Meditación de laPalabra de Dios para la III semana de Cuaresma

Lecturas de libre elección en la  misa  de  la semana

Lectura del libro del Éxodo 17, 1-7
En aquellos días, la asamblea de los israelitas se marchó del desierto de Sin, por etapas, según las órdenes del Señor, y acamparon en Rafidín, donde el pueblo no encontró agua de beber. El pueblo riñó con Moisés, diciendo:
—«Danos agua de beber».
Él les respondió:
—«¿Por qué me reñís a mí y tentáis al Señor?».
El pueblo, torturado por la sed, murmuró contra Moisés:
—«¿Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?».
Clamó Moisés al Señor y dijo:
—«¿Qué puedo hacer con este pueblo? Poco falta para que me apedreen».
Respondió el Señor a Moisés:
—«Preséntate al pueblo llevando contigo algunos de los ancianos de Israel; lleva también en tu mano el cayado con que golpeaste el río, y vete, que allí estaré yo ante ti, sobre la peña, en Horeb; golpearás la peña, y saldrá de ella agua para que beba el pueblo».
Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel. Y puso por nombre a aquel lugar Massá y Meribá, por la reyerta de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor, diciendo:
—«¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?».

Salmo responsorial: Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9 (R.: 8)
R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
«No endurezcáis vuestro corazón».
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. 
Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. 
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras». 

 Lectura del santo evangelio según san Juan 4, 5-42
En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaría llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el manantial de Jacob.
Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía.
Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice:
—«Dame de beber».
Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida.
La samaritana le dice:
—«¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?».
Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.
Jesús le contestó:
—«Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva».
La mujer le dice:
—«Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?».
Jesús le contestó:
—«El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna».
La mujer le dice:
—«Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla».
Él le dice:
—«Anda, llama a tu marido y vuelve».
La mujer le contesta:
—«No tengo marido».
Jesús le dice:
—«Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad».
La mujer le dice:
—«Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén».
Jesús le dice:
—«Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.
Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así. Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad».
La mujer le dice:
—«Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo».
Jesús le dice:
—«Soy yo, el que habla contigo».
En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: «¿Qué le preguntas o de qué le hablas?».
La mujer entonces dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente:
—«Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será éste el Mesías?».
Salieron del pueblo y se pusieron en camino a donde estaba él.
Mientras tanto sus discípulos le insistían:
—«Maestro, come».
Él les dijo:
—«Yo tengo por comida un alimento que vosotros no conocéis».
Los discípulos comentaban entre ellos:
—«¿Le habrá traído alguien de comer?».
Jesús les dice:
—«Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra.
¿No decís vosotros que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? Yo os digo esto: Levantad los ojos y contemplad los campos, que están ya dorados para la siega; el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así, se alegran lo mismo sembrador y segador.
Con todo, tiene razón el proverbio: Uno siembra y otro siega. Yo os envié a segar lo que no habéis sudado. Otros sudaron, y vosotros recogéis el fruto de sus sudores».
En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo que he hecho».
Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer:
—«Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».

Reflexión:

La palabra de Dios, poco a  poco nos  va acercando a  Él y buscando que nuestro ser se llene de Él. 

Por  consiguente, el libro del Éxodo nos  motiva a  tener sed  , pero hay que dejarla  saciar  por  la  gracia y las  bendiciones de Dios. 

El salmo 94, nos  invita escuchar  la  palabra de Dios  abriendo nuestro corazón y no cerrarlo para  vivir en una  vida contradictoria, que  nos  ruina, sino por el contrario a  hallar  la bendición que  da Dios, cada  vez que seguimos sus  caminos. 
El evangelio nos  invita a  llenarnos de Dios  y saciarnos de su agua viva  para que  reconociendo su misericordia, adquiramos  todas  las  bendiciones de provienen de lo alto , suscitando en nosotros  el abastecimiento de Dios.


Lunes : 

Lectura del segundo libro de los Reyes 5, 1-15a
En aquellos días, Naamán, general del ejército del rey sirio, era un hombre que gozaba de la estima y del favor de su señor, pues por su medio el Señor había dado la victoria a Siria.
Era un hombre muy valiente, pero estaba enfermo de lepra.
En una incursión, una banda de sirios llevó de Israel a una muchacha, que quedó como criada de la mujer de Naamán, y dijo a su señora:
—«Ojalá mi señor fuera a ver al profeta de Samaría: él lo libraría de su enfermedad».
Naamán fue a informar a su señor:
—«La muchacha israelita ha dicho esto y esto».
El rey de Siria le dijo:
—«Ven, que te doy una carta para el rey de Israel».
Naamán se puso en camino, llevando tres quintales de plata, seis mil monedas de oro y diez trajes. Presentó al rey de Israel la carta, que decía así:
—«Cuando recibas esta carta, verás que te envío a mi ministro Naamán para que lo libres de su enfermedad».
Cuando el rey de Israel leyó la carta, se rasgó las vestiduras, exclamando:
—«¿Soy yo un Dios capaz de dar muerte o vida, para que éste me encargue de librar a un hombre de su enfermedad? Fijaos bien, y veréis cómo está buscando un pretexto contra mí».
El profeta Eliseo se enteró de que el rey de Israel se había rasgado las vestiduras y le envió este recado:
—«¿Por qué te has rasgado las vestiduras? Que venga a mí y verá que hay un profeta en Israel».
Naamán llegó con sus caballos y su carroza y se detuvo ante la puerta de Eliseo. Eliseo le mandó uno a decirle:
—«Ve a bañarte siete veces en el Jordán, y tu carne quedará limpia».
Naamán se enfadó y decidió irse, comentando:
—«Yo me imaginaba que saldría en persona a verme, y que, puesto en pie, invocaría al Señor, su Dios, pasaría la mano sobre la parte enferma y me libraría de mi enfermedad. ¿Es que los ríos de Damasco, el Abana y el Farfar, no valen más que toda el agua de Israel? ¿No puedo bañarme en ellos y quedar limpio?».
Dio media vuelta y se marchaba furioso. Pero sus siervos se le acercaron y le dijeron:
—«Señor, si el profeta te hubiera prescrito algo difícil, lo harías. Cuanto más si lo que te prescribe para quedar limpio es simplemente que te bañes».
Entonces Naamán bajó al Jordán y se bañó siete veces, como había ordenado el profeta, y su carne quedó limpia como la de un niño. Volvió con su comitiva y se presentó al profeta, diciendo:
—«Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel».


Salmo responsorial: Salmo 41, 2. 3; 42, 3. 4 (R.: cf. 41, 3)
R. Mi alma tiene sed del Dios vivo:
¿cuándo veré el rostro de Dios?
Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío. 
Tiene sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios? 
Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada. 
Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío.

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 24-30
En aquel tiempo, dijo Jesús al pueblo en la sinagoga de Nazaret:
—«Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio».
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo.
Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

Reflexión :  

El segundo libro de  los  Reyes  nos  invita a  poner  nuestra  confianza en Dios y asi poder tener  sus  frutos  por  medio de  la  bendición que el Señor  nos  llena de alegría  y salud, es  por eso que se  sana  un extranjero. 

El salmo 41, nos  interpela  tener sed de Dios  y saciarnos de  la  fuente de salvación , que  procede de Dios. 

Es  por eso que , Jesús  nos  quiere saciar en el evangelio de su Palabra y nos  enseña a escuchar  y manifestar las  maravillas de Dios, por tanto, abramos  nuestro corazón al Señor  y saciándonos  de su Salvación para  poder subsanr  las  heridas que deja el pecado en nuestra vida.

Martes:

Lectura de la profecía de Daniel 3, 25. 34-43
En aquellos días, Azarías se detuvo a orar y, abriendo los labios en medio del fuego, dijo:
«Por el honor de tu nombre,
no nos desampares para siempre,
no rompas tu alianza,
no apartes de nosotros tu misericordia.
Por Abrahán, tu amigo;
por Isaac, tu siervo;
por Israel, tu consagrado;
a quienes prometiste
multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo,
como la arena de las playas marinas.

Pero ahora, Señor, somos el más
pequeño de todos los pueblos;
hoy estamos humillados por toda la tierra
a causa de nuestros pecados.

En este momento no tenemos príncipes,
ni profetas, ni jefes;
ni holocausto, ni sacrificios,
ni ofrendas, ni incienso;
ni un sitio donde ofrecerte primicias,
para alcanzar misericordia.

Por eso, acepta nuestro corazón contrito
y nuestro espíritu humilde,
como un holocausto de carneros y toros
o una multitud de corderos cebados.

Que éste sea hoy nuestro sacrificio,
y que sea agradable en tu presencia:
porque los que en ti confían
no quedan defraudados.

Ahora te seguimos de todo corazón,
te respetamos y buscamos tu rostro,
no nos defraudes, Señor.

Trátanos según tu piedad,
según tu gran misericordia.
Líbranos con tu poder maravilloso
y da gloria a tu nombre, Señor».

Salmo responsorial: Salmo 24, 4-5ab. 6 y 7bc. 8-9 (R.: cf. 6a)
R. Señor, recuerda tu misericordia.
Señor, enséñame tus caminos
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. 
Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. 
El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes.

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 21-35
En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús:
—«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?».
Jesús le contesta:
—«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.
El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo".
El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo:
"Págame lo que me debes".
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo:
"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré".
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
"¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?".
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

Reflexión:

La  palabra de  Dios  nos  hace  una  motivación a  vivir en el perdón.

Ahora bien, la  profecía de Daniel , nos  muestra  como Azarías  ofrece al Señor  una  acción de  gracias  por  las  maravillas que  hace en él , entonces; esto nos enseña  también , cuán grande es  la  bendición y la  misericordia de Dios para con el hombre , cuando éste  le es  fiel y busca el arrepentimiento .

En consecuencia el salmo 24 , nos  interpela a  comprender como el Señor se acuerda de su misericordia  y le  hace  ver al hombre sus  maravillas para  goce de  plena  paz .
 
 En el evangelio , Jesús  nos  enseña  a  hacer  misericordioso y aprendiendo a  perdonar siempre  las  ofensas  como signo de entrega  por el hermano , por  lo tanto, el Señor  con esto nos  motiva a  amar  de  la  misma manera que  lo hace  Dios  para con el hombre que  olvida todas sus  faltas. 
 
 
Miércoles : 
Lectura del libro del Deuteronomio 4, 1. 5-9

Moisés habló al pueblo, diciendo:
—«Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos
que yo os mando cumplir.
Así viviréis y entraréis a tomar posesión
de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres,
os va a dar.

Mirad, yo os enseño los mandatos y decretos
que me mandó el Señor, mi Dios,
para que los cumpláis en la tierra
donde vais a entrar para tomar posesión de ella.

Ponedlos por obra,
que ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia
a los ojos de los pueblos que,
cuando tengan noticia de todos ellos, dirán:
"Cierto que esta gran nación
es un pueblo sabio e inteligente".

Y, en efecto,
¿hay alguna nación tan grande
que tenga los dioses tan cerca
como lo está el Señor Dios de nosotros,
siempre que lo invocamos?
Y, ¿cuál es la gran nación,
cuyos mandatos y decretos sean tan justos
como toda esta ley que hoy os doy?

Pero, cuidado,
guárdate muy bien de olvidar
los sucesos que vieron tus ojos,
que no se aparten de tu memoria mientras vivas;
cuéntaselos a tus hijos y nietos».

Salmo responsorial: Salmo 147,12-13.15-16. 19-20 (R.: 12a)
R. Glorifica al Señor, Jerusalén.
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. 
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza. 
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. 

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 17-19
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

Reflexión: 

 El seguir  un mandato es  lo que  caracteriza  al hombre  , ya que a éste  le  gusta  buscar  una  forma de cubrir  sus  caprichos  y acciones.

Partiendo de este  hecho y contextualizando a  la  palabra de Dios,nos  transporta al libro del Deteuronomio, que  subyace en los  mandatos  viable  del Señor, que  nos  suscita  ser fieles  en la  búsqueda de  realización , por  ende, la  el texto nos  muestra  la  importancia de  cumplir  los  mandatos del Dios, que  nos  llevarán a encontrar la verdadera  felicidad  , dando la  gloria a Dios desde nuestro corazón.

El salmo 147 , nos  lo reafirma  , lo importante  y salvífico que es  darle  gloria a  Dios, siendo obediente a  sus  mandatos  que se  convierten en palabras que dan espíritu y vida  . 

Jesús , nos  instruye  respecto a esto y nos reafirma  que, los  mandatos del Señor son justo y que  se  cumplen por  la eternidad, pues  va  hasta  lo mas  intimo de  la  propia vida, generando en este  mismo orden la  práctica  y enseñanza de  los  mandamientos de  Dios y la  venida del Reino, con este  signo de  obediencia  y gloria  al  Señor. 
 
Jueves: 

Lectura del libro de Jeremías 7, 23-28

Así dice el Señor:
«Ésta fue la orden que di a vuestros padres:
"Escuchad mi voz.
Yo seré vuestro Dios,
y vosotros seréis mi pueblo;
caminad por el camino que os mando,
para que os vaya bien".

Pero no escucharon ni prestaron oído,
caminaban según sus ideas,
según la maldad de su corazón obstinado,
me daban la espalda y no la frente.

Desde que salieron vuestros padres de Egipto hasta hoy
les envié a mis siervos, los profetas,
un día y otro día;
pero no me escucharon ni prestaron oído:
endurecieron la cerviz,
fueron peores que sus padres.

Ya puedes repetirles este discurso,
que no te escucharán;
ya puedes gritarles,
que no te responderán.
Les dirás: "Aquí está la gente
que no escuchó la voz del Señor, su Dios,
y no quiso escarmentar.
La sinceridad se ha perdido,
se la han arrancado de la boca"».


Salmo responsorial: Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9 (R.: 8)
R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
«No endurezcáis vuestro corazón».
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. 
Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. 
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras». 


 Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 14-23
En aquel tiempo, Jesús estaba echando un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron:
—«Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios».
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, leyendo sus pensamientos, les dijo:
—«Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín.
El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama».

Reflexión : 


el profeta Jeremías  nos  hace  una exclamación que  nos  enseña a  escuchar  plenamente al Señor:
 "Escuchad mi voz.
Yo seré vuestro Dios,
y vosotros seréis mi pueblo;
caminad por el camino que os mando,
para que os vaya bien""


Pues ese  debe ser  nuestro ideal como cristiano , escuchar a  dsios  y dejar  que su palabra  nos  llene el corazón , para asi allanad el camino que  nos  hacia las  moradas  eternas  , siempre  y cuando éste sea  nuestro propósito y no otro .

Es claro que siguiendo este  orden de  ideas, el salmo 94, nos  invita a escuchar y estar atentos al mensaje salvífico de Dios que  genere en nosotros  un cambio de  vida  y asi podernos acerca  cada día  más  a  lo que el Señor  quiere de  nosotros. 

El evangelio nos  interrelaciona a  mantenernos  firmes en la  voluntad de Dios  y no permitir que el "qué dirán", disipe  y dilapide  todo ese  amor que Dios  ha  dado a cada  uno de  nosotros. 

Por  tal razón , el Señor  nos  invita a escuchar sus  palabras  y confiar  plenamente en Él , para así recoger  frutos  y estar  más  unidos a Cristo .

Viernes: 

Lectura de la profecía de Oseas 14, 2-10

Así dice el Señor:
«Israel, conviértete al Señor Dios tuyo,
porque tropezaste por tu pecado.
Preparad vuestro discurso,
volved al Señor y decidle:
"Perdona del todo la iniquidad,
recibe benévolo el sacrificio de nuestros labios.
No nos salvará Asiria,
no montaremos a caballo,
no volveremos a llamar Dios
a la obra de nuestras manos.
En ti encuentra piedad el huérfano".

Yo curaré sus extravíos,
los amaré sin que lo merezcan,
mi cólera se apartará de ellos.
Seré para Israel como rocío,
florecerá como azucena,
arraigará como el Líbano.
Brotarán sus vástagos,
será su esplendor como un olivo,
su aroma como el Líbano.
Vuelven a descansar a su sombra;
harán brotar el trigo,
florecerán como la viña;
será su fama como la del vino del Líbano.

Efraín, ¿qué te importan los ídolos?
Yo le respondo y le miro:
yo soy como un ciprés frondoso:
de mí proceden tus frutos.
¿Quién es el sabio que lo comprenda,
el prudente que lo entienda?
Rectos son los caminos del Señor:
los justos andan por ellos,
los pecadores tropiezan en ellos».

Salmo responsorial: Salmo 80, 6c-8a. 8bc-9. 10-11ab. 14 y 17 (R.: cf. 11 y 9a)
R. Yo soy el Señor, Dios tuyo:
escucha mi voz.
Oigo un lenguaje desconocido:
«Retiré sus hombros de la carga,
y sus manos dejaron la espuerta.
Clamaste en la aflicción, y te libré. 
Te respondí oculto entre los truenos,
te puse a prueba junto a la fuente de Meribá.
Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti;
¡ojalá me escuchases, Israel! 
No tendrás un dios extraño,
no adorarás un dios extranjero;
yo soy el Señor, Dios tuyo,
que te saqué del país de Egipto. 
¡Ojalá me escuchase mi pueblo
y caminase Israel por mi camino!:
te alimentaría con flor de harina,
te saciaría con miel silvestre». 

 Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 28b-34
En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
—«¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Respondió Jesús:
—«El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser". El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". No hay mandamiento mayor que éstos».
El escriba replicó:
—«Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
—«No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.


Reflexión:  

La  palabra de Dios  nos  enseña  a ser fieles  y vivir en la  gracia  que genera el Señor, por  lo tanto , la  profecía de  Oseas  nos conjetura  a  buscar el perdón y a  arrepentirnos  de  nuestros  pecados, suscitándonos a  conocer  que  el Señor, es el único de Dios .

Por su parte el salmo 80 , nos  infunde  a  reconocer que Dios es el único que puede  gobernar  nuestro ser, con esto , el salmisma nos motiva a  poner  nuestra confianza en Dios  y amarlo de  todo corazón siendo el primero de  nuestra vida. 


Jesús en el evangelio nos  capacita para que amémonos a Dios  y al prójimo, es decir, cimentando nuestro ser en la  práctica del amor. 

Con respecto , puedo recalcar que, la  misericordia  genera en nosotros  la  entrega  por el necesitado.


Sábado : 

Lectura de la profecía de Oseas 6, 1-6

Vamos a volver al Señor:
él, que nos despedazó, nos sanará;
él, que nos hirió, nos vendará.
En dos días nos sanará;
al tercero nos resucitará;
y viviremos delante de él.

Esforcémonos por conocer al Señor:
su amanecer es como la aurora,
y su sentencia surge como la luz.
Bajará sobre nosotros como lluvia temprana,
como lluvia tardía que empapa la tierra.

«¿Qué haré de ti, Efraín?
¿Qué haré de ti, Judá?
Vuestra piedad es como nube mañanera,
como rocío de madrugada que se evapora.

Por eso os herí por medio de los profetas,
os condené con la palabra de mi boca.
Quiero misericordia, y no sacrificios;
conocimiento de Dios, más que holocaustos».


Salmo responsorial: Salmo 50, 3-4. 18-19. 20-21 ab (R.: Os 6, 6)
R. Quiero misericordia, y no sacrificios.
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. 
Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias. 
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos. 

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 18, 9-14
En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola:
—«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: "¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo".
El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador".
Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Reflexión:  

El profeta Oseas, nos  subyace  en gran medida a que reconozcamos  la  misericordia de Dios en nuestro corazón, por eso nos  coaliciona que  aprendamos a reconocer  nuestras  culpas  y así poder  manifestar  la  gloria de Dios en nuestro corazón.

El salmo 50, nos  inculca el sentido de  la misericordia de Dios y hace  generar en nosotros  la  motivación aceptar nuestros  errores  y permitir que  el Señor  descienda su misericordia sobre nosotros.

En este  mismo contexto , el  evangelio nos  presenta dos actitudes del hombre : La  arrogancia  y la  humildad.

Pues  bien , la  arrogancia nos  conlleva a  la  pérdida espiritual de  nuestra vida  y a  vivir de  superfluo que  nos autodestroyen .

En cambio, la  humildad  nos  hace  comprender que apesar de  todo necesitamos  , la  misericordia de Dios  y asi ganar el Reino de  los  cielos, siendo pobres en espiritu y ricos en la misericordia de Dios. 




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