
En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.
Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice:
—«Paz a vosotros».
Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma.
Él les dijo:
—«¿Por
qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis
manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un
fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo».
Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo:
—«¿Tenéis ahí algo de comer?».
Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo:
—«Esto
es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en
la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que
cumplirse».
Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió:
—«Así
estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al
tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los
pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.
Vosotros sois testigos de esto».
Reflexión :
Los Hechos de los Apóstoles nos interpelan a comprender que Dios nos ha colmado de sus bendiciones para formar parte de la familia de Dios , mas aún a ser coherederos de los premios eternos del Cielo.
Por ende, el sentir que Dios actúa en cada hombre es signo de su amor a la gracia santificante del vivir la gracia de Cristo Resucitado que constantemente nos llena de sus bendiciones.
El salmo 8 nos invita contemplar las maravillas de Dios por medio de su creación y que constantemente nos lleva a ver su santidad que poco a poco florece con las bendiciones que nos concede a cada uno de nosotros.
El evangelio nos invita a comprender que la resurrección de Cristo , nos invita al cambio y vivir en la misericordia reconociendo la Majestad delSeñor , que siempre nos llama a la reconciliación y es por eso que nos ofrece el fruto de la paz para que al impartirlo manifestemos la misericordia y la gloria de Dios al mundo.
Viernes:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 1-12
En aquellos días, mientras hablaban al pueblo Pedro y Juan, se les presentaron los sacerdotes, el comisario del templo y los saduceos, indignados de que enseñaran al pueblo y anunciaran la resurrección de los muertos por el poder de Jesús. Les echaron mano y, como ya era tarde, los metieron en la cárcel hasta el día siguiente. Muchos de los que habían oído el discurso, unos cinco mil hombres, abrazaron la fe.
Al
día siguiente, se reunieron en Jerusalén los jefes del pueblo, los
ancianos y los escribas; entre ellos el sumo sacerdote Anás, Caifás y
Alejandro, y los demás que eran familia de sumos sacerdotes. Hicieron
comparecer a Pedro y a Juan y los interrogaron:
—«¿Con qué poder o en nombre de quién habéis hecho eso?».
Pedro, lleno de Espíritu Santo, respondió:
—«Jefes
del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos
interrogáis hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre; pues,
quede bien claro a todos vosotros y a todo Israel que ha sido el nombre
de Jesucristo Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios
resucitó de entre los muertos; por su nombre, se presenta éste sano ante
vosotros. Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los
arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular; ningún otro puede
salvar; bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda
salvarnos».
R. La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
es ahora la piedra angular.
O bien:
R. Aleluya.
Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia. R.
La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo. R.
Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina. R.
En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:
Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
Simón Pedro les dice:
—«Me voy a pescar».
Ellos contestan:
—«Vamos también nosotros contigo».
Salieron
y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya
amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos
no sabían que era Jesús.
Jesús les dice:
—«Muchachos, ¿tenéis pescado?».
Ellos contestaron:
—«No».
Él les dice:
—«Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis».
La
echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y
aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro:
—«Es el Señor».
Al
oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica
y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca,
porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red
con los peces.
Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice:
—«Traed de los peces que acabáis de coger».
Simón
Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de
peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se
rompió la red.
Jesús les dice:
—«Vamos, almorzad».
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.
Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.
Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.
Reflexión :
El libro de los Hechos de los Apóstoles que hemos venido meditando durante estos días nos muestra como los dirigentes quieren forzar a los discipulos el anuncio del Reino , pero ellos zagazmente les interlude y viven en su corazón la experiencia de tener a Jesús Resucitado en medio de ellos por medio de la fuerza renovadora del Espíritu Santo. Contextualizando este texto , a muchos de nosotros nos puede pasar que tenemos detractores en el anuncio del evangelio que quieren destruir en nuestro interior la fuerza de Dios que nos bendice grandemente.
Pues Cristo Resucitado genera en nosotros la confianza plena de ir al mundo y dejar el miedo para proclamar las grandeza de Dios y saber que el Señor es la piedra angular que nos motiva a vivir el evangelio , por tanto , en nuestra edificación espiritual no desechemos esta gran misericordia de Dios que hace coherederos del Reino gracias a Cristo , el Señor.
Por tal razón debemos reconocer el salmo 117 nos refiere a reconocer la gran misericordia de Dios que constantemente incide en nosotros, ya que Él es la piedra que nos edifica constantemente en nuestro camino de Fe.
El evangelio nos confiere a vivir la gracia de Cristo Resucitado , que intrinsecamente se acerca a comprender las maravillas que hace Dios que nos quiere llevar a su redil .
Por consiguiente , el signo de la pesca milagrosa al ver a jesús resucitado , genera un llamado de ir en busca de aquellos que necesitan la palabra y saber que Dios a cada uno de nosotros nos llama al servicio.
Sábado :
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 13-21
En aquellos días, los jefes del pueblo, los ancianos y los escribas, viendo la seguridad de Pedro y Juan, y notando que eran hombres sin letras ni instrucción, se sorprendieron y descubrieron que habían sido compañeros de Jesús. Pero, viendo junto a ellos al hombre que habían curado, no encontraban respuesta. Les mandaron salir fuera del Sanedrín, y se pusieron a deliberar:
—«¿Qué
vamos a hacer con esta gente? Es evidente que han hecho un milagro: lo
sabe todo Jerusalén, y no podemos negarlo; pero, para evitar que se siga
divulgando, les prohibiremos que vuelvan a mencionar a nadie ese
nombre».
Los llamaron y les prohibieron en absoluto predicar y enseñar en nombre de Jesús. Pedro y Juan replicaron:
—«¿Puede
aprobar Dios que os obedezcamos a vosotros en vez de a él? Juzgadlo
vosotros. Nosotros no podemos menos de contar lo que hemos visto y
oído».
Repitiendo
la prohibición, los soltaron. No encontraron la manera de castigarlos,
porque el pueblo entero daba gloria a Dios por lo sucedido.
R. Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste.
O bien:
R. Aleluya
Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
El Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación.
Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos. R.
La diestra del Señor es excelsa,
la diestra del Señor es poderosa.
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte. R.
Abridme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor.
Ésta es la puerta del Señor:
los vencedores entraran por ella.
Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación. R.
Jesús,
resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero
a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a
anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y llorando.
Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no la creyeron.
Después se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban caminando a una finca.
También ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero no los creyeron.
Por
último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les
echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían
creído a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo:
—«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación».
Reflexión :
La palabra de Dios constantemente nos llena de la experiencia de comprender la constancia de descubrir a Jesús en cada persona necesitada.
Ahora bien el Libro de los Hechos de los Apóstoles nos interlude a ver como Jesús actúa en su discípulos y condiciona la grandeza de la salvación y el plan de Dios en ellos, para seguir el anuncio del evangelio y no permitir que las leyes de los hombres destruyan la gracia de Dios que yace en ellos.
Es por eso que el salmo 117, nos condiciona alegoricamente sobre como la misericordia de Dios llena la vida del hombre y lo hace participe de su salvación.
No obstante, el evangelio nos reafirma el llamado que recibimos el día de nuestro bautismo y anunciar a como profetas la palabra de Dios a todos los pueblos para que vean las maravillas de Dios en medio del pueblo .
Meditación de la palabra de Dios para el II domingo de Pascua
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5, 12-16
Los apóstoles hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo.
Los fieles se reunían de común acuerdo en
el pórtico de Salomón; los demás no se atrevían a juntárseles, aunque la
gente se hacía lenguas de ellos; más aún, crecía el número de los
creyentes, hombres y mujeres, que se adherían al Señor.
La gente sacaba los enfermos a la calle, y
los ponía en catres y camillas, para que, al pasar Pedro, su sombra,
por lo menos, cayera sobre alguno.
Mucha gente de los alrededores acudía a Jerusalén, llevando a enfermos y poseídos de espíritu inmundo, y todos se curaban.
R. Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.
Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia. R.
eterna es su misericordia.
Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia. R.
La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente.
Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo. R.
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente.
Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo. R.
Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina. R.
Señor, danos prosperidad.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina. R.
Lectura del libro del Apocalipsis 1, 9-11a. 12-13. 17-19
Yo, Juan, vuestro hermano y compañero en la tribulación, en el reino y en la constancia en Jesús, estaba desterrado en la isla de Patmos, por haber predicado la palabra de Dios, y haber dado testimonio de Jesús.
Un domingo caí en éxtasis y oí a mis
espaldas una voz potente que decía: «Lo que veas escríbelo en un libro, y
envíaselo a las siete Iglesias de Asia».
Me volví a ver quién me hablaba, y, al
volverme, vi siete candelabros de oro, y en medio de ellos una figura
humana, vestida de larga túnica, con un cinturón de oro a la altura del
pecho.
Al verlo, caí a sus pies como muerto.
Él puso la mano derecha sobre mí y dijo:
— «No temas: Yo soy el primero y el
Último, yo soy el que vive. Estaba muerto y, ya ves, vivo por los siglos
de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del abismo.
Escribe, pues, lo que veas: lo que está sucediendo y lo que ha de suceder más tarde».
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
—«Paz a vosotros».
Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
—«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
—«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les
perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los
retengáis, les quedan retenidos».
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
—«Hemos visto al Señor».
Pero él les contesto:
—«Si no veo en sus manos la señal de los
clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano
en su costado, no lo creo».
A los ocho días, estaban otra vez dentro
los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las
puertas, se puso en medio y dijo:
—«Paz a vosotros».
Luego dijo a Tomás:
—«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».
Contestó Tomás:
—«¡Señor mío y Dios mío!».
Jesús le dijo:
—«¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto».
Muchos otros signos, que no están escritos
en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han
escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para
que, creyendo, tengáis vida en su nombre.
Reflexión :
La palabra de Dios nos esta llamando a vivir más arduamente la vivencia de Cristo Resucitado , ya que el Señor nos concede su gracia a todos los que creemos en Él.
Por consiguiente , el libro de los Hechos de ls Apóstoles, nos manifiesta como los discípulos del Señor van haciendo la obra de Dios por medio de los signos y prodigios que Jesús les concede por la obra del Espíritu Santo que habita en ellos y , que por tanto nos motiva a sentir la misericordia de Dios y condicionarnos a los pródigios que confina diariamente en nosotros.
No obstante, todo esto es gracias a la obra santificante y misericordiosa de Dios para con cada hombre que confía plenamente y quién quiere manifestar su Gloria y Majestad .
Es entonces que manifestando su misericordia y a amor por la humanidad , el Señor nos invita a vivirlo , que el salmo 117 , nos confiere manifestar y aceptar la gracia de Dios en nuestros corazones , porque si conocemos lo importante, que es la gracia del amor de Dios ,podemos suscitar que su salvación entre en lo más profundo de nuestro ser .
Pues bien , el salmista nos condiciona a ver que el Señor es la piedra angular de donde sale todo milagro que es patente ante nuestros ojos y que por ende , nos satisface y alegra , puesto que a eso nos llama Dios a vivir su amor a la humanidad.
En este mismo contexto el apóstol Juan en el libro del Apocalipsis nos manifiesta como Jesús, el Señor quiere revelar a las naciones su misericordia que les manifiesta en abrir las puertas del Cielo y reconocer la grandeza de Cristo Resucitado en medio de nosotros.
Es claro que la esencia de Cristo Resucitado es de estar en pie y vivir la anastasis , es decir ser levantados por su gracia siempre que comprendamos el amor que procede del Padre Celeste.
El evangelio nos muestra el mensaje salvífico y de paz que trae Jesús para mostrarnos el valuarte de la redención que es la paz y la misericordia que viene de Dios , es por eso que la vivencia de Jesús Resucitado nos conlleva a vivir como hermanos y en la paz .
Pero se nos muestra también el signo de la fe , puesto qe Tomás no comprendía ni entendía la signo de la Resurrección hasta que vio al Señor , pero es claro el mensaje del Señor , con la respuesta de la bienaventuranza : " Dichosos los que creen si haber visto " y esa es la consigna a la que debemos sentir los cristianos , ya que no tenemos a Jesús de manera física pero si espiritual en la confidencia de la presencia de Cristo en la fracción del pan , porque el Señor es el pan que se parte y comparte.
Meditación de la Palabra para la II Semana de Pascua
LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR
( 25 de Marzo )
Nota:
Cuando la solemnidad de la anunciación coincide con la semana Santa
, se traslada al primer lunes después de la octava de Pascua ,
tal y como es este caso
Lectura del libro de Isaías 7, 10-14; 8, 10
En aquel tiempo, el Señor habló a Acaz:
—«Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo».
Respondió Acaz:
—«No la pido, no quiero tentar al Señor».
Entonces dijo Dios:
—«Escucha,
casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a
mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal:
Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros"».
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy». R.
«—Como está escrito en mi libro—
para hacer tu voluntad».
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R.
He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R.
No me he guardado en el pecho tu defensa,
he contado tu fidelidad y tu salvación,
no he negado tu misericordia y tu lealtad
ante la gran asamblea. R.
Lectura de la carta a los Hebreos 10, 4-10
Hermanos:
Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados.
Por
eso, cuando Cristo entró en el mundo dijo: «Tú no quieres sacrificios
ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni
víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro:
"Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad"».
Primero
dice: «No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni
víctimas expiatorias», que se ofrecen según la Ley. Después añade: «Aquí
estoy yo para hacer tu voluntad».
Niega lo primero, para afirmar lo segundo.
Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.
A
los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de
Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado
José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo:
—«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo:
—«No
temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu
vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será
grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de
David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino
no tendrá fin».
Y María dijo al ángel:
—« ¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?».
El ángel le contestó:
—«El
Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con
su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.
Ahí
tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un
hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios
nada hay imposible».
María contestó:
—«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
Y la dejó el ángel.
Reflexión :
El libro de Isaías nos refiere que Dios hace un promesa y es la de que la virgen está encinta y esto es signo de que la Dios quiere estar presente en medio de los hombres, por tal razón esto suscita a que confiemos grandemente en aquellos signos y prodigios que Dios hace en nuestra vida , para estar prestos a su servicio .
Ahora bien , el salmo 39 nos refiere a confiar en la voluntad de Dios y estar presto para que se haga en nosotros y en referencia con el profeta Isaías esto nos llama a comprometernos con las promesas que Dios hace en nuestra vida , ya que estamos siendo conducidos por su gracias , por tanto intentemos y practiquemos el amor al prójimo para hacia acercarnos cada día más a la misericordia de Dios en nuestra vida.
Por tanto, la carta a los Hebreos nos reafirma que los sacrificios no llenan al hombre, sino el cumplimiento en nuestro corazón de la palabra, puesto que Jesús dice que el hombre vive totalmente de la palabra de Dios ,mucho más que del pan, es por eso que nos confirma a ver que la voluntad de Dios va redireccionando nuestro forma de ser .
El evangelio de San Lucas nos condiciona a ver la grandeza de Dios, ya que por el cumplimiento de la voluntad de Dios en María hemos conseguido la Salvación , por consiguiente , esto nos proporciona una inmensa alegría y esa emoción renueva nuestro ser para acercarnos a la aceptación de la voluntad de Dios y decir como María : "Hágase tu voluntad en Mi "
Martes:
El libro de Isaías nos refiere que Dios hace un promesa y es la de que la virgen está encinta y esto es signo de que la Dios quiere estar presente en medio de los hombres, por tal razón esto suscita a que confiemos grandemente en aquellos signos y prodigios que Dios hace en nuestra vida , para estar prestos a su servicio .
Ahora bien , el salmo 39 nos refiere a confiar en la voluntad de Dios y estar presto para que se haga en nosotros y en referencia con el profeta Isaías esto nos llama a comprometernos con las promesas que Dios hace en nuestra vida , ya que estamos siendo conducidos por su gracias , por tanto intentemos y practiquemos el amor al prójimo para hacia acercarnos cada día más a la misericordia de Dios en nuestra vida.
Por tanto, la carta a los Hebreos nos reafirma que los sacrificios no llenan al hombre, sino el cumplimiento en nuestro corazón de la palabra, puesto que Jesús dice que el hombre vive totalmente de la palabra de Dios ,mucho más que del pan, es por eso que nos confirma a ver que la voluntad de Dios va redireccionando nuestro forma de ser .
El evangelio de San Lucas nos condiciona a ver la grandeza de Dios, ya que por el cumplimiento de la voluntad de Dios en María hemos conseguido la Salvación , por consiguiente , esto nos proporciona una inmensa alegría y esa emoción renueva nuestro ser para acercarnos a la aceptación de la voluntad de Dios y decir como María : "Hágase tu voluntad en Mi "
Martes:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 32-37
En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo: lo poseían todo en común y nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía.
Los
apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho
valor. Y Dios los miraba a todos con mucho agrado. Ninguno pasaba
necesidad, pues los que poseían tierras o casas las vendían, traían el
dinero y lo ponían a disposición de los apóstoles; luego se distribuía
según lo que necesitaba cada uno.
José,
a quien los apóstoles apellidaron Bernabé, que significa Consolado, que
era levita y natural de Chipre, tenía un campo y lo vendió; llevó el
dinero y lo puso a disposición de los apóstoles.
R. El Señor reina, vestido de majestad.
O bien:
R. Aleluya.
El Señor reina, vestido de majestad,
el Señor, vestido y ceñido de poder. R.
Así está firme el orbe y no vacila. Tu trono está firme desde siempre, y tú eres eterno. R.
Tus mandatos son fieles y seguros; la santidad es el adorno de tu casa, Señor, por días sin término. R.
En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:
—«Tenéis
que nacer de nuevo; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero
no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del
Espíritu».
Nicodemo le preguntó:
—«¿Cómo puede suceder eso?».
Le contestó Jesús:
—«Y
tú, el maestro de Israel, ¿no lo entiendes? Te lo aseguro, de lo que
sabemos hablamos; de lo que hemos visto damos testimonio, y no aceptáis
nuestro testimonio. Si no creéis cuando os hablo de la tierra, ¿cómo
creeréis cuando os hable del cielo? Porque nadie ha subido al cielo,
sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.
Lo
mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser
elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida
eterna».
Reflexión :
El libro de los hechos de los Apóstoles nos refiere la unidad de los discípulos que generaban el agrado de Dios haciendo la voluntad de Dios en su corazón ,pues bien ,el Señor nos llama a vivir arduamente la palabra de Dios y ser unidos al igual que la primera comunidad cristiana.
En este contexto el salmo 92 , nos invita a contemplar el reinado del Señor y como este Reino nos invita a vivir en la unidad , en este flujo podemos equiparar que Dios nos llama a amar a los demás y vivir en mutua entrega por el Señor .
En el evangelio el Señor nos invita a renacer por la fuerza del Espíritu Santo y morir al pecado y así poder contemplar la grandeza de Dios en nuestra vida y vivir así en comunión con los hermanos.
El libro de los hechos de los Apóstoles nos refiere la unidad de los discípulos que generaban el agrado de Dios haciendo la voluntad de Dios en su corazón ,pues bien ,el Señor nos llama a vivir arduamente la palabra de Dios y ser unidos al igual que la primera comunidad cristiana.
En este contexto el salmo 92 , nos invita a contemplar el reinado del Señor y como este Reino nos invita a vivir en la unidad , en este flujo podemos equiparar que Dios nos llama a amar a los demás y vivir en mutua entrega por el Señor .
En el evangelio el Señor nos invita a renacer por la fuerza del Espíritu Santo y morir al pecado y así poder contemplar la grandeza de Dios en nuestra vida y vivir así en comunión con los hermanos.
Miércoles :
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5, 17-26
En aquellos días, el sumo sacerdote y los de su partido —la secta de los saduceos—, llenos de envidia, mandaron prender a los apóstoles y meterlos en la cárcel común. Pero, por la noche, el ángel del Señor les abrió las puertas de la celda y los sacó fuera, diciéndoles:
—«Id al templo y explicadle allí al pueblo íntegramente este modo de vida».
Entonces
ellos entraron en el templo al amanecer y se pusieron a enseñar. Llegó
entre tanto el sumo sacerdote con los de su partido, convocaron el
Sanedrín y el pleno de los ancianos israelitas, y mandaron por los
presos a la cárcel. Fueron los guardias, pero no los encontraron en la
celda, y volvieron a informar:
—«Hemos
encontrado la cárcel cerrada, con las barras echadas, y a los
centinelas guardando las puertas; pero, al abrir, no encontramos a nadie
dentro».
El
comisario del templo y los sumos sacerdotes no atinaban a explicarse
qué había pasado con los presos. Uno se presentó, avisando:
—«Los hombres que metisteis en la cárcel están ahí en el templo y siguen enseñando al pueblo».
El comisario salió con los guardias y se los trajo, sin emplear la fuerza, por miedo a que el pueblo los apedrease.
R. Si el afligido invoca al Señor,
él lo escucha.
él lo escucha.
O bien:
R. Aleluya.
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.
Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R.
Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias. R.
El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R.
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
El
juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres
prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.
Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.
Reflexión :
El libro de los hechos de los Apóstoles nos presenta la envidia de las autoridades politicas y religiosas hacia los apóstoles , puesto que ellos predicaban la verdad y hacían milagros y por temor de perder al pueblo deciden encerrarlos , pero Dios es tan misericordioso que les manda un ángel para que sane sus heridas y los salve para que sigan anunciando su palabra , pues bien esto nos invita a ser fieles anunciadores de la palabra de Dios y confiar en ella para así no tener a las adversidades, por eso los apóstoles nos invitan a poner nuestra confianza en Dios que entrega a su hijo para darnos salvación y por les concede su misericordia y favor .
En relación a esto el salmo 33, nos motiva a poner nuestras oraciones en Dios que constantemente nos escucha por ende , de esa misma manera el salmista invita al hombre a darle gracias a Dios por todo lo que hace en su vida, proclamando su misericordia comprendiendo su amor para con la humanidad, la cual debe bendecir eternamente el nombre del Señor.
El evangelio el Señor nos refiere en amor de Dios que entrega a su Hijo para la salvación de mundo , a pesar de que este ande en caminos de tinieblas , puesto que la condición humana nos lleva a vivir en la tiniebla , pero que esa tiniebla es derrotada por la resurrecciópn del Señor que nos invita a la vivencia del amor y a comprender las maravillas que Él hace en nosotros.
Jueves:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5, 27-33
En aquellos días, los guardias condujeron a los apóstoles a presencia del Sanedrín, y el sumo sacerdote les interrogó:
—«¿No
os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio,
habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos
responsables de la sangre de ese hombre».
Pedro y los apóstoles replicaron:
—«Hay
que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres
resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero.
La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle
a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto
somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen».
Esta respuesta los exasperó, y decidieron acabar con ellos.
R. Si el afligido invoca al Señor,
él lo escucha.
él lo escucha.
O bien:
R. Aleluya.
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R.
El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. R.
El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo libra el Señor. R.
El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica la veracidad de Dios. El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.
Reflexión :
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos confiere que como hombres de fe no confiemos en la palabra de los hombres , ya que ésta contiene la mentira en su esencia y por lo tanto , busca sus propios beneficios y siempre trata de callar la voluntad de Dios .
Por ende, los Apóstoles nos dejan las enseñanzas de que hay obeceder primero a Dios antes que las leyes humanas , por tanto , hay que ser fuerte pues el mundo quiere tapar eso , pero es bueno colocar la voluntad de Dios y su plan salvifico para con cada hombre.
El salmo 33, nos invita a vivir en nosotros la palabra de Dios y comdicionarla cada día más en nosotros, por tal razón Señor te pedimos que tu amor nos ayude a hacer fuerte y no dejarnos afligir por el tapón que quiere poner la sociedad para que olvidemos los mandatos del Señor , es por eso queel Señor está cerca de os atribulados para tender su mano salvadora.
El evangelio nos invita a anunciar la palabra de Dios que es la total veracidad de los acontecimientos de amor y salvación del hombre , por tanto confiemos en la voluntad de Dios en nuestro corazón y llevar la palabra del Señor a todo aquel que lo necesita y la acepte para la redención de sus pecados.
Viernes:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5, 34-42
En aquellos días, un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la Ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en el Sanedrín, mandó que sacaran fuera un momento a aquellos hombres y dijo:
—«Israelitas,
pensad bien lo que vais a hacer con esos hombres. No hace mucho salió
un tal Teudas, dándoselas de hombre importante, y se le juntaron unos
cuatrocientos hombres. Fue ejecutado, dispersaron a todos sus secuaces, y
todo acabó en nada.
Más
tarde, cuando el censo, salió Judas el Galileo, arrastrando detrás de
sí gente del pueblo; también pereció, y dispersaron a todos sus
secuaces.
En
el caso presente, mi consejo es éste: No os metáis con esos hombres;
soltadlos. Si su idea y su actividad son cosa de hombres, se
dispersarán; pero, si es cosa de Dios, no lograréis dispersarlos, y os
expondríais a luchar contra Dios».
Le
dieron la razón y llamaron a los apóstoles, los azotaron, les
prohibieron hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Los apóstoles
salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el
nombre de Jesús. Ningún día dejaban de enseñar, en el templo y por las
casas, anunciando el Evangelio de Jesucristo.
R. Una cosa pido al Señor:
habitar en su casa.
habitar en su casa.
O bien:
R. Aleluya.
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R.
Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. R.
Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R.
En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos.
Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
Estaba
cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los
ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:
—«¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?».
Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.
Felipe le contestó:
—«Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:
—«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?».
Jesús dijo:
—«Decid a la gente que se siente en el suelo».
Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil.
Jesús
tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que
estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.
Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:
—«Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie».
Los
recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes
de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al
ver el signo que había hecho, decía:
—«Este sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo».
Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.
Reflexión :
El libro de los hechos de los Apóstoles nos confirman que el anuncio del evangelio es auténtica obra de amor de Dios que nos motiva a confiar plenamente en su misericordia .
El salmo 26 nos invita pedirle al Señor la dulzura de su Reino , pues bien es el compromiso que nos llama la palabra de Dios , a esperar en Dios y manifestar su salvación al mundo.
El evangelio nos invita a ver los signos y prodigios que hace Dios en medio de los hombres y por tanto es el reconocimiento de que la misericordia hace que sus obras generen la gracia de su Reinado y Magnificencia para con cada hombre.
Sábado :
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 6, 1-7
En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, diciendo que en el suministro diario no atendían a sus viudas. Los Doce convocaron al grupo de los discípulos y les dijeron:
—«No
nos parece bien descuidar la palabra de Dios para ocuparnos de la
administración. Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros,
hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, y los
encargaremos de esta tarea: nosotros nos dedicaremos a la oración y al
ministerio de la palabra».
La
propuesta les pareció bien a todos y eligieron a Esteban, hombre lleno
de fe y de Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y
Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los presentaron a los apóstoles y
ellos les impusieron las manos orando.
La
palabra de Dios iba cundiendo, y en Jerusalén crecía mucho el número de
discípulos; incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe.
R Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
como lo esperamos de ti.
O bien:
R. Aleluya.
Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R.
Que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R.
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R.
Al oscurecer, los discípulos de Jesús bajaron al lago, embarcaron y empezaron a atravesar hacia Cafarnaún. Era ya noche cerrada, y todavía Jesús no los había alcanzado; soplaba un viento fuerte, y el lago se iba encrespando. Habían remado unos cinco o seis kilómetros, cuando vieron a Jesús que se acercaba a la barca, caminando sobre el lago, y se asustaron. Pero él les dijo:
«Soy yo, no temáis».
Querían recogerlo a bordo, pero la barca tocó tierra en seguida, en el sitio a donde iban.
Reflexión :
El libro de los Hechos de los apóstoles nos motiva a confiar en la palabra de Dios y como la Iglesia a través de los apóstoles impone las manos para eligir diáconos que prestan el servicio a la comunidad y hacer florecer la palabra del Señor a toda la humanidad.
El salmo 32 nos infunde a vivir la palabra de Dios para que su misericordia venga sobre cada hombre que confian en los signos que Ésta produce.
Por tanto , el evangelio nos invita a ser fuertes y no tener miedo para anunciar la plabra y hacer que la alegría de Cristo surja en toda la comunidad cristiana.
Meditación de la palabra de Dios para III Domingo de Pascua
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5, 27b-32. 40b-41
En aquellos días, el sumo sacerdote interrogó a los apóstoles y les dijo:
—«¿No os habíamos prohibido formalmente
enseñar en nombre de éste? En cambio, habéis llenado Jerusalén con
vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese
hombre».
Pedro y los apóstoles replicaron:
—«Hay que obedecer a Dios antes que a los
hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros
matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó,
haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el
perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu
Santo, que Dios da a los que le obedecen».
Prohibieron a los apóstoles hablar en
nombre de Jesús y los soltaron. Los apóstoles salieron del Sanedrín
contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús.
R. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
O bien:
R. Aleluya.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R.
Tañed para el Señor, fieles suyos,
dad gracias a su nombre santo;
su cólera dura un instante,
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo. R.
Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas. Señor,
Dios mío, te daré gracias por siempre. R.
Lectura del libro del Apocalipsis 5, 11-14
Yo, Juan, en la visión escuché la voz de muchos ángeles: eran millares y millones alrededor del trono y de los vivientes y de los ancianos, y decían con voz potente:
«Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza».
Y oí a todas las criaturas que hay en el cielo, en la tierra, bajo la tierra, en el mar —todo lo que hay en ellos—, que decían:
«Al que se sienta en el trono y al Cordero la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos».
Y los cuatro vivientes respondían: «Amén».
Y los ancianos se postraron rindiendo homenaje.
En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:
Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
Simón Pedro les dice:
—«Me voy a pescar».
Ellos contestan:
—«Vamos también nosotros contigo».
Salieron y se embarcaron; y aquella noche
no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la
orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
Jesús les dice:
—«Muchachos, ¿tenéis pescado?».
Ellos contestaron:
—«No».
Él les dice:
—«Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis».
La echaron, y no tenían fuerzas para
sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto
quería le dice a Pedro:
—«Es el Señor».
Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que
estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos
se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos
cien metros, remolcando la red con los peces.
Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice:
— «Traed de los peces que acabáis de coger».
Simón Pedro subió a la barca y arrastró
hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y
tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice:
—Vamos, almorzad».
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.
Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.
Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.
Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro:
—«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?».
Él le contestó:
—«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
—«Apacienta mis corderos».
Por segunda vez le pregunta:
—«Simón, hijo de Juan, ¿me amas?».
Él le contesta:
—«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Él le dice:
—«Pastorea mis ovejas».
Por tercera vez le pregunta:
—«Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?».
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó:
—«Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
—«Apacienta mis ovejas.
Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo
te ceñías e ibas a donde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás
las manos, otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras».
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió:
—«Sígueme».
Reflexión :
Ahora bien , el libro de los Hechos de los Apóstoles, nos muestra cómo los grupos políticos de la época , quiere callar el llamado de Dios, queriendo imponer su voluntad y sus malas acciones,antes que la voluntad santísima de Dios que llama al amor al prójimo.
Muchas veces en nuestra sociedad actual vemos cómo los poderosos imponen sus regímenes de muerte , por encima de las gracias que Dios regala sobre cada hombre que le buscan de todo corazón y así acallando a aquellas voces que llaman a la santidad y alejando al pueblo con sus leyes de la voluntad de Dios a su pueblo.
Pero Pedro nos interlude y nos motiva a hacer lío contra las injusticias obedeciendo primero a Dios antes que a los hombres , puesto que si ponemos nuestra confianza en la palabra de Dios y alcanzaremos las gracias que proceden del cielo, ya que prefigurando la misericordia del Señor nos llama a amar plena y totalmente a cada una de las personas que nos rodean, porque la alegría de Cristo Resucitado nos motiva a arrepentirnos de nuestros pecados y escuchar plenamente el mensaje salvífico que viene de Dios.
El salmo 29 nos invita a dar gracias a Dios por todo lo que hace en nuestra vida y contemplar las maravillas que hace en nuestras vidas , por consiguiente como cristianos debemos ser portadores de las gracias que genera el Señor y manifestar en nuestra ser la alabanza pura y perfecta hacia a Dios que es el amor al prójimo.
Correlacional a esto el libro del apocalipsis nos muestra el reinado de Cristo Resucitado , como el cordero degollado que está en pie y que por consiguiente su gloria es inmensa , que surge de la obediencia a Dios , por tanto esto , nos motiva a confiar plenamente en el señor , que nos llama a vivir su palabra y reconocer su magnificencia .
Pues bien , el apóstol Juan en esta revelación nos muestra la gran Potestad y la afabilidad que Dios quiere sobre cada uno de nosotros , es entonces claro , que Cristo Resucitado reina y quiere nostra epifanía en nosotros con la gracia del amor , que se une al servicio y esto es igual al acatamiento de la palabra de Dios en nuestro corazón.
En el evangelio vemos cómo Jesús , le manifiesta su gloria a los apóstoles y les comparte su pan como signo de su unidad con los discípulos, por eso vemos como Cristo nos hace partícipes de cuerpo divino y también llevarnos de su misericordia que nos acerca a vivificar su salvación al mundo , esto es pues la prueba del cumplimiento de la palabra de Dios en nuestro corazón.
El otro signo es la entrega y el compromiso de Pedro con Jesús cumplir la misión dirigir y guiar a su pueblo , ya que esto es el signo del vivir y cumplir la cabalidad la voluntad de Dios , que nos muestra su salvación.
Meditación de la palabra de Dios para la tercera semana de Pascua .
Lunes:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 6, 8-15
En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba. Indujeron a unos que asegurasen:
—«Le hemos oído palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios».
Alborotaron al pueblo, a los ancianos y a
los escribas, agarraron a Esteban por sorpresa y lo condujeron al
Sanedrín, presentando testigos falsos que decían:
—«Este individuo no para de hablar contra
el templo y la Ley. Le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret
destruirá el templo y cambiará las tradiciones que recibimos de Moisés».
Todos los miembros del Sanedrín miraron a Esteban, y su rostro les pareció el de un ángel.
R. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.
O bien:
R. Aleluya.
Aunque los nobles se sienten a murmurar de mí,
tu siervo medita tus leyes;
tus preceptos son mi delicia,
tus decretos son mis consejeros. R.
Te expliqué mi camino, y me escuchaste:
enséñame tus leyes;
instrúyeme en el camino de tus decretos,
y meditaré tus maravillas. R.
Apártame del camino falso,
y dame la gracia de tu voluntad;
escogí el camino verdadero,
deseé tus mandamientos. R.
Después que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago.
Al día siguiente, la gente que se había
quedado al otro lado del lago notó que allí no había habido más que una
lancha y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus
discípulos se habían marchado solos.
Entretanto, unas lanchas de Tiberíades
llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan sobre el que el
Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús
ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en
busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le
preguntaron:
—«Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».
Jesús les contestó:
—«Os lo aseguro, me buscáis, no porque
habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad,
no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la
vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha
sellado el Padre, Dios».
Ellos le preguntaron:
—«Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?».
Respondió Jesús:
—«La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado»
Reflexión :
Es por eso que salmo 118 , nos invita a confiar en la palabra de Dios y acrecentarla en nuestro ser , pero esto esto debe ser guiado por el poder de Señor y su Santo Espíritu, por tanto , optemos a reconocer que las maravillas de Dios hacen constantemente en nosotros y por ende pidamosle a Dios que nos aleje de todo camino de perdición y cada Dios nos acerque a creer plenamente en Él .
Es por eso que el evangelio nos motiva al don de tener nuestra confianza en Dios y así creer en los signo que el Señor hace en medio de nosotros , siendo así que Cristo actúe en nuestra vida y así ser partícipes del pan que perdura que es su cuerpo , alcanzando así el don de la gracia del Espíritu santo en nuestra vida para comprender que a pesar de nuestras debilidades e inequidades Dios nos perdona y nos invita a estar solicitos a su llamada de Servicio , puesto que Jesús Resucitado nos condiciona a llenarnos de alegría y tener la dicha de creer en el amor y la misericordia de Dios .
Martes:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 7, 51—8, 1a
En aquellos días, Esteban decía al pueblo, a los ancianos y a los escribas:
—«¡Duros de cerviz, incircuncisos de
corazón y de oídos! Siempre resistís al Espíritu Santo, lo mismo que
vuestros padres. ¿Hubo un profeta que vuestros padres no persiguieran?
Ellos mataron a los que anunciaban la venida del Justo, y ahora vosotros
lo habéis traicionado y asesinado; recibisteis la Ley por mediación de
ángeles, y no la habéis observado».
Oyendo estas palabras, se recomían por
dentro y rechinaban los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espíritu
Santo, fijó la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de
pie a la derecha de Dios, y dijo:
—«Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios».
Dando un grito estentóreo, se taparon los
oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron
fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos, dejando sus
capas a los pies de un joven llamado Saulo, se pusieron también a
apedrear a Esteban, que repetía esta invocación:
—«Señor Jesús, recibe mi espíritu».
Luego, cayendo de rodillas, lanzó un grito:
—«Señor, no les tengas en cuenta este pecado».
Y, con estas palabras, expiró.
Saulo aprobaba la ejecución.
R. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
O bien:
R. Aleluya.
Sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirígeme y guíame. R.
A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás;
yo confío en el Señor.
Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría. R.
Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia.
En el asilo de tu presencia los escondes
de las conjuras humanas. R.
En aquel tiempo, dijo la gente a Jesús:
—«¿Y qué signo vemos que haces tú, para
que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en
el desierto, como está escrito: "Les dio a comer pan del cielo"».
Jesús les replicó:
—«Os aseguro que no fue Moisés quien os
dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan
del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al
mundo».
Entonces le dijeron:
—«Señor, danos siempre de este pan».
Jesús les contestó:
—«Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed».
Reflexión :
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos refiere la contemplación de la gloria de Dios por medio Esteban y el anuncio de la Palabra a todos los hombres y la confianza en el mensaje salvifico del Señor que nos condiciona a vivir en amor , sin embargo vemos como la envidia y resentimiento aparta poco a poco a los líderes de esa época que deciden ser sordos al llamado de conversión del Señor y es por tanto , que Esteban se pone en las manos de Dios y confía en su Infinito Amor .
Pues bien , muchas veces podemos ser iguales ya que optamos por el mensaje del mundo antes que la salvación que ofrece Dios y terminamos acallando al profeta , matando a un inocente y lavándonos las manos .
Por eso el salmo 30 , nos invita y renueva a ver la gran misericordia de Dios encomendarnos plena y totalmente a su Cuidado , puesto que si dejamos que el Señor sea nuestra roca podemos ver su gran amor para con nosotros .
En el evangelio Jesús nos motiva a confiar en Él y saciarnos de su amor para así ver lo grande y maravilloso que es alimentarnos con el cuerpo de Señor , para llenarnos del pan que perdura y nos condiciona a contemplar la gloria de Dios en medio de los hombres.
Reflexión :
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos refiere la contemplación de la gloria de Dios por medio Esteban y el anuncio de la Palabra a todos los hombres y la confianza en el mensaje salvifico del Señor que nos condiciona a vivir en amor , sin embargo vemos como la envidia y resentimiento aparta poco a poco a los líderes de esa época que deciden ser sordos al llamado de conversión del Señor y es por tanto , que Esteban se pone en las manos de Dios y confía en su Infinito Amor .
Pues bien , muchas veces podemos ser iguales ya que optamos por el mensaje del mundo antes que la salvación que ofrece Dios y terminamos acallando al profeta , matando a un inocente y lavándonos las manos .
Por eso el salmo 30 , nos invita y renueva a ver la gran misericordia de Dios encomendarnos plena y totalmente a su Cuidado , puesto que si dejamos que el Señor sea nuestra roca podemos ver su gran amor para con nosotros .
En el evangelio Jesús nos motiva a confiar en Él y saciarnos de su amor para así ver lo grande y maravilloso que es alimentarnos con el cuerpo de Señor , para llenarnos del pan que perdura y nos condiciona a contemplar la gloria de Dios en medio de los hombres.
Miércoles:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 8, 1b-8
Aquel día, se desató una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén; todos, menos los apóstoles, se dispersaron por Judea y Samaría.
Unos hombres piadosos enterraron a Esteban e hicieron gran duelo por él.
Saulo se ensañaba con la Iglesia; penetraba en las casas y arrastraba a la cárcel a hombres y mujeres.
Al ir de un lugar para otro, los prófugos
iban difundiendo el Evangelio. Felipe bajó a la ciudad de Samaría y
predicaba allí a Cristo. El gentío escuchaba con aprobación lo que decía
Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los
estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos
lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad
se llenó de alegría.
R. Aclamad al Señor, tierra entera.
O bien:
R. Aleluya.
Aclamad al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre,
cantad himnos a su gloria.
Decid a Dios: «¡Qué terribles son tus obras!»». R.
Que se postre ante ti la tierra entera,
que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre.
Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres. R.
Transformó el mar en tierra firme,
a pie atravesaron el río.
Alegrémonos con Dios,
que con su poder gobierna enteramente. R.
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
—«Yo soy el pan de la vida. El que viene a
mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero, como
os he dicho, me habéis visto y no creéis.
Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y
al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no
para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.
Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día.
Ésta es la voluntad de mi Padre: que todo
el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en
el último día».
Reflexión :
La palabra de Dios nos acerca a vivir la gracia de la vivencia de la misericordia, por tanto , el libro de los Hechos de los Ápóstoles condiciona a ver como es el amor de Dios que a todos los cristianos , les condiciona y da fuerzas para anunciar sin desfallecer el evangelio y así miramos la grandeza de Dios que muestra al pueblo los signos y pródigios que los converga a afianzarse en la gracia del Espíritu Santo.
El salmo 65 nos motiva a la contemplación de las maravillas que hace Dios en nosotros y como su obras nos condiciona a ver con él se apiada de los hombres , para mostrale su Magnificiencia .
Enel evangelio,el Señor nos motiva a cumplir la voluntad de Dios y así ver su obra magnifica que es la resurrección y servir a Él siempre y cuando pongamos nuestra fe en el Padre y en su Hijo para ver las obras de amor de Dios para con cada hombre que confía en Él .
Reflexión :
La palabra de Dios nos acerca a vivir la gracia de la vivencia de la misericordia, por tanto , el libro de los Hechos de los Ápóstoles condiciona a ver como es el amor de Dios que a todos los cristianos , les condiciona y da fuerzas para anunciar sin desfallecer el evangelio y así miramos la grandeza de Dios que muestra al pueblo los signos y pródigios que los converga a afianzarse en la gracia del Espíritu Santo.
El salmo 65 nos motiva a la contemplación de las maravillas que hace Dios en nosotros y como su obras nos condiciona a ver con él se apiada de los hombres , para mostrale su Magnificiencia .
Enel evangelio,el Señor nos motiva a cumplir la voluntad de Dios y así ver su obra magnifica que es la resurrección y servir a Él siempre y cuando pongamos nuestra fe en el Padre y en su Hijo para ver las obras de amor de Dios para con cada hombre que confía en Él .
Jueves:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 8, 26-40
En aquellos días, el ángel del Señor le dijo a Felipe:
—«Ponte en camino hacia el Sur, por la carretera de Jerusalén a Gaza, que cruza el desierto».
Se puso en camino y, de pronto, vio venir a
un etíope; era un eunuco, ministro de Candaces, reina de Etiopía e
intendente del tesoro, que había ido en peregrinación a Jerusalén. Iba
de vuelta, sentado en su carroza, leyendo el profeta Isaías.
El Espíritu dijo a Felipe:
—«Acércate y pégate a la carroza».
Felipe se acercó corriendo, le oyó leer el profeta Isaías, y le preguntó:
—«¿Entiendes lo que estás leyendo?».
Contestó:
—«¿Y cómo voy a entenderlo, si nadie me guía?».
Invitó a Felipe a subir y a sentarse con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era éste:
«Como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca.Sin defensa, sin justicia se lo llevaron, ¿quién meditó en su destino?Lo arrancaron de los vivos».
El eunuco le preguntó a Felipe:
—«Por favor, ¿de quién dice esto el profeta?; ¿de él mismo o de otro?».
Felipe se puso a hablarle y, tomando pie
de este pasaje, le anunció el Evangelio de Jesús. En el viaje llegaron a
un sitio donde había agua, y dijo el eunuco:
—«Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?».
Mandó parar la carroza, bajaron los dos al
agua, y Felipe lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del
Señor arrebató a Felipe. El eunuco no volvió a verlo, y siguió su viaje
lleno de alegría.
Felipe fue a parar a Azoto y fue evangelizando los poblados hasta que llegó a Cesarea.
R. Aclamad al Señor, tierra entera.
O bien:
R. Aleluya.
Bendecid, pueblos, a nuestro Dios,
haced resonar sus alabanzas,
porque él nos ha devuelto la vida
y no dejó que tropezaran nuestros pies. R.
Fieles de Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo:
a él gritó mi boca
y lo ensalzó mi lengua. R.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica
ni me retiró su favor. R.
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
—«Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado.
Y yo lo resucitaré el último día.
Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios".
Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí.
No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre.
Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres
comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del
cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo».
Reflexión :
Reflexión :
El libro de los hechos de los Apóstoles , nos muestra como debemos practicar el amor y la misericordia , pues el diácono Felipe nos manifiesta como enseñar a aquel que no sabe y que éste sea llenado por la gracia del Espíritu Santo , suscitandole el entendimiento de la ciencia de Dios en su corazón , para reconocer que Cristo es el dador de vida y que nos sacia de vida eterna por medio del bautismo y una fe solida en Él.
El salmo 65 , nos invita a ver la grandeza e Dios y darle gracias bendiciendo su nombre y promoviendo el don de su misericordia para con cada hombre que le busca de corazón.
En el evangelio , Jesús nos invita a poner nuestra fe en Él y confiar plenamente en la misericordia de Dios , que nos sacia con el pan del cielo que es el mismo Cristo que se hace presente en medio de nosotros .
Viernes:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 9, 1-20
En aquellos días, Saulo seguía echando amenazas de muerte contra los discípulos del Señor. Fue a ver al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, autorizándolo a traerse presos a Jerusalén a todos los que seguían el nuevo camino, hombres y mujeres.
En el viaje, cerca ya de Damasco, de
repente, una luz celeste lo envolvió con su resplandor. Cayó a tierra y
oyó una voz que le decía:
—«Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?».
Preguntó él:
—«¿Quién eres, Señor?».
Respondió la voz:
—«Soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate, entra en la ciudad, y allí te dirán lo que tienes que hacer».
Sus compañeros de viaje se quedaron mudos
de estupor, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó
del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía. Lo llevaron de la
mano hasta Damasco. Allí estuvo tres días ciego, sin comer ni beber.
Había en Damasco un discípulo, que se llamaba Ananías. El Señor lo llamó en una visión:
—«Ananías».
Respondió él:
—«Aquí estoy, Señor».
El Señor le dijo:
—«Ve a la calle Mayor, a casa de Judas, y
pregunta por un tal Saulo de Tarso. Está orando, y ha visto a un cierto
Ananías que entra y le impone las manos para que recobre la vista».
Ananías contestó:
—«Señor, he oído a muchos hablar de ese
individuo y del daño que ha hecho a tus santos en Jerusalén. Además,
trae autorización de los sumos sacerdotes para llevarse presos a todos
los que invocan tu nombre».
El Señor le dijo:
—«Anda, ve; que ese hombre es un
instrumento elegido por mí para dar a conocer mi nombre a pueblos y
reyes, y a los israelitas. Yo le enseñaré lo que tiene que sufrir por mi
nombre».
Salió Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y dijo:
—«Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te
apareció cuando venías por el camino, me ha enviado para que recobres
la vista y te llenes de Espíritu Santo».
Inmediatamente se le cayeron de los ojos
una especie de escamas, y recobró la vista. Se levantó, y lo bautizaron.
Comió, y le volvieron las fuerzas.
Se quedó unos días con los discípulos de
Damasco, y luego se puso a predicar en las sinagogas, afirmando que
Jesús es el Hijo de Dios.
R. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.
O bien:
R. Aleluya.
Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos. R.
Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre. R.
En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí:
—«¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?».
Entonces Jesús les dijo:
—«Os aseguro que si no coméis la carne del
Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El
que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré
en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Éste es el pan que ha bajado del cielo: no
como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come
este pan vivirá para siempre».
Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.
Reflexión :
El tiempo pascual poco a poco nos mostrando como se manifiesta la misericordia de Dios que envia a su espíritu Santo .
Ahora bien , el libro de los Hechos de los Apóstoles , nos muestra la conversión de san Pablo y podemos ver como el Señor le hace ver su ceguera que no le dejaba ver la gran misericordia de Dios en su vida , y es por eso que el Jesús busca primero hacerle ver el error en el que estaba y luego lo ilumina para seguir su camino .
Hoy el Señor a cada uno de nosotros nos muestra en que estamos fallando y así poder buscar a Jesús que es el Único que puede llevarnos a la auténtica salvación si vivimos conforme al llamado que nos hace que es el Servicio y el amor al prójimo.
El salmo 116 , nos muestra y nos reafirma que la misericordia del Señor es eterna que siempre nos condiciona a seguir sus pasos .
Y Es claro hermanos que el evangelio nos invita a acercarnos a Jesús, pero el acercamiento a Cristo nos debe conducir a cumplir los mandatos del Señor en nuestra vida para así saciarnos de Dios y poder ser participes del Pan Eucaristico , en el que Señor nos llama a que comamos , pero porsupuesto con un corazón predispuesto a amar y perdonar , para poder abrir nuestro entendimiento a la gracia de Dios y no permitir que la tiniebla del mundo me ciegue , puesto que Cristo es la luz del mundo y que nos llama a ser manso y humildes de corazón.
Reflexión :
El tiempo pascual poco a poco nos mostrando como se manifiesta la misericordia de Dios que envia a su espíritu Santo .
Ahora bien , el libro de los Hechos de los Apóstoles , nos muestra la conversión de san Pablo y podemos ver como el Señor le hace ver su ceguera que no le dejaba ver la gran misericordia de Dios en su vida , y es por eso que el Jesús busca primero hacerle ver el error en el que estaba y luego lo ilumina para seguir su camino .
Hoy el Señor a cada uno de nosotros nos muestra en que estamos fallando y así poder buscar a Jesús que es el Único que puede llevarnos a la auténtica salvación si vivimos conforme al llamado que nos hace que es el Servicio y el amor al prójimo.
El salmo 116 , nos muestra y nos reafirma que la misericordia del Señor es eterna que siempre nos condiciona a seguir sus pasos .
Y Es claro hermanos que el evangelio nos invita a acercarnos a Jesús, pero el acercamiento a Cristo nos debe conducir a cumplir los mandatos del Señor en nuestra vida para así saciarnos de Dios y poder ser participes del Pan Eucaristico , en el que Señor nos llama a que comamos , pero porsupuesto con un corazón predispuesto a amar y perdonar , para poder abrir nuestro entendimiento a la gracia de Dios y no permitir que la tiniebla del mundo me ciegue , puesto que Cristo es la luz del mundo y que nos llama a ser manso y humildes de corazón.
Sábado:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 9, 31-42
En aquellos días, la Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría.
Se iba construyendo y progresaba en la fidelidad al Señor, y se multiplicaba,
animada por el Espíritu Santo.
Pedro recorría el país y bajó a ver a los santos que residían en Lida.
Encontró allí a un cierto Eneas, un paralítico que desde hacía ocho años no se
levantaba de la camilla.
Pedro le dijo:
—«Eneas, Jesucristo te da la salud;
levántate y haz la cama».
Se levantó inmediatamente. Lo vieron todos los
vecinos de Lida y de Sarón, y se convirtieron al Señor.
Había en Jafa una discípula llamada Tabita, que significa Gacela. Tabita
hacia infinidad de obras buenas y de limosnas. Por entonces cayó enferma y
murió. La lavaron y la pusieron en la sala de arriba.
Lida está cerca de Jafa.
Al enterarse los discípulos de que Pedro estaba allí, enviaron dos hombres a
rogarle que fuera a Jafa sin tardar. Pedro se fue con ellos. Al llegar a Jafa,
lo llevaron a la sala de arriba, y se le presentaron las viudas, mostrándole
con lágrimas los vestidos y mantos que hacía Gacela cuando vivía. Pedro mandó
salir fuera a todos. Se arrodilló, se puso a rezar y, dirigiéndose a la
muerta, dijo:
—«Tabita, levántate».
Ella abrió los ojos y, al ver a Pedro, se
incorporó. Él la cogió de la mano, la levantó y, llamando a los santos y a las
viudas, se la presentó viva.
Esto se supo por todo Jafa, y muchos creyeron en
el Señor.
R. ¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
todo el bien que me ha hecho?
O bien:
R. Aleluya.
¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre. R.
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre. R.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles. R.
Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor. R.
En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron:
—«Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?».
Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo:
—«¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo
del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la
carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y
vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen».
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar.
Y dijo:
—«Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede».
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.
Entonces Jesús les dijo a los Doce:
—«¿También vosotros queréis marcharos?».
Simón Pedro le contestó:
—«Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes
palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el
Santo consagrado por Dios».
Reflexión :
El libro de los hechos de Apóstoles nos motiva a ver la gran misericordia de Dios que hace signos y prodigios que nos invitan a la conversión y a creer que jesús verdaderamente a resucitado y que por lo tanto , el signo de la resurrección de Cristo es a la que todos estamos llamados y vemos como San Pedro con gracia de Dios y el Espíritu Santo nos motiva a ver las maravillas de Dios en nuestra vida. Queridos hermanos en todo lo que vivimos vemos los grandes signos que Dios hace ante nosotros y muchas veces dudamos , que pensamos que son producto de nuestra imaginación y no es así sino más bien un llamado de Dios a que confiemos plenamente en su amor.
Por consiguiente el salmo 115 , nos incentiva a darle gracias a Dios por todo lo que hace en nuestra vida y ver el signo de su Infinita Misericordia para con nosotros.
Y el evangelio nos confirma que muchas veces cuando Dios nos hace ver las cosas tendemos a enfiar nuestro corazón y alejarnos de lado , pero sin embargo hay que reconocer que Dios tiene para nosotros palabras que llenan el corazón y nos sacian de su misericordia y así poder ver sus hermosura y magnifencia en medio de nosotros .
Meditación de la palabra de Dios para este IV domingo de pascua
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 14. 43-52
En aquellos días, Pablo y Bernabé desde Perge siguieron hasta Antioquía de
Pisidia; el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento.
Muchos judíos y prosélitos practicantes se fueron con Pablo y Bernabé, que
siguieron hablando con ellos, exhortándolos a ser fieles a la gracia de Dios.
El sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra de Dios.
Al ver el gentío, a los judíos les dio mucha envidia y respondían con insultos
a las palabras de Pablo.
Entonces Pablo y Bernabé dijeron sin contemplaciones:
«Teníamos que
anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no
os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los
gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: "Yo te haré luz de los gentiles,
para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra"».
Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del
Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron.
La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos
incitaron a las señoras distinguidas y devotas y a los principales de la
ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron del
territorio.
Ellos sacudieron el polvo de los pies, como protesta contra la ciudad, y se
fueron a Iconio. Los discípulos quedaron llenos de alegría y de Espíritu
Santo.
R. Somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
O bien:
R. Aleluya.
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R.
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R.
Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R.
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R.
«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades». R.
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades». R.
Lectura del libro del Apocalipsis 7, 9. 14b-17
Yo, Juan, vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda
nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero,
vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos.
Y uno de los ancianos me dijo:
—«Éstos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado
sus vestiduras en la sangre del Cordero.
Por eso están ante el trono de Dios, dándole culto día y noche en su
templo.
El que se sienta en el trono acampará entre ellos.
Ya no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el sol ni el bochorno. Porque
el Cordero que está delante del trono será su pastor, y los conducirá hacia
fuentes de aguas vivas.
Y Dios enjugará las lágrimas de sus ojos».
En aquel tiempo, dijo Jesús:
«Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco,
y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y
nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de
la mano del Padre.
Yo y el Padre somos uno».
Reflexión :
El libro de los hechos de los Apóstoles nos motiva a escuchar y vivir la práctica asidua en nuestro corazón de la palabra del Señor , para ser predestinados a la gracia santificante de Cristo en nuestra vida .
Por lo tanto , al vivir en la gracia de la escucha y vivencia de la palabra en nuestro ser podemos suscitar y contemplar en nosotros la misericordia de Dios que nos llama al perdón y a la inclusión de todo aquel que quiere cumplir la palabra del Señor a plenitud en su vida.
Sin embargo muchas veces nos puede pasar como a los judíos que dirigen la asamblea que por seguir en nuestras tequedeces terminamos por ser cerrados y así excluir del amor de Dios a aquel que lo está clamando de corazón , por ende , como hijos de Dios debemos acercarnos a aquellos que están sedientos de Dios y vivir la misericordia para alejar de nosotros estas condiciones exclusivas.
Ahora bien , el salmo 99, nos refiere a la misericordia de Dios que nos ama como un padre de infinita misericordia que el Señor nos guía como un pastor a su rebaño y por lo tanto nos motiva a poner nuestra confianza en Él y así como un rebaño obediente vivir en su palabra que llena de vida.
El libro del Apocalipsis nos muestra el sentido de buscar la santidad y ser guiados por el amor al prójimo , ademas también el cumplimiento de la palabra de Dios en nuestros corazones y así en los momentos de dificultad y de prueba nos acerquemos a Dios para que viviendo el amor , seamos participes del Reino de los Cielos y así iluminados por Cristo el Cordero que nos guía podamos contener en nosotros la gloria de Señor que está sentado el trono para regir el orbe y cuanto la llena.
Pues el Padre Misericordioso nos iluminará como a un padre por su hijos guiandonos por el camino que conduce al cielo.
El evangelio de Juan nos hace una comporación de Jesús como el pastor que cuida por sus ovejas y a nosotros que escuchamos su palabra comoel redil que Él guía acercandonos así a vivir auténticamente la vida del amor y reconociendo su gloria que nos motiva a prácticar la Misericordia y el amor al que lo necesita.
Meditación de la palabra de Dios para la cuarta semana de Pascua .
Lunes :
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 11, 1-18
En aquellos días, los apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. Cuando Pedro subió a Jerusalén, los partidarios de la circuncisión le reprocharon:
—«Has entrado en
casa de incircuncisos y has comido con ellos».
Pedro entonces se puso a exponerles los hechos por su orden:
—«Estaba yo
orando en la ciudad de Jafa, cuando tuve en éxtasis una visión: Algo que
bajaba, una especie de toldo grande, cogido de los cuatro picos, que se
descolgaba del cielo hasta donde yo estaba. Miré dentro y vi cuadrúpedos,
fieras, reptiles y pájaros. Luego oí una voz que me decía: "Anda, Pedro, mata
y come". Yo respondí: "Ni pensarlo, Señor; jamás ha entrado en mi boca nada
profano o impuro". La voz del cielo habló de nuevo: "Lo que Dios ha declarado
puro, no lo llames tú profano". Esto se repitió tres veces, y de un tirón lo
subieron todo al cielo.
En aquel preciso momento se presentaron, en la casa donde estábamos, tres
hombres que venían de Cesarea con un recado para mí. El Espíritu me dijo que
me fuera con ellos sin más. Me acompañaron estos seis hermanos, y entramos en
casa de aquel hombre. Él nos contó que había visto en su casa al ángel que, en
pie, le decía: "Manda recado a Jafa e invita a Simón Pedro a que venga; lo que
te diga te traerá la salvación a ti y a tu familia".
En cuanto empecé a hablar, bajó sobre ellos el Espíritu Santo, igual que
había bajado sobre nosotros al principio; me acordé de lo que había dicho el
Señor: "Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu
Santo". Pues, si Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros, por
haber creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para oponerme a Dios?».
Con esto se calmaron y alabaron a Dios diciendo:
—«También a los gentiles
les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida».
R. Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo.
O bien:
R. Aleluya.
Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío; tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? R.
Envía tu luz y tu verdad: que ellas me guíen y me conduzcan hasta tu monte santo, hasta tu morada. R.
Que yo me acerque al altar de Dios, al Dios de mi alegría; que te dé gracias al son de la cítara, Dios, Dios mío. R.
En aquel tiempo, dijo Jesús:
—«Os aseguro que el que no entra por la puerta
en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y
bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le
abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre
a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina
delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño
no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los
extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les
hablaba. Por eso añadió Jesús:
—«Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas.
Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas
no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá
entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y
matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan
abundante».
Palabra del Señor.
O bien en el ciclo A cuando el evangelio precedente se ha leído el día anterior:
En aquel tiempo, dijo Jesús:
—«Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida
por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas,
ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y
las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las
mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre;
yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este
redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá
un solo rebaño, un solo Pastor.
Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida
para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego
libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla:
este mandato he recibido de mi Padre».
Reflexión:
La palabra de Dios poco a poco nos va acercando a la celebración efusión del Espíritu, es por eso que el libro de los hechos de los Apóstoles , nos muestra como el Señor muestra su salvación a toda la tierra y hace que misericordia se manifieste a todo el que confía y cree en la palabra de Dios en su corazón , sin embargo vemos como algunos hermanos se distorcionan por este hecho , pero el Espíritu Santo les instruye por medio de Pedro a crecer en gracia y no hacer exclusiones y recibir a todo aquel que el Señor llama a su servicio.
Por tanto el salmo 41 nos invita a tener sed de Dios y confiar en su infinita misericordia que descienda a cada uno que confiamos en Él , para así poder refugiarnos en el gran amor de Dios .
El evangelio de San Juan en el capítulo 10 , nos motiva a escuchar a Dios y estar así en su redil , puesto que el Único pastor de nuestra vida es Jesucristo, quién guía asus ministros para que como siervos sigan llevando al pueblo hacia la patria del Padre, viviendo arduamente la palabra de Dios en su corazón y manifestar al mundo la alegría que Cristo hace en nosotros .
Martes:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 11, 19-26
En aquellos días, los que se habían dispersado en la persecución provocada por lo de Esteban llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar la palabra más que a los judíos. Pero algunos, naturales de Chipre y de Cirene, al llegar a Antioquía, se pusieron a hablar también a los helenistas, anunciándoles la Buena Noticia del Señor Jesús. Como la mano del Señor estaba con ellos, gran número creyó y se convirtió al Señor.
Llegó la noticia a la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a
Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró mucho, y
exhortó a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño; como era hombre de
bien, lleno de Espíritu Santo y de fe, una multitud considerable se adhirió al
Señor.
Más tarde, salió para Tarso, en busca de Saulo; lo encontró y se lo
llevó a Antioquía. Durante un año fueron huéspedes de aquella Iglesia e
instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez llamaron a los
discípulos cristianos.
R. Alabad al Señor, todas las naciones.
O bien:
R. Aleluya.
Él la ha cimentado sobre el monte santo; y el Señor prefiere las puertas de Sión a todas las moradas de Jacob. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! R.
«Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles; filisteos, tirios y etíopes han nacido allí». Se dirá de Sión: «Uno por uno todos han nacido en ella; el Altísimo en persona la ha fundado». R.
El Señor escribirá en el registro de los pueblos: «Éste ha nacido allí». Y cantarán mientras danzan: «Todas mis fuentes están en ti». R.
Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
—«¿Hasta cuándo nos vas a tener en
suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».
Jesús les respondió:
—«Os
lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas
dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois ovejas mías. Mis
ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la
vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi
Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la
mano del Padre. Yo y el Padre somos uno».
Reflexión :
La palabra de Dios poco a poco nos va motivando a seguir anunciando a los pobres y necesitados la alegría de Cristo Resucitado en medio de la comunidad , por tanto fue esta misma fortaleza la que incentivó a los discípulos a seguir anunciando sin desfallecer la palabra del Señor a todo la creación , a pesar del miedo que sentía por el asesinato de Esteban , sin embargo ellos confiaron en Dios y en este mensaje de dejar que el Espíritu actúe en nosotros de igual manera como los apóstoles y esa efusión es la que nos llama a entender el libro de los Hechos de los apóstoles.
Por consiguiente, el salmo 86 , nos motiva a vivir y confiar en la palabra de Dios en nuestro corazón y así llegar a contemplar su gloria para conocer cuán grande es la misericordia de Dios que nos llama a la salvación .
El evangelio de San Juan , nos condiciona a no dispersarse sino a tomar el redil del Señor y ser guiados por medio del Espíritu Santo y de Jesús el Buen Pastor que enseña a amar .
Miércoles
La palabra de Dios poco a poco nos va motivando a seguir anunciando a los pobres y necesitados la alegría de Cristo Resucitado en medio de la comunidad , por tanto fue esta misma fortaleza la que incentivó a los discípulos a seguir anunciando sin desfallecer la palabra del Señor a todo la creación , a pesar del miedo que sentía por el asesinato de Esteban , sin embargo ellos confiaron en Dios y en este mensaje de dejar que el Espíritu actúe en nosotros de igual manera como los apóstoles y esa efusión es la que nos llama a entender el libro de los Hechos de los apóstoles.
Por consiguiente, el salmo 86 , nos motiva a vivir y confiar en la palabra de Dios en nuestro corazón y así llegar a contemplar su gloria para conocer cuán grande es la misericordia de Dios que nos llama a la salvación .
El evangelio de San Juan , nos condiciona a no dispersarse sino a tomar el redil del Señor y ser guiados por medio del Espíritu Santo y de Jesús el Buen Pastor que enseña a amar .
Miércoles
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 12, 24—13, 5
En aquellos días, la palabra de Dios cundía y se propagaba. Cuando cumplieron su misión, Bernabé y Saulo se volvieron de Jerusalén, llevándose con ellos a Juan Marcos.
En la Iglesia de Antioquía había profetas y maestros:
Bernabé, Simeón, apodado el Moreno, Lucio el Cireneo, Manahén, hermano de
leche del virrey Herodes, y Saulo.
Un día que ayunaban y daban culto al Señor,
dijo el Espíritu Santo:
—«Apartadme a Bernabé y a Saulo para la misión a que
los he llamado».
Volvieron a ayunar y a orar, les impusieron las manos y los
despidieron.
Con esta misión del Espíritu Santo, bajaron a Seleucia y de allí
zarparon para Chipre. Llegados a Salamina, anunciaron la palabra de Dios en
las sinagogas de los judíos, llevando como asistente a Juan.
R. Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R.
Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra. R.
Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe. R.
En aquel tiempo, Jesús dijo, gritando:
—«El que cree en mí, no cree en mí,
sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí ve al que me ha enviado. Yo
he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas.
Al que oiga mis palabras y no las cumpla yo no lo juzgo, porque no he venido
para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta
mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, ésa lo
juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que
me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé
que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo lo hablo como me ha
encargado el Padre».
Reflexión:
El libro de los Hechos de los apóstoles nos transmite la elección del Espíritu Santo sobre la misión que debemos emprender para propagar el evangelio a toda tierra y este llamado que hace a Pablo y Bernabé , es al que nos asocia el Señor a cada uno de nosotros motivandonos a seguir por nuestros campos al anuncio de la palabra dejando que sea Dios quien ilumina nuestro sendero .
El salmo 66 , nos invita a propagar el mensaje de Dios a toda la tierra para que todas las naciones aclamen al Señor en cuerpo y espíritu.
El evangelio nos reafirma esta realidad de fe a la que el Cristo nos motiva a confiar plenamente en la Palabra de Dios encarnandola en nuestros corazones y poder vivir el amor salvífico del Hijo , sin embargo hay que tener cuidado de no permitir que el mal disocie nuestro ser y así alejarnos de la gracia de la santificación y la salvación , cuando somos oyentes olvidadizos , por tanto seamos oyentes que vivamos a plenitud la palabra de Dios en nuestro Ser , manifestando la alegría del Señor.
Jueves:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 13-25
En aquellos días, Pablo y sus compañeros se hicieron a la vela en Pafos y llegaron a Perge de Panfilia. Juan los dejó y se volvió a Jerusalén. Desde Perge siguieron hasta Antioquía de Pisidia; el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Acabada la lectura de la Ley y los profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir:
—«Hermanos, si queréis exhortar al pueblo,
hablad».
Pablo se puso en pie y, haciendo seña de que se callaran, dijo:
—«Israelitas
y los que teméis a Dios, escuchad: El Dios de este pueblo, Israel, eligió a
nuestros padres y multiplicó al pueblo cuando vivían como forasteros en
Egipto. Los sacó de allí con brazo poderoso; unos cuarenta años los alimentó
en el desierto, aniquiló siete naciones en el país de Canaán y les dio en
posesión su territorio, unos cuatrocientos cincuenta años. Luego les dio
jueces hasta el profeta Samuel. Pidieron un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo
de Quis, de la tribu de Benjamín, que reinó cuarenta años. Lo depuso y nombró
rey a David, de quien hizo esta alabanza: "Encontré a David, hijo de Jesé,
hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos". Según lo
prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Antes
de que llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión; y,
cuando estaba para acabar su vida, decía: "Yo no soy quien pensáis; viene uno
detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias"».
R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
O bien:
R. Aleluya.
Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad
por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad». R.
Encontré a David, mi siervo, y lo he ungido con óleo sagrado; para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga valeroso. R.
Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán,
por mi nombre crecerá su
poder.
Él me invocará: «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora». R.
Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo:
—«Os
aseguro, el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo
envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No
lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que
cumplirse la Escritura: "El que compartía mi pan me ha traicionado". Os lo
digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy.
Os
lo aseguro: El que recibe a mi enviado me recibe a mí; y el que a mí me
recibe, recibe al que me ha enviado».
Reflexión:
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestra las exhortación de Pablo a seguir en nuestro corazón la voluntad de Dios y reconocer su magnificencia en medio de nosotros, no obstante demos lugar al Espíritu Santo para ver las maravillas que hace el Señor en medio de nosotros y así ver que el Señor cumple en nosotros cada una de sus promesas ,radicalizando nuestra vida a mantener la salvación de Dios que nos induce al amor y entender lo que es la misericordia para con cada uno de nosotros .
El salmo 88, nos motiva a contemplar las maravillas que el Señor hace sobre cada uno de nosotros y cantar eternamente la misericordia que procede de Dios , puesto que ésta es fiel y nos conduce a ver cuán grande es el Señor en medio de nosotros .
El evangelio nos motiva a entregarnos por los demás , para manifestarle las maravillas que Cristo hace en medio de nosotros que convida a ser partícipes de su salvación , recibiendo su palabra por medio de aquellos que los ha enviado para anunciar su palabra .
Viernes :
Reflexión:
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestra las exhortación de Pablo a seguir en nuestro corazón la voluntad de Dios y reconocer su magnificencia en medio de nosotros, no obstante demos lugar al Espíritu Santo para ver las maravillas que hace el Señor en medio de nosotros y así ver que el Señor cumple en nosotros cada una de sus promesas ,radicalizando nuestra vida a mantener la salvación de Dios que nos induce al amor y entender lo que es la misericordia para con cada uno de nosotros .
El salmo 88, nos motiva a contemplar las maravillas que el Señor hace sobre cada uno de nosotros y cantar eternamente la misericordia que procede de Dios , puesto que ésta es fiel y nos conduce a ver cuán grande es el Señor en medio de nosotros .
El evangelio nos motiva a entregarnos por los demás , para manifestarle las maravillas que Cristo hace en medio de nosotros que convida a ser partícipes de su salvación , recibiendo su palabra por medio de aquellos que los ha enviado para anunciar su palabra .
Viernes :
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 26-33
En aquellos días, habiendo llegado Pablo a Antioquía de Pisidia, decía en la sinagoga:
—«Hermanos, descendientes de Abrahán y todos los que teméis a
Dios: A vosotros se os ha enviado este mensaje de salvación. Los habitantes de
Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús ni entendieron las
profecías que se leen los sábados, pero las cumplieron al condenarlo. Aunque
no encontraron nada que mereciera la muerte, le pidieron a Pilato que lo
mandara ejecutar. Y, cuando cumplieron todo lo que estaba escrito de él, lo
bajaron del madero y lo enterraron. Pero Dios lo resucitó de entre los
muertos. Durante muchos días, se apareció a los que lo habían acompañado de
Galilea a Jerusalén, y ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. Nosotros
os anunciamos la Buena Noticia de que la promesa que Dios hizo a nuestros
padres, nos la ha cumplido a los hijos resucitando a Jesús. Así está escrito
en el salmo segundo:
"Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy"».
R. Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy.
O bien:
R. Aleluya.
«Yo mismo he establecido a mi rey en Sión, mi monte santo». Voy a proclamar el decreto del Señor; él me ha dicho: «Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy». R.
«Pídemelo: te daré en herencia las naciones,
en posesión, los confines de
la tierra:
los gobernarás con cetro de hierro,
los quebraras como jarro de
loza». R.
Y ahora, reyes, sed sensatos;
escarmentad, los que rigen la tierra:
servid al Señor con temor,
rendirle homenaje temblando. R.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Que no tiemble vuestro
corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay
muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos
sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que
donde estoy yo, estéis también vosotros. Y a donde yo voy, ya sabéis el
camino».
Tomás le dice:
—«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el
camino?».
Jesús le responde:
—«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie
va al Padre, sino por mí».
Reflexión :
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos transmite hoy el cumplimiento y la obediencia de la palabra de Dios en nuestro corazón , por tanto, el apóstol Pablo nos hace en recuadro de la salvación y como Dios se manifiesta grandemente en medio de nosotros, por consiguiente, es vital que nuestro corazón esté preparado para comprender cuán grande es la misericordia de Dios que nos sacia constantemente de su Santa Palabra .
Puesto que el salmo 2, nos manifiesta al escogido de Dios, para manifestar su misericordia al mundo , no obstante seamos piedras vivas y entendamos la palabra de Dios en nuestro corazón para vivificarnos en aquel que necesita y vean las maravillas del Señor.
El evangelio nos muestra la gran misericordia de Dios que por medio de su Hijo Jesucristo , puesto que si creemos en Dios y su Hijo podemos sentir la salvación de Cristo , por ende, es de vital importancia sentir ésta caricia de Dios que nos motiva a ser fieles anunciadores de la palabra de Dios para andar por el camino que nos lleva a heredar los bienes Celestiales, puesto que el Señor a los obreros fieles les prepara su estancia en su Reino , esto es posible cuando vivimos la misericordia de Dios tal y como lo manifiesta el evangelista San Mateo en el capítulo 25 , donde nos dice el Señor: "Vengan benditos de mi Padre y Reciban en herencia el Reino de los Cielos preparados para ustedes desde el comienzo del mundo " (Mateo 25).
Por tanto es una invitación a vivir y manifestar en nosotros la gracia de la palabra de Dios para sentir la salvación y el encontrarnos con el Señor en cada persona necesitada.
Sábado :
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 44-52
El sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra de Dios. Al ver el gentío, a los judíos les dio mucha envidia y respondían con insultos a las palabras de Pablo.
Entonces Pablo y Bernabé dijeron sin contemplaciones:
—«Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la
rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos
dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: "Yo te haré luz de
los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra"».
Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor;
y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron.
La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos
incitaron a las señoras distinguidas y devotas y a los principales de la
ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron del
territorio.
Ellos sacudieron el polvo de los pies, como protesta contra la
ciudad, y se fueron a Iconio. Los discípulos quedaron llenos de alegría y de
Espíritu Santo.
R. Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
O bien:
R. Aleluya.
Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. R.
El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel.
R.
Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.
Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 7-14
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Si me conocéis a mí,
conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».
Felipe
le dice:
—«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
Jesús le replica:
—«Hace
tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí
ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo
estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta
propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras. Creedme: yo estoy en el
Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree
en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy
al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea
glorificado en el Hijo.
Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».
Reflexión :
El libro de los Hechos de Apóstoles nos motiva a vivir plenamente la palabra de Dios y ver el mensaje salvífico que el Señor quiere manifestar en cada uno de nosotros para que seamos fieles en la fe y comprendamos cuán grande son las maravillas de Dios que hace que muestran su victoria sobre la muerte y el retorno a la vida de Cristo que nos manifiesta la alegría de vivir el acontecimiento de su Resurrección en nuestra vida.
Es por eso que el salmo 97 , nos instruye y motiva a confiar totalmente en el Señor , ya que su victoria es excelsa y condiciona en nosotros la vivencia del amor de Dios y su victoria para darnos salvación.
El evangelio nos suscita a creer en nuestro corazón en Dios y en su Hijo Jesucristo que quiere acrecentar nuestra confianza en Él , para que a través de los signos del amor del Cristo podamos ser conducidos a las mansiones eternas.
El libro de los Hechos de Apóstoles nos motiva a vivir plenamente la palabra de Dios y ver el mensaje salvífico que el Señor quiere manifestar en cada uno de nosotros para que seamos fieles en la fe y comprendamos cuán grande son las maravillas de Dios que hace que muestran su victoria sobre la muerte y el retorno a la vida de Cristo que nos manifiesta la alegría de vivir el acontecimiento de su Resurrección en nuestra vida.
Es por eso que el salmo 97 , nos instruye y motiva a confiar totalmente en el Señor , ya que su victoria es excelsa y condiciona en nosotros la vivencia del amor de Dios y su victoria para darnos salvación.
El evangelio nos suscita a creer en nuestro corazón en Dios y en su Hijo Jesucristo que quiere acrecentar nuestra confianza en Él , para que a través de los signos del amor del Cristo podamos ser conducidos a las mansiones eternas.
Meditación de la palabra de Dios para este V domingo de Pascua
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 14, 21b-27
En aquellos días, Pablo y Bernabé volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar mucho para entrar en el reino de Dios.
En cada Iglesia designaban presbíteros, oraban, ayunaban y los encomendaban
al Señor, en quien habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia.
Predicaron en Perge, bajaron a Atalía y allí se embarcaron para Antioquía, de
donde los habían enviado, con la gracia de Dios, a la misión que acababan de
cumplir.
Al llegar, reunieron a la Iglesia, les contaron lo que Dios había hecho por
medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe.
R. Bendeciré tu nombre por siempre jamás,
Dios mío, mi rey.
O bien:
R. Aleluya.
El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. R.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. R.
Explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad. R.
Lectura del libro del Apocalipsis 21, 1-5a
Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no existe.
Y vi la ciudad santa, la
nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una
novia que se adorna para su esposo.
Y escuché una voz potente que decía desde
el trono:
—«Ésta es la morada de Dios con los hombres: acampará entre ellos.
Ellos serán su pueblo, y Dios estará con ellos y será su Dios.
Enjugará las
lágrimas de sus ojos.
Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor.
Porque
el primer mundo ha pasado».
Y el que estaba sentado en el trono dijo:
—«Todo lo
hago nuevo».
Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús:
—«Ahora es glorificado el Hijo
del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también
Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará.
Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros.
Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he
amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que conocerán todos que
sois discípulos míos será que os amáis unos a otros»
Reflexión :
La palabra de Dios es la fuente que poco a poco nos muestra el amor que el Señor tiene para con cada uno de nosotros que nos manifiesta su plan salvífico.
Partiendo de este hecho , el Señor a través de sus apóstoles y en especial Pablo nos muestra la fortaleza que prefigura la paz y la armonía que regala Cristo Resucitado , pero también nos exhorta sobre las dificultades y adversidades que podemos encontrar en el camino , por ello, el mensaje que nos manifiesta este pasaje biblico de los Hechos de los apóstoles es primero a saber que hay dificultades , segunda a que nada nos separa del amor de Dios que se manifiesta en Cristo Resucitado , tercero el Espíritu Santo nos hace ver la paz y armonía del Señor haciendo signos y pródigios que nos acercan a vivir en la unidad .
Ahora bien, estas tres enseñanzas nos demuestran que Dios hace cosas grande por nosotros y que en todo momento debemos darle gracias al Señor por resguardarnos a pesar de nuestras dudas y traiciones a su obra en nosotros.
En congruencia a esto el salmo 144, nos invita a bendecir con nuestra alabanza el nombre del Señor , como nuestro Rey y Señor ,puesto que su misericordia es inmensa que nos motiva a vivir en su gracia y nos perdona constantemente .
Por eso el salmo nos dice : "que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas"
ya que es claro que Dios muestras sus hazañas en medio de nosotros y a pesar de todo nos llama a ser participes de su salvación .
El libro del Apocalipsis nos habla de las moradas eternas y como el Señor nos hace dignos de estar en ellas , siempre y cuando si buscamos hace vida en nosotros la voluntad del Padre, por consiguiente, nos motiva a dar gracias a Dios , puesto que el enjuga todas las lágrimas de nuestro ser.
No obstante, optemos por conseguir los premios del cielos , pues como cristianos estamos llamado a participar de ella , pero ojo no hay que descuidarnos, pues así como tenemos los ojos en el cielo , debemos poner los pies sobre nuestra realidad, por tanto nos descuidemos nuestras obligaciones ya que Cristo es la luz que nos lleva a Cielo, para ser resucitados con Él por medio del acompañamiento de la vivencia de la palabra de Dios en nuestro ser.
El evangelio de San Juan nos muestra la glorificación de Dios que se entrega por amor a la humanidad y es el signo de la salvación para que aprendamosa a amar al prójimo , puesto que si nos amamos mutuamente podemos sentir como Dios nos ha manifestado su misericordia .
Por eso si contemplamos las maravillas del Señor, podemos ver que el muestra Su Majestuosidad y por tanto nos abre las puertas del Cielo para gozar de la alegría del Señor en medio de nosotros .
Les comparto la palabra de Dios para esta quinta semana de Pascua .
Lunes:
San Marcos Evangelista, Fiesta
Reseña
Lo que sabemos sobre la vida personal de San Marcos, autor del segundo Evangelio, proviene más o menos de conjeturas. Los autores le identifican generalmente con el "Juan llamado Marcos" de los Hechos de los Apóstoles (XII, 12 y 25); por consiguiente, la María, en cuya casa de Jerusalén se reunían los Apóstoles, era su madre. Por la epístola a los Colosenses (IV, 10), sabemos que Marcos era pariente de San Bernabé, el cual (según Hechos IV, 36) era un levita chipriota. Resulta, pues, probable que Marcos haya pertenecido a una familia levítica. Cuando Pablo y Bernabé regresaron a Antioquía después de haber llevado a Jerusalén las limosnas para dicha Iglesia, trajeron consigo a Juan llamado Marcos, quien los ayudó en el ministerio apostólico en la misión de Salamina, en Chipre (Hechos, XIII, 5) ; pero Marcos no les acompañó a Perga de Panfilia, sino que volvió a Jerusalén (Hechos, XIII, 13). A raíz de aquella deserción, San Pablo creyó ver cierta inestabilidad en el carácter de Marcos y, aunque Bernabé quería que los acompañase a visitar las Iglesias de Cilicia y el resto de Asia Menor, San Pablo se opuso a ello. Como no lograron ponerse de acuerdo, Bernabé se separó de San Pablo y fue con Marcos a Chipre. Sin embargo, cuando San Pablo se hallaba en su primer cautiverio en Roma, Marcos estaba con él y le ayudaba (Col. IV, 10). Durante su segundo cautiverio, poco antes de su martirio, el Apóstol escribió a Timoteo, quien se hallaba entonces en Efeso: "Toma contigo a Marcos, pues me ha ayudado en el ministerio."
Palabra de Dios del día:
Lectura del santo evangelio según san Marcos 16, 15-20
San Marcos Evangelista, Fiesta
Reseña
Lo que sabemos sobre la vida personal de San Marcos, autor del segundo Evangelio, proviene más o menos de conjeturas. Los autores le identifican generalmente con el "Juan llamado Marcos" de los Hechos de los Apóstoles (XII, 12 y 25); por consiguiente, la María, en cuya casa de Jerusalén se reunían los Apóstoles, era su madre. Por la epístola a los Colosenses (IV, 10), sabemos que Marcos era pariente de San Bernabé, el cual (según Hechos IV, 36) era un levita chipriota. Resulta, pues, probable que Marcos haya pertenecido a una familia levítica. Cuando Pablo y Bernabé regresaron a Antioquía después de haber llevado a Jerusalén las limosnas para dicha Iglesia, trajeron consigo a Juan llamado Marcos, quien los ayudó en el ministerio apostólico en la misión de Salamina, en Chipre (Hechos, XIII, 5) ; pero Marcos no les acompañó a Perga de Panfilia, sino que volvió a Jerusalén (Hechos, XIII, 13). A raíz de aquella deserción, San Pablo creyó ver cierta inestabilidad en el carácter de Marcos y, aunque Bernabé quería que los acompañase a visitar las Iglesias de Cilicia y el resto de Asia Menor, San Pablo se opuso a ello. Como no lograron ponerse de acuerdo, Bernabé se separó de San Pablo y fue con Marcos a Chipre. Sin embargo, cuando San Pablo se hallaba en su primer cautiverio en Roma, Marcos estaba con él y le ayudaba (Col. IV, 10). Durante su segundo cautiverio, poco antes de su martirio, el Apóstol escribió a Timoteo, quien se hallaba entonces en Efeso: "Toma contigo a Marcos, pues me ha ayudado en el ministerio."
Por otra parte, la tradición sostiene que el
autor del segundo Evangelio estaba en estrecha relación con San Pedro.
Clemente de Alejandría (según el testimonio de Eusebio), Irineo y Papías
llaman a San Marcos el intérprete o portavoz de San Pedro, si bien
Papías afirma que Marcos no había oído al Señor ni había sido su
discípulo. No obstante esta última afirmación, los comentaristas se
inclinan a pensar que el joven que siguió al Señor en el Huerto de los
Olivos (Marc. xiv, 51) era San Marcos. Lo cierto es que San Pedro,
cuando escribía desde Roma (1 Pedro, V, 13), habla de "mi hijo Marcos",
el cual, según parece, estaba entonces con él. Apenas cabe duda de que
en ese pasaje se trata del evangelista, pero en todo caso, no hay
ninguna prueba concluyente de que ese Marcos no haya sido el "Juan
llamado Marcos" de los Hechos.
Examinemos ahora otros documentos menos
seguros. En primer lugar tenemos una narración muy sobria —porque el
elemento milagroso es muy reducido y el conocimiento de los sitios es
excepcional— de la segunda visita de Bernabé y Marcos a Chipre, que
terminó con el martirio del primero. Dicha narración, cuyo pretendido
autor es el mismo San Marcos, sitúa el martirio de San Bernabé en el año
53. Es de notar que el autor de esta "pasión" apócrifa ignoraba que
Marcos era el autor del segundo Evangelio, ya que subraya con especial
énfasis, que San Bernabé había recibido de San Mateo un relato de los
hechos y palabras del Señor. Este es un detalle que difícilmente pudo
ser inventado en boca de uno de los cuatro evangelistas. Por otra parte,
al fin de la narración, Marcos se embarca con rumbo a Alejandría y ahí
se dedica a enseñar a otros "lo que había aprendido de los apóstoles de
Cristo."
La tradición de que San Marcos vivió algún
tiempo en Alejandría y fue obispo de esa ciudad, es muy antigua, aunque
Orígenes y Clemente, que eran originarios de Alejandría, no mencionan el
hecho. En cambio lo mencionan Eusebio y el antiguo prefacio del
Evangelio de San Marcos de la vulgata lulina. Dicho prefacio,
refiriéndose a una deformidad corporal del evangelista, mencionada
anteriormente por Hipólito, deja entender que se trataba de la
mutilación que el mismo San Marcos se había infligido para no ser
ordenado sacerdote, pues se juzgaba indigno de ello. Aunque es muy
probable que San Marcos haya terminado sus días como obispo de
Alejandría, no merecen ninguna fe las "actas" de su supuesto martirio.
El Martirologio Romano las resume así, en el párrafo que consagra al
santo: "En Alejandría, el nacimiento de San Marcos el Evangelista, quien
fue discípulo e intérprete de San Pedro Apóstol. Ene enviado a Roma por
los hermanos; ahí escribió su Evangelio y después pasó a Egipto. Fue el
primer predicador de Cristo en Alejandría, donde fundó una Iglesia. Más
tarde fue hecho prisionero por la fe, atado con cuerdas y arrastrado
sobre las piedras. Un ángel fue a confortarle en la prisión y
finalmente, después de que el mismo Cristo se le había aparecido, fue
llamado a recibir el premio celestial, en el octavo año del reinado de
Nerón."
La ciudad de Venecia pretende poseer el cuerpo
del santo que, según la tradición, fue trasladado de Alejandría en el
siglo IX. Se ha discutido mucho la autenticidad de esas reliquias que se
conservaron intactas durante tantos siglos; muy probablemente las
filtraciones de agua, que durante largos períodos impedían el acceso a
la confessio
en que reposan, han causado un daño irreparable al frágil contenido del
relicario. Venecia venera a San Marcos como patrón desde tiempo
inmemorial. El león, símbolo de San Marcos, data de muy antiguo, como
los emblemas de los otros evangelistas. Ya desde la época de San Agustín
y San Jerónimo, "las cuatro creaturas vivientes" (Apoc. IV, 7-8),
simbolizaban a los evangelistas. Los dos santos doctores relacionaron a
San Marcos con el león, haciendo notar que el Evangelio de San Marcos
empieza hablando del desierto y que ¡el león es el rey del desierto!
El día de San Marcos se celebran las "letanías
mayores", pero la solemne procesión, que estaba originalmente
relacionada con un período de ayuno, no tiene nada que ver con la fiesta
del Evangelista. Muy probablemente la festividad de las "letanías
mayores" se originó en Roma, en la época de San Gregorio el Grande o aun
antes, en tanto que la celebración litúrgica de San Marcos en este día,
data de una fecha muy posterior. Como lo demostró hace mucho Mons.
Duchesne, es indudable que las letanías (es decir, "súplicas") no son
más que una adaptación cristiana de las antiguas "Robigalia" de las que
habla Ovidio en sus "Fasti". Algo hemos dicho ya sobre las procesiones y
lustraciones que los paganos hacían en este día, al hablar de la fiesta
del 2 de febrero.
En los martirologios y en la tradición
litúrgica del oriente y del occidente, Marcos el Evangelista y Juan
Marcos aparecen como dos personajes diferentes. El Menaion griego
menciona a Juan Marcos el 27 de septiembre. El mismo día, el
Martirologio Romano dice lo siguiente: "En Biblos de Fenicia, San Marcos
obispo, a quien San Lucas llama también Juan. Era hijo de la
bienaventurada María, cuya memoria se venera el 29 de junio." La idea de
que Juan Marcos fue obispo de Biblos, es una tradición griega que más
tarde pasó también al occidente.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 5, 5b-14
Queridos hermanos:
Tened sentimientos de humildad unos con otros,
porque Dios resiste a los soberbios, pero da su gracia a los humildes.
Inclinaos, pues, bajo la mano poderosa de Dios, para que, a su tiempo,
os ensalce. Descargad en él todo vuestro agobio, que él se interesa por
vosotros.
Sed sobrios, estad alerta, que vuestro enemigo, el
diablo, como león rugiente, ronda buscando a quién devorar. Resistidle
firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos en el mundo entero pasan
por los mismos sufrimientos. Tras un breve padecer, el mismo Dios de
toda gracia, que os ha llamado en Cristo a su eterna gloria, os
restablecerá, os afianzará, os robustecerá. Suyo es el poder por los
siglos. Amén.
Os he escrito esta breve carta por mano de Silvano,
al que tengo por hermano fiel, para exhortaros y atestiguaros que ésta
es la verdadera gracia de Dios. Manteneos en ella.
Os saluda la comunidad de Babilonia, y también Marcos, mi hijo. Saludaos entre vosotros con el beso del amor fraterno.
Paz a todos vosotros, los cristianos.
R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
O bien:
R. Aleluya.
Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad». R.
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad». R.
El cielo proclama tus maravillas, Señor,
y tu fidelidad, en la asamblea de los ángeles.
¿Quién sobre las nubes se compara a Dios?
¿Quién como el Señor entre los seres divinos? R.
y tu fidelidad, en la asamblea de los ángeles.
¿Quién sobre las nubes se compara a Dios?
¿Quién como el Señor entre los seres divinos? R.
Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:
caminará, oh Señor, a la luz de tu rostro;
tu nombre es su gozo cada día,
tu justicia es su orgullo. R.
caminará, oh Señor, a la luz de tu rostro;
tu nombre es su gozo cada día,
tu justicia es su orgullo. R.
En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo:
—«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.
El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado.
A los que crean, les acompañarán estos signos:
echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán
serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño.
Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos».
Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios.
Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas
partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que
los acompañaban.
Reflexión :
El apóstol Pedro nos va exhortando como debemos vivir la gracia del Espíritu Santo, puesto que nos motiva a vivir en la humildad que es el signo de Dios, puesto que el Señor se humilla para darnos la salvación , por ello, nos cada uno de nosotros estamos llamados a vivir en en la sencillez de corazón.
Por tanto, despeguemos de todo intento de altivez que no nos ayude a reconocer que cometemos errores, puesto que es de Dios reconocer que nos equivocamos , por tanto esto nos refiere a ese proverbio que dice: "Errar es de humanos, seguir en el error es diabólico", pues esto es lo que produce la altivez, por tanto ,la vivencia de Cristo Resucitado nos debe motivar a confiar plenamente en la humildad, por consiguiente, el apóstol nos invita a estar despierto y no permitir que el enemigo nos devore con falsas promesas que nos lleva al pecado .
No obstante, la paz de Cristo acompañada con una fe sólida nos ayuda a resistirle a toda tentación que nos quieren llevar al error .
Trayendo a colación esto , el salmo 88 nos induce a sentir cuán gran es la misericordia de Dios que a pesar de las dificultades y las tentaciones nos acerca a Él , ya que si reconocemos que las obras del Señor son magnificas poco a poco podemos comprender su amor para con la humanidad y asi poder edificar su Reino y salvación a todo aquel que confia en el Padre.
Corelacionando estos dos textos podemos ver como Dios nos llama a manifestar su grandeza, para poder anunciar su mensaje de amor a toda la tierra , contemplando sus grandezas y sabiendo que nos equivocamos.
El evangelio nos manifiesta la misión de todo cristiano a anunciar el evangelio y así manifestar los signos de su Magnificencia , para que podamos ver la salvación , alejando así de nosotros el pecado , sino le dejamos espacio en el corazón al Espíritu Santo .
Pues bien , el Señor nos motiva a vivir su palabra y anunciarla para la redención de los pecados.
Martes:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 14, 19-28
En aquellos días, llegaron unos judíos de Antioquía y de Iconio y se ganaron a la gente; apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, dejándolo por muerto. Entonces lo rodearon los discípulos; él se levantó y volvió a la ciudad.
Al día siguiente, salió con Bernabé para Derbe; después de
predicar el Evangelio en aquella ciudad y de ganar bastantes discípulos,
volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, animando a los discípulos y
exhortándolos a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar mucho para
entrar en el reino de Dios.
En cada Iglesia designaban presbíteros, oraban, ayunaban y los encomendaban
al Señor, en quien habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia.
Predicaron en Perge, bajaron a Atalía y allí se embarcaron para Antioquía, de
donde los habían enviado, con la gracia de Dios, a la misión que acababan de
cumplir. Al llegar, reunieron a la Iglesia, les contaron lo que Dios había
hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la
fe. Se quedaron allí bastante tiempo con los discípulos.
R. Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.
O bien:
R. Aleluya.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. R.
Explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad. R.
Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo
nombre
por siempre jamás. R.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«La paz os dejo, mi paz os
doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se
acobarde. Me habéis oído decir: "Me voy y vuelvo a vuestro lado". Si me
amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo.
Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis
creyendo.
Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el Príncipe del
mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo
comprenda que yo amo al Padre, y que lo que el Padre me manda yo lo hago».
Reflexión :
Reflexión :
El libro de los Hechos de los apóstoles nos muestra como la paciencia y la perservarancia puede manifestar que el anuncio del evangelio de sus frutos y nos hace partícipes de fruto de su misericordia.
Por tanto vemos como Pablo y Bernabe nos invitan a no desfallecernos a pesar de las dificultades y seguir esforzandonos por anuncian el evangelio a todos los que le necesitan y así muestrar la gracia de Dios a aquellos que aun ignoran de su mensaje de Amor.
El salmo 144, nos condiciona a ser solicitos de proclamar que el Señor es nuestro Rey y que toda la gloria es para Él , ya que siempre nos acerca a su amor y nos motiva a contemplar las maravillas que Dios hace en nuestra vida diariamente para manifestar la paz del Señor a todo hombre.
El evangelio de San Juan nos muestra el Señor , la importancia de vivir la paz , ya que nos es una paz vacía , puesto que esta paz es la vivir en el amor al prójimo y manifestar la hermandad en el Señor Resucitado.
por consiguiente, el vivir en amor y paz es aprender a sentir los sentimientos de Cristo que por amor se entrega por nosotros y nos enseña a ser misericordiosos y así ser fortalecidos por la fuerza del evangelio , perseverando así con Cristo en la salvación del mundo por medio de la proclamación asidua de la palabra de Dios.
Miércoles:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 15, 1-6
En aquellos días, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme a la tradición de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia. La Iglesia los proveyó para el viaje; atravesaron Fenicia y Samaría, contando a los hermanos cómo se convertían los gentiles y alegrándolos mucho con la noticia. Al llegar a Jerusalén, la Iglesia, los apóstoles y los presbíteros los recibieron muy bien; ellos contaron lo que Dios había hecho con ellos.
Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían abrazado la fe,
intervinieron, diciendo:
—«Hay que circuncidarlos y exigirles que guarden la
ley de Moisés».
Los apóstoles y los presbíteros se reunieron a examinar el
asunto.
R. Vamos alegres a la casa del Señor.
O bien:
R. Aleluya.
¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están
pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.R.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,
según la costumbre de
Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de
justicia,
en el palacio de David. R.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Yo soy la verdadera vid, y
mi Padre es el labrador.
A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca,
y a
todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
Vosotros ya estáis
limpios por las palabras que os he hablado;
permaneced en mí, y yo en
vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece
en la
vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros
los sarmientos;
el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante;
porque sin mí no podéis hacer nada.
Al que no permanece en mí lo tiran fuera,
como el sarmiento,
y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros,
pedid lo que
deseáis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto
abundante;
así seréis discípulos míos».
Reflexión :
Apreciados hermanos , hoy el libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestra una problemática que subyace de un debate sobre algunas diferencias entre los hermanos, es por eso que se convoca el llamado concilio de Jerusalén, en cual se buscó fortalecer la palabra de Dios al pueblo y por ende, terminar con esta situación que estaba aquejando a la comunidad cristiana ,es entonces pues, cuando vislumbra la gracia del Señor que no juzga a nadie , sino más bien que nos acepta tal cual somos.
Es claro pues, que esta inclusión nos hace proclamar el estribillo del salmo 121 , nos invita a ir en alegría a la casa del Señor y sentirnos unidos como hermanos .
Entonces viviendo en paz y unidad celebremos alegres el nombre del Señor, para así sentir nuestra alegría y gozo en su Palabra Santa y en su augusto templo.
En el evangelio, el Señor nos motiva a vivir en la paz de Él y estar unidos , puesto que como ramas debemos dar frutos en al árbol de la vida que es Cristo mismo , por tanto, preparemos nuestro corazón a su acción de amor y no separarnos de Él , para así darle gloria a Dios.
Jueves:
Reflexión :
Apreciados hermanos , hoy el libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestra una problemática que subyace de un debate sobre algunas diferencias entre los hermanos, es por eso que se convoca el llamado concilio de Jerusalén, en cual se buscó fortalecer la palabra de Dios al pueblo y por ende, terminar con esta situación que estaba aquejando a la comunidad cristiana ,es entonces pues, cuando vislumbra la gracia del Señor que no juzga a nadie , sino más bien que nos acepta tal cual somos.
Es claro pues, que esta inclusión nos hace proclamar el estribillo del salmo 121 , nos invita a ir en alegría a la casa del Señor y sentirnos unidos como hermanos .
Entonces viviendo en paz y unidad celebremos alegres el nombre del Señor, para así sentir nuestra alegría y gozo en su Palabra Santa y en su augusto templo.
En el evangelio, el Señor nos motiva a vivir en la paz de Él y estar unidos , puesto que como ramas debemos dar frutos en al árbol de la vida que es Cristo mismo , por tanto, preparemos nuestro corazón a su acción de amor y no separarnos de Él , para así darle gloria a Dios.
Jueves:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 15, 7-21
En aquellos días, después de una fuerte discusión, se levantó Pedro y dijo a los apóstoles y a los presbíteros:
—«Hermanos, desde los primeros días, como
sabéis, Dios me escogió entre vosotros para que los gentiles oyeran de mi boca
el mensaje del Evangelio, y creyeran. Y Dios, que penetra los corazones,
mostró su aprobación dándoles el Espíritu Santo igual que a nosotros. No hizo
distinción entre ellos y nosotros, pues ha purificado sus corazones con la fe.
¿Por qué provocáis a Dios ahora, imponiendo a esos discípulos una carga que ni
nosotros ni nuestros padres hemos podido soportar? No; creemos que lo mismo
ellos que nosotros nos salvamos por la gracia del Señor Jesús».
Toda la asamblea hizo silencio para escuchar a Bernabé y Pablo, que les
contaron los signos y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre
los gentiles. Cuando terminaron, Santiago resumió la discusión, diciendo:
—«Escuchadme, hermanos: Simón ha contado la primera intervención de Dios para
escogerse un pueblo entre los gentiles. Esto responde a lo que dijeron los
profetas:
"Después volveré para levantar de nuevo la choza caída de David; levantaré sus ruinas y la pondré en pie, para que los demás hombres busquen al Señor, y todos los gentiles que llevarán mi nombre: lo dice el Señor, que lo anunció desde antiguo".
Por eso, a mi parecer, no hay que molestar a los
gentiles que se convierten a Dios; basta escribirles que no se contaminen con
la idolatría ni con la fornicación y que no coman sangre ni animales
estrangulados. Porque durante muchas generaciones, en la sinagoga de cada
ciudad, han leído a Moisés todos los sábados y lo han explicado».
R. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.
O bien:
R. Aleluya.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R.
Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus
maravillas a todas las naciones.R.
Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se
moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente». R.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Como el Padre me ha amado,
así os he amado yo;
permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos,
permaneceréis en mi amor;
lo mismo que yo he guardado
los mandamientos de mi
Padre
y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté
en vosotros,
y vuestra alegría llegue a plenitud».
Reflexión :
En el contexto de la vida se presenta muchas adversidades entre ellas la incomprensión y también la tentación de someter a Dios a nuestro parecer , sin embargo el libro de los Hechos de los apóstoles nos muestra como éllos debatiendo sobre temas de incluir y excluir a alguien , pudieron llegar a conclusión de que la voluntad de Dios es la de acoger a todo aquel que escucha Su Palabra , no teniendo en cuenta las discriminaciones sino amándolos.
El salmo 95 , nos condiciona a ver cuan grande son las maravillas de Dios que a cada uno de nosotros nos llama a contemplarlas , reconocimiento su Voluntad y su Reinado en medio de nosotros .
El evangelio de san Juan nos motiva a confiar plenamente en Dios y comprender cuán grande es su misericordia que nos excluye de su salvación, sino por el contrario , nos amó hasta el extremo y de esa misma forma nos invita a que acojamos a los demás.
Reflexión :
En el contexto de la vida se presenta muchas adversidades entre ellas la incomprensión y también la tentación de someter a Dios a nuestro parecer , sin embargo el libro de los Hechos de los apóstoles nos muestra como éllos debatiendo sobre temas de incluir y excluir a alguien , pudieron llegar a conclusión de que la voluntad de Dios es la de acoger a todo aquel que escucha Su Palabra , no teniendo en cuenta las discriminaciones sino amándolos.
El salmo 95 , nos condiciona a ver cuan grande son las maravillas de Dios que a cada uno de nosotros nos llama a contemplarlas , reconocimiento su Voluntad y su Reinado en medio de nosotros .
El evangelio de san Juan nos motiva a confiar plenamente en Dios y comprender cuán grande es su misericordia que nos excluye de su salvación, sino por el contrario , nos amó hasta el extremo y de esa misma forma nos invita a que acojamos a los demás.
Viernes:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 15, 22-31
En aquellos días, los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron elegir algunos de ellos y mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas Barsabá y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y les entregaron esta carta:
—«Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a
los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia convertidos del paganismo.
Nos
hemos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alarmado e
inquietado con sus palabras. Hemos decidido, por unanimidad, elegir algunos y
enviárselos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, que han dedicado su vida a
la causa de nuestro Señor Jesucristo. En vista de esto, mandamos a Silas y a
Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu
Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que os
abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales
estrangulados y de la fornicación. Haréis bien en apartaros de todo esto.
Salud».
Los despidieron, y ellos bajaron a Antioquía, donde reunieron a la Iglesia
y entregaron la carta. Al leer aquellas palabras alentadoras, se alegraron
mucho.
R. Te daré gracias ante los pueblos, Señor.
O bien:
R. Aleluya.
Mi corazón está firme, Dios mío, mi corazón está firme. Voy a cantar y a tocar: despierta, gloria mía; despertad, cítara y arpa; despertaré a la aurora. R.
Te daré gracias ante los pueblos, Señor;
tocaré para ti ante las
naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu
fidelidad, que alcanza a las nubes.
Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y
llene la tierra tu gloria. R.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Éste es mi mandamiento: que
os améis unos a otros como yo os he amado.
Nadie tiene amor más grande que el
que da la vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo
os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su
señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo
he dado a conocer.
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os
he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto
dure.
De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando:
que os améis unos a otros».
Reflexión:
El libro de los Hechos de los Apóstoles , nos muestra la misión que Dios entrega a los hombres que le sirve con entrega y amor por el evangelio , puesto que Espíritu Santo es que nos ilumina para sintamos la gracia del Señor , es por eso que cada uno de nosotros consta con guía espiritual , cuya misión es la de servir en la palabra de Dios para darle al pueblo el medio para alcanzar la bendición de Dios y su salvación.
El salmo 56, nos condiciona a mantener nuestro corazón firme en Dios y permitir que nada nos separe de su Amor Infinito,ya que se manifiesta constantemente en nosotros, suscitándonos a estar siempre agradecidos con el Señor.
El evangelio de San Juan nos manifiesta que debemos amarnos mutuamente , pero que a pesar de todo debemos buscar la amistad de Dios , pero para conseguir esta amistad debemos ser fieles escuchas y vivificadores de la Palabra de Dios en nuestro ser y poco a poco conocer cuán grande es la misericordia de Dios en medio de nosotros.
Pues el amor al prójimo , podemos comprender cuán grande es Dios que nos acerca a contemplar las maravillas que hace en nuestro corazón.
Sábado :
El libro de los Hechos de los Apóstoles , nos muestra la misión que Dios entrega a los hombres que le sirve con entrega y amor por el evangelio , puesto que Espíritu Santo es que nos ilumina para sintamos la gracia del Señor , es por eso que cada uno de nosotros consta con guía espiritual , cuya misión es la de servir en la palabra de Dios para darle al pueblo el medio para alcanzar la bendición de Dios y su salvación.
El salmo 56, nos condiciona a mantener nuestro corazón firme en Dios y permitir que nada nos separe de su Amor Infinito,ya que se manifiesta constantemente en nosotros, suscitándonos a estar siempre agradecidos con el Señor.
El evangelio de San Juan nos manifiesta que debemos amarnos mutuamente , pero que a pesar de todo debemos buscar la amistad de Dios , pero para conseguir esta amistad debemos ser fieles escuchas y vivificadores de la Palabra de Dios en nuestro ser y poco a poco conocer cuán grande es la misericordia de Dios en medio de nosotros.
Pues el amor al prójimo , podemos comprender cuán grande es Dios que nos acerca a contemplar las maravillas que hace en nuestro corazón.
Sábado :
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 16, 1-10
En aquellos días, Pablo fue a Derbe y luego a Listra. Había allí un discípulo que se llamaba Timoteo, hijo de un griego y de una judía creyente. Los hermanos de Listra y de Iconio daban buenos informes de él. Pablo quiso llevárselo y lo circuncidó, por consideración a los judíos de la región, pues todos sabían que su padre era griego.
Al pasar por las ciudades, comunicaban las decisiones de los apóstoles y
presbíteros de Jerusalén, para que las observasen. Las Iglesias se robustecían
en la fe y crecían en número de día en día.
Como el Espíritu Santo les impidió
anunciar la palabra en la provincia de Asia, atravesaron Frigia y Galacia. Al
llegar a la frontera de Misia, intentaron entrar en Bitinia, pero el Espíritu
de Jesús no se lo consintió. Entonces dejaron Misia a un lado y bajaron a
Troas.
Aquella noche Pablo tuvo una visión: se le apareció un macedonio, de
pie, que le rogaba: «Ven a Macedonia y ayúdanos».
Apenas tuvo la visión,
inmediatamente tratamos de salir para Macedonia, seguros de que Dios nos
llamaba a predicarles el Evangelio.
R. Aclama al Señor, tierra entera.
O bien:
R. Aleluya.
Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores. R.
Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y
ovejas de su rebaño. R.
El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas
las edades. R.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Si el mundo os odia, sabed
que me ha odiado a mí antes que a vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo os
amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido
sacándolos del mundo, por eso el mundo os odia.
Recordad lo que os dije: "No es
el siervo más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os
perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra".
Y todo
eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me
envió»
Reflexión:
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestra cómo el Espíritu Santo va guiando a los apóstoles que fieles al Señor son guiados para anunciar el evangelio a esas zonas olvidadas y necesitadas , por tanto , podemos ver que las maravillas de Dios se contemplan en la vivencia auténtica del evangelio y su proclamación según la fuerza del Espíritu Paráclito , el cual regala las bendiciones del Señor en nuestra vida.
El salmo 99, nos implica a aclamad a Dios y en estar en su servicio para saber cuán grande es su misericordia para con nosotros y así poder ser verdaderos adoradores en en Espíritu y Verdad.
El evangelio nos recuerda que Cristo a cada uno de nosotros nos acerca a la contemplación de su amor por nosotros .
Él nos advierte como es el compromiso de vivir el evangelio y que en su Infinita Misericordia nos lleva a vivir y guardar la Palabra de Dios para que al manifestarse sea conservada y anuncia a toda la creación .
Meditación de la Palabra del Sexto Domingo de Pascua
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 15, 1-2. 22-29
En aquellos días, unos
que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se
circuncidaban conforme a la tradición de Moisés, no podían salvarse.
Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y
se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más subieran a Jerusalén a
consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia.
Los apóstoles y los
presbíteros con toda la Iglesia acordaron entonces elegir algunos de
ellos y mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas
Barsabá y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y les
entregaron esta carta:
«Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia convertidos del paganismo.
Nos
hemos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han
alarmado e inquietado con sus palabras. Hemos decidido, por unanimidad,
elegir algunos y enviárselos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, que
han dedicado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. En vista de
esto, mandamos a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que
sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más
cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a
los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de la fornicación.
Haréis bien en apartaros de todo esto. Salud».
R. Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
que todos los pueblos te alaben.
O bien:
R. Aleluya.
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R.
Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra. R.
Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga;
que le teman hasta los confines del orbe. R.
Lectura del libro del Apocalipsis 21, 10-14. 22-23
El ángel me transportó en éxtasis a un monte altísimo, y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, enviada por Dios, trayendo la gloria de Dios.
Brillaba como una piedra preciosa, como jaspe traslúcido.
Tenía una muralla grande
y alta y doce puertas custodiadas por doce ángeles, con doce nombres
grabados: los nombres de las tribus de Israel.
A oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, y a occidente tres puertas.
La muralla tenía doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero.
Santuario no vi ninguno, porque es su santuario el Señor Dios todopoderoso y el Cordero.
La ciudad no necesita sol ni luna que la alumbre, porque la gloria de Dios la ilumina y su lámpara es el Cordero.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto
ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que
enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya
recordando todo lo que os he dicho.
La paz os dejo, mi paz
os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro
corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: "Me voy y vuelvo a vuestro
lado". Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el
Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que
cuando suceda, sigáis creyendo».
Reflexión:
Ya nos encontramos
celebrando el Sexto Domingo de Pascua, y la palabra de Dios nos
motiva a confiar en la voluntad de Dios en mi historia.
Correlacional a esto , podemos comprender que Dios nunca se cansa de mostrarnos su camino salvífico , inclusive en los momentos de discordia , puesto que el Señor no hace exclusiones , sino que quiere que todos los hombres sean parte del redil, tal y como lo refiere este pasaje de los Hechos de los Apóstoles.
Pues bien, trayendo a colación lo anterior, el salmo 66, nos motiva a permitirle a todos los pueblos ser partícipes de la salvación del Señor, puesto nos regala su bendicion y nos ilumina como un Padre Amoroso , haciendo así que se le rinda honor por todo lo que hace en medio de los hombres.
por consiguiente, el Señor es rey de nuestra vida ya que rige nuestro ser con justicia y también al orbe entero que llevando así su mensaje salvífico.
El libro del Apocalipsis, nos confiere sobre la Jerusalén Celestial, a la que todos estamos llamados, puesto que el Señor nos recoge a cada uno de nosotros de todo el mundo , por consiguiente , el apóstol Juan nos invita ver la universalidad y unidad que Dios quiere en todos los hombres seamos un solo pueblo al igual que todas las tribus de Israel.
Por tanto , el evangelio nos muestra que quien cumple la palabra de Dios y la vive, es aquel que cumple su Voluntad del Señor y por ende habita en Dios y es amado por Cristo.
Por esto Cristo nos regala la paz que viene del Dios y a la cual todos estamos llamados a participar como hijos de la Luz , puesto que necesitamos ser cada día más signo de amor.
Puesto que , el amor y la paz son signo de la hermandad de los hombres y como hijos de Dios y auténticos Cristianos que vivimos la Voluntad de Dios que es la Misericordia .
Liturgia de la Palabra para esta Sexta Semana de pascua.
Lunes:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 16, 11-15
En
aquellos días, zarpamos de Troas rumbo a Samotracia; al día siguiente
salimos para Neápolis y de allí para Filipos, colonia romana, capital
del distrito de Macedonia. Allí nos detuvimos unos días.
El
sábado salimos de la ciudad y fuimos por la orilla del río a un sitio
donde pensábamos que se reunían para orar; nos sentamos y trabamos
conversación con las mujeres que habían acudido. Una de ellas, que se
llamaba Lidia, natural de Tiatira, vendedora de púrpura, que adoraba al
verdadero Dios, estaba escuchando; y el Señor le abrió el corazón para
que aceptara lo que decía Pablo.
Se bautizó con toda su familia y nos invitó:
—«Si estáis convencidos de que creo en el Señor, venid a hospedaros en mi casa».
Y nos obligó a aceptar.
R. El Señor ama a su pueblo.
O bien:
R. Aleluya.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey. R.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes. R.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas,
con vítores a Dios en la boca;
es un honor para todos sus fieles. R.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Cuando
venga el Defensor, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la
verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también
vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.
Os
he hablado de esto, para que no tambalee.Os excomulgaran de la
sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte
pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni
al Padre ni a mí.
Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho».
Reflexión:
El libro de los Hechos de los Apóstoles , poco a poco nos va llevando a ver las maravillas de Dios y la misión evangélica a que nos llama a cada uno de nosotros, por tanto , nos presenta como el anuncio y la escucha de la Palabra de Dios nos van llevando a aceptar en nuestra vida la voluntad del Padre , es por eso que al ver Lidia , este mensaje salvífico que le traen los apóstoles lo cree y se bautiza para comprender y contemplar la acción del Espíritu santo en la comunidad y sobre todo en ella y su familia.
Por eso el salmo 149, nos reafirma que cada vez que sentimos la presencia de Dios en nuestra vida , seremos capaces de comprender sus hazañas y las bendiciones que nos regala.
Por tal razón este resonar de la alegría de la ver la misericordia de Dios en nosotros nos invita a cantar con júbilo y así darle gracias constantemente.
El evangelio nos muestra el Señor lo complejo que es vivir la palabra de Dios y abrir el corazón para que el Espíritu de la Verdad, que es el nuestro consolador nos ilumine a seguir arduamente en la vivencia auténtica de amor del evangelio, a pesar de las adversidades , puesto muchos que no conocen a Cristo , buscarán atentar con nosotros, que la mayor gloria que podemos recibir es que el Dios nos mostrará su amor y por tanto alcanzaremos sus premios eternos.
Martes:
Exaltación de la Santa Cruz
En colombia (Fiesta ), calendario universal (14 de Septiembre )
La
Iglesia en este día celebra la veneración a las reliquias de la cruz de
Cristo en Jerusalén, tras ser recuperada de manos de los persas por el
emperador Heráclito. Según manifiesta la historia, al recuperar el
precioso madero, el emperador quiso cargar una cruz, como había hecho
Cristo a través de la ciudad, pero tan pronto puso el madero al hombro e
intentó entrar a un recinto sagrado, no pudo hacerlo y quedó
paralizado. El patriarca Zacarías que iba a su lado le indicó que todo
aquel esplendor imperial iba en desacuerdo con el aspecto humilde y
doloroso de Cristo cuando iba cargando la cruz por las calles de
Jerusalén. Entonces el emperador se despojó de su atuendo imperial, y
con simples vestiduras, avanzó sin dificultad seguido por todo el pueblo
hasta dejar la cruz en el sitio donde antes era venerada. Los
fragmentos de la santa Cruz se encontraban en el cofre de plata dentro
del cual se los habían llevado los persas, y cuando el patriarca y los
clérigos abrieron el cofre, todos los fieles veneraron las reliquias con
mucho fervor, incluso, su produjeron muchos milagros.
Liturgia de la palabra:
Lectura del libro de los Números 21, 4b-9
En aquellos días, el pueblo estaba extenuado del camino, y habló contra Dios y contra Moisés:
—«¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náusea ese pan sin cuerpo».
El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas.
Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo:
—«Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes».
Moisés rezó al Señor por el pueblo, y el Señor le respondió:
—«Haz una serpiente venenosa y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla».
Moisés
hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una
serpiente mordía a uno, él miraba a la serpiente de bronce y quedaba
curado.
R. No olvidéis las acciones del Señor.
Escucha, pueblo mío, mi enseñanza,
inclina el oído a las palabras de mi boca:
que voy a abrir mi boca a las sentencias,
para que broten los enigmas del pasado. R.
Cuando los hacía morir, lo buscaban,
y madrugaban para volverse hacia Dios;
se acordaban de que Dios era su roca,
el Dios Altísimo su redentor. R.
Lo adulaban con sus bocas,
pero sus lenguas mentían:
su corazón no era sincero con él,
ni eran fieles a su alianza. R.
Él, en cambio, sentía lástima,
perdonaba la culpa y no los destruía:
una y otra vez reprimió su cólera,
y no despertaba todo su furor. R.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2, 6-11
Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor,
para gloria de Dios Padre.
En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:
—«Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.
Lo
mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser
elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida
eterna.
Tanto
amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca
ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él».
Reflexión:
El libro del Éxodo nos muestra como la terquedad y la desobediencia hace que Dios muestre al pueblo su descontento, pero el Señor hizo esto para que la comunidad recapacitará y se acercará a Él , por eso hace un signo de curación.
Dios sabe que tenemos debilidades y que a cualquier pequeño aprisco no somos capaces de vividlo y sentir en momento de prueba, puesto que reducimos nuestra fe a simple cosas vacías y vacilantes, queriendo así, estar siempre en prosperidad es por eso que Él , nos condiciona para a través de esto confiemos en su amor y busca sanar nuestras heridas.
Por eso el salmo 77, nos induce a contemplar las maravillas que Dios hace en nuestra vida y como Él actúa en nosotros.
San Pablo nos manifiesta que Cristo se humilla haciéndose hombre suscitando la gloria del Padre e hizo que la voluntad del Dios se cumpliera en Él, para llenar con su inmolación la salvación del mundo, puesto que Jesucristo, nos regala la salvación, por medio del signo de su entrega de amor por nosotros y así nosotros proclamemos que Él es Rey y Señor para , la Majestad el padre su y su Gloria Inmensa.
El evangelio de San Juan nos muestra como es el amor de Dios que le abre a todo hombre la fuente de la salvación entregando a su Único Hijo.
El libro del Éxodo nos muestra como la terquedad y la desobediencia hace que Dios muestre al pueblo su descontento, pero el Señor hizo esto para que la comunidad recapacitará y se acercará a Él , por eso hace un signo de curación.
Dios sabe que tenemos debilidades y que a cualquier pequeño aprisco no somos capaces de vividlo y sentir en momento de prueba, puesto que reducimos nuestra fe a simple cosas vacías y vacilantes, queriendo así, estar siempre en prosperidad es por eso que Él , nos condiciona para a través de esto confiemos en su amor y busca sanar nuestras heridas.
Por eso el salmo 77, nos induce a contemplar las maravillas que Dios hace en nuestra vida y como Él actúa en nosotros.
San Pablo nos manifiesta que Cristo se humilla haciéndose hombre suscitando la gloria del Padre e hizo que la voluntad del Dios se cumpliera en Él, para llenar con su inmolación la salvación del mundo, puesto que Jesucristo, nos regala la salvación, por medio del signo de su entrega de amor por nosotros y así nosotros proclamemos que Él es Rey y Señor para , la Majestad el padre su y su Gloria Inmensa.
El evangelio de San Juan nos muestra como es el amor de Dios que le abre a todo hombre la fuente de la salvación entregando a su Único Hijo.
Miércoles:
Santos Felipe y Santiago Apóstoles (del 3 de Mayo en calendario universal )
Celebramos
juntos a estos dos apóstoles de Jesucristo porque en torno al siglo VI
sus restos fueron llevados a Roma. Ambos pertenecieron al grupo de los
doce Apóstoles, hombres que Jesucristo escogió, preparó y envió para la
predicación de la Buena Nueva, dándole este mandato: "Id pues, y haced
discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del
Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os
he mandado" (Mt 28, 19-20).
Felipe
y Santiago dieron su vida por amor a Jesucristo y a la predicación del
Evangelio. El primero fue crucificado cabeza abajo en Frigia, y Santiago
murió apedreado, hacia el año 62.
Felipe
era natural de Betsaida, junto al lago de Genesaret, donde tantas veces
Jesucristo predicó. Fue primero discípulo de Juan el Bautista, hasta
que Jesús lo llamó a ser Apóstol. Felipe, sin perder tiempo, le anunció a
Natanael que por fin había encontrado al Mesías.
Sabemos
también que estuvo presente en las Bodas de Caná, y que, en el milagro
de la multiplicación de los panes y los peces, fue a él a quien se
dirigió el Señor para preguntarle cómo podían hacer para saciar el
hambre de tanta gente. Interviene, junto a Andrés, en el episodio en que
unos griegos quieren conocer a Jesús. La Tradición dice de Felipe que
llevó el Evangelio a Frigia (Asia Menor) donde fue crucificado.
Santiago,
en cambio, permanece en Jerusalén. Él era pariente del Señor, los
Evangelios nos hablan de él como "el hermano de Jesús", no porque fuera
hermano de sangre, sino porque en el lenguaje bíblico, se les dice
"hermanos" a los parientes cercanos; probablemente Santiago y Jesús
fueran primos. También se lo llama "el Menor" para diferenciarlo del
otro apóstol, Santiago el Mayor, hermano de Juan, martirizado poco
después de la muerte de Cristo. San Pablo dice que el Apóstol Santiago,
junto con San Pedro y San Juan, fueron columnas de la Iglesia primitiva.
En repetidas ocasiones, Jesús quiso estar a solas con ellos.
Santiago
fue Obispo de Jerusalén, donde tuvo lugar el primer Concilio, donde se
trató el tema de la evangelización a los gentiles (cfr. Hech. 15). Se
dedicó a predicar principalmente entre los judíos de Jerusalén, y allí
fue donde lo mataron. Finalmente, Santiago es autor de una de las cartas
del Nuevo Testamento.
¡Cuántas
enseñanzas nos dejan estos dos hombres simples, que dedicaron su vida a
conocer y amar a Cristo, y a llevar su Evangelio a todos los hombres!
Meditemos cuanto nos enseña el Evangelio sobre ellos. Ellos, que
recorrieron el camino de la fe antes que nosotros, nos señalan por dónde
debemos avanzar.
Jesús
llamó a Felipe a pertenecer al grupo de los Apóstoles. Ese "sígueme"
resuena fuertemente en el corazón de este sencillo hombre que anhelaba
el encuentro con el Mesías tan esperado. Y él no puede callar ese
encuentro y le dice a Natanael que había encontrado al Mesías del que
escribieron Moisés y los profetas; le explicaba, en fin, que había
encontrado a la persona que daría sentido a su vida. Ante la
desconfianza de Natanael, Felipe replica "Ven y lo verás" (Jn 1,46). Así
fue, Natanael encontró también al Señor y creyó, y lo siguió llegando a
ser Apóstol. Felipe fue el instrumento de que Jesús se valió para que
Natanael también lo encontrara. Y eso espera también de nosotros, que
demos testimonio de palabra y de vida, de que encontramos a Jesús
(porque Jesús nos encontró primero) y que es a Él al único que seguimos,
porque es nuestra felicidad.
Cuenta
también el Evangelio que en el día de la multiplicación de los panes,
antes de obrar el milagro, Jesús, preocupado por el hambre y las
necesidades de quienes lo seguían, le preguntó a Felipe: "¿Donde vamos a
comprar panes para que coman éstos?" (Jn. 6, 5). Ante la respuesta de
Felipe de que ni 200 denarios alcanzarían para paliar el hambre de la
gente allí reunida, Jesús demuestra cuánto le importan nuestras
necesidades, y que nada para Él es imposible. Multiplica los panes y
todos terminaron saciados. Cuando los cálculos humanos no cierran, no
nos quepa duda de que allí Jesús quiere actuar. Pero lo quiere hacer de
una manera evidente, para que nosotros, que tantas veces nos dormimos y
olvidamos, descubramos su amor misericordioso. Él nos pide un mínimo de
colaboración: cinco panes y dos peces. Todo lo demás va por cuenta de
Él. Y nos da hasta saciarnos, hasta saciar nuestro corazón.
Una
y otra vez Jesús nos quiere enseñar esto: ante el pedido de Felipe
"Señor, muéstranos al Padre y nos basta" (Jn. 14,8), Jesús nos vuelve a
recordar "Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces,
Felipe?" (Jn. 14, 9). Jesús nos pregunta a cada uno: "¿Todavía no te
diste cuenta todo lo que en tu vida tiene que ver conmigo, y qué lejos
estuviste de mi amor cuando te sentiste solo o triste? Fui yo el que en
tantas ocasiones, como tantos días tiene tu vida, salí a tu encuentro y
te ayudé en esto o aquello." En Cristo nos sentimos seguros y amados.
También
Santiago tiene mucho para decirnos. Su fe, bondad y buen ejemplo movió a
la conversión a muchísimos judíos. Pasaba largas jornadas arrodillado
rezando en el templo, adorando a Dios, y se sacrificaba para reparar los
pecados de los hombres. Santiago fue fiel a Dios. Debió dar testimonio
de su fe hasta el extremo. En cierta ocasión, el Sumo Sacerdote Anás II y
los jefes de los judíos, muertos de envidia por la admiración que el
pueblo tenía a Santiago y dado que éste no dejaba de predicar las
maravillas del Señor, decidieron apedrearlo. Las piedras caían sobre su
cuerpo, del mismo modo que Santiago regaba los corazones de aquellos
hombres, levantando su Oración al cielo y diciendo: "Padre Dios, te
ruego que los perdones porque no saben lo que hacen". Hasta el último
momento, en lugar de mirarse a sí mismo y a su dolor, siguió
intercediendo hasta por quienes deseaban su muerte. Esta actitud podemos
imitarla en los pequeños "golpes" que recibimos, cuando nos humillan o
no nos comprenden.
Meditemos
una y otra vez esta frase de la Epístola de Santiago: "La fe sin obras,
está muerta". Hay a nuestro alrededor demasiada personas que, como
aquellos griegos, anhelan conocer a Cristo.
Liturgia de la Palabra:
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 1-8
Os
recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros
aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es
que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha
malogrado vuestra adhesión a la fe.
Porque
lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto:
que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue
sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le
apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de
quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía,
otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los
apóstoles; por último, se me apareció también a mí.
R. A toda la tierra alcanza su pregón.
O bien:
R. Aleluya.
El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R.
Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón,
y hasta los límites del orbe su lenguaje. R.
En aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás:
—«Yo
soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí.
Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis
y lo habéis visto».
Felipe le dice:
—«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
Jesús le replica:
—«Hace
tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha
visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No
crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no
lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus
obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a
las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras
que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis
en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».
Reflexión:
El apóstol San Pablo nos refiere a permanecer en la fe y reconocer que Cristo a resucitado , para que nosotros vivamos la salvación de Dios, puesto que Cristo muere al pecado , para luego saciarnos con su resurrección de la gracia santificante del Padre.
Por tanto, Cristo se le aparece a los apóstoles, con el fin de mostrarle la grandeza de Dios Padre, siendo fieles testigos de ese amor de Dios para con la humanidad, convirtiéndola en lote de su heredad.
Pues bien, el salmo 18 nos invita a deslumbrarnos con la Majestuosidad del Señor y reconocer su Gloria en medio de nosotros , dejando que su pregón nos alcance y seamos llenados de Él.
El evangelio nos muestra la figura de conocer al padre por medio de Jesucristo , y esto es, caminar en la escucha de la palabra de Dios , llevándola a todo el que la necesita, sabiendo que Cristo está presente en esos olvidados de la sociedad y llamándonos a la misericordia para así ,ir por el camino al Padre.
El apóstol San Pablo nos refiere a permanecer en la fe y reconocer que Cristo a resucitado , para que nosotros vivamos la salvación de Dios, puesto que Cristo muere al pecado , para luego saciarnos con su resurrección de la gracia santificante del Padre.
Por tanto, Cristo se le aparece a los apóstoles, con el fin de mostrarle la grandeza de Dios Padre, siendo fieles testigos de ese amor de Dios para con la humanidad, convirtiéndola en lote de su heredad.
Pues bien, el salmo 18 nos invita a deslumbrarnos con la Majestuosidad del Señor y reconocer su Gloria en medio de nosotros , dejando que su pregón nos alcance y seamos llenados de Él.
El evangelio nos muestra la figura de conocer al padre por medio de Jesucristo , y esto es, caminar en la escucha de la palabra de Dios , llevándola a todo el que la necesita, sabiendo que Cristo está presente en esos olvidados de la sociedad y llamándonos a la misericordia para así ,ir por el camino al Padre.
Jueves :
La Ascensión del Señor
Solemnidad
Después
de su pasión y muerte, Jesús se presentó a los apóstoles que había
elegido, dándoles muchas pruebas de que vivía, apareciéndoseles durante
cuarenta días y hablándoles acerca de lo referente al Reino de Dios. Les
prometió que serían bautizados en el Espíritu Santo: «Recibiréis –les
dijo– la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis
mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines
de la tierra». Y entre las muchas instrucciones que les fue dando, San
Mateo recuerda que les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el
cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes
bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y
enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo
estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».
Por
último, a los cuarenta días de su resurrección, el Señor Jesús llevó a
sus discípulos fuera de Jerusalén, a la cima del Monte de los Olivos,
cerca de Betania, y, alzando sus manos, los bendijo. Y sucedió que,
mientras los bendecía, se separó de ellos, fue elevado al cielo, una
nube lo ocultó a sus ojos, y se sentó a la diestra de Dios.
Estando
ellos mirando fijamente al cielo mientras Jesús se iba, se les
aparecieron dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: «Galileos,
¿qué hacéis ahí mirando al cielo? Éste que os ha sido llevado, este
mismo Jesús, vendrá así tal como le habéis visto subir al cielo».
Entonces se volvieron con gran gozo a Jerusalén y perseveraban todos
constantes en la oración, con un mismo espíritu, en compañía de María,
la madre de Jesús.
¡Qué
diferencia entre la escena del Calvario y ésta de la Ascensión! Pero
aquélla era necesaria para llegar a ésta, pasando por la Resurrección.
Son pasos fuertes de la vida de Cristo, que deben serlo también de la
nuestra, no tanto en su cronología cuanto en su dimensión de factores y
perspectivas de nuestro caminar cotidiano: morir con Cristo día a día a
nuestro hombre viejo, para que crezca en nosotros nuestra nueva
condición de hijos de Dios, lanzados hacia la casa del Padre por el
camino que Jesús nos abrió. A los discípulos, el acontecimiento debió
dejarles un sabor agridulce: de gozo y alegría por el triunfo del Señor,
que ahora volvía al seno de la Trinidad, pero como Verbo Encarnado,
hombre como nosotros, para interceder por nosotros; y de pena y tristeza
por lo que tenía de despedida y separación. Además, Jesús les había
prometido el Espíritu, y ellos tenían que prepararse a recibirlo
permaneciendo unidos y constantes en la oración. El deseo y la esperanza
de que esa promesa se cumpliera se volvían más vivos y ardientes en su
ánimo al recordar la misión que Jesús les había encomendado: «Como el
Padre me envió, así os envío yo... Seréis mis testigos hasta los
confines de la tierra... Id, evangelizad y bautizad a todas las
gentes...». ¿Cómo ser fieles al Señor y no defraudarle? La respuesta no
tiene otro punto de partida: la perseverancia en la oración y la gracia
del Espíritu Santo.
Ciertos
acontecimientos de los hijos causan en sus madres sentimientos de
satisfacción y pesadumbre a la vez, por lo que significan de logro y
mejora, y de ausencia y distanciamiento. María, después de lo que sufrió
al pie de la cruz, tuvo que gozar lo indecible al ver a su Hijo
resucitado y al presenciar su gloriosa Ascensión a los cielos, para
sentarse a la derecha del Padre con el cuerpo que había recibido de su
seno maternal; pero el triunfo del Hijo significaba también la
separación y ausencia física, que no podían suplir ni los desvelos de
ella hacia los discípulos ni las atenciones de éstos, y en particular de
San Juan, hacia ella. Una vez más, la Virgen vivió la situación inmersa
en un clima de plena confianza en Dios y de absoluto abandono a su
voluntad, para secundar en todo sus designios
Liturgia de la palabra del día :
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 1, 1-11
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 1, 1-11
En
mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue
haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los
apóstoles que había escogido movido por el Espíritu Santo, y ascendió al
cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas
de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les
habló del Reino de Dios.
Una vez que comían juntos, les recomendó:
—«No
os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre,
de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días
vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo».
Ellos lo rodearon preguntándole:
—«Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?».
Jesús contestó:
—«No
os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha
establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre
vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda
Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo».
Dicho
esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista.
Mientras miraban fijos al cielo, viéndole irse, se les presentaron dos
hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
—«Galileos,
¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha
dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse».
R. Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas.
el Señor, al son de trompetas.
O bien:
R. Aleluya.
Pueblos todos batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor es sublime y terrible,
emperador de toda la tierra. R.
Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas;
tocad para Dios, tocad,
tocad para nuestro Rey, tocad. R.
Porque Dios es el rey del mundo;
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado. R.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 17-23
Hermanos:
Que
el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé
espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de
vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os
llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál
la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos,
según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo,
resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el
cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y
por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el
futuro.
Y
todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia como cabeza, sobre
todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos.
O bien, en el presente año C:
Lectura de la carta a los Hebreos 9, 24-28; 10, 19-23
Cristo
ha entrado no en un santuario construido por hombres —imagen del
auténtico—, sino en el mismo cielo, para ponerse ante Dios,
intercediendo por nosotros.
Tampoco
se ofrece a sí mismo muchas veces —como el sumo sacerdote, que entraba
en el santuario todos los años y ofrecía sangre ajena; si hubiese sido
así, tendría que haber padecido muchas veces, desde el principio del
mundo—. De hecho, él se ha manifestado una sola vez, al final de la
historia, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo.
Por cuanto el destino de los hombres es morir una sola vez. Y después de la muerte, el juicio.
De la misma manera, Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos.
La segunda vez aparecerá, sin ninguna relación al pecado, a los que lo esperan, para salvarlos.
Hermanos,
teniendo entrada libre al santuario, en virtud de la sangre de Jesús,
contando con el camino nuevo y vivo que él ha inaugurado para nosotros a
través de la cortina, o sea, de su carne, y teniendo un gran sacerdote
al frente de la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero y llenos
de fe, con el corazón purificado de mala conciencia y con el cuerpo
lavado en agua pura.
Mantengámonos firmes en la esperanza que profesamos, porque es fiel quien hizo la promesa.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Así
estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al
tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los
pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.
Vosotros
sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido;
vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo
alto».
Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo.
Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo.
Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.
Reflexión:
En este camino pascual,hemos estado meditando sobre la alegría del Cristiano a saber y sentir que Cristo a resucitado y cada uno de nosotros esta llamado a vivir en alegría y gozo, por eso la palabra de Dios nos ha ido condicionarnos para contemplar este misterio de la Ascensión del Señor y así ser restaurados después con la fuerza del Espíritu Santo.
Ahora bien, el libro de los hechos de los Apóstoles, nos muestra como Cristo comparte durante cuarenta días después de su resurrección con sus discípulos y les va preparando el corazón a ver como sube al Padre.
No obstante, en su ascenso vemos como los discípulos, se quedan perplejos a ver la Majestuosidad de Dios, sin embargo unos ángeles les dice que no se queden parados mirando al Cielo, porque de la misma manera que Cristo sube al Padre, así también regresará .
Puesto que Cristo nos deja la gracia de Dios que en pocos días, descenderá sobre nosotros y el Espíritu paráclito que viene a avivar nuestro corazón, llenándolo de alegría .
Por tanto, el salmo 46 nos manifiesta el reinado de Dios y al cual todos estamos llamado , puesto que Él nos invita a darle gracias por todo lo que hace en nuestros días, es claro pues que, nuestras oraciones y alabanza que Dios ascienda en las entrañas de nuestro corazón , dando apertura a vivir su gracia y cumplir su voluntad en medio de nosotros .
Tanto el Apóstol San Pablo , como la carta a los Hebreos nos induce a vivir en el amor a Cristo reconociendo su poderío , que se inmola para darnos la salvación, Sin embargo con su resurrección nos motiva a cumplir la voluntad de Dios y que después de todo el Señor sienta su derecha a Cristo , siendo Él la fuente de nuestra alegría y que reina sobre nosotros para que aprendamos amar al igual que nos enseño en su paso por este mundo.
El evangelio nos presenta como Cristo da unas pautas de como fue su entrega por amor y para generar ala salvación a toda la humanidad, por consiguiente, es el mismo Señor el que guía los apóstoles concediéndole su bendición y iendo hacia patria Celeste como signo de su Reinado en medio de los hombres .
Viernes:
Nota: (hoy comienza la novena al Espiritu Santo )
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles: 18, 9-18
Estando Pablo en Corinto, una noche le dijo el Señor en una visión:
—«No
temas, sigue hablando y no te calles, que yo estoy contigo, y nadie se
atreverá a hacerte daño; muchos de esta ciudad son pueblo mío».
Pablo se quedó allí un año y medio, explicándoles la palabra de Dios.
Pero, siendo Galión procónsul de Acaya, los judíos se abalanzaron en masa contra Pablo, lo condujeron al tribunal y lo acusaron:
—«Éste induce a la gente a dar a Dios un culto contrario a la Ley».
Iba Pablo a tomar la palabra, cuando Galión dijo a los judíos:
—«Judíos,
si se tratara de un crimen o de un delito grave, sería razón escucharos
con paciencia; pero, si discutís de palabras, de nombres y de vuestra
ley, arreglaos vosotros. Yo no quiero meterme a juez de esos asuntos».
Y ordenó despejar el tribunal.
Entonces agarraron a Sóstenes, jefe de la sinagoga, y le dieron una paliza delante del tribunal. Galión no hizo caso.
Pablo
se quedó allí algún tiempo; luego se despidió de los hermanos y se
embarcó para Siria con Priscila y Áquila. En Cencreas se afeitó la
cabeza, porque había hecho un voto.
R. Dios es el rey del mundo.
O bien:
R. Aleluya.
Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor es sublime y terrible,
emperador de toda la tierra. R.
Él nos somete los pueblos
y nos sojuzga las naciones;
él nos escogió por heredad suya:
gloria de Jacob, su amado. R.
Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas:
tocad para Dios, tocad,
tocad para nuestro Rey, tocad. R.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Os
aseguro que lloraréis y os lamentaréis vosotros, mientras el mundo
estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se
convertirá en alegría.
La
mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su
hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la
alegría de que al mundo le ha nacido un hombre. También vosotros ahora
sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y
nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no me preguntaréis nada».
Reflexión:
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos manifiesta la misión evangelizadora, en la cual a pesar de las dificultades, el Señor nos motiva a seguir adelante, por lo tanto, no hay nada que nos pueda separar de Dios.
Por eso el salmo 46 nos reafirma que Dios es el Rey del Mundo que viene a nuestro encuentro para fortalecernos y sentirle en nuestra vida que desborda su amor sobre cada uno de sus fieles.
El evangelio nos motiva a estar alegres y que a pesar de sentir tristeza , no debemos permitir que nuestra vida sea un tiempo perdido en el cual anden las tinieblas, por ello , si vivimos con Cristo vivamos en su Luz y sintámonos alegres en todo instante.
Reflexión:
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos manifiesta la misión evangelizadora, en la cual a pesar de las dificultades, el Señor nos motiva a seguir adelante, por lo tanto, no hay nada que nos pueda separar de Dios.
Por eso el salmo 46 nos reafirma que Dios es el Rey del Mundo que viene a nuestro encuentro para fortalecernos y sentirle en nuestra vida que desborda su amor sobre cada uno de sus fieles.
El evangelio nos motiva a estar alegres y que a pesar de sentir tristeza , no debemos permitir que nuestra vida sea un tiempo perdido en el cual anden las tinieblas, por ello , si vivimos con Cristo vivamos en su Luz y sintámonos alegres en todo instante.
Sábado :
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 18, 23-28
Pasado algún tiempo en Antioquía, emprendió Pablo otro viaje y recorrió Galacia y Frigia, animando a los discípulos.
Llegó
a Éfeso un judío llamado Apolo, natural de Alejandría, hombre elocuente
y muy versado en la Escritura. Lo habían instruido en el camino del
Señor, y era muy entusiasta; aunque no conocía más que el bautismo de
Juan, exponía la vida de Jesús con mucha exactitud.
Apolo
se puso a hablar públicamente en la sinagoga. Cuando lo oyeron Priscila
y Áquila, lo tomaron por su cuenta y le explicaron con más detalle el
camino de Dios. Decidió pasar a Acaya, y los hermanos lo animaron y
escribieron a los discípulos de allí que lo recibieran bien. Su
presencia, con la ayuda de la gracia, contribuyó mucho al provecho de
los creyentes, pues rebatía vigorosamente en público a los judíos,
demostrando con la Escritura que Jesús es el Mesías.
.
R. Dios es el rey del mundo.
O bien:
R. Aleluya.
Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor es sublime y terrible,
emperador de toda la tierra. R.
Porque Dios es el rey del mundo:
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado. R.
Los príncipes de los gentiles se reúnen
con el pueblo del Dios de Abrahán;
porque de Dios son los grandes de la tierra,
y él es excelso. R.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Yo os aseguro, si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará.
Hasta
ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que
vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones;
viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré
del Padre claramente.
Aquel
día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por
vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y
creéis que yo salí de Dios.
Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestra como el conocimiento de la Palabra de Dios nos hace auténticos testigos de Mesianismo de Cristo, porque acaece en el hecho de tener a la convicción de que el Señor nos regala su gracia y salvación, por ello, vivamos a plenitud la palabra de Dios en nuestro corazón.
El salmo 46, nos sigue llevando a comprender que la gracia de Dios y su poder renueva nuestro corazón, haciendo que constantemente que demos gracias por todo lo que realiza en medio de nosotros.
El evangelio nos enseña cuán grande es la misericordia de Dios que nos llama siempre aclamarlo y pedirle por todo aquello que necesitamos, y así seamos felices siempre portando la alegría de los hijos de Dios.
Meditación de la palabra de Dios para este séptimo domingo de Pascua.
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 7, 55-60
En aquellos días, Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijó la mirada en el
cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo:
—«Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios».
Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se
abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a
apedrearlo. Los testigos, dejando sus capas a los pies de un joven llamado
Saulo, se pusieron también a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación:
—«Señor Jesús, recibe mi espíritu».
Luego, cayendo de rodillas, lanzó un grito:
—«Señor, no les tengas en cuenta
este pecado».
Y, con estas palabras, expiró.
R. El Señor reina, altísimo sobre toda la tierra.
O bien:
R. Aleluya
El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Justicia
y derecho sostienen su trono. R.
Los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria.
Ante él se postran todos los dioses. R.
Porque tú eres, Señor,
altísimo sobre toda la tierra,
encumbrado sobre
todos los dioses. R.
Lectura del libro del Apocalipsis 22, 12-14. 16-17. 20
Yo, Juan, escuché una voz que me decía:
«Mira, llego en seguida y traigo
conmigo mi salario, para pagar a cada uno su propio trabajo.
Yo soy el alfa y la omega, el primero y el último, el principio y el fin.
Dichosos los que lavan su ropa, para tener derecho al árbol de la vida y
poder entrar por las puertas de la ciudad.
Yo, Jesús, os envío mi ángel con este testimonio para las Iglesias.
Yo soy el retoño y el vástago de David, la estrella luciente de la mañana».
El Espíritu y la novia dicen: «¡Ven!».
El que lo oiga, que repita: «¡Ven!».
El que tenga sed, y quiera, que venga a beber de balde el agua viva.
El que se hace testigo de estas cosas dice:
—«Sí, voy a llegar en seguida».
Amén. Ven, Señor Jesús.
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo:
—«Padre
santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la
palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti,
que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has
enviado.
También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como
nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno,
de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has
amado a mí.
Padre, este es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo
estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la
fundación del mundo.
Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y estos han
conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu
nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy
con ellos».
Reflexión:
El libro de los Hechos de los apóstoles, nos muestra la confianza de Esteban en Cristo jesús, tanto así que ve la gloria de Dios a la que va a hacer participe con su martirio.
Pues muchas hay personas que cierran su corazón , para no aceptar el mensaje de salvación del Señor, por tanto, Esteban nos invita a perdonar a nuestros detractores y a todos aquellos que atentan contra nosotros, puesto que siempre que perdonamos ofensas estamos preparando nuestro corazón para el recibimiento del Espíritu Santo , por medio del amor al prójimo.
No obstante, los cristianos estamos llamado a ser misericordioso y avivar el perdón de igual que Cristo en la cruz perdona nuestros pecados .
Reflexión:
El libro de los Hechos de los apóstoles, nos muestra la confianza de Esteban en Cristo jesús, tanto así que ve la gloria de Dios a la que va a hacer participe con su martirio.
Pues muchas hay personas que cierran su corazón , para no aceptar el mensaje de salvación del Señor, por tanto, Esteban nos invita a perdonar a nuestros detractores y a todos aquellos que atentan contra nosotros, puesto que siempre que perdonamos ofensas estamos preparando nuestro corazón para el recibimiento del Espíritu Santo , por medio del amor al prójimo.
No obstante, los cristianos estamos llamado a ser misericordioso y avivar el perdón de igual que Cristo en la cruz perdona nuestros pecados .
El salmo 96 nos motiva a exclamar :
Los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria ,
pues
ese el llamado a vivir la gracia del amor de Dios al darnos por
amor a Dios por los hermanos que necesitan de nosotros.
Puesto que la Gracia y Justicia de Dios nos reanima a reconocer que su amor por los hombres es eterno que nos lleva a contemplar su Magnificencia en medio de nosotros.
El libro del Apocalipsis nos muestra que Dios es nuestro principio y fin, pero también nos procura a que nos purifiquemos en Espíritu para alejarnos del pecado , puesto que al lavarnos del pecados seremos dignos de reconocer que Dios es el centro de nuestra vida.
Por ello, andemos por los caminos de la paz que Cristo nos ofrece y reconocer su gloria en medio de nosotros, permitiendole al Espíritu que habite en nosotros en el corazón limpio y renovado.
El evangelio nos invita a vivir en la unidad de Dios, pues la unidad es el fruto que nos condiciona a reconocer que Cristo y el Padre son uno y que su Palabra es la verdad de Salvación.
Palabra de Dios para la séptima semana de Pascua.
Lunes:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 19, 1-8
Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó la meseta y llegó a Éfeso. Allí encontró unos discípulos y les preguntó:
—«¿Recibisteis el Espíritu Santo
al aceptar la fe?».
Contestaron:
—«Ni siquiera hemos oído hablar de un Espíritu
Santo».
Pablo les volvió a preguntar:
—«Entonces, ¿qué bautismo habéis
recibido?».
Respondieron:
—«El bautismo de Juan».
Pablo les dijo:
—«El bautismo
de Juan era signo de conversión, y él decía al pueblo que creyesen en el que
iba a venir después, es decir, en Jesús».
Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús; cuando Pablo les
impuso las manos, bajó sobre ellos el Espíritu Santo, y se pusieron a hablar
en lenguas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres.
Pablo fue a la sinagoga y durante tres meses habló en público del reino de
Dios, tratando de persuadirlos.
R. Reyes de la tierra, cantad a Dios.
O bien:
R. Aleluya.
Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos, huyen de su presencia los que lo odian; como el humo se disipa, se disipan ellos; como se derrite la cera ante el fuego, así perecen los impíos ante Dios. R.
En cambio, los justos se alegran,
gozan en la presencia de Dios,
rebosando de alegría.
Cantad a Dios, tocad en su honor,
su nombre es el
Señor. R.
Padre de huérfanos, protector de viudas,
Dios vive en su santa morada.
Dios prepara casa a los desvalidos,
libera a los cautivos y los enriquece.
R.
En aquel tiempo, dijeron los discípulos a Jesús:
—«Ahora sí que hablas claro
y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te
pregunten; por ello creemos que saliste de Dios».
Les contestó Jesús:
—«¿Ahora
creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os
disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo,
porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la
paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al
mundo».
Reflexión:
Reflexión:
La palabra de Dios nos va ya avivando hacia la efusión del Espíritu Santo.
Por eso el libro de los Hechos de los Apóstoles , nos va hablando como el Espíritu Santo va obrando en medio de la comunidad y da su conocer sus dones y frutos, por tanto, reconozcamos que el ser bautizado en Espíritu y verdad radica en vivir los compromisos que adquirimos en la vivencia de la palabra de Dios y para ser purificados con el agua de la salvación tal y como lo refiere el libro del Apocalipsis, para ser ungidos por la gracia de Dios.
Por tanto , en el bautismo adquirimos los compromisos de vivir en el corazón la palabra de Dios, siendo ejemplo vivos de la palabra del Señor y así anunciarla al mundo.
No obstante, el salmo 67, nos invita a vivir y reconocer a Dios en las maravillas de la creación , viendo su misericordia en ellas sobre nosotros.
En el evangelio el Señor nos invita a ver su glorificación y su misericordia para con el mundo y como Cristo se va al Padre y decide vivir en nuestro corazón , creando así su testamento al cual nos llama al manifestar su paz al mundo y vencer así con la fuerza del Espíritu Santo todo aquello que hace que la tierra este en guerra.
Por tanto, como cristianos debemos ser anunciadores de amor y de paz para con los hombres.
Martes:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 20, 17-27
En aquellos días, desde Mileto, mandó Pablo llamar a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso. Cuando se presentaron, les dijo:
—«Vosotros sabéis que todo
el tiempo que he estado aquí, desde el día que por primera vez puse pie en
Asia, he servido al Señor con toda humildad, en las penas y pruebas que me han
procurado las maquinaciones de los judíos.
Sabéis que no he ahorrado medio
alguno, que os he predicado y enseñado en público y en privado, insistiendo a
judíos y griegos a que se conviertan a Dios y crean en nuestro Señor Jesús.
Y
ahora me dirijo a Jerusalén, forzado por el Espíritu.
No sé lo que me espera allí, sólo sé que el Espíritu Santo, de ciudad en
ciudad, me asegura que me aguardan cárceles y luchas. Pero a mí no me importa
la vida; lo que me importa es completar mi carrera, y cumplir el encargo que
me dio el Señor Jesús: ser testigo del Evangelio, que es la gracia de Dios.
He
pasado por aquí predicando el reino, y ahora sé que ninguno de vosotros me
volverá a ver. Por eso declaro hoy que no soy responsable de la suerte de
nadie: nunca me he reservado nada; os he anunciado enteramente el plan de
Dios».
R. Reyes de la tierra, cantad a Dios.
O bien:
R. Aleluya.
Derramaste en tu heredad, oh Dios, una lluvia copiosa, aliviaste la tierra extenuada; y tu rebaño habitó en la tierra que tu bondad, oh Dios, preparó para los pobres. R.
Bendito el Señor cada día, Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación. Nuestro Dios es un Dios que salva, el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. R.
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo:
—«Padre, ha
llegado la hora,
glorifica a tu Hijo,
para que tu Hijo te glorifique
y, por el
poder que tú le has dado sobre toda carne,
dé la vida eterna a los que le
confiaste.
Ésta es la vida eterna:
que te conozcan a ti, único Dios verdadero,
y a tu enviado, Jesucristo.
Yo te he glorificado sobre la tierra,
he coronado
la obra que me encomendaste.
Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti,
con la
gloria que yo tenía cerca de ti,
antes que el mundo existiese.
He manifestado tu nombre
a los hombres que me diste de en medio del mundo.
Tuyos eran, y tú me los diste,
y ellos han guardado tu palabra.
Ahora han
conocido que todo lo que me diste procede de ti,
porque yo les he comunicado
las palabras que tú me diste,
y ellos las han recibido,
y han conocido
verdaderamente que yo salí de ti,
y han creído que tú me has enviado.
Te ruego
por ellos;
no ruego por el mundo,
sino por éstos que tú me diste, y son tuyos.
Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío;
y en ellos he sido glorificado.
Ya no
voy a estar en el mundo,
pero ellos están en el mundo,
mientras yo voy a ti».
Reflexión :
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos va mostrando poco a poco como el Espíritu de Dios actúa en nosotros para llevarnos a comtemplar la obra de Dios, por tanto, Pablo muestra su camino en el proceso de fe y como Cristo nos invita a anunciar con su Espíritu Santo su Palabra . Puesto que el plan de Dios nos motiva a buscar su salvación.
El salmo 67 nos manifiesta las bendiciones que Dios hace sobre nosotros, por ello, demosles gracias por todo lo que hace en nostros porque inunda nuestro ser de su presencia.
El evangelio nos motiva Cristo a sentir un nosotros su glorificación y como Él va a nuestro encuentro para sanar nuestras heridas, por consiguiente, nos regala la bendición de la redención , ya que nos llama a contemplar las obras de Dios.
Miércoles:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 20, 28-38
En aquellos días, decía Pablo a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso:
—«Tened cuidado de vosotros y del rebaño que el Espíritu Santo os ha encargado
guardar, como pastores de la Iglesia de Dios, que él adquirió con su propia
sangre.
Ya sé que, cuando os deje, se meterán entre vosotros lobos feroces,
que no tendrán piedad del rebaño. Incluso algunos de vosotros deformarán la
doctrina y arrastrarán a los discípulos. Por eso, estad alerta: acordaos que
durante tres años, de día y de noche, no he cesado de aconsejar con lágrimas
en los ojos a cada uno en particular. Ahora os dejo en manos de Dios y de su
palabra de gracia, que tiene poder para construiros y daros parte en la
herencia de los santos. A nadie le he pedido dinero, oro ni ropa. Bien sabéis
que estas manos han ganado lo necesario para mí y mis compañeros. Siempre os
he enseñado que es nuestro deber trabajar para socorrer a los necesitados,
acordándonos de las palabras del Señor Jesús: "Hay más dicha en dar que en
recibir"».
Cuando terminó de hablar, se pusieron todos de rodillas, y rezó. Se echaron
a llorar y, abrazando a Pablo, lo besaban; lo que más pena les daba era lo que
había dicho, que no volverían a verlo. Y lo acompañaron hasta el barco.
R. Reyes de la tierra, cantad a Dios.
O bien:
R. Aleluya.
Oh Dios, despliega tu poder, tu poder, oh Dios, que actúa en favor nuestro. A tu templo de Jerusalén traigan los reyes su tributo. R.
Reyes de la tierra, cantad a Dios,
tocad para el Señor,
que avanza por
los cielos,
los cielos antiquísimos,
que lanza su voz, su voz poderosa:
«Reconoced el poder de Dios». R.
Sobre Israel resplandece su majestad,
y su poder, sobre las nubes.
¡Dios sea bendito! R.
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo:
—«Padre
santo,
guárdalos en tu nombre, a los que me has dado,
para que sean uno, como
nosotros.
Cuando estaba con ellos,
yo guardaba en tu nombre a los que me
diste,
y los custodiaba,
y ninguno se perdió,
sino el hijo de la perdición,
para que se cumpliera la Escritura.
Ahora voy a ti,
y digo esto en el mundo
para que ellos mismos tengan mi
alegría cumplida.
Yo les he dado tu palabra,
y el mundo los ha odiado porque
no son del mundo,
como tampoco yo soy del mundo.
No ruego que los retires del
mundo,
sino que los guardes del mal.
No son del mundo,
como tampoco yo soy del
mundo.
Conságralos en la verdad;
tu palabra es verdad.
Como tú me enviaste al
mundo,
así los envío yo también al mundo.
Y por ellos me consagro yo,
para que
también se consagren ellos en la verdad».
Reflexión :
En el libro de los Hechos de los Apóstoles, Pablo nos hace el mismo llamado de Cristo a estar despierto y mantener al pueblo de Dios de los lobos feroces que vienen disfrazados de ovejas para destruir todo lo que ha hecho el Señor, es por eso que el llamado de Dios es estar preparados y optar por vivir el evangelio, sabiendo que existen dificultades, puesto hay que saber que Dios siemprer está con nosotros y viene a nuestro auxilio. Por eso el salmo 67 nos motiva a reconocer el poderío de Dios que nos invita a reconocer su misericordia para con nosotros que viene constantemente a sanarnos y redimirnos . En el evangelio, el Señor nos invita a confiar en el Padre y orar a Él para que nos ayude a anunciar las palabras de vida eterna de su Hijo.
Con esto, el evagelista nos condiciona a ser anunciadores de la verdad de Dios y por tanto esa es la virtud de todos los cristianos de vivir en la verdad de Jesús.
Jueves:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles: 22, 30; 23, 6-11
En aquellos días, queriendo el tribuno poner en claro de qué acusaban a Pablo los judíos, mandó desatarlo, ordenó que se reunieran los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno, bajó a Pablo y lo presentó ante ellos.
Pablo sabía que una parte del Sanedrín eran fariseos y otra saduceos y gritó:
—«Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo, y me juzgan porque espero la
resurrección de los muertos».
Apenas dijo esto, se produjo un altercado entre
fariseos y saduceos, y la asamblea quedó dividida. (Los saduceos sostienen que
no hay resurrección, ni ángeles, ni espíritus, mientras que los fariseos
admiten todo esto.)
Se armó un griterío, y algunos escribas del partido
fariseo se pusieron en pie, porfiando:
—«No encontramos ningún delito en este
hombre; ¿y si le ha hablado un espíritu o un ángel?».
El altercado arreciaba, y
el tribuno, temiendo que hicieran pedazos a Pablo, mandó bajar a la guarnición
para sacarlo de allí y llevárselo al cuartel.
La noche siguiente, el Señor se le presentó y le dijo:
—«¡Ánimo! Lo mismo
que has dado testimonio a favor mío en Jerusalén tienes que darlo en Roma».
R. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
O bien:
R. Aleluya.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: «Tú eres mi bien». El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano. R.
Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. R.
Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R.
Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R.
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo:
—«Padre
santo, no sólo por ellos ruego,
sino también por los que crean en mí por la
palabra de ellos,
para que todos sean uno,
como tú, Padre, en mí, y yo en ti,
que ellos también lo sean en nosotros,
para que el mundo crea que tú me has
enviado.
También les di a ellos la gloria que me diste,
para que sean uno,
como nosotros somos uno;
yo en ellos, y tú en mí,
para que sean completamente
uno,
de modo que el mundo sepa que tú me has enviado
y los has amado como me
has amado a mí.
Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo
donde yo
estoy y contemplen mi gloria, la que me diste,
porque me amabas, antes de la
fundación del mundo.
Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he
conocido,
y éstos han conocido que tú me enviaste.
Les he dado a conocer y les
daré a conocer tu nombre,
para que el amor que me tenías esté con ellos,
como
también yo estoy con ellos».
Reflexión :
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos resalta el signo de la conversión y la busqueda de Cristo , pero sobretodo como el Señor viene a nuestro encuentro a guiarnos por el buen camino y alejarnos de la perdición y ver su salvación para con el hombre.
Por ende, el salmo 15 nos invita a poner nuestra confianza en Dios, porque Él es el único que nos puede conceder la salvación y la redención de nuestras culpas insertandonos en su pueblo santo.
En el evangelio el Señor sigue en oración pidiendo por cada uno de nosotros para que nos mantengamos firmes en la palabra de Dios y creer que Cristo es el autor de la salvación y por consiguiente, de la nueva creación .
Viernes :
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos resalta el signo de la conversión y la busqueda de Cristo , pero sobretodo como el Señor viene a nuestro encuentro a guiarnos por el buen camino y alejarnos de la perdición y ver su salvación para con el hombre.
Por ende, el salmo 15 nos invita a poner nuestra confianza en Dios, porque Él es el único que nos puede conceder la salvación y la redención de nuestras culpas insertandonos en su pueblo santo.
En el evangelio el Señor sigue en oración pidiendo por cada uno de nosotros para que nos mantengamos firmes en la palabra de Dios y creer que Cristo es el autor de la salvación y por consiguiente, de la nueva creación .
Viernes :
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 25, 13-21
En aquellos días, el rey Agripa llegó a Cesarea con Berenice para cumplimentar a Festo, y se entretuvieron allí bastantes días. Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole:
—«Tengo aquí un preso, que ha dejado Félix;
cuando fui a Jerusalén, los sumos sacerdotes y los ancianos judíos presentaron
acusación contra él, pidiendo su condena. Les respondí que no es costumbre
romana ceder a un hombre por las buenas; primero el acusado tiene que carearse
con sus acusadores, para que tenga ocasión de defenderse. Vinieron conmigo a
Cesarea, y yo, sin dar largas al asunto, al día siguiente me senté en el
tribunal y mandé traer a este hombre. Pero, cuando los acusadores tomaron la
palabra, no adujeron ningún cargo grave de los que yo suponía; se trataba sólo
de ciertas discusiones acerca de su religión y de un difunto llamado Jesús,
que Pablo sostiene que está vivo. Yo, perdido en semejante discusión, le
pregunté si quería ir a Jerusalén a que lo juzgase allí. Pero, como Pablo ha
apelado, pidiendo que lo deje en la cárcel, para que decida su majestad, he
dado orden de tenerlo en prisión hasta que pueda remitirlo al César».
R. El Señor puso en el cielo su trono.
O bien:
R. Aleluya.
Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. R.
Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus
fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros
delitos. R.
El Señor puso en el cielo su trono,
su soberanía gobierna el universo.
Bendecid al Señor, ángeles suyos,
poderosos ejecutores de sus órdenes. R.
Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro:
—«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?».
Él le
contestó:
—«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
—«Apacienta mis
corderos».
Por segunda vez le pregunta:
—«Simón, hijo de Juan, ¿me amas?».
Él le
contesta:
—«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Él le dice:
—«Pastorea mis
ovejas».
Por tercera vez le pregunta:
—«Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?».
Se
entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le
contestó:
—«Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
—«Apacienta mis ovejas.
Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e
ibas a donde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te
ceñirá y te llevará a donde no quieras».
Esto dijo aludiendo a la muerte con
que iba a dar gloria a Dios.
Dicho esto, añadió:
—«Sígueme».
Reflexión :
La palabra de Dios nos a condicionado nuestro corazón , a comtemplar como Dios guía así hijos predilectos con su espíritu Santo a cumplir su palabra de Salvación.
Pues bien ante la grandeza y la magnificencia de Dios , el hombre no comprende el actuar de Dios y su voluntad, por eso estos reyes no sabe que decir al respecto porque tienen sus corazones alejados y por eso Pablo quiere cumplir la voluntad de Dios y esto es lo que quiere mostrarnos el libro de los Hechos de los Apóstoles.
No obstante el salmo 102, nos acerca a ver la grandeza de Dios y a bendecir su nombre con nuestra alma por medio del obrar y sentir la gracia de Dios.
El evangelio nos motiva a estar comprometidos a amar a Dios y dejar que su voluntad se haga efectiva en nosotros.
Puesto que Jesús nos llama a servirle y vivir en el amor al prójimo y la iluminación a la palabra de Dios a todos aquellos que necesitan de ella.
Sábado :
San Matías Apóstol :
Poco
es lo que conocemos sobre Matías, quien ocupó un lugar entre los
Apóstoles, luego de la muerte de Judas Iscariote. El libro de los
“Hechos de los Apóstoles” guarda un gran silencio al rededor de este
Apóstol. Sin embargo dejó a la Iglesia su valioso testimonio de fe.
Liturgia de la palabra:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 1, 15-17. 20-26
Uno de aquellos días, Pedro se puso en pie en medio de los hermanos y dijo (había reunidas unas ciento veinte personas):
—«Hermanos, tenía que cumplirse lo que el Espíritu
Santo, por boca de David, había predicho, en la Escritura, acerca de
Judas, que hizo de guía a los que arrestaron a Jesús. Era uno de nuestro
grupo y compartía el mismo ministerio.
En el libro de los Salmos está escrito: "Que su
morada quede desierta, y que nadie habite en ella", y también: "Que su
cargo lo ocupe otro".
Hace falta, por tanto, que uno se asocie a nosotros
como testigo de la resurrección de Jesús, uno de los que nos
acompañaron mientras convivió con nosotros el Señor Jesús, desde que
Juan bautizaba, hasta el día de su ascensión».
Propusieron dos nombres: José, apellidado Barsabá, de sobrenombre Justo, y Matías. Y rezaron así:
—«Señor, tú penetras el corazón de todos; muéstranos a
cuál de los dos has elegido para que, en este ministerio apostólico,
ocupe el puesto que dejó Judas para marcharse al suyo propio».
Echaron suertes, le tocó a Matías, y lo asociaron a los once apóstoles.
R. El Señor lo sentó con los príncipes de su pueblo.
O bien:
R. Aleluya.
Alabad, siervos del Señor, alabad el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre. R.
De la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.
El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos. R.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra? R.
Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo. R.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi
amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y
permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.
Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo
que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he
oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo
quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y
vuestro fruto dure.
De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé.
Esto os mando: que os améis unos a otros».
Reflexión :
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestra la elección de Matías entre el grupo de los apóstoles y a la misión que Dios deparará para Él , llamando a nosotros a estar prestos a la escucha de la palabra de Dios y por supuesto a cumplir la misión que nos quier e dar a nosotros.
El salmo 112 , nos motiva a darle gracias a Dios bendiciendo todo lo que hace en nosotros y contemplar sus maravillas.
El evangelio nos invita a permanecer en el amor de Dios y saber que si permanecemos en Él y encontraremos su misericordia para con cada uno de nosotros , para permanecer en unidad en Cristo , Él que con el Padre es uno , nos llama a un pueblo de amor que viva en paz y armonía reconociendo la palabra de Dios en nuestro corazón.
VIGILIA DE PENTECOSTÉS (EN LA TARDE DEL SÁBADO)
LITURGIA DE LA PALABRA:
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del Génesis 11, 1-9
Toda la tierra hablaba la misma lengua con las mismas palabras.
Al emigrar (el hombre) de oriente, encontraron una llanura en el país de
Senaar y se establecieron allí.
Y se dijeron unos a otros:
—«Vamos a preparar ladrillos y a cocerlos».
Emplearon ladrillos en vez de piedras, y alquitrán en vez de cemento.
Y dijeron:
—«Vamos a construir una ciudad y una torre que alcance al cielo,
para hacernos famosos, y para no dispersarnos por la superficie de la tierra».
El Señor bajó a ver la ciudad y la torre que estaban construyendo los
hombres; y se dijo:
—«Son un solo pueblo con una sola lengua. Si esto no es más
que el comienzo de su actividad, nada de lo que decidan hacer les resultará
imposible. Voy a bajar y a confundir su lengua, de modo que uno no entienda la
lengua del prójimo».
El Señor los dispersó por la superficie de la tierra y cesaron de construir
la ciudad.
Por eso se llama Babel, porque allí confundió el Señor la lengua de toda la
tierra, y desde allí los dispersó por la superficie de la tierra.
Salmo responsorial: Salmo 32, 4-5. 6-7. 12-13. 20 y 22 (R.: 5b)
R. La misericordia del Señor llena la tierra.
La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales.
El ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R.
La palabra del Señor hizo el cielo,
el aliento de su boca, sus ejércitos;
encierra en un orbe las aguas marinas,
mete en un depósito el océano. R.
el aliento de su boca, sus ejércitos;
encierra en un orbe las aguas marinas,
mete en un depósito el océano. R.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R.
el pueblo que él escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R.
Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R.
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura del libro del Éxodo 19, 3-8a. 16-20b
En aquellos días, Moisés subió hacia Dios.
El Señor lo llamó desde el
monte, diciendo:
—«Así dirás a la casa de Jacob, y esto anunciarás a los
israelitas:
«Ya habéis visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo a
vosotros os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí. Ahora, pues,
si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi
propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra;
seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa. Éstas son las
palabras que has de decir a los israelitas».
Moisés convocó a los ancianos del
pueblo y les expuso todo lo que el Señor le había mandado.
Todo el pueblo, a
una, respondió:
—«Haremos todo cuanto ha dicho el Señor».
Al tercer día, al rayar el alba, hubo truenos y relámpagos y una densa nube
sobre el monte y un poderoso resonar de trompeta; y todo el pueblo que estaba
en el campamento se echó a temblar.
Moisés hizo salir al pueblo del campamento
para ir al encuentro de Dios y se detuvieron al pie del monte. Todo el Sinaí
humeaba, porque el Señor había descendido sobre él en forma de fuego. Subía
humo como de un horno, y todo el monte retemblaba con violencia. El sonar de
la trompeta se hacía cada vez más fuerte; Moisés hablaba, y Dios le respondía
con el trueno. El Señor bajó al monte Sinaí, a la cumbre del monte, y llamó a
Moisés a la cima de la montaña.
Salmo responsorial: Salmo 18, 8. 9. 10. 11 (R.: Jn 6,68)
R. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.
La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante. R.
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante. R.
Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos. R.
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos. R.
La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y eternamente justos. R.
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y eternamente justos. R.
Más preciosos que el oro,
más que el oro fino;
más dulces que la miel
de un panal que destila. R.
más que el oro fino;
más dulces que la miel
de un panal que destila. R.
TERCERA LECTURA
Lectura del libro de Ezequiel 37,1-14
En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre mí
y, con su Espíritu, el Señor me sacó y me colocó en medio de un valle
todo lleno de huesos. Me hizo dar vueltas y vueltas en torno a ellos:
eran innumerables sobre la superficie del valle y estaban completamente
secos.
Me pregunto:
—«Hijo de Adán, ¿podrán revivir estos huesos?».
Yo respondí:
—«Señor, tú lo sabes».
Él me dijo:
—«Pronuncia un oráculo sobre estos huesos y diles:
“¡Huesos secos, escuchad la palabra del Señor! Así dice el Señor a
estos huesos: Yo mismo traeré sobre vosotros espíritu, y viviréis.
Pondré sobre vosotros tendones, haré crecer sobre vosotros carne,
extenderé sobre vosotros piel, os infundiré espíritu, y viviréis. Y
sabréis que yo soy el Señor”».
Y profeticé como me había ordenado y, a la voz de mi
oráculo, hubo un estrépito, y los huesos se juntaron hueso con hueso.
Me fijé en ellos: tenían encima tendones, la carne había crecido, y la
piel los recubría; pero no tenían espíritu.
Entonces me dijo:
—«Conjura al espíritu, conjura, hijo de Adán, y di
al espíritu: “Así dice el Señor: De los cuatro vientos ven, espíritu, y
sopla sobre estos muertos para que vivan”».
Yo profeticé como me había ordenado; vino sobre
ellos el espíritu, y revivieron y se pusieron en pie. Era una multitud
innumerable.
Y me dijo:
—«Hijo de Adán, estos huesos son la entera casa de
Israel, que dice: “Nuestros huesos están secos, nuestra esperanza ha
perecido, estamos destrozados”. Por eso, profetiza y diles: “Así dice
el Señor: Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de
vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y,
cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo
mío, sabréis que soy el Señor. Os infundiré mi espíritu, y viviréis;
os colocaré en vuestra tierra y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo
hago”». Oráculo del Señor.
Salmo responsorial: Salmo 106, 23-24. 25-26. 28-29. 30-31 (R.: 1)
R. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.
Entraron en naves por el mar,
comerciando por las aguas inmensas.
Contemplaron las obras de Dios,
sus maravillas en el océano. R.
comerciando por las aguas inmensas.
Contemplaron las obras de Dios,
sus maravillas en el océano. R.
Él habló y levantó un viento tormentoso,
que alzaba las olas a lo alto;
subían al cielo, bajaban al abismo,
el estómago revuelto por el mareo. R.
que alzaba las olas a lo alto;
subían al cielo, bajaban al abismo,
el estómago revuelto por el mareo. R.
Pero gritaron al Señor en su angustia,
y los arrancó de la tribulación.
Apaciguó la tormenta en suave brisa,
y enmudecieron las olas del mar. R.
y los arrancó de la tribulación.
Apaciguó la tormenta en suave brisa,
y enmudecieron las olas del mar. R.
Se alegraron de aquella bonanza,
y él los condujo al ansiado puerto.
Den gracias al Señor por su misericordia,
por las maravillas que hace con los hombres. R.
y él los condujo al ansiado puerto.
Den gracias al Señor por su misericordia,
por las maravillas que hace con los hombres. R.
CUARTA LECTURA
Lectura de la profecía de Joel 3, 1-5
Así dice el Señor:
—«Derramaré mi Espíritu sobre toda carne:
profetizarán vuestros hijos e hijas,vuestros ancianos soñarán sueños,
vuestros jóvenes verán visiones.También sobre mis siervos y siervas
derramaré mi Espíritu aquel día.Haré prodigios en cielo y tierra:
sangre, fuego, columnas de humo.El sol se entenebrecerá,
la luna se pondrá como sangre,antes de que llegue el día del Señor,
grande y terrible.Cuantos invoquen el nombre el Señor
se salvarán.Porque en el monte del Sión y en Jerusalén quedará un resto;
como lo ha prometido el Señor
a los supervivientes que él llamó».
R. Envía tu Espíritu, Señor,
y repuebla la faz de la tierra
y repuebla la faz de la tierra
Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
Te vistes de belleza y majestad,
la luz te envuelve como un manto. R.
¡Dios mío, qué grande eres!
Te vistes de belleza y majestad,
la luz te envuelve como un manto. R.
Cuántas son tus obras,
Señor, y todas las hiciste con sabiduría;
la tierra está llena de tus criaturas. R.
Señor, y todas las hiciste con sabiduría;
la tierra está llena de tus criaturas. R.
Todos ellos aguardan
a que les eches comida a su tiempo;
se la echas, y la atrapan;
abres tu mano, y se sacian de bienes R.
a que les eches comida a su tiempo;
se la echas, y la atrapan;
abres tu mano, y se sacian de bienes R.
Les retiras el aliento, y expiran
y vuelven a ser polvo;
envías tu aliento, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra. R.
y vuelven a ser polvo;
envías tu aliento, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra. R.
EPÍSTOLA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 22-27
Hermanos:
Sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella
con dolores de parto.
Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las
primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la hora de ser
hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.
Porque en esperanza fuimos
salvados. Y una esperanza que se ve ya no es esperanza. ¿Cómo seguirá
esperando uno aquello que ve?
Cuando esperamos lo que no vemos, aguardamos con
perseverancia.
Pero además el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad,
porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo
intercede por nosotros con gemidos inefables.
Y el que escudriña los corazones
sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es
según Dios.
Lectura del santo evangelio según san Juan 7, 37-39
El último día, el más solemne de las fiestas, Jesús, en pie, gritaba:
—«El
que tenga sed, que venga a mí; el que cree en mí, que beba. Como dice
la Escritura: de sus entrañas manarán torrentes de agua viva».
Decía esto refiriéndose al Espíritu que habían de recibir los que creyeran
en él.
Todavía no se había dado el Espíritu, porque Jesús no había sido
glorificado.
Reflexión :
La palabra de Dios de este día glorioso nos manifiesta en como Dios ha hecho su misericordia y muestra que Él es único que nos puede dar la salvación , pues bien, en el libro del Génesis , Dios ve la desobediencia del hombre y lo reparte por su pecado en Babel , pero Dios le manifiesta la diversidad de dones y lenguas que vana a regir el mundo y esto es una prefiguración del anuncio anticipado de la palabra de Dios en todas las lenguas de la tierra.
El libro del Éxodo nos motiva a ver el cambio que hace Dios en nuestra vida para así recibir el derramamiento de su gracia en nosotros para la salvación .
Por su parte el profeta Ezequiel nos habla del derramamiento del espíritu de Dios y su recibimiento en nuestro corazón para anunciar la palabra de Dios valerosamente a toda la creación.
El libro de Joel nos reafirma que Dios envía su Espíritu para profetizar y anunciar su palabra en nosotros para la salvación de los hombres .
San Pablo nos condiciona a vivir lsa gracia de Dios que la concede el Espíritu Santo y así reconocer que Cristo es rey y que su Espíritu Santo es que hace valiente y así reconocer las obras de Dios en su creación.
El evangelo nos llama a saciar nuestra sed en Cristo por medio de la efusión del espíritu Santo en nosotros .
Liturgia de la palabra para el día de Pentecostés
Misa del día : Liturgia de la palabra de Dios
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles: 2, 1-11
Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar.
De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la
casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que
se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu
Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que
el Espíritu le sugería.
Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones
de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados,
porque cada uno los oía hablar en su propio idioma. Enormemente sorprendidos
preguntaban:
«¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo
es que cada uno los oímos hablar en nuestra lengua nativa?
Entre nosotros hay
partos, medos y elamitas, otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en
el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia
que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma, otros judíos o
prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las
maravillas de Dios en nuestra propia lengua».
R. Envía tu Espíritu, Señor,
y repuebla la faz de la tierra.
y repuebla la faz de la tierra.
O bien:
R. Aleluya.
Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
Cuántas son tus obras, Señor;
la tierra está llena de tus criaturas. R.
¡Dios mío, qué grande eres!
Cuántas son tus obras, Señor;
la tierra está llena de tus criaturas. R.
Les retiras el aliento, y expiran
y vuelven a ser polvo;
envías tu aliento, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra. R.
y vuelven a ser polvo;
envías tu aliento, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra. R.
Gloria a Dios para siempre,
goce el Señor con sus obras.
Que le sea agradable mi poema,
y yo me alegraré con el Señor. R.
goce el Señor con sus obras.
Que le sea agradable mi poema,
y yo me alegraré con el Señor. R.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 3b-7. 12-13
Hermanos:
Nadie puede decir «Jesús es Señor», si no es bajo la acción del Espíritu Santo.
Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay
diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de
funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. En cada uno se
manifiesta el Espíritu para el bien común.
Porque, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos
miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son
un solo cuerpo, así es también Cristo.
Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres,
hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y
todo hemos bebido de un solo Espíritu.
Secuencia
Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.
Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los
discípulos en su casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en
esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
—«Paz a vosotros».
Y, diciendo
esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de
alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
—«Paz a vosotros. Como el Padre me ha
enviado, así también os envió yo».
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre
ellos y les dijo:
—«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los
pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan
retenidos».
Palabra del Señor.
En el presente año C, pueden utilizarse también las siguientes lecturas:
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 8-17
Hermanos:
Los que viven sujetos a la carne no pueden agradar a
Dios. Pero vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya
que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu
de Cristo no es de Cristo.
Pues bien, si Cristo está en vosotros, el cuerpo
está muerto por el pecado, pero el espíritu vive por la justificación
obtenida. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos
habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús
vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que
habita en vosotros.
Así pues, hermanos, estamos en deuda, pero no con
la carne para vivir carnalmente. Pues si vivís según la carne, vais a la
muerte; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo,
viviréis.
Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios.
Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para
recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace
gritar: «¡Abba!» (Padre).
Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio
concorde: que somos hijos de Dios; y, si somos hijos, también herederos;
herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con él para
ser también con él glorificados.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros.
El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho».
Reflexión:
La celebración de la fiesta al Espíritu Santo nos reafirma a reconocer que Dios es nuestro Padre y que Hijo Jesucristo hacen unidad y por medio de ellos somos santicados .
Por tanto, Pentecostés es la fiesta del derramamiento del Espíritu Santo y por ende el nacimiento de la Iglesia para anunciar el mensaje salvifico de Cristo .
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos va mostrando como los apóstoles están tristes y con miedo , cuando viene el espíritu Santo en forma de lenguas de fuego para consolarlos y hacerlos valerosos para anunciar el mensaje de Salvación.
Ahora bien, los lideres religiosos de la época al ver que los apóstoles hablaban de las maravillas de Dios en los diferentes idiomas de la tierra , como signo de la propagación de la palabra a toda la creación.
Por eso el salmo nos motiva a dar gracias a Dios por todo lo que hace en nosotros, tanto así que manda su Espíritu para repoblar la tierra.
San Pablo nos dice que es el Espíritu Santo el que nos motiva a reconocer que Dios es el rey de nuestra vida y que Cristo es quién gobierna en nosotros y así proclamamos esta gran verdad en nuestras vidas .
La Secuencia nos muestra que el Espíritu Santo es el viene en nuestro consuelo y por tanto , nos hace participes de las maravillas de Dios en nuestra vida.
El evangelio de San Juan nos motiva a sentir que el Espíritu Santo es nuestro defensor y que nos trae la paz , por consiguiente, el Señor nos condiciona a reconocer que su Espíritu es el que nos enseña todo por medio de la gracia de Dios .