Octava de pascua

Lunes:

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 14. 22-23
El día de Pentecostés, Pedro, de pie con los Once, pidió atención y les dirigió la palabra:
—«Judíos y vecinos todos de Jerusalén, escuchad mis palabras y enteraos bien de lo que pasa. Escuchadme, israelitas: Os hablo de Jesús Nazareno, el hombre que Dios acreditó ante vosotros realizando por su medio los milagros, signos y prodigios que conocéis. Conforme al designio previsto y sancionado por Dios, os lo entregaron, y vosotros, por mano de paganos, lo matasteis en una cruz. Pero Dios lo resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte; no era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio, pues David dice, refiriéndose a él:
"Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.
Por eso se me alegra el corazón,
exulta mi lengua,
y mi carne descansa esperanzada.
Porque no me entregarás a la muerte.
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.
Me has enseñado el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia".
Hermanos, permitidme hablaros con franqueza: El patriarca David murió y lo enterraron, y conservamos su sepulcro hasta el día de hoy. Pero era profeta y sabía que Dios le había prometido con juramento sentar en su trono a un descendiente suyo; cuando dijo que "no lo entregaría a la muerte y que su carne no conocería la corrupción", hablaba previendo la resurrección del Mesías. Pues bien, Dios resucitó a este Jesús, de lo cual todos nosotros somos testigos.
Ahora, exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo que estaba prometido, y lo ha derramado. Esto es lo que estáis viendo y oyendo».

Salmo responsorial: Salmo 15, 1-2 y 5. 7-8. 9-10. 11 (R.: 1)
R. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien».
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R.
Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R.
Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R.
Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R.


 Lectura del santo evangelio según san Mateo 28, 8-15
En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:
—«Alegraos».
Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies.
Jesús les dijo:
—«No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán».
Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Ellos, reunidos con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma, encargándoles:
—«Decid que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras vosotros dormíais. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos lo ganaremos y os sacaremos de apuros».
Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy.

Reflexión :

Después de  celebrar  la  Semana  Santa, nos encontramos  con la  pascua , pero más exactamente en la semana de  la  Octava que termina el domingo de  la Divina Misericordia.


Ahora  bien , el libro de  los  Hechos de  los  Apóstoles nos  muestra  la  señal de  la resurrección y perder el miedo a  los  que  no creen en los  prodigios de Dios  , para dejarse  llenar de  la  gracia santificante del Señor. 


Pues Pedro y los demás apóstoles hablan de  la resurrección de Cristo , pero para hablar de  un Cristo Resucitado  hay que  predicar a  un Cristo Crucificado en un madero que rompe  las ataduras de  las  muerte, para  reconciliarnos  con Él y ser  coherederos de  los  premios eternos que  no se  marchitan .


El salmo 15 , nos  invita resguardarnos en Dios, reconociendo que Él es  nuestra fuerza  y que  por ende  nos alegremos  con  el Señor  en nuestro corazón.



 En el evangelio el Señor Resucitado nos  enseña  a  vivir en paz  y estar siempre a  la expectativa  y espera de sus  maravillas en medio de  nosotros  , puesto que  nos  llama a ser  valientes  para  comunicad su palabra  y resurrección a  todos .

Por eso el Cristo nos dice :

"No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán" , y esa es  lo que debe  ser  el cristiano , anunciar a  Cristo Resucitado en medio de  la  comunidad  e  ir a  buscarlo en todo momento y donde Él indica. 

Por  tal razón debemos ser  fuertes  y gozar de  la  grandeza de Dios  , apartando de  nosotros el miedo del qué dirán . 


 

Martes: 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 36-41
El día de Pentecostés, decía Pedro a los judíos:
—«Todo Israel esté cierto de que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías».
Estas palabras les traspasaron el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles:
—«¿Qué tenemos que hacer, hermanos?».
Pedro les contestó:
—«Convertíos y bautizaos todos en nombre de Jesucristo para que se os perdonen los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos y, además, para todos los que llame el Señor, Dios nuestro, aunque estén lejos».
Con estas y otras muchas razones les urgía, y los exhortaba diciendo:
—«Escapad de esta generación perversa».
Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unos tres mil.

Salmo responsorial: Salmo 32, 4-5. 18-19. 20 y 22 (R.: 5b)
R. La misericordia del Señor llena la tierra.
O bien:
R. Aleluya.
La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R.
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R.
Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R.


 Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 11-18
En aquel tiempo, fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntan:
—«Mujer, ¿por qué lloras?».
Ella les contesta:
—«Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».
Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice:
—«Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?».
Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:
—«Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».
Jesús le dice:
—«¡María!».
Ella se vuelve y le dice:
—«¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!».
Jesús le dice:
—«Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: "Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro"».
María Magdalena fue y anunció a los discípulos:
—«He visto al Señor y ha dicho esto».

Reflexión : 


El libro del los  Hechos de  los Apóstoles  nos  muestra  la figura de  la unidad de  los  cristianos  y el anuncio del evangelio para  salvación, el cuál Jesús  nos  llama a que  vivamos la  palabra de Dios a  plenitud , y es el mensaje que transmiten los  discípulos que es  la  conversión de  los  pecados y morir a ellos , para  luego resucitar con Cristo en la  gracia  por  medio del bautismo. 


El salmo 32 nos  motiva a reconocer  y aceptar que

la palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones  son leales para  lo que  ponemos  nuestra confianza en Él . 

Por  tanto , la  misericordia de  Dios es  la  que permite aceptar en nuestro corazón la  palabras edificantes de Dios en medios de  nosotros y sentir  su alegría en nuestros  corazones.


En el evangelio vemos  la  alegría de  María al ver y sentir  que  el Señor  ha  resucitado , pues a eso nos  llama  la experiencia de  tener a  Jesús Resucitado a estar alegres  y vivir  su palabra  y permitir que toque  y selle  nuestra vida  con la  cambio de  vida. 




Miércoles : 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 3, 1-10

En aquellos días, subían al templo Pedro y Juan, a la oración de media tarde, cuando vieron traer a cuestas a un lisiado de nacimiento. Solían colocarlo todos los días en la puerta del templo llamada «Hermosa», para que pidiera limosna a los que entraban. Al ver entrar en el templo a Pedro y a Juan, les pidió limosna. Pedro, con Juan a su lado, se le quedó mirando y le dijo:
—«Míranos».
Clavó los ojos en ellos, esperando que le darían algo. Pedro le dijo:
—«No tengo plata ni oro, te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo Nazareno, echa a andar».
Agarrándolo de la mano derecha lo incorporó. Al instante se le fortalecieron los pies y los tobillos, se puso en pie de un salto, echó a andar y entró con ellos en el templo por su pie, dando brincos y alabando a Dios. La gente lo vio andar alabando a Dios; al caer en la cuenta de que era el mismo que pedía limosna sentado en la puerta Hermosa, quedaron estupefactos ante lo sucedido.


Salmo responsorial: Salmo 104, 1-2. 3-4. 6-7. 8-9 (R.: 3b)
R. Que se alegren los que buscan al Señor.
o bien:
R. Aleluya.
Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas. R.
Gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor.
Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro. R.
¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R.
Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac. R.


 Lectura del santo evangelio según san Lucas 24, 13-35
Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.
Él les dijo:
—«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».
Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó:
—«¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?».
Él les preguntó:
—«¿Qué?».
Ellos le contestaron:
—«Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace ya dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».
Entonces Jesús les dijo:
—«¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?».
Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.
Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo:
—«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».
Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció.
Ellos comentaron:
—«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».
Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
—«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».
Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Reflexión :


El Señor  poco a  poco nos  muestra su misericordia  y vemos el texto del libro de los Hechos de  los  Apóstoles como Pedro y Juan con la  fuerza del Espíritu Santo se acerca  al necesitado y por  pronunciar el nombre de  Jesús ese lisiado que antes  pedia  limosna contempla  la  grandeza de Dios  por  medio de  la experiencia de Cristo Resucitado .


Queridos  hermanos  esto , nos  invita a dejar todo aquellos  que  nos  margina  y buscar al Señor  para que nos conceda su misericordia  para  con nosotros  y actué  para  mostrar su gloria  y santificarnos  por  medio de Él . 


El salmo 104, nos  invita  a dar gracias a Dios  por  las  maravillas  que  hace en medio nosotros  y por  su gloria que se  expande  en todo el orbe. 


El evangelio nos  muestra  como Jesús  se encuentra en medio de  nosotros  para exponer  la explicación de  la  palabra de Dios  sobre su misericordia  y como llega el Señor a reina  y resucita de entre  los  muertos. 


Por tanto, Jesús  produce un milagro que es  la partitura del pan en su cuerpo y les  abren el entendimiento para  comprender  lo que es  la  alegría de  Cristo Resucitado, que  parte  y comparte su cuerpo con nosotros.


Jueves: 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 3, 11-26

En aquellos días, mientras el paralítico curado seguía aún con Pedro y Juan, la gente, asombrada, acudió corriendo al pórtico de Salomón, donde ellos estaban. Pedro, al ver a la gente, les dirigió la palabra:
—«Israelitas, ¿por qué os extrañáis de esto? ¿Por qué nos miráis como si hubiéramos hecho andar a éste con nuestro propio poder o virtud? El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, al que vosotros entregasteis y rechazasteis ante Pilato, cuando había decidido soltarlo.
Rechazasteis al santo, al justo, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos.
Como éste que veis aquí y que conocéis ha creído en su nombre, su nombre le ha dado vigor; su fe le ha restituido completamente la salud, a vista de todos vosotros.
Sin embargo, hermanos, sé que lo hicisteis por ignorancia, y vuestras autoridades lo mismo; pero Dios cumplió de esta manera lo que había predicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer.
Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados; a ver si el Señor manda tiempos de consuelo, y envía a Jesús, el Mesías que os estaba destinado. Aunque tiene que quedarse en el cielo hasta la restauración universal que Dios anunció por boca de los santos profetas antiguos.
Moisés dijo: "El Señor Dios sacará de entre vosotros un profeta como yo: escucharéis todo lo que os diga; y quien no escuche al profeta será excluido del pueblo". Y, desde Samuel, todos los profetas anunciaron también estos días.
Vosotros sois los hijos de los profetas, los hijos de la alianza que hizo Dios con vuestros padres, cuando le dijo a Abrahán: "Tu descendencia será la bendición de todas las razas de la tierra". Dios resucitó a su siervo y os lo envía en primer lugar a vosotros, para que os traiga la bendición, si os apartéis de vuestros pecados.

Salmo responsorial: Salmo 8, 2a y 5. 6-7. 8-9 (R.: 2ab)
R. Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre
en toda la tierra!
O bien:
R. Aleluya.
¡Señor, dueño nuestro,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para darle poder? R.
Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies. R.
Rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar. R.

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 24, 35-48

En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.
Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice:
—«Paz a vosotros».
Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma.
Él les dijo:
—«¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo».
Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo:
—«¿Tenéis ahí algo de comer?».
Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo:
—«Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse».
Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió:
—«Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.
Vosotros sois testigos de esto».

Reflexión : 


Los  Hechos de  los  Apóstoles  nos  interpelan a  comprender  que Dios  nos  ha  colmado de sus  bendiciones  para formar  parte  de la  familia de Dios  , mas  aún a ser  coherederos de  los  premios  eternos del Cielo. 


Por ende, el sentir  que  Dios  actúa en cada  hombre es  signo de su amor a  la  gracia  santificante del vivir  la  gracia de Cristo Resucitado que constantemente  nos  llena de sus  bendiciones. 


El salmo 8 nos  invita contemplar  las  maravillas de Dios por  medio de su creación y que  constantemente  nos  lleva a  ver su santidad  que  poco a  poco florece con las  bendiciones que  nos  concede a  cada  uno de  nosotros. 


El evangelio nos  invita a  comprender  que  la resurrección de Cristo , nos  invita al cambio y vivir  en la  misericordia  reconociendo la  Majestad delSeñor  , que siempre  nos  llama a  la  reconciliación y es  por eso que  nos  ofrece el fruto de  la  paz  para que al impartirlo manifestemos  la  misericordia  y la gloria de  Dios al mundo.


Viernes:

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 1-12

En aquellos días, mientras hablaban al pueblo Pedro y Juan, se les presentaron los sacerdotes, el comisario del templo y los saduceos, indignados de que enseñaran al pueblo y anunciaran la resurrección de los muertos por el poder de Jesús. Les echaron mano y, como ya era tarde, los metieron en la cárcel hasta el día siguiente. Muchos de los que habían oído el discurso, unos cinco mil hombres, abrazaron la fe.
Al día siguiente, se reunieron en Jerusalén los jefes del pueblo, los ancianos y los escribas; entre ellos el sumo sacerdote Anás, Caifás y Alejandro, y los demás que eran familia de sumos sacerdotes. Hicieron comparecer a Pedro y a Juan y los interrogaron:
—«¿Con qué poder o en nombre de quién habéis hecho eso?».
Pedro, lleno de Espíritu Santo, respondió:
—«Jefes del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogáis hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre; pues, quede bien claro a todos vosotros y a todo Israel que ha sido el nombre de Jesucristo Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre, se presenta éste sano ante vosotros. Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular; ningún otro puede salvar; bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos».

Salmo responsorial: Salmo 117, 1-2 y 4. 22-24. 25-27a (R.: 22)
R. La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
O bien:
R. Aleluya.
Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia. R.
La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo. R.
Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina. R.


 Lectura del santo evangelio según san Juan 21, 1-14

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:
Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
Simón Pedro les dice:
—«Me voy a pescar».
Ellos contestan:
—«Vamos también nosotros contigo».
Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
Jesús les dice:
—«Muchachos, ¿tenéis pescado?».
Ellos contestaron:
—«No».
Él les dice:
—«Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis».
La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro:
—«Es el Señor».
Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces.
Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice:
—«Traed de los peces que acabáis de coger».
Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice:
—«Vamos, almorzad».
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.
Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.
Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.

Reflexión : 


El libro de  los  Hechos de  los Apóstoles que  hemos  venido meditando durante estos días  nos  muestra  como los dirigentes quieren forzar a  los discipulos el anuncio del Reino , pero ellos zagazmente  les  interlude  y viven en su corazón la experiencia de  tener a Jesús Resucitado en medio de  ellos  por  medio de  la  fuerza  renovadora del Espíritu Santo. 


Contextualizando este texto , a  muchos de  nosotros  nos  puede  pasar que tenemos detractores en el anuncio del evangelio que quieren destruir en nuestro interior  la fuerza de Dios que  nos  bendice grandemente. 

Pues  Cristo Resucitado genera en nosotros  la confianza  plena de  ir al mundo y dejar el miedo para  proclamar  las  grandeza de Dios  y saber que el Señor es  la  piedra angular que  nos  motiva a vivir el evangelio , por  tanto , en nuestra edificación espiritual no desechemos esta  gran misericordia de Dios  que  hace  coherederos del Reino gracias a Cristo , el Señor. 


Por  tal razón debemos reconocer  el salmo 117  nos refiere a reconocer  la  gran misericordia de Dios que  constantemente incide  en nosotros, ya que  Él es la  piedra que  nos  edifica constantemente en nuestro camino de Fe. 


El evangelio nos  confiere  a  vivir la  gracia de Cristo Resucitado , que  intrinsecamente  se acerca a comprender  las  maravillas que  hace Dios  que  nos  quiere  llevar a su redil . 


Por  consiguiente  , el signo de  la  pesca  milagrosa al ver a jesús resucitado , genera  un llamado de  ir en busca de aquellos que  necesitan la  palabra  y saber que Dios a cada  uno de  nosotros  nos  llama al servicio. 


 
Sábado :  

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 13-21

En aquellos días, los jefes del pueblo, los ancianos y los escribas, viendo la seguridad de Pedro y Juan, y notando que eran hombres sin letras ni instrucción, se sorprendieron y descubrieron que habían sido compañeros de Jesús. Pero, viendo junto a ellos al hombre que habían curado, no encontraban respuesta. Les mandaron salir fuera del Sanedrín, y se pusieron a deliberar:
—«¿Qué vamos a hacer con esta gente? Es evidente que han hecho un milagro: lo sabe todo Jerusalén, y no podemos negarlo; pero, para evitar que se siga divulgando, les prohibiremos que vuelvan a mencionar a nadie ese nombre».
Los llamaron y les prohibieron en absoluto predicar y enseñar en nombre de Jesús. Pedro y Juan replicaron:
—«¿Puede aprobar Dios que os obedezcamos a vosotros en vez de a él? Juzgadlo vosotros. Nosotros no podemos menos de contar lo que hemos visto y oído».
Repitiendo la prohibición, los soltaron. No encontraron la manera de castigarlos, porque el pueblo entero daba gloria a Dios por lo sucedido.

Salmo responsorial: Salmo 117, 1 y 14-15. 16-18. 19-21 (R.: 21a)
R. Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste.
O bien:
R. Aleluya
Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
El Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación.
Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos. R.
La diestra del Señor es excelsa,
la diestra del Señor es poderosa.
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte. R.
Abridme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor.
Ésta es la puerta del Señor:
los vencedores entraran por ella.
Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación. R.

 Lectura del santo evangelio según san Marcos 16, 9-15
Jesús, resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y llorando.
Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no la creyeron.
Después se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban caminando a una finca.
También ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero no los creyeron.
Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo:
—«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación».

Reflexión :


 La  palabra de Dios  constantemente  nos  llena de  la experiencia de  comprender  la constancia de descubrir a Jesús en cada  persona  necesitada. 


Ahora  bien el Libro de  los  Hechos de  los  Apóstoles  nos  interlude a  ver  como Jesús  actúa en su discípulos  y condiciona  la  grandeza de  la  salvación y el plan de Dios en ellos, para seguir el anuncio del evangelio y no permitir que  las  leyes de  los  hombres destruyan la  gracia de Dios que  yace en ellos. 


Es  por eso que  el salmo 117, nos  condiciona alegoricamente sobre  como la  misericordia de Dios  llena  la  vida del hombre  y lo hace  participe de su salvación.


No obstante, el evangelio nos reafirma  el llamado que recibimos el día de  nuestro bautismo y anunciar a como profetas  la  palabra de Dios a  todos  los pueblos  para que  vean las maravillas de Dios en medio del pueblo .