Mensaje de la palabra de Dios durante toda la cuaresma.



Tiempo de Cuaresma:  


 La cuaresma es  un tiempo que  nos  invita a propiciar  y comprender el llamado de  la misericordia  y comprender  lo grande que es su poder.


Pues el inicio de este santo tiempo litúrgico, nos  enseña a que  el arrepentimiento y el acceso a la misericordia es el camino más  perfecto para acarrear el don de la santidad.

El signo que  acompaña el comienzo de la cuaresma es  la ceniza ,que muestra  la dignidad de arrepentimiento de corazón de  nuestros  pecados, a la que todos  nosotros como cristianos estamos  llamados a dar  y recibir  el don de la misericordia de Dios.

Para el pueblo israelita , la ceniza es el signo de los pecados que empañan la vida  y que necesitan el perdón de Dios, pero claro esto acompañado de ayunos  y buenas acciones.

Ahora bien, el pueblo cristiano recopilo este signo para decir que todos somos  pecadores  y que  por  lo tanto, debemos salvaguardar nuestro corazón a la gracia santificante de Dios, y así tener  un corazón limpio y puro para adorar  a Dios con su infinita misericordia sobre  nosotros. ( Tomado de http://fraga12.blogspot.com.co/2016/01/la-cuaresma-tiempo-propicio-para.html)  

Miércoles de Ceniza: 
  
Lectura de la profecía de Joel (2,12-18):

«Ahora, oráculo del Señor, convertíos a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad los corazones y no las vestiduras; convertíos al Señor, Dios vuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad; y se arrepiente de las amenazas.» Quizá se arrepienta y nos deje todavía su bendición, la ofrenda, la libación para el Señor, vuestro Dios. Tocad la trompeta en Sión, proclamad el ayuno, convocad la reunión. Congregad al pueblo, santificad la asamblea, reunid a los ancianos. Congregad a muchachos y niños de pecho. Salga el esposo de la alcoba, la esposa del tálamo. Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, y digan: «Perdona, Señor, a tu pueblo; no entregues tu heredad al oprobio, no la dominen los gentiles; no se diga entre las naciones: ¿Dónde está su Dios? El Señor tenga celos por su tierra, y perdone a su pueblo.»

Reflexión: 

El libro de Joel , nos  muestra  el sentido del arrepentimiento , como signo de conversión total del corazón y la mentalidad de pecado.

Es claro, que  por  una  y otra cosa  tenemos  pecados  por  los  cuales arrepentirnos, pero  la  misericordia de Dios es  excelsa  que  nos  sacia constantemente de su perdón.

Por  lo tanto , la búsqueda del perdón  radica en buscar  un cambio de vida  y  llenarnos de  la gracia de Padre Celestial . 
  


Salmo 50,3-4.5-6a.12-13.14.17


Misericordia, Dios mío, por tu bondad, 
por tu inmensa compasión borra mi culpa; 
lava del todo mi delito, limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa, 
tengo siempre presente mi pecado: 
contra ti, contra ti sólo pequé, 
cometí la maldad que aborreces. 

Oh Dios, crea en mí un corazón puro, 
renuévame por dentro con espíritu firme; 
no me arrojes lejos de tu rostro, 
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación, 
afiánzame con espíritu generoso. Señor, 
me abrirás los labios, 
y mi boca proclamará tu alabanza.

Reflexión: 

Este salmo nos  invita al arrepentimiento y buscar  el perdón de Dios, por  medio de la  humildad, es decir, reconociendo nuestra naturaleza  de  pecador  y así poder  poder  darle  gracias a Dios  por su infinita  misericordia.
También ver   ( http://fraga12.blogspot.com.co/2016/01/la-grandeza-de-la-misericordia-de-dios.html )


Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (5,20–6,2):

Nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios. Secundando su obra, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios, porque él dice: «En tiempo favorable te escuché, en día de salvación vine en tu ayuda»; pues mirad, ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación.

Reflexión: 

El apóstol san Pablo nos invita  vivir en la  racia de Dios  y renunciar totalmente al pecado, puesto que  la  reconciliación es el mejor  método para acercarnos a  la misericordia del Señor.

Ahora bien, esto es  posible si le  permitimos a Cristo que  habite en nuestro corazón , ya que  por  la  fuerza del Espíritu Santo , hemos recogido como premio el perdón y la  misericordia de Dios , para formar  parte de su plan salvifico y redentor.  

Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,1-6.16-18):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensara.» 

Reflexión: 
    
El evangelio nos  muestra  los signos que resaltan una  piedad sincera  y, por ende,  el comportamiento que debe seguir  todo cristiano para  saciarse de  la misericordia de Dios.

Pues en este  tiempo es vital que vivamos de  la oración, el ayuno y la  limosna, para comprender como el amor de Dios  se  puede  manifestar en los  más  necesitados  .    

Es  por eso que  las  obras de  misericordia son el fundamento cristiano para vivir estas  tres cualidades  que  nos ayudarán a avivar  la  grandeza del evangelio.                

El Señor  nos dice que hagamos estas  obras en total sigilo y no en búsqueda de  alabanzas  y honores, puesto que  estas obras deben ser de mayor  importancia  para dar  la Gloria, la Honra  a Dios  , por estos actos de amor .

Pues  la  oración , el ayuno y la  limosna se  fortalecen y llenan en el amor al prójimo , salvaguardando el amor del Señor , para ser  saciados de  Infinita  Misericordia, por  medio su  perdón.


                          Jueves:  


Lectura del libro del Deuteronomio (30,15-20):

Moisés habló al pueblo, diciendo: «Mira: hoy te pongo delante la vida y el bien, la muerte y el mal. Si obedeces los mandatos del Señor, tu Dios, que yo te promulgo hoy, amando al Señor, tu Dios, siguiendo sus caminos, guardando sus preceptos, mandatos y decretos, vivirás y crecerás; el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde vas a entrar para conquistarla. Pero, si tu corazón se aparta y no obedeces, si te dejas arrastrar y te prosternas dando culto a dioses extranjeros, yo te anuncio hoy que morirás sin remedio, que, después de pasar el Jordán y de entrar en la tierra para tomarla en posesión, no vivirás muchos años en ella. Hoy cito como testigos contra vosotros al cielo y a la tierra; te pongo delante vida y muerte, bendición y maldición. Elige la vida, y viviréis tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, pegándote a él, pues él es tu vida y tus muchos años en la tierra que había prometido dar a tus padres Abrahán, Isaac y Jacob.»

Reflexión:

El libro del  Deuteronomio invita a  amar a Dios , por encima de todas  las cosas y serle  obediente  , puesto que , Él es  bondadoso con nosotros que esperamos en Él.

Por eso , no dejemos que  nada  nos aparte de Dios  y asi poder  llenados del amor  infinito del Señor  , para vivir en la bendición que  nos  concede Dios  y poder  avanzar en sus senderos  hacia  la  patria  prometida que es el cielo.
  




Salmo 1


Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche.

Será como un árbol 
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. 

No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. 

Reflexión:

El salmo 1, nos  invita a seguir  los caminos del Señor  y no fiarnos de  las  falsas  promesas de  los  hombres que  nos  hacen vivir en la  mentira, por  lo tanto, sigamos a  verdad que es Dios  ya que el nos  bendice constantemente con su amor. 
  
Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,22-25):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.» 
Y, dirigiéndose a todos, dijo: «El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?»

Reflexión:

El evangelio nos  invita a seguir al Señor  y alejarnos totalmente de  los consejos  impíos  , para comprender  como la  voluntad de Dios  en nosotros  equiparando en nuestro interior  la fuerza de la  misericordia de Dios. 

Esto es  un llamamiento del Señor a seguir su camino y saber que a  pesar de  los  obstaculos adquiriremos el perdón y la salvación de Dios. 
  
                      Viernes:  
Lectura del libro de lsaías (58,1-9a):

Así dice el Señor Dios: «Grita a plena voz, sin cesar, alza la voz como una trompeta, denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados. Consultan mi oráculo a diario, muestran deseo de conocer mi camino, como un pueblo que practicara la justicia y no abandonase el mandato de Dios. Me piden sentencias justas, desean tener cerca a Dios. "¿Para qué ayunar, si no haces caso?; ¿mortificarnos, si tú no te fijas?" Mirad: el día de ayuno buscáis vuestro interés y apremiáis a vuestros servidores; mirad: ayunáis entre riñas y disputas, dando puñetazos sin piedad. No ayunéis como ahora, haciendo oír en el cielo vuestras voces. ¿Es ése el ayuno que el Señor desea para el día en que el hombre se mortifica?, mover la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza, ¿a eso lo llamáis ayuno, día agradable al Señor? El ayuno que yo quiero es éste: Abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo y no cerrarte a tu propia carne. Entonces romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: "Aquí estoy."»

Reflexión:

El libro de Isaías  nos  invita a ver  el sentido verdadero y práctico del ayuno , puesto que este nos debe ayudar a  fortalecernos  en la  práctica del bien y la  misericordia, acercándonos a  los  más  necesitados.

 El ayuno no puede  quedar en una  práctica superficial de  mortificación, sino se acompaña con la  búsqueda  intrinseca del amor al prójimo a Dios, porque  podemos  mortificarnos , pero mientras  no haya entrega  y compromiso, dificilmente  podemos  mostrar la  misericordia  y salvación de Dios .



Salmo 50,3-4.5-6a.18-19

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, 
por tu inmensa compasión borra mi culpa; 
lava del todo mi delito, 
limpia mi pecado.  

Pues yo reconozco mi culpa, 
tengo siempre presente mi pecado: 
contra ti, contra ti solo pequé, 
cometí la maldad que aborreces.  

Los sacrificios no te satisfacen: 
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. 
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; 
un corazón quebrantado y humillado, 
tú no lo desprecias.

Reflexión:


Este salmo nos  expresa el sentido de pedir  perdón , por  las  injusticias que  muchas veces hacemos  y de  las cuales debemos expiar  por  medio del perdón y la  misericordia que  viene de Dios. 

No obstante , la  invitación es arrepentirnos  y buscar a Dios de todo corazón ,alejandonos así de  nuestras  propias vaniades  y hacer el bien. 

También ver   ( http://fraga12.blogspot.com.co/2016/01/la-grandeza-de-la-misericordia-de-dios.html )

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,14-15):

En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: «Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?» 
Jesús les dijo: «¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio y entonces ayunaran.» 

Reflexión:

Jesús  nos  interlude  sobre  como debemos  hacer  nuestro ayuno en secreto y manifestarle a Dios  lo grande que es Él, por  lo tanto, sostengamonos en vivir  un ayuno sincero y de corazón.  

Pues  muchas veces  incurrimos en mostrar que  ayunamos , pero se  nos  olvida  como debemos complementar este ayuno como lo es  la  oración y la  limosna, como actos de  amor  y de fe profunda  hacia  los  hermanos  mas  necesitados.

Pero ¡Ojo! , no vivir  bajo aparencias  sino un proceso continuo de conversión total y visualizar el amor  reciproco de Dios , por  medio de  la oración. 

                      Sábado :  


Lectura del libro de Isaías (58,9b-14):

Así dice el Señor Dios: «Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía. El Señor te dará reposo permanente, en el desierto saciará tu hambre, hará fuertes tus huesos, serás un huerto bien regado, un manantial de aguas cuya vena nunca engaña; reconstruirás viejas ruinas, levantarás sobre cimientos de antaño; te llamarán reparador de brechas, restaurador de casas en ruinas. Si detienes tus pies el sábado y no traficas en mi día santo, si llamas al sábado tu delicia y lo consagras a la gloria del Señor, si lo honras absteniéndote de viajes, de buscar tu interés, de tratar tus asuntos, entonces el Señor será tu delicia. Te asentaré sobre mis montañas, te alimentaré con la herencia de tu padre Jacob.» Ha hablado la boca del Señor. 

Reflexión:

El libro de Isaías  nos  expresa  la  importancia de  compartir  amor  y bendiciones con los demás,  y de  tal modo permitir  que  la  luz de Dios  irradie en nuestro corazón .  

En buen obrar podemos  alabar al Señor  y considerar que si  Dios nos ama con su infinito amor  , entonces nosotros debemos  manifestar  y vivir  las  maravillas de Dios en su templo, pero claro siempre y cuando cumplamos sus  mandatos  y preceptos del Señor  en nuestro interior, Amándolo por sobre todas  las cosas  y amando al prójimo como a  nosotros  mismos como sentido de  un sólo amor.


Salmo 85,1-2.3-4.5-6

Inclina tu oído, Señor, escúchame, 
que soy un pobre desamparado; 
protege mi vida, que soy un fiel tuyo; 
salva a tu siervo, que confía en ti.  

Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor, 
que a ti te estoy llamando todo el día; 
alegra el alma de tu siervo, 
pues levanto mi alma hacia ti.  

Porque tú, Señor, eres bueno y clemente, 
rico en misericordia con los que te invocan. 
Señor, escucha mi oración, 
atiende a la voz de mi súplica.

Reflexión:

El salmo 85, nos  invita a  poner  nuestra entrega a Dios  y suplicarle  su perdón, de  tal modo que  su amor  su manifieste constantemente en nosotros  y así sentir la  piedad del Señor  y su clemencia  para con cada  uno de  nosotros.  
  
Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,27-32):

En aquel tiempo, Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.» 
Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. 
Los fariseos y los escribas dijeron a sus discípulos, criticándolo: «¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?» 
Jesús les replicó: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan.»

Reflexión:

En el evangelio se  nos  presenta  la  misericordia de Dios que viene a  rescatarnos de  una  vida errónea  y destructiva a  su luz admirable.  

Jesús  nos enseña que  Él viene a sanar  nuestras  heridas espirituales  , porque  viene  a reconciliarnos  con el Padre Celestial .  

Por  clarividencia, el Señor  nos  induce a  que  no presumanos  a ser  justos  , sino que  nos acerquemos  a su gran Amor, que  nos  perdona  y del cuál debemos manifestar al mundo y mostrar la  luz de la verdad que es  Dios  


Liturgia de  la  Palabra de este  I domingo de Cuaresma o Domingo de  las  tentaciones

La   tentación es una constante que  tiene el cristiano , ya que  por  una  u otra forma somos  tentados por  nuestras flaquezas  por el enemigo , pero si pedimos  a Dios  la  gracia de su Espíritu Santo , podemos ser  saciados de su amor  infinito y  resistir a este  intento del maligno y vivir  la  gracia de  la  palabra de Dios. (2 Pedro 5,8).

Lectura del libro del Deuteronomio (26,4-10):
Dijo Moisés al pueblo: «El sacerdote tomará de tu mano la cesta con las primicias y la pondrá ante el altar del Señor, tu Dios. Entonces tú dirás ante el Señor, tu Dios: "Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto, y se estableció allí, con unas pocas personas. Pero luego creció, hasta convertirse en una raza grande, potente y numerosa. Los egipcios nos maltrataron y nos oprimieron, y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestra voz, miró nuestra opresión, nuestro trabajo y nuestra angustia. El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, en medio de gran terror, con signos y portentos. Nos introdujo en este lugar, y nos dio esta tierra, una tierra que mana leche y miel. Por eso, ahora traigo aquí las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me has dado." Lo pondrás ante el Señor, tu Dios, y te postrarás en presencia del Señor, tu Dios.»

Salmo 90,1-2.10-11.12-13.14-15

R/. Está conmigo, Señor, en la tribulación

Tú que habitas al amparo del Altísimo, 
que vives a la sombra del Omnipotente, 
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío, 
Dios mío, confío en ti.» 

No se te acercará la desgracia, 
ni la plaga llegará hasta tu tienda, 
porque a sus ángeles ha dado órdenes 
para que te guarden en tus caminos. 

Te llevarán en sus palmas, 
para que tu pie no tropiece en la piedra; 
caminarás sobre áspides y víboras, 
pisotearás leones y dragones. 

«Se puso junto a mí: lo libraré; 
lo protegeré porque conoce mi nombre, 
me invocará y lo escucharé. 
Con él estaré en la tribulación, 
lo defenderé, lo glorificaré.» 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (10,8-13):

La Escritura dice: «La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón.» Se refiere a la palabra de la fe que os anunciamos. Porque, si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación. Dice la Escritura: «Nadie que cree en él quedará defraudado.» Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan. Pues «todo el que invoca el nombre del Señor se salvará.»

Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,1-13):

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre. 
Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.» 
Jesús le contestó: «Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre".» 
Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: «Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mi, todo será tuyo.» 
Jesús le contestó: «Está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto".» 
Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: "Encargará a los ángeles que cuiden de ti", y también: "Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras".»
Jesús le contestó: «Está mandado: "No tentarás al Señor, tu Dios".» 
Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.


Catequesis exegética  de este  domingo :


La  palabra de Dios  hoy  nos  inculca el don de  la  purificación y el caminar  hacia  la  vivencia del amor  y la  sanación de las  heridas.

Ahora bien , el libro de  Deuteronomio , que es  la referencia del Antiguo Testamento, que  nos  inculca el amor  y la alabanza  a Dios, aceptando su bendición en el pueblo por  medio de sus  ministros  . Esto conlleva a  visualizar como Dios quiere que  lo adoremos a Él y no permitir  que  falsas creencias  nos  alejen de  su amor.

Pues  Moisés  , como el mensajero de Dios  recuerda al pueblo su oprobio , para que  la  tentación nos destruya la  planicie  que el Señor  ha plantado en el pueblo durante su purificación el desierto.

Por tanto, la  enseñanza que  nos  deja  este  texto bíblico es  confiar plenamente  en las  palabras  y  promesas que Dios  nos  hace.

El salmo 90, nos  sigue  interludiendo en poner  nuestra  confianza en Dios  , para  que sea  Él  quién lleve  nuestra vida  hacia  su santa  morada, por  lo tanto, litiguemos  peregrinar  con la  protección de Dios .

Es  claro que, esto es  posible, siempre  y cuando le  ofrezcamos  nuestro corazón a Dios  y no a  otras  cosas  que  nos  pueden alejar de Él.

Ahora  bien , el apóstol san Pablo nos  infiere  a  vivir  y entender  la importancia de  la  palabra de Dios en nuestro corazón , que  nos  hace  proclamar a Jesús como Hijo de Dios  y  que  gracias a Él , hemos  adquirido la salvación

Más  aún nos  invita  a  poner  plenamente  nuestra  esperanza en Dios  para  no quedar  nunca defraudado, sino fortalecido por  Dios.

En el evangelio , san Lucas nos  pone  las   tentaciones de  Jesús  y como es  fortalecido por el Espíritu Santo .

Contextualizando el evangelio , podemos  ver  como el Espíritu Santo nos  invita a  purificarnos al desierto y así poder  romper  toda adversidad   que nos  lleva al pecado .

Pues cada  uno de  nosotros  debemos  como cristianos  llegar a ese  momento del desierto al silenciar  nuestro corazón y permitir que  la voz de Dios  nos sacie de  bendición, es decir, hay que sacar de  nuestro ser  todo ruido que  perturba nuestros  oídos  y abramos  al Señor nuestro ser.

He aquí el punto donde  viene  las  tentaciones del maligno, pues cuando más  nos  acercamos a Dios , el diablo nos aleja y por eso debemos  pedir  el auxilio del Espíritu Santo , para resistirle  en la  fe  y vencer a  la  tentación.

El apóstol san Pedro nos advierte  mucho sobre estos  desvanes que  el enemigos de  las  almas  hace  y que  nos  quiere  alejar de Dios , entonces  la solución está en lo que  nos refiere el apóstol san Pablo en recibir  la  palabra y  proclamar  que  no nadie  más  grande  en nuestra vida que Jesús Resucitado, como Hijo de Dios.

Volviendo un poco a  la  temática del evangelio , vemos  como el demonio nos  tenta con tres cosas  que  nos  parecen llamativas como lo son :    El placer, el tener  y el poder.

El placer  , porque  nos  muestra  lo que  más  nos  gusta  y nos  ilustra  un mundo de colores  haciendo que éste se  convierta en el centro nuestra vida, despertando así los  vicios  como la  lujuria  , la  gula, la  mentira .

El tener, puesto que  ha de  inducirnos  a adquirir  aquellos que  nos  gusta , sin importar en los  demás  generando pecados  como la  envidia, la soberbia  y la avaricia. 

El poder, ya que  induce a  que  queramos dominar  todas  las cosas  a  nuestro antojo y nos conlleva  a pecados  como : La  idolatría, el desenfrena  y  nuevamente los  pecados  anteriormente  mencionados.

Contra todo esto  el Señor  ofrece  un varias  formas para contrarrestar éstas  tres  anti actitudes y son :  La Humildad, La  Generosidad ,  la Afabilidad, el Dominio de si mismo,El amor  y dar  Gloria a Dios.

Por eso , la  invitación de  la  palabra de Dios es  vivir en la  gracia  y así alcanzar  un modelo de  mansedumbre  y santidad al igual que el Señor.


Liturgia de  la  palabra de Dios  de la  primera semana de Cuaresma

Lunes: 


Lectura del libro del Levítico (19,1-2.11-18):


El Señor habló a Moisés: «Habla a la asamblea de los hijos de Israel y diles: "Seréis santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo. No robaréis ni defraudaréis ni engañaréis a ninguno de vuestro pueblo. No juraréis en falso por mi nombre, profanando el nombre de Dios. Yo soy el Señor. No explotarás a tu prójimo ni lo expropiarás. No dormirá contigo hasta el día siguiente el jornal del obrero. No maldecirás al sordo ni pondrás tropiezos al ciego. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor. No daréis sentencias injustas. No serás parcial ni por favorecer al pobre ni por honrar al rico. Juzga con justicia a tu conciudadano. No andarás con cuentos de aquí para allá, ni declararás en falso contra la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor. No odiarás de corazón a tu hermano. Reprenderás a tu pariente para que no cargues tú con su pecado. No te vengarás ni guardarás rencor a tus parientes, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor."»


Salmo 18,8.9.10.15

R/.
 Tus palabras, Señor, son espíritu y vida


La ley del Señor es perfecta 

y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel 
e instruye al ignorante. 

Los mandatos del Señor son rectos 

y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida 
y da luz a los ojos. 

La voluntad del Señor es pura 

y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos 
y enteramente justos. 

Que te agraden las palabras de mi boca,

y llegue a tu presencia 
el meditar de mi corazón,
Señor, roca mía, redentor mío. 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,31-46):


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis." Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis." Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»


Catequesis de  la palabra:  
El libro de  Levítico nos  presenta  la los  mandamientos de Dios  y la  búsqueda  de  la santidad  al igual que  nuestro Padre Dios es  santo .


Ahora bien, este texto nos  invita a a  practicar el amor  y cumplir en nuestro corazón la  palabra de Dios , ya que sus preceptos  nos  hacen vivir  en alegría  y en plena  felicidad. 


El salmo 18, nos concibe  en este  mensaje  para que  la  sintamos  que  la  Palabra de Dios es  espíritu y vida  , que  por  tal razón, optemos  por  aceptar  los  preceptos del Señor en nuestro corazón con buenas  obras.


El evangelio , nos muestra  las  obras de  la  misericordia  como signo de  la  búsqueda  de  un auténtico seguimiento a  Jesús  y amor  hacia el prójimo para  allanad  el sendero a  la santidad. 


Pues , el Señor , hoy  nos  invita  a  ser  misericordioso y mostrar  la   alegría  que  transmite el evangelio por  medio del servicio al hermano  , para así cumplir en nuestro corazón los  preceptos del Señor  y sus  mandamientos  que se  resumen en amarlo a  Él y al prójimo como a  uno mismo .





Martes:


Lectura del libro de Isaías (55,10-11):


Así dice el Señor: «Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.»


Salmo 33,4-5.6-7.16-17.18-19

R/.
 El Señor libra de sus angustias a los justos


Proclamad conmigo la grandeza del Señor,

ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. 

Contempladlo, y quedaréis radiantes,

vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor,
él lo escucha y lo salva de sus angustias. 

Los ojos del Señor miran a los justos,

sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria. 

Cuando uno grita, el Señor lo escucha

y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos. 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,7-15):


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros rezad así: "Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno." Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.»


Catequesis de  la palabra:  
El libro de Isaías  nos  invita  a estar  atentos  a  la  palabra de Dios, porque  siempre está  para  decirnos  un mensaje de amor  y conversión, pues  no permitamos  que  ésta  quede  vacía  y  no se  pregone  ,ni vivir  su salvación.


El salmo 33, hace  referencia  a  la  vivencia  de  la escucha de  la  Palabra de Dios  y como el Señor  escuche  a su pueblo para  que  su palabra se  acerque  cada  día  más  a nuestro corazón .


El evangelio nos  invita a  orar  con el padre  nuestro , como signo de  la escucha  y vivencia de  la  palabra de Dios y además a  vivir en el amor  y el perdón mutuo entre  hermanos  y la  reconciliación con el Señor. 


Puesto que  la  plenitud de  la  palabra de Dios  nos  invita a  convivir en fraternidad  y amor , pues, es  el mensaje  que  nos da el Señor sobre  su palabra  y  mostrar  que  es una  palabra  llena de  esperanza y que  llena  el corazón.



Miércoles: 


Lectura de la profecía de Jonás (3,1-10):


Vino la palabra del Señor sobre Jonás: «Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te digo.»

Se levantó Jonás y fue a Nínive, como mandó el Señor. Nínive era una gran ciudad, tres días hacían falta para recorrerla. Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día, proclamando: «¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!»
Creyeron en Dios los ninivitas; proclamaron el ayuno y se vistieron de saco, grandes y pequeños. 
Llegó el mensaje al rey de Nínive; se levantó del trono, dejó el manto, se cubrió de saco, se sentó en el polvo y mandó al heraldo a proclamar en su nombre a Nínive: «Hombres y animales, vacas y ovejas, no prueben bocado, que no pasten ni beban; vístanse de saco hombres y animales; invoquen fervientemente a Dios, que se convierta cada cual de su mala vida y de la violencia de sus manos; quizá se arrepienta, se compadezca Dios, quizá cese el incendio de su ira, y no pereceremos.»
Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.

Salmo 50,3-4.12-13.18-19

R/.
 Un corazón quebrantado y humillado,
tú, Dios mío, no lo desprecias


Misericordia, Dios mío, por tu bondad,

por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. 

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,

renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. 

Los sacrificios no te satisfacen:

si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias. 

Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,29-32):


En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.»


Catequesis de  la palabra: 


La  palabra de Dios  nos  implica en  el libro de  Jonás  , sobre  la  predicación a  Nínive  y  la  conversión de sus habitantes , reconociendo que  habían pecado y  que  necesitaban el perdón y la  misericordia de Dios  , para  así poder  ordenar nuestro camino hacia  el salvación.

Al margen de este mensaje la  palabra  nos  invita  a la conversión y cambio de  vida. 


El salmo 50, nos  irradia  a  buscar el perdón y ofrecerle a Dios  que  toque  nuestro corazón, para  que  tengamos  un corazón predispuesto y  sanado por  la  misericordia de Dios. 


El evangelio nos  concede  una  experiencia del amor de Dios  y como Él  nos  invita al cambio, vaticinando un signo de  perversión de  los  hombres, pero mostrando el camino a  conversión, por medio del anuncio de  la  palabra  de Dios  a  las  naciones  para  la salvación y  el perdón de  los  pecados.



Jueves:

Lectura del libro de Ester (14,1.3-5.12-14):


En aquellos días, la reina Ester, temiendo el peligro inminente, acudió al Señor y rezó así al Señor, Dios de Israel: «Señor mío, único rey nuestro. Protégeme, que estoy sola y no tengo otro defensor fuera de ti, pues yo misma me he expuesto al peligro. Desde mi infancia oí, en el seno de mi familia, cómo tú, Señor, escogiste a Israel entre las naciones, a nuestros padres entre todos sus antepasados, para ser tu heredad perpetua; y les cumpliste lo que habías prometido. Atiende, Señor, muéstrate a nosotros en la tribulación y dame valor, Señor, rey de los dioses y señor de poderosos. Pon en mi boca un discurso acertado cuando tenga que hablar al león; haz que cambie y aborrezca a nuestro enemigo, para que perezca con todos sus cómplices. A nosotros, líbranos con tu mano; y a mí, que no tengo otro auxilio fuera de ti, protégeme tú, Señor, que lo sabes todo.»



Salmo 137,1-2a.2bc.3.7c-8

R/.
 Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor


Te doy gracias, Señor, de todo corazón;

delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario. 

Daré gracias a tu nombre,

por tu misericordia y tu lealtad;
cuando te invoqué, me escuchaste, 
acreciste el valor en mi alma. 

Tu derecha me salva.

El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos. 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,7-12):


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden! En resumen: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas.»


Catequesis de  la palabra:  
La  reina Ester  nos  muestra  la  importancia de  la  oración confiada  al Señor, y como Él nos  escucha  perdonando nuestros errores que  nos  lleva a cometer  acciones que  nos  pone a  punto de  la tentación , pero que  debemos  amar  a Dios  por  todo lo que  hace en nuestro corazón.


El salmo 137 , nos  compromete  a  alabar a  Dios  y darle  gracias  por todo lo que  hace  en nosotros, mediante  la  oración confiada al Señor. 


 El evangelio nos  invita a pedir  a  buscar  los  dones de Dios  para  que  nos  sacie de  ellos, más  aun es  vital buscar  el amor  por  medio de  la  oración. Por  tal razón, aprendamos a  manifestar  esa  gracia de  Dios  para  servir  y  hallar el camino a  la  conversión y la santidad. 


Viernes:


Lectura de la profecía de Ezequiel (18,21-28):

Así dice el Señor Dios: «Si el malvado se convierte de los pecados cometidos y guarda mis preceptos, practica el derecho y la justicia, ciertamente vivirá y no morirá. No se le tendrán en cuenta los delitos que cometió, por la justicia que hizo, vivirá. ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado –oráculo del Señor–, y no que se convierta de su conducta y que viva? Si el justo se aparta de su justicia y comete maldad, imitando las abominaciones del malvado, ¿vivirá acaso?; no se tendrá en cuenta la justicia que hizo: por la iniquidad que perpetró y por el pecado que cometió, morirá. Comentáis: "No es justo el proceder del Señor." Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder?, ¿o no es vuestro proceder el que es injusto? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá.»
 

Salmo 129,1-2.3-4.5-7a.7bc-8

R/.
 Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?


Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos 
a la voz de mi súplica. 

Si llevas cuenta de los delitos,
Señor, ¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto. 

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora. 

Porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel 
de todos sus delitos. 


Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,20-26):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.»


Catequesis de  la palabra: 


El profeta Ezequiel  nos requiere  a  que  adquiramos  la  justicia  y el derecho , dejando de  lado la  iniquidad  y la  opresión , que  genera  nuestras  malas  acciones.


Por  supuesto, nos  compromete  a  recapacitar  y cambiar ese  mal proceder, para  que sea   servicio  a  los demás el que  nos  lleve a vivir  el amor  de Dios  .


El salmo 129, nos  repercute  en seguir  manifestando al Señor  nuestros pecados, aún más  el complementar  con un arrepentimiento sincero y así poder  corregir  nuestros  errores y estar  preparados  con la  gracia de Dios al servicio.


El evangelio nos ilumina  sobre  la  entrega total y  la  reconciliación como signo del amor de Dios  y los  hermanos en Cristo.


La  vivencia auténtica  de  la  palabra de Dios  nos  compromete   a solventarlos en el amor   y la reconciliación como signo y  fuente a  la  vez de  la  unidad como hijos de Dios y comunidad cristianos. 

Por  lo tanto, instemos en nuestro corazón el amor  y la  justicia  hacia  los  más  necesitados  , procreando así la   misericordia de Dios  con estos  hermanos  que  necesitan de  nosotros.


Sábado :



Lectura del libro del Deuteronomio (26,16-19):

Moisés habló al pueblo, diciendo: «Hoy te manda el Señor, tu Dios, que cumplas estos mandatos y decretos. Guárdalos y cúmplelos con todo el corazón y con toda el alma. Hoy te has comprometido a aceptar lo que el Señor te propone: Que él será tu Dios, que tú irás por sus caminos, guardarás sus mandatos, preceptos y decretos, y escucharás su voz. Hoy se compromete el Señor a aceptar lo que tú le propones Que serás su propio pueblo, como te prometió, que guardarás todos sus preceptos, que él te elevará en gloria, nombre y esplendor, por encima de todas las naciones que ha hecho, y que serás el pueblo santo del Señor, como ha dicho.»


Salmo 118,1-2.4-5.7-8

R/.
 Dichoso el que camina en la voluntad del Señor

Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la voluntad del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón. 

Tú promulgas tus decretos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
para cumplir tus consignas. 

Te alabaré con sincero corazón 
cuando aprenda tus justos mandamientos.
Quiero guardar tus leyes exactamente,
tú, no me abandones. 


Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,43-48):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.»


Catequesis de  la palabra: 


La  palabra de Dios nos  invita  a  buscar  los  preceptos del Señor y así allanad  los senderos de  la gloria de Dios que  lleva a la santidad. 


Pues  el libro del Deuteronomio,nos  presenta  como Moisés dice al pueblo como debe  ser su proceder  para  comprender  y vivir  la  palabra de Dios  , por  medio de sus  preceptos. 


El salmo 118, nos  recuerda  que  : " Dichoso el que, con vida intachable,

camina en la voluntad del Señor..." , pues  haciendo de  nosotros  a seguir  la  voluntad del Señor  y vivir  una  vida ejemplar  que  es  el llamado al que  nos  dice  al Señor para  hallar  la  santidad  , por  medio de  la  misericordia de Dios. 

El evangelio de  una  manera  categórica  nos  impulsa a vivir  en el amor  y servir  a  aquellos que  nos  han hecho mal, por  consiguiente , nos  congrega a  tener  una  vida ejemplar  que a  la  persona  a  vivir en la  santidad de  Dios  y  seguir  su camino para  alcanzarla. 


 Liturgia de  la  Palabra del II Domingo de Cuaresma  o de  la  transfiguración :


Lectura del libro del Génesis (15,5-12.17-18):

En aquellos días, Dios sacó afuera a Abrán y le dijo: «Mira al cielo; cuenta las estrellas, si puedes.» 
Y añadió: «Así será tu descendencia.» Abrán creyó al Señor, y se le contó en su haber. 
El Señor le dijo: «Yo soy el Señor, que te sacó de Ur de los Caldeos, para darte en posesión esta tierra.»
Él replicó: «Señor Dios, ¿cómo sabré yo que voy a poseerla?» 
Respondió el Señor: «Tráeme una ternera de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón.» 
Abrán los trajo y los cortó por el medio, colocando cada mitad frente a la otra, pero no descuartizó las aves. Los buitres bajaban a los cadáveres, y Abrán los espantaba. Cuando iba a ponerse el sol, un sueño profundo invadió a Abrán y un terror intenso y oscuro cayó sobre él. El sol se puso y vino la oscuridad; una humareda de horno y una antorcha ardiendo pasaban entre los miembros descuartizados. 
Aquel día el Señor hizo alianza con Abran en estos términos: «A tus descendientes les daré esta tierra, desde el río de Egipto al Gran Río.»


Salmo 26,1.7-8a.8b-9abc.13-14

R/. El Señor es mi luz y mi salvación

El Señor es mi luz y mi salvación, 
¿a quién temeré? 
El Señor es la defensa de mi vida, 
¿quién me hará temblar? 

Escúchame, Señor, que te llamo; 
ten piedad, respóndeme. 
Oigo en mí corazón: 
«Buscad mi rostro.»  

Tu rostro buscaré, Señor, 
no me escondas tu rostro. 
No rechaces con ira a tu siervo, 
que tú eres mi auxilio.  

Espero gozar de la dicha del Señor 
en el país de la vida. 
Espera en el Señor, sé valiente, 
ten ánimo, espera en el Señor. 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (3,17–4,1):

Seguid mi ejemplo, hermanos, y fijaos en los que andan según el modelo que tenéis en nosotros. Porque, como os decía muchas veces, y ahora lo repito con lágrimas en los ojos, hay muchos que andan como enemigos de la cruz de Cristo: su paradero es la perdición; su Dios, el vientre; su gloria, sus vergüenzas. Sólo aspiran a cosas terrenas. Nosotros, por el contrario, somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con esa energía que posee para sometérselo todo. Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos así, en el Señor, queridos.

  

Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,28b-36):

En aquel tiempo, Jesús cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña, para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. 
Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» No sabía lo que decía.
Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.»
Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto. 


Reflexión : 

En el recorrido por la  palabra de Dios  nos  invita a  allanad el sendero  a  la salvación y las  obras  que  nos  llevan al cielo.

En torno a este  contexto , la  palabra de Dios  nos  invita hoy a escuchar  y obedecer  la  voz de Dios  que  nos  llama al servicio y el amor. 

Partiendo de aqui, podemos  visualizar el llamado que Dios  hace  a Abrán, para que dél surja  un pueblo y asi poder  llevar a  cabo la  voluntad de Dios  y formar  una alianza   que  perdudará  para siempre . 

En este sentido , el libro del Génesis  , nos  retribuye  un peregrinar  hacia  la  obediencia  y la escucha  fiel del mensaje salvífico que, Dios  nos ha  enfatizado hacia  una  misión especifica . 

Es por  eso , que el salmo 26 nos  concede que en medio de todo , sea el quién ilumine  nuestra vida : "El Señor es mi luz y mi salvación".

Por supuesto con esto, el salmista adquiere la  seguridad de  poner su confianza en el Señor   y nos  hace  reflexionar  a nosotros , haciéndonos  la  pregunta, ¿ NN., tienes  puesta  tu confianza  en Dios  o no crees  en sus  palabras  y su voluntad  ? , pues la  única  respuesta  a esta  pregunta está en tu corazón. 

Es intrinsecamente posible  , que  por  poner  nuestra  voluntad  por encima de  la Dios  , terminamos  estrellados, no obstante, el salmo nos  invita  a  acercanos al Señor  y vislumbrar su misericordia,  aceptando Su  Voluntad ,  para alejar así de nosotros  todos  los  temores  que  nos   incandilan y no nos  dejan ver  las  maravillas de Dios  en nuestro ser. 

Es claro pues, que nace el hecho congrumerado de la  fidelidad  y la esperanza  que  nos  irradia  a buscar  las  moradas  eternas en la  presencia de Dios. 

Con sano criterio , el apóstol San Pablo nos llama  en este  orden de  idea  a  aceptar  la  cruz   como signo de  reconciliación de Dios, y no alejarnos  del sentido salvifíco de Cristo, que  nos  lleva a  la auténtica escucha de  la  palabra de Dios.

 En justa  medida, el profeta de  los  gentiles  , nos expresa que la verdadera felicidad  la da  Dios, por medio del sacrificio de su Hijo en la cruz  para darnos la  justificación y así andar  por  el camino de  la  obediciencia  y la  honestidad verosimil que  genera  la  Palabra del Señor en tu corazón. 


En el discernimiento de  la  esperanza  , el cumplimiento de  voluntad de Dios por  encima de  la  nuestra  y nuestras ambiciones.

Pues  hay que  atenernos  de  aquellos  falsos  profetas y pastores  para que nos  desvién de  poner  nuestra confianza en Dios y  sino en la  vanidad de  lobos  difrazados de  ovejas. 

Permitamosle, entonces al Señor que  tranforme  nuestra vida  y nos  haga  participes  de  gozar de  la  plenitud de su misericordia  y la espera dichosa de su amor  , para acercarnos  totalmente a  lo que es  la conversión de corazón.

En el evangelio vemos  como se  cumplen  en la  ley y los  profetas , las  promesas  y maravillas  de Dios  para mostrarnos  la salvación.

Pues  Jesús  se  transfigura  para que sus  discipulos  vean la  plenitud de  su Gloria  y estipular como en Él se alcanza la  la  majestuosidad de  Dios .

Esto, nos demuestra como Dios busca a  que  cambiemos teniendo una experiencia  y relación intíma con Él. 

Más  aún, el texto nos  interpela a  buscar el mensaje y la  voluntad de  Padre  para con nosotros  .


Una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.», pues  bien en esta exclamación que  hace Dios  , nos  invita a  escuchar al Hijo y edificar en nosotros  los  pormenores de  la  confianza  y la estimación hacia  la  Palabra del Señor  que su cumple  y se  hace  vida en nosotros. 


Por  lo tanto, estemos  atentos al llamado que  nos  hace  Jesús  y epifaniar su salvación , por  medio del testimonio y el servicio , basado en los  parámetros  de  la  revelación bíblica. 

Liturgia de la Palabra de Dios para la II semana de cuaresma

 Lunes: 


Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (5,1-4): 
A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita.

Salmo 22,1-3.4.5.6

R/. El Señor es mi pastor, nada me falta 
El Señor es mi pastor, nada me falta: 
en verdes praderas me hace recostar; 
me conduce hacia fuentes tranquilas 
y repara, mis fuerzas; 
me guía por el sendero justo, 
por el honor de su nombre. 
Aunque camine por cañadas oscuras, 
nada temo, porque tú vas conmigo: 
tu vara y tu cayado me sosiegan. 
Preparas una mesa ante mí, 
enfrente de mis enemigos; 
me unges la cabeza con perfume, 
y mi copa rebosa. 
Tu bondad y tu misericordia 
me acompañan todos los días de mi vida, 
y habitaré en la casa del Señor 
por años sin término. 
Lectura del santo evangelio según san Mateo (16,13-19): 
En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» 
Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.» 
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» 
Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.»

Catequesis  biblica: 

La  palabra de Dios  para este  lunes  , nos  trae  la  figura del apóstol San Pedro, ya  que  nos  lleva  a  colación su entrega  por  Cristo y su profesión de fe. 

Ahora bien , esta fiesta de  la Cátedra de San Pedro es signo de su primado como príncipe de  los  apóstoles  y cabeza  visible del cuerpo mistico de Cristo. 

No obstante, en su primera  epístola  el apóstol San Pedro, hace  una  recomendación a  los  pastores a que  anuncien el evangelio para  la conversión de  los  hombres ,  sin buscar  privilegio y aspirando a  la  patria celeste, buscando la  corona  que  no se  marchita que es  la  gloria de Dios. 

Con sano criterio, el apóstol a  todos  nos  llama a  recibir el evangelio y manifestarlo de  manera  generosa , concediendo así que  fuerza del Espíritu Santo, descienda sobre todo el pueblo de Dios y dejando que Jesús el supremo Pastor  nos  reciba  en el expléndor de su Reino.

Por eso el salmo 22, nos  interrelaciona  a conocer arduamente  a Dios como nuestro pastor  y redentor, suscitando  en nosotros  toda  fuente de  bendición y búsqueda del Reino de Dios. 

Por  consiguiente, debemos poner  nuestra fuerza en Dios, para que  Él nos  sacié de  su misericordia  y ser  librados de  todo mal, teniendo presente en nuestro corazón la  Palabra de Dios  . 

En el evangelio vemos como Simón Pedro reconoce  la  grandeza de Dios  y confia  en su Palabra, por  tal razón, Jesús le  confiere  un don estrépito de  atar  y desatar pecados  en cielo y tierra. 

Con esto, Jesús  , le  confiere  la  fundación de su nuevo pueblo , abriendo a  los  hombres  las  puertas del cielo y el crecimiento de  la  Palabra de Dios. 

Resumidamente, la  palabra de Dios  nos  refiere de  la  postestad  que tienen sus  ministros, en especial los apóstoles de  perdonar  los  pecados  y pastorear al pueblo de Dios , mediante  la  acción del Espíritu Santo para  dar y recibir el mensaje salvífico de  la  palabra de Dios. 


Martes:

Lectura del libro de Isaías (1,10.16-20):

Oíd la palabra del Señor, príncipes de Sodoma, escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra: «Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad el derecho, enderezad al oprimido; defended al huérfano, proteged a la viuda. Entonces, venid y litigaremos –dice el Señor–. Aunque vuestros pecados sean como púrpura, blanquearán como nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán como lana. Si sabéis obedecer, lo sabroso de la tierra comeréis; si rehusáis y os rebeláis, la espada os comerá. Lo ha dicho el Señor.»

Salmo 49,8-9.16bc-17.21.23

R/. Al que sigue buen camino 
le haré ver la salvación de Dios

«No te reprocho tus sacrificios ,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños. 
¿Por qué recitas mis preceptos y
tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos? 
Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú;
El que me ofrece acción de gracias, ése me honra;
al que sigue buen camino 
le haré ver la salvación de Dios.»

Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,1-12):

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Reflexión :  

La  palabra de Dios  nos  induce  en este  poner  nuestra confianza en Dios  y la  búsqueda del arrepentimiento que  concede el Señor. 

El profeta Isaías  nos  llama a  la  obediencia  , por  medio del cumplimiento de  la  palabra de Dios, subyaciendo en nosotros  un cambio de  vida  y sembrando en nosotros  la esperanza  misericordiosa  que  viene de Señor  , invitandonos al perdón. 

El salmo 49, nos  interpela  a  allanad  los  caminos  que  nos  llevan a hacer el bien y resguardarnos en el cumplimiento de  la  palabra de Dios. 

En el evangelio se  nos  hace  un llamado a escuchar  y vivir   la  palabra de Dios en nuestro corazón   y no dejarnos  amendrentar  por  los antitestimonios de  los  hombres, cumpliendo en nuestro corazón la simiente  de la  salvación que el Señor  nos  ofrece  por  medio de  la  práctica del bien que  nos  invita la  palabra de Señor. 

Sintetizando el mensaje de  la  palabra de Dios  hoy  nos  invita  poner  nuestra fe  y confianza en Dios  y en aceptando en nosotros el cumplimiento de sus  Palabras Salvíficas.  

Miércoles  :

Lectura del libro de Jeremías (18,18-20):

Dijeron: «Venid, maquinemos contra Jeremías, porque no falta la ley del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni el oráculo del profeta; venid, lo heriremos con su propia lengua y no haremos caso de sus oraculos.»
Señor, hazme caso, oye cómo me acusan. ¿Es que se paga el bien con mal, que han cavado una fosa para mí? Acuérdate de cómo estuve en tu presencia, intercediendo en su favor, para apartar de ellos tu enojo.

Salmo 30,5-6.14.15-16

R/. Sálvame, Señor, por tu misericordia

Sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi amparo.
A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás, 
Oigo el cuchicheo de la gente,
y todo me da miedo;
se conjuran contra mí
y traman quitarme la vida. 
Pero yo confío en ti, Señor,
te digo: «Tú eres mi Dios.»
En tu mano están mis azares:
líbrame de los enemigos que me persiguen.

 Lectura del santo evangelio según san Mateo (20,17-28):


En aquel tiempo, mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino: «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará.»
Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. 
Él le preguntó: «¿Qué deseas?»
Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»
Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?»
Contestaron: «Lo somos.»
Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»

Reflexión: 

El mensaje central de  la  palabra de Dios, es  amor del Señor  por su pueblo dando todas sus  gracias  y bendiciones. 

Es  por eso que  el profeta  Jeremías  pide a Dios  por él y por el pueblo para que equiparen y entiendan el mensaje de  conversión al que  llama el Señor.

Pues  el clamor del profeta  trae consigo una experiencia de  búsqueda  de Dios  y así propediar en nosotros  el cambio de  vida del pecado a  la  gracia santificadora de Dios. 

El salmo 30 , nos  incita a poner a Dios en nuestro corazón , siendo el único que  nos  brinda su bendición y salvación, reconociendo la  grandeza de Dios  por su lealtad  para con nosotros. 

Por  tanto, aceptemos la voluntad de Dios en nuestro corazón y reconozcamos que sin Dios  nuestra  vida sería  un completo caos y  destrucción de  su esencia. Es decir, el hombre andaría descarriado y tomando decisiones erróneas  que  lo llevarían a  la ruina, pero en cambio con Dios  , alcanza  su plena  realización, siempre  y cuando ponga su confianza en Él. 

En el evangelio , el Señor  nos  invita a  vivir en el servicio y la entrega total a  los demás  para darle  gloria a Dios ,y, procurar así cambiar  nuestro corazón de  los  malos deseos  y saciarnos de  la  misericordia de Padre, por  medio de la entrega de su Hijo  para  la salvación del mundo.

En este  contexto , Jesús a  lo que  nos  invita es  poner a Dios en nuestro corazón, satisfaciéndonos con su gracia  por  medio del servicio y amor al prójimo. 

Tomando este  mensaje que nos  regala  hoy la  palabra de Dios , nos equipara nuestro pensamiento en tres  cosas que  resumen los  textos  bíblicos y son : confianza en Dios, servicio al prójimo y conversión. 


Jueves:

Lectura del libro de Jeremías (17,5-10):

Así dice el Señor: «Maldito quien confía en el hombre, y en la carne busca su fuerza, apartando su corazón del Señor. Será como un cardo en la estepa, no verá llegar el bien; habitará la aridez del desierto, tierra salobre e inhóspita. Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces; cuando llegue el estío no lo sentirá, su hoja estará verde; en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto. Nada más falso y enfermo que el corazón: ¿quién lo entenderá? Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta, según el fruto de sus acciones.»

Salmo 1,1-2.3.4.6

R/. Dichoso el hombre 
que ha puesto su confianza en el Señor

Dichoso el hombre 
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. 
Será como un árbol 
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. 
No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal.  

Lectura del santo evangelio según san Lucas (16,19-31):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle la llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: "Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas." Pero Abrahán le contestó: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros." El rico insistió: "Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento." Abrahán le dice: "Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen." El rico contestó: "No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán."
Abrahán le dijo: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto."»

Reflexión : 
 La  palabra de Dios siempre  nos  invita a  poner  nuestra confianza en plenitud  hacia Dios. 

Partiendo de este  hecho el profeta  Jeremías  nos  motiva a confiar en Dios , para recibir sus  bendiciones  y no equipararnos  en los  hombres  que  nos descarrilan por el camino de  la  perdición , sembrando en nosotros  dudas  y mentiras  que  nos  llevana  obrar el mal , pero al confiar en Dios , se adquiere  un sinnúmero de  bendiciones  que nos  conduce  hacia  la salvación del alma. 

Trayendo en consecuencia  estás dos acciones  ,podemos  reflexionar que  el hombre  se  autodestruye  y miente  asi mismo , sin embargo,  la presencia de Dios  hace  que ese  camine  hacia  la verdad  y vivificar  la salvación que  trae  sus  promesas  que se  cumple  cuando hay un corazón predispuesto. 

Recopilando este  mensaje salvífico, el salmo 1, nos  invita  a  permitir  que  las  obras  magnificas de Dios actuen sobre  nosotros  y , optar  por seguir sus senderos  , no permitiendo que  las  contrariedades del mundo nos alejen de su amor  que todo lo puede y vence .

En justa  medida  correlacionado con esto,  el evangelio nos  ofrece  una  parábola del rico y Lázaro, para dar a entender  a  nosotros  que  no debemos  poner  nuestra confianza en lo que  el hombre  ofrece  , sino más  bien las  gracias  y bendiciones que Dios  nos da  siendo humilde de  corazón. 

Con este hecho , el Señor  nos  invita a  confiar  plenamente en Dios  y no permitir  que el las  leyes absurdas del hombres  , nos  termine  por  renegar de Dios. 

 Pues  bien, debemos abrir  nuestros  oídos y corazón a la escucha  constante de  la  palabra de Dios, suscitando en nosotros  las  bendiciones que  vienen del Señor. 


El mensaje al que  nos quiere  hace  meditar y vivificar  el Señor es  acercarnos  a su palabra  y poner  toda nuestra fe en su Palabra que  nos bendice. 

Viernes:

Lectura del libro del Génesis (37,3-4.12-13a.17b-28):

José era el preferido de Israel, porque le había nacido en la vejez, y le hizo una túnica con mangas. Al ver sus hermanos que su padre lo prefería a los demás, empezaron a odiarlo y le negaban el saludo. Sus hermanos trashumaron a Siquén con los rebaños de su padre. 
Israel dijo a José: «Tus hermanos deben estar con los rebaños en Siquén; ven, que te voy a mandar donde están ellos.»
José fue tras sus hermanos y los encontró en Dotán. Ellos lo vieron desde lejos. Antes de que se acercara, maquinaron su muerte. 
Se decían unos a otros: «Ahí viene el de los sueños. Vamos a matarlo y a echarlo en un aljibe; luego diremos que una fiera lo ha devorado; veremos en que paran sus sueños.»
Oyó esto Rubén, e intentando salvarlo de sus manos, dijo: «No le quitemos la vida.» 
Y añadió: «No derraméis sangre; echadlo en este aljibe, aquí en la estepa; pero no pongáis las manos en él.»
Lo decía para librarlo de sus manos y devolverlo a su padre. Cuando llegó José al lugar donde estaban sus hermanos, lo sujetaron, le quitaron la túnica con mangas, lo cogieron y lo echaron en un pozo vacío, sin agua. Y se sentaron a comer. Levantando la vista, vieron una caravana de ismaelitas que transportaban en camellos goma, bálsamo y resina de Galaad a Egipto. 
Judá, propuso a sus hermanos: «¿Qué sacaremos con matar a nuestro hermano y con tapar su sangre? Vamos a venderlo a los ismaelitas y no pondremos nuestras manos en él, que al fin es hermano nuestro y carne nuestra.»
Los hermanos aceptaron. Al pasar unos comerciantes madianitas, tiraron de su hermano, lo sacaron del pozo y se lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas. Estos se llevaron a José a Egipto.


Salmo 104,16-17.18-19.20-21

R/. Recordad las maravillas que hizo el Señor

Llamó al hambre sobre aquella tierra:
cortando el sustento de pan;
por delante había enviado a un hombre,
a José, vendido como esclavo. 
Le trabaron los pies con grillos,
le metieron el cuello en la argolla,
hasta que se cumplió su predicción,
y la palabra del Señor lo acreditó. 
El rey lo mandó desatar,
el señor de pueblos le abrió la prisión,
lo nombró administrador de su casa,
señor de todas sus posesiones. 


Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,33-43.45-46):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?»
Le contestaron: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.»
Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que deshecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.»
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos. Y, aunque buscaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.  

Reflexión : 

El libro del Génesis  nos transmite  como es  proceder del hombre que  anda  por  mal camino, pero que  de  una  u otra  manera  nos   enseña  que la  voluntad de Dios es  mas  grande  que el deseo del hombre. 

El salmo 104  , nos  congrega contemplar  la  grandeza del Señor en la  muestra al hombre sus  maravillas   y las  proezas que  hac en él dándole  muchas  bendiciones. 

El evangelio nos  trae  como mensaje el ser fuerte y perseverar en la  palabra sobre pasando la  voluntad de  los  hombres  y así regalar a su pueblo las  bendiciones  y las  grandezas de  su amor y gloria. 


 Sábado : 


Lectura de la profecía de Miqueas (7,14-15.18-20):

Señor, pastorea a tu pueblo con el cayado, a las ovejas de tu heredad, a las que habitan apartadas en la maleza, en medio del Carmelo. Pastarán en Basán y Galaad, como en tiempos antiguos; como cuando saliste de Egipto y te mostraba mis prodigios. ¿Qué Dios como tú, que perdonas el pecado y absuelves la culpa al resto de tu heredad? No mantendrá por siempre la ira, pues se complace en la misericordia. Volverá a compadecerse y extinguirá nuestras culpas, arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos. Serás fiel a Jacob, piadoso con Abrahán, como juraste a nuestros padres en tiempos remotos. 


Salmo 102,1-2.3-4.9-10.11-12

R/. El Señor es compasivo y misericordioso

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. 
Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
el rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. 
No está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo;
no nos trata como merecen nuestros pecados 
ni nos paga según nuestras culpas. 
Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos.


 Lectura del santo evangelio según san Lucas (15,1-3.11-32):


En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle. 
Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.»
Jesús les dijo esta parábola: «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de saciarse de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros." Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."»

Reflexión : 

La  palabra de Dios para este día  nos  interface  en el tema del pastoreo y perdón. 

El profeta  Miqueas  nos  enseña como Dios  guía  y pastoreando a su pueblo y suscitandole  una  gracia de absolver  sus  pecados  y alejarlo del mal proceder  como un pastor que recoge a  todas  las  ovejas  descarriadas  y las  vuelve al redil.

Por  tal consecuencia , el salmo 102  nos  invita a  contemplar  la  grandeza de Dios  y comprender  lo maravilloso que es  su compasión y misericordia  para con cada  uno de  nosotros. 


El  evangelio nos  interlude  en el tema de la  misericordia  y regreso al redil , por  medio de  la parábola del Hijo pródigo, sucitando en nosotros  a  que  volvamos  nuestro corazón hacia Dios  y dejar que Él subsane  nuestras  heridas . 

Liturgia  de la palabra de Dios para este III Domingo de Cuaresma

Lectura del libro del Éxodo (3,1-8a.13-15):

En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián; llevó el rebaño trashumando por el desierto hasta llegar a Horeb, el monte de Dios. El ángel del Señor se le apareció en una llamarada entre las zarzas. Moisés se fijó: la zarza ardía sin consumirse. 
Moisés se dijo: «Voy a acercarme a mirar este espectáculo admirable, a ver cómo es que no se quema la zarza.» 
Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza: «Moisés, Moisés.» 
Respondió él: «Aquí estoy.» 
Dijo Dios: «No te acerques; quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado.» 
Y añadió: «Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob.» Moisés se tapó la cara, temeroso de ver a Dios. 
El Señor le dijo: «He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Voy a bajar a librarlos de los egipcios, a sacarlos de esta tierra, para llevarlos a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel.» 
Moisés replicó a Dios: «Mira, yo iré a los israelitas y les diré: "El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros." Si ellos me preguntan cómo se llama, ¿qué les respondo?» 
Dios dijo a Moisés: «"Soy el que soy"; esto dirás a los israelitas: `Yo-soy' me envía a vosotros".» 
Dios añadió: «Esto dirás a los israelitas: "Yahvé (Él-es), Dios de vuestros padres, Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, me envía a vosotros. Éste es mi nombre para siempre: así me llamaréis de generación en generación".»

Salmo 102,1-2.3-4.6-7.8.11

R/. El Señor es compasivo y misericordioso.

Bendice, alma mía, al Señor, 
y todo mi ser a su santo nombre. 
Bendice, alma mía, al Señor, 
y no olvides sus beneficios.
Él perdona todas tus culpas 
y cura todas tus enfermedades; 
él rescata tu vida de la fosa 
y te colma de gracia y de ternura.  
El Señor hace justicia 
y defiende a todos los oprimidos; 
enseñó sus caminos a Moisés 
y sus hazañas a los hijos de Israel.
El Señor es compasivo y misericordioso, 
lento a la ira y rico en clemencia; 
como se levanta el cielo sobre la tierra, 
se levanta su bondad sobre sus fieles. 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (10,1-6.10-12):

No quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar y todos fueron bautizados en Moisés por la nube y el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo. Pero la mayoría de ellos no agradaron a Dios, pues sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto. Estas cosas sucedieron en figura para nosotros, para que no codiciemos el mal como lo hicieron aquéllos. No protestéis, como protestaron algunos de ellos, y perecieron a manos del Exterminador. Todo esto les sucedía como un ejemplo y fue escrito para escarmiento nuestro, a quienes nos ha tocado vivir en la última de las edades. Por lo tanto, el que se cree seguro, ¡cuidado!, no caiga.


Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,1-9):


En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. 
Jesús les contestó: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.» 
Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?" Pero el viñador contestó: "Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas".»


Reflexión: 


La  palabra de Dios de  este  domingo y de  toda  la cuaresma  nos  invita al perdón y de manera especial a  la  conversión .

Ahora  bien , el libro del Éxodo nos  contextualiza  a  visualizar  como Dios  llama a Moisés  y le  pone  por  misión guiar  un pueblo e  inculcarle  ese  amor que  Dios  le  tiene  a  su pueblo. 


Esto nos  hace ver  como Dios , en su gran amor  , busca  a  que  cambiemos  nuestra  vida  y lo reconozcamos  con  el rey de  nuestra  vida  y el único que  puede  guiar  hacia  la santidad. 

Es  por eso , que este  texto nos  invita a  buscar el perdón que  procede de Dios  y a  dejar  que sea Él quién nos  guié  hacia  la cielo, que es  la recompensa de  la  santificación del cuerpo y del alma. 

El salmo 102, nos  invita a bendecir a Dios en nuestro corazón y buscar  arduamente  la  misericordia  y la  compasión de Dios, por  tanto, hay que  poner a Dios  en el centro de  nuestro ser , para  poder así alcanzar  el perdón que  procede del Señor, como Padre Misericordioso.


El apóstol San Pablo , nos  interpela  a  mantenernos firmes en la fe  y poner  nuestra  confianza  en Dios, perseverando hacia la búsqueda de  la   morada  celestial , pero hay que  tener  cuidado , porque  cuando pensamos que estamos  mas  cerca de Dios  con nuestros  actos  nos alejamos  más, por consiguiente, el apóstol nos  invita  a que  día a  día trabajemos  por  la  conversión de  nuestro cuerpo y nuestro espíritu, estando cimentados en la  palabra de Dios  que da  fortaleza  y a  cual debemos acogernos  , para  luego manifestarla a  los  hermanos  necesitados de ella.

El evangelio nos  invita  a  la  perseverancia  y la espera  dichosa  en Dios, buscando la  conversión, para que el crepúsculo  no nos  sorprenda  , ya que el Cristo siembra la  palabra, para que  nosotros  convirtamos , pero sino sentamos cabeza sobre  la  gran bendición que Dios  derrama sobre  cada uno de  nosotros. 

Es claro decir que, este  llamado a  la  conversión radica a  subsanar  todo aquello que  yace  de las  heridas del corazón y que  nos  dejan avanzar. 


Por eso pongamos  nuestra  fe  en Dios  y permitamosle que  sea  , el Señor  quién gobierne  nuestra vida  y nos fortifique  con la semilla que da en cada  uno de  nosotros  , que  cada  tres años  nos  sacia  de  manera  total de su palabra y sus  enseñanza , si estamos  prestos  a  escuchar su mensaje  salvífico  y redentor  para  con cada  hombre. 

Liturgia de la Palabra de Dios para la III semana de Cuaresma

Lecturas de libre elección en la  misa  de  la semana

Lectura del libro del Éxodo 17, 1-7
En aquellos días, la asamblea de los israelitas se marchó del desierto de Sin, por etapas, según las órdenes del Señor, y acamparon en Rafidín, donde el pueblo no encontró agua de beber. El pueblo riñó con Moisés, diciendo:
—«Danos agua de beber».
Él les respondió:
—«¿Por qué me reñís a mí y tentáis al Señor?».
El pueblo, torturado por la sed, murmuró contra Moisés:
—«¿Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?».
Clamó Moisés al Señor y dijo:
—«¿Qué puedo hacer con este pueblo? Poco falta para que me apedreen».
Respondió el Señor a Moisés:
—«Preséntate al pueblo llevando contigo algunos de los ancianos de Israel; lleva también en tu mano el cayado con que golpeaste el río, y vete, que allí estaré yo ante ti, sobre la peña, en Horeb; golpearás la peña, y saldrá de ella agua para que beba el pueblo».
Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel. Y puso por nombre a aquel lugar Massá y Meribá, por la reyerta de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor, diciendo:
—«¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?».

Salmo responsorial: Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9 (R.: 8)
R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
«No endurezcáis vuestro corazón».
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. 
Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. 
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras». 

 Lectura del santo evangelio según san Juan 4, 5-42

En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaría llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el manantial de Jacob.
Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía.
Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice:
—«Dame de beber».
Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida.
La samaritana le dice:
—«¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?».
Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.
Jesús le contestó:
—«Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva».
La mujer le dice:
—«Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?».
Jesús le contestó:
—«El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna».
La mujer le dice:
—«Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla».
Él le dice:
—«Anda, llama a tu marido y vuelve».
La mujer le contesta:
—«No tengo marido».
Jesús le dice:
—«Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad».
La mujer le dice:
—«Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén».
Jesús le dice:
—«Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.
Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así. Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad».
La mujer le dice:
—«Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo».
Jesús le dice:
—«Soy yo, el que habla contigo».
En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: «¿Qué le preguntas o de qué le hablas?».
La mujer entonces dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente:
—«Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será éste el Mesías?».
Salieron del pueblo y se pusieron en camino a donde estaba él.
Mientras tanto sus discípulos le insistían:
—«Maestro, come».
Él les dijo:
—«Yo tengo por comida un alimento que vosotros no conocéis».
Los discípulos comentaban entre ellos:
—«¿Le habrá traído alguien de comer?».
Jesús les dice:
—«Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra.
¿No decís vosotros que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? Yo os digo esto: Levantad los ojos y contemplad los campos, que están ya dorados para la siega; el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así, se alegran lo mismo sembrador y segador.
Con todo, tiene razón el proverbio: Uno siembra y otro siega. Yo os envié a segar lo que no habéis sudado. Otros sudaron, y vosotros recogéis el fruto de sus sudores».
En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo que he hecho».
Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer:
—«Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».

Reflexión:

La palabra de Dios, poco a  poco nos  va acercando a  Él y buscando que nuestro ser se llene de Él.  

Por  consiguente, el libro del Éxodo nos  motiva a  tener sed  , pero hay que dejarla  saciar  por  la  gracia y las  bendiciones de Dios. 

El salmo 94, nos  invita escuchar  la  palabra de Dios  abriendo nuestro corazón y no cerrarlo para  vivir en una  vida contradictoria, que  nos  ruina, sino por el contrario a  hallar  la bendición que  da Dios, cada  vez que seguimos sus  caminos. 
El evangelio nos  invita a  llenarnos de Dios  y saciarnos de su agua viva  para que  reconociendo su misericordia, adquiramos  todas  las  bendiciones de provienen de lo alto , suscitando en nosotros  el abastecimiento de Dios. 


Lunes : 

Lectura del segundo libro de los Reyes 5, 1-15a
En aquellos días, Naamán, general del ejército del rey sirio, era un hombre que gozaba de la estima y del favor de su señor, pues por su medio el Señor había dado la victoria a Siria.
Era un hombre muy valiente, pero estaba enfermo de lepra.
En una incursión, una banda de sirios llevó de Israel a una muchacha, que quedó como criada de la mujer de Naamán, y dijo a su señora:
—«Ojalá mi señor fuera a ver al profeta de Samaría: él lo libraría de su enfermedad».
Naamán fue a informar a su señor:
—«La muchacha israelita ha dicho esto y esto».
El rey de Siria le dijo:
—«Ven, que te doy una carta para el rey de Israel».
Naamán se puso en camino, llevando tres quintales de plata, seis mil monedas de oro y diez trajes. Presentó al rey de Israel la carta, que decía así:
—«Cuando recibas esta carta, verás que te envío a mi ministro Naamán para que lo libres de su enfermedad».
Cuando el rey de Israel leyó la carta, se rasgó las vestiduras, exclamando:
—«¿Soy yo un Dios capaz de dar muerte o vida, para que éste me encargue de librar a un hombre de su enfermedad? Fijaos bien, y veréis cómo está buscando un pretexto contra mí».
El profeta Eliseo se enteró de que el rey de Israel se había rasgado las vestiduras y le envió este recado:
—«¿Por qué te has rasgado las vestiduras? Que venga a mí y verá que hay un profeta en Israel».
Naamán llegó con sus caballos y su carroza y se detuvo ante la puerta de Eliseo. Eliseo le mandó uno a decirle:
—«Ve a bañarte siete veces en el Jordán, y tu carne quedará limpia».
Naamán se enfadó y decidió irse, comentando:
—«Yo me imaginaba que saldría en persona a verme, y que, puesto en pie, invocaría al Señor, su Dios, pasaría la mano sobre la parte enferma y me libraría de mi enfermedad. ¿Es que los ríos de Damasco, el Abana y el Farfar, no valen más que toda el agua de Israel? ¿No puedo bañarme en ellos y quedar limpio?».
Dio media vuelta y se marchaba furioso. Pero sus siervos se le acercaron y le dijeron:
—«Señor, si el profeta te hubiera prescrito algo difícil, lo harías. Cuanto más si lo que te prescribe para quedar limpio es simplemente que te bañes».
Entonces Naamán bajó al Jordán y se bañó siete veces, como había ordenado el profeta, y su carne quedó limpia como la de un niño. Volvió con su comitiva y se presentó al profeta, diciendo:
—«Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel».


Salmo responsorial: Salmo 41, 2. 3; 42, 3. 4 (R.: cf. 41, 3)
R. Mi alma tiene sed del Dios vivo:
¿cuándo veré el rostro de Dios?
Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío. 
Tiene sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios? 
Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada. 
Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío.

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 24-30

En aquel tiempo, dijo Jesús al pueblo en la sinagoga de Nazaret:
—«Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio».
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo.
Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

Reflexión :  

El segundo libro de  los  Reyes  nos  invita a  poner  nuestra  confianza en Dios y asi poder tener  sus  frutos  por  medio de  la  bendición que el Señor  nos  llena de alegría  y salud, es  por eso que se  sana  un extranjero. 

El salmo 41, nos  interpela  tener sed de Dios  y saciarnos de  la  fuente de salvación , que  procede de Dios. 

Es  por eso que , Jesús  nos  quiere saciar en el evangelio de su Palabra y nos  enseña a escuchar  y manifestar las  maravillas de Dios, por tanto, abramos  nuestro corazón al Señor  y saciándonos  de su Salvación para  poder subsanr  las  heridas que deja el pecado en nuestra vida.

Martes:

Lectura de la profecía de Daniel 3, 25. 34-43
En aquellos días, Azarías se detuvo a orar y, abriendo los labios en medio del fuego, dijo:
«Por el honor de tu nombre,
no nos desampares para siempre,
no rompas tu alianza,
no apartes de nosotros tu misericordia.
Por Abrahán, tu amigo;
por Isaac, tu siervo;
por Israel, tu consagrado;
a quienes prometiste
multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo,
como la arena de las playas marinas.

Pero ahora, Señor, somos el más
pequeño de todos los pueblos;
hoy estamos humillados por toda la tierra
a causa de nuestros pecados.

En este momento no tenemos príncipes,
ni profetas, ni jefes;
ni holocausto, ni sacrificios,
ni ofrendas, ni incienso;
ni un sitio donde ofrecerte primicias,
para alcanzar misericordia.

Por eso, acepta nuestro corazón contrito
y nuestro espíritu humilde,
como un holocausto de carneros y toros
o una multitud de corderos cebados.

Que éste sea hoy nuestro sacrificio,
y que sea agradable en tu presencia:
porque los que en ti confían
no quedan defraudados.

Ahora te seguimos de todo corazón,
te respetamos y buscamos tu rostro,
no nos defraudes, Señor.

Trátanos según tu piedad,
según tu gran misericordia.
Líbranos con tu poder maravilloso
y da gloria a tu nombre, Señor».

Salmo responsorial: Salmo 24, 4-5ab. 6 y 7bc. 8-9 (R.: cf. 6a)
R. Señor, recuerda tu misericordia.
Señor, enséñame tus caminos
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. 
Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. 
El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes.

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 21-35

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús:
—«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?».
Jesús le contesta:
—«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.
El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo".
El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo:
"Págame lo que me debes".
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo:
"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré".
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
"¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?".
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

Reflexión:

La  palabra de  Dios  nos  hace  una  motivación a  vivir en el perdón.

Ahora bien, la  profecía de Daniel , nos  muestra  como Azarías  ofrece al Señor  una  acción de  gracias  por  las  maravillas que  hace en él , entonces; esto nos enseña  también , cuán grande es  la  bendición y la  misericordia de Dios para con el hombre , cuando éste  le es  fiel y busca el arrepentimiento .

En consecuencia el salmo 24 , nos  interpela a  comprender como el Señor se acuerda de su misericordia  y le  hace  ver al hombre sus  maravillas para  goce de  plena  paz .

 En el evangelio , Jesús  nos  enseña  a  hacer  misericordioso y aprendiendo a  perdonar siempre  las  ofensas  como signo de entrega  por el hermano , por  lo tanto, el Señor  con esto nos  motiva a  amar  de  la  misma manera que  lo hace  Dios  para con el hombre que  olvida todas sus  faltas. 


Miércoles : 
Lectura del libro del Deuteronomio 4, 1. 5-9

Moisés habló al pueblo, diciendo:
—«Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos
que yo os mando cumplir.
Así viviréis y entraréis a tomar posesión
de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres,
os va a dar.

Mirad, yo os enseño los mandatos y decretos
que me mandó el Señor, mi Dios,
para que los cumpláis en la tierra
donde vais a entrar para tomar posesión de ella.

Ponedlos por obra,
que ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia
a los ojos de los pueblos que,
cuando tengan noticia de todos ellos, dirán:
"Cierto que esta gran nación
es un pueblo sabio e inteligente".

Y, en efecto,
¿hay alguna nación tan grande
que tenga los dioses tan cerca
como lo está el Señor Dios de nosotros,
siempre que lo invocamos?
Y, ¿cuál es la gran nación,
cuyos mandatos y decretos sean tan justos
como toda esta ley que hoy os doy?

Pero, cuidado,
guárdate muy bien de olvidar
los sucesos que vieron tus ojos,
que no se aparten de tu memoria mientras vivas;
cuéntaselos a tus hijos y nietos».

Salmo responsorial: Salmo 147,12-13.15-16. 19-20 (R.: 12a)
R. Glorifica al Señor, Jerusalén.
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. 
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza. 
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. 

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 17-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

Reflexión: 

 El seguir  un mandato es  lo que  caracteriza  al hombre  , ya que a éste  le  gusta  buscar  una  forma de cubrir  sus  caprichos  y acciones.


Partiendo de este  hecho y contextualizando a  la  palabra de Dios,nos  transporta al libro del Deteuronomio, que  subyace en los  mandatos  viable  del Señor, que  nos  suscita  ser fieles  en la  búsqueda de  realización , por  ende, la  el texto nos  muestra  la  importancia de  cumplir  los  mandatos del Dios, que  nos  llevarán a encontrar la verdadera  felicidad  , dando la  gloria a Dios desde nuestro corazón.

El salmo 147 , nos  lo reafirma  , lo importante  y salvífico que es  darle  gloria a  Dios, siendo obediente a  sus  mandatos  que se  convierten en palabras que dan espíritu y vida  .  

Jesús , nos  instruye  respecto a esto y nos reafirma  que, los  mandatos del Señor son justo y que  se  cumplen por  la eternidad, pues  va  hasta  lo mas  intimo de  la  propia vida, generando en este  mismo orden la  práctica  y enseñanza de  los  mandamientos de  Dios y la  venida del Reino, con este  signo de  obediencia  y gloria  al  Señor. 

Jueves: 

Lectura del libro de Jeremías 7, 23-28

Así dice el Señor:
«Ésta fue la orden que di a vuestros padres:
"Escuchad mi voz.
Yo seré vuestro Dios,
y vosotros seréis mi pueblo;
caminad por el camino que os mando,
para que os vaya bien".

Pero no escucharon ni prestaron oído,
caminaban según sus ideas,
según la maldad de su corazón obstinado,
me daban la espalda y no la frente.

Desde que salieron vuestros padres de Egipto hasta hoy
les envié a mis siervos, los profetas,
un día y otro día;
pero no me escucharon ni prestaron oído:
endurecieron la cerviz,
fueron peores que sus padres.

Ya puedes repetirles este discurso,
que no te escucharán;
ya puedes gritarles,
que no te responderán.
Les dirás: "Aquí está la gente
que no escuchó la voz del Señor, su Dios,
y no quiso escarmentar.
La sinceridad se ha perdido,
se la han arrancado de la boca"».


Salmo responsorial: Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9 (R.: 8)
R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
«No endurezcáis vuestro corazón».
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. 
Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. 
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras». 


 Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 14-23

En aquel tiempo, Jesús estaba echando un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron:
—«Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios».
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, leyendo sus pensamientos, les dijo:
—«Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín.
El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama».

Reflexión : 


el profeta Jeremías  nos  hace  una exclamación que  nos  enseña a  escuchar  plenamente al Señor:
 "Escuchad mi voz.
Yo seré vuestro Dios,
y vosotros seréis mi pueblo;
caminad por el camino que os mando,
para que os vaya bien""

Pues ese  debe ser  nuestro ideal como cristiano , escuchar a  dsios  y dejar  que su palabra  nos  llene el corazón , para asi allanad el camino que  nos  hacia las  moradas  eternas  , siempre  y cuando éste sea  nuestro propósito y no otro .

Es claro que siguiendo este  orden de  ideas, el salmo 94, nos  invita a escuchar y estar atentos al mensaje salvífico de Dios que  genere en nosotros  un cambio de  vida  y asi podernos acerca  cada día  más  a  lo que el Señor  quiere de  nosotros. 

El evangelio nos  interrelaciona a  mantenernos  firmes en la  voluntad de Dios  y no permitir que el "qué dirán", disipe  y dilapide  todo ese  amor que Dios  ha  dado a cada  uno de  nosotros. 

Por  tal razón , el Señor  nos  invita a escuchar sus  palabras  y confiar  plenamente en Él , para así recoger  frutos  y estar  más  unidos a Cristo .

Viernes: 

Lectura de la profecía de Oseas 14, 2-10

Así dice el Señor:
«Israel, conviértete al Señor Dios tuyo,
porque tropezaste por tu pecado.
Preparad vuestro discurso,
volved al Señor y decidle:
"Perdona del todo la iniquidad,
recibe benévolo el sacrificio de nuestros labios.
No nos salvará Asiria,
no montaremos a caballo,
no volveremos a llamar Dios
a la obra de nuestras manos.
En ti encuentra piedad el huérfano".

Yo curaré sus extravíos,
los amaré sin que lo merezcan,
mi cólera se apartará de ellos.
Seré para Israel como rocío,
florecerá como azucena,
arraigará como el Líbano.
Brotarán sus vástagos,
será su esplendor como un olivo,
su aroma como el Líbano.
Vuelven a descansar a su sombra;
harán brotar el trigo,
florecerán como la viña;
será su fama como la del vino del Líbano.

Efraín, ¿qué te importan los ídolos?
Yo le respondo y le miro:
yo soy como un ciprés frondoso:
de mí proceden tus frutos.
¿Quién es el sabio que lo comprenda,
el prudente que lo entienda?
Rectos son los caminos del Señor:
los justos andan por ellos,
los pecadores tropiezan en ellos».

Salmo responsorial: Salmo 80, 6c-8a. 8bc-9. 10-11ab. 14 y 17 (R.: cf. 11 y 9a)
R. Yo soy el Señor, Dios tuyo:
escucha mi voz.
Oigo un lenguaje desconocido:
«Retiré sus hombros de la carga,
y sus manos dejaron la espuerta.
Clamaste en la aflicción, y te libré. 
Te respondí oculto entre los truenos,
te puse a prueba junto a la fuente de Meribá.
Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti;
¡ojalá me escuchases, Israel! 
No tendrás un dios extraño,
no adorarás un dios extranjero;
yo soy el Señor, Dios tuyo,
que te saqué del país de Egipto. 
¡Ojalá me escuchase mi pueblo
y caminase Israel por mi camino!:
te alimentaría con flor de harina,
te saciaría con miel silvestre». 

 Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 28b-34

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
—«¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Respondió Jesús:
—«El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser". El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". No hay mandamiento mayor que éstos».
El escriba replicó:
—«Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
—«No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.


Reflexión:  

La  palabra de Dios  nos  enseña  a ser fieles  y vivir en la  gracia  que genera el Señor, por  lo tanto , la  profecía de  Oseas  nos conjetura  a  buscar el perdón y a  arrepentirnos  de  nuestros  pecados, suscitándonos a  conocer  que  el Señor, es el único de Dios .

Por su parte el salmo 80 , nos  infunde  a  reconocer que Dios es el único que puede  gobernar  nuestro ser, con esto , el salmisma nos motiva a  poner  nuestra confianza en Dios  y amarlo de  todo corazón siendo el primero de  nuestra vida. 


Jesús en el evangelio nos  capacita para que amémonos a Dios  y al prójimo, es decir, cimentando nuestro ser en la  práctica del amor. 

Con respecto , puedo recalcar que, la  misericordia  genera en nosotros  la  entrega  por el necesitado.


Sábado : 

Lectura de la profecía de Oseas 6, 1-6

Vamos a volver al Señor:
él, que nos despedazó, nos sanará;
él, que nos hirió, nos vendará.
En dos días nos sanará;
al tercero nos resucitará;
y viviremos delante de él.

Esforcémonos por conocer al Señor:
su amanecer es como la aurora,
y su sentencia surge como la luz.
Bajará sobre nosotros como lluvia temprana,
como lluvia tardía que empapa la tierra.

«¿Qué haré de ti, Efraín?
¿Qué haré de ti, Judá?
Vuestra piedad es como nube mañanera,
como rocío de madrugada que se evapora.

Por eso os herí por medio de los profetas,
os condené con la palabra de mi boca.
Quiero misericordia, y no sacrificios;
conocimiento de Dios, más que holocaustos».


Salmo responsorial: Salmo 50, 3-4. 18-19. 20-21 ab (R.: Os 6, 6)
R. Quiero misericordia, y no sacrificios.
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. 
Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias. 
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos. 

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 18, 9-14

En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola:
—«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: "¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo".
El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador".
Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Reflexión:  

El profeta Oseas, nos  subyace  en gran medida a que reconozcamos  la  misericordia de Dios en nuestro corazón, por eso nos  coaliciona que  aprendamos a reconocer  nuestras  culpas  y así poder  manifestar  la  gloria de Dios en nuestro corazón.

El salmo 50, nos  inculca el sentido de  la misericordia de Dios y hace  generar en nosotros  la  motivación aceptar nuestros  errores  y permitir que  el Señor  descienda su misericordia sobre nosotros.

En este  mismo contexto , el  evangelio nos  presenta dos actitudes del hombre : La  arrogancia  y la  humildad.

Pues  bien , la  arrogancia nos  conlleva a  la  pérdida espiritual de  nuestra vida  y a  vivir de  superfluo que  nos autodestroyen .

En cambio, la  humildad  nos  hace  comprender que a pesar de  todo necesitamos  , la  misericordia de Dios  y así ganar el Reino de  los  cielos, siendo pobres en espíritu y ricos en la misericordia de Dios.  

Liturgia de la palabra de Dios para este IV Domingo de Cuaresma

Lectura del libro de Josué 5, 9a. 10-12

En aquellos días, el Señor dijo a Josué:
—«Hoy os he despojado del oprobio de Egipto».
Los israelitas acamparon en Guilgal y celebraron la Pascua al atardecer del día catorce del mes, en la estepa de Jericó.
El día siguiente a la Pascua, ese mismo día, comieron del fruto de la tierra: panes ázimos y espigas fritas.
Cuando comenzaron a comer del fruto de la tierra, cesó el maná. Los israelitas ya no tuvieron maná, sino que aquel año comieron de la cosecha de la tierra de Canaán.


Salmo responsorial: Salmo 33, 2-3. 4-5. 6-7 (R.: 9a)

R. Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias. R.


Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5, 17-21

Hermanos:
El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado.
Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el ministerio de la reconciliación.
Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación.
Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio.
En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.
Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios.


  Lectura del santo evangelio según san Lucas 15, 1-3. 11-32

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos:
—«Ése acoge a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo esta parábola:
—«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre:
"Padre, dame la parte que me toca de la fortuna".
El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.
Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.
Recapacitando entonces, se dijo:
"Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino a donde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros".
Se puso en camino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo.
Su hijo le dijo:
"Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo".
Pero el padre dijo a sus criados:
"Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado".
Y empezaron el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo.
Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba.
Éste le contesto:
"Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud".
Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo.
Y él replicó a su padre:
"Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado".
El padre le dijo:
"Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado"».


Reflexión: 

El camino cuaresmal  poco a  poco nos  acerca el tiempo cúspide  de  nuestra  fe , tanto así que  no va  ofreciendo  a cada  uno de  nosotros  muchas  maneras de  buscar el perdón y aprender a  perdonar, puesto que  nos  interpela a  la  vivencia auténtica de la conversión y la entrega  total a  Dios  .


Ahora  bien, los textos  bíblicos de este  cuarto domingo nos  invitan a  volver  nuevamente  hacia  Dios  y exterminar con todo eso que nos  alejan de  Él y nos carcome  por  dentro. 


El libro de  Josué  nos condiciona a  como el pueblo por  caminar  por el desierto fue  limpiando su espíritu  , hasta que Dios  les dio la  tierra que  necesitaban , suscitandole  todo lo que ese  cambio generaba  , pues el Señor , enriquecía al pueblo con su pan y ahora  le da a  comer de  los  frutos de  la  tierra que  Él les  había  prometido para  que  lo amasen con su corazón.

Correlacional a esto, el salmo 33 nos  suscita a  gustamos y veamos qué bueno es el Señor, puesto que  si ponemos  nuestra  confianza en Él , Dios  nos  apremiará  con sus  bendiciones , fortaleciendo en nosotros de  manera  viva a un encuentro personal con nosotros  mismos  y con el Padre  Celestial , para  que así nuestra  boca  y nuestro ser  bendiga  las  maravillas  que Él hace en nosotros  para rendirle  gloria y vivir en la  humildad  con efusiente  alegría en el Señor.


Por  consiguiente  ,el apóstol San Pablo , nos  sigue  motivando a esperar  en Cristo y seguir su ejemplo para que podamos sustraer a  nosotros  su misericordia  que  nos  libra del pecado y nos  hace  volver al redil , dejando de  lado la  condición de  pecado y experimentar  la  vida de  la  gracia  que  es  la salvación que  procede de Dios. 


El Evangelio de San Lucas  nos  propone  la  parábola del Padre  misericordioso, como signo de cuan grande es el amor de Dios  que  a pesar de  nuestras iniquidades  nos  perdona  y nos  sigue recibiendo en su casa  como un Padre  lleno de  infinito amor, es  claro pues  que esta  condición la  obtenemos cada  vez que nos  arrepentimos sinceramente de esas acciones que  están oprimiendo nuestra  vida. 


Pues bien, el Señor en este sentido nos  propone a  buscar el perdón y dejar que la  necesidad de Dios  llegue a  nuestro corazón , para así poder  llegar a su presencia santificadora. 

Parafraseando textos  evangélicos como estos ,hay más   alegría en el Cielo por  un pecador que se  convierte , que  por  noventa y nueve  justo que  no necesitan conversión, o bien, Quiero misericordia en su corazón y no la  entrega  por  sacrificio vacío, no obstante, estas dos  frases  bíblicas  nos  incita  a  poner  nuestra  confianza  plena en Dios, pero ojo con esto no digo que  no hagamos  sacrificios  y busquemos ser siempre  pecadores, sino más  bien , vivir a través de esto la experiencia de  amor de Dios que es la  misericordia  y entrega  por  sus  hijos  para  hallar su salvación.

 Liturgia  de la palabra de Dios para esta cuarta semana de Cuaresma.
 
 
Lectura de  libre elección en la semana : 
Lectura de la profecía de Miqueas 7, 7-9

Yo miro atento al Señor, espero en Dios, mi salvador; mi Dios me escuchará.
No te alegres, enemiga, de mi desgracia: si caí, me alzaré;
si me siento en tinieblas, el Señor es mi luz.

Soportaré la ira del Señor, pues pequé contra él,
en tanto juzga mi causa y me hace justicia;
me conducirá a la luz, y veré su justicia.

Salmo responsorial: Salmo 26, 1. 7-8a. 8b-9abc. 13-14 (R.: 1a)

R. El Señor es mi luz y mi salvación
.
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? R.
Escúchame, Señor, que te llamo; ten piedad, respóndeme. Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro». R.
Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro. No rechaces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio; no me deseches. R.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. R.

EVANGELIO


Lectura del santo evangelio según san Juan 9, 1-41

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento.
Y sus discípulos le preguntaron:
—«Maestro, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?».
Jesús contestó:
—«Ni éste pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día, tenemos que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche, y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo».
Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo:
—«Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)».
Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:
—«¿No es ése el que se sentaba a pedir?».
Unos decían:
—«El mismo».
Otros decían:
—«No es él, pero se le parece».
Él respondía:
—«Soy yo».
Y le preguntaban:
—«¿Y cómo se te han abierto los ojos?».
Él contestó:
—«Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver».
Le preguntaron:
—«¿Dónde está él?».
Contestó:
—«No sé».
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.
Él les contestó:
—«Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo».
Algunos de los fariseos comentaban:
—«Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado».
Otros replicaban:
—«¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?».
Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego:
—«Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?».
Él contestó:
—«Que es un profeta».
Pero los judíos no se creyeron que aquél había sido ciego y había recibido la vista, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron:
—«¿Es éste vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?».
Sus padres contestaron:
—«Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; pero cómo ve ahora, no lo sabemos nosotros, y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que es mayor y puede explicarse».
Sus padres respondieron así porque tenían miedo a los judíos; porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor, preguntádselo a él».
Llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron:
—«Confiésalo ante Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador».
Contestó él:
«Si es un pecador, no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo».
Le preguntan de nuevo:
—«¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?».
Les contestó:
—«Os lo he dicho ya, y no me habéis hecho caso; ¿para qué queréis oírlo otra vez?; ¿también vosotros queréis haceros discípulos suyos?».
Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron:
—«Discípulo de ése lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés.
Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ése no sabemos de dónde viene».
Replicó él:
—«Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es religioso y hace su voluntad. Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder».
Le replicaron:
—«Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?».
Y lo expulsaron.
Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:
—«Crees tú en el Hijo del hombre?».
Él contestó:
—«Y quién es, Señor, para que crea en él?».
Jesús le dijo:
—«Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es».
Él dijo:
—«Creo, Señor».
Y se postró ante él.
Jesús añadió:
—«Para un juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven vean, y los que ven queden ciegos».
Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron:
—«¿También nosotros estamos ciegos?».
Jesús les contestó:
—«Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado, pero como decís que veis, vuestro pecado persiste».


Reflexión : 
La palabra de Dios nos  invita a ver  la  luz de Dios  y no permitir  que  la oscuridad del mundo  nos  desvíen del camino de la salvación.
Pues el profeta  Miqueas, nos  interlude a  nosotros  a buscar la  luz  y esperar  en el Señor  en la  claridad de su amor. 

Por  consiguiente, el salmo 26, nos asocia a estar  en la salvación de Dios  y esperar en su luz  como fuente de  esperanza .
Sustancialmente a esto , el evangelio nos  invita a  quitar de  nuestro corazón y nuestros  ojos  toda ceguera que  no nos  permita ver  la  luz que  surge en el Señor. 

Lunes: 

Lectura del libro de Isaías 65, 17-21

Así dice el Señor:
«Mirad: yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva:
de lo pasado no habrá recuerdo ni vendrá pensamiento,
sino que habrá gozo y alegría perpetua por lo que voy a crear.
Mirad: voy a transformar a Jerusalén en alegría, y a su pueblo en gozo;
me alegraré de Jerusalén y me gozaré de mi pueblo,
y ya no se oirán en ella gemidos ni llantos;
ya no habrá allí niños malogrados ni adultos que no colmen sus años,
pues será joven el que muera a los cien años, y el que no los alcance se tendrá por maldito.
Construirán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán sus frutos».

Salmo responsorial: Salmo 29, 2 y 4. 5-6. 11-12a y 13b (R.: 2a)

R. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R.

Tañed para el Señor, fieles suyos, dad gracias a su nombre santo; su cólera dura un instante; su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo. R.

Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme. Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R.


EVANGELIO


Lectura del santo evangelio según san Juan 4, 43-54

En aquel tiempo, salió Jesús de Samaria para Galilea.
Jesús mismo había hecho esta afirmación:
—«Un profeta no es estimado en su propia patria».
Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.
Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo:
—«Como no veáis signos y prodigios, no creéis».
El funcionario insiste:
—«Señor, baja antes de que se muera mi niño».
Jesús le contesta:
—«Anda, tu hijo está curado».
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo estaba curado. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
—«Hoy a la una lo dejó la fiebre».
El padre cayó en la cuenta de que ésa era la hora cuando Jesús le había dicho: «Tu hijo está curado». Y creyó él con toda su familia.
Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

Reflexión: 
La  palabra de Dios  nos  induce  a ver la  importancia de  confiar en el Señor, por supuesto esto es  viable siempre que llevemos  a  nuestro corazón el amor de Dios  y espera en Él. 
Ahora bien, el profeta Isaias, tanto como el salmo 29 , nos recalcan la  importancia de  las  promesas de Dios  y el cumplimiento de ellas en cada  persona  que  confía plenamente en que  la  misericordia de Señor  que es  excelsa, por ende, es  importante  suscitar  en nuestro interior  la confianza  plena en la salvación que  procede del Altísimo. 
No obstante el evangelio nos  muestra  la fe de  un hombre  que era oficial y por tanto,  fue su esperanza que  confió en la  misericordia  y las promesas de Dios  , invitándonos a  nosotros  a     ser sumisos a  la  voluntad de Dios  y pedirle a Él con un corazón abierto confiando en el amor que  nos  tiene. 

Martes: 

Lectura de la profecía de Ezequiel 47, 1-9. 12

En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo.
Del zaguán del templo manaba agua hacia levante —el templo miraba a levante—.
El agua iba bajando por el lado derecho del templo, al mediodía del altar.
Me sacó por la puerta septentrional y me llevó a la puerta exterior que mira a levante. El agua iba corriendo por el lado derecho.
El hombre que llevaba el cordel en la mano salió hacia levante. Midió mil codos y me hizo atravesar las aguas: ¡agua hasta los tobillos!
Midió otros mil y me hizo cruzar las aguas: ¡agua hasta las rodillas!
Midió otros mil y me hizo pasar: ¡agua hasta la cintura!
Midió otros mil. Era un torrente que no pude cruzar, pues habían crecido las aguas y no se hacía pie; era un torrente que no se podía vadear.
Me dijo entonces:
—«¿Has visto, hijo de Adán?».
A la vuelta me condujo por la orilla del torrente.
Al regresar, vi a la orilla del río una gran arboleda en sus dos márgenes.
Me dijo:
—«Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina, bajarán hasta la estepa, desembocarán en el mar de las aguas salobres, y lo sanearán.
Todos los seres vivos que bullan allí donde desemboque la corriente, tendrán vida; y habrá peces en abundancia. Al desembocar allí estas aguas, quedará saneado el mar y habrá vida dondequiera que llegue la corriente.
A la vera del río, en sus dos riberas, crecerán toda clase de frutales; no se marchitarán sus hojas ni sus frutos se acabarán; darán cosecha nueva cada luna, porque los riegan aguas que manan del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales».



Salmo responsorial: Salmo 45, 2-3. 5-6. 8-9 (R.: 8)

R. El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, poderoso defensor en el peligro. Por eso no tememos aunque tiemble la tierra, y los montes se desplomen en el mar. R.
El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios, el Altísimo consagra su morada. Teniendo a Dios en medio, no vacila; Dios la socorre al despuntar la aurora. R.
El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob. Venid a ver las obras del Señor, las maravillas que hace en la tierra. R.




Lectura del santo evangelio según san Juan 5, 1-3. 5-16
En aquel tiempo, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Ésta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.
Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:
—«¿Quieres quedar sano?».
El enfermo le contestó:
—«Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».
Jesús le dice:
—«Levántate, toma tu camilla y echa a andar».
Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:
—«Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla».
Él les contestó:
—«El que me ha curado es quien me ha dicho: Toma tu camilla y echa a andar».
Ellos le preguntaron:
—«¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?».
Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, aprovechando el barullo de aquel sitio, se había alejado.
Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:
—«Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».
Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.
Por esto los judíos acosaban a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

Reflexión:
La  palabra de Dios  diariamente  nos  conduce a  vivir  la  misericordia  del Señor, puesto que  muestra  su bendición sobre todo hombre que  pone  su confianza en Él. 
Por  tanto el profeta  Ezequiel nos  conduce a ver  la  grandeza  y  la  contemplación de sus  obras para  rendirle  honor  y saber  que Él es quién da  la  vida y la  entrega  por  todo los  hombres para  bendecirlo con la subsistencia de  la  salvación del hombre  y como todo ser  que alienta  contemplen y alabe  la gloria de Dios en su augusto firmamento. 
Por su parte el salmo 45  nos equipara a confiar  y sostener  nuestra  fe en Dios  que es quién puede subsanar  nuestras  dificultades  y , que  tal razón conduce  a  sana vivencia del amor  y la  gloria a Dios  por su misericordia  para con nosotros.
Por  consiguiente, el evangelio de San Juan nos  enseña que  no debemos  poner nuestra confianza en cualquier cosa , sino en la  misericordia de Dios que  nos  invade  y sana todas  las  heridas de  nuestra alma  llevándonos    a  comprender cuán grande son las  maravillas  que  hace Dios  por encima de  cualquier  circunstancia  o tiempo conciso , es  por eso que el Señor quiere que  nos acerquemos a  los  necesitados  antes que  pensar en los  impedimentos que  estos  surjan a  partir de  circunscripciones  o preceptos  que  pongan en riesgo la  dignidad  humana  ,Puesto que somos  la  lumbre de la  gracia de Dios  y su infinito amor  para con cada  uno de  nosotros. 
Miércoles:

Lectura del libro de Isaías 49, 8-15

Así dice el Señor:
«En tiempo de gracia te he respondido, en día propicio te he auxiliado; te he defendido y constituido alianza del pueblo, para restaurar el país, para repartir heredades desoladas, para decir a los cautivos: "Salid", a los que están en tinieblas: "Venid a la luz".
Aun por los caminos pastarán, tendrán praderas en todas las dunas; no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el bochorno ni el sol; porque los conduce el compasivo y los guía a manantiales de agua.
Convertiré mis montes en caminos, y mis senderos se nivelarán.
Miradlos venir de lejos; miradlos, del norte y del poniente, y los otros del país de Sin.
Exulta, cielo; alégrate, tierra; romped a cantar, montañas, porque el Señor consuela a su pueblo y se compadece de los desamparados.
Sión decía: "Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado".
¿Es que puede una madre olvidarse de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré».


Salmo responsorial: Salmo 144, 8-9. 13cd-14. 17-18 (R.: 8a)

R. El Señor es clemente y misericordioso.

El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. R.
El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan. R.
El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente. R.


EVANGELIO


Lectura del santo evangelio según san Juan 5, 17-30

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
—«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».
Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo abolía el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.
Jesús tomó la palabra y les dijo:
—«Os lo aseguro: El Hijo no puede hacer por su cuenta nada que no vea hacer al Padre. Lo que hace éste, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que ésta, para vuestro asombro.
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.
Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo el juicio de todos, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió.
Os lo aseguro: Quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no se le llamará a juicio, porque ha pasado ya de la muerte a la vida.
Os aseguro que llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.
Porque, igual que el Padre dispone de la vida, así ha dado también al Hijo el disponer de la vida. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No os sorprenda, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.
Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió»

Reflexión : 
La palabra de  Dios siempre  nos  invita a cambiar de vida  y acercarnos a  la  gracia de Dios  y alejarnos así del pecado .
El profeta  Isaias   nos  invita a  buscar  arduamente  la la  luz que resplandecer de  la  misericordia de Dios  , por  tanto , es  indispensable permitir que  nuestro corazón se  abra a  la acción del amor de Dios  , que  suscita en nosotros  la esperanza  y  confianza  plena en Él, por eso dejemos que  la  luz de Señor  irradie sobre  las  tinieblas de  nuestro corazón y por ende,sembrar nuestra esperanza  en la salvación que viene del tres  veces Santo . 
El salmo 144, nos  invade a  sentir  lo que es  la  misericordia  y la compasión que viene del Padre, correlacional a esto , el el salmista  nos  motiva a trascender  en la  misericordia  y  la  paz que proviene del Altísimo. 
En el evangelio de San Juan el Señor  nos  invita a confiar en él y ver lo grande que son sus  obras  , porque estas  provienen del amor del Padre  que  las  muestra en su Hijo Amado a hacia  los  necesitados  y olvidados del pueblo. 
No obstante, la  palabra de Dios  nos emancipa a  comprender el sentido de  la  practica  y vivencia del Amor  y la  Misericordia . 

 Jueves: 

Lectura del libro del Éxodo 32, 7-14

En aquellos días, el Señor dijo a Moisés:
—«Anda, baja del monte, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un novillo de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: "Éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto"».
Y el Señor añadió a Moisés:
—«Veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso, déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo».
Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios:
—«¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto, con gran poder y mano robusta? ¿Tendrán que decir los egipcios: "Con mala intención los sacó, para hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra"? Aleja el incendio de tu ira, arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo. Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo, diciendo: "Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre"».
Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.


Salmo responsorial: Salmo 105, 19-20. 21-22. 23 (R.: 4a)

R. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.

En Horeb se hicieron un becerro, adoraron un ídolo de fundición; cambiaron su gloria por la imagen de un toro que come hierba. R.
Se olvidaron de Dios, su salvador, que había hecho prodigios en Egipto, maravillas en el país de Cam, portentos junto al mar Rojo. R.
Dios hablaba ya de aniquilarlos; pero Moisés, su elegido, se puso en la brecha frente a él, para apartar su cólera del exterminio. R.


EVANGELIO


Lectura del santo evangelio según san Juan 5, 31-47

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
—«Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es válido. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es válido el testimonio que da de mí.
Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz.
Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado.
Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su semblante, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no le creéis.
Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros.
Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ése sí lo recibiréis.
¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no dais fe a sus escritos, ¿cómo daréis fe a mis palabras?».

Reflexión : 
La  palabra de Dios  nos  invita  a  sentir  el perdón de Dios, a pesar de  nuestra  desobediencia  y pecados. 
En este  orden de ideas, el libro de Éxodo  nos recuerda  la  desobediencia del pueblo Judio , pero por  la súplica de  Moisés , Dios  interpela  y perdona a su pueblo , para que a través del desierto puedan purificar su alma  y encontrarse  con Él, en la experiencia personal de su amor. 
El salmo 105, nos  ilumina para que  le  pidamos  perdón a Dios  y cambiemos  nuestro actuar , para  recibirlo en lo más  intimo de  nuestro Señor  y alcanzar así la preparación para  encontrar el mensaje salvifico de Dios  y poner  nuestra esperanza en Él. 
Jesús en el evangelio nos  resalta el sentido a  contenernos  frecuentemente en la  verdad de Dios  y así confiar en su infinita  misericordia  , siempre  y cuando busquemos cambiar  nuestras malas  costumbres que  nos  llevan al pecado , por eso resguardemonos en la  palabra de Dios  para que  viviendola en nuestro corazón le recibamos  con el alma solidificada en la presentación de  nuestra  persona  ante Dios. 

Viernes: 

Lectura del libro de la Sabiduría 2, 1a.12-22

Se dijeron los impíos, razonando equivocadamente:
«Acechemos al justo, que nos resulta incómodo: se opone a nuestras acciones,
nos echa en cara nuestros pecados, nos reprende nuestra educación errada;
declara que conoce a Dios y se da el nombre de hijo del Señor;
es un reproche para nuestras ideas y sólo verlo da grima;
lleva una vida distinta de los demás, y su conducta es diferente;
nos considera de mala ley y se aparta de nuestras sendas como si fueran impuras;
declara dichoso el fin de los justos y se gloría de tener por padre a Dios.
Veamos si sus palabras son verdaderas, comprobando el desenlace de su vida.
Si es el justo hijo de Dios, lo auxiliará y lo librará del poder de sus enemigos;
lo someteremos a la prueba de la afrenta y la tortura, para comprobar su moderación
y apreciar su paciencia; lo condenaremos a muerte ignominiosa,
pues dice que hay quien se ocupa de él».
Así discurren, y se engañan, porque los ciega su maldad;
no conocen los secretos de Dios, no esperan el premio de la virtud
ni valoran el galardón de una vida intachable.

Salmo responsorial: Salmo 33, 17-18. 19-20. 21 y 23 (R.: 19a)

R. El Señor está cerca de los atribulados.

El Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria. Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias. R.
El Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. Aunque el justo sufra muchos males, de todos lo librará el Señor. R.
Él cuida de todos sus huesos, y ni uno solo se quebrará. El Señor redime a sus siervos, no será castigado quien se acoge a él. R.


EVANGELIO


Lectura del santo evangelio según san Juan 7, 1-2. 10. 25-30
En aquel tiempo, recorría Jesús la Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las tiendas.
Después que sus parientes se marcharon a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.
Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron:
—«¿No es éste el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías? Pero éste sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene».
Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:
—«A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado».
Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

Reflexión : 
El libro de  la Sabiduría  nos  muestra el razonar de  los  insensatos  y como el hombre  máquina  la  maldad  para destruir a  aquel que anda en los caminos de Dios, puesto que  el hombre, muchas  veces actúa sobre  instintos  y se  olvida de  la  misericordia que  viene de Dios, expidiendo sus  leyes que atentan contra  los demás. 
El salmo 33, nos instruya a seguir el camino del Señor  y por ende, a suscitar  la confianza en Dios que genera en nosotros , su misericordia  y recibir  su amor  .
Por  consiguiente , el evangelio nos  invita  a anunciar el amor de Dios  a todos  los  pueblo , por  tanto, sintamos en nosotros  la fuerza de su amor  y como nos  perdona  y que  nos  motiva a  tener confianza en que el mal nunca vencerá  al bien.  

Sábado : 

Lectura del libro de Jeremías 11, 18-20

El Señor me instruyó, y comprendí, me explicó lo que hacían.
Yo, como cordero manso, llevado al matadero, no sabía los planes homicidas que contra mí planeaban:
«Talemos el árbol en su lozanía, arranquémoslo de la tierra vital, que su nombre no se pronuncie más».
Pero tú, Señor de los ejércitos, juzgas rectamente, pruebas las entrañas y el corazón; veré mi venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa.


Salmo responsorial: Salmo 7, 2-3. 9bc-10. 11-12 (R.: 2a)

R. Señor, Dios mío, a ti me acojo.

Señor, Dios mío, a ti me acojo, líbrame de mis perseguidores y sálvame, que no me atrapen como leones y me desgarren sin remedio. R.
Júzgame, Señor, según mi justicia, según la inocencia que hay en mí. Cese la maldad de los culpables, y apoya tú al inocente, tú que sondeas el corazón y las entrañas, tú, el Dios justo. R.
Mi escudo es Dios, que salva a los rectos de corazón. Dios es un juez justo, Dios amenaza cada día. R.


EVANGELIO


Lectura del santo evangelio según san Juan 7, 40-53

En aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían:
—«Éste es de verdad el profeta».
Otros decían:
—«Éste es el Mesías».
Pero otros decían:
—«¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?».
Y así surgió entre la gente una discordia por su causa.
Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima.
Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y éstos les dijeron:
—«¿Por qué no lo habéis traído?».
Los guardias respondieron:
—«Jamás ha hablado nadie como ese hombre».
Los fariseos les replicaron:
—«¿También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la Ley son unos malditos».
Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo:
—«¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?».
Ellos le replicaron:
—«¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas».
Y se volvieron cada uno a su casa.

Reflexión:

La palabra de Dios  nos  invita  constantemente a  ver  los  planes de Dios  y  ver  como el hombre  no lo acepta. 
Con respecto a  esto , el profeta  Jeremías  nos  interpela  para  mostrar  el caminar del Mesías, pues  nos dice que  los insensatos planean como acabar al Justo, pero por  supuesto el profeta  nos  muestra  cuán grande es el amor de Dios que  se  vale de  los  planes de  los  hombres, para  manifestar  su gloria  y magnificencia.
Pues  bien , el salmo 7, nos  motiva a  acogernos a la  misericordia de Dios  y permitir que su justicia descienda sobre  nosotros  y  nos  llene de  su salvación, para  lograr así glorificar al Señor con todo nuestro ser. 
El evangelio nos  muestra el testimonio de  los soldados  al escuchar  las  maravillas de Dios  por  medio de Jesús  , inclusive  la gente  ya  tenía a Cristo como salvador, aunque  la  duda  y la envidia invadía las entrañas de  los dirigentes religiosos de esa  época que querían ser  reconocidos  por los  hombres. 
En cambio Jesús, siguiendo el plan de  Dios  y sabiendo aún que sus  afirmaciones  encolerizarían su corazón, es el signo de su encuentro con el Padre. 
Muchas  veces, a  nosotros  nos  puede  pasar  igual que  Jesús, que  cuando enseñamos  la verdad  y  suscitamos el amor al prójimo , algunos  poderosos  quieren arrebatarnos  ese paz y armonía que da el evangelio al alma y al mundo.
 

  Liturgia de  la  palabra de Dios  del Quinto domingo de cuaresma

Lectura del libro de Isaías 43, 16-21

Así dice el Señor, que abrió camino en el mar
y senda en las aguas impetuosas;
que sacó a batalla carros y caballos,
tropa con sus valientes; caían para no levantarse,
se apagaron como mecha que se extingue.
«No recordéis lo de antaño,
no penséis en lo antiguo;
mirad que realizo algo nuevo;
ya está brotando, ¿no lo notáis?
Abriré un camino por el desierto,
ríos en el yermo.
Me glorificarán las bestias del campo,
chacales y avestruces,
porque ofreceré agua en el desierto,
ríos en el yermo,
para apagar la sed de mi pueblo, de mi escogido,
el pueblo que yo formé,
para que proclamara mi alabanza».

Salmo responsorial: Salmo 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6 (R.: 3)

R. El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares. R.
Hasta los gentiles decían: «El Señor
ha estado grande con ellos».
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres. R.
Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares. R.
Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas. R.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 3, 8-14

Hermanos:
Todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.
Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo y existir en él, no con una justicia mía, la de la Ley, sino con la que viene de la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios y se apoya en la fe.
Para conocerlo a él, y la fuerza de su resurrección, y la comunión con sus padecimientos, muriendo su misma muerte, para llegar un día a la resurrección de entre los muertos.
No es que ya haya conseguido el premio, o que ya esté en la meta: yo sigo corriendo a ver si lo obtengo, pues Cristo Jesús lo obtuvo para mí.
Hermanos, yo no pienso haber conseguido el premio. Sólo busco una cosa: olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta, para ganar el premio, al que Dios desde arriba llama en Cristo Jesús.


 Lectura del santo evangelio según san Juan 8, 1-11

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.
Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron:
—«Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?».
Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:
—«El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra».
E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos.
Y quedó sólo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó:
—«Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?».
Ella contestó:
—«Ninguno, Señor».
Jesús dijo:
—«Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».


Reflexión : 

La  palabra de Dios  nos  invita a  mirar  cual es  nuestra  manera de  proceder y  por ende  que   debemos acercarnos a Dios  para que  nos  perdone  y nos sacie de  su infinita  misericordia. 

El profeta  Isaías nos  recuerda  que  debemos  desprendernos  del hombre  viejo y  buscar el hombre  nuevo que  busca  cumplir  la  voluntad de Dios, pues  bien , el vidente  nos  suscita a dos  cosas  muy importante : 

Primero , ¿En qué tengo mi confianza ?, será acaso que  no nuestra entrega está en Dios  o nos lamentamos   por  todos  los  sucesos  que  me  han pasado por  no creer  en la palabra de Dios. 


Segundo , Saber  ¿ Quién soy como persona ? ¿Cuál es mi proceder ?,Pues  bien , cuando sabemos cual nuestro proyecto de  fe  con el Señor  , podemos  entender  quién soy y quien era antes, pues si miramos  que tenemos  pecados  , tenemos que acudir al encuentro personal con Dios  y examinar, en qué  he  fallado y como lo puedo cambiar  , reconociendo que  no soy  perfecto , puesto que  me  dejado llevar  por  la desobediencia  y he  olvidado totalmente  los  mandatos de Dios.


Pero es  claro que  el hombre que pone su confianza en el Señor  , encuentra  un punto de  partida  para  tomar en serio su auténtico abandono a  las  manos del Altísimo, tomándolo como morada  de  nuestro corazón y  permitir que el haga  en nosotros  su obra. 


Ahora  bien , el profeta  lo que  quiere  mostrar  con esto es que  la  misericordia  del Señor es  grande  y excelsa, porque  a  pesar de  nuestros  pecados  , cada  vez que acudimos a  Él obtenemos  su perdón infinito. 


Continuando esta experiencia de fe, el salmo 125 , nos  configura en cómo Dios   , hace  proezas  por  nosotros  que  constantemente  nos  muestra su amor  y no se  cansa  de  colmarnos de  sus bendiciones y gracias  que  poco a  poco nos  capacita  a  tener  una  experiencia  más asidua del perdón de Dios  y su amor  para  con  cada  hombre. 


Esto nos  suscita a  reconocer  que  la voluntad de Dios  actúa sobre   cada  uno de  nosotros  , mostrarnos cómo el Señor  diariamente  nos  manifiesta su salvación y amor  por su pueblo . 


Por  lo tanto , tenemos que  confiar  en Dios y que su amor  jamás se acaba, sino que  nos  redime  y  diariamente  su manifiesta  por  las  maravillas que  hace  a  nuestro alrededor, para así regalarnos su bendición diariamente. 



El apóstol San Pablo en la  carta  a  los Filipenses  nos  invita a  recibir a Cristo en nuestro corazón, dejando todo aquello que  lo contamina  y lo hace  egoísta, para que  la fuente salvífica de Dios  lo acerque  a  su beneplácito amor que  nos  lleva a  la vida eterna  .



Por  consiguiente  el amor  infinito de Dios a  lo que debemos aspirar como cristianos  y no a  los  falsos  placeres del mundo que nos  conllevan a  la  perdición del alma  .

Es  por eso que Jesús  nos  muestra  el signo del amor de Dios en el evangelio , cuando ayuda  a  ese  necesitado de  la  gracia  santificante  y va arrepentido hacia el Señor, por  tanto, no juzguemos  a ninguno , puesto que  todos  somos creaturas de Dios y vamos  hacia  el cambio y perfección , pues  el Señor  nos  invita a  perdonar a  todo medir  nuestros  actos  , puesto que Jesucristo es  nuestro médico que  acude para sanarnos  de  nuestras  dolencias. 


 
Liturgia de  la  palabra  para  la  quinta semana de Cuaresma

Lecturas de  libre elección en la semana 


Lectura del segundo libro de los Reyes 4, 18b-21. 32-37

Un día, el hijo de la sunamita fue a donde su padre, que estaba con los segadores, y dijo:
—«¡Me duele la cabeza!».
Su padre dijo a un criado:
—«Llévalo a su madre».
El criado lo cogió y se lo llevó a su madre. Ella lo tuvo en sus rodillas hasta el mediodía, y el niño murió.
Lo subió y lo acostó en la cama del profeta. Cerró la puerta y salió.
Eliseo entró en la casa y encontró al niño muerto tendido en la cama.
Entró, cerró la puerta y oró al Señor. Luego subió a la cama y se echó sobre el niño, boca con boca, ojos con ojos, manos con manos, encogido sobre él; la carne del niño fue entrando en calor. Entonces Eliseo se puso a pasear por la habitación, de acá para allá; subió de nuevo a la cama y se encogió sobre el niño, y así hasta siete veces; el niño estornudó y abrió los ojos. Eliseo llamó entonces a Guejazi y le dijo:
—«Llama a la sunamita».
La llamó, y cuando llegó le dijo Eliseo:
—«Toma a tu hijo».
Ella entró y se arrojó a sus pies, postrada en tierra. Luego cogió a su hijo y salió.

Salmo responsorial: Salmo 16, 1. 6-7. 8b y 15 (R.: 15b)
R. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor.
Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R.
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras.
Muestra las maravillas de tu misericordia,
tú que salvas de los adversarios
a quien se refugia a tu derecha. R.
A la sombra de tus alas escóndeme.
Yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R.

 Lectura del santo evangelio según san Juan 11, 1-45

En aquel tiempo, un cierto Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta, su hermana, había caído enfermo. María era la que ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con su cabellera; el enfermo era su hermano Lázaro.
Las hermanas mandaron recado a Jesús, diciendo:
—«Señor, tu amigo está enfermo».
Jesús, al oírlo, dijo:
—«Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella».
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en donde estaba.
Sólo entonces dice a sus discípulos:
—«Vamos otra vez a Judea».
Los discípulos le replican:
—«Maestro, hace poco intentaban apedrearte los judíos, ¿y vas a volver allí?».
Jesús contestó:
—«¿No tiene el día doce horas? Si uno camina de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero si camina de noche, tropieza, porque le falta la luz».
Dicho esto, añadió:
—«Lázaro, nuestro amigo, está dormido; voy a despertarlo».
Entonces le dijeron sus discípulos:
—«Señor, si duerme, se salvará».
Jesús se refería a su muerte; en cambio, ellos creyeron que hablaba del sueño natural.
Entonces Jesús les replicó claramente:
—«Lázaro ha muerto, y me alegro por vosotros de que no hayamos estado allí, para que creáis. Y ahora vamos a su casa».
Entonces Tomás, apodado el Mellizo, dijo a los demás discípulos:
—«Vamos también nosotros y muramos con él».
Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Betania distaba poco de Jerusalén: unos tres kilómetros; y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús:
—«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».
Jesús le dijo:
—«Tu hermano resucitará».
Marta respondió:
—«Sé que resucitará en la resurrección del último día».
Jesús le dice:
—«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?».
Ella le contestó:
—«Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».
Y dicho esto, fue a llamar a su hermana María, diciéndole en voz baja:
—«El Maestro está ahí y te llama».
Apenas lo oyó, se levantó y salió a donde estaba él; porque Jesús no había entrado todavía en la aldea, sino que estaba aún donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con ella en casa consolándola, al ver que María se levantaba y salía deprisa, la siguieron, pensando que iba al sepulcro a llorar allí. Cuando llegó María a donde estaba Jesús, al verlo se echó a sus pies diciéndole:
—«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano».
Jesús, viéndola llorar a ella y viendo llorar a los judíos que la acompañaban, sollozó y, muy conmovido, preguntó:
—«¿Dónde lo habéis enterrado?».
Le contestaron:
—«Señor, ven a verlo».
Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban:
—«¡Cómo lo quería!».
Pero algunos dijeron:
—«Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que muriera éste?».
Jesús, sollozando de nuevo, llega al sepulcro. Era una cavidad cubierta con una losa.
Dice Jesús:
—«Quitad la losa».
Marta, la hermana del muerto, le dice:
—«Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días».
Jesús le dice:
—«¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?».
Entonces quitaron la losa.
Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo:
—«Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado».
Y dicho esto, gritó con voz potente:
—«Lázaro, ven afuera».
El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo:
—«Desatadlo y dejadlo andar».
Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. 
Reflexión: 
La  palabra de Dios  poco a  poco nos  llama a  la conversión y equiparar así los  sucesos a  la  preparación para  la resurrección de Cristo. 
Ahora bien , en el segundo libro de  los Reyes , vemos  como Eliseo clama  al Señor  , para  manifestar la  grandeza de Dios  y su poderío para  hacer resurgir  a  los que  ya  ante  los  ojos  humanos  han muerto. 

Pues  bien, el profeta  nos  induce a  clamar al Señor  y como manifestar su amor  infinito para  con cada  hombre que  necesita  , para que  crea en Él.
El salmo 16, nos  interpela sobre  como clamar  al Señor  y poder  comprender  y vivificar  su misericordia  que  nos  escucha para  llenarnos de su infinito amor. 
El evangelio nos  muestra  como Jesús siente tristeza  por  la  pérdida de  un amigo y luego como clama  y realiza  los signos  y prodigios que el Dios  manifiesta  para  mostrar a  cada  hombre, es  por eso que  el Señor  nos  invita a clamar  y resucitar a  la gracia de Dios  y para  morir al pecado que  nos  lleva a enfermarnos espiritualmente  y destruir en el corazón la  misericordia de Dios, que es  antibiotico para cada  una de estas  enfermedades.  


Lunes: 

Lectura de la profecía de Daniel 13, 1-9. 15-17. 19-30. 33-62
En aquellos días, vivía en Babilonia un hombre llamado Joaquín, casado con Susana, hija de Jelcías, mujer muy bella y religiosa.
Sus padres eran honrados y habían educado a su hija según la ley de Moisés. Joaquín era muy rico y tenía un parque junto a su casa; como era el más respetado de todos, los judíos solían reunirse allí.
Aquel año fueron designados jueces dos ancianos del pueblo, de esos que el Señor denuncia diciendo:
«En Babilonia la maldad ha brotado de los viejos jueces, que pasan por guías del pueblo».
Solían ir a casa de Joaquín, y los que tenían pleitos que resolver acudían a ellos.
A mediodía, cuando la gente se marchaba, Susana salía a pasear por el parque de su marido. Los dos ancianos la veían a diario, cuando salía a pasear en el parque, y se enamoraron de ella.
Pervirtieron su corazón y desviaron los ojos, para no mirar a Dios ni acordarse de sus justas leyes.
Un día, mientras acechaban ellos el momento oportuno, salió ella como de ordinario, sola con dos criadas, y tuvo ganas de bañarse en el parque, porque hacía mucho calor. Y no había nadie allí, fuera de los dos ancianos escondidos y acechándola.
Susana dijo a las criadas:
—«Traedme el perfume y las cremas y cerrad la puerta del parque mientras me baño».
Apenas salieron las criadas, se levantaron los dos ancianos, corrieron hacia ella y le dijeron:
«Las puertas del parque están cerradas, nadie nos ve, y nosotros estamos enamorados de ti; consiente y acuéstate con nosotros. Si no, daremos testimonio contra ti diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habías despachado a las criadas».
Susana lanzó un gemido y dijo:
—«No tengo salida: si hago eso, seré rea de muerte; si no lo hago, no escaparé de vuestras manos. Pero prefiero no hacerlo y caer en vuestras manos antes que pecar contra Dios».
Susana se puso a gritar, y los ancianos, por su parte, se pusieron también a gritar. Uno de ellos fue corriendo y abrió la puerta del parque.
Al oír los gritos en el parque, la servidumbre vino corriendo por la puerta lateral a ver qué le había pasado. Y cuando los ancianos contaron su historia, los criados quedaron abochornados, porque Susana nunca había dado que hablar.
Al día siguiente, cuando la gente vino a casa de Joaquín, su marido, vinieron también los dos ancianos con el propósito criminal de hacer morir a Susana. En presencia del pueblo ordenaron:
—«Id a buscar a Susana, hija de Jelcías, mujer de Joaquín».
Fueron a buscarla y vino ella con sus padres, hijos y parientes.
Toda su familia y cuantos la veían lloraban.
Entonces los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y pusieron las manos sobre la cabeza de Susana.
Ella, llorando, levantó la vista al cielo, porque su corazón confiaba en el Señor. Los ancianos declararon:
—«Mientras paseábamos nosotros solos por el parque, salió ésta con dos criadas, cerró la puerta del parque y despidió a las criadas.
Entonces se le acercó un joven que estaba escondido y se acostó con ella.
Nosotros estábamos en un rincón del parque y, al ver aquella maldad, corrimos hacia ellos.
Los vimos abrazados, pero no pudimos sujetar al joven, porque era más fuerte que nosotros y, abriendo la puerta, salió corriendo.
En cambio, a ésta le echamos mano y le preguntamos quién era el joven, pero no quiso decírnoslo.
Damos testimonio de ello».
Como eran ancianos del pueblo y jueces, la asamblea los creyó y condenó a muerte a Susana.
Ella dijo gritando:
—«Dios eterno, que ves lo escondido, que lo sabes todo antes de que suceda, tú sabes que han dado falso testimonio contra mí, y ahora tengo que morir, siendo inocente de lo que su maldad ha inventado contra mí».
El Señor la escuchó.
Mientras la llevaban para ejecutarla, Dios movió con su santa inspiración a un muchacho llamado Daniel; éste dio una gran voz:
—«¡No soy responsable de ese homicidio!».
Toda la gente se volvió a mirarlo, y le preguntaron:
—«¿Qué pasa, qué estás diciendo?».
Él, plantado en medio de ellos, les contestó:
—«Pero, ¿estáis locos, israelitas? ¿Conque, sin discutir la causa ni apurar los hechos condenáis a una hija de Israel?
Volved al tribunal, porque ésos han dado falso testimonio contra ella».
La gente volvió a toda prisa, y los ancianos le dijeron:
—«Ven, siéntate con nosotros y explícate, porque Dios mismo te ha nombrado anciano».
Daniel les dijo:
—«Separadlos lejos uno del otro, que los voy a interrogar yo».
Los apartaron, él llamó a uno y le dijo:
—«¡Envejecido en años y en crímenes! Ahora vuelven tus pecados pasados, cuando dabas sentencias injustas condenando inocentes y absolviendo culpables, contra el mandato del Señor: "No matarás al inocente ni al justo". Ahora, puesto que tú la viste, dime debajo de qué árbol los viste abrazados».
El respondió:
—«Debajo de una acacia».
Respondió Daniel:
—«Tu calumnia se vuelve contra ti. El ángel de Dios ha recibido la sentencia divina y te va a partir por medio».
Lo apartó, mandó traer al otro y le dijo:
—«¡Hijo de Canaán, y no de Judá! La belleza te sedujo y la pasión pervirtió tu corazón. Lo mismo hacíais con las mujeres israelitas, y ellas por miedo se acostaban con vosotros; pero una mujer judía no ha tolerado vuestra maldad.
Ahora dime:
¿bajo qué árbol los sorprendiste abrazados?».
Él contestó:
—«Debajo de una encina».
Replicó Daniel:
—«Tu calumnia se vuelve contra ti. El ángel de Dios aguarda con la espada para dividirte por medio. Y así acabará con vosotros».
Entonces toda la asamblea se puso a gritar bendiciendo a Dios, que salva a los que esperan en él. Se alzaron contra los dos ancianos a quienes Daniel había dejado convictos de falso testimonio por su propia confesión. Según la ley de Moisés, les aplicaron la pena que ellos habían tramado contra su prójimo y los ajusticiaron.
Aquel día se salvó una vida inocente. 


Salmo responsorial: Salmo22, 1-3a. 3b-4. 5. 6 (R.: 4ab)
R. Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo.
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. 



 Lectura del santo evangelio según san Juan 8, 1-11
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.
Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio y, colocándola en medio, le dijeron:
—«Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?».
Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:
—«El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra».
E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos.
Y quedó solo Jesús, con la mujer, que seguía allí delante.
Jesús se incorporó y le preguntó:
—«Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?».
Ella contestó:
—«Ninguno, Señor».
Jesús dijo:

—«Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».

O bien en el año C, cuando el evangelio precedente se ha leído el domingo anterior:
 Lectura del santo evangelio según san Juan 8, 12-20



En aquel tiempo, Jesús volvió a hablar a los fariseos:
—«Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida».
Le dijeron los fariseos:
—«Tú das testimonio de ti mismo, tu testimonio no es válido».
Jesús les contestó:
—«Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es válido, porque sé de dónde he venido y adónde voy; en cambio, vosotros no sabéis de dónde vengo ni adónde voy. Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie; y, si juzgo yo, mi juicio es legítimo, porque no estoy yo solo, sino que estoy con el que me ha enviado, el Padre; y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos es válido. Yo doy testimonio de mí mismo, y además da testimonio de mí el que me envió, el Padre».
Ellos le preguntaban:
—«¿Dónde está tu Padre?».
Jesús contestó:
—«Ni me conocéis a mí ni a mi Padre; si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre».
Jesús tuvo esta conversación junto al arca de las ofrendas, cuando enseñaba en el templo. Y nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora.


Reflexión : 


La  palabra de Dios nos  invita  a  comprender  como Dios desciende su misericordia  sobre  cada  hombre que  confía  plenamente en Él. 

El libro de Daniel nos  habla  de  perversión de  los  jefes del pueblo , para  con una  mujer  , y ésta  por acceder a  sus  caprichos  , fue acusada injustamente, pero el Señor  obró sobre  su pueblo y envió a  un mensajero para  exterminar  con esta  injusticia  para  con Susana, por eso Daniel , le  dice al pueblo que  separen a  los  hombres  y así con sus  testimonios  poder  desmentir  sus  versiones  para que  el pueblo se dé cuenta de  la falsedad  y la  perversidad de estos  hombres , que  su misma  justicia  los  oprimía y condenaba.   

Esto nos  conduce  a entender  que  la  misericordia de Dios  llega en el tiempo preciso y que  su amor  por  sus  hijos, está  por encima de  cualquier  ley humana  que  busca destruir  al más  inocente. 

Por eso, el salmo 22 nos  motiva a reconocer  a Dios  como nuestro pastor  y fuente  de  nuestro camino que  los  guía a  pesar de  las  las  oscuridades  y vanagloria del mundo , que  le  gusta  la  injusticia  , pero que  amor  de Señor, poco a  poco nos va acercando a  sus  moradas  , cada  vez que  vivimos  su palabra  y la  llevamos a  plenitud. 

En el evangelio, Jesús  nos  invita a seguirlo, porque  Él ilumina  nuestra  vida, porque  con su luz  podemos  vivir  la  palabra de Dios  y allanad  las  sendas  hacia el Reino , cada  vez   que  cambiamos  nuestro proceder  y escuchamos  la  voz de Dios  como ese  Pastor  misericordioso que  poco a  poco nos suscita  a  comprender  que sin el Señor  en nuestra  vida  estaremos  en una  profunda oscuridad. 

Esta  oscuridad, es  producto del pecado que nos  rodea, haciéndonos sordos  y ciegos  a las  maravillas  de Dios, es  por eso que Cristo viene  a  cada  hombre  para    sanar  nuestras  heridas  e  iluminarnos en el camino de  la  vida.


Martes: 

         Lectura del libro de los Números 21, 4-9

En aquellos días, desde el monte Hor se encaminaron los hebreos hacia el mar Rojo, rodeando el territorio de Edom.
El pueblo estaba extenuado del camino, y habló contra Dios y contra Moisés:
—«¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náusea ese pan sin cuerpo».
El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas.
Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo:
—«Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes».
Moisés rezó al Señor por el pueblo, y el Señor le respondió:
—«Haz una serpiente venenosa y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla».
Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a uno, él miraba a la serpiente de bronce y quedaba curado.


Salmo responsorial: Salmo 101, 2-3. 16-18. 19-21 (R.: 2)
R. Señor, escucha mi oración,
que mi grito llegue hasta ti.
Señor, escucha mi oración,
que mi grito llegue hasta ti;
no me escondas tu rostro
el día de la desgracia.
Inclina tu oído hacia mí;
cuando te invoco, escúchame en seguida. R.
Los gentiles temerán tu nombre,
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sión
y aparezca en su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y no desprecie sus peticiones. R.
Quede esto escrito para la generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor.
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte. R.


 Lectura del santo evangelio según san Juan 8, 21-30

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
—«Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros».
Y los judíos comentaban:
—«¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: "Donde yo voy no podéis venir vosotros"?».
Y él continuaba:
—«Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón os he dicho que moriréis por vuestros pecados: pues, si no creéis que yo soy, moriréis por vuestros pecados».
Ellos le decían:
—«¿Quién eres tú?».
Jesús les contestó:
—«Ante todo, eso mismo que os estoy diciendo. Podría decir y condenar muchas cosas en vosotros; pero el que me envió es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él».
Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre. Y entonces dijo Jesús:
—«Cuando levantéis al Hijo del hombre, sabréis que yo soy, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada».
Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.

Reflexión: 
La  palabra de Dios  nos  invita  a  no renegar de Dios  , sino más  bien a ver sus  prodigios  para  no despertar  su ira contra  nosotros. 

Pues  bien , el libro de  los  Números  nos  presenta  la  desobediencia del pueblo y como piden a Moisés que  clame al Señor  , y el Señor  les  presenta  su misericordia  mostrandoles  un instrumento para  sanar todas  sus heridas  y vuelva su corazón a Dios  y así encontrar en Él , nuestra salvación.
El salmo 101, nos  invita a  contemplar al Señor  y presentarle a Dios nuestra suplicas, por   tal razón el salmista  nos  promueve  a  poner  nuestra  confianza al Señor  , para que su amor  irradie sobre  nosotros. 
El evangelio nos  muestra  como Jesús  nos  invita a cambiar  de  vida  y para recibir  sus  bendiciones. Puesto que  Cristo nos  motiva a  comprender  que si nos  unimos a  Él como fuente  unidad , hallemos  en Jesús su salvación y redención. 
Miércoles

Lectura de la profecía de Daniel 3, 14-20. 91-92. 95

En aquellos días, el rey Nabucodonosor dijo:
«¿Es cierto, Sidrac, Misac y Abdénago, que no respetáis a mis dioses ni adoráis la estatua de oro que he erigido? Mirad: si al oír tocar la trompa, la flauta, la cítara, el laúd, el arpa, la vihuela y todos los demás instrumentos, estáis dispuestos a postraros adorando la estatua que he hecho, hacedlo; pero, si no la adoráis, seréis arrojados al punto al horno encendido, y ¿qué dios os librará de mis manos?».
Sidrac, Misac y Abdénago contestaron:
«Majestad, a eso no tenemos por qué responder. El Dios a quien veneramos puede librarnos del horno encendido y nos librará de tus manos. Y aunque no lo haga, conste, majestad, que no veneramos a tus dioses ni adoramos la estatua de oro que has erigido».
Nabucodonosor, furioso contra Sidrac, Misac y Abdénago, y con el rostro desencajado por la rabia, mandó encender el horno siete veces más fuerte que de costumbre, y ordenó a sus soldados más robustos que atasen a Sidrac, Misac y Abdénago y los echasen en el horno encendido.
El rey los oyó cantar himnos; extrañado, se levantó y, al verlos vivos, preguntó, estupefacto, a sus consejeros:
—«¿No eran tres los hombres que atamos y echamos al horno?».
Le respondieron:
—«Así es, majestad».
Preguntó:
—«¿Entonces, cómo es que veo cuatro hombres, sin atar, paseando por el horno sin sufrir nada? Y el cuarto parece un ser divino».
Nabucodonosor entonces dijo:
—«Bendito sea el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, que envió un ángel a salvar a sus siervos que, confiando en él, desobedecieron el decreto real y prefirieron arrostrar el fuego antes que venerar y adorar otros dioses que el suyo».


Interleccional: Daniel 3, 52. 53. 54. 55. 56
R. A ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,
bendito tu nombre santo y glorioso. R.
Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R.
Bendito eres sobre el trono de tu reino. R.
Bendito eres tú, que sentado sobre querubines
sondeas los abismos. R.
Bendito eres en la bóveda del cielo. R.

 Lectura del santo evangelio según san Juan 8, 31-42

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él:
—«Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres».
Le replicaron:
—«Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: "Seréis libres"?».
Jesús les contestó:
—«Os aseguro que quien comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. Y si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de matarme, porque no dais cabida a mis palabras. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre».
Ellos replicaron:
—«Nuestro padre es Abrahán».
Jesús les dijo:
—«Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo Abrahán. Sin embargo, tratáis de matarme a mí, que os he hablado de la verdad que le escuché a Dios, y eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre».
Le replicaron:
—«Nosotros no somos hijos de prostitutas; tenemos un solo padre: Dios».
Jesús les contestó:
—«Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y aquí estoy. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió».

Reflexión : 

El libro de  Daniel nos  invita a conocer  la  grandeza de Dios  que a sus  siervos  nos  hace  libres  y muestra  a  los  hombres  sus  maravillas  , suscitando la  conversión de  los  no creyentes,tal y como le  pasó al rey Nabucodonosor , así podemos  hacer que  los  poderosos ,comprenda  lo grande que son las  obras de Dios  que  da  fe  de  la gloria de Dios. 

El salmo tomado del libro de  Daniel , nos  motiva a dar  gracias a Dios y reconocer su misericordia  para con cada  hombre que reconoce  mis  maravillas, para ser  libres  y abiertos a la gracia de Dios.
El evangelio nos  reconviene a  pensar  si en verdad estoy siguiendo el camino del Señor que es  la verdad  pura, o me  estoy  dejando desviar  para  suciedad del pecado que  me arroja a confiar en la  mentira, pues bien, Dios  nos  conduce  a conocer  el sentido de sus  palabras   y hacerlas  vida en nosotros  , para  vivir en la  libertad de  los  hijos de Dios , que  nos  lleva a  la verdadera  realización. 

Jueves: 

Lectura del libro del Génesis: 17, 3-9

En aquellos días, Abrán cayó de bruces, y Dios le dijo:
—«Mira, éste es mi pacto contigo:
Serás padre de muchedumbre de pueblos.
Ya no te llamarás Abrán, sino que te llamarás Abrahán,
porque te hago padre de muchedumbre de pueblos.
Te haré crecer sin medida,
sacando pueblos de ti,
y reyes nacerán de ti.
Mantendré mi pacto contigo
y con tu descendencia
en futuras generaciones,
como pacto perpetuo.
Seré tu Dios y el de tus descendientes futuros.
Os daré a ti y a tu descendencia futura
la tierra en que peregrinas, la tierra de Canaán,
como posesión perpetua,
y seré su Dios».
Dios añadió a Abrahán:
—«Tú guarda mi pacto,
que hago contigo y tus descendientes
por generaciones».


Salmo responsorial: Salmo 104, 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 8a)
R. El Señor se acuerda de su alianza eternamente.
Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca. R.
¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R.
Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac. R.

 Lectura del santo evangelio según san Juan 8, 51-59

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
—«Os aseguro: quien guarda mi palabra no sabrá lo que es morir para siempre».
Los judíos le dijeron:
—«Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: "Quien guarde mi palabra no conocerá lo que es morir para siempre"? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?».
Jesús contestó:
—«Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien vosotros decís: "Es nuestro Dios", aunque no lo conocéis. Yo sí lo conozco, y si dijera: "No lo conozco" sería, como vosotros, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría».
Los judíos le dijeron:
—«No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?».
Jesús les dijo:
—«Os aseguro que antes que naciera Abrahán, existo yo».
Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.

Reflexión:

El libro del Génesis  nos  muestra  la alianza que Dios  hace  con Abrahán y la  promesa  que Él instituyó   sobre  sus descendencia  , haciéndolo un pueblo numeroso. 

Con esto la  palabra de Dios  nos  invita a comprender  que  Él cumple sus  promesas. 

El salmo 104, nos  recuerda  esta  promesa que el Señor  refiera  y comunica  a  Abrahán, por consiguiente, vuelve indispensable esa alianza para  con cada  miembro de  su pueblo. 

En el evangelio , se nos  muestra  la realeza  y potestad de  cumplimiento de  la  palabra de Dios  y como esta  nos  hace  coherederos del Reino de Dios  y esperar  fielmente en la  misericordia que  viene del cumplimiento de  la  palabra de Dios  en nuestro corazón.
Viernes: 

Lectura del libro de Jeremías 20, 10-13

Oía el cuchicheo de la gente:
«Pavor en torno;
delatadlo, vamos a delatarlo».
Mis amigos acechaban mi traspié:
«A ver si se deja seducir, y lo abatiremos,
lo cogeremos y nos vengaremos de él».

Pero el Señor está conmigo,
como fuerte soldado;
mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo.
Se avergonzarán de su fracaso
con sonrojo eterno que no se olvidará.
Señor de los ejércitos, que examinas al justo
y sondeas lo íntimo del corazón,
que yo vea la venganza que tomas de ellos,
porque a ti encomendé mi causa.

Cantad al Señor, alabad al Señor,
que libró la vida del pobre de manos de los impíos.


Salmo responsorial: Salmo 17, 2-3a. 3bc-4. 5-6. 7 (R.: 7)
R. En el peligro invoqué al Señor, y me escuchó.
Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R.
Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío,
mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mis enemigos. R.
Me cercaban olas mortales,
torrentes destructores me aterraban,
me envolvían las redes del abismo,
me alcanzaban los lazos de la muerte. R.
En el peligro invoqué al Señor,
grité a mi Dios:
desde su templo él escuchó mi voz,
y mi grito llegó a sus oídos. R.

 Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 31-42

En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús.
Él les replicó:
—«Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?».
Los judíos le contestaron:
—«No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios».
Jesús les replicó:
—«¿No está escrito en vuestra ley: "Yo os digo: Sois dioses"? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y no puede fallar la Escritura), a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿decís vosotros que blasfema porque dice que es hijo de Dios? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis, pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre».
Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían:
—«Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de éste era verdad».
Y muchos creyeron en él allí.

Reflexión : 
El profeta Jeremías  nos va mostrando ya  como los  jefes van maquinando porque  hecho piensan retener al elegido de Dios , pero es  claro que  Dios  nos  concede  su misericordia. 
El salmo 17, nos  interpela a  comprender  que  el Señor  nos  ama  y en el peligro nos  bendice  constantemente, cada  vez que  acudimos a  Él con el corazón predispuesto. 
En el evangelio ,Jesús  nos  invita a que  cimentemos    nuestra  vida en la gracia santificante de Dios  y que  por  consiguiente, en momentos de  peligro o dificultad  nos acerquemos a  la  salvación de Dios, pues  muchos  de  nosotros ,negamos a Dios en estos  momentos de  prueba  y es  cuando Cristo nos  suscita  su misericordia  .

Sábado : 

Solemnidad de San José , Esposo de la virgen

Lectura del segundo libro de Samuel 7, 4-5a. 12-14a. 16
En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor:
—«Ve y dile a mi siervo David: "Esto dice el Señor: Cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Él construirá una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo.
Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre"».

Salmo responsorial: Salmo 88, 2-3. 4-5. 27 y 29 (R.:37)
R. Su linaje será perpetuo.
Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad». R.
Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
«Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades». R.
El me invocará: «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora».
Le mantendré eternamente mi favor,
y mi alianza con él será estable.  R.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 4, 13. 16-18. 22

Hermanos: No fue la observancia de la Ley, sino la justificación obtenida por la fe, la que obtuvo para Abrahán y su descendencia la promesa de heredar el mundo.
Por eso, como todo depende de la fe, todo es gracia; así, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la descendencia legal, sino también para la que nace de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros. Así, dice la Escritura: «Te hago padre de muchos pueblos».
Al encontrarse con el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe, Abrahán creyó.
Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza, que llegaría a ser padre de muchas naciones, según lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia».
Por lo cual le valió la justificación.


Cruz Lectura del santo evangelio según san Mateo 1, 16. 18-21. 24a

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
—«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

O bien:

Cruz Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 41-51a
Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.
Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.
Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.
A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
—«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados».
Él les contestó:
—«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?».
Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.
Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad.


Reflexión: 
El segundo libro de Samuel nos  muestra  la escogencia de Dios  para  el linaje de David, de donde  procede  el mesías  y la  misericordia, dando a entender  que Dios  elige a miembros de su pueblo para  presentar su obra  en nosotros. 
El salmo 88, nos  invita a cantar las maravillas  del señor  y reconocer  el linaje  perpetuo que  proviene de  la  realeza de Dios  y el conocimiento de  su santa  palabra en nuestro corazón, mediante  la  voluntad  del Señor que se  cumple al igual que sus  promesas. 
El apóstol San Pablo nos  induce  a  entender  que  por  el linaje de Abrahán y David, fuimos restablecidos  por  el amor de Dios  , que hizo que  la  justificación y cumplimiento de  la  palabra de  Dios se  hizo sobre  nosotros  gracias a que  las  promesas de Dios se  cumplen.
Ahora  bien , los evangelio nos  muestran la  figura  de  obediencia de Jesús  y el papel de José en el plan de Dios  para  la salvación de la  humanidad . 
Por eso todo, somos  escogidos  por Dios para tener  una  vida  y  misión que sirve  para  la  predilección del Señor.