Meditación de la Palabra de Dios para la II semana de cuaresma


 Lunes:

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (5,1-4):
A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita.


Salmo 22,1-3.4.5.6

R/.
El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara, mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu misericordia
me acompañan todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. 
Lectura del santo evangelio según san Mateo (16,13-19):
En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»
Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.»

Catequesis  biblica: 

La  palabra de Dios  para este  lunes  , nos  trae  la  figura del apóstol San Pedro, ya  que  nos  lleva  a  colación su entrega  por  Cristo y su profesión de fe.

Ahora bien , esta fiesta de  la Cátedra de San Pedro es signo de su primado como príncipe de  los  apóstoles  y cabeza  visible del cuerpo mistico de Cristo. 

No obstante, en su primera  epístola  el apóstol San Pedro, hace  una  recomendación a  los  pastores a que  anuncien el evangelio para  la conversión de  los  hombres ,  sin buscar  privilegio y aspirando a  la  patria celeste, buscando la  corona  que  no se  marchita que es  la  gloria de Dios. 

Con sano criterio, el apóstol a  todos  nos  llama a  recibir el evangelio y manifestarlo de  manera  generosa , concediendo así que  fuerza del Espíritu Santo, descienda sobre todo el pueblo de Dios y dejando que Jesús el supremo Pastor  nos  reciba  en el expléndor de su Reino.

Por eso el salmo 22, nos  interrelaciona  a conocer arduamente  a Dios como nuestro pastor  y redentor, suscitando  en nosotros  toda  fuente de  bendición y búsqueda del Reino de Dios. 

Por  consiguiente, debemos poner  nuestra fuerza en Dios, para que  Él nos  sacié de  su misericordia  y ser  librados de  todo mal, teniendo presente en nuestro corazón la  Palabra de Dios  . 

En el evangelio vemos como Simón Pedro reconoce  la  grandeza de Dios  y confia  en su Palabra, por  tal razón, Jesús le  confiere  un don estrépito de  atar  y desatar pecados  en cielo y tierra. 

Con esto, Jesús  , le  confiere  la  fundación de su nuevo pueblo , abriendo a  los  hombres  las  puertas del cielo y el crecimiento de  la  Palabra de Dios. 

Resumidamente, la  palabra de Dios  nos  refiere de  la  postestad  que tienen sus  ministros, en especial los apóstoles de  perdonar  los  pecados  y pastorear al pueblo de Dios , mediante  la  acción del Espíritu Santo para  dar y recibir el mensaje salvífico de  la  palabra de Dios.


Martes:

Lectura del libro de Isaías (1,10.16-20):

Oíd la palabra del Señor, príncipes de Sodoma, escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra: «Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad el derecho, enderezad al oprimido; defended al huérfano, proteged a la viuda. Entonces, venid y litigaremos –dice el Señor–. Aunque vuestros pecados sean como púrpura, blanquearán como nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán como lana. Si sabéis obedecer, lo sabroso de la tierra comeréis; si rehusáis y os rebeláis, la espada os comerá. Lo ha dicho el Señor.»

Salmo 49,8-9.16bc-17.21.23

R/.
Al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios


«No te reprocho tus sacrificios ,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños.
¿Por qué recitas mis preceptos y
tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos?
Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú;
El que me ofrece acción de gracias, ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios.»

Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,1-12):

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Reflexión :  
 
La  palabra de Dios  nos  induce  en este  poner  nuestra confianza en Dios  y la  búsqueda del arrepentimiento que  concede el Señor. 


El profeta Isaías  nos  llama a  la  obediencia  , por  medio del cumplimiento de  la  palabra de Dios, subyaciendo en nosotros  un cambio de  vida  y sembrando en nosotros  la esperanza  misericordiosa  que  viene de Señor  , invitandonos al perdón. 

El salmo 49, nos  interpela  a  allanad  los  caminos  que  nos  llevan a hacer el bien y resguardarnos en el cumplimiento de  la  palabra de Dios. 

En el evangelio se  nos  hace  un llamado a escuchar  y vivir   la  palabra de Dios en nuestro corazón   y no dejarnos  amendrentar  por  los antitestimonios de  los  hombres, cumpliendo en nuestro corazón la simiente  de la  salvación que el Señor  nos  ofrece  por  medio de  la  práctica del bien que  nos  invita la  palabra de Señor. 

Sintetizando el mensaje de  la  palabra de Dios  hoy  nos  invita  poner  nuestra fe  y confianza en Dios  y en aceptando en nosotros el cumplimiento de sus  Palabras Salvíficas. 

Miércoles  :

Lectura del libro de Jeremías (18,18-20):

Dijeron: «Venid, maquinemos contra Jeremías, porque no falta la ley del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni el oráculo del profeta; venid, lo heriremos con su propia lengua y no haremos caso de sus oraculos.»
Señor, hazme caso, oye cómo me acusan. ¿Es que se paga el bien con mal, que han cavado una fosa para mí? Acuérdate de cómo estuve en tu presencia, intercediendo en su favor, para apartar de ellos tu enojo.

Salmo 30,5-6.14.15-16

R/.
Sálvame, Señor, por tu misericordia


Sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi amparo.
A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás,
Oigo el cuchicheo de la gente,
y todo me da miedo;
se conjuran contra mí
y traman quitarme la vida.
Pero yo confío en ti, Señor,
te digo: «Tú eres mi Dios.»
En tu mano están mis azares:
líbrame de los enemigos que me persiguen.

 Lectura del santo evangelio según san Mateo (20,17-28):

En aquel tiempo, mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino: «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará.»
Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición.
Él le preguntó: «¿Qué deseas?»
Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»
Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?»
Contestaron: «Lo somos.»
Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»

Reflexión: 

El mensaje central de  la  palabra de Dios, es  amor del Señor  por su pueblo dando todas sus  gracias  y bendiciones. 

Es  por eso que  el profeta  Jeremías  pide a Dios  por él y por el pueblo para que equiparen y entiendan el mensaje de  conversión al que  llama el Señor.

Pues  el clamor del profeta  trae consigo una experiencia de  búsqueda  de Dios  y así propediar en nosotros  el cambio de  vida del pecado a  la  gracia santificadora de Dios. 

El salmo 30 , nos  incita a poner a Dios en nuestro corazón , siendo el único que  nos  brinda su bendición y salvación, reconociendo la  grandeza de Dios  por su lealtad  para con nosotros. 

Por  tanto, aceptemos la voluntad de Dios en nuestro corazón y reconozcamos que sin Dios  nuestra  vida sería  un completo caos y  destrucción de  su esencia. Es decir, el hombre andaría descarriado y tomando decisiones erróneas  que  lo llevarían a  la ruina, pero en cambio con Dios  , alcanza  su plena  realización, siempre  y cuando ponga su confianza en Él. 

En el evangelio , el Señor  nos  invita a  vivir en el servicio y la entrega total a  los demás  para darle  gloria a Dios ,y, procurar así cambiar  nuestro corazón de  los  malos deseos  y saciarnos de  la  misericordia de Padre, por  medio de la entrega de su Hijo  para  la salvación del mundo.

En este  contexto , Jesús a  lo que  nos  invita es  poner a Dios en nuestro corazón, satisfaciéndonos con su gracia  por  medio del servicio y amor al prójimo. 

Tomando este  mensaje que nos  regala  hoy la  palabra de Dios , nos equipara nuestro pensamiento en tres  cosas que  resumen los  textos  bíblicos y son : confianza en Dios, servicio al prójimo y conversión. 


Jueves:

Lectura del libro de Jeremías (17,5-10):

Así dice el Señor: «Maldito quien confía en el hombre, y en la carne busca su fuerza, apartando su corazón del Señor. Será como un cardo en la estepa, no verá llegar el bien; habitará la aridez del desierto, tierra salobre e inhóspita. Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces; cuando llegue el estío no lo sentirá, su hoja estará verde; en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto. Nada más falso y enfermo que el corazón: ¿quién lo entenderá? Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta, según el fruto de sus acciones.»

Salmo 1,1-2.3.4.6

R/.
Dichoso el hombre
que ha puesto su confianza en el Señor


Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche.
Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin.
No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. 

Lectura del santo evangelio según san Lucas (16,19-31):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle la llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: "Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas." Pero Abrahán le contestó: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros." El rico insistió: "Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento." Abrahán le dice: "Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen." El rico contestó: "No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán."
Abrahán le dijo: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto."»

Reflexión : 
 La  palabra de Dios siempre  nos  invita a  poner  nuestra confianza en plenitud  hacia Dios. 

Partiendo de este  hecho el profeta  Jeremías  nos  motiva a confiar en Dios , para recibir sus  bendiciones  y no equipararnos  en los  hombres  que  nos descarrilan por el camino de  la  perdición , sembrando en nosotros  dudas  y mentiras  que  nos  llevana  obrar el mal , pero al confiar en Dios , se adquiere  un sinnúmero de  bendiciones  que nos  conduce  hacia  la salvación del alma. 

Trayendo en consecuencia  estás dos acciones  ,podemos  reflexionar que  el hombre  se  autodestruye  y miente  asi mismo , sin embargo,  la presencia de Dios  hace  que ese  camine  hacia  la verdad  y vivificar  la salvación que  trae  sus  promesas  que se  cumple  cuando hay un corazón predispuesto. 

Recopilando este  mensaje salvífico, el salmo 1, nos  invita  a  permitir  que  las  obras  magnificas de Dios actuen sobre  nosotros  y , optar  por seguir sus senderos  , no permitiendo que  las  contrariedades del mundo nos alejen de su amor  que todo lo puede y vence .

En justa  medida  correlacionado con esto,  el evangelio nos  ofrece  una  parábola del rico y Lázaro, para dar a entender  a  nosotros  que  no debemos  poner  nuestra confianza en lo que  el hombre  ofrece  , sino más  bien las  gracias  y bendiciones que Dios  nos da  siendo humilde de  corazón. 

Con este hecho , el Señor  nos  invita a  confiar  plenamente en Dios  y no permitir  que el las  leyes absurdas del hombres  , nos  termine  por  renegar de Dios. 

 Pues  bien, debemos abrir  nuestros  oídos y corazón a la escucha  constante de  la  palabra de Dios, suscitando en nosotros  las  bendiciones que  vienen del Señor. 

El mensaje al que  nos quiere  hace  meditar y vivificar  el Señor es  acercarnos  a su palabra  y poner  toda nuestra fe en su Palabra que  nos bendice.

Viernes:

Lectura del libro del Génesis (37,3-4.12-13a.17b-28):

José era el preferido de Israel, porque le había nacido en la vejez, y le hizo una túnica con mangas. Al ver sus hermanos que su padre lo prefería a los demás, empezaron a odiarlo y le negaban el saludo. Sus hermanos trashumaron a Siquén con los rebaños de su padre.
Israel dijo a José: «Tus hermanos deben estar con los rebaños en Siquén; ven, que te voy a mandar donde están ellos.»
José fue tras sus hermanos y los encontró en Dotán. Ellos lo vieron desde lejos. Antes de que se acercara, maquinaron su muerte.
Se decían unos a otros: «Ahí viene el de los sueños. Vamos a matarlo y a echarlo en un aljibe; luego diremos que una fiera lo ha devorado; veremos en que paran sus sueños.»
Oyó esto Rubén, e intentando salvarlo de sus manos, dijo: «No le quitemos la vida.»
Y añadió: «No derraméis sangre; echadlo en este aljibe, aquí en la estepa; pero no pongáis las manos en él.»
Lo decía para librarlo de sus manos y devolverlo a su padre. Cuando llegó José al lugar donde estaban sus hermanos, lo sujetaron, le quitaron la túnica con mangas, lo cogieron y lo echaron en un pozo vacío, sin agua. Y se sentaron a comer. Levantando la vista, vieron una caravana de ismaelitas que transportaban en camellos goma, bálsamo y resina de Galaad a Egipto.
Judá, propuso a sus hermanos: «¿Qué sacaremos con matar a nuestro hermano y con tapar su sangre? Vamos a venderlo a los ismaelitas y no pondremos nuestras manos en él, que al fin es hermano nuestro y carne nuestra.»
Los hermanos aceptaron. Al pasar unos comerciantes madianitas, tiraron de su hermano, lo sacaron del pozo y se lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas. Estos se llevaron a José a Egipto.


Salmo 104,16-17.18-19.20-21

R/.
Recordad las maravillas que hizo el Señor


Llamó al hambre sobre aquella tierra:
cortando el sustento de pan;
por delante había enviado a un hombre,
a José, vendido como esclavo.
Le trabaron los pies con grillos,
le metieron el cuello en la argolla,
hasta que se cumplió su predicción,
y la palabra del Señor lo acreditó.
El rey lo mandó desatar,
el señor de pueblos le abrió la prisión,
lo nombró administrador de su casa,
señor de todas sus posesiones. 


Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,33-43.45-46):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?»

Le contestaron: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.»
Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que deshecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.»
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos. Y, aunque buscaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.  

Reflexión : 

El libro del Génesis  nos transmite  como es  proceder del hombre que  anda  por  mal camino, pero que  de  una  u otra  manera  nos   enseña  que la  voluntad de Dios es  mas  grande  que el deseo del hombre. 

El salmo 104  , nos  congrega contemplar  la  grandeza del Señor en la  muestra al hombre sus  maravillas   y las  proezas que  hac en él dándole  muchas  bendiciones. 

El evangelio nos  trae  como mensaje el ser fuerte y perseverar en la  palabra sobre pasando la  voluntad de  los  hombres  y así regalar a su pueblo las  bendiciones  y las  grandezas de  su amor y gloria.


 Sábado :

Lectura de la profecía de Miqueas (7,14-15.18-20):

Señor, pastorea a tu pueblo con el cayado, a las ovejas de tu heredad, a las que habitan apartadas en la maleza, en medio del Carmelo. Pastarán en Basán y Galaad, como en tiempos antiguos; como cuando saliste de Egipto y te mostraba mis prodigios. ¿Qué Dios como tú, que perdonas el pecado y absuelves la culpa al resto de tu heredad? No mantendrá por siempre la ira, pues se complace en la misericordia. Volverá a compadecerse y extinguirá nuestras culpas, arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos. Serás fiel a Jacob, piadoso con Abrahán, como juraste a nuestros padres en tiempos remotos.


Salmo 102,1-2.3-4.9-10.11-12

R/.
El Señor es compasivo y misericordioso


Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios.
Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
el rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura.
No está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo;
no nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas.
Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos.


 Lectura del santo evangelio según san Lucas (15,1-3.11-32):

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle.
Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.»
Jesús les dijo esta parábola: «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de saciarse de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros." Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."»

Reflexión : 

La  palabra de Dios para este día  nos  interface  en el tema del pastoreo y perdón. 

El profeta  Miqueas  nos  enseña como Dios  guía  y pastoreando a su pueblo y suscitandole  una  gracia de absolver  sus  pecados  y alejarlo del mal proceder  como un pastor que recoge a  todas  las  ovejas  descarriadas  y las  vuelve al redil.

Por  tal consecuencia , el salmo 102  nos  invita a  contemplar  la  grandeza de Dios  y comprender  lo maravilloso que es  su compasión y misericordia  para con cada  uno de  nosotros. 

El  evangelio nos  interlude  en el tema de la  misericordia  y regreso al redil , por  medio de  la parábola del Hijo pródigo, sucitando en nosotros  a  que  volvamos  nuestro corazón hacia Dios  y dejar que Él subsane  nuestras  heridas .