Meditación de la palabra de Dios para la cuarta semana de Pascua .

Lunes :

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 11, 1-18

En aquellos días, los apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. Cuando Pedro subió a Jerusalén, los partidarios de la circuncisión le reprocharon:
—«Has entrado en casa de incircuncisos y has comido con ellos».
Pedro entonces se puso a exponerles los hechos por su orden:
—«Estaba yo orando en la ciudad de Jafa, cuando tuve en éxtasis una visión: Algo que bajaba, una especie de toldo grande, cogido de los cuatro picos, que se descolgaba del cielo hasta donde yo estaba. Miré dentro y vi cuadrúpedos, fieras, reptiles y pájaros. Luego oí una voz que me decía: "Anda, Pedro, mata y come". Yo respondí: "Ni pensarlo, Señor; jamás ha entrado en mi boca nada profano o impuro". La voz del cielo habló de nuevo: "Lo que Dios ha declarado puro, no lo llames tú profano". Esto se repitió tres veces, y de un tirón lo subieron todo al cielo.
En aquel preciso momento se presentaron, en la casa donde estábamos, tres hombres que venían de Cesarea con un recado para mí. El Espíritu me dijo que me fuera con ellos sin más. Me acompañaron estos seis hermanos, y entramos en casa de aquel hombre. Él nos contó que había visto en su casa al ángel que, en pie, le decía: "Manda recado a Jafa e invita a Simón Pedro a que venga; lo que te diga te traerá la salvación a ti y a tu familia".
En cuanto empecé a hablar, bajó sobre ellos el Espíritu Santo, igual que había bajado sobre nosotros al principio; me acordé de lo que había dicho el Señor: "Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo". Pues, si Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para oponerme a Dios?».
Con esto se calmaron y alabaron a Dios diciendo:
—«También a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida».

Salmo responsorial: Salmo 41, 2-3; 42, 3. 4 (R.: cf. 41, 3a)

R. Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo.

O bien:

R. Aleluya.

Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío;
tiene sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios? R.

Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada. R.

Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío. R.


Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús:
—«Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
—«Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».
Palabra del Señor.

O bien en el ciclo A cuando el evangelio precedente se ha leído el día anterior:


Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 11-18

En aquel tiempo, dijo Jesús:
—«Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.
Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre».

Reflexión:
 
La  palabra de Dios poco a  poco nos  va acercando a la celebración efusión del Espíritu, es  por eso que el libro de  los  hechos de  los  Apóstoles  , nos  muestra  como el Señor  muestra su salvación a toda la  tierra  y hace que  misericordia se  manifieste a  todo el que confía  y cree en la  palabra de Dios en su corazón , sin embargo vemos  como algunos hermanos  se  distorcionan por este hecho , pero el Espíritu Santo les  instruye  por  medio de Pedro a  crecer  en gracia  y no hacer exclusiones  y recibir a  todo aquel que el Señor  llama a  su servicio. 


Por  tanto el salmo 41  nos  invita a  tener sed de Dios  y confiar en su infinita  misericordia  que descienda a cada  uno que  confiamos en Él , para así poder  refugiarnos en el gran amor de Dios  . 

El evangelio de San Juan en el capítulo 10 , nos  motiva a escuchar a Dios  y estar así en su redil , puesto que el Único pastor  de  nuestra  vida es  Jesucristo, quién guía asus  ministros  para que  como siervos  sigan llevando al pueblo hacia  la  patria del Padre, viviendo arduamente  la  palabra de Dios en su corazón y manifestar al mundo la alegría que Cristo hace en nosotros . 


Martes:

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 11, 19-26

En aquellos días, los que se habían dispersado en la persecución provocada por lo de Esteban llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar la palabra más que a los judíos. Pero algunos, naturales de Chipre y de Cirene, al llegar a Antioquía, se pusieron a hablar también a los helenistas, anunciándoles la Buena Noticia del Señor Jesús. Como la mano del Señor estaba con ellos, gran número creyó y se convirtió al Señor.
Llegó la noticia a la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró mucho, y exhortó a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño; como era hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y de fe, una multitud considerable se adhirió al Señor.
Más tarde, salió para Tarso, en busca de Saulo; lo encontró y se lo llevó a Antioquía. Durante un año fueron huéspedes de aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez llamaron a los discípulos cristianos.

Salmo responsorial: Salmo 86, 1-3. 4-5. 6- 7 (R.: Sal 116, 1a)
R. Alabad al Señor, todas las naciones.

O bien:

R. Aleluya.

Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios! R.

«Contaré a Egipto y a Babilonia
entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes
han nacido allí».
Se dirá de Sión: «Uno por uno
todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado». R.

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
«Éste ha nacido allí».
Y cantarán mientras danzan:
«Todas mis fuentes están en ti». R.

Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 22-30

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
—«¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».
Jesús les respondió:
—«Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois ovejas mías. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno».

Reflexión :

La  palabra de Dios  poco a  poco nos  va motivando a seguir anunciando a  los  pobres y necesitados  la alegría de Cristo Resucitado en medio de  la  comunidad  , por tanto fue esta  misma  fortaleza la que  incentivó a  los  discípulos  a  seguir  anunciando sin desfallecer  la  palabra del Señor a todo la  creación , a pesar del miedo que sentía  por  el asesinato de Esteban , sin embargo ellos confiaron en Dios  y en este  mensaje de  dejar que el Espíritu actúe en nosotros  de  igual manera  como los apóstoles  y esa efusión es  la que  nos  llama  a  entender  el libro de los  Hechos de  los apóstoles. 

Por  consiguiente, el salmo 86 , nos  motiva a vivir  y confiar en la  palabra de Dios en nuestro corazón y así llegar  a contemplar  su gloria  para  conocer  cuán grande es  la  misericordia de Dios que  nos  llama a la  salvación .

El evangelio de San Juan , nos  condiciona a  no dispersarse  sino a tomar el redil del Señor  y ser  guiados  por  medio del Espíritu Santo y de Jesús el Buen Pastor que  enseña a amar . 

Miércoles  

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 12, 24—13, 5

En aquellos días, la palabra de Dios cundía y se propagaba. Cuando cumplieron su misión, Bernabé y Saulo se volvieron de Jerusalén, llevándose con ellos a Juan Marcos.
En la Iglesia de Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simeón, apodado el Moreno, Lucio el Cireneo, Manahén, hermano de leche del virrey Herodes, y Saulo.
Un día que ayunaban y daban culto al Señor, dijo el Espíritu Santo:
—«Apartadme a Bernabé y a Saulo para la misión a que los he llamado».
Volvieron a ayunar y a orar, les impusieron las manos y los despidieron.
Con esta misión del Espíritu Santo, bajaron a Seleucia y de allí zarparon para Chipre. Llegados a Salamina, anunciaron la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos, llevando como asistente a Juan.

Salmo responsorial: Salmo 66, 2-3. 5. 6 y 8 (R.: 4)

R. Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben
.
 
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R.
Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra. R.
Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe. R.



Lectura del santo evangelio según san Juan 12, 44-50

En aquel tiempo, Jesús dijo, gritando:
—«El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí ve al que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas.
Al que oiga mis palabras y no las cumpla yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, ésa lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo lo hablo como me ha encargado el Padre».

Reflexión: 

El libro de  los  Hechos de  los  apóstoles  nos  transmite  la elección del Espíritu Santo sobre  la  misión que debemos emprender  para propagar  el evangelio a toda  tierra  y este  llamado que  hace a Pablo y Bernabé , es al que  nos  asocia el Señor a  cada  uno de  nosotros  motivandonos a  seguir  por  nuestros  campos  al anuncio de  la palabra dejando que sea Dios  quien ilumina  nuestro sendero . 

El salmo 66 , nos  invita a  propagar el mensaje de Dios a  toda  la  tierra  para que  todas  las  naciones  aclamen al Señor en cuerpo y espíritu. 

El evangelio nos  reafirma esta  realidad  de fe a la que el Cristo nos   motiva a  confiar  plenamente en la  Palabra de Dios encarnandola en nuestros  corazones  y poder  vivir  el amor salvífico del Hijo , sin embargo hay que tener  cuidado de  no permitir que el mal disocie  nuestro ser y así alejarnos de la  gracia de  la  santificación y  la salvación , cuando somos  oyentes  olvidadizos , por tanto seamos oyentes  que  vivamos a  plenitud  la  palabra de Dios en nuestro Ser  , manifestando la alegría del Señor. 



Jueves:

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 13-25

En aquellos días, Pablo y sus compañeros se hicieron a la vela en Pafos y llegaron a Perge de Panfilia. Juan los dejó y se volvió a Jerusalén. Desde Perge siguieron hasta Antioquía de Pisidia; el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Acabada la lectura de la Ley y los profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir:
—«Hermanos, si queréis exhortar al pueblo, hablad».
Pablo se puso en pie y, haciendo seña de que se callaran, dijo:
—«Israelitas y los que teméis a Dios, escuchad: El Dios de este pueblo, Israel, eligió a nuestros padres y multiplicó al pueblo cuando vivían como forasteros en Egipto. Los sacó de allí con brazo poderoso; unos cuarenta años los alimentó en el desierto, aniquiló siete naciones en el país de Canaán y les dio en posesión su territorio, unos cuatrocientos cincuenta años. Luego les dio jueces hasta el profeta Samuel. Pidieron un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, que reinó cuarenta años. Lo depuso y nombró rey a David, de quien hizo esta alabanza: "Encontré a David, hijo de Jesé, hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos". Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Antes de que llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión; y, cuando estaba para acabar su vida, decía: "Yo no soy quien pensáis; viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias"».


Salmo responsorial: Salmo 88, 2-3. 21-22. 25 y 27 (R.: cf. 2a)
R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

O bien:

R. Aleluya.
Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad». R.

Encontré a David, mi siervo,
y lo he ungido con óleo sagrado;
para que mi mano esté siempre con él
y mi brazo lo haga valeroso. R.

Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán,
por mi nombre crecerá su poder.
Él me invocará: «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora». R.


Lectura del santo evangelio según san Juan 13, 16-20

Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo:
—«Os aseguro, el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: "El que compartía mi pan me ha traicionado". Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy.
Os lo aseguro: El que recibe a mi enviado me recibe a mí; y el que a mí me recibe, recibe al que me ha enviado».

Reflexión:

El libro de los  Hechos de  los Apóstoles  nos  muestra  las  exhortación de  Pablo a seguir en nuestro corazón  la  voluntad de Dios  y reconocer  su magnificencia en medio de  nosotros, no obstante  demos  lugar al Espíritu Santo para ver las  maravillas  que  hace  el Señor en medio de  nosotros  y así ver  que el Señor  cumple en nosotros  cada  una de sus  promesas ,radicalizando nuestra  vida a mantener  la  salvación de Dios  que  nos  induce al amor  y entender   lo que es  la  misericordia  para  con cada uno de  nosotros  . 

El salmo 88, nos  motiva a  contemplar  las  maravillas  que el Señor  hace  sobre  cada  uno de  nosotros y cantar eternamente  la  misericordia que  procede  de Dios , puesto que ésta es  fiel y nos  conduce a  ver  cuán grande es  el Señor  en medio de  nosotros .

El evangelio nos  motiva a entregarnos  por  los  demás  , para  manifestarle  las  maravillas que Cristo hace en medio de  nosotros  que convida a ser  partícipes de  su salvación , recibiendo su palabra  por  medio de aquellos que  los  ha  enviado para  anunciar su palabra  . 


Viernes  :

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 26-33

En aquellos días, habiendo llegado Pablo a Antioquía de Pisidia, decía en la sinagoga:
—«Hermanos, descendientes de Abrahán y todos los que teméis a Dios: A vosotros se os ha enviado este mensaje de salvación. Los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús ni entendieron las profecías que se leen los sábados, pero las cumplieron al condenarlo. Aunque no encontraron nada que mereciera la muerte, le pidieron a Pilato que lo mandara ejecutar. Y, cuando cumplieron todo lo que estaba escrito de él, lo bajaron del madero y lo enterraron. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Durante muchos días, se apareció a los que lo habían acompañado de Galilea a Jerusalén, y ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. Nosotros os anunciamos la Buena Noticia de que la promesa que Dios hizo a nuestros padres, nos la ha cumplido a los hijos resucitando a Jesús. Así está escrito en el salmo segundo:
"Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy"».

Salmo responsorial: Salmo 2, 6-7. 8-9. 10-11 (R.: 7)

R. Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy.
O bien:

R. Aleluya.

«Yo mismo he establecido a mi rey
en Sión, mi monte santo».
Voy a proclamar el decreto del Señor;
él me ha dicho:
«Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy». R.

«Pídemelo: te daré en herencia las naciones,
en posesión, los confines de la tierra:
los gobernarás con cetro de hierro,
los quebraras como jarro de loza». R.

Y ahora, reyes, sed sensatos;
escarmentad, los que rigen  la tierra:
servid al Señor con temor,
rendirle homenaje temblando. R.


Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 1-6

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y a donde yo voy, ya sabéis el camino».
Tomás le dice:
—«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
—«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí».

Reflexión : 

El libro de  los  Hechos de  los Apóstoles  nos  transmite  hoy  el cumplimiento y la obediencia  de  la  palabra de Dios en nuestro corazón , por tanto, el apóstol Pablo nos  hace en recuadro de  la  salvación y como Dios  se  manifiesta  grandemente en medio de  nosotros, por  consiguiente, es  vital que  nuestro corazón esté  preparado para  comprender  cuán grande es  la  misericordia de Dios  que  nos  sacia  constantemente de su Santa Palabra  .

Puesto que el salmo 2, nos  manifiesta al escogido de Dios, para  manifestar  su misericordia al mundo , no obstante  seamos  piedras  vivas  y  entendamos la  palabra de Dios en nuestro corazón para  vivificarnos en aquel que  necesita  y  vean las  maravillas del Señor. 

El evangelio nos  muestra  la  gran misericordia de Dios  que  por  medio de  su Hijo Jesucristo , puesto que si creemos en Dios  y su Hijo podemos  sentir  la  salvación de Cristo , por  ende, es  de  vital importancia sentir ésta caricia de Dios que  nos  motiva a  ser fieles  anunciadores de  la  palabra de Dios  para  andar por el camino que  nos  lleva a  heredar los  bienes Celestiales, puesto que el Señor a  los  obreros fieles les  prepara su estancia en su Reino , esto es  posible  cuando vivimos  la  misericordia de Dios  tal y como lo manifiesta el evangelista  San Mateo en el capítulo 25 , donde  nos  dice el Señor:  "Vengan benditos de  mi Padre  y Reciban en herencia el Reino de  los Cielos  preparados  para  ustedes desde el comienzo del mundo " (Mateo 25).

Por tanto es  una  invitación a  vivir  y manifestar  en nosotros  la  gracia de  la  palabra de Dios  para  sentir la  salvación y el encontrarnos con el Señor en cada  persona  necesitada. 



Sábado :

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 44-52

El sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra de Dios. Al ver el gentío, a los judíos les dio mucha envidia y respondían con insultos a las palabras de Pablo.
Entonces Pablo y Bernabé dijeron sin contemplaciones:
—«Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: "Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra"».
Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron.
La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas y devotas y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron del territorio.
Ellos sacudieron el polvo de los pies, como protesta contra la ciudad, y se fueron a Iconio. Los discípulos quedaron llenos de alegría y de Espíritu Santo.


Salmo responsorial: Salmo 97, 1-2ab. 2cd-3ab. 3cd-4 (R.: 3cd)

R. Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.

O bien:

R. Aleluya.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.


Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 7-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».
Felipe le dice:
—«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
Jesús le replica:
—«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».


Reflexión : 

El libro de  los  Hechos de  Apóstoles  nos  motiva a vivir  plenamente  la  palabra de Dios  y ver el mensaje salvífico que el Señor quiere  manifestar en cada  uno de  nosotros  para que seamos  fieles en la fe  y comprendamos  cuán grande son las  maravillas de Dios  que  hace  que  muestran su victoria sobre  la  muerte  y el retorno a  la vida de Cristo que  nos  manifiesta  la alegría de vivir el acontecimiento de su Resurrección en nuestra  vida. 

Es  por eso que el salmo 97 , nos  instruye  y  motiva a  confiar  totalmente en el Señor  , ya que  su victoria es excelsa  y  condiciona en nosotros  la  vivencia del amor de Dios  y su victoria  para darnos  salvación. 

El evangelio nos  suscita a  creer en nuestro corazón en Dios  y en su Hijo Jesucristo que  quiere acrecentar nuestra  confianza en Él , para que  a través de  los signos del amor del Cristo podamos ser  conducidos a  las  mansiones eternas.