Meditación y lectura de la palabra de Dios para esta cuarta semana de Cuaresma.

Lectura de  libre elección en la semana : 

Lectura de la profecía de Miqueas 7, 7-9

Yo miro atento al Señor,
espero en Dios, mi salvador;
mi Dios me escuchará.
No te alegres, enemiga, de mi desgracia:
si caí, me alzaré;
si me siento en tinieblas,
el Señor es mi luz.

Soportaré la ira del Señor,
pues pequé contra él,
en tanto juzga mi causa
y me hace justicia;
me conducirá a la luz,
y veré su justicia.

Salmo responsorial: Salmo 26, 1. 7-8a. 8b-9abc. 13-14 (R.: 1a)

R. El Señor es mi luz y mi salvación
.
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R.
Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.
Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro». R.
Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches. R.
Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R.

EVANGELIO


Lectura del santo evangelio según san Juan 9, 1-41

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento.
Y sus discípulos le preguntaron:
—«Maestro, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?».
Jesús contestó:
—«Ni éste pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día, tenemos que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche, y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo».
Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo:
—«Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)».
Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:
—«¿No es ése el que se sentaba a pedir?».
Unos decían:
—«El mismo».
Otros decían:
—«No es él, pero se le parece».
Él respondía:
—«Soy yo».
Y le preguntaban:
—«¿Y cómo se te han abierto los ojos?».
Él contestó:
—«Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver».
Le preguntaron:
—«¿Dónde está él?».
Contestó:
—«No sé».
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.
Él les contestó:
—«Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo».
Algunos de los fariseos comentaban:
—«Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado».
Otros replicaban:
—«¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?».
Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego:
—«Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?».
Él contestó:
—«Que es un profeta».
Pero los judíos no se creyeron que aquél había sido ciego y había recibido la vista, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron:
—«¿Es éste vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?».
Sus padres contestaron:
—«Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; pero cómo ve ahora, no lo sabemos nosotros, y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que es mayor y puede explicarse».
Sus padres respondieron así porque tenían miedo a los judíos; porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor, preguntádselo a él».
Llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron:
—«Confiésalo ante Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador».
Contestó él:
«Si es un pecador, no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo».
Le preguntan de nuevo:
—«¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?».
Les contestó:
—«Os lo he dicho ya, y no me habéis hecho caso; ¿para qué queréis oírlo otra vez?; ¿también vosotros queréis haceros discípulos suyos?».
Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron:
—«Discípulo de ése lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés.
Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ése no sabemos de dónde viene».
Replicó él:
—«Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es religioso y hace su voluntad. Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder».
Le replicaron:
—«Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?».
Y lo expulsaron.
Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:
—«Crees tú en el Hijo del hombre?».
Él contestó:
—«Y quién es, Señor, para que crea en él?».
Jesús le dijo:
—«Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es».
Él dijo:
—«Creo, Señor».
Y se postró ante él.
Jesús añadió:
—«Para un juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven vean, y los que ven queden ciegos».
Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron:
—«¿También nosotros estamos ciegos?».
Jesús les contestó:
—«Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado, pero como decís que veis, vuestro pecado persiste».


Reflexión : 

La palabra de Dios nos  invita a ver  la  luz de Dios  y no permitir  que  la oscuridad del mundo  nos  desvíen del camino de la salvación.

Pues el profeta  Miqueas, nos  interlude a  nosotros  a buscar la  luz  y esperar  en el Señor  en la  claridad de su amor. 


Por  consiguiente, el salmo 26, nos asocia a estar  en la salvación de Dios  y esperar en su luz  como fuente de  esperanza .

Sustancialmente a esto , el evangelio nos  invita a  quitar de  nuestro corazón y nuestros  ojos  toda ceguera que  no nos  permita ver  la  luz que  surge en el Señor. 


Lunes: 

Lectura del libro de Isaías 65, 17-21

Así dice el Señor:
«Mirad: yo voy a crear
un cielo nuevo y una tierra nueva:
de lo pasado no habrá recuerdo
ni vendrá pensamiento,
sino que habrá gozo y alegría perpetua
por lo que voy a crear.
Mirad: voy a transformar a Jerusalén en alegría,
y a su pueblo en gozo;
me alegraré de Jerusalén
y me gozaré de mi pueblo,
y ya no se oirán en ella
gemidos ni llantos;
ya no habrá allí niños malogrados
ni adultos que no colmen sus años,
pues será joven el que muera a los cien años,
y el que no los alcance se tendrá por maldito.
Construirán casas y las habitarán,
plantarán viñas y comerán sus frutos».

Salmo responsorial: Salmo 29, 2 y 4. 5-6. 11-12a y 13b (R.: 2a)

R. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R.

Tañed para el Señor, fieles suyos,
dad gracias a su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo. R.

Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R.


EVANGELIO


Lectura del santo evangelio según san Juan 4, 43-54

En aquel tiempo, salió Jesús de Samaria para Galilea.
Jesús mismo había hecho esta afirmación:
—«Un profeta no es estimado en su propia patria».
Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.
Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo:
—«Como no veáis signos y prodigios, no creéis».
El funcionario insiste:
—«Señor, baja antes de que se muera mi niño».
Jesús le contesta:
—«Anda, tu hijo está curado».
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo estaba curado. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
—«Hoy a la una lo dejó la fiebre».
El padre cayó en la cuenta de que ésa era la hora cuando Jesús le había dicho: «Tu hijo está curado». Y creyó él con toda su familia.
Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

Reflexión: 

La  palabra de Dios  nos  induce  a ver la  importancia de  confiar en el Señor, por supuesto esto es  viable siempre que llevemos  a  nuestro corazón el amor de Dios  y espera en Él. 

Ahora bien, el profeta Isaias, tanto como el salmo 29 , nos recalcan la  importancia de  las  promesas de Dios  y el cumplimiento de ellas en cada  persona  que  confía plenamente en que  la  misericordia de Señor  que es  excelsa, por ende, es  importante  suscitar  en nuestro interior  la confianza  plena en la salvación que  procede del Altísimo. 

No obstante el evangelio nos  muestra  la fe de  un hombre  que era oficial y por tanto,  fue su esperanza que  confió en la  misericordia  y las promesas de Dios  , invitándonos a  nosotros  a     ser sumisos a  la  voluntad de Dios  y pedirle a Él con un corazón abierto confiando en el amor que  nos  tiene. 


Martes: 

Lectura de la profecía de Ezequiel 47, 1-9. 12

En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo.
Del zaguán del templo manaba agua hacia levante
—el templo miraba a levante—.
El agua iba bajando por el lado derecho del templo,
al mediodía del altar.
Me sacó por la puerta septentrional
y me llevó a la puerta exterior que mira a levante.
El agua iba corriendo por el lado derecho.
El hombre que llevaba el cordel en la mano
salió hacia levante.
Midió mil codos y me hizo atravesar las aguas:
¡agua hasta los tobillos!
Midió otros mil y me hizo cruzar las aguas:
¡agua hasta las rodillas!
Midió otros mil y me hizo pasar:
¡agua hasta la cintura!
Midió otros mil. Era un torrente que no pude cruzar,
pues habían crecido las aguas y no se hacía pie;
era un torrente que no se podía vadear.
Me dijo entonces:
—«¿Has visto, hijo de Adán?».
A la vuelta me condujo por la orilla del torrente.
Al regresar, vi a la orilla del río una gran arboleda en sus dos márgenes.
Me dijo:
—«Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina,
bajarán hasta la estepa,
desembocarán en el mar de las aguas salobres,
y lo sanearán.
Todos los seres vivos que bullan
allí donde desemboque la corriente, tendrán vida;
y habrá peces en abundancia.
Al desembocar allí estas aguas, quedará saneado el mar
y habrá vida dondequiera que llegue la corriente.
A la vera del río, en sus dos riberas,
crecerán toda clase de frutales;
no se marchitarán sus hojas
ni sus frutos se acabarán;
darán cosecha nueva cada luna,
porque los riegan aguas que manan del santuario;
su fruto será comestible
y sus hojas medicinales».



Salmo responsorial: Salmo 45, 2-3. 5-6. 8-9 (R.: 8)

R. El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar. R.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora. R.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra. R.


EVANGELIO


Lectura del santo evangelio según san Juan 5, 1-3. 5-16
En aquel tiempo, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Ésta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.
Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:
—«¿Quieres quedar sano?».
El enfermo le contestó:
—«Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».
Jesús le dice:
—«Levántate, toma tu camilla y echa a andar».
Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:
—«Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla».
Él les contestó:
—«El que me ha curado es quien me ha dicho: Toma tu camilla y echa a andar».
Ellos le preguntaron:
—«¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?».
Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, aprovechando el barullo de aquel sitio, se había alejado.
Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:
—«Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».
Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.
Por esto los judíos acosaban a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

Reflexión:

La  palabra de Dios  diariamente  nos  conduce a  vivir  la  misericordia  del Señor, puesto que  muestra  su bendición sobre todo hombre que  pone  su confianza en Él. 

Por  tanto el profeta  Ezequiel nos  conduce a ver  la  grandeza  y  la  contemplación de sus  obras para  rendirle  honor  y saber  que Él es quién da  la  vida y la  entrega  por  todo los  hombres para  bendecirlo con la subsistencia de  la  salvación del hombre  y como todo ser  que alienta  contemplen y alabe  la gloria de Dios en su augusto firmamento. 

Por su parte el salmo 45  nos equipara a confiar  y sostener  nuestra  fe en Dios  que es quién puede subsanar  nuestras  dificultades  y , que  tal razón conduce  a  sana vivencia del amor  y la  gloria a Dios  por su misericordia  para con nosotros.

Por  consiguiente, el evangelio de San Juan nos  enseña que  no debemos  poner nuestra confianza en cualquier cosa , sino en la  misericordia de Dios que  nos  invade  y sana todas  las  heridas de  nuestra alma  llevándonos    a  comprender cuán grande son las  maravillas  que  hace Dios  por encima de  cualquier  circunstancia  o tiempo conciso , es  por eso que el Señor quiere que  nos acerquemos a  los  necesitados  antes que  pensar en los  impedimentos que  estos  surjan a  partir de  circunscripciones  o preceptos  que  pongan en riesgo la  dignidad  humana  ,Puesto que somos  la  lumbre de la  gracia de Dios  y su infinito amor  para con cada  uno de  nosotros. 

Miércoles:

Lectura del libro de Isaías 49, 8-15

Así dice el Señor:
«En tiempo de gracia te he respondido,
en día propicio te he auxiliado;
te he defendido y constituido alianza del pueblo,
para restaurar el país, para repartir heredades desoladas,
para decir a los cautivos: "Salid",
a los que están en tinieblas: "Venid a la luz".
Aun por los caminos pastarán, tendrán praderas en todas las
dunas; no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el bochorno
ni el sol; porque los conduce el compasivo
y los guía a manantiales de agua.
Convertiré mis montes en caminos,
y mis senderos se nivelarán.
Miradlos venir de lejos; miradlos, del norte y del poniente,
y los otros del país de Sin.
Exulta, cielo; alégrate, tierra; romped a cantar, montañas,
porque el Señor consuela a su pueblo
y se compadece de los desamparados.
Sión decía: "Me ha abandonado el Señor,
mi dueño me ha olvidado".
¿Es que puede una madre olvidarse de su criatura,
no conmoverse por el hijo de sus entrañas?
Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré».


Salmo responsorial: Salmo 144, 8-9. 13cd-14. 17-18 (R.: 8a)

R. El Señor es clemente y misericordioso.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R.

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R.


EVANGELIO


Lectura del santo evangelio según san Juan 5, 17-30

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
—«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».
Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo abolía el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.
Jesús tomó la palabra y les dijo:
—«Os lo aseguro: El Hijo no puede hacer por su cuenta nada que no vea hacer al Padre. Lo que hace éste, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que ésta, para vuestro asombro.
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.
Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo el juicio de todos, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió.
Os lo aseguro: Quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no se le llamará a juicio, porque ha pasado ya de la muerte a la vida.
Os aseguro que llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.
Porque, igual que el Padre dispone de la vida, así ha dado también al Hijo el disponer de la vida. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No os sorprenda, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.
Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió»

Reflexión : 

La palabra de  Dios siempre  nos  invita a cambiar de vida  y acercarnos a  la  gracia de Dios  y alejarnos así del pecado .

El profeta  Isaias   nos  invita a  buscar  arduamente  la la  luz que resplandecer de  la  misericordia de Dios  , por  tanto , es  indispensable permitir que  nuestro corazón se  abra a  la acción del amor de Dios  , que  suscita en nosotros  la esperanza  y  confianza  plena en Él, por eso dejemos que  la  luz de Señor  irradie sobre  las  tinieblas de  nuestro corazón y por ende,sembrar nuestra esperanza  en la salvación que viene del tres  veces Santo . 

El salmo 144, nos  invade a  sentir  lo que es  la  misericordia  y la compasión que viene del Padre, correlacional a esto , el el salmista  nos  motiva a trascender  en la  misericordia  y  la  paz que proviene del Altísimo. 

En el evangelio de San Juan el Señor  nos  invita a confiar en él y ver lo grande que son sus  obras  , porque estas  provienen del amor del Padre  que  las  muestra en su Hijo Amado a hacia  los  necesitados  y olvidados del pueblo. 

No obstante, la  palabra de Dios  nos emancipa a  comprender el sentido de  la  practica  y vivencia del Amor  y la  Misericordia . 


 Jueves: 

Lectura del libro del Éxodo 32, 7-14

En aquellos días, el Señor dijo a Moisés:
—«Anda, baja del monte, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un novillo de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: "Éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto"».
Y el Señor añadió a Moisés:
—«Veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso, déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo».
Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios:
—«¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto, con gran poder y mano robusta? ¿Tendrán que decir los egipcios: "Con mala intención los sacó, para hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra"? Aleja el incendio de tu ira, arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo. Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo, diciendo: "Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre"».
Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.


Salmo responsorial: Salmo 105, 19-20. 21-22. 23 (R.: 4a)

R. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.

En Horeb se hicieron un becerro,
adoraron un ídolo de fundición;
cambiaron su gloria por la imagen
de un toro que come hierba. R.

Se olvidaron de Dios, su salvador,
que había hecho prodigios en Egipto,
maravillas en el país de Cam,
portentos junto al mar Rojo. R.

Dios hablaba ya de aniquilarlos;
pero Moisés, su elegido,
se puso en la brecha frente a él,
para apartar su cólera del exterminio. R.


EVANGELIO


Lectura del santo evangelio según san Juan 5, 31-47

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
—«Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es válido. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es válido el testimonio que da de mí.
Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz.
Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado.
Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su semblante, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no le creéis.
Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros.
Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ése sí lo recibiréis.
¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no dais fe a sus escritos, ¿cómo daréis fe a mis palabras?».

Reflexión : 

La  palabra de Dios  nos  invita  a  sentir  el perdón de Dios, a pesar de  nuestra  desobediencia  y pecados. 

En este  orden de ideas, el libro de Éxodo  nos recuerda  la  desobediencia del pueblo Judio , pero por  la súplica de  Moisés , Dios  interpela  y perdona a su pueblo , para que a través del desierto puedan purificar su alma  y encontrarse  con Él, en la experiencia personal de su amor. 

El salmo 105, nos  ilumina para que  le  pidamos  perdón a Dios  y cambiemos  nuestro actuar , para  recibirlo en lo más  intimo de  nuestro Señor  y alcanzar así la preparación para  encontrar el mensaje salvifico de Dios  y poner  nuestra esperanza en Él. 

Jesús en el evangelio nos  resalta el sentido a  contenernos  frecuentemente en la  verdad de Dios  y así confiar en su infinita  misericordia  , siempre  y cuando busquemos cambiar  nuestras malas  costumbres que  nos  llevan al pecado , por eso resguardemonos en la  palabra de Dios  para que  viviendola en nuestro corazón le recibamos  con el alma solidificada en la presentación de  nuestra  persona  ante Dios. 


Viernes: 

Lectura del libro de la Sabiduría 2, 1a.12-22

Se dijeron los impíos, razonando equivocadamente:
«Acechemos al justo, que nos resulta incómodo:
se opone a nuestras acciones,
nos echa en cara nuestros pecados,
nos reprende nuestra educación errada;
declara que conoce a Dios
y se da el nombre de hijo del Señor;
es un reproche para nuestras ideas
y sólo verlo da grima;
lleva una vida distinta de los demás,
y su conducta es diferente;
nos considera de mala ley
y se aparta de nuestras sendas como si fueran impuras;
declara dichoso el fin de los justos
y se gloría de tener por padre a Dios.
Veamos si sus palabras son verdaderas,
comprobando el desenlace de su vida.
Si es el justo hijo de Dios, lo auxiliará
y lo librará del poder de sus enemigos;
lo someteremos a la prueba de la afrenta y la tortura,
para comprobar su moderación
y apreciar su paciencia;
lo condenaremos a muerte ignominiosa,
pues dice que hay quien se ocupa de él».
Así discurren, y se engañan,
porque los ciega su maldad;
no conocen los secretos de Dios,
no esperan el premio de la virtud
ni valoran el galardón de una vida intachable.

Salmo responsorial: Salmo 33, 17-18. 19-20. 21 y 23 (R.: 19a)

R. El Señor está cerca de los atribulados.

El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. R.

El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo librará el Señor. R.

Él cuida de todos sus huesos,
y ni uno solo se quebrará.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a él. R.


EVANGELIO


Lectura del santo evangelio según san Juan 7, 1-2. 10. 25-30
En aquel tiempo, recorría Jesús la Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las tiendas.
Después que sus parientes se marcharon a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.
Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron:
—«¿No es éste el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías? Pero éste sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene».
Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:
—«A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado».
Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

Reflexión : 

El libro de  la Sabiduría  nos  muestra el razonar de  los  insensatos  y como el hombre  máquina  la  maldad  para destruir a  aquel que anda en los caminos de Dios, puesto que  el hombre, muchas  veces actúa sobre  instintos  y se  olvida de  la  misericordia que  viene de Dios, expidiendo sus  leyes que atentan contra  los demás. 

El salmo 33, nos instruya a seguir el camino del Señor  y por ende, a suscitar  la confianza en Dios que genera en nosotros , su misericordia  y recibir  su amor  .

Por  consiguiente , el evangelio nos  invita  a anunciar el amor de Dios  a todos  los  pueblo , por  tanto, sintamos en nosotros  la fuerza de su amor  y como nos  perdona  y que  nos  motiva a  tener confianza en que el mal nunca vencerá  al bien.  


Sábado : 

Lectura del libro de Jeremías 11, 18-20

El Señor me instruyó, y comprendí, me explicó lo que hacían.
Yo, como cordero manso, llevado al matadero,
no sabía los planes homicidas que contra mí planeaban:
«Talemos el árbol en su lozanía,
arranquémoslo de la tierra vital,
que su nombre no se pronuncie más».
Pero tú, Señor de los ejércitos, juzgas rectamente,
pruebas las entrañas y el corazón;
veré mi venganza contra ellos,
porque a ti he encomendado mi causa.


Salmo responsorial: Salmo 7, 2-3. 9bc-10. 11-12 (R.: 2a)

R. Señor, Dios mío, a ti me acojo.

Señor, Dios mío, a ti me acojo,
líbrame de mis perseguidores y sálvame,
que no me atrapen como leones
y me desgarren sin remedio. R.

Júzgame, Señor, según mi justicia,
según la inocencia que hay en mí.
Cese la maldad de los culpables,
y apoya tú al inocente,
tú que sondeas el corazón y las entrañas,
tú, el Dios justo. R.

Mi escudo es Dios,
que salva a los rectos de corazón.
Dios es un juez justo,
Dios amenaza cada día. R.


EVANGELIO


Lectura del santo evangelio según san Juan 7, 40-53

En aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían:
—«Éste es de verdad el profeta».
Otros decían:
—«Éste es el Mesías».
Pero otros decían:
—«¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?».
Y así surgió entre la gente una discordia por su causa.
Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima.
Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y éstos les dijeron:
—«¿Por qué no lo habéis traído?».
Los guardias respondieron:
—«Jamás ha hablado nadie como ese hombre».
Los fariseos les replicaron:
—«¿También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la Ley son unos malditos».
Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo:
—«¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?».
Ellos le replicaron:
—«¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas».
Y se volvieron cada uno a su casa.

Reflexión:

La palabra de Dios  nos  invita  constantemente a  ver  los  planes de Dios  y  ver  como el hombre  no lo acepta. 

Con respecto a  esto , el profeta  Jeremías  nos  interpela  para  mostrar  el caminar del Mesías, pues  nos dice que  los insensatos planean como acabar al Justo, pero por  supuesto el profeta  nos  muestra  cuán grande es el amor de Dios que  se  vale de  los  planes de  los  hombres, para  manifestar  su gloria  y magnificencia.

Pues  bien , el salmo 7, nos  motiva a  acogernos a la  misericordia de Dios  y permitir que su justicia descienda sobre  nosotros  y  nos  llene de  su salvación, para  lograr así glorificar al Señor con todo nuestro ser. 

El evangelio nos  muestra el testimonio de  los soldados  al escuchar  las  maravillas de Dios  por  medio de Jesús  , inclusive  la gente  ya  tenía a Cristo como salvador, aunque  la  duda  y la envidia invadía las entrañas de  los dirigentes religiosos de esa  época que querían ser  reconocidos  por los  hombres. 

En cambio Jesús, siguiendo el plan de  Dios  y sabiendo aún que sus  afirmaciones  encolerizarían su corazón, es el signo de su encuentro con el Padre. 

Muchas  veces, a  nosotros  nos  puede  pasar  igual que  Jesús, que  cuando enseñamos  la verdad  y  suscitamos el amor al prójimo , algunos  poderosos  quieren arrebatarnos  ese paz y armonía que da el evangelio al alma y al mundo.