Tiempo de Cuaresma:
La cuaresma es un tiempo que nos invita a propiciar y comprender el llamado de la misericordia y comprender lo grande que es su poder.
Pues el inicio de este santo tiempo litúrgico, nos enseña a que el arrepentimiento y el acceso a la misericordia es el camino más perfecto para acarrear el don de la santidad.
El signo que acompaña el comienzo de la cuaresma es la ceniza ,que muestra la dignidad de arrepentimiento de corazón de nuestros pecados, a la que todos nosotros como cristianos estamos llamados a dar y recibir el don de la misericordia de Dios.
Para el pueblo israelita , la ceniza es el signo de los pecados que empañan la vida y que necesitan el perdón de Dios, pero claro esto acompañado de ayunos y buenas acciones.
Ahora bien, el pueblo cristiano recopilo este signo para decir que todos somos pecadores y que por lo tanto, debemos salvaguardar nuestro corazón a la gracia santificante de Dios, y así tener un corazón limpio y puro para adorar a Dios con su infinita misericordia sobre nosotros. ( Tomado de http://fraga12.blogspot.com.co/2016/01/la-cuaresma-tiempo-propicio-para.html)
Miércoles de Ceniza:
Lectura de la profecía de Joel (2,12-18):
«Ahora, oráculo del Señor, convertíos a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad los corazones y no las vestiduras; convertíos al Señor, Dios vuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad; y se arrepiente de las amenazas.» Quizá se arrepienta y nos deje todavía su bendición, la ofrenda, la libación para el Señor, vuestro Dios. Tocad la trompeta en Sión, proclamad el ayuno, convocad la reunión. Congregad al pueblo, santificad la asamblea, reunid a los ancianos. Congregad a muchachos y niños de pecho. Salga el esposo de la alcoba, la esposa del tálamo. Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, y digan: «Perdona, Señor, a tu pueblo; no entregues tu heredad al oprobio, no la dominen los gentiles; no se diga entre las naciones: ¿Dónde está su Dios? El Señor tenga celos por su tierra, y perdone a su pueblo.»
Reflexión:
El libro de Joel , nos muestra el sentido del arrepentimiento , como signo de conversión total del corazón y la mentalidad de pecado.
Es claro, que por una y otra cosa tenemos pecados por los cuales arrepentirnos, pero la misericordia de Dios es excelsa que nos sacia constantemente de su perdón.
Por lo tanto , la búsqueda del perdón radica en buscar un cambio de vida y llenarnos de la gracia de Padre Celestial .
Salmo 50,3-4.5-6a.12-13.14.17
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito, limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso. Señor,
me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Reflexión:
Este salmo nos invita al arrepentimiento y buscar el perdón de Dios, por medio de la humildad, es decir, reconociendo nuestra naturaleza de pecador y así poder poder darle gracias a Dios por su infinita misericordia.
También ver ( http://fraga12.blogspot.com.co/2016/01/la-grandeza-de-la-misericordia-de-dios.html )
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (5,20–6,2):
Nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios. Secundando su obra, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios, porque él dice: «En tiempo favorable te escuché, en día de salvación vine en tu ayuda»; pues mirad, ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación.
Reflexión:
El apóstol san Pablo nos invita vivir en la racia de Dios y renunciar totalmente al pecado, puesto que la reconciliación es el mejor método para acercarnos a la misericordia del Señor.
Ahora bien, esto es posible si le permitimos a Cristo que habite en nuestro corazón , ya que por la fuerza del Espíritu Santo , hemos recogido como premio el perdón y la misericordia de Dios , para formar parte de su plan salvifico y redentor.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,1-6.16-18):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensara.»
Reflexión:
El evangelio nos muestra los signos que resaltan una piedad sincera y, por ende, el comportamiento que debe seguir todo cristiano para saciarse de la misericordia de Dios.
Pues en este tiempo es vital que vivamos de la oración, el ayuno y la limosna, para comprender como el amor de Dios se puede manifestar en los más necesitados .
Es por eso que las obras de misericordia son el fundamento cristiano para vivir estas tres cualidades que nos ayudarán a avivar la grandeza del evangelio.
El Señor nos dice que hagamos estas obras en total sigilo y no en búsqueda de alabanzas y honores, puesto que estas obras deben ser de mayor importancia para dar la Gloria, la Honra a Dios , por estos actos de amor .
Pues la oración , el ayuno y la limosna se fortalecen y llenan en el amor al prójimo , salvaguardando el amor del Señor , para ser saciados de Infinita Misericordia, por medio su perdón.
Jueves:
Lectura del libro del Deuteronomio (30,15-20):
Moisés habló al pueblo, diciendo: «Mira: hoy te pongo delante la vida y el bien, la muerte y el mal. Si obedeces los mandatos del Señor, tu Dios, que yo te promulgo hoy, amando al Señor, tu Dios, siguiendo sus caminos, guardando sus preceptos, mandatos y decretos, vivirás y crecerás; el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde vas a entrar para conquistarla. Pero, si tu corazón se aparta y no obedeces, si te dejas arrastrar y te prosternas dando culto a dioses extranjeros, yo te anuncio hoy que morirás sin remedio, que, después de pasar el Jordán y de entrar en la tierra para tomarla en posesión, no vivirás muchos años en ella. Hoy cito como testigos contra vosotros al cielo y a la tierra; te pongo delante vida y muerte, bendición y maldición. Elige la vida, y viviréis tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, pegándote a él, pues él es tu vida y tus muchos años en la tierra que había prometido dar a tus padres Abrahán, Isaac y Jacob.»
Reflexión:
El libro del Deuteronomio invita a amar a Dios , por encima de todas las cosas y serle obediente , puesto que , Él es bondadoso con nosotros que esperamos en Él.
Por eso , no dejemos que nada nos aparte de Dios y asi poder llenados del amor infinito del Señor , para vivir en la bendición que nos concede Dios y poder avanzar en sus senderos hacia la patria prometida que es el cielo.
Salmo 1
Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche.
Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin.
No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal.
Reflexión:
El salmo 1, nos invita a seguir los caminos del Señor y no fiarnos de las falsas promesas de los hombres que nos hacen vivir en la mentira, por lo tanto, sigamos a verdad que es Dios ya que el nos bendice constantemente con su amor.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,22-25):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.»
Y, dirigiéndose a todos, dijo: «El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?»
Reflexión:
El evangelio nos invita a seguir al Señor y alejarnos totalmente de los consejos impíos , para comprender como la voluntad de Dios en nosotros equiparando en nuestro interior la fuerza de la misericordia de Dios.
Esto es un llamamiento del Señor a seguir su camino y saber que a pesar de los obstaculos adquiriremos el perdón y la salvación de Dios.
Viernes:
Lectura del libro de lsaías (58,1-9a):
Así dice el Señor Dios: «Grita a plena voz, sin cesar, alza la voz como una trompeta, denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados. Consultan mi oráculo a diario, muestran deseo de conocer mi camino, como un pueblo que practicara la justicia y no abandonase el mandato de Dios. Me piden sentencias justas, desean tener cerca a Dios. "¿Para qué ayunar, si no haces caso?; ¿mortificarnos, si tú no te fijas?" Mirad: el día de ayuno buscáis vuestro interés y apremiáis a vuestros servidores; mirad: ayunáis entre riñas y disputas, dando puñetazos sin piedad. No ayunéis como ahora, haciendo oír en el cielo vuestras voces. ¿Es ése el ayuno que el Señor desea para el día en que el hombre se mortifica?, mover la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza, ¿a eso lo llamáis ayuno, día agradable al Señor? El ayuno que yo quiero es éste: Abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo y no cerrarte a tu propia carne. Entonces romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: "Aquí estoy."»
Reflexión:
El libro de Isaías nos invita a ver el sentido verdadero y práctico del ayuno , puesto que este nos debe ayudar a fortalecernos en la práctica del bien y la misericordia, acercándonos a los más necesitados.
El ayuno no puede quedar en una práctica superficial de mortificación, sino se acompaña con la búsqueda intrinseca del amor al prójimo a Dios, porque podemos mortificarnos , pero mientras no haya entrega y compromiso, dificilmente podemos mostrar la misericordia y salvación de Dios .
Salmo 50,3-4.5-6a.18-19
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.
Reflexión:
Este salmo nos expresa el sentido de pedir perdón , por las injusticias que muchas veces hacemos y de las cuales debemos expiar por medio del perdón y la misericordia que viene de Dios.
No obstante , la invitación es arrepentirnos y buscar a Dios de todo corazón ,alejandonos así de nuestras propias vaniades y hacer el bien.
También ver ( http://fraga12.blogspot.com.co/2016/01/la-grandeza-de-la-misericordia-de-dios.html )
Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,14-15):
En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: «Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»
Jesús les dijo: «¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio y entonces ayunaran.»
Reflexión:
Jesús nos interlude sobre como debemos hacer nuestro ayuno en secreto y manifestarle a Dios lo grande que es Él, por lo tanto, sostengamonos en vivir un ayuno sincero y de corazón.
Pues muchas veces incurrimos en mostrar que ayunamos , pero se nos olvida como debemos complementar este ayuno como lo es la oración y la limosna, como actos de amor y de fe profunda hacia los hermanos mas necesitados.
Pero ¡Ojo! , no vivir bajo aparencias sino un proceso continuo de conversión total y visualizar el amor reciproco de Dios , por medio de la oración.
Sábado :
Lectura del libro de Isaías (58,9b-14):
Así dice el Señor Dios: «Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía. El Señor te dará reposo permanente, en el desierto saciará tu hambre, hará fuertes tus huesos, serás un huerto bien regado, un manantial de aguas cuya vena nunca engaña; reconstruirás viejas ruinas, levantarás sobre cimientos de antaño; te llamarán reparador de brechas, restaurador de casas en ruinas. Si detienes tus pies el sábado y no traficas en mi día santo, si llamas al sábado tu delicia y lo consagras a la gloria del Señor, si lo honras absteniéndote de viajes, de buscar tu interés, de tratar tus asuntos, entonces el Señor será tu delicia. Te asentaré sobre mis montañas, te alimentaré con la herencia de tu padre Jacob.» Ha hablado la boca del Señor.
Reflexión:
El libro de Isaías nos expresa la importancia de compartir amor y bendiciones con los demás, y de tal modo permitir que la luz de Dios irradie en nuestro corazón .
En buen obrar podemos alabar al Señor y considerar que si Dios nos ama con su infinito amor , entonces nosotros debemos manifestar y vivir las maravillas de Dios en su templo, pero claro siempre y cuando cumplamos sus mandatos y preceptos del Señor en nuestro interior, Amándolo por sobre todas las cosas y amando al prójimo como a nosotros mismos como sentido de un sólo amor.
Salmo 85,1-2.3-4.5-6
Inclina tu oído, Señor, escúchame,
que soy un pobre desamparado;
protege mi vida, que soy un fiel tuyo;
salva a tu siervo, que confía en ti.
Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor,
que a ti te estoy llamando todo el día;
alegra el alma de tu siervo,
pues levanto mi alma hacia ti.
Porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica.
Reflexión:
El salmo 85, nos invita a poner nuestra entrega a Dios y suplicarle su perdón, de tal modo que su amor su manifieste constantemente en nosotros y así sentir la piedad del Señor y su clemencia para con cada uno de nosotros.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,27-32):
En aquel tiempo, Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.»
Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros.
Los fariseos y los escribas dijeron a sus discípulos, criticándolo: «¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?»
Jesús les replicó: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan.»
Reflexión:
En el evangelio se nos presenta la misericordia de Dios que viene a rescatarnos de una vida errónea y destructiva a su luz admirable.
Jesús nos enseña que Él viene a sanar nuestras heridas espirituales , porque viene a reconciliarnos con el Padre Celestial .
Por clarividencia, el Señor nos induce a que no presumanos a ser justos , sino que nos acerquemos a su gran Amor, que nos perdona y del cuál debemos manifestar al mundo y mostrar la luz de la verdad que es Dios
Liturgia de la Palabra de este I domingo de Cuaresma o Domingo de las tentaciones
La tentación es una constante que tiene el cristiano , ya que por una u otra forma somos tentados por nuestras flaquezas por el enemigo , pero si pedimos a Dios la gracia de su Espíritu Santo , podemos ser saciados de su amor infinito y resistir a este intento del maligno y vivir la gracia de la palabra de Dios. (2 Pedro 5,8).
Lectura del libro del Deuteronomio (26,4-10):
Dijo Moisés al pueblo: «El sacerdote tomará de tu mano la cesta con las primicias y la pondrá ante el altar del Señor, tu Dios. Entonces tú dirás ante el Señor, tu Dios: "Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto, y se estableció allí, con unas pocas personas. Pero luego creció, hasta convertirse en una raza grande, potente y numerosa. Los egipcios nos maltrataron y nos oprimieron, y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestra voz, miró nuestra opresión, nuestro trabajo y nuestra angustia. El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, en medio de gran terror, con signos y portentos. Nos introdujo en este lugar, y nos dio esta tierra, una tierra que mana leche y miel. Por eso, ahora traigo aquí las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me has dado." Lo pondrás ante el Señor, tu Dios, y te postrarás en presencia del Señor, tu Dios.»
Salmo 90,1-2.10-11.12-13.14-15
R/. Está conmigo, Señor, en la tribulación
Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.»
No se te acercará la desgracia,
ni la plaga llegará hasta tu tienda,
porque a sus ángeles ha dado órdenes
para que te guarden en tus caminos.
Te llevarán en sus palmas,
para que tu pie no tropiece en la piedra;
caminarás sobre áspides y víboras,
pisotearás leones y dragones.
«Se puso junto a mí: lo libraré;
lo protegeré porque conoce mi nombre,
me invocará y lo escucharé.
Con él estaré en la tribulación,
lo defenderé, lo glorificaré.»
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (10,8-13):
La Escritura dice: «La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón.» Se refiere a la palabra de la fe que os anunciamos. Porque, si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación. Dice la Escritura: «Nadie que cree en él quedará defraudado.» Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan. Pues «todo el que invoca el nombre del Señor se salvará.»
Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,1-13):
En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.
Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.»
Jesús le contestó: «Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre".»
Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: «Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mi, todo será tuyo.»
Jesús le contestó: «Está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto".»
Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: "Encargará a los ángeles que cuiden de ti", y también: "Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras".»
Jesús le contestó: «Está mandado: "No tentarás al Señor, tu Dios".»
Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.
Catequesis exegética de este domingo :
La palabra de Dios hoy nos inculca el don de la purificación y el caminar hacia la vivencia del amor y la sanación de las heridas.
Ahora bien , el libro de Deuteronomio , que es la referencia del Antiguo Testamento, que nos inculca el amor y la alabanza a Dios, aceptando su bendición en el pueblo por medio de sus ministros . Esto conlleva a visualizar como Dios quiere que lo adoremos a Él y no permitir que falsas creencias nos alejen de su amor.
Pues Moisés , como el mensajero de Dios recuerda al pueblo su oprobio , para que la tentación nos destruya la planicie que el Señor ha plantado en el pueblo durante su purificación el desierto.
Por tanto, la enseñanza que nos deja este texto bíblico es confiar plenamente en las palabras y promesas que Dios nos hace.
El salmo 90, nos sigue interludiendo en poner nuestra confianza en Dios , para que sea Él quién lleve nuestra vida hacia su santa morada, por lo tanto, litiguemos peregrinar con la protección de Dios .
Es claro que, esto es posible, siempre y cuando le ofrezcamos nuestro corazón a Dios y no a otras cosas que nos pueden alejar de Él.
Ahora bien , el apóstol san Pablo nos infiere a vivir y entender la importancia de la palabra de Dios en nuestro corazón , que nos hace proclamar a Jesús como Hijo de Dios y que gracias a Él , hemos adquirido la salvación
Más aún nos invita a poner plenamente nuestra esperanza en Dios para no quedar nunca defraudado, sino fortalecido por Dios.
En el evangelio , san Lucas nos pone las tentaciones de Jesús y como es fortalecido por el Espíritu Santo .
Contextualizando el evangelio , podemos ver como el Espíritu Santo nos invita a purificarnos al desierto y así poder romper toda adversidad que nos lleva al pecado .
Pues cada uno de nosotros debemos como cristianos llegar a ese momento del desierto al silenciar nuestro corazón y permitir que la voz de Dios nos sacie de bendición, es decir, hay que sacar de nuestro ser todo ruido que perturba nuestros oídos y abramos al Señor nuestro ser.
He aquí el punto donde viene las tentaciones del maligno, pues cuando más nos acercamos a Dios , el diablo nos aleja y por eso debemos pedir el auxilio del Espíritu Santo , para resistirle en la fe y vencer a la tentación.
El apóstol san Pedro nos advierte mucho sobre estos desvanes que el enemigos de las almas hace y que nos quiere alejar de Dios , entonces la solución está en lo que nos refiere el apóstol san Pablo en recibir la palabra y proclamar que no nadie más grande en nuestra vida que Jesús Resucitado, como Hijo de Dios.
Volviendo un poco a la temática del evangelio , vemos como el demonio nos tenta con tres cosas que nos parecen llamativas como lo son : El placer, el tener y el poder.
El placer , porque nos muestra lo que más nos gusta y nos ilustra un mundo de colores haciendo que éste se convierta en el centro nuestra vida, despertando así los vicios como la lujuria , la gula, la mentira .
El tener, puesto que ha de inducirnos a adquirir aquellos que nos gusta , sin importar en los demás generando pecados como la envidia, la soberbia y la avaricia.
El poder, ya que induce a que queramos dominar todas las cosas a nuestro antojo y nos conlleva a pecados como : La idolatría, el desenfrena y nuevamente los pecados anteriormente mencionados.
Contra todo esto el Señor ofrece un varias formas para contrarrestar éstas tres anti actitudes y son : La Humildad, La Generosidad , la Afabilidad, el Dominio de si mismo,El amor y dar Gloria a Dios.
Por eso , la invitación de la palabra de Dios es vivir en la gracia y así alcanzar un modelo de mansedumbre y santidad al igual que el Señor.
Liturgia de la palabra de Dios de la primera semana de Cuaresma
Lunes:
Lectura del libro del Levítico (19,1-2.11-18):
El Señor habló a Moisés: «Habla a la asamblea de los hijos de Israel y diles: "Seréis santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo. No robaréis ni defraudaréis ni engañaréis a ninguno de vuestro pueblo. No juraréis en falso por mi nombre, profanando el nombre de Dios. Yo soy el Señor. No explotarás a tu prójimo ni lo expropiarás. No dormirá contigo hasta el día siguiente el jornal del obrero. No maldecirás al sordo ni pondrás tropiezos al ciego. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor. No daréis sentencias injustas. No serás parcial ni por favorecer al pobre ni por honrar al rico. Juzga con justicia a tu conciudadano. No andarás con cuentos de aquí para allá, ni declararás en falso contra la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor. No odiarás de corazón a tu hermano. Reprenderás a tu pariente para que no cargues tú con su pecado. No te vengarás ni guardarás rencor a tus parientes, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor."»
Salmo 18,8.9.10.15
R/. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida
La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante.
Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos.
La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos.
Que te agraden las palabras de mi boca,
y llegue a tu presencia
el meditar de mi corazón,
Señor, roca mía, redentor mío.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,31-46):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis." Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis." Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»
Catequesis de la palabra:
El libro de Levítico nos presenta la los mandamientos de Dios y la búsqueda de la santidad al igual que nuestro Padre Dios es santo .
Ahora bien, este texto nos invita a a practicar el amor y cumplir en nuestro corazón la palabra de Dios , ya que sus preceptos nos hacen vivir en alegría y en plena felicidad.
El salmo 18, nos concibe en este mensaje para que la sintamos que la Palabra de Dios es espíritu y vida , que por tal razón, optemos por aceptar los preceptos del Señor en nuestro corazón con buenas obras.
El evangelio , nos muestra las obras de la misericordia como signo de la búsqueda de un auténtico seguimiento a Jesús y amor hacia el prójimo para allanad el sendero a la santidad.
Pues , el Señor , hoy nos invita a ser misericordioso y mostrar la alegría que transmite el evangelio por medio del servicio al hermano , para así cumplir en nuestro corazón los preceptos del Señor y sus mandamientos que se resumen en amarlo a Él y al prójimo como a uno mismo .
Martes:
Lectura del libro de Isaías (55,10-11):
Así dice el Señor: «Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.»
Salmo 33,4-5.6-7.16-17.18-19
R/. El Señor libra de sus angustias a los justos
Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias.
Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor,
él lo escucha y lo salva de sus angustias.
Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,7-15):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros rezad así: "Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno." Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.»
Catequesis de la palabra:
El libro de Isaías nos invita a estar atentos a la palabra de Dios, porque siempre está para decirnos un mensaje de amor y conversión, pues no permitamos que ésta quede vacía y no se pregone ,ni vivir su salvación.
El salmo 33, hace referencia a la vivencia de la escucha de la Palabra de Dios y como el Señor escuche a su pueblo para que su palabra se acerque cada día más a nuestro corazón .
El evangelio nos invita a orar con el padre nuestro , como signo de la escucha y vivencia de la palabra de Dios y además a vivir en el amor y el perdón mutuo entre hermanos y la reconciliación con el Señor.
Puesto que la plenitud de la palabra de Dios nos invita a convivir en fraternidad y amor , pues, es el mensaje que nos da el Señor sobre su palabra y mostrar que es una palabra llena de esperanza y que llena el corazón.
Miércoles:
Lectura de la profecía de Jonás (3,1-10):
Vino la palabra del Señor sobre Jonás: «Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te digo.»
Se levantó Jonás y fue a Nínive, como mandó el Señor. Nínive era una gran ciudad, tres días hacían falta para recorrerla. Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día, proclamando: «¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!»
Creyeron en Dios los ninivitas; proclamaron el ayuno y se vistieron de saco, grandes y pequeños.
Llegó el mensaje al rey de Nínive; se levantó del trono, dejó el manto, se cubrió de saco, se sentó en el polvo y mandó al heraldo a proclamar en su nombre a Nínive: «Hombres y animales, vacas y ovejas, no prueben bocado, que no pasten ni beban; vístanse de saco hombres y animales; invoquen fervientemente a Dios, que se convierta cada cual de su mala vida y de la violencia de sus manos; quizá se arrepienta, se compadezca Dios, quizá cese el incendio de su ira, y no pereceremos.»
Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.
Salmo 50,3-4.12-13.18-19
R/. Un corazón quebrantado y humillado,
tú, Dios mío, no lo desprecias
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,29-32):
En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.»
Catequesis de la palabra:
La palabra de Dios nos implica en el libro de Jonás , sobre la predicación a Nínive y la conversión de sus habitantes , reconociendo que habían pecado y que necesitaban el perdón y la misericordia de Dios , para así poder ordenar nuestro camino hacia el salvación.
Al margen de este mensaje la palabra nos invita a la conversión y cambio de vida.
El salmo 50, nos irradia a buscar el perdón y ofrecerle a Dios que toque nuestro corazón, para que tengamos un corazón predispuesto y sanado por la misericordia de Dios.
El evangelio nos concede una experiencia del amor de Dios y como Él nos invita al cambio, vaticinando un signo de perversión de los hombres, pero mostrando el camino a conversión, por medio del anuncio de la palabra de Dios a las naciones para la salvación y el perdón de los pecados.
Jueves:
Lectura del libro de Ester (14,1.3-5.12-14):
En aquellos días, la reina Ester, temiendo el peligro inminente, acudió al Señor y rezó así al Señor, Dios de Israel: «Señor mío, único rey nuestro. Protégeme, que estoy sola y no tengo otro defensor fuera de ti, pues yo misma me he expuesto al peligro. Desde mi infancia oí, en el seno de mi familia, cómo tú, Señor, escogiste a Israel entre las naciones, a nuestros padres entre todos sus antepasados, para ser tu heredad perpetua; y les cumpliste lo que habías prometido. Atiende, Señor, muéstrate a nosotros en la tribulación y dame valor, Señor, rey de los dioses y señor de poderosos. Pon en mi boca un discurso acertado cuando tenga que hablar al león; haz que cambie y aborrezca a nuestro enemigo, para que perezca con todos sus cómplices. A nosotros, líbranos con tu mano; y a mí, que no tengo otro auxilio fuera de ti, protégeme tú, Señor, que lo sabes todo.»
Salmo 137,1-2a.2bc.3.7c-8
R/. Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor
Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario.
Daré gracias a tu nombre,
por tu misericordia y tu lealtad;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma.
Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,7-12):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden! En resumen: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas.»
Catequesis de la palabra:
La reina Ester nos muestra la importancia de la oración confiada al Señor, y como Él nos escucha perdonando nuestros errores que nos lleva a cometer acciones que nos pone a punto de la tentación , pero que debemos amar a Dios por todo lo que hace en nuestro corazón.
El salmo 137 , nos compromete a alabar a Dios y darle gracias por todo lo que hace en nosotros, mediante la oración confiada al Señor.
El evangelio nos invita a pedir a buscar los dones de Dios para que nos sacie de ellos, más aun es vital buscar el amor por medio de la oración. Por tal razón, aprendamos a manifestar esa gracia de Dios para servir y hallar el camino a la conversión y la santidad.
Viernes:
Lectura de la profecía de Ezequiel (18,21-28):
Así dice el Señor Dios: «Si el malvado se convierte de los pecados cometidos y guarda mis preceptos, practica el derecho y la justicia, ciertamente vivirá y no morirá. No se le tendrán en cuenta los delitos que cometió, por la justicia que hizo, vivirá. ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado –oráculo del Señor–, y no que se convierta de su conducta y que viva? Si el justo se aparta de su justicia y comete maldad, imitando las abominaciones del malvado, ¿vivirá acaso?; no se tendrá en cuenta la justicia que hizo: por la iniquidad que perpetró y por el pecado que cometió, morirá. Comentáis: "No es justo el proceder del Señor." Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder?, ¿o no es vuestro proceder el que es injusto? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá.»
Salmo 129,1-2.3-4.5-7a.7bc-8
R/. Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos,
Señor, ¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora.
Porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,20-26):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.»
Catequesis de la palabra:
El profeta Ezequiel nos requiere a que adquiramos la justicia y el derecho , dejando de lado la iniquidad y la opresión , que genera nuestras malas acciones.
Por supuesto, nos compromete a recapacitar y cambiar ese mal proceder, para que sea servicio a los demás el que nos lleve a vivir el amor de Dios .
El salmo 129, nos repercute en seguir manifestando al Señor nuestros pecados, aún más el complementar con un arrepentimiento sincero y así poder corregir nuestros errores y estar preparados con la gracia de Dios al servicio.
El evangelio nos ilumina sobre la entrega total y la reconciliación como signo del amor de Dios y los hermanos en Cristo.
La vivencia auténtica de la palabra de Dios nos compromete a solventarlos en el amor y la reconciliación como signo y fuente a la vez de la unidad como hijos de Dios y comunidad cristianos.
Por lo tanto, instemos en nuestro corazón el amor y la justicia hacia los más necesitados , procreando así la misericordia de Dios con estos hermanos que necesitan de nosotros.
Sábado :
Lectura del libro del Deuteronomio (26,16-19):
Moisés habló al pueblo, diciendo: «Hoy te manda el Señor, tu Dios, que cumplas estos mandatos y decretos. Guárdalos y cúmplelos con todo el corazón y con toda el alma. Hoy te has comprometido a aceptar lo que el Señor te propone: Que él será tu Dios, que tú irás por sus caminos, guardarás sus mandatos, preceptos y decretos, y escucharás su voz. Hoy se compromete el Señor a aceptar lo que tú le propones Que serás su propio pueblo, como te prometió, que guardarás todos sus preceptos, que él te elevará en gloria, nombre y esplendor, por encima de todas las naciones que ha hecho, y que serás el pueblo santo del Señor, como ha dicho.»
Salmo 118,1-2.4-5.7-8
R/. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor
Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la voluntad del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón.
Tú promulgas tus decretos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
para cumplir tus consignas.
Te alabaré con sincero corazón
cuando aprenda tus justos mandamientos.
Quiero guardar tus leyes exactamente,
tú, no me abandones.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,43-48):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.»
Catequesis de la palabra:
La palabra de Dios nos invita a buscar los preceptos del Señor y así allanad los senderos de la gloria de Dios que lleva a la santidad.
Pues el libro del Deuteronomio,nos presenta como Moisés dice al pueblo como debe ser su proceder para comprender y vivir la palabra de Dios , por medio de sus preceptos.
El salmo 118, nos recuerda que : " Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la voluntad del Señor..." , pues haciendo de nosotros a seguir la voluntad del Señor y vivir una vida ejemplar que es el llamado al que nos dice al Señor para hallar la santidad , por medio de la misericordia de Dios.
El evangelio de una manera categórica nos impulsa a vivir en el amor y servir a aquellos que nos han hecho mal, por consiguiente , nos congrega a tener una vida ejemplar que a la persona a vivir en la santidad de Dios y seguir su camino para alcanzarla.
Liturgia de la Palabra del II Domingo de Cuaresma o de la transfiguración :
Lectura del libro del Génesis (15,5-12.17-18):
En aquellos días, Dios sacó afuera a Abrán y le dijo: «Mira al cielo; cuenta las estrellas, si puedes.»
Y añadió: «Así será tu descendencia.» Abrán creyó al Señor, y se le contó en su haber.
El Señor le dijo: «Yo soy el Señor, que te sacó de Ur de los Caldeos, para darte en posesión esta tierra.»
Él replicó: «Señor Dios, ¿cómo sabré yo que voy a poseerla?»
Respondió el Señor: «Tráeme una ternera de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón.»
Abrán los trajo y los cortó por el medio, colocando cada mitad frente a la otra, pero no descuartizó las aves. Los buitres bajaban a los cadáveres, y Abrán los espantaba. Cuando iba a ponerse el sol, un sueño profundo invadió a Abrán y un terror intenso y oscuro cayó sobre él. El sol se puso y vino la oscuridad; una humareda de horno y una antorcha ardiendo pasaban entre los miembros descuartizados.
Aquel día el Señor hizo alianza con Abran en estos términos: «A tus descendientes les daré esta tierra, desde el río de Egipto al Gran Río.»
Salmo 26,1.7-8a.8b-9abc.13-14
R/. El Señor es mi luz y mi salvación
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar?
Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.
Oigo en mí corazón:
«Buscad mi rostro.»
Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio.
Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (3,17–4,1):
Seguid mi ejemplo, hermanos, y fijaos en los que andan según el modelo que tenéis en nosotros. Porque, como os decía muchas veces, y ahora lo repito con lágrimas en los ojos, hay muchos que andan como enemigos de la cruz de Cristo: su paradero es la perdición; su Dios, el vientre; su gloria, sus vergüenzas. Sólo aspiran a cosas terrenas. Nosotros, por el contrario, somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con esa energía que posee para sometérselo todo. Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos así, en el Señor, queridos.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,28b-36):
En aquel tiempo, Jesús cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña, para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él.
Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» No sabía lo que decía.
Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.»
Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.
Reflexión :
En el recorrido por la palabra de Dios nos invita a allanad el sendero a la salvación y las obras que nos llevan al cielo.
En torno a este contexto , la palabra de Dios nos invita hoy a escuchar y obedecer la voz de Dios que nos llama al servicio y el amor.
Partiendo de aqui, podemos visualizar el llamado que Dios hace a Abrán, para que dél surja un pueblo y asi poder llevar a cabo la voluntad de Dios y formar una alianza que perdudará para siempre .
En este sentido , el libro del Génesis , nos retribuye un peregrinar hacia la obediencia y la escucha fiel del mensaje salvífico que, Dios nos ha enfatizado hacia una misión especifica .
Es por eso , que el salmo 26 nos concede que en medio de todo , sea el quién ilumine nuestra vida : "El Señor es mi luz y mi salvación".
Por supuesto con esto, el salmista adquiere la seguridad de poner su confianza en el Señor y nos hace reflexionar a nosotros , haciéndonos la pregunta, ¿ NN., tienes puesta tu confianza en Dios o no crees en sus palabras y su voluntad ? , pues la única respuesta a esta pregunta está en tu corazón.
Es intrinsecamente posible , que por poner nuestra voluntad por encima de la Dios , terminamos estrellados, no obstante, el salmo nos invita a acercanos al Señor y vislumbrar su misericordia, aceptando Su Voluntad , para alejar así de nosotros todos los temores que nos incandilan y no nos dejan ver las maravillas de Dios en nuestro ser.
Es claro pues, que nace el hecho congrumerado de la fidelidad y la esperanza que nos irradia a buscar las moradas eternas en la presencia de Dios.
Con sano criterio , el apóstol San Pablo nos llama en este orden de idea a aceptar la cruz como signo de reconciliación de Dios, y no alejarnos del sentido salvifíco de Cristo, que nos lleva a la auténtica escucha de la palabra de Dios.
En justa medida, el profeta de los gentiles , nos expresa que la verdadera felicidad la da Dios, por medio del sacrificio de su Hijo en la cruz para darnos la justificación y así andar por el camino de la obediciencia y la honestidad verosimil que genera la Palabra del Señor en tu corazón.
En el discernimiento de la esperanza , el cumplimiento de voluntad de Dios por encima de la nuestra y nuestras ambiciones.
Pues hay que atenernos de aquellos falsos profetas y pastores para que nos desvién de poner nuestra confianza en Dios y sino en la vanidad de lobos difrazados de ovejas.
Permitamosle, entonces al Señor que tranforme nuestra vida y nos haga participes de gozar de la plenitud de su misericordia y la espera dichosa de su amor , para acercarnos totalmente a lo que es la conversión de corazón.
En el evangelio vemos como se cumplen en la ley y los profetas , las promesas y maravillas de Dios para mostrarnos la salvación.
Pues Jesús se transfigura para que sus discipulos vean la plenitud de su Gloria y estipular como en Él se alcanza la la majestuosidad de Dios .
Esto, nos demuestra como Dios busca a que cambiemos teniendo una experiencia y relación intíma con Él.
Más aún, el texto nos interpela a buscar el mensaje y la voluntad de Padre para con nosotros .
Una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.», pues bien en esta exclamación que hace Dios , nos invita a escuchar al Hijo y edificar en nosotros los pormenores de la confianza y la estimación hacia la Palabra del Señor que su cumple y se hace vida en nosotros.
Por lo tanto, estemos atentos al llamado que nos hace Jesús y epifaniar su salvación , por medio del testimonio y el servicio , basado en los parámetros de la revelación bíblica.
Liturgia de la Palabra de Dios para la II semana de cuaresma
Lunes:
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (5,1-4):
A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita.
Salmo 22,1-3.4.5.6
R/. El Señor es mi pastor, nada me falta
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara, mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu misericordia
me acompañan todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (16,13-19):
En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»
Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.»
Catequesis biblica:
La palabra de Dios para este lunes , nos trae la figura del apóstol San Pedro, ya que nos lleva a colación su entrega por Cristo y su profesión de fe.
Ahora bien , esta fiesta de la Cátedra de San Pedro es signo de su primado como príncipe de los apóstoles y cabeza visible del cuerpo mistico de Cristo.
No obstante, en su primera epístola el apóstol San Pedro, hace una recomendación a los pastores a que anuncien el evangelio para la conversión de los hombres , sin buscar privilegio y aspirando a la patria celeste, buscando la corona que no se marchita que es la gloria de Dios.
Con sano criterio, el apóstol a todos nos llama a recibir el evangelio y manifestarlo de manera generosa , concediendo así que fuerza del Espíritu Santo, descienda sobre todo el pueblo de Dios y dejando que Jesús el supremo Pastor nos reciba en el expléndor de su Reino.
Por eso el salmo 22, nos interrelaciona a conocer arduamente a Dios como nuestro pastor y redentor, suscitando en nosotros toda fuente de bendición y búsqueda del Reino de Dios.
Por consiguiente, debemos poner nuestra fuerza en Dios, para que Él nos sacié de su misericordia y ser librados de todo mal, teniendo presente en nuestro corazón la Palabra de Dios .
En el evangelio vemos como Simón Pedro reconoce la grandeza de Dios y confia en su Palabra, por tal razón, Jesús le confiere un don estrépito de atar y desatar pecados en cielo y tierra.
Con esto, Jesús , le confiere la fundación de su nuevo pueblo , abriendo a los hombres las puertas del cielo y el crecimiento de la Palabra de Dios.
Resumidamente, la palabra de Dios nos refiere de la postestad que tienen sus ministros, en especial los apóstoles de perdonar los pecados y pastorear al pueblo de Dios , mediante la acción del Espíritu Santo para dar y recibir el mensaje salvífico de la palabra de Dios.
Martes:
Lectura del libro de Isaías (1,10.16-20):
Oíd la palabra del Señor, príncipes de Sodoma, escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra: «Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad el derecho, enderezad al oprimido; defended al huérfano, proteged a la viuda. Entonces, venid y litigaremos –dice el Señor–. Aunque vuestros pecados sean como púrpura, blanquearán como nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán como lana. Si sabéis obedecer, lo sabroso de la tierra comeréis; si rehusáis y os rebeláis, la espada os comerá. Lo ha dicho el Señor.»
Salmo 49,8-9.16bc-17.21.23
R/. Al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios
«No te reprocho tus sacrificios ,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños.
¿Por qué recitas mis preceptos y
tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos?
Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú;
El que me ofrece acción de gracias, ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios.»
Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,1-12):
En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»
Reflexión :
La palabra de Dios nos induce en este poner nuestra confianza en Dios y la búsqueda del arrepentimiento que concede el Señor.
El profeta Isaías nos llama a la obediencia , por medio del cumplimiento de la palabra de Dios, subyaciendo en nosotros un cambio de vida y sembrando en nosotros la esperanza misericordiosa que viene de Señor , invitandonos al perdón.
El salmo 49, nos interpela a allanad los caminos que nos llevan a hacer el bien y resguardarnos en el cumplimiento de la palabra de Dios.
En el evangelio se nos hace un llamado a escuchar y vivir la palabra de Dios en nuestro corazón y no dejarnos amendrentar por los antitestimonios de los hombres, cumpliendo en nuestro corazón la simiente de la salvación que el Señor nos ofrece por medio de la práctica del bien que nos invita la palabra de Señor.
Sintetizando el mensaje de la palabra de Dios hoy nos invita poner nuestra fe y confianza en Dios y en aceptando en nosotros el cumplimiento de sus Palabras Salvíficas.
Miércoles :
Lectura del libro de Jeremías (18,18-20):
Dijeron: «Venid, maquinemos contra Jeremías, porque no falta la ley del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni el oráculo del profeta; venid, lo heriremos con su propia lengua y no haremos caso de sus oraculos.»
Señor, hazme caso, oye cómo me acusan. ¿Es que se paga el bien con mal, que han cavado una fosa para mí? Acuérdate de cómo estuve en tu presencia, intercediendo en su favor, para apartar de ellos tu enojo.
Salmo 30,5-6.14.15-16
R/. Sálvame, Señor, por tu misericordia
Sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi amparo.
A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás,
Oigo el cuchicheo de la gente,
y todo me da miedo;
se conjuran contra mí
y traman quitarme la vida.
Pero yo confío en ti, Señor,
te digo: «Tú eres mi Dios.»
En tu mano están mis azares:
líbrame de los enemigos que me persiguen.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (20,17-28):
En aquel tiempo, mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino: «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará.»
Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición.
Él le preguntó: «¿Qué deseas?»
Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»
Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?»
Contestaron: «Lo somos.»
Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»
Reflexión:
El mensaje central de la palabra de Dios, es amor del Señor por su pueblo dando todas sus gracias y bendiciones.
Es por eso que el profeta Jeremías pide a Dios por él y por el pueblo para que equiparen y entiendan el mensaje de conversión al que llama el Señor.
Pues el clamor del profeta trae consigo una experiencia de búsqueda de Dios y así propediar en nosotros el cambio de vida del pecado a la gracia santificadora de Dios.
El salmo 30 , nos incita a poner a Dios en nuestro corazón , siendo el único que nos brinda su bendición y salvación, reconociendo la grandeza de Dios por su lealtad para con nosotros.
Por tanto, aceptemos la voluntad de Dios en nuestro corazón y reconozcamos que sin Dios nuestra vida sería un completo caos y destrucción de su esencia. Es decir, el hombre andaría descarriado y tomando decisiones erróneas que lo llevarían a la ruina, pero en cambio con Dios , alcanza su plena realización, siempre y cuando ponga su confianza en Él.
En el evangelio , el Señor nos invita a vivir en el servicio y la entrega total a los demás para darle gloria a Dios ,y, procurar así cambiar nuestro corazón de los malos deseos y saciarnos de la misericordia de Padre, por medio de la entrega de su Hijo para la salvación del mundo.
En este contexto , Jesús a lo que nos invita es poner a Dios en nuestro corazón, satisfaciéndonos con su gracia por medio del servicio y amor al prójimo.
Tomando este mensaje que nos regala hoy la palabra de Dios , nos equipara nuestro pensamiento en tres cosas que resumen los textos bíblicos y son : confianza en Dios, servicio al prójimo y conversión.
Jueves:
Lectura del libro de Jeremías (17,5-10):
Así dice el Señor: «Maldito quien confía en el hombre, y en la carne busca su fuerza, apartando su corazón del Señor. Será como un cardo en la estepa, no verá llegar el bien; habitará la aridez del desierto, tierra salobre e inhóspita. Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces; cuando llegue el estío no lo sentirá, su hoja estará verde; en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto. Nada más falso y enfermo que el corazón: ¿quién lo entenderá? Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta, según el fruto de sus acciones.»
Salmo 1,1-2.3.4.6
R/. Dichoso el hombre
que ha puesto su confianza en el Señor
Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche.
Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin.
No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (16,19-31):
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle la llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: "Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas." Pero Abrahán le contestó: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros." El rico insistió: "Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento." Abrahán le dice: "Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen." El rico contestó: "No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán."
Abrahán le dijo: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto."»
Reflexión :
La palabra de Dios siempre nos invita a poner nuestra confianza en plenitud hacia Dios.
Partiendo de este hecho el profeta Jeremías nos motiva a confiar en Dios , para recibir sus bendiciones y no equipararnos en los hombres que nos descarrilan por el camino de la perdición , sembrando en nosotros dudas y mentiras que nos llevana obrar el mal , pero al confiar en Dios , se adquiere un sinnúmero de bendiciones que nos conduce hacia la salvación del alma.
Trayendo en consecuencia estás dos acciones ,podemos reflexionar que el hombre se autodestruye y miente asi mismo , sin embargo, la presencia de Dios hace que ese camine hacia la verdad y vivificar la salvación que trae sus promesas que se cumple cuando hay un corazón predispuesto.
Recopilando este mensaje salvífico, el salmo 1, nos invita a permitir que las obras magnificas de Dios actuen sobre nosotros y , optar por seguir sus senderos , no permitiendo que las contrariedades del mundo nos alejen de su amor que todo lo puede y vence .
En justa medida correlacionado con esto, el evangelio nos ofrece una parábola del rico y Lázaro, para dar a entender a nosotros que no debemos poner nuestra confianza en lo que el hombre ofrece , sino más bien las gracias y bendiciones que Dios nos da siendo humilde de corazón.
Con este hecho , el Señor nos invita a confiar plenamente en Dios y no permitir que el las leyes absurdas del hombres , nos termine por renegar de Dios.
Pues bien, debemos abrir nuestros oídos y corazón a la escucha constante de la palabra de Dios, suscitando en nosotros las bendiciones que vienen del Señor.
El mensaje al que nos quiere hace meditar y vivificar el Señor es acercarnos a su palabra y poner toda nuestra fe en su Palabra que nos bendice.
Viernes:
Lectura del libro del Génesis (37,3-4.12-13a.17b-28):
José era el preferido de Israel, porque le había nacido en la vejez, y le hizo una túnica con mangas. Al ver sus hermanos que su padre lo prefería a los demás, empezaron a odiarlo y le negaban el saludo. Sus hermanos trashumaron a Siquén con los rebaños de su padre.
Israel dijo a José: «Tus hermanos deben estar con los rebaños en Siquén; ven, que te voy a mandar donde están ellos.»
José fue tras sus hermanos y los encontró en Dotán. Ellos lo vieron desde lejos. Antes de que se acercara, maquinaron su muerte.
Se decían unos a otros: «Ahí viene el de los sueños. Vamos a matarlo y a echarlo en un aljibe; luego diremos que una fiera lo ha devorado; veremos en que paran sus sueños.»
Oyó esto Rubén, e intentando salvarlo de sus manos, dijo: «No le quitemos la vida.»
Y añadió: «No derraméis sangre; echadlo en este aljibe, aquí en la estepa; pero no pongáis las manos en él.»
Lo decía para librarlo de sus manos y devolverlo a su padre. Cuando llegó José al lugar donde estaban sus hermanos, lo sujetaron, le quitaron la túnica con mangas, lo cogieron y lo echaron en un pozo vacío, sin agua. Y se sentaron a comer. Levantando la vista, vieron una caravana de ismaelitas que transportaban en camellos goma, bálsamo y resina de Galaad a Egipto.
Judá, propuso a sus hermanos: «¿Qué sacaremos con matar a nuestro hermano y con tapar su sangre? Vamos a venderlo a los ismaelitas y no pondremos nuestras manos en él, que al fin es hermano nuestro y carne nuestra.»
Los hermanos aceptaron. Al pasar unos comerciantes madianitas, tiraron de su hermano, lo sacaron del pozo y se lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas. Estos se llevaron a José a Egipto.
Salmo 104,16-17.18-19.20-21
R/. Recordad las maravillas que hizo el Señor
Llamó al hambre sobre aquella tierra:
cortando el sustento de pan;
por delante había enviado a un hombre,
a José, vendido como esclavo.
Le trabaron los pies con grillos,
le metieron el cuello en la argolla,
hasta que se cumplió su predicción,
y la palabra del Señor lo acreditó.
El rey lo mandó desatar,
el señor de pueblos le abrió la prisión,
lo nombró administrador de su casa,
señor de todas sus posesiones.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,33-43.45-46):
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?»
Le contestaron: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.»
Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que deshecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.»
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos. Y, aunque buscaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.
Reflexión :
El libro del Génesis nos transmite como es proceder del hombre que anda por mal camino, pero que de una u otra manera nos enseña que la voluntad de Dios es mas grande que el deseo del hombre.
El salmo 104 , nos congrega contemplar la grandeza del Señor en la muestra al hombre sus maravillas y las proezas que hac en él dándole muchas bendiciones.
El evangelio nos trae como mensaje el ser fuerte y perseverar en la palabra sobre pasando la voluntad de los hombres y así regalar a su pueblo las bendiciones y las grandezas de su amor y gloria.
Sábado :
Lectura de la profecía de Miqueas (7,14-15.18-20):
Señor, pastorea a tu pueblo con el cayado, a las ovejas de tu heredad, a las que habitan apartadas en la maleza, en medio del Carmelo. Pastarán en Basán y Galaad, como en tiempos antiguos; como cuando saliste de Egipto y te mostraba mis prodigios. ¿Qué Dios como tú, que perdonas el pecado y absuelves la culpa al resto de tu heredad? No mantendrá por siempre la ira, pues se complace en la misericordia. Volverá a compadecerse y extinguirá nuestras culpas, arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos. Serás fiel a Jacob, piadoso con Abrahán, como juraste a nuestros padres en tiempos remotos.
Salmo 102,1-2.3-4.9-10.11-12
R/. El Señor es compasivo y misericordioso
Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios.
Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
el rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura.
No está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo;
no nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas.
Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (15,1-3.11-32):
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle.
Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.»
Jesús les dijo esta parábola: «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de saciarse de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros." Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."»
Reflexión :
La palabra de Dios para este día nos interface en el tema del pastoreo y perdón.
El profeta Miqueas nos enseña como Dios guía y pastoreando a su pueblo y suscitandole una gracia de absolver sus pecados y alejarlo del mal proceder como un pastor que recoge a todas las ovejas descarriadas y las vuelve al redil.
Por tal consecuencia , el salmo 102 nos invita a contemplar la grandeza de Dios y comprender lo maravilloso que es su compasión y misericordia para con cada uno de nosotros.
El evangelio nos interlude en el tema de la misericordia y regreso al redil , por medio de la parábola del Hijo pródigo, sucitando en nosotros a que volvamos nuestro corazón hacia Dios y dejar que Él subsane nuestras heridas .
Lectura del libro del Éxodo (3,1-8a.13-15):
En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián; llevó el rebaño trashumando por el desierto hasta llegar a Horeb, el monte de Dios. El ángel del Señor se le apareció en una llamarada entre las zarzas. Moisés se fijó: la zarza ardía sin consumirse.
Moisés se dijo: «Voy a acercarme a mirar este espectáculo admirable, a ver cómo es que no se quema la zarza.»
Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza: «Moisés, Moisés.»
Respondió él: «Aquí estoy.»
Dijo Dios: «No te acerques; quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado.»
Y añadió: «Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob.» Moisés se tapó la cara, temeroso de ver a Dios.
El Señor le dijo: «He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Voy a bajar a librarlos de los egipcios, a sacarlos de esta tierra, para llevarlos a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel.»
Moisés replicó a Dios: «Mira, yo iré a los israelitas y les diré: "El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros." Si ellos me preguntan cómo se llama, ¿qué les respondo?»
Dios dijo a Moisés: «"Soy el que soy"; esto dirás a los israelitas: `Yo-soy' me envía a vosotros".»
Dios añadió: «Esto dirás a los israelitas: "Yahvé (Él-es), Dios de vuestros padres, Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, me envía a vosotros. Éste es mi nombre para siempre: así me llamaréis de generación en generación".»
Salmo 102,1-2.3-4.6-7.8.11
R/. El Señor es compasivo y misericordioso.
Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios.
Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura.
El Señor hace justicia
y defiende a todos los oprimidos;
enseñó sus caminos a Moisés
y sus hazañas a los hijos de Israel.
El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (10,1-6.10-12):
No quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar y todos fueron bautizados en Moisés por la nube y el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo. Pero la mayoría de ellos no agradaron a Dios, pues sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto. Estas cosas sucedieron en figura para nosotros, para que no codiciemos el mal como lo hicieron aquéllos. No protestéis, como protestaron algunos de ellos, y perecieron a manos del Exterminador. Todo esto les sucedía como un ejemplo y fue escrito para escarmiento nuestro, a quienes nos ha tocado vivir en la última de las edades. Por lo tanto, el que se cree seguro, ¡cuidado!, no caiga.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,1-9):
En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.
Jesús les contestó: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.»
Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?" Pero el viñador contestó: "Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas".»
Reflexión:
La palabra de Dios de este domingo y de toda la cuaresma nos invita al perdón y de manera especial a la conversión .
Ahora bien , el libro del Éxodo nos contextualiza a visualizar como Dios llama a Moisés y le pone por misión guiar un pueblo e inculcarle ese amor que Dios le tiene a su pueblo.
Esto nos hace ver como Dios , en su gran amor , busca a que cambiemos nuestra vida y lo reconozcamos con el rey de nuestra vida y el único que puede guiar hacia la santidad.
Es por eso , que este texto nos invita a buscar el perdón que procede de Dios y a dejar que sea Él quién nos guié hacia la cielo, que es la recompensa de la santificación del cuerpo y del alma.
El salmo 102, nos invita a bendecir a Dios en nuestro corazón y buscar arduamente la misericordia y la compasión de Dios, por tanto, hay que poner a Dios en el centro de nuestro ser , para poder así alcanzar el perdón que procede del Señor, como Padre Misericordioso.
El apóstol San Pablo , nos interpela a mantenernos firmes en la fe y poner nuestra confianza en Dios, perseverando hacia la búsqueda de la morada celestial , pero hay que tener cuidado , porque cuando pensamos que estamos mas cerca de Dios con nuestros actos nos alejamos más, por consiguiente, el apóstol nos invita a que día a día trabajemos por la conversión de nuestro cuerpo y nuestro espíritu, estando cimentados en la palabra de Dios que da fortaleza y a cual debemos acogernos , para luego manifestarla a los hermanos necesitados de ella.
El evangelio nos invita a la perseverancia y la espera dichosa en Dios, buscando la conversión, para que el crepúsculo no nos sorprenda , ya que el Cristo siembra la palabra, para que nosotros convirtamos , pero sino sentamos cabeza sobre la gran bendición que Dios derrama sobre cada uno de nosotros.
Es claro decir que, este llamado a la conversión radica a subsanar todo aquello que yace de las heridas del corazón y que nos dejan avanzar.
Por eso pongamos nuestra fe en Dios y permitamosle que sea , el Señor quién gobierne nuestra vida y nos fortifique con la semilla que da en cada uno de nosotros , que cada tres años nos sacia de manera total de su palabra y sus enseñanza , si estamos prestos a escuchar su mensaje salvífico y redentor para con cada hombre.
Liturgia de la Palabra de Dios para la III semana de Cuaresma
Lecturas de libre elección en la misa de la semana
Lectura del libro del Éxodo 17, 1-7
En aquellos días, la asamblea de los israelitas se marchó del desierto de Sin, por etapas, según las órdenes del Señor, y acamparon en Rafidín, donde el pueblo no encontró agua de beber. El pueblo riñó con Moisés, diciendo:
—«Danos agua de beber».
Él les respondió:
—«¿Por qué me reñís a mí y tentáis al Señor?».
El pueblo, torturado por la sed, murmuró contra Moisés:
—«¿Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?».
Clamó Moisés al Señor y dijo:
—«¿Qué puedo hacer con este pueblo? Poco falta para que me apedreen».
Respondió el Señor a Moisés:
—«Preséntate al pueblo llevando contigo algunos de los ancianos de Israel; lleva también en tu mano el cayado con que golpeaste el río, y vete, que allí estaré yo ante ti, sobre la peña, en Horeb; golpearás la peña, y saldrá de ella agua para que beba el pueblo».
Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel. Y puso por nombre a aquel lugar Massá y Meribá, por la reyerta de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor, diciendo:
—«¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?».
Salmo responsorial: Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9 (R.: 8)
R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
«No endurezcáis vuestro corazón».
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras».
Lectura del santo evangelio según san Juan 4, 5-42
En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaría llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el manantial de Jacob.
Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía.
Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice:
—«Dame de beber».
Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida.
La samaritana le dice:
—«¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?».
Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.
Jesús le contestó:
—«Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva».
La mujer le dice:
—«Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?».
Jesús le contestó:
—«El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna».
La mujer le dice:
—«Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla».
Él le dice:
—«Anda, llama a tu marido y vuelve».
La mujer le contesta:
—«No tengo marido».
Jesús le dice:
—«Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad».
La mujer le dice:
—«Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén».
Jesús le dice:
—«Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.
Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así. Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad».
La mujer le dice:
—«Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo».
Jesús le dice:
—«Soy yo, el que habla contigo».
En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: «¿Qué le preguntas o de qué le hablas?».
La mujer entonces dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente:
—«Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será éste el Mesías?».
Salieron del pueblo y se pusieron en camino a donde estaba él.
Mientras tanto sus discípulos le insistían:
—«Maestro, come».
Él les dijo:
—«Yo tengo por comida un alimento que vosotros no conocéis».
Los discípulos comentaban entre ellos:
—«¿Le habrá traído alguien de comer?».
Jesús les dice:
—«Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra.
¿No decís vosotros que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? Yo os digo esto: Levantad los ojos y contemplad los campos, que están ya dorados para la siega; el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así, se alegran lo mismo sembrador y segador.
Con todo, tiene razón el proverbio: Uno siembra y otro siega. Yo os envié a segar lo que no habéis sudado. Otros sudaron, y vosotros recogéis el fruto de sus sudores».
En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo que he hecho».
Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer:
—«Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».
Reflexión:
La palabra de Dios, poco a poco nos va acercando a Él y buscando que nuestro ser se llene de Él.
Por consiguente, el libro del Éxodo nos motiva a tener sed , pero hay que dejarla saciar por la gracia y las bendiciones de Dios.
El salmo 94, nos invita escuchar la palabra de Dios abriendo nuestro corazón y no cerrarlo para vivir en una vida contradictoria, que nos ruina, sino por el contrario a hallar la bendición que da Dios, cada vez que seguimos sus caminos.
El evangelio nos invita a llenarnos de Dios y saciarnos de su agua viva para que reconociendo su misericordia, adquiramos todas las bendiciones de provienen de lo alto , suscitando en nosotros el abastecimiento de Dios.
Lunes :
Lectura del segundo libro de los Reyes 5, 1-15a
En aquellos días, Naamán, general del ejército del rey sirio, era un hombre que gozaba de la estima y del favor de su señor, pues por su medio el Señor había dado la victoria a Siria.
Era un hombre muy valiente, pero estaba enfermo de lepra.
En una incursión, una banda de sirios llevó de Israel a una muchacha, que quedó como criada de la mujer de Naamán, y dijo a su señora:
—«Ojalá mi señor fuera a ver al profeta de Samaría: él lo libraría de su enfermedad».
Naamán fue a informar a su señor:
—«La muchacha israelita ha dicho esto y esto».
El rey de Siria le dijo:
—«Ven, que te doy una carta para el rey de Israel».
Naamán se puso en camino, llevando tres quintales de plata, seis mil monedas de oro y diez trajes. Presentó al rey de Israel la carta, que decía así:
—«Cuando recibas esta carta, verás que te envío a mi ministro Naamán para que lo libres de su enfermedad».
Cuando el rey de Israel leyó la carta, se rasgó las vestiduras, exclamando:
—«¿Soy yo un Dios capaz de dar muerte o vida, para que éste me encargue de librar a un hombre de su enfermedad? Fijaos bien, y veréis cómo está buscando un pretexto contra mí».
El profeta Eliseo se enteró de que el rey de Israel se había rasgado las vestiduras y le envió este recado:
—«¿Por qué te has rasgado las vestiduras? Que venga a mí y verá que hay un profeta en Israel».
Naamán llegó con sus caballos y su carroza y se detuvo ante la puerta de Eliseo. Eliseo le mandó uno a decirle:
—«Ve a bañarte siete veces en el Jordán, y tu carne quedará limpia».
Naamán se enfadó y decidió irse, comentando:
—«Yo me imaginaba que saldría en persona a verme, y que, puesto en pie, invocaría al Señor, su Dios, pasaría la mano sobre la parte enferma y me libraría de mi enfermedad. ¿Es que los ríos de Damasco, el Abana y el Farfar, no valen más que toda el agua de Israel? ¿No puedo bañarme en ellos y quedar limpio?».
Dio media vuelta y se marchaba furioso. Pero sus siervos se le acercaron y le dijeron:
—«Señor, si el profeta te hubiera prescrito algo difícil, lo harías. Cuanto más si lo que te prescribe para quedar limpio es simplemente que te bañes».
Entonces Naamán bajó al Jordán y se bañó siete veces, como había ordenado el profeta, y su carne quedó limpia como la de un niño. Volvió con su comitiva y se presentó al profeta, diciendo:
—«Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel».
Salmo responsorial: Salmo 41, 2. 3; 42, 3. 4 (R.: cf. 41, 3)
R. Mi alma tiene sed del Dios vivo:
¿cuándo veré el rostro de Dios?
Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío.
Tiene sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios?
Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada.
Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío.
Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 24-30
En aquel tiempo, dijo Jesús al pueblo en la sinagoga de Nazaret:
—«Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio».
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo.
Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.
Reflexión :
El segundo libro de los Reyes nos invita a poner nuestra confianza en Dios y asi poder tener sus frutos por medio de la bendición que el Señor nos llena de alegría y salud, es por eso que se sana un extranjero.
El salmo 41, nos interpela tener sed de Dios y saciarnos de la fuente de salvación , que procede de Dios.
Es por eso que , Jesús nos quiere saciar en el evangelio de su Palabra y nos enseña a escuchar y manifestar las maravillas de Dios, por tanto, abramos nuestro corazón al Señor y saciándonos de su Salvación para poder subsanr las heridas que deja el pecado en nuestra vida.
Martes:
Lectura de la profecía de Daniel 3, 25. 34-43
En aquellos días, Azarías se detuvo a orar y, abriendo los labios en medio del fuego, dijo:
«Por el honor de tu nombre,
no nos desampares para siempre,
no rompas tu alianza,
no apartes de nosotros tu misericordia.
Por Abrahán, tu amigo;
por Isaac, tu siervo;
por Israel, tu consagrado;
a quienes prometiste
multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo,
como la arena de las playas marinas.
Pero ahora, Señor, somos el más
pequeño de todos los pueblos;
hoy estamos humillados por toda la tierra
a causa de nuestros pecados.
En este momento no tenemos príncipes,
ni profetas, ni jefes;
ni holocausto, ni sacrificios,
ni ofrendas, ni incienso;
ni un sitio donde ofrecerte primicias,
para alcanzar misericordia.
Por eso, acepta nuestro corazón contrito
y nuestro espíritu humilde,
como un holocausto de carneros y toros
o una multitud de corderos cebados.
Que éste sea hoy nuestro sacrificio,
y que sea agradable en tu presencia:
porque los que en ti confían
no quedan defraudados.
Ahora te seguimos de todo corazón,
te respetamos y buscamos tu rostro,
no nos defraudes, Señor.
Trátanos según tu piedad,
según tu gran misericordia.
Líbranos con tu poder maravilloso
y da gloria a tu nombre, Señor».
Salmo responsorial: Salmo 24, 4-5ab. 6 y 7bc. 8-9 (R.: cf. 6a)
R. Señor, recuerda tu misericordia.
Señor, enséñame tus caminos
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador.
Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor.
El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes.
Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 21-35
En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús:
—«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?».
Jesús le contesta:
—«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.
El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo".
El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo:
"Págame lo que me debes".
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo:
"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré".
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
"¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?".
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».
Reflexión:
La palabra de Dios nos hace una motivación a vivir en el perdón.
Ahora bien, la profecía de Daniel , nos muestra como Azarías ofrece al Señor una acción de gracias por las maravillas que hace en él , entonces; esto nos enseña también , cuán grande es la bendición y la misericordia de Dios para con el hombre , cuando éste le es fiel y busca el arrepentimiento .
En consecuencia el salmo 24 , nos interpela a comprender como el Señor se acuerda de su misericordia y le hace ver al hombre sus maravillas para goce de plena paz .
En el evangelio , Jesús nos enseña a hacer misericordioso y aprendiendo a perdonar siempre las ofensas como signo de entrega por el hermano , por lo tanto, el Señor con esto nos motiva a amar de la misma manera que lo hace Dios para con el hombre que olvida todas sus faltas.
Miércoles :
Lectura del libro del Deuteronomio 4, 1. 5-9
Moisés habló al pueblo, diciendo:
—«Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos
que yo os mando cumplir.
Así viviréis y entraréis a tomar posesión
de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres,
os va a dar.
Mirad, yo os enseño los mandatos y decretos
que me mandó el Señor, mi Dios,
para que los cumpláis en la tierra
donde vais a entrar para tomar posesión de ella.
Ponedlos por obra,
que ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia
a los ojos de los pueblos que,
cuando tengan noticia de todos ellos, dirán:
"Cierto que esta gran nación
es un pueblo sabio e inteligente".
Y, en efecto,
¿hay alguna nación tan grande
que tenga los dioses tan cerca
como lo está el Señor Dios de nosotros,
siempre que lo invocamos?
Y, ¿cuál es la gran nación,
cuyos mandatos y decretos sean tan justos
como toda esta ley que hoy os doy?
Pero, cuidado,
guárdate muy bien de olvidar
los sucesos que vieron tus ojos,
que no se aparten de tu memoria mientras vivas;
cuéntaselos a tus hijos y nietos».
Salmo responsorial: Salmo 147,12-13.15-16. 19-20 (R.: 12a)
R. Glorifica al Señor, Jerusalén.
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.
Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 17-19
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».
Reflexión:
El seguir un mandato es lo que caracteriza al hombre , ya que a éste le gusta buscar una forma de cubrir sus caprichos y acciones.
Partiendo de este hecho y contextualizando a la palabra de Dios,nos transporta al libro del Deteuronomio, que subyace en los mandatos viable del Señor, que nos suscita ser fieles en la búsqueda de realización , por ende, la el texto nos muestra la importancia de cumplir los mandatos del Dios, que nos llevarán a encontrar la verdadera felicidad , dando la gloria a Dios desde nuestro corazón.
El salmo 147 , nos lo reafirma , lo importante y salvífico que es darle gloria a Dios, siendo obediente a sus mandatos que se convierten en palabras que dan espíritu y vida .
Jesús , nos instruye respecto a esto y nos reafirma que, los mandatos del Señor son justo y que se cumplen por la eternidad, pues va hasta lo mas intimo de la propia vida, generando en este mismo orden la práctica y enseñanza de los mandamientos de Dios y la venida del Reino, con este signo de obediencia y gloria al Señor.
Jueves:
Lectura del libro de Jeremías 7, 23-28
Así dice el Señor:
«Ésta fue la orden que di a vuestros padres:
"Escuchad mi voz.
Yo seré vuestro Dios,
y vosotros seréis mi pueblo;
caminad por el camino que os mando,
para que os vaya bien".
Pero no escucharon ni prestaron oído,
caminaban según sus ideas,
según la maldad de su corazón obstinado,
me daban la espalda y no la frente.
Desde que salieron vuestros padres de Egipto hasta hoy
les envié a mis siervos, los profetas,
un día y otro día;
pero no me escucharon ni prestaron oído:
endurecieron la cerviz,
fueron peores que sus padres.
Ya puedes repetirles este discurso,
que no te escucharán;
ya puedes gritarles,
que no te responderán.
Les dirás: "Aquí está la gente
que no escuchó la voz del Señor, su Dios,
y no quiso escarmentar.
La sinceridad se ha perdido,
se la han arrancado de la boca"».
Salmo responsorial: Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9 (R.: 8)
R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
«No endurezcáis vuestro corazón».
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras».
Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 14-23
En aquel tiempo, Jesús estaba echando un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron:
—«Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios».
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, leyendo sus pensamientos, les dijo:
—«Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín.
El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama».
Reflexión :
el profeta Jeremías nos hace una exclamación que nos enseña a escuchar plenamente al Señor:
"Escuchad mi voz.
Yo seré vuestro Dios,
y vosotros seréis mi pueblo;
caminad por el camino que os mando,
para que os vaya bien""
Pues ese debe ser nuestro ideal como cristiano , escuchar a dsios y dejar que su palabra nos llene el corazón , para asi allanad el camino que nos hacia las moradas eternas , siempre y cuando éste sea nuestro propósito y no otro .
Es claro que siguiendo este orden de ideas, el salmo 94, nos invita a escuchar y estar atentos al mensaje salvífico de Dios que genere en nosotros un cambio de vida y asi podernos acerca cada día más a lo que el Señor quiere de nosotros.
El evangelio nos interrelaciona a mantenernos firmes en la voluntad de Dios y no permitir que el "qué dirán", disipe y dilapide todo ese amor que Dios ha dado a cada uno de nosotros.
Por tal razón , el Señor nos invita a escuchar sus palabras y confiar plenamente en Él , para así recoger frutos y estar más unidos a Cristo .
Viernes:
Lectura de la profecía de Oseas 14, 2-10
Así dice el Señor:
«Israel, conviértete al Señor Dios tuyo,
porque tropezaste por tu pecado.
Preparad vuestro discurso,
volved al Señor y decidle:
"Perdona del todo la iniquidad,
recibe benévolo el sacrificio de nuestros labios.
No nos salvará Asiria,
no montaremos a caballo,
no volveremos a llamar Dios
a la obra de nuestras manos.
En ti encuentra piedad el huérfano".
Yo curaré sus extravíos,
los amaré sin que lo merezcan,
mi cólera se apartará de ellos.
Seré para Israel como rocío,
florecerá como azucena,
arraigará como el Líbano.
Brotarán sus vástagos,
será su esplendor como un olivo,
su aroma como el Líbano.
Vuelven a descansar a su sombra;
harán brotar el trigo,
florecerán como la viña;
será su fama como la del vino del Líbano.
Efraín, ¿qué te importan los ídolos?
Yo le respondo y le miro:
yo soy como un ciprés frondoso:
de mí proceden tus frutos.
¿Quién es el sabio que lo comprenda,
el prudente que lo entienda?
Rectos son los caminos del Señor:
los justos andan por ellos,
los pecadores tropiezan en ellos».
Salmo responsorial: Salmo 80, 6c-8a. 8bc-9. 10-11ab. 14 y 17 (R.: cf. 11 y 9a)
R. Yo soy el Señor, Dios tuyo:
escucha mi voz.
Oigo un lenguaje desconocido:
«Retiré sus hombros de la carga,
y sus manos dejaron la espuerta.
Clamaste en la aflicción, y te libré.
Te respondí oculto entre los truenos,
te puse a prueba junto a la fuente de Meribá.
Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti;
¡ojalá me escuchases, Israel!
No tendrás un dios extraño,
no adorarás un dios extranjero;
yo soy el Señor, Dios tuyo,
que te saqué del país de Egipto.
¡Ojalá me escuchase mi pueblo
y caminase Israel por mi camino!:
te alimentaría con flor de harina,
te saciaría con miel silvestre».
Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 28b-34
En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
—«¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Respondió Jesús:
—«El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser". El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". No hay mandamiento mayor que éstos».
El escriba replicó:
—«Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
—«No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Reflexión:
La palabra de Dios nos enseña a ser fieles y vivir en la gracia que genera el Señor, por lo tanto , la profecía de Oseas nos conjetura a buscar el perdón y a arrepentirnos de nuestros pecados, suscitándonos a conocer que el Señor, es el único de Dios .
Por su parte el salmo 80 , nos infunde a reconocer que Dios es el único que puede gobernar nuestro ser, con esto , el salmisma nos motiva a poner nuestra confianza en Dios y amarlo de todo corazón siendo el primero de nuestra vida.
Jesús en el evangelio nos capacita para que amémonos a Dios y al prójimo, es decir, cimentando nuestro ser en la práctica del amor.
Con respecto , puedo recalcar que, la misericordia genera en nosotros la entrega por el necesitado.
Sábado :
Lectura de la profecía de Oseas 6, 1-6
Vamos a volver al Señor:
él, que nos despedazó, nos sanará;
él, que nos hirió, nos vendará.
En dos días nos sanará;
al tercero nos resucitará;
y viviremos delante de él.
Esforcémonos por conocer al Señor:
su amanecer es como la aurora,
y su sentencia surge como la luz.
Bajará sobre nosotros como lluvia temprana,
como lluvia tardía que empapa la tierra.
«¿Qué haré de ti, Efraín?
¿Qué haré de ti, Judá?
Vuestra piedad es como nube mañanera,
como rocío de madrugada que se evapora.
Por eso os herí por medio de los profetas,
os condené con la palabra de mi boca.
Quiero misericordia, y no sacrificios;
conocimiento de Dios, más que holocaustos».
Salmo responsorial: Salmo 50, 3-4. 18-19. 20-21 ab (R.: Os 6, 6)
R. Quiero misericordia, y no sacrificios.
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos.
Lectura del santo evangelio según san Lucas 18, 9-14
En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola:
—«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: "¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo".
El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador".
Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
Reflexión:
El profeta Oseas, nos subyace en gran medida a que reconozcamos la misericordia de Dios en nuestro corazón, por eso nos coaliciona que aprendamos a reconocer nuestras culpas y así poder manifestar la gloria de Dios en nuestro corazón.
El salmo 50, nos inculca el sentido de la misericordia de Dios y hace generar en nosotros la motivación aceptar nuestros errores y permitir que el Señor descienda su misericordia sobre nosotros.
En este mismo contexto , el evangelio nos presenta dos actitudes del hombre : La arrogancia y la humildad.
Pues bien , la arrogancia nos conlleva a la pérdida espiritual de nuestra vida y a vivir de superfluo que nos autodestroyen .
En cambio, la humildad nos hace comprender que a pesar de todo necesitamos , la misericordia de Dios y así ganar el Reino de los cielos, siendo pobres en espíritu y ricos en la misericordia de Dios.
Liturgia de la palabra de Dios para este IV Domingo de Cuaresma
Lectura del libro de Josué 5, 9a. 10-12
En aquellos días, el Señor dijo a Josué:
—«Hoy os he despojado del oprobio de Egipto».
Los israelitas acamparon en Guilgal y celebraron la Pascua al atardecer del día catorce del mes, en la estepa de Jericó.
El día siguiente a la Pascua, ese mismo día, comieron del fruto de la tierra: panes ázimos y espigas fritas.
Cuando comenzaron a comer del fruto de la tierra, cesó el maná. Los israelitas ya no tuvieron maná, sino que aquel año comieron de la cosecha de la tierra de Canaán.
Salmo responsorial: Salmo 33, 2-3. 4-5. 6-7 (R.: 9a)
R. Gustad y ved qué bueno es el Señor.
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.
Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R.
Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias. R.
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5, 17-21
Hermanos:
El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado.
Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el ministerio de la reconciliación.
Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación.
Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio.
En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.
Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios.
Lectura del santo evangelio según san Lucas 15, 1-3. 11-32
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos:
—«Ése acoge a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo esta parábola:
—«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre:
"Padre, dame la parte que me toca de la fortuna".
El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.
Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.
Recapacitando entonces, se dijo:
"Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino a donde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros".
Se puso en camino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo.
Su hijo le dijo:
"Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo".
Pero el padre dijo a sus criados:
"Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado".
Y empezaron el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo.
Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba.
Éste le contesto:
"Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud".
Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo.
Y él replicó a su padre:
"Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado".
El padre le dijo:
"Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado"».
Reflexión:
El camino cuaresmal poco a poco nos acerca el tiempo cúspide de nuestra fe , tanto así que no va ofreciendo a cada uno de nosotros muchas maneras de buscar el perdón y aprender a perdonar, puesto que nos interpela a la vivencia auténtica de la conversión y la entrega total a Dios .
Ahora bien, los textos bíblicos de este cuarto domingo nos invitan a volver nuevamente hacia Dios y exterminar con todo eso que nos alejan de Él y nos carcome por dentro.
El libro de Josué nos condiciona a como el pueblo por caminar por el desierto fue limpiando su espíritu , hasta que Dios les dio la tierra que necesitaban , suscitandole todo lo que ese cambio generaba , pues el Señor , enriquecía al pueblo con su pan y ahora le da a comer de los frutos de la tierra que Él les había prometido para que lo amasen con su corazón.
Correlacional a esto, el salmo 33 nos suscita a gustamos y veamos qué bueno es el Señor, puesto que si ponemos nuestra confianza en Él , Dios nos apremiará con sus bendiciones , fortaleciendo en nosotros de manera viva a un encuentro personal con nosotros mismos y con el Padre Celestial , para que así nuestra boca y nuestro ser bendiga las maravillas que Él hace en nosotros para rendirle gloria y vivir en la humildad con efusiente alegría en el Señor.
Por consiguiente ,el apóstol San Pablo , nos sigue motivando a esperar en Cristo y seguir su ejemplo para que podamos sustraer a nosotros su misericordia que nos libra del pecado y nos hace volver al redil , dejando de lado la condición de pecado y experimentar la vida de la gracia que es la salvación que procede de Dios.
El Evangelio de San Lucas nos propone la parábola del Padre misericordioso, como signo de cuan grande es el amor de Dios que a pesar de nuestras iniquidades nos perdona y nos sigue recibiendo en su casa como un Padre lleno de infinito amor, es claro pues que esta condición la obtenemos cada vez que nos arrepentimos sinceramente de esas acciones que están oprimiendo nuestra vida.
Pues bien, el Señor en este sentido nos propone a buscar el perdón y dejar que la necesidad de Dios llegue a nuestro corazón , para así poder llegar a su presencia santificadora.
Parafraseando textos evangélicos como estos ,hay más alegría en el Cielo por un pecador que se convierte , que por noventa y nueve justo que no necesitan conversión, o bien, Quiero misericordia en su corazón y no la entrega por sacrificio vacío, no obstante, estas dos frases bíblicas nos incita a poner nuestra confianza plena en Dios, pero ojo con esto no digo que no hagamos sacrificios y busquemos ser siempre pecadores, sino más bien , vivir a través de esto la experiencia de amor de Dios que es la misericordia y entrega por sus hijos para hallar su salvación.
Liturgia de la palabra de Dios para esta cuarta semana de Cuaresma.
Lectura del santo evangelio según san Juan 9, 1-41
En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento.
Reflexión :
La palabra de Dios nos invita a ver la luz de Dios y no permitir que la oscuridad del mundo nos desvíen del camino de la salvación.
Pues el profeta Miqueas, nos interlude a nosotros a buscar la luz y esperar en el Señor en la claridad de su amor.
Por consiguiente, el salmo 26, nos asocia a estar en la salvación de Dios y esperar en su luz como fuente de esperanza .
Sustancialmente a esto , el evangelio nos invita a quitar de nuestro corazón y nuestros ojos toda ceguera que no nos permita ver la luz que surge en el Señor.
Lunes:
Así dice el Señor:
Tañed para el Señor, fieles suyos, dad gracias a su nombre santo; su cólera dura un instante; su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo. R.
Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme. Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R.
Lectura del santo evangelio según san Juan 4, 43-54
En aquel tiempo, salió Jesús de Samaria para Galilea.
Reflexión:
La palabra de Dios nos induce a ver la importancia de confiar en el Señor, por supuesto esto es viable siempre que llevemos a nuestro corazón el amor de Dios y espera en Él.
Ahora bien, el profeta Isaias, tanto como el salmo 29 , nos recalcan la importancia de las promesas de Dios y el cumplimiento de ellas en cada persona que confía plenamente en que la misericordia de Señor que es excelsa, por ende, es importante suscitar en nuestro interior la confianza plena en la salvación que procede del Altísimo.
No obstante el evangelio nos muestra la fe de un hombre que era oficial y por tanto, fue su esperanza que confió en la misericordia y las promesas de Dios , invitándonos a nosotros a ser sumisos a la voluntad de Dios y pedirle a Él con un corazón abierto confiando en el amor que nos tiene.
En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo.
Lectura del santo evangelio según san Juan 5, 1-3. 5-16
Lectura del santo evangelio según san Juan 5, 17-30
Lectura del santo evangelio según san Juan 5, 31-47
Reflexión :
La palabra de Dios nos invita a sentir el perdón de Dios, a pesar de nuestra desobediencia y pecados.
En este orden de ideas, el libro de Éxodo nos recuerda la desobediencia del pueblo Judio , pero por la súplica de Moisés , Dios interpela y perdona a su pueblo , para que a través del desierto puedan purificar su alma y encontrarse con Él, en la experiencia personal de su amor.
El salmo 105, nos ilumina para que le pidamos perdón a Dios y cambiemos nuestro actuar , para recibirlo en lo más intimo de nuestro Señor y alcanzar así la preparación para encontrar el mensaje salvifico de Dios y poner nuestra esperanza en Él.
Jesús en el evangelio nos resalta el sentido a contenernos frecuentemente en la verdad de Dios y así confiar en su infinita misericordia , siempre y cuando busquemos cambiar nuestras malas costumbres que nos llevan al pecado , por eso resguardemonos en la palabra de Dios para que viviendola en nuestro corazón le recibamos con el alma solidificada en la presentación de nuestra persona ante Dios.
Lectura del santo evangelio según san Juan 7, 1-2. 10. 25-30
R. Señor, Dios mío, a ti me acojo.
Lectura del santo evangelio según san Juan 7, 40-53
La palabra de Dios nos invita constantemente a ver los planes de Dios y ver como el hombre no lo acepta.
Con respecto a esto , el profeta Jeremías nos interpela para mostrar el caminar del Mesías, pues nos dice que los insensatos planean como acabar al Justo, pero por supuesto el profeta nos muestra cuán grande es el amor de Dios que se vale de los planes de los hombres, para manifestar su gloria y magnificencia.
Pues bien , el salmo 7, nos motiva a acogernos a la misericordia de Dios y permitir que su justicia descienda sobre nosotros y nos llene de su salvación, para lograr así glorificar al Señor con todo nuestro ser.
El evangelio nos muestra el testimonio de los soldados al escuchar las maravillas de Dios por medio de Jesús , inclusive la gente ya tenía a Cristo como salvador, aunque la duda y la envidia invadía las entrañas de los dirigentes religiosos de esa época que querían ser reconocidos por los hombres.
En cambio Jesús, siguiendo el plan de Dios y sabiendo aún que sus afirmaciones encolerizarían su corazón, es el signo de su encuentro con el Padre.
Muchas veces, a nosotros nos puede pasar igual que Jesús, que cuando enseñamos la verdad y suscitamos el amor al prójimo , algunos poderosos quieren arrebatarnos ese paz y armonía que da el evangelio al alma y al mundo.
Liturgia de la Palabra del II Domingo de Cuaresma o de la transfiguración :
Lectura del libro del Génesis (15,5-12.17-18):
En aquellos días, Dios sacó afuera a Abrán y le dijo: «Mira al cielo; cuenta las estrellas, si puedes.»
Y añadió: «Así será tu descendencia.» Abrán creyó al Señor, y se le contó en su haber.
El Señor le dijo: «Yo soy el Señor, que te sacó de Ur de los Caldeos, para darte en posesión esta tierra.»
Él replicó: «Señor Dios, ¿cómo sabré yo que voy a poseerla?»
Respondió el Señor: «Tráeme una ternera de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón.»
Abrán los trajo y los cortó por el medio, colocando cada mitad frente a la otra, pero no descuartizó las aves. Los buitres bajaban a los cadáveres, y Abrán los espantaba. Cuando iba a ponerse el sol, un sueño profundo invadió a Abrán y un terror intenso y oscuro cayó sobre él. El sol se puso y vino la oscuridad; una humareda de horno y una antorcha ardiendo pasaban entre los miembros descuartizados.
Aquel día el Señor hizo alianza con Abran en estos términos: «A tus descendientes les daré esta tierra, desde el río de Egipto al Gran Río.»
Salmo 26,1.7-8a.8b-9abc.13-14
R/. El Señor es mi luz y mi salvación
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar?
Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.
Oigo en mí corazón:
«Buscad mi rostro.»
Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio.
Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (3,17–4,1):
Seguid mi ejemplo, hermanos, y fijaos en los que andan según el modelo que tenéis en nosotros. Porque, como os decía muchas veces, y ahora lo repito con lágrimas en los ojos, hay muchos que andan como enemigos de la cruz de Cristo: su paradero es la perdición; su Dios, el vientre; su gloria, sus vergüenzas. Sólo aspiran a cosas terrenas. Nosotros, por el contrario, somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con esa energía que posee para sometérselo todo. Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos así, en el Señor, queridos.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,28b-36):
En aquel tiempo, Jesús cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña, para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él.
Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» No sabía lo que decía.
Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.»
Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.
Reflexión :
En el recorrido por la palabra de Dios nos invita a allanad el sendero a la salvación y las obras que nos llevan al cielo.
En torno a este contexto , la palabra de Dios nos invita hoy a escuchar y obedecer la voz de Dios que nos llama al servicio y el amor.
Partiendo de aqui, podemos visualizar el llamado que Dios hace a Abrán, para que dél surja un pueblo y asi poder llevar a cabo la voluntad de Dios y formar una alianza que perdudará para siempre .
En este sentido , el libro del Génesis , nos retribuye un peregrinar hacia la obediencia y la escucha fiel del mensaje salvífico que, Dios nos ha enfatizado hacia una misión especifica .
Es por eso , que el salmo 26 nos concede que en medio de todo , sea el quién ilumine nuestra vida : "El Señor es mi luz y mi salvación".
Por supuesto con esto, el salmista adquiere la seguridad de poner su confianza en el Señor y nos hace reflexionar a nosotros , haciéndonos la pregunta, ¿ NN., tienes puesta tu confianza en Dios o no crees en sus palabras y su voluntad ? , pues la única respuesta a esta pregunta está en tu corazón.
Es intrinsecamente posible , que por poner nuestra voluntad por encima de la Dios , terminamos estrellados, no obstante, el salmo nos invita a acercanos al Señor y vislumbrar su misericordia, aceptando Su Voluntad , para alejar así de nosotros todos los temores que nos incandilan y no nos dejan ver las maravillas de Dios en nuestro ser.
Es claro pues, que nace el hecho congrumerado de la fidelidad y la esperanza que nos irradia a buscar las moradas eternas en la presencia de Dios.
Con sano criterio , el apóstol San Pablo nos llama en este orden de idea a aceptar la cruz como signo de reconciliación de Dios, y no alejarnos del sentido salvifíco de Cristo, que nos lleva a la auténtica escucha de la palabra de Dios.
En justa medida, el profeta de los gentiles , nos expresa que la verdadera felicidad la da Dios, por medio del sacrificio de su Hijo en la cruz para darnos la justificación y así andar por el camino de la obediciencia y la honestidad verosimil que genera la Palabra del Señor en tu corazón.
En el discernimiento de la esperanza , el cumplimiento de voluntad de Dios por encima de la nuestra y nuestras ambiciones.
Pues hay que atenernos de aquellos falsos profetas y pastores para que nos desvién de poner nuestra confianza en Dios y sino en la vanidad de lobos difrazados de ovejas.
Permitamosle, entonces al Señor que tranforme nuestra vida y nos haga participes de gozar de la plenitud de su misericordia y la espera dichosa de su amor , para acercarnos totalmente a lo que es la conversión de corazón.
En el evangelio vemos como se cumplen en la ley y los profetas , las promesas y maravillas de Dios para mostrarnos la salvación.
Pues Jesús se transfigura para que sus discipulos vean la plenitud de su Gloria y estipular como en Él se alcanza la la majestuosidad de Dios .
Esto, nos demuestra como Dios busca a que cambiemos teniendo una experiencia y relación intíma con Él.
Más aún, el texto nos interpela a buscar el mensaje y la voluntad de Padre para con nosotros .
Una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.», pues bien en esta exclamación que hace Dios , nos invita a escuchar al Hijo y edificar en nosotros los pormenores de la confianza y la estimación hacia la Palabra del Señor que su cumple y se hace vida en nosotros.
Por lo tanto, estemos atentos al llamado que nos hace Jesús y epifaniar su salvación , por medio del testimonio y el servicio , basado en los parámetros de la revelación bíblica.
Liturgia de la Palabra de Dios para la II semana de cuaresma
Lunes:
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (5,1-4):
A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita.
Salmo 22,1-3.4.5.6
R/. El Señor es mi pastor, nada me falta
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara, mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu misericordia
me acompañan todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (16,13-19):
En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»
Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.»
Catequesis biblica:
La palabra de Dios para este lunes , nos trae la figura del apóstol San Pedro, ya que nos lleva a colación su entrega por Cristo y su profesión de fe.
Ahora bien , esta fiesta de la Cátedra de San Pedro es signo de su primado como príncipe de los apóstoles y cabeza visible del cuerpo mistico de Cristo.
No obstante, en su primera epístola el apóstol San Pedro, hace una recomendación a los pastores a que anuncien el evangelio para la conversión de los hombres , sin buscar privilegio y aspirando a la patria celeste, buscando la corona que no se marchita que es la gloria de Dios.
Con sano criterio, el apóstol a todos nos llama a recibir el evangelio y manifestarlo de manera generosa , concediendo así que fuerza del Espíritu Santo, descienda sobre todo el pueblo de Dios y dejando que Jesús el supremo Pastor nos reciba en el expléndor de su Reino.
Por eso el salmo 22, nos interrelaciona a conocer arduamente a Dios como nuestro pastor y redentor, suscitando en nosotros toda fuente de bendición y búsqueda del Reino de Dios.
Por consiguiente, debemos poner nuestra fuerza en Dios, para que Él nos sacié de su misericordia y ser librados de todo mal, teniendo presente en nuestro corazón la Palabra de Dios .
En el evangelio vemos como Simón Pedro reconoce la grandeza de Dios y confia en su Palabra, por tal razón, Jesús le confiere un don estrépito de atar y desatar pecados en cielo y tierra.
Con esto, Jesús , le confiere la fundación de su nuevo pueblo , abriendo a los hombres las puertas del cielo y el crecimiento de la Palabra de Dios.
Resumidamente, la palabra de Dios nos refiere de la postestad que tienen sus ministros, en especial los apóstoles de perdonar los pecados y pastorear al pueblo de Dios , mediante la acción del Espíritu Santo para dar y recibir el mensaje salvífico de la palabra de Dios.
Martes:
Lectura del libro de Isaías (1,10.16-20):
Oíd la palabra del Señor, príncipes de Sodoma, escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra: «Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad el derecho, enderezad al oprimido; defended al huérfano, proteged a la viuda. Entonces, venid y litigaremos –dice el Señor–. Aunque vuestros pecados sean como púrpura, blanquearán como nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán como lana. Si sabéis obedecer, lo sabroso de la tierra comeréis; si rehusáis y os rebeláis, la espada os comerá. Lo ha dicho el Señor.»
Salmo 49,8-9.16bc-17.21.23
R/. Al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios
«No te reprocho tus sacrificios ,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños.
¿Por qué recitas mis preceptos y
tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos?
Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú;
El que me ofrece acción de gracias, ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios.»
Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,1-12):
En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»
Reflexión :
La palabra de Dios nos induce en este poner nuestra confianza en Dios y la búsqueda del arrepentimiento que concede el Señor.
El profeta Isaías nos llama a la obediencia , por medio del cumplimiento de la palabra de Dios, subyaciendo en nosotros un cambio de vida y sembrando en nosotros la esperanza misericordiosa que viene de Señor , invitandonos al perdón.
El salmo 49, nos interpela a allanad los caminos que nos llevan a hacer el bien y resguardarnos en el cumplimiento de la palabra de Dios.
En el evangelio se nos hace un llamado a escuchar y vivir la palabra de Dios en nuestro corazón y no dejarnos amendrentar por los antitestimonios de los hombres, cumpliendo en nuestro corazón la simiente de la salvación que el Señor nos ofrece por medio de la práctica del bien que nos invita la palabra de Señor.
Sintetizando el mensaje de la palabra de Dios hoy nos invita poner nuestra fe y confianza en Dios y en aceptando en nosotros el cumplimiento de sus Palabras Salvíficas.
Miércoles :
Lectura del libro de Jeremías (18,18-20):
Dijeron: «Venid, maquinemos contra Jeremías, porque no falta la ley del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni el oráculo del profeta; venid, lo heriremos con su propia lengua y no haremos caso de sus oraculos.»
Señor, hazme caso, oye cómo me acusan. ¿Es que se paga el bien con mal, que han cavado una fosa para mí? Acuérdate de cómo estuve en tu presencia, intercediendo en su favor, para apartar de ellos tu enojo.
Salmo 30,5-6.14.15-16
R/. Sálvame, Señor, por tu misericordia
Sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi amparo.
A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás,
Oigo el cuchicheo de la gente,
y todo me da miedo;
se conjuran contra mí
y traman quitarme la vida.
Pero yo confío en ti, Señor,
te digo: «Tú eres mi Dios.»
En tu mano están mis azares:
líbrame de los enemigos que me persiguen.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (20,17-28):
En aquel tiempo, mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino: «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará.»
Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición.
Él le preguntó: «¿Qué deseas?»
Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»
Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?»
Contestaron: «Lo somos.»
Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»
Reflexión:
El mensaje central de la palabra de Dios, es amor del Señor por su pueblo dando todas sus gracias y bendiciones.
Es por eso que el profeta Jeremías pide a Dios por él y por el pueblo para que equiparen y entiendan el mensaje de conversión al que llama el Señor.
Pues el clamor del profeta trae consigo una experiencia de búsqueda de Dios y así propediar en nosotros el cambio de vida del pecado a la gracia santificadora de Dios.
El salmo 30 , nos incita a poner a Dios en nuestro corazón , siendo el único que nos brinda su bendición y salvación, reconociendo la grandeza de Dios por su lealtad para con nosotros.
Por tanto, aceptemos la voluntad de Dios en nuestro corazón y reconozcamos que sin Dios nuestra vida sería un completo caos y destrucción de su esencia. Es decir, el hombre andaría descarriado y tomando decisiones erróneas que lo llevarían a la ruina, pero en cambio con Dios , alcanza su plena realización, siempre y cuando ponga su confianza en Él.
En el evangelio , el Señor nos invita a vivir en el servicio y la entrega total a los demás para darle gloria a Dios ,y, procurar así cambiar nuestro corazón de los malos deseos y saciarnos de la misericordia de Padre, por medio de la entrega de su Hijo para la salvación del mundo.
En este contexto , Jesús a lo que nos invita es poner a Dios en nuestro corazón, satisfaciéndonos con su gracia por medio del servicio y amor al prójimo.
Tomando este mensaje que nos regala hoy la palabra de Dios , nos equipara nuestro pensamiento en tres cosas que resumen los textos bíblicos y son : confianza en Dios, servicio al prójimo y conversión.
Jueves:
Lectura del libro de Jeremías (17,5-10):
Así dice el Señor: «Maldito quien confía en el hombre, y en la carne busca su fuerza, apartando su corazón del Señor. Será como un cardo en la estepa, no verá llegar el bien; habitará la aridez del desierto, tierra salobre e inhóspita. Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces; cuando llegue el estío no lo sentirá, su hoja estará verde; en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto. Nada más falso y enfermo que el corazón: ¿quién lo entenderá? Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta, según el fruto de sus acciones.»
Salmo 1,1-2.3.4.6
R/. Dichoso el hombre
que ha puesto su confianza en el Señor
Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche.
Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin.
No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (16,19-31):
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle la llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: "Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas." Pero Abrahán le contestó: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros." El rico insistió: "Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento." Abrahán le dice: "Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen." El rico contestó: "No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán."
Abrahán le dijo: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto."»
Reflexión :
La palabra de Dios siempre nos invita a poner nuestra confianza en plenitud hacia Dios.
Partiendo de este hecho el profeta Jeremías nos motiva a confiar en Dios , para recibir sus bendiciones y no equipararnos en los hombres que nos descarrilan por el camino de la perdición , sembrando en nosotros dudas y mentiras que nos llevana obrar el mal , pero al confiar en Dios , se adquiere un sinnúmero de bendiciones que nos conduce hacia la salvación del alma.
Trayendo en consecuencia estás dos acciones ,podemos reflexionar que el hombre se autodestruye y miente asi mismo , sin embargo, la presencia de Dios hace que ese camine hacia la verdad y vivificar la salvación que trae sus promesas que se cumple cuando hay un corazón predispuesto.
Recopilando este mensaje salvífico, el salmo 1, nos invita a permitir que las obras magnificas de Dios actuen sobre nosotros y , optar por seguir sus senderos , no permitiendo que las contrariedades del mundo nos alejen de su amor que todo lo puede y vence .
En justa medida correlacionado con esto, el evangelio nos ofrece una parábola del rico y Lázaro, para dar a entender a nosotros que no debemos poner nuestra confianza en lo que el hombre ofrece , sino más bien las gracias y bendiciones que Dios nos da siendo humilde de corazón.
Con este hecho , el Señor nos invita a confiar plenamente en Dios y no permitir que el las leyes absurdas del hombres , nos termine por renegar de Dios.
Pues bien, debemos abrir nuestros oídos y corazón a la escucha constante de la palabra de Dios, suscitando en nosotros las bendiciones que vienen del Señor.
El mensaje al que nos quiere hace meditar y vivificar el Señor es acercarnos a su palabra y poner toda nuestra fe en su Palabra que nos bendice.
Viernes:
Lectura del libro del Génesis (37,3-4.12-13a.17b-28):
José era el preferido de Israel, porque le había nacido en la vejez, y le hizo una túnica con mangas. Al ver sus hermanos que su padre lo prefería a los demás, empezaron a odiarlo y le negaban el saludo. Sus hermanos trashumaron a Siquén con los rebaños de su padre.
Israel dijo a José: «Tus hermanos deben estar con los rebaños en Siquén; ven, que te voy a mandar donde están ellos.»
José fue tras sus hermanos y los encontró en Dotán. Ellos lo vieron desde lejos. Antes de que se acercara, maquinaron su muerte.
Se decían unos a otros: «Ahí viene el de los sueños. Vamos a matarlo y a echarlo en un aljibe; luego diremos que una fiera lo ha devorado; veremos en que paran sus sueños.»
Oyó esto Rubén, e intentando salvarlo de sus manos, dijo: «No le quitemos la vida.»
Y añadió: «No derraméis sangre; echadlo en este aljibe, aquí en la estepa; pero no pongáis las manos en él.»
Lo decía para librarlo de sus manos y devolverlo a su padre. Cuando llegó José al lugar donde estaban sus hermanos, lo sujetaron, le quitaron la túnica con mangas, lo cogieron y lo echaron en un pozo vacío, sin agua. Y se sentaron a comer. Levantando la vista, vieron una caravana de ismaelitas que transportaban en camellos goma, bálsamo y resina de Galaad a Egipto.
Judá, propuso a sus hermanos: «¿Qué sacaremos con matar a nuestro hermano y con tapar su sangre? Vamos a venderlo a los ismaelitas y no pondremos nuestras manos en él, que al fin es hermano nuestro y carne nuestra.»
Los hermanos aceptaron. Al pasar unos comerciantes madianitas, tiraron de su hermano, lo sacaron del pozo y se lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas. Estos se llevaron a José a Egipto.
Salmo 104,16-17.18-19.20-21
R/. Recordad las maravillas que hizo el Señor
Llamó al hambre sobre aquella tierra:
cortando el sustento de pan;
por delante había enviado a un hombre,
a José, vendido como esclavo.
Le trabaron los pies con grillos,
le metieron el cuello en la argolla,
hasta que se cumplió su predicción,
y la palabra del Señor lo acreditó.
El rey lo mandó desatar,
el señor de pueblos le abrió la prisión,
lo nombró administrador de su casa,
señor de todas sus posesiones.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,33-43.45-46):
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?»
Le contestaron: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.»
Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que deshecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.»
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos. Y, aunque buscaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.
Reflexión :
El libro del Génesis nos transmite como es proceder del hombre que anda por mal camino, pero que de una u otra manera nos enseña que la voluntad de Dios es mas grande que el deseo del hombre.
El salmo 104 , nos congrega contemplar la grandeza del Señor en la muestra al hombre sus maravillas y las proezas que hac en él dándole muchas bendiciones.
El evangelio nos trae como mensaje el ser fuerte y perseverar en la palabra sobre pasando la voluntad de los hombres y así regalar a su pueblo las bendiciones y las grandezas de su amor y gloria.
Sábado :
Lectura de la profecía de Miqueas (7,14-15.18-20):
Señor, pastorea a tu pueblo con el cayado, a las ovejas de tu heredad, a las que habitan apartadas en la maleza, en medio del Carmelo. Pastarán en Basán y Galaad, como en tiempos antiguos; como cuando saliste de Egipto y te mostraba mis prodigios. ¿Qué Dios como tú, que perdonas el pecado y absuelves la culpa al resto de tu heredad? No mantendrá por siempre la ira, pues se complace en la misericordia. Volverá a compadecerse y extinguirá nuestras culpas, arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos. Serás fiel a Jacob, piadoso con Abrahán, como juraste a nuestros padres en tiempos remotos.
Salmo 102,1-2.3-4.9-10.11-12
R/. El Señor es compasivo y misericordioso
Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios.
Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
el rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura.
No está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo;
no nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas.
Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (15,1-3.11-32):
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle.
Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.»
Jesús les dijo esta parábola: «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de saciarse de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros." Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."»
Reflexión :
La palabra de Dios para este día nos interface en el tema del pastoreo y perdón.
El profeta Miqueas nos enseña como Dios guía y pastoreando a su pueblo y suscitandole una gracia de absolver sus pecados y alejarlo del mal proceder como un pastor que recoge a todas las ovejas descarriadas y las vuelve al redil.
Por tal consecuencia , el salmo 102 nos invita a contemplar la grandeza de Dios y comprender lo maravilloso que es su compasión y misericordia para con cada uno de nosotros.
El evangelio nos interlude en el tema de la misericordia y regreso al redil , por medio de la parábola del Hijo pródigo, sucitando en nosotros a que volvamos nuestro corazón hacia Dios y dejar que Él subsane nuestras heridas .
Liturgia de la palabra de Dios para este III Domingo de Cuaresma
Lectura del libro del Éxodo (3,1-8a.13-15):
En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián; llevó el rebaño trashumando por el desierto hasta llegar a Horeb, el monte de Dios. El ángel del Señor se le apareció en una llamarada entre las zarzas. Moisés se fijó: la zarza ardía sin consumirse.
Moisés se dijo: «Voy a acercarme a mirar este espectáculo admirable, a ver cómo es que no se quema la zarza.»
Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza: «Moisés, Moisés.»
Respondió él: «Aquí estoy.»
Dijo Dios: «No te acerques; quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado.»
Y añadió: «Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob.» Moisés se tapó la cara, temeroso de ver a Dios.
El Señor le dijo: «He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Voy a bajar a librarlos de los egipcios, a sacarlos de esta tierra, para llevarlos a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel.»
Moisés replicó a Dios: «Mira, yo iré a los israelitas y les diré: "El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros." Si ellos me preguntan cómo se llama, ¿qué les respondo?»
Dios dijo a Moisés: «"Soy el que soy"; esto dirás a los israelitas: `Yo-soy' me envía a vosotros".»
Dios añadió: «Esto dirás a los israelitas: "Yahvé (Él-es), Dios de vuestros padres, Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, me envía a vosotros. Éste es mi nombre para siempre: así me llamaréis de generación en generación".»
Salmo 102,1-2.3-4.6-7.8.11
R/. El Señor es compasivo y misericordioso.
Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios.
Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura.
El Señor hace justicia
y defiende a todos los oprimidos;
enseñó sus caminos a Moisés
y sus hazañas a los hijos de Israel.
El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (10,1-6.10-12):
No quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar y todos fueron bautizados en Moisés por la nube y el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo. Pero la mayoría de ellos no agradaron a Dios, pues sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto. Estas cosas sucedieron en figura para nosotros, para que no codiciemos el mal como lo hicieron aquéllos. No protestéis, como protestaron algunos de ellos, y perecieron a manos del Exterminador. Todo esto les sucedía como un ejemplo y fue escrito para escarmiento nuestro, a quienes nos ha tocado vivir en la última de las edades. Por lo tanto, el que se cree seguro, ¡cuidado!, no caiga.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,1-9):
En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.
Jesús les contestó: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.»
Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?" Pero el viñador contestó: "Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas".»
Reflexión:
La palabra de Dios de este domingo y de toda la cuaresma nos invita al perdón y de manera especial a la conversión .
Ahora bien , el libro del Éxodo nos contextualiza a visualizar como Dios llama a Moisés y le pone por misión guiar un pueblo e inculcarle ese amor que Dios le tiene a su pueblo.
Esto nos hace ver como Dios , en su gran amor , busca a que cambiemos nuestra vida y lo reconozcamos con el rey de nuestra vida y el único que puede guiar hacia la santidad.
Es por eso , que este texto nos invita a buscar el perdón que procede de Dios y a dejar que sea Él quién nos guié hacia la cielo, que es la recompensa de la santificación del cuerpo y del alma.
El salmo 102, nos invita a bendecir a Dios en nuestro corazón y buscar arduamente la misericordia y la compasión de Dios, por tanto, hay que poner a Dios en el centro de nuestro ser , para poder así alcanzar el perdón que procede del Señor, como Padre Misericordioso.
El apóstol San Pablo , nos interpela a mantenernos firmes en la fe y poner nuestra confianza en Dios, perseverando hacia la búsqueda de la morada celestial , pero hay que tener cuidado , porque cuando pensamos que estamos mas cerca de Dios con nuestros actos nos alejamos más, por consiguiente, el apóstol nos invita a que día a día trabajemos por la conversión de nuestro cuerpo y nuestro espíritu, estando cimentados en la palabra de Dios que da fortaleza y a cual debemos acogernos , para luego manifestarla a los hermanos necesitados de ella.
El evangelio nos invita a la perseverancia y la espera dichosa en Dios, buscando la conversión, para que el crepúsculo no nos sorprenda , ya que el Cristo siembra la palabra, para que nosotros convirtamos , pero sino sentamos cabeza sobre la gran bendición que Dios derrama sobre cada uno de nosotros.
Es claro decir que, este llamado a la conversión radica a subsanar todo aquello que yace de las heridas del corazón y que nos dejan avanzar.
Por eso pongamos nuestra fe en Dios y permitamosle que sea , el Señor quién gobierne nuestra vida y nos fortifique con la semilla que da en cada uno de nosotros , que cada tres años nos sacia de manera total de su palabra y sus enseñanza , si estamos prestos a escuchar su mensaje salvífico y redentor para con cada hombre.
Liturgia de la Palabra de Dios para la III semana de Cuaresma
Lecturas de libre elección en la misa de la semana
Lectura del libro del Éxodo 17, 1-7
En aquellos días, la asamblea de los israelitas se marchó del desierto de Sin, por etapas, según las órdenes del Señor, y acamparon en Rafidín, donde el pueblo no encontró agua de beber. El pueblo riñó con Moisés, diciendo:
—«Danos agua de beber».
Él les respondió:
—«¿Por qué me reñís a mí y tentáis al Señor?».
El pueblo, torturado por la sed, murmuró contra Moisés:
—«¿Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?».
Clamó Moisés al Señor y dijo:
—«¿Qué puedo hacer con este pueblo? Poco falta para que me apedreen».
Respondió el Señor a Moisés:
—«Preséntate al pueblo llevando contigo algunos de los ancianos de Israel; lleva también en tu mano el cayado con que golpeaste el río, y vete, que allí estaré yo ante ti, sobre la peña, en Horeb; golpearás la peña, y saldrá de ella agua para que beba el pueblo».
Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel. Y puso por nombre a aquel lugar Massá y Meribá, por la reyerta de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor, diciendo:
—«¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?».
Salmo responsorial: Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9 (R.: 8)
R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
«No endurezcáis vuestro corazón».
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras».
Lectura del santo evangelio según san Juan 4, 5-42
En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaría llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el manantial de Jacob.
Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía.
Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice:
—«Dame de beber».
Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida.
La samaritana le dice:
—«¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?».
Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.
Jesús le contestó:
—«Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva».
La mujer le dice:
—«Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?».
Jesús le contestó:
—«El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna».
La mujer le dice:
—«Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla».
Él le dice:
—«Anda, llama a tu marido y vuelve».
La mujer le contesta:
—«No tengo marido».
Jesús le dice:
—«Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad».
La mujer le dice:
—«Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén».
Jesús le dice:
—«Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.
Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así. Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad».
La mujer le dice:
—«Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo».
Jesús le dice:
—«Soy yo, el que habla contigo».
En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: «¿Qué le preguntas o de qué le hablas?».
La mujer entonces dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente:
—«Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será éste el Mesías?».
Salieron del pueblo y se pusieron en camino a donde estaba él.
Mientras tanto sus discípulos le insistían:
—«Maestro, come».
Él les dijo:
—«Yo tengo por comida un alimento que vosotros no conocéis».
Los discípulos comentaban entre ellos:
—«¿Le habrá traído alguien de comer?».
Jesús les dice:
—«Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra.
¿No decís vosotros que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? Yo os digo esto: Levantad los ojos y contemplad los campos, que están ya dorados para la siega; el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así, se alegran lo mismo sembrador y segador.
Con todo, tiene razón el proverbio: Uno siembra y otro siega. Yo os envié a segar lo que no habéis sudado. Otros sudaron, y vosotros recogéis el fruto de sus sudores».
En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo que he hecho».
Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer:
—«Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».
Reflexión:
La palabra de Dios, poco a poco nos va acercando a Él y buscando que nuestro ser se llene de Él.
Por consiguente, el libro del Éxodo nos motiva a tener sed , pero hay que dejarla saciar por la gracia y las bendiciones de Dios.
El salmo 94, nos invita escuchar la palabra de Dios abriendo nuestro corazón y no cerrarlo para vivir en una vida contradictoria, que nos ruina, sino por el contrario a hallar la bendición que da Dios, cada vez que seguimos sus caminos.
El evangelio nos invita a llenarnos de Dios y saciarnos de su agua viva para que reconociendo su misericordia, adquiramos todas las bendiciones de provienen de lo alto , suscitando en nosotros el abastecimiento de Dios.
Lunes :
Lectura del segundo libro de los Reyes 5, 1-15a
En aquellos días, Naamán, general del ejército del rey sirio, era un hombre que gozaba de la estima y del favor de su señor, pues por su medio el Señor había dado la victoria a Siria.
Era un hombre muy valiente, pero estaba enfermo de lepra.
En una incursión, una banda de sirios llevó de Israel a una muchacha, que quedó como criada de la mujer de Naamán, y dijo a su señora:
—«Ojalá mi señor fuera a ver al profeta de Samaría: él lo libraría de su enfermedad».
Naamán fue a informar a su señor:
—«La muchacha israelita ha dicho esto y esto».
El rey de Siria le dijo:
—«Ven, que te doy una carta para el rey de Israel».
Naamán se puso en camino, llevando tres quintales de plata, seis mil monedas de oro y diez trajes. Presentó al rey de Israel la carta, que decía así:
—«Cuando recibas esta carta, verás que te envío a mi ministro Naamán para que lo libres de su enfermedad».
Cuando el rey de Israel leyó la carta, se rasgó las vestiduras, exclamando:
—«¿Soy yo un Dios capaz de dar muerte o vida, para que éste me encargue de librar a un hombre de su enfermedad? Fijaos bien, y veréis cómo está buscando un pretexto contra mí».
El profeta Eliseo se enteró de que el rey de Israel se había rasgado las vestiduras y le envió este recado:
—«¿Por qué te has rasgado las vestiduras? Que venga a mí y verá que hay un profeta en Israel».
Naamán llegó con sus caballos y su carroza y se detuvo ante la puerta de Eliseo. Eliseo le mandó uno a decirle:
—«Ve a bañarte siete veces en el Jordán, y tu carne quedará limpia».
Naamán se enfadó y decidió irse, comentando:
—«Yo me imaginaba que saldría en persona a verme, y que, puesto en pie, invocaría al Señor, su Dios, pasaría la mano sobre la parte enferma y me libraría de mi enfermedad. ¿Es que los ríos de Damasco, el Abana y el Farfar, no valen más que toda el agua de Israel? ¿No puedo bañarme en ellos y quedar limpio?».
Dio media vuelta y se marchaba furioso. Pero sus siervos se le acercaron y le dijeron:
—«Señor, si el profeta te hubiera prescrito algo difícil, lo harías. Cuanto más si lo que te prescribe para quedar limpio es simplemente que te bañes».
Entonces Naamán bajó al Jordán y se bañó siete veces, como había ordenado el profeta, y su carne quedó limpia como la de un niño. Volvió con su comitiva y se presentó al profeta, diciendo:
—«Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel».
Salmo responsorial: Salmo 41, 2. 3; 42, 3. 4 (R.: cf. 41, 3)
R. Mi alma tiene sed del Dios vivo:
¿cuándo veré el rostro de Dios?
Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío.
Tiene sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios?
Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada.
Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío.
Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 24-30
En aquel tiempo, dijo Jesús al pueblo en la sinagoga de Nazaret:
—«Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio».
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo.
Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.
Reflexión :
El segundo libro de los Reyes nos invita a poner nuestra confianza en Dios y asi poder tener sus frutos por medio de la bendición que el Señor nos llena de alegría y salud, es por eso que se sana un extranjero.
El salmo 41, nos interpela tener sed de Dios y saciarnos de la fuente de salvación , que procede de Dios.
Es por eso que , Jesús nos quiere saciar en el evangelio de su Palabra y nos enseña a escuchar y manifestar las maravillas de Dios, por tanto, abramos nuestro corazón al Señor y saciándonos de su Salvación para poder subsanr las heridas que deja el pecado en nuestra vida.
Martes:
Lectura de la profecía de Daniel 3, 25. 34-43
En aquellos días, Azarías se detuvo a orar y, abriendo los labios en medio del fuego, dijo:
«Por el honor de tu nombre,
no nos desampares para siempre,
no rompas tu alianza,
no apartes de nosotros tu misericordia.
Por Abrahán, tu amigo;
por Isaac, tu siervo;
por Israel, tu consagrado;
a quienes prometiste
multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo,
como la arena de las playas marinas.
Pero ahora, Señor, somos el más
pequeño de todos los pueblos;
hoy estamos humillados por toda la tierra
a causa de nuestros pecados.
En este momento no tenemos príncipes,
ni profetas, ni jefes;
ni holocausto, ni sacrificios,
ni ofrendas, ni incienso;
ni un sitio donde ofrecerte primicias,
para alcanzar misericordia.
Por eso, acepta nuestro corazón contrito
y nuestro espíritu humilde,
como un holocausto de carneros y toros
o una multitud de corderos cebados.
Que éste sea hoy nuestro sacrificio,
y que sea agradable en tu presencia:
porque los que en ti confían
no quedan defraudados.
Ahora te seguimos de todo corazón,
te respetamos y buscamos tu rostro,
no nos defraudes, Señor.
Trátanos según tu piedad,
según tu gran misericordia.
Líbranos con tu poder maravilloso
y da gloria a tu nombre, Señor».
Salmo responsorial: Salmo 24, 4-5ab. 6 y 7bc. 8-9 (R.: cf. 6a)
R. Señor, recuerda tu misericordia.
Señor, enséñame tus caminos
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador.
Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor.
El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes.
Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 21-35
En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús:
—«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?».
Jesús le contesta:
—«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.
El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo".
El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo:
"Págame lo que me debes".
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo:
"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré".
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
"¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?".
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».
Reflexión:
La palabra de Dios nos hace una motivación a vivir en el perdón.
Ahora bien, la profecía de Daniel , nos muestra como Azarías ofrece al Señor una acción de gracias por las maravillas que hace en él , entonces; esto nos enseña también , cuán grande es la bendición y la misericordia de Dios para con el hombre , cuando éste le es fiel y busca el arrepentimiento .
En consecuencia el salmo 24 , nos interpela a comprender como el Señor se acuerda de su misericordia y le hace ver al hombre sus maravillas para goce de plena paz .
En el evangelio , Jesús nos enseña a hacer misericordioso y aprendiendo a perdonar siempre las ofensas como signo de entrega por el hermano , por lo tanto, el Señor con esto nos motiva a amar de la misma manera que lo hace Dios para con el hombre que olvida todas sus faltas.
Miércoles :
Lectura del libro del Deuteronomio 4, 1. 5-9
Moisés habló al pueblo, diciendo:
—«Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos
que yo os mando cumplir.
Así viviréis y entraréis a tomar posesión
de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres,
os va a dar.
Mirad, yo os enseño los mandatos y decretos
que me mandó el Señor, mi Dios,
para que los cumpláis en la tierra
donde vais a entrar para tomar posesión de ella.
Ponedlos por obra,
que ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia
a los ojos de los pueblos que,
cuando tengan noticia de todos ellos, dirán:
"Cierto que esta gran nación
es un pueblo sabio e inteligente".
Y, en efecto,
¿hay alguna nación tan grande
que tenga los dioses tan cerca
como lo está el Señor Dios de nosotros,
siempre que lo invocamos?
Y, ¿cuál es la gran nación,
cuyos mandatos y decretos sean tan justos
como toda esta ley que hoy os doy?
Pero, cuidado,
guárdate muy bien de olvidar
los sucesos que vieron tus ojos,
que no se aparten de tu memoria mientras vivas;
cuéntaselos a tus hijos y nietos».
Salmo responsorial: Salmo 147,12-13.15-16. 19-20 (R.: 12a)
R. Glorifica al Señor, Jerusalén.
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.
Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 17-19
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».
Reflexión:
El seguir un mandato es lo que caracteriza al hombre , ya que a éste le gusta buscar una forma de cubrir sus caprichos y acciones.
Partiendo de este hecho y contextualizando a la palabra de Dios,nos transporta al libro del Deteuronomio, que subyace en los mandatos viable del Señor, que nos suscita ser fieles en la búsqueda de realización , por ende, la el texto nos muestra la importancia de cumplir los mandatos del Dios, que nos llevarán a encontrar la verdadera felicidad , dando la gloria a Dios desde nuestro corazón.
El salmo 147 , nos lo reafirma , lo importante y salvífico que es darle gloria a Dios, siendo obediente a sus mandatos que se convierten en palabras que dan espíritu y vida .
Jesús , nos instruye respecto a esto y nos reafirma que, los mandatos del Señor son justo y que se cumplen por la eternidad, pues va hasta lo mas intimo de la propia vida, generando en este mismo orden la práctica y enseñanza de los mandamientos de Dios y la venida del Reino, con este signo de obediencia y gloria al Señor.
Jueves:
Lectura del libro de Jeremías 7, 23-28
Así dice el Señor:
«Ésta fue la orden que di a vuestros padres:
"Escuchad mi voz.
Yo seré vuestro Dios,
y vosotros seréis mi pueblo;
caminad por el camino que os mando,
para que os vaya bien".
Pero no escucharon ni prestaron oído,
caminaban según sus ideas,
según la maldad de su corazón obstinado,
me daban la espalda y no la frente.
Desde que salieron vuestros padres de Egipto hasta hoy
les envié a mis siervos, los profetas,
un día y otro día;
pero no me escucharon ni prestaron oído:
endurecieron la cerviz,
fueron peores que sus padres.
Ya puedes repetirles este discurso,
que no te escucharán;
ya puedes gritarles,
que no te responderán.
Les dirás: "Aquí está la gente
que no escuchó la voz del Señor, su Dios,
y no quiso escarmentar.
La sinceridad se ha perdido,
se la han arrancado de la boca"».
Salmo responsorial: Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9 (R.: 8)
R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
«No endurezcáis vuestro corazón».
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras».
Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 14-23
En aquel tiempo, Jesús estaba echando un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron:
—«Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios».
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, leyendo sus pensamientos, les dijo:
—«Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín.
El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama».
Reflexión :
el profeta Jeremías nos hace una exclamación que nos enseña a escuchar plenamente al Señor:
"Escuchad mi voz.
Yo seré vuestro Dios,
y vosotros seréis mi pueblo;
caminad por el camino que os mando,
para que os vaya bien""
Pues ese debe ser nuestro ideal como cristiano , escuchar a dsios y dejar que su palabra nos llene el corazón , para asi allanad el camino que nos hacia las moradas eternas , siempre y cuando éste sea nuestro propósito y no otro .
Es claro que siguiendo este orden de ideas, el salmo 94, nos invita a escuchar y estar atentos al mensaje salvífico de Dios que genere en nosotros un cambio de vida y asi podernos acerca cada día más a lo que el Señor quiere de nosotros.
El evangelio nos interrelaciona a mantenernos firmes en la voluntad de Dios y no permitir que el "qué dirán", disipe y dilapide todo ese amor que Dios ha dado a cada uno de nosotros.
Por tal razón , el Señor nos invita a escuchar sus palabras y confiar plenamente en Él , para así recoger frutos y estar más unidos a Cristo .
Viernes:
Lectura de la profecía de Oseas 14, 2-10
Así dice el Señor:
«Israel, conviértete al Señor Dios tuyo,
porque tropezaste por tu pecado.
Preparad vuestro discurso,
volved al Señor y decidle:
"Perdona del todo la iniquidad,
recibe benévolo el sacrificio de nuestros labios.
No nos salvará Asiria,
no montaremos a caballo,
no volveremos a llamar Dios
a la obra de nuestras manos.
En ti encuentra piedad el huérfano".
Yo curaré sus extravíos,
los amaré sin que lo merezcan,
mi cólera se apartará de ellos.
Seré para Israel como rocío,
florecerá como azucena,
arraigará como el Líbano.
Brotarán sus vástagos,
será su esplendor como un olivo,
su aroma como el Líbano.
Vuelven a descansar a su sombra;
harán brotar el trigo,
florecerán como la viña;
será su fama como la del vino del Líbano.
Efraín, ¿qué te importan los ídolos?
Yo le respondo y le miro:
yo soy como un ciprés frondoso:
de mí proceden tus frutos.
¿Quién es el sabio que lo comprenda,
el prudente que lo entienda?
Rectos son los caminos del Señor:
los justos andan por ellos,
los pecadores tropiezan en ellos».
Salmo responsorial: Salmo 80, 6c-8a. 8bc-9. 10-11ab. 14 y 17 (R.: cf. 11 y 9a)
R. Yo soy el Señor, Dios tuyo:
escucha mi voz.
Oigo un lenguaje desconocido:
«Retiré sus hombros de la carga,
y sus manos dejaron la espuerta.
Clamaste en la aflicción, y te libré.
Te respondí oculto entre los truenos,
te puse a prueba junto a la fuente de Meribá.
Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti;
¡ojalá me escuchases, Israel!
No tendrás un dios extraño,
no adorarás un dios extranjero;
yo soy el Señor, Dios tuyo,
que te saqué del país de Egipto.
¡Ojalá me escuchase mi pueblo
y caminase Israel por mi camino!:
te alimentaría con flor de harina,
te saciaría con miel silvestre».
Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 28b-34
En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
—«¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Respondió Jesús:
—«El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser". El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". No hay mandamiento mayor que éstos».
El escriba replicó:
—«Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
—«No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Reflexión:
La palabra de Dios nos enseña a ser fieles y vivir en la gracia que genera el Señor, por lo tanto , la profecía de Oseas nos conjetura a buscar el perdón y a arrepentirnos de nuestros pecados, suscitándonos a conocer que el Señor, es el único de Dios .
Por su parte el salmo 80 , nos infunde a reconocer que Dios es el único que puede gobernar nuestro ser, con esto , el salmisma nos motiva a poner nuestra confianza en Dios y amarlo de todo corazón siendo el primero de nuestra vida.
Jesús en el evangelio nos capacita para que amémonos a Dios y al prójimo, es decir, cimentando nuestro ser en la práctica del amor.
Con respecto , puedo recalcar que, la misericordia genera en nosotros la entrega por el necesitado.
Sábado :
Lectura de la profecía de Oseas 6, 1-6
Vamos a volver al Señor:
él, que nos despedazó, nos sanará;
él, que nos hirió, nos vendará.
En dos días nos sanará;
al tercero nos resucitará;
y viviremos delante de él.
Esforcémonos por conocer al Señor:
su amanecer es como la aurora,
y su sentencia surge como la luz.
Bajará sobre nosotros como lluvia temprana,
como lluvia tardía que empapa la tierra.
«¿Qué haré de ti, Efraín?
¿Qué haré de ti, Judá?
Vuestra piedad es como nube mañanera,
como rocío de madrugada que se evapora.
Por eso os herí por medio de los profetas,
os condené con la palabra de mi boca.
Quiero misericordia, y no sacrificios;
conocimiento de Dios, más que holocaustos».
Salmo responsorial: Salmo 50, 3-4. 18-19. 20-21 ab (R.: Os 6, 6)
R. Quiero misericordia, y no sacrificios.
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos.
Lectura del santo evangelio según san Lucas 18, 9-14
En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola:
—«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: "¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo".
El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador".
Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
Reflexión:
El profeta Oseas, nos subyace en gran medida a que reconozcamos la misericordia de Dios en nuestro corazón, por eso nos coaliciona que aprendamos a reconocer nuestras culpas y así poder manifestar la gloria de Dios en nuestro corazón.
El salmo 50, nos inculca el sentido de la misericordia de Dios y hace generar en nosotros la motivación aceptar nuestros errores y permitir que el Señor descienda su misericordia sobre nosotros.
En este mismo contexto , el evangelio nos presenta dos actitudes del hombre : La arrogancia y la humildad.
Pues bien , la arrogancia nos conlleva a la pérdida espiritual de nuestra vida y a vivir de superfluo que nos autodestroyen .
En cambio, la humildad nos hace comprender que a pesar de todo necesitamos , la misericordia de Dios y así ganar el Reino de los cielos, siendo pobres en espíritu y ricos en la misericordia de Dios.
Liturgia de la palabra de Dios para este IV Domingo de Cuaresma
Lectura del libro de Josué 5, 9a. 10-12
En aquellos días, el Señor dijo a Josué:
—«Hoy os he despojado del oprobio de Egipto».
Los israelitas acamparon en Guilgal y celebraron la Pascua al atardecer del día catorce del mes, en la estepa de Jericó.
El día siguiente a la Pascua, ese mismo día, comieron del fruto de la tierra: panes ázimos y espigas fritas.
Cuando comenzaron a comer del fruto de la tierra, cesó el maná. Los israelitas ya no tuvieron maná, sino que aquel año comieron de la cosecha de la tierra de Canaán.
Salmo responsorial: Salmo 33, 2-3. 4-5. 6-7 (R.: 9a)
R. Gustad y ved qué bueno es el Señor.
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.
Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R.
Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias. R.
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5, 17-21
Hermanos:
El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado.
Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el ministerio de la reconciliación.
Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación.
Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio.
En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.
Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios.
Lectura del santo evangelio según san Lucas 15, 1-3. 11-32
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos:
—«Ése acoge a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo esta parábola:
—«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre:
"Padre, dame la parte que me toca de la fortuna".
El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.
Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.
Recapacitando entonces, se dijo:
"Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino a donde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros".
Se puso en camino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo.
Su hijo le dijo:
"Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo".
Pero el padre dijo a sus criados:
"Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado".
Y empezaron el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo.
Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba.
Éste le contesto:
"Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud".
Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo.
Y él replicó a su padre:
"Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado".
El padre le dijo:
"Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado"».
Reflexión:
El camino cuaresmal poco a poco nos acerca el tiempo cúspide de nuestra fe , tanto así que no va ofreciendo a cada uno de nosotros muchas maneras de buscar el perdón y aprender a perdonar, puesto que nos interpela a la vivencia auténtica de la conversión y la entrega total a Dios .
Ahora bien, los textos bíblicos de este cuarto domingo nos invitan a volver nuevamente hacia Dios y exterminar con todo eso que nos alejan de Él y nos carcome por dentro.
El libro de Josué nos condiciona a como el pueblo por caminar por el desierto fue limpiando su espíritu , hasta que Dios les dio la tierra que necesitaban , suscitandole todo lo que ese cambio generaba , pues el Señor , enriquecía al pueblo con su pan y ahora le da a comer de los frutos de la tierra que Él les había prometido para que lo amasen con su corazón.
Correlacional a esto, el salmo 33 nos suscita a gustamos y veamos qué bueno es el Señor, puesto que si ponemos nuestra confianza en Él , Dios nos apremiará con sus bendiciones , fortaleciendo en nosotros de manera viva a un encuentro personal con nosotros mismos y con el Padre Celestial , para que así nuestra boca y nuestro ser bendiga las maravillas que Él hace en nosotros para rendirle gloria y vivir en la humildad con efusiente alegría en el Señor.
Por consiguiente ,el apóstol San Pablo , nos sigue motivando a esperar en Cristo y seguir su ejemplo para que podamos sustraer a nosotros su misericordia que nos libra del pecado y nos hace volver al redil , dejando de lado la condición de pecado y experimentar la vida de la gracia que es la salvación que procede de Dios.
El Evangelio de San Lucas nos propone la parábola del Padre misericordioso, como signo de cuan grande es el amor de Dios que a pesar de nuestras iniquidades nos perdona y nos sigue recibiendo en su casa como un Padre lleno de infinito amor, es claro pues que esta condición la obtenemos cada vez que nos arrepentimos sinceramente de esas acciones que están oprimiendo nuestra vida.
Pues bien, el Señor en este sentido nos propone a buscar el perdón y dejar que la necesidad de Dios llegue a nuestro corazón , para así poder llegar a su presencia santificadora.
Parafraseando textos evangélicos como estos ,hay más alegría en el Cielo por un pecador que se convierte , que por noventa y nueve justo que no necesitan conversión, o bien, Quiero misericordia en su corazón y no la entrega por sacrificio vacío, no obstante, estas dos frases bíblicas nos incita a poner nuestra confianza plena en Dios, pero ojo con esto no digo que no hagamos sacrificios y busquemos ser siempre pecadores, sino más bien , vivir a través de esto la experiencia de amor de Dios que es la misericordia y entrega por sus hijos para hallar su salvación.
Liturgia de la palabra de Dios para esta cuarta semana de Cuaresma.
Lectura de libre elección en la semana :
Lectura de la profecía de Miqueas 7, 7-9
Lectura de la profecía de Miqueas 7, 7-9
Yo miro atento al Señor,
espero en Dios, mi salvador;
mi Dios me escuchará.
No te alegres, enemiga, de mi desgracia:
si caí, me alzaré;
si me siento en tinieblas,
el Señor es mi luz.
Soportaré la ira del Señor,
pues pequé contra él,
en tanto juzga mi causa
y me hace justicia;
me conducirá a la luz,
y veré su justicia.
R. El Señor es mi luz y mi salvación
.
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R.
Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.
Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro». R.
Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches. R.
Espero gozar de la dicha
del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R.
EVANGELIO
En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento.
Y sus discípulos le preguntaron:
—«Maestro, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?».
Jesús contestó:
—«Ni éste pecó ni sus padres, sino para que se
manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día, tenemos que
hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche, y nadie podrá
hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo».
Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo:
—«Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)».
Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:
—«¿No es ése el que se sentaba a pedir?».
Unos decían:
—«El mismo».
Otros decían:
—«No es él, pero se le parece».
Él respondía:
—«Soy yo».
Y le preguntaban:
—«¿Y cómo se te han abierto los ojos?».
Él contestó:
—«Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo
untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces
fui, me lavé, y empecé a ver».
Le preguntaron:
—«¿Dónde está él?».
Contestó:
—«No sé».
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego.
Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los
fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.
Él les contestó:
—«Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo».
Algunos de los fariseos comentaban:
—«Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado».
Otros replicaban:
—«¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?».
Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego:
—«Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?».
Él contestó:
—«Que es un profeta».
Pero los judíos no se creyeron que aquél había sido
ciego y había recibido la vista, hasta que llamaron a sus padres y les
preguntaron:
—«¿Es éste vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?».
Sus padres contestaron:
—«Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació
ciego; pero cómo ve ahora, no lo sabemos nosotros, y quién le ha
abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que
es mayor y puede explicarse».
Sus padres respondieron así porque tenían miedo a los
judíos; porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a
quien reconociera a Jesús por Mesías. Por eso sus padres dijeron: «Ya
es mayor, preguntádselo a él».
Llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron:
—«Confiésalo ante Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador».
Contestó él:
«Si es un pecador, no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo».
Le preguntan de nuevo:
—«¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?».
Les contestó:
—«Os lo he dicho ya, y no me habéis hecho caso;
¿para qué queréis oírlo otra vez?; ¿también vosotros queréis haceros
discípulos suyos?».
Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron:
—«Discípulo de ése lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés.
Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ése no sabemos de dónde viene».
Replicó él:
—«Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de
dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no
escucha a los pecadores, sino al que es religioso y hace su voluntad.
Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de
nacimiento; si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder».
Le replicaron:
—«Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?».
Y lo expulsaron.
Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:
—«Crees tú en el Hijo del hombre?».
Él contestó:
—«Y quién es, Señor, para que crea en él?».
Jesús le dijo:
—«Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es».
Él dijo:
—«Creo, Señor».
Y se postró ante él.
Jesús añadió:
—«Para un juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven vean, y los que ven queden ciegos».
Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron:
—«¿También nosotros estamos ciegos?».
Jesús les contestó:
—«Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado, pero como decís que veis, vuestro pecado persiste».
Reflexión :
La palabra de Dios nos invita a ver la luz de Dios y no permitir que la oscuridad del mundo nos desvíen del camino de la salvación.
Pues el profeta Miqueas, nos interlude a nosotros a buscar la luz y esperar en el Señor en la claridad de su amor.
Por consiguiente, el salmo 26, nos asocia a estar en la salvación de Dios y esperar en su luz como fuente de esperanza .
Sustancialmente a esto , el evangelio nos invita a quitar de nuestro corazón y nuestros ojos toda ceguera que no nos permita ver la luz que surge en el Señor.
Lunes:
Lectura del libro de Isaías 65, 17-21
Así dice el Señor:
«Mirad: yo voy a crear
un cielo nuevo y una tierra
nueva:
de lo pasado no habrá recuerdo
ni vendrá pensamiento,
sino que habrá
gozo y alegría perpetua
por lo que voy a crear.
Mirad: voy a transformar a
Jerusalén en alegría,
y a su pueblo en gozo;
me alegraré de Jerusalén
y me
gozaré de mi pueblo,
y ya no se oirán en ella
gemidos ni llantos;
ya no habrá
allí niños malogrados
ni adultos que no colmen sus años,
pues será joven el
que muera a los cien años,
y el que no los alcance se tendrá por maldito.
Construirán casas y las habitarán,
plantarán viñas y comerán sus frutos».
R. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis
enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste
revivir cuando bajaba a la fosa. R.
Tañed para el Señor, fieles suyos, dad gracias a su nombre santo; su cólera dura un instante; su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo. R.
Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme. Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R.
EVANGELIO
En aquel tiempo, salió Jesús de Samaria para Galilea.
Jesús mismo había
hecho esta afirmación:
—«Un profeta no es estimado en su propia patria».
Cuando
llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo
que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido
a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en
vino.
Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo
que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle, y le pedía que bajase
a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo:
—«Como no veáis signos
y prodigios, no creéis».
El funcionario insiste:
—«Señor, baja antes de que se
muera mi niño».
Jesús le contesta:
—«Anda, tu hijo está curado».
El hombre
creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus
criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo estaba curado. Él les
preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
—«Hoy a la una
lo dejó la fiebre».
El padre cayó en la cuenta de que ésa era la hora cuando
Jesús le había dicho: «Tu hijo está curado». Y creyó él con toda su familia.
Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.
Reflexión:
La palabra de Dios nos induce a ver la importancia de confiar en el Señor, por supuesto esto es viable siempre que llevemos a nuestro corazón el amor de Dios y espera en Él.
Ahora bien, el profeta Isaias, tanto como el salmo 29 , nos recalcan la importancia de las promesas de Dios y el cumplimiento de ellas en cada persona que confía plenamente en que la misericordia de Señor que es excelsa, por ende, es importante suscitar en nuestro interior la confianza plena en la salvación que procede del Altísimo.
No obstante el evangelio nos muestra la fe de un hombre que era oficial y por tanto, fue su esperanza que confió en la misericordia y las promesas de Dios , invitándonos a nosotros a ser sumisos a la voluntad de Dios y pedirle a Él con un corazón abierto confiando en el amor que nos tiene.
Martes:
Lectura de la profecía de Ezequiel 47, 1-9. 12
En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo.
Del
zaguán del templo manaba agua hacia levante
—el templo miraba a levante—.
El
agua iba bajando por el lado derecho del templo,
al mediodía del altar.
Me
sacó por la puerta septentrional
y me llevó a la puerta exterior que mira a
levante.
El agua iba corriendo por el lado derecho.
El hombre que llevaba el
cordel en la mano
salió hacia levante.
Midió mil codos y me hizo atravesar las
aguas:
¡agua hasta los tobillos!
Midió otros mil y me hizo cruzar las aguas:
¡agua hasta las rodillas!
Midió otros mil y me hizo pasar:
¡agua hasta la
cintura!
Midió otros mil. Era un torrente que no pude cruzar,
pues habían
crecido las aguas y no se hacía pie;
era un torrente que no se podía vadear.
Me dijo entonces:
—«¿Has visto, hijo de Adán?».
A la vuelta me condujo por la
orilla del torrente.
Al regresar, vi a la orilla del río una gran arboleda en
sus dos márgenes.
Me dijo:
—«Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina,
bajarán hasta la
estepa,
desembocarán en el mar de las aguas salobres,
y lo sanearán.
Todos los
seres vivos que bullan
allí donde desemboque la corriente, tendrán vida;
y
habrá peces en abundancia.
Al desembocar allí estas aguas, quedará saneado el
mar
y habrá vida dondequiera que llegue la corriente.
A la vera del río, en
sus dos riberas,
crecerán toda clase de frutales;
no se marchitarán sus hojas
ni sus frutos se acabarán;
darán cosecha nueva cada luna,
porque los riegan
aguas que manan del santuario;
su fruto será comestible
y sus hojas
medicinales».
R. El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el
peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se
desplomen en el mar. R.
El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra
su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al
despuntar la aurora. R.
El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios
de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la
tierra. R.
En aquel tiempo, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a
Jerusalén.
Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina que
llaman en hebreo Betesda. Ésta tiene cinco soportales, y allí estaban echados
muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.
Estaba también allí un hombre que
llevaba treinta y ocho años enfermo.
Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya
llevaba mucho tiempo, le dice:
—«¿Quieres quedar sano?».
El enfermo le contestó:
—«Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua;
para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».
Jesús le dice:
—«Levántate,
toma tu camilla y echa a andar».
Y al momento el hombre quedó sano, tomó su
camilla y echó a andar.
Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado
sano:
—«Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla».
Él les contestó:
—«El
que me ha curado es quien me ha dicho: Toma tu camilla y echa a andar».
Ellos
le preguntaron:
—«¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a
andar?».
Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús,
aprovechando el barullo de aquel sitio, se había alejado.
Más tarde lo
encuentra Jesús en el templo y le dice:
—«Mira, has quedado sano; no peques
más, no sea que te ocurra algo peor».
Se marchó aquel hombre y dijo a los
judíos que era Jesús quien lo había sanado.
Por esto los judíos acosaban a
Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.
Reflexión:
La palabra de Dios diariamente nos conduce a vivir la misericordia del Señor, puesto que muestra su bendición sobre todo hombre que pone su confianza en Él.
Por tanto el profeta Ezequiel nos conduce a ver la grandeza y la contemplación de sus obras para rendirle honor y saber que Él es quién da la vida y la entrega por todo los hombres para bendecirlo con la subsistencia de la salvación del hombre y como todo ser que alienta contemplen y alabe la gloria de Dios en su augusto firmamento.
Por su parte el salmo 45 nos equipara a confiar y sostener nuestra fe en Dios que es quién puede subsanar nuestras dificultades y , que tal razón conduce a sana vivencia del amor y la gloria a Dios por su misericordia para con nosotros.
Por consiguiente, el evangelio de San Juan nos enseña que no debemos poner nuestra confianza en cualquier cosa , sino en la misericordia de Dios que nos invade y sana todas las heridas de nuestra alma llevándonos a comprender cuán grande son las maravillas que hace Dios por encima de cualquier circunstancia o tiempo conciso , es por eso que el Señor quiere que nos acerquemos a los necesitados antes que pensar en los impedimentos que estos surjan a partir de circunscripciones o preceptos que pongan en riesgo la dignidad humana ,Puesto que somos la lumbre de la gracia de Dios y su infinito amor para con cada uno de nosotros.
La palabra de Dios diariamente nos conduce a vivir la misericordia del Señor, puesto que muestra su bendición sobre todo hombre que pone su confianza en Él.
Por tanto el profeta Ezequiel nos conduce a ver la grandeza y la contemplación de sus obras para rendirle honor y saber que Él es quién da la vida y la entrega por todo los hombres para bendecirlo con la subsistencia de la salvación del hombre y como todo ser que alienta contemplen y alabe la gloria de Dios en su augusto firmamento.
Por su parte el salmo 45 nos equipara a confiar y sostener nuestra fe en Dios que es quién puede subsanar nuestras dificultades y , que tal razón conduce a sana vivencia del amor y la gloria a Dios por su misericordia para con nosotros.
Por consiguiente, el evangelio de San Juan nos enseña que no debemos poner nuestra confianza en cualquier cosa , sino en la misericordia de Dios que nos invade y sana todas las heridas de nuestra alma llevándonos a comprender cuán grande son las maravillas que hace Dios por encima de cualquier circunstancia o tiempo conciso , es por eso que el Señor quiere que nos acerquemos a los necesitados antes que pensar en los impedimentos que estos surjan a partir de circunscripciones o preceptos que pongan en riesgo la dignidad humana ,Puesto que somos la lumbre de la gracia de Dios y su infinito amor para con cada uno de nosotros.
Miércoles:
Lectura del libro de Isaías 49, 8-15
Así dice el Señor:
«En tiempo de gracia te he respondido,
en día propicio
te he auxiliado;
te he defendido y constituido alianza del pueblo,
para
restaurar el país, para repartir heredades desoladas,
para decir a los
cautivos: "Salid",
a los que están en tinieblas: "Venid a la luz".
Aun por los
caminos pastarán, tendrán praderas en todas las
dunas; no pasarán hambre ni
sed, no les hará daño el bochorno
ni el sol; porque los conduce el compasivo
y
los guía a manantiales de agua.
Convertiré mis montes en caminos,
y mis
senderos se nivelarán.
Miradlos venir de lejos; miradlos, del norte y del
poniente,
y los otros del país de Sin.
Exulta, cielo; alégrate, tierra; romped a cantar, montañas,
porque el Señor
consuela a su pueblo
y se compadece de los desamparados.
Sión decía: "Me ha
abandonado el Señor,
mi dueño me ha olvidado".
¿Es que puede una madre
olvidarse de su criatura,
no conmoverse por el hijo de sus entrañas?
Pues,
aunque ella se olvide, yo no te olvidaré».
R. El Señor es clemente y misericordioso.
El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en
piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas.
R.
El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El
Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R.
El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus
acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan
sinceramente. R.
EVANGELIO
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
—«Mi Padre sigue actuando, y yo
también actúo».
Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo
abolía el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a
Dios.
Jesús tomó la palabra y les dijo:
—«Os lo aseguro: El Hijo no puede hacer
por su cuenta nada que no vea hacer al Padre. Lo que hace éste, eso mismo hace
también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y
le mostrará obras mayores que ésta, para vuestro asombro.
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el
Hijo da vida a los que quiere.
Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha
confiado al Hijo el juicio de todos, para que todos honren al Hijo como honran
al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió.
Os lo
aseguro: Quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna
y no se le llamará a juicio, porque ha pasado ya de la muerte a la vida.
Os
aseguro que llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del
Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.
Porque, igual que el Padre dispone
de la vida, así ha dado también al Hijo el disponer de la vida. Y le ha dado
potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No os sorprenda, porque
viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan
hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal,
a una resurrección de juicio.
Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le
oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la
voluntad del que me envió»
Reflexión :
La palabra de Dios siempre nos invita a cambiar de vida y acercarnos a la gracia de Dios y alejarnos así del pecado .
El profeta Isaias nos invita a buscar arduamente la la luz que resplandecer de la misericordia de Dios , por tanto , es indispensable permitir que nuestro corazón se abra a la acción del amor de Dios , que suscita en nosotros la esperanza y confianza plena en Él, por eso dejemos que la luz de Señor irradie sobre las tinieblas de nuestro corazón y por ende,sembrar nuestra esperanza en la salvación que viene del tres veces Santo .
El salmo 144, nos invade a sentir lo que es la misericordia y la compasión que viene del Padre, correlacional a esto , el el salmista nos motiva a trascender en la misericordia y la paz que proviene del Altísimo.
En el evangelio de San Juan el Señor nos invita a confiar en él y ver lo grande que son sus obras , porque estas provienen del amor del Padre que las muestra en su Hijo Amado a hacia los necesitados y olvidados del pueblo.
No obstante, la palabra de Dios nos emancipa a comprender el sentido de la practica y vivencia del Amor y la Misericordia .
La palabra de Dios siempre nos invita a cambiar de vida y acercarnos a la gracia de Dios y alejarnos así del pecado .
El profeta Isaias nos invita a buscar arduamente la la luz que resplandecer de la misericordia de Dios , por tanto , es indispensable permitir que nuestro corazón se abra a la acción del amor de Dios , que suscita en nosotros la esperanza y confianza plena en Él, por eso dejemos que la luz de Señor irradie sobre las tinieblas de nuestro corazón y por ende,sembrar nuestra esperanza en la salvación que viene del tres veces Santo .
El salmo 144, nos invade a sentir lo que es la misericordia y la compasión que viene del Padre, correlacional a esto , el el salmista nos motiva a trascender en la misericordia y la paz que proviene del Altísimo.
En el evangelio de San Juan el Señor nos invita a confiar en él y ver lo grande que son sus obras , porque estas provienen del amor del Padre que las muestra en su Hijo Amado a hacia los necesitados y olvidados del pueblo.
No obstante, la palabra de Dios nos emancipa a comprender el sentido de la practica y vivencia del Amor y la Misericordia .
Jueves:
Lectura del libro del Éxodo 32, 7-14
En aquellos días, el Señor dijo a Moisés:
—«Anda, baja del monte, que se ha
pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del
camino que yo les había señalado. Se han hecho un novillo de metal, se postran
ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: "Éste es tu Dios, Israel, el que
te sacó de Egipto"».
Y el Señor añadió a Moisés:
—«Veo que este pueblo es un pueblo de dura
cerviz. Por eso, déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta
consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo».
Entonces Moisés suplicó al Señor,
su Dios:
—«¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú
sacaste de Egipto, con gran poder y mano robusta? ¿Tendrán que decir los
egipcios: "Con mala intención los sacó, para hacerlos morir en las montañas y
exterminarlos de la superficie de la tierra"? Aleja el incendio de tu ira,
arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo. Acuérdate de tus siervos,
Abrahán, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo, diciendo:
"Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta
tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea
por siempre"».
Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado
contra su pueblo.
R. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.
En Horeb se hicieron un becerro,
adoraron un ídolo de fundición;
cambiaron su gloria por la imagen
de un toro que come hierba. R.
Se olvidaron de Dios, su salvador,
que había hecho prodigios en Egipto,
maravillas en el país de Cam,
portentos junto al mar Rojo. R.
Dios hablaba ya de aniquilarlos;
pero Moisés, su elegido,
se puso en la
brecha frente a él,
para apartar su cólera del exterminio. R.
EVANGELIO
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
—«Si yo doy testimonio de mí
mismo, mi testimonio no es válido. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que
es válido el testimonio que da de mí.
Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y
él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un
hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que
ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz.
Pero el
testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha
concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me
ha enviado.
Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca
habéis escuchado su voz, ni visto su semblante, y su palabra no habita en
vosotros, porque al que él envió no le creéis.
Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues
ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida!
No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios
no está en vosotros.
Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis;
si otro viene en nombre propio, a ése sí lo recibiréis.
¿Cómo podréis creer
vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene
del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que
os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me
creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no dais fe a sus escritos,
¿cómo daréis fe a mis palabras?».
Reflexión :
La palabra de Dios nos invita a sentir el perdón de Dios, a pesar de nuestra desobediencia y pecados.
En este orden de ideas, el libro de Éxodo nos recuerda la desobediencia del pueblo Judio , pero por la súplica de Moisés , Dios interpela y perdona a su pueblo , para que a través del desierto puedan purificar su alma y encontrarse con Él, en la experiencia personal de su amor.
El salmo 105, nos ilumina para que le pidamos perdón a Dios y cambiemos nuestro actuar , para recibirlo en lo más intimo de nuestro Señor y alcanzar así la preparación para encontrar el mensaje salvifico de Dios y poner nuestra esperanza en Él.
Jesús en el evangelio nos resalta el sentido a contenernos frecuentemente en la verdad de Dios y así confiar en su infinita misericordia , siempre y cuando busquemos cambiar nuestras malas costumbres que nos llevan al pecado , por eso resguardemonos en la palabra de Dios para que viviendola en nuestro corazón le recibamos con el alma solidificada en la presentación de nuestra persona ante Dios.
Viernes:
Lectura del libro de la Sabiduría 2, 1a.12-22
Se dijeron los impíos, razonando equivocadamente:
«Acechemos al justo, que
nos resulta incómodo:
se opone a nuestras acciones,
nos echa en cara nuestros
pecados,
nos reprende nuestra educación errada;
declara que conoce a Dios
y se
da el nombre de hijo del Señor;
es un reproche para nuestras ideas
y sólo
verlo da grima;
lleva una vida distinta de los demás,
y su conducta es
diferente;
nos considera de mala ley
y se aparta de nuestras sendas como si
fueran impuras;
declara dichoso el fin de los justos
y se gloría de tener por
padre a Dios.
Veamos si sus palabras son verdaderas,
comprobando el desenlace
de su vida.
Si es el justo hijo de Dios, lo auxiliará
y lo librará del poder
de sus enemigos;
lo someteremos a la prueba de la afrenta y la tortura,
para
comprobar su moderación
y apreciar su paciencia;
lo condenaremos a muerte
ignominiosa,
pues dice que hay quien se ocupa de él».
Así discurren, y se engañan,
porque los ciega su maldad;
no conocen los
secretos de Dios,
no esperan el premio de la virtud
ni valoran el galardón de
una vida intachable.
R. El Señor está cerca de los atribulados.
El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su
memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus
angustias. R.
El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
Aunque el
justo sufra muchos males,
de todos lo librará el Señor. R.
Él cuida de todos sus huesos,
y ni uno solo se quebrará.
El Señor
redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a él. R.
EVANGELIO
En aquel tiempo, recorría Jesús la Galilea, pues no quería andar por Judea
porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las
tiendas.
Después que sus parientes se marcharon a la fiesta, entonces subió él
también, no abiertamente, sino a escondidas.
Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron:
—«¿No es éste el que
intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será
que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías? Pero éste sabemos de
dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde
viene».
Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:
—«A mí me
conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta,
sino enviado por el que es veraz; a ése vosotros no lo conocéis; yo lo
conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado».
Entonces intentaban
agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su
hora.
Reflexión :
El libro de la Sabiduría nos muestra el razonar de los insensatos y como el hombre máquina la maldad para destruir a aquel que anda en los caminos de Dios, puesto que el hombre, muchas veces actúa sobre instintos y se olvida de la misericordia que viene de Dios, expidiendo sus leyes que atentan contra los demás.
El salmo 33, nos instruya a seguir el camino del Señor y por ende, a suscitar la confianza en Dios que genera en nosotros , su misericordia y recibir su amor .
Por consiguiente , el evangelio nos invita a anunciar el amor de Dios a todos los pueblo , por tanto, sintamos en nosotros la fuerza de su amor y como nos perdona y que nos motiva a tener confianza en que el mal nunca vencerá al bien.
El libro de la Sabiduría nos muestra el razonar de los insensatos y como el hombre máquina la maldad para destruir a aquel que anda en los caminos de Dios, puesto que el hombre, muchas veces actúa sobre instintos y se olvida de la misericordia que viene de Dios, expidiendo sus leyes que atentan contra los demás.
El salmo 33, nos instruya a seguir el camino del Señor y por ende, a suscitar la confianza en Dios que genera en nosotros , su misericordia y recibir su amor .
Por consiguiente , el evangelio nos invita a anunciar el amor de Dios a todos los pueblo , por tanto, sintamos en nosotros la fuerza de su amor y como nos perdona y que nos motiva a tener confianza en que el mal nunca vencerá al bien.
Sábado :
Lectura del libro de Jeremías 11, 18-20
El Señor me instruyó, y comprendí, me explicó lo que hacían.
Yo, como
cordero manso, llevado al matadero,
no sabía los planes homicidas que contra
mí planeaban:
«Talemos el árbol en su lozanía,
arranquémoslo de la tierra
vital,
que su nombre no se pronuncie más».
Pero tú, Señor de los ejércitos,
juzgas rectamente,
pruebas las entrañas y el corazón;
veré mi venganza contra
ellos,
porque a ti he encomendado mi causa.
R. Señor, Dios mío, a ti me acojo.
Señor, Dios mío, a ti me acojo,
líbrame de mis perseguidores y sálvame,
que no me atrapen como leones
y me desgarren sin remedio. R.
Júzgame, Señor, según mi justicia,
según la inocencia que hay en mí.
Cese la maldad de los culpables,
y apoya tú al inocente,
tú que sondeas el
corazón y las entrañas,
tú, el Dios justo. R.
Mi escudo es Dios,
que salva a los rectos de corazón.
Dios es un juez
justo,
Dios amenaza cada día. R.
EVANGELIO
En aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos
de Jesús, decían:
—«Éste es de verdad el profeta».
Otros decían:
—«Éste es el
Mesías».
Pero otros decían:
—«¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice
la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo
de David?».
Y así surgió entre la gente una discordia por su causa.
Algunos
querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima.
Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y
éstos les dijeron:
—«¿Por qué no lo habéis traído?».
Los guardias respondieron:
—«Jamás ha hablado nadie como ese hombre».
Los fariseos les replicaron:
—«¿También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que
haya creído en él? Esa gente que no entiende de la Ley son unos malditos».
Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les
dijo:
—«¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y
averiguar lo que ha hecho?».
Ellos le replicaron:
—«¿También tú eres galileo?
Estudia y verás que de Galilea no salen profetas».
Y se volvieron cada uno a
su casa.
Reflexión:
La palabra de Dios nos invita constantemente a ver los planes de Dios y ver como el hombre no lo acepta.
Con respecto a esto , el profeta Jeremías nos interpela para mostrar el caminar del Mesías, pues nos dice que los insensatos planean como acabar al Justo, pero por supuesto el profeta nos muestra cuán grande es el amor de Dios que se vale de los planes de los hombres, para manifestar su gloria y magnificencia.
Pues bien , el salmo 7, nos motiva a acogernos a la misericordia de Dios y permitir que su justicia descienda sobre nosotros y nos llene de su salvación, para lograr así glorificar al Señor con todo nuestro ser.
El evangelio nos muestra el testimonio de los soldados al escuchar las maravillas de Dios por medio de Jesús , inclusive la gente ya tenía a Cristo como salvador, aunque la duda y la envidia invadía las entrañas de los dirigentes religiosos de esa época que querían ser reconocidos por los hombres.
En cambio Jesús, siguiendo el plan de Dios y sabiendo aún que sus afirmaciones encolerizarían su corazón, es el signo de su encuentro con el Padre.
Muchas veces, a nosotros nos puede pasar igual que Jesús, que cuando enseñamos la verdad y suscitamos el amor al prójimo , algunos poderosos quieren arrebatarnos ese paz y armonía que da el evangelio al alma y al mundo.
Liturgia de la palabra de Dios del Quinto domingo de cuaresma
Lectura del libro de Isaías 43, 16-21
Así dice el Señor, que abrió camino en el mar
y senda en las aguas impetuosas;
y senda en las aguas impetuosas;
que sacó a batalla carros y caballos,
tropa con sus valientes; caían para no levantarse,
se apagaron como mecha que se extingue.
tropa con sus valientes; caían para no levantarse,
se apagaron como mecha que se extingue.
«No recordéis lo de antaño,
no penséis en lo antiguo;
no penséis en lo antiguo;
mirad que realizo algo nuevo;
ya está brotando, ¿no lo notáis?
ya está brotando, ¿no lo notáis?
Abriré un camino por el desierto,
ríos en el yermo.
ríos en el yermo.
Me glorificarán las bestias del campo,
chacales y avestruces,
chacales y avestruces,
porque ofreceré agua en el desierto,
ríos en el yermo,
ríos en el yermo,
para apagar la sed de mi pueblo, de mi escogido,
el pueblo que yo formé,
el pueblo que yo formé,
para que proclamara mi alabanza».
R. El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.
y estamos alegres.
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares. R.
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares. R.
Hasta los gentiles decían: «El Señor
ha estado grande con ellos».
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres. R.
ha estado grande con ellos».
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres. R.
Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares. R.
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares. R.
Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas. R.
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas. R.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 3, 8-14
Hermanos:
Todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.
Por él lo perdí todo, y
todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo y existir en él, no con
una justicia mía, la de la Ley, sino con la que viene de la fe de
Cristo, la justicia que viene de Dios y se apoya en la fe.
Para conocerlo a él, y
la fuerza de su resurrección, y la comunión con sus padecimientos,
muriendo su misma muerte, para llegar un día a la resurrección de entre
los muertos.
No es que ya haya
conseguido el premio, o que ya esté en la meta: yo sigo corriendo a ver
si lo obtengo, pues Cristo Jesús lo obtuvo para mí.
Hermanos, yo no pienso
haber conseguido el premio. Sólo busco una cosa: olvidándome de lo que
queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la
meta, para ganar el premio, al que Dios desde arriba llama en Cristo
Jesús.
En aquel tiempo, Jesús
se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el
templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.
Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron:
—«Maestro, esta mujer ha
sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda
apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?».
Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:
—«El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra».
E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos.
Y quedó sólo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó:
—«Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?».
Ella contestó:
—«Ninguno, Señor».
Jesús dijo:
—«Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».
Reflexión :
La palabra de Dios nos
invita a mirar cual es nuestra manera de proceder y por ende
que debemos acercarnos a Dios para que nos perdone y nos sacie de
su infinita misericordia.
Primero , ¿En qué tengo mi confianza ?, será acaso que no nuestra entrega está en Dios o nos lamentamos por todos los sucesos que me han pasado por no creer en la palabra de Dios.
Segundo , Saber ¿ Quién soy como persona ? ¿Cuál es mi proceder ?,Pues bien , cuando sabemos cual nuestro proyecto de fe con el Señor , podemos entender quién soy y quien era antes, pues si miramos que tenemos pecados , tenemos que acudir al encuentro personal con Dios y examinar, en qué he fallado y como lo puedo cambiar , reconociendo que no soy perfecto , puesto que me dejado llevar por la desobediencia y he olvidado totalmente los mandatos de Dios.
Pero es claro que el hombre que pone su confianza en el Señor , encuentra un punto de partida para tomar en serio su auténtico abandono a las manos del Altísimo, tomándolo como morada de nuestro corazón y permitir que el haga en nosotros su obra.
Ahora bien , el profeta lo que quiere mostrar con esto es que la misericordia del Señor es grande y excelsa, porque a pesar de nuestros pecados , cada vez que acudimos a Él obtenemos su perdón infinito.
Continuando esta experiencia de fe, el salmo 125 , nos configura en cómo Dios , hace proezas por nosotros que constantemente nos muestra su amor y no se cansa de colmarnos de sus bendiciones y gracias que poco a poco nos capacita a tener una experiencia más asidua del perdón de Dios y su amor para con cada hombre.
Esto nos suscita a reconocer que la voluntad de Dios actúa sobre cada uno de nosotros , mostrarnos cómo el Señor diariamente nos manifiesta su salvación y amor por su pueblo .
Por lo tanto , tenemos que confiar en Dios y que su amor jamás se acaba, sino que nos redime y diariamente su manifiesta por las maravillas que hace a nuestro alrededor, para así regalarnos su bendición diariamente.
El apóstol San Pablo en la carta a los Filipenses nos invita a recibir a Cristo en nuestro corazón, dejando todo aquello que lo contamina y lo hace egoísta, para que la fuente salvífica de Dios lo acerque a su beneplácito amor que nos lleva a la vida eterna .
Por consiguiente el amor infinito de Dios a lo que debemos aspirar como cristianos y no a los falsos placeres del mundo que nos conllevan a la perdición del alma .
Es por eso que Jesús nos muestra el signo del amor de Dios en el evangelio , cuando ayuda a ese necesitado de la gracia santificante y va arrepentido hacia el Señor, por tanto, no juzguemos a ninguno , puesto que todos somos creaturas de Dios y vamos hacia el cambio y perfección , pues el Señor nos invita a perdonar a todo medir nuestros actos , puesto que Jesucristo es nuestro médico que acude para sanarnos de nuestras dolencias.
Liturgia de la palabra para la quinta semana de Cuaresma
Lecturas de libre elección en la semana
Lectura del segundo libro de los Reyes 4, 18b-21. 32-37
Un día, el hijo de la sunamita fue a donde su padre, que estaba con los segadores, y dijo:
—«¡Me duele la cabeza!».
Su padre dijo a un criado:
—«Llévalo a su madre».
El criado lo cogió y se lo llevó a su madre. Ella lo tuvo en sus rodillas hasta el mediodía, y el niño murió.
Lo subió y lo acostó en la cama del profeta. Cerró la puerta y salió.
Eliseo entró en la casa y encontró al niño muerto tendido en la cama.
Entró, cerró la puerta y oró al Señor.
Luego subió a la cama y se echó sobre el niño, boca con boca, ojos con
ojos, manos con manos, encogido sobre él; la carne del niño fue entrando
en calor. Entonces Eliseo se puso a pasear por la habitación, de acá
para allá; subió de nuevo a la cama y se encogió sobre el niño, y así
hasta siete veces; el niño estornudó y abrió los ojos. Eliseo llamó
entonces a Guejazi y le dijo:
—«Llama a la sunamita».
La llamó, y cuando llegó le dijo Eliseo:
—«Toma a tu hijo».
Ella entró y se arrojó a sus pies, postrada en tierra. Luego cogió a su hijo y salió.
R. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor.
Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R.
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R.
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras.
Muestra las maravillas de tu misericordia,
tú que salvas de los adversarios
a quien se refugia a tu derecha. R.
inclina el oído y escucha mis palabras.
Muestra las maravillas de tu misericordia,
tú que salvas de los adversarios
a quien se refugia a tu derecha. R.
A la sombra de tus alas escóndeme.
Yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R.
Yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R.
En aquel tiempo, un cierto Lázaro, de
Betania, la aldea de María y de Marta, su hermana, había caído enfermo.
María era la que ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con su
cabellera; el enfermo era su hermano Lázaro.
Las hermanas mandaron recado a Jesús, diciendo:
—«Señor, tu amigo está enfermo».
Jesús, al oírlo, dijo:
—«Esta enfermedad no acabará en la muerte,
sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea
glorificado por ella».
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en donde estaba.
Sólo entonces dice a sus discípulos:
—«Vamos otra vez a Judea».
Los discípulos le replican:
—«Maestro, hace poco intentaban apedrearte los judíos, ¿y vas a volver allí?».
Jesús contestó:
—«¿No tiene el día doce horas? Si uno
camina de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero si
camina de noche, tropieza, porque le falta la luz».
Dicho esto, añadió:
—«Lázaro, nuestro amigo, está dormido; voy a despertarlo».
Entonces le dijeron sus discípulos:
—«Señor, si duerme, se salvará».
Jesús se refería a su muerte; en cambio, ellos creyeron que hablaba del sueño natural.
Entonces Jesús les replicó claramente:
—«Lázaro ha muerto, y me alegro por vosotros de que no hayamos estado allí, para que creáis. Y ahora vamos a su casa».
Entonces Tomás, apodado el Mellizo, dijo a los demás discípulos:
—«Vamos también nosotros y muramos con él».
Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya
cuatro días enterrado. Betania distaba poco de Jerusalén: unos tres
kilómetros; y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para
darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba
Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo
Marta a Jesús:
—«Señor, si hubieras estado aquí no habría
muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios
te lo concederá».
Jesús le dijo:
—«Tu hermano resucitará».
Marta respondió:
—«Sé que resucitará en la resurrección del último día».
Jesús le dice:
—«Yo soy la resurrección y la vida: el que
cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en
mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?».
Ella le contestó:
—«Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».
Y dicho esto, fue a llamar a su hermana María, diciéndole en voz baja:
—«El Maestro está ahí y te llama».
Apenas lo oyó, se levantó y salió a donde
estaba él; porque Jesús no había entrado todavía en la aldea, sino que
estaba aún donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con
ella en casa consolándola, al ver que María se levantaba y salía
deprisa, la siguieron, pensando que iba al sepulcro a llorar allí.
Cuando llegó María a donde estaba Jesús, al verlo se echó a sus pies
diciéndole:
—«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano».
Jesús, viéndola llorar a ella y viendo llorar a los judíos que la acompañaban, sollozó y, muy conmovido, preguntó:
—«¿Dónde lo habéis enterrado?».
Le contestaron:
—«Señor, ven a verlo».
Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban:
—«¡Cómo lo quería!».
Pero algunos dijeron:
—«Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que muriera éste?».
Jesús, sollozando de nuevo, llega al sepulcro. Era una cavidad cubierta con una losa.
Dice Jesús:
—«Quitad la losa».
Marta, la hermana del muerto, le dice:
—«Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días».
Jesús le dice:
—«¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?».
Entonces quitaron la losa.
Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo:
—«Padre, te doy gracias porque me has
escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente
que me rodea, para que crean que tú me has enviado».
Y dicho esto, gritó con voz potente:
—«Lázaro, ven afuera».
El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo:
—«Desatadlo y dejadlo andar».
Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.
Reflexión:
La palabra de Dios poco a poco nos llama a la conversión y equiparar así los sucesos a la preparación para la resurrección de Cristo.
Ahora bien , en el segundo libro de los Reyes , vemos como Eliseo clama al Señor , para manifestar la grandeza de Dios y su poderío para hacer resurgir a los que ya ante los ojos humanos han muerto.
Reflexión:
La palabra de Dios poco a poco nos llama a la conversión y equiparar así los sucesos a la preparación para la resurrección de Cristo.
Ahora bien , en el segundo libro de los Reyes , vemos como Eliseo clama al Señor , para manifestar la grandeza de Dios y su poderío para hacer resurgir a los que ya ante los ojos humanos han muerto.
Pues bien, el profeta nos induce a clamar al Señor y como manifestar su amor infinito para con cada hombre que necesita , para que crea en Él.
El salmo 16, nos interpela sobre como clamar al Señor y poder comprender y vivificar su misericordia que nos escucha para llenarnos de su infinito amor.
El evangelio nos muestra como Jesús siente tristeza por la pérdida de un amigo y luego como clama y realiza los signos y prodigios que el Dios manifiesta para mostrar a cada hombre, es por eso que el Señor nos invita a clamar y resucitar a la gracia de Dios y para morir al pecado que nos lleva a enfermarnos espiritualmente y destruir en el corazón la misericordia de Dios, que es antibiotico para cada una de estas enfermedades.
Lunes:
Lectura de la profecía de Daniel 13, 1-9. 15-17. 19-30. 33-62
En aquellos días, vivía en Babilonia un hombre llamado Joaquín, casado con Susana, hija de Jelcías, mujer muy bella y religiosa.
Sus padres eran honrados y habían educado a
su hija según la ley de Moisés. Joaquín era muy rico y tenía un parque
junto a su casa; como era el más respetado de todos, los judíos solían
reunirse allí.
Aquel año fueron designados jueces dos ancianos del pueblo, de esos que el Señor denuncia diciendo:
«En Babilonia la maldad ha brotado de los viejos jueces, que pasan por guías del pueblo».
Solían ir a casa de Joaquín, y los que tenían pleitos que resolver acudían a ellos.
A mediodía, cuando la gente se marchaba,
Susana salía a pasear por el parque de su marido. Los dos ancianos la
veían a diario, cuando salía a pasear en el parque, y se enamoraron de
ella.
Pervirtieron su corazón y desviaron los ojos, para no mirar a Dios ni acordarse de sus justas leyes.
Un día, mientras acechaban ellos el
momento oportuno, salió ella como de ordinario, sola con dos criadas, y
tuvo ganas de bañarse en el parque, porque hacía mucho calor. Y no había
nadie allí, fuera de los dos ancianos escondidos y acechándola.
Susana dijo a las criadas:
—«Traedme el perfume y las cremas y cerrad la puerta del parque mientras me baño».
Apenas salieron las criadas, se levantaron los dos ancianos, corrieron hacia ella y le dijeron:
«Las puertas del parque están cerradas,
nadie nos ve, y nosotros estamos enamorados de ti; consiente y acuéstate
con nosotros. Si no, daremos testimonio contra ti diciendo que un joven
estaba contigo y que por eso habías despachado a las criadas».
Susana lanzó un gemido y dijo:
—«No tengo salida: si hago eso, seré rea
de muerte; si no lo hago, no escaparé de vuestras manos. Pero prefiero
no hacerlo y caer en vuestras manos antes que pecar contra Dios».
Susana se puso a gritar, y los ancianos,
por su parte, se pusieron también a gritar. Uno de ellos fue corriendo y
abrió la puerta del parque.
Al oír los gritos en el parque, la
servidumbre vino corriendo por la puerta lateral a ver qué le había
pasado. Y cuando los ancianos contaron su historia, los criados quedaron
abochornados, porque Susana nunca había dado que hablar.
Al día siguiente, cuando la gente vino a
casa de Joaquín, su marido, vinieron también los dos ancianos con el
propósito criminal de hacer morir a Susana. En presencia del pueblo
ordenaron:
—«Id a buscar a Susana, hija de Jelcías, mujer de Joaquín».
Fueron a buscarla y vino ella con sus padres, hijos y parientes.
Toda su familia y cuantos la veían lloraban.
Entonces los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y pusieron las manos sobre la cabeza de Susana.
Ella, llorando, levantó la vista al cielo, porque su corazón confiaba en el Señor. Los ancianos declararon:
—«Mientras paseábamos nosotros solos por
el parque, salió ésta con dos criadas, cerró la puerta del parque y
despidió a las criadas.
Entonces se le acercó un joven que estaba escondido y se acostó con ella.
Nosotros estábamos en un rincón del parque y, al ver aquella maldad, corrimos hacia ellos.
Los vimos abrazados, pero no pudimos
sujetar al joven, porque era más fuerte que nosotros y, abriendo la
puerta, salió corriendo.
En cambio, a ésta le echamos mano y le preguntamos quién era el joven, pero no quiso decírnoslo.
Damos testimonio de ello».
Como eran ancianos del pueblo y jueces, la asamblea los creyó y condenó a muerte a Susana.
Ella dijo gritando:
—«Dios eterno, que ves lo escondido, que
lo sabes todo antes de que suceda, tú sabes que han dado falso
testimonio contra mí, y ahora tengo que morir, siendo inocente de lo que
su maldad ha inventado contra mí».
El Señor la escuchó.
Mientras la llevaban para ejecutarla, Dios movió con su santa inspiración a un muchacho llamado Daniel; éste dio una gran voz:
—«¡No soy responsable de ese homicidio!».
Toda la gente se volvió a mirarlo, y le preguntaron:
—«¿Qué pasa, qué estás diciendo?».
Él, plantado en medio de ellos, les contestó:
—«Pero, ¿estáis locos, israelitas? ¿Conque, sin discutir la causa ni apurar los hechos condenáis a una hija de Israel?
Volved al tribunal, porque ésos han dado falso testimonio contra ella».
La gente volvió a toda prisa, y los ancianos le dijeron:
—«Ven, siéntate con nosotros y explícate, porque Dios mismo te ha nombrado anciano».
Daniel les dijo:
—«Separadlos lejos uno del otro, que los voy a interrogar yo».
Los apartaron, él llamó a uno y le dijo:
—«¡Envejecido en años y en crímenes! Ahora
vuelven tus pecados pasados, cuando dabas sentencias injustas
condenando inocentes y absolviendo culpables, contra el mandato del
Señor: "No matarás al inocente ni al justo". Ahora, puesto que tú la
viste, dime debajo de qué árbol los viste abrazados».
El respondió:
—«Debajo de una acacia».
Respondió Daniel:
—«Tu calumnia se vuelve contra ti. El ángel de Dios ha recibido la sentencia divina y te va a partir por medio».
Lo apartó, mandó traer al otro y le dijo:
—«¡Hijo de Canaán, y no de Judá! La
belleza te sedujo y la pasión pervirtió tu corazón. Lo mismo hacíais con
las mujeres israelitas, y ellas por miedo se acostaban con vosotros;
pero una mujer judía no ha tolerado vuestra maldad.
Ahora dime:
¿bajo qué árbol los sorprendiste abrazados?».
Él contestó:
—«Debajo de una encina».
Replicó Daniel:
—«Tu calumnia se vuelve contra ti. El ángel de Dios aguarda con la espada para dividirte por medio. Y así acabará con vosotros».
Entonces toda la asamblea se puso a gritar
bendiciendo a Dios, que salva a los que esperan en él. Se alzaron
contra los dos ancianos a quienes Daniel había dejado convictos de falso
testimonio por su propia confesión. Según la ley de Moisés, les
aplicaron la pena que ellos habían tramado contra su prójimo y los
ajusticiaron.
Aquel día se salvó una vida inocente.
R. Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo.
nada temo, porque tú vas conmigo.
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R
Lectura del santo evangelio según san Juan 8, 1-11
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte
de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el
pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.
Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio y, colocándola en medio, le dijeron:
—«Maestro, esta mujer ha sido sorprendida
en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las
adúlteras; tú, ¿qué dices?».
Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:
—«El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra».
E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos.
Y quedó solo Jesús, con la mujer, que seguía allí delante.
Jesús se incorporó y le preguntó:
—«Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?».
Ella contestó:
—«Ninguno, Señor».
Jesús dijo:
—«Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».
O bien en el año C, cuando el evangelio precedente se ha leído el domingo anterior:
En aquel tiempo, Jesús volvió a hablar a los fariseos:
—«Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida».
Le dijeron los fariseos:
—«Tú das testimonio de ti mismo, tu testimonio no es válido».
Jesús les contestó:
—«Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi
testimonio es válido, porque sé de dónde he venido y adónde voy; en
cambio, vosotros no sabéis de dónde vengo ni adónde voy. Vosotros
juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie; y, si juzgo yo, mi juicio
es legítimo, porque no estoy yo solo, sino que estoy con el que me ha
enviado, el Padre; y en vuestra ley está escrito que el testimonio de
dos es válido. Yo doy testimonio de mí mismo, y además da testimonio de
mí el que me envió, el Padre».
Ellos le preguntaban:
—«¿Dónde está tu Padre?».
Jesús contestó:
—«Ni me conocéis a mí ni a mi Padre; si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre».
Jesús tuvo esta conversación junto al arca
de las ofrendas, cuando enseñaba en el templo. Y nadie le echó mano,
porque todavía no había llegado su hora.
Reflexión :
La palabra de Dios nos invita a
comprender como Dios desciende su misericordia sobre cada hombre
que confía plenamente en Él.
El libro de Daniel nos habla de
perversión de los jefes del pueblo , para con una mujer , y ésta
por acceder a sus caprichos , fue acusada injustamente, pero el
Señor obró sobre su pueblo y envió a un mensajero para exterminar
con esta injusticia para con Susana, por eso Daniel , le dice al
pueblo que separen a los hombres y así con sus testimonios poder
desmentir sus versiones para que el pueblo se dé cuenta de la
falsedad y la perversidad de estos hombres , que su misma justicia
los oprimía y condenaba.
Esto nos conduce a entender que la
misericordia de Dios llega en el tiempo preciso y que su amor por
sus hijos, está por encima de cualquier ley humana que busca
destruir al más inocente.
Por eso, el salmo 22 nos motiva a
reconocer a Dios como nuestro pastor y fuente de nuestro camino que
los guía a pesar de las las oscuridades y vanagloria del mundo ,
que le gusta la injusticia , pero que amor de Señor, poco a
poco nos va acercando a sus moradas , cada vez que vivimos su
palabra y la llevamos a plenitud.
En el evangelio, Jesús nos invita a
seguirlo, porque Él ilumina nuestra vida, porque con su luz podemos
vivir la palabra de Dios y allanad las sendas hacia el Reino ,
cada vez que cambiamos nuestro proceder y escuchamos la voz de
Dios como ese Pastor misericordioso que poco a poco nos suscita a
comprender que sin el Señor en nuestra vida estaremos en una
profunda oscuridad.
Martes:
Lectura del libro de los Números 21, 4-9
En aquellos días, desde el monte Hor se encaminaron los hebreos hacia el mar Rojo, rodeando el territorio de Edom.
El pueblo estaba extenuado del camino, y habló contra Dios y contra Moisés:
—«¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náusea ese pan sin cuerpo».
El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas.
Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo:
—«Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes».
Moisés rezó al Señor por el pueblo, y el Señor le respondió:
—«Haz una serpiente venenosa y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla».
Moisés hizo una serpiente de bronce y la
colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a uno, él miraba a
la serpiente de bronce y quedaba curado.
R. Señor, escucha mi oración,
que mi grito llegue hasta ti.
que mi grito llegue hasta ti.
Señor, escucha mi oración,
que mi grito llegue hasta ti;
no me escondas tu rostro
el día de la desgracia.
Inclina tu oído hacia mí;
cuando te invoco, escúchame en seguida. R.
que mi grito llegue hasta ti;
no me escondas tu rostro
el día de la desgracia.
Inclina tu oído hacia mí;
cuando te invoco, escúchame en seguida. R.
Los gentiles temerán tu nombre,
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sión
y aparezca en su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y no desprecie sus peticiones. R.
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sión
y aparezca en su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y no desprecie sus peticiones. R.
Quede esto escrito para la generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor.
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte. R.
y el pueblo que será creado alabará al Señor.
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte. R.
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
—«Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros».
Y los judíos comentaban:
—«¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: "Donde yo voy no podéis venir vosotros"?».
Y él continuaba:
—«Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de
allá arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Con
razón os he dicho que moriréis por vuestros pecados: pues, si no creéis
que yo soy, moriréis por vuestros pecados».
Ellos le decían:
—«¿Quién eres tú?».
Jesús les contestó:
—«Ante todo, eso mismo que os estoy
diciendo. Podría decir y condenar muchas cosas en vosotros; pero el que
me envió es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él».
Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre. Y entonces dijo Jesús:
—«Cuando levantéis al Hijo del hombre,
sabréis que yo soy, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo
como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha
dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada».
Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.
Reflexión:
La palabra de Dios nos invita a no renegar de Dios , sino más bien a ver sus prodigios para no despertar su ira contra nosotros.
Reflexión:
La palabra de Dios nos invita a no renegar de Dios , sino más bien a ver sus prodigios para no despertar su ira contra nosotros.
Pues bien , el libro de los Números nos presenta la desobediencia del pueblo y como piden a Moisés que clame al Señor , y el Señor les presenta su misericordia mostrandoles un instrumento para sanar todas sus heridas y vuelva su corazón a Dios y así encontrar en Él , nuestra salvación.
El salmo 101, nos invita a contemplar al Señor y presentarle a Dios nuestra suplicas, por tal razón el salmista nos promueve a poner nuestra confianza al Señor , para que su amor irradie sobre nosotros.
El evangelio nos muestra como Jesús nos invita a cambiar de vida y para recibir sus bendiciones. Puesto que Cristo nos motiva a comprender que si nos unimos a Él como fuente unidad , hallemos en Jesús su salvación y redención.
Miércoles:
Lectura de la profecía de Daniel 3, 14-20. 91-92. 95
En aquellos días, el rey Nabucodonosor dijo:
—«¿Es
cierto, Sidrac, Misac y Abdénago, que no respetáis a mis dioses ni
adoráis la estatua de oro que he erigido? Mirad: si al oír tocar la
trompa, la flauta, la cítara, el laúd, el arpa, la vihuela y todos los
demás instrumentos, estáis dispuestos a postraros adorando la estatua
que he hecho, hacedlo; pero, si no la adoráis, seréis arrojados al punto
al horno encendido, y ¿qué dios os librará de mis manos?».
Sidrac, Misac y Abdénago contestaron:
—«Majestad,
a eso no tenemos por qué responder. El Dios a quien veneramos puede
librarnos del horno encendido y nos librará de tus manos. Y aunque no lo
haga, conste, majestad, que no veneramos a tus dioses ni adoramos la
estatua de oro que has erigido».
Nabucodonosor, furioso contra Sidrac,
Misac y Abdénago, y con el rostro desencajado por la rabia, mandó
encender el horno siete veces más fuerte que de costumbre, y ordenó a
sus soldados más robustos que atasen a Sidrac, Misac y Abdénago y los
echasen en el horno encendido.
El rey los oyó cantar himnos; extrañado, se levantó y, al verlos vivos, preguntó, estupefacto, a sus consejeros:
—«¿No eran tres los hombres que atamos y echamos al horno?».
Le respondieron:
—«Así es, majestad».
Preguntó:
—«¿Entonces, cómo es que veo cuatro hombres, sin atar, paseando por el horno sin sufrir nada? Y el cuarto parece un ser divino».
Nabucodonosor entonces dijo:
—«Bendito sea el Dios de Sidrac, Misac y
Abdénago, que envió un ángel a salvar a sus siervos que, confiando en
él, desobedecieron el decreto real y prefirieron arrostrar el fuego
antes que venerar y adorar otros dioses que el suyo».
R. A ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,
bendito tu nombre santo y glorioso. R.
bendito tu nombre santo y glorioso. R.
Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R.
Bendito eres sobre el trono de tu reino. R.
Bendito eres tú, que sentado sobre querubines
sondeas los abismos. R.
sondeas los abismos. R.
Bendito eres en la bóveda del cielo. R.
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él:
—«Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres».
Le replicaron:
—«Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: "Seréis libres"?».
Jesús les contestó:
—«Os aseguro que quien comete pecado es
esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se
queda para siempre. Y si el Hijo os hace libres, seréis realmente
libres. Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de
matarme, porque no dais cabida a mis palabras. Yo hablo de lo que he
visto junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a
vuestro padre».
Ellos replicaron:
—«Nuestro padre es Abrahán».
Jesús les dijo:
—«Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo
que hizo Abrahán. Sin embargo, tratáis de matarme a mí, que os he
hablado de la verdad que le escuché a Dios, y eso no lo hizo Abrahán.
Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre».
Le replicaron:
—«Nosotros no somos hijos de prostitutas; tenemos un solo padre: Dios».
Jesús les contestó:
—«Si Dios fuera vuestro padre, me
amaríais, porque yo salí de Dios, y aquí estoy. Pues no he venido por mi
cuenta, sino que él me envió».
Reflexión :
El libro de Daniel nos invita a conocer
la grandeza de Dios que a sus siervos nos hace libres y muestra
a los hombres sus maravillas , suscitando la conversión de los
no creyentes,tal y como le pasó al rey Nabucodonosor , así podemos
hacer que los poderosos ,comprenda lo grande que son las obras de
Dios que da fe de la gloria de Dios.
El evangelio nos reconviene a pensar si en verdad estoy siguiendo el camino del Señor que es la verdad pura, o me estoy dejando desviar para suciedad del pecado que me arroja a confiar en la mentira, pues bien, Dios nos conduce a conocer el sentido de sus palabras y hacerlas vida en nosotros , para vivir en la libertad de los hijos de Dios , que nos lleva a la verdadera realización.
Jueves:
Lectura del libro del Génesis: 17, 3-9
En aquellos días, Abrán cayó de bruces, y Dios le dijo:
—«Mira, éste es mi pacto contigo:
Serás padre de muchedumbre de pueblos.
Serás padre de muchedumbre de pueblos.
Ya no te llamarás Abrán, sino que te llamarás Abrahán,
porque te hago padre de muchedumbre de pueblos.
porque te hago padre de muchedumbre de pueblos.
Te haré crecer sin medida,
sacando pueblos de ti,
y reyes nacerán de ti.
sacando pueblos de ti,
y reyes nacerán de ti.
Mantendré mi pacto contigo
y con tu descendencia
en futuras generaciones,
como pacto perpetuo.
y con tu descendencia
en futuras generaciones,
como pacto perpetuo.
Seré tu Dios y el de tus descendientes futuros.
Os daré a ti y a tu descendencia futura
la tierra en que peregrinas, la tierra de Canaán,
como posesión perpetua,
y seré su Dios».
la tierra en que peregrinas, la tierra de Canaán,
como posesión perpetua,
y seré su Dios».
Dios añadió a Abrahán:
—«Tú guarda mi pacto,
que hago contigo y tus descendientes
por generaciones».
que hago contigo y tus descendientes
por generaciones».
R. El Señor se acuerda de su alianza eternamente.
Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca. R.
buscad continuamente su rostro.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca. R.
¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R.
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R.
Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac. R.
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac. R.
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
—«Os aseguro: quien guarda mi palabra no sabrá lo que es morir para siempre».
Los judíos le dijeron:
—«Ahora vemos claro que estás endemoniado;
Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: "Quien guarde mi
palabra no conocerá lo que es morir para siempre"? ¿Eres tú más que
nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por
quién te tienes?».
Jesús contestó:
—«Si yo me glorificara a mí mismo, mi
gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien
vosotros decís: "Es nuestro Dios", aunque no lo conocéis. Yo sí lo
conozco, y si dijera: "No lo conozco" sería, como vosotros, un
embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, vuestro
padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de
alegría».
Los judíos le dijeron:
—«No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?».
Jesús les dijo:
—«Os aseguro que antes que naciera Abrahán, existo yo».
Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.
Reflexión:
Con esto la palabra de Dios nos invita a comprender que Él cumple sus promesas.
El salmo 104, nos recuerda esta promesa que el Señor refiera y comunica a Abrahán, por consiguiente, vuelve indispensable esa alianza para con cada miembro de su pueblo.
En el evangelio , se nos muestra la realeza y potestad de cumplimiento de la palabra de Dios y como esta nos hace coherederos del Reino de Dios y esperar fielmente en la misericordia que viene del cumplimiento de la palabra de Dios en nuestro corazón.
En el evangelio , se nos muestra la realeza y potestad de cumplimiento de la palabra de Dios y como esta nos hace coherederos del Reino de Dios y esperar fielmente en la misericordia que viene del cumplimiento de la palabra de Dios en nuestro corazón.
Viernes:
Lectura del libro de Jeremías 20, 10-13
Oía el cuchicheo de la gente:
«Pavor en torno;
delatadlo, vamos a delatarlo».
Mis amigos acechaban mi traspié:
«A ver si se deja seducir, y lo abatiremos,
lo cogeremos y nos vengaremos de él».
Pero el Señor está conmigo,
como fuerte soldado;
como fuerte soldado;
mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo.
Se avergonzarán de su fracaso
Se avergonzarán de su fracaso
con sonrojo eterno que no se olvidará.
Señor de los ejércitos, que examinas al justo
Señor de los ejércitos, que examinas al justo
y sondeas lo íntimo del corazón,
que yo vea la venganza que tomas de ellos,
que yo vea la venganza que tomas de ellos,
porque a ti encomendé mi causa.
Cantad al Señor, alabad al Señor,
que libró la vida del pobre de manos de los impíos.
R. En el peligro invoqué al Señor, y me escuchó.
Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R.
Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R.
Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío,
mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mis enemigos. R.
mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mis enemigos. R.
Me cercaban olas mortales,
torrentes destructores me aterraban,
me envolvían las redes del abismo,
me alcanzaban los lazos de la muerte. R.
torrentes destructores me aterraban,
me envolvían las redes del abismo,
me alcanzaban los lazos de la muerte. R.
En el peligro invoqué al Señor,
grité a mi Dios:
desde su templo él escuchó mi voz,
y mi grito llegó a sus oídos. R.
grité a mi Dios:
desde su templo él escuchó mi voz,
y mi grito llegó a sus oídos. R.
En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús.
Él les replicó:
—«Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?».
Los judíos le contestaron:
—«No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios».
Jesús les replicó:
—«¿No está escrito en vuestra ley: "Yo os
digo: Sois dioses"? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes
vino la palabra de Dios (y no puede fallar la Escritura), a quien el
Padre consagró y envió al mundo, ¿decís vosotros que blasfema porque
dice que es hijo de Dios? Si no hago las obras de mi Padre, no me
creáis, pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras,
para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí, y yo en el
Padre».
Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les
escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al
lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí. Muchos
acudieron a él y decían:
—«Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de éste era verdad».
Y muchos creyeron en él allí.
Reflexión :
El profeta Jeremías nos va mostrando ya como los jefes van maquinando porque hecho piensan retener al elegido de Dios , pero es claro que Dios nos concede su misericordia.
El salmo 17, nos interpela a comprender que el Señor nos ama y en el peligro nos bendice constantemente, cada vez que acudimos a Él con el corazón predispuesto.
En el evangelio ,Jesús nos invita a que cimentemos nuestra vida en la gracia santificante de Dios y que por consiguiente, en momentos de peligro o dificultad nos acerquemos a la salvación de Dios, pues muchos de nosotros ,negamos a Dios en estos momentos de prueba y es cuando Cristo nos suscita su misericordia .
Sábado :
Solemnidad de San José , Esposo de la virgen
Lectura del segundo libro de Samuel 7, 4-5a. 12-14a. 16
En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor:
—«Ve y dile a mi siervo David: "Esto dice
el Señor: Cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus
padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus
entrañas, y consolidaré su realeza. Él construirá una casa para mi
nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré
para él padre, y él será para mí hijo.
Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre"».
R. Su linaje será perpetuo.
Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad». R.
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad». R.
Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
«Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades». R.
jurando a David, mi siervo:
«Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades». R.
El me invocará: «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora».
Le mantendré eternamente mi favor,
y mi alianza con él será estable. R.
mi Dios, mi Roca salvadora».
Le mantendré eternamente mi favor,
y mi alianza con él será estable. R.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 4, 13. 16-18. 22
Hermanos:
No fue la observancia de la Ley, sino la
justificación obtenida por la fe, la que obtuvo para Abrahán y su
descendencia la promesa de heredar el mundo.
Por eso, como todo depende de la fe, todo
es gracia; así, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no
solamente para la descendencia legal, sino también para la que nace de
la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros. Así, dice la
Escritura: «Te hago padre de muchos pueblos».
Al encontrarse con el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe, Abrahán creyó.
Apoyado en la esperanza, creyó, contra
toda esperanza, que llegaría a ser padre de muchas naciones, según lo
que se le había dicho: «Así será tu descendencia».
Por lo cual le valió la justificación.
Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José
y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra
del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era justo y no quería
denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado
esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le
dijo:
—«José, hijo de David, no tengas reparo en
llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene
del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre
Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.
O bien:
Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.
Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a
la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el
niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.
Éstos, creyendo que estaba en la caravana,
hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y
conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.
A los tres días, lo encontraron en el
templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles
preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de
las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
—«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados».
Él les contestó:
Él les contestó:
—«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?».
Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.
Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad.
Reflexión:
El segundo libro de Samuel nos muestra la escogencia de Dios para el linaje de David, de donde procede el mesías y la misericordia, dando a entender que Dios elige a miembros de su pueblo para presentar su obra en nosotros.
El salmo 88, nos invita a cantar las maravillas del señor y reconocer el linaje perpetuo que proviene de la realeza de Dios y el conocimiento de su santa palabra en nuestro corazón, mediante la voluntad del Señor que se cumple al igual que sus promesas.
El segundo libro de Samuel nos muestra la escogencia de Dios para el linaje de David, de donde procede el mesías y la misericordia, dando a entender que Dios elige a miembros de su pueblo para presentar su obra en nosotros.
El salmo 88, nos invita a cantar las maravillas del señor y reconocer el linaje perpetuo que proviene de la realeza de Dios y el conocimiento de su santa palabra en nuestro corazón, mediante la voluntad del Señor que se cumple al igual que sus promesas.
El
apóstol San Pablo nos induce a entender que por el linaje de
Abrahán y David, fuimos restablecidos por el amor de Dios , que hizo
que la justificación y cumplimiento de la palabra de Dios se hizo
sobre nosotros gracias a que las promesas de Dios se cumplen.
Ahora bien , los evangelio nos muestran la figura de obediencia de Jesús y el papel de José en el plan de Dios para la salvación de la humanidad .
Por eso todo, somos escogidos por Dios para tener una vida y misión que sirve para la predilección del Señor.
Ahora bien , los evangelio nos muestran la figura de obediencia de Jesús y el papel de José en el plan de Dios para la salvación de la humanidad .
Por eso todo, somos escogidos por Dios para tener una vida y misión que sirve para la predilección del Señor.