La grandeza de la misericordia de Dios .

Salmo  50,3-4.5-6a.6bc-7.10-11.12-13.14-15.16-17
           

        Miserere

  Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. 

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces. 

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

¡Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

 

 Reflexión: 

 

El salmo 50 , nos  invita a vivir  una experiencia autentica de Dios , cambiando nuestra forma de actuar  y  pedirle  perdón a Dios.

No obstante en la vida cristiana es  inexequible  no poner  nuestra confianza en Dios  y manifestarlo a través de  obras de amor, puesto que el apóstol Santiago nos  dice  que debemos profesar una fe con obras, en donde  mostremos que  amor de Dios es superior a  nuestra voluntad de  pecado.

 Pues la  misericordia es  tan grande que sana  nuestras  heridas  , siempre  y cuando reconozcamos  que  somos  pecados  y que  la  gracia de Dios  nos absuelve. 

 Por  lo tanto, a visualizar  la  grandeza  del Señor, que sana todas nuestras  heridas  e  inclusive  nos vuelve su amor  a pesar de  nuestras iniquidades que muchas veces  nos destruye.

Este salmo nos  invita  además de  reconocer  la  misericordia de  Dios , a  saber que somos  pecados  y por ende  , no somos  perfectos, puesto la  perfección se  hace en el constante  cambio de vida  y satisfaciendo la  gracia del perdón.

Por  consiguiente, esto no es  contradictorio a lo que afirma Jesús en el sermón del monte , cuando dice: " Sean perfectos, como vuestro Padre Celestial es  perfecto "(Mateo 5,48 ) ;puesto que  la manera de  buscar  la  perfección es  reconociendo que somos  imperfectos  y que  tenemos el camino para  ser  perfectos  , que es  por  medio de  la infinita  misericordia de Dios. 

Sabemos  bien , que  nacemos  con el pecado original , pero que  la  gracia de es  la  primordial para  condicionarnos  al perdón y el mensaje salvífico de Dios.